Obama regala gestos por su cumpleaños

El cumpleaños de Obama nos dio una imagen que quiero compartir con vosotros. Me ha parecido todo un gesto del presidente (gesto, que nos evoca a la comunicación no verbal) con una pionera del periodismo como Helen Thomas.

El azar quiso que el presidente Obama y la periodista más veterana de la Casa Blanca nacieran el mismo día. Evidentemente, no del mismo año, Helen Thomas cumplió ayer 89 años y Obama se quedó en los 48. El presidente entró por sorpresa en la sala de prensa (no es la primera vez que lo hace) con pastel en mano y vela encendida y rindió homenaje a uno de los mitos del periodismo americano.

Las imágenes destilan ternura y nos dan un gesto curioso: el día del cumpleaños del presidente más mediático de los últimos tiempos, éste decide ceder el protagonismo a una anciana periodista. Como el nieto que toda abuela quisiera tener y que refuerza aún más todos los inputs emocionales que nos dio su historia personal con la abuela que murió días antes de su victoria.

Pero el gesto de ayer es más trascendente de lo que parece. Fue el reconocimiento casi trivial, aparentemente improvisado (aunque de improvisación, poca) de la Casa Blanca a una de las personas que más han trabajado en ella.

Esta periodista fue la primera mujer en ser corresponsal en la Casa Blanca y también fue la primera en ingresar en numerosas asociaciones, la única mujer periodista que viajó con Nixon en el histórico encuentro en China, etc.

Thomas es un referente para el periodismo y la política norteamericanos. Ha visto pasar a 10 presidentes por la Casa Blanca y ha sido un referente para tantos profesionales. Además, ha llegado a las pantallas de medio mundo porque siempre aparecía en la primera fila de la sala de prensa más famosa del mundo.

Bueno, no siempre. En la presidencia de George W. Bush, descrito por ella como “el peor presidente de la historia de Estados Unidos”, fue relegada a la última fila y, al dejar de trabajar para una agencia, perdió el “derecho” de preguntar siempre en primer lugar. Siempre terminaba las ruedas de prensa con su famoso “gracias, señor presidente”, hasta que dejó de hacerlo con Bush.

Thomas vuelve a estar en la primera fila y ayer fue la protagonista de la photo-op del día. No hubieron ni Marilyn (quizás hoy sería Scarlett Johanson volviendo a cantar para Obama) con “Happy Birthday Mr. President” ni pasteles gigantes para el presidente, aunque Domino’s, sí, la pizzeria de los mocos, regaló pasteles gratis por la onomástica presidencial. Hubo una sencilla tarta en un plato, un sentido abrazo y una franca sonrisa.

Turismo político: Washington D.C.

¿Pensando en visitar Washington DC? ¿Vas a estar unos días en NYC y no tienes claro si vale la pena acercarse? Si me preguntas a mi la respuesta va a ser muy obvia: no lo dejes pasar. Porque Washington es una ciudad que merece ser visitada, aunque sólo sea para decir que has estado delante de la Casa Blanca.

Precisamente la residencia del presidente es, quizás, el lugar más emblemático. No te voy a dar muchos detalles del edificio (para ello tienes muchos recursos en la Red) pero sólo te comentaré que no vas a ver el Despacho Oval desde las verjas ya que se encuentra en el Ala Oeste, el lugar donde trabajan los asesores senior del presidente. También te diré que es más pequeña de lo que parece y que tiene un agradable parque en su parte posterior, el parque de Laffayette, que será lo primero que veas si vienes por la 16.

El tema de visitarla… infórmate bien. Los ciudadanos americanos deben contactar con su senador, pero creo que nosotros podemos gestionarlo a través de la embajada. Con tiempo, claro está.

Desde la Casa Blanca debes ir a uno de los lugares más mágicos de la ciudad: desde la fachada principal, baja hasta el monumento a George Washington, el enorme obelisco rodeado de bandera americanas. Desde allí verás uno de los lugares más simbólicos: girando un poco sobre ti verás la Casa Blanca, el Capitolio y el Lincoln Memorial; el primer presidente los observa, los vigila…

Estás en el Mall: el regio paseo que te llevará al Capitolio o a la zona de los Memorial. No puedes perderte detalle de ese paseo. Si vas hacia el Capitolio, veras su imponente silueta y podrás pedir los tickets gratuitos para visitarlo por dentro. La visita no es espectacular, pero podrás estar en la Rotunda donde se velan a los próceres de la patria y donde Reagan dio el discurso de investidura de su segundo mandato. También puedes hacer como yo, jurar el cargo de presidente al estilo Obama. Puedes comprar un ejemplar de la constitución en los Archivos Nacionales… ideas que te doy.

Cerca del Capitolio tienes museos gratuitos que te dejaran sin habla, entre ellos la National Gallery y los Smithsonian, en especial el del Aire y el Espacio. También tienes el de historia americana y el de los nativos americanos. Ojo a su fachada.

Y justo al otro lado del Mall, los Memorial. El de la Segunda Guerra Mundial, el de la Guerra de Corea, el de la Guerra del Vietnam… pero para mi, el mejor, sin duda, el de Lincoln. Es como entrar en una iglesia laica: el silencio y el respeto envuelve tu ser. Me conmovió la presencia del presidente tantas veces citado. Y desde allí, la vista del lago y pisar el lugar desde el que Martin Luther King se dirigió al mundo con su sueño.

Voy terminando con los lugares políticos, si en Washington es posible. No puedes dejar pasar la visita al cementerio nacional de Arlington, el lugar donde están enterrados los hermanos Kennedy y soldados y veteranos de guerra. La tumba de JFK impresiona, aunque a mi me pareció preciosa la de Bobby Kennedy. Interesante ver el cambio de guardia con vistas a la ciudad. Desde allí podréis apreciar también el Pentágono.

Y aplícate esta norma: en Washington podrás ver todo lo que quieras ver. Si te molan los lobbies o los think tanks, veras las sedes de decenas. Si te molan las organizaciones internacionales, ahí te esperan la OEA y el Banco Mundial. También tendrás las oficinas del FBI, el Pentágono, el Departamento de Estado (que tuve el honor de visitar)… pero también el Watergate, el hospital al que llevaron a Reagan tras el atentado, la Blair House, los edificios del ejecutivo americano, el hotel de la prensa, el Hay Adams. Mil lugares que algo tienen que ver con la política.

Y como no, sus tiendas. Tiendas de souvenirs políticos, Political Americana en la 14 con Pennsylvania Avenue es muy recomendable, cerca del Club Nacional de Prensa. En el aeropuerto y en los hoteles también encontrarás merchandising político, así como en puestos ambulantes cerca de la Casa Blanca y de la Galeria Corcoran.

Pero Washington también tiene otros espacios. Los Archivos Nacionales son un ejemplo: gente haciendo cola para ver el primer ejemplar de la constitución. Creo que eso no podría pasar aquí… También tiene el punto de saber que cuando veas dos helicópteros pasar volando bajo cerca de la Casa Blanca, es el presidente de los Estados Unidos quien te sobrevuela en el Marine One yendo hacia la base de Andrews. O de golpe ver el tráfico cortado y observar como pasa una caravana con un par de limusinas: puede ser el presidente o el vicepresidente. Estas cosas en DC pasan.

No todo es política. Restaurantes, tiendas y marcha en Georgetown, el mejor barrio de la ciudad. Un lugar en el que no me importaría vivir. Pasea por la M y verás lo más delicioso de Washington, casitas de ladrillo, pequeñas y perfectas. Creo que Kerry vive por ahí. Y sobretodo, diviértete (hasta que cierren, bien temprano) en sus locales. También hay algunos bares interesantes en la zona de Dupont Circle.

Para restaurantes, vuelvo un poco a la política. Cerca de la Reserva Federal y la Casa Blanca está el Old Ebbitt Grill: muy recomendables las ostras, la crema de cangrejo y, como no, los sándwiches y hamburguesas. Digo que es un lugar político porque no es extraño ver a congresistas, senadores y staff de la Casa Blanca dejándose querer por medios y lobbistas.

A partir de aquí, vive la ciudad como más te plazca. Con visitas o paseos. Con compras o conciertos. Con cenas o con comidas. Pero te sorprenderá, estoy convencido. ¿Te pasó lo mismo cuando lo visitaste?

Dejo para otro día la lista de lugares que salen en West Wing… y aquí os dejo un enlace a fotos de mi Flickr.

La política influencia el marketing

Mañana es 4 de julio, día de la independencia de los Estados Unidos. Por todo el país se celebra tal efeméride con fiestas y fuegos artificiales, en este festivo federal que tantas veces se ha evocado en el mundo del cine y la televisión.

Mañana es 4 de julio y ha aparecido este vídeo:

Si cambiamos el logo de la conocida marca de tejanos por un eslogan político, no podríamos discutir que en el fondo, en la forma y en el mensaje estaríamos ante un spot político. ¿El marketing político está influenciando al marketing convencional?

La publicidad convencional precedió a la política, al menos, en el uso del spot. Durante muchos años en Estados Unidos, la meca del anuncio político televisado, la dialéctica entre las piezas influenciadas por el marketing de producto y los típicos anuncios negativos políticos dio lugar a un cierto desencanto sobre este soporte. Llegó internet y le dio otra vuelta de tuerca, con spots más vivos, más agresivos.

Y durante todo el periodo, los más listos se atrevieron a utilizar las emociones para convencer. Las emociones como el miedo como ariete de la necesidad de sumar más voluntades a nuestro bando. Johnson usó a la niña que deshojaba la margarita, Daisy. Bush, la historia del criminal afroamericano Willie Horton.

Llegó el “Yes, we can!” y cambió para siempre el uso de la música, el ritmo, la imagen y el lenguaje. Tanto, que influenció a la publicidad convencional. Movistar realiza su campaña de verano bajo el paraguas de la marca Obama, adaptando el famoso vídeo del presidente americano.

Pero la política no se quedó ahí. El nuevo anuncio de Levi’s que hemos podido ver, hace de su marca un auténtico mensaje político de lo americano, nacido en la diversidad y en la grandeza de un país enorme.

Increíble pero cierto: lo político vende.

Obama se lo pone difícil a Hollywood

“El Águila se mueve”. Seguramente estamos más familiarizados con el nombre en clave que el presidente de los Estados Unidos tiene en el cine y la televisión que con algunos protocolos de nuestros políticos. De hecho, el mundo audiovisual ha jugado un papel esencial en el conocimiento general de la figura del presidente y ha generado, sin duda, el deseo de muchos de llegar a ser presidente. Pero este patrón, esta imagen está cambiando: la Casa Blanca de Hollywood está de reformas.

Obama ha llegado a la Casa Blanca, y con él el mundo del cine deberá buscar una nueva manera de reflejar la presidencia: los típicos encuadres cinematográficos del presidente sexagenario, WASP de pelo canoso y pose altiva chirría con la realidad que hoy se vive en el 1600 de la avenida Pensilvania.

Ser presidente de Estados Unidos tiene mucho que ver con el cine y la televisión. Estos medios se han encargado durante muchos años de abrir las puertas de la Casa Blanca a los ciudadanos que, a su vez, se han generado una imagen muy determinada de lo que es o debe ser un comandante en jefe.

Hagan memoria de algunas películas que seguramente hayan visto, desde “Air Force One”, donde Harrison Ford salva su propio avión que ha sido secuestrado a “El Presidente y Miss Wade” una romántica historia del viudo mandatario que encarna Michael Douglas. Ambos tienen mucho en común con los papeles que protagonizaron Peter Sellers, Jack Nicholson, Jim Curley o Kelsey Grammer.

Si deciden ver el último film de Kevin Costner, “El último voto”, observaran como el presidente que intenta convencerle para que lo vote guarda muchos parecidos con el que protege el duro Clint Eastwood en la mil veces vista en televisión “En la línea de fuego”. Y si hacen memoria, los ejemplos les afloraran casi sin querer.

Hollywood deberá encontrar la nueva manera de reflejar lo que supone ser presidente en el siglo XXI. En realidad el cambio tiene más que ver con la juventud, las formas y el impulso de este presidente que con su color de piel: Obama está haciendo una labor extraordinaria en rejuvenecer la presidencia, como concepto. Desde el huerto en la mansión presidencial a las escapadas a Nueva York del matrimonio más famoso de América. Desde la diferente historia de un perro de perrera a los horarios y el protocolo en el Ala Oeste.

El reto de encarnar una presidencia del siglo XXI para el espectáculo del siglo XXI está encima de la mesa. Como lo sería si Hillary Clinton hubiese sido nominada candidata demócrata y elegida presidenta. El cine americano también tiene sus propios clichés para las mujeres que ejercen algún cargo en el ejecutivo: desde el bajo perfil de algunas vicepresidentas de la ficción al extraño encaje del personaje de la presidenta Mackenzie Allen de la serie de televisión “Commander in Chief”, que muestra el ascenso sin querer de una vicepresidenta independiente tras la muerte de un presidente republicano. Papeles que muestran a presidentas más dependientes que los presidentes; aunque también se han atrevido a caracterizar el ejercicio femenino de la política con figuras extremadamente violentas, como la vicepresidenta Caroline Reynolds en la famosa serie “Prison Break”.

El impulso de la nueva presidencia hará llegar sus tentáculos también al mundo de la ficción: ya lo hizo la presidencia de Clinton, ejerciendo una gran influencia en la premiada y reconocida serie “El Ala Oeste de la Casa Blanca”. No sólo en su trama, sino también en la proximidad del papel que hizo de Martin Sheen el comandante en jefe más querido de la televisión. Aunque ese camino no es unidireccional, algunos apuntan a la extremada coincidencia entre esta misma serie y la presidencia de Barack Obama.

Sea como sea esa relación, apuesto a que pueden decirme diez películas donde salga un presidente americano, pero no podrán hacerlo lo mismo con nuestro cine o nuestra televisión. Aunque les recomiendo que estén atentos a identificar estos cambios: no tardarán en notarse, porque el águila seguirá moviéndose.

Publicado hoy en La Vanguardia

Born in the USA: un himno

Este es uno de los posts de los que le gustan a Adolfo, lo sé. Porque más de una vez hemos hablado de Bruce en nuestros viajes, generalmente (no sé por qué) en la T4 siempre acabamos hablando de él. Y hoy no es para menos: el histórico álbum de Bruce Springsteen “Born in the USA” cumple 25 años.

La canción de Springsteen tenía todos los elementos para convertirse en lo que fue: un himno. Una crítica a ese Estados Unidos de la guerra del Vietnam, la dura y tosca historia de los veteranos que habían luchado contra los “hombres amarillos” que aparecía en la próspera América de la era de Reagan.

De hecho, Reagan hizo lo que mejor se le daba hacer con esta canción: triangular. Traer la crítica a su campo y convertirla en su canción de campaña. 20 años más tarde, otra canción de Springsteen sería el himno de un candidato demócrata, John Kerry hizo suyo el “No Surrender“.

Más allá del poder comunicativo del Boss, que ya traté en este post tras el monumental concierto del verano pasado en Barcelona, podríamos llegar a decir que Springsteen es una herramienta más de marketing político: en Estados Unidos siempre ha sido relevante su acción política, especialmente contra la Guerra de Irak y contra George Bush.

El Jefe ya nos deleitó con su “Working on a Dream” para Obama y seguramente seguirá siendo una pieza activa en la política del país del Tio Sam.

En homenaje a esa gran canción, a ese himno que pone el vello de punta, este post.

El Falcon del Presidente

Si preguntamos así, a bote pronto, en una conversación de bar, cómo se llama el avión del presidente de los Estados Unidos, más de uno levantará la voz y exclamará “¡el Air Force One!”. No será porque tengamos una especial predilección a la figura del presidente americano, sino por la influencia del cine y las series norteamericanas. Conocemos mejor el Ala Oeste de la Casa Blanca que La Moncloa.

Quizás por eso somos más vulnerables a una polémica que ha tomado fuerza en esta campaña electoral. Vamos a los antecedentes: el Presidente Zapatero viajó en un avión “Falcon” de las Fuerzas Armadas para asistir a un mitin en Sevilla. Según el PP, esto supone un despilfarro de dinero público y afirma que el Presidente no debe usar un avión de las Fuerzas Armadas para su uso privado.

¿Qué es privado y qué deja de serlo en el ejercicio de un cargo? No es objeto de este post responderlo. Lo que sí vamos a comentar es la esfera simbólica que tiene un Air Force One y la que no tiene un Falcon.
Aunque el Air Force One (que no es un avión, sino cualquier avión que transporte al Presidente, aunque tenga los famosos Boieng 747) y el Falcon tengan sendas unidades militares que se encarguen de su mantenimiento, sirvan para transportar al Presidente, respondan a una serie de medidas de seguridad (¿sabiáis que el Air Force One siempre entra en un aeropuerto con público por el ala izquierda para no dejar al descubierto la zona presidencial?), no tienen el mismo valor para americanos que para españoles.

Para los americanos el Air Force One representa un tentáculo más de lo presidencial. Nadie se atreve a cuestionar su uso y entiende que, esencialmente por motivos de seguridad, el Presidente no puede volar en una línea regular, aunque vaya a un acto privado. Incluso en campaña electoral.

El simbolismo, no sólo del Falcon, sino de todo lo que rodea al Presidente del Gobierno español no es tan potente. No tiene la misma carga para los ciudadanos; es un político. Si bien es cierto que no es Jefe de Estado como sí lo es el de Estados Unidos, su papel es fundamental en la vida institucional del país. Por tanto, su seguridad es tan importante como la de su homólogo americano.

Estas cuestiones encuentran en esta ausencia de valor del trabajo que desempeña un presidente y en la crisis económica el caldo de cultivo perfecto para las críticas que pueden rallar la demagogia. Pasó con Benach, persona que pasa diariamente horas en su coche y que utiliza para trabajar. Y ahora pasa con Zapatero.
Seguramente si el simbolismo de los cargos estuviera más afianzado, a nadie se le ocurriría decir que la presidencia del país malgasta fondos públicos por usar un avión que mantiene seguro al presidente. Como tampoco cuestionaríamos que una persona como Mayor Oreja use su coche oficial y escolta para ir a misa los domingos (todos sabemos de su condición de amenazado por ETA) o que Aznar y Rajoy usaran los mismos Falcon para actos privados.

No sé cómo afectará esto realmente a una campaña que está siendo demasiado extraña. Una campaña sobre Europa que tiene en un avión gestionado por el Grupo 45 del Ejército del Aire, el aborto y las violaciones, los señores de traje a medida y la crisis económica sus pilares. No sé cómo afectará a la campaña, pero sí que va a dañar la imagen del Gobierno en algo que no debería estar en debate.

Quizás debamos ir pensando en pedirle a González-Sinde que vaya redactando un guión para una película que se titule “Falcon One: el avión del presidente”.

Obama, 100 días de cambio

    • 50 pistas + 50 links para aproximarnos

    Obama agota sus 100 primeros días como presidente en plena forma: mantiene su popularidad en las encuestas y los ciudadanos americanos son optimistas respecto a su futuro.

    ¿Su secreto? Definirlo es demasiado complejo, pero quizás estas 50 pistas con 50 links nos ayuden a entender porqué el cambio se ha asentado en América y en el mundo.

    Los links que encontrarás a continuación están agrupados por categorías, que podrían ser distintas y algunos links compartir espacios en más de una, pero su organización nos da una visión de conjunto de estos 100 primeros días en la Casa Blanca.

    Obama, el personaje
  1. El primer huerto en la Casa Blanca (Antoni Gutiérrez-Rubí)
  2. Leer cada día 10 cartas enviadas por ciudadanos comunes… y tratar de responderlas (Albert Medrán)
  3. La nueva mascota presidencial: el perro BO (Antoni Gutiérrez-Rubí)
  4. The West Wing Presidency (Javier Majan)
  5. El primer Retrato Presidencial digital (Javier Majan)
  6. La importancia de la educación para ser ciudadanas de pleno derecho (Pia Bosch)
    Obama y los medios
  1. La primera pregunta en español en la primera rueda de prensa con medios (Antoni Gutiérrez-Rubí)
  2. Los periodistas aplauden en una rueda de prensa (Pablo Urbiola). La misma en la que una india es la primera en preguntar (Adolfo Corujo)
  3. La primera entrevista personal… en un programa de humor (Antoni Gutiérrez-Rubí)
    Obama, el político
  1. Un discurso de ámbito mundial (Xavier Peytibi)
  2. Los europeos se vuelven locos por un presidente americano (Pablo Urbiola)
  3. Una campaña que continúa involucrando al ciudadano después de las elecciones (Guillem López)
  4. Una administración que combate los movimientos NIMBY con campañas de Grassroots (Guillem López)
  5. La fuerza de la juventud en países islámicos (Idoia Llano)
  6. Discursos más cortos que otros mandatarios pero más intensos (Idoia Llano)
  7. Un presidente que recupera y se apoya en los referentes de la nación (Guillem López)
  8. Política de valores: dedicar gran atención a los jóvenes (Pia Bosch)
    Política interna
  1. Luz verde a la investigación con células madre (Lidia Fernandez)
  2. Serve america act (Rafa Rubio)
  3. Organizing for America (Rafa Rubio)
  4. Primer debate público de un Plan nacional de Salud White House Forum on Health Reform (Idoia Llano)
    Política exterior
  1. El fin de las restricciones sobre Cuba (Albert Medrán)
  2. Más soft power. La Casa Blanca ha distribuido un vídeo con un mensaje de Obama al pueblo iraní, subtitulado en farsi (Montse Fernandez)
    Defensa
  1. Obama ordena el cierre de Guantánamo (Lidia Fernandez)
  2. Obama deja la puerta abierta para que se juzgue a quienes autorizaron la tortura .(Pablo Urbiola)
  3. Obama contra la tortura (Francisco Polo)
  4. Un mundo libre de armas nucleares (Pia Bosch)
  5. El cierre de Guantánamo (Jessica Fillol)
    Economía
  1. Mecanismos de transparencia en el presupuesto (Rafa Rubio)
  2. La transparencia económica llega al gobierno (Xavier Peytibi)
  3. Salario máximo para aquellos ejecutivos cuyas empresas reciban ayudas públicas. (Pablo Urbiola)
  4. Economía post-campaña. Official Obama Liquidation Sale (Montse Fernandez)
  5. La iniciativa/web Recovery.gov como forma de explicar los planes de recuperación de la Administración Obama (Javier Majan)
    El Gobierno
  1. la clarísima apuesta del Gobierno Obama por la interculturalidad de sus miembros (Trina Milán)
  2. Un presidente que admite que se ha equivocado (Lidia Fernandez)
  3. Directiva para un Gobierno abierto (Idoia Llano)
  4. Una administración dispuesta a llegar y formar a los más jóvenes (Guillem López)
  5. Nombrar a su principal rival, Hillary Clinton, Secretaria de Estado (Pia Bosch)
    Nuevas tecnologías
  1. El blog de la Casa Blanca (Albert Medrán) y el cambio de la web en el momento del juramento (Adolfo Corujo)
  2. Open for Questions, Obama apuesta por el open government (Lidia Fernandez)
  3. El nombramiento del CIO de la Casa Blanca Vivek Kundra (Rafa Rubio)
  4. El fín del copyright: Creatives commons en la web de la Casa Blanca (Xavier Peytibi y Marc Cortés)
  5. Sigue con el uso de herramientas 2.0 una vez elegido Presidente (Marc Cortés)
  6. La transmisión conjunta de CNN y Facebook de la toma de posesión (Trina Milan)
  7. La política de comunicación que tiene en cuenta otras lenguas, culturas y acción en la red (Trina Milan)
  8. De nuevo hope… cuando abandonas la página Web de la Casa Blanca. We hope your visit was informative and enjoyable (para ver el mensaje es necesario hacer clic en un enlace que te lleve a un dominio diferente, por ejemplo “Recovery.gov”) (Montse Fernandez)
  9. El próximo lanzamiento de Data.gov (Javier Majan)
  10. La imagen y el vídeo siguen siendo herramientas imprescindibles para comunicar los mensajes a través de Internet (Marc Cortés)
  11. Obama ficha a cerebros de Google y Microsoft (Antoni Gutiérrez-Rubí)
  12. El primer presidente en utilizar YouTube para los discursos semanales (Albert Medrán)

¡Muchas gracias a todos y a todas por vuestra participación!

Inauguration Day

En què consisteix la presa de possessió de Barack Obama? Què podrem veure la setmana que ve? Més detalls a l’article publicat avui a La Vanguardia.

En menos de una semana, la Casa Blanca albergará a un nuevo presidente y a su familia. Será la confirmación, una vez más, de la continuidad, el cumplimiento de la tradición. Pero sobretodo, del correcto funcionamiento de un sistema político que ha hecho de la alternancia democrática su principal fortaleza. Todo está preparado en Washington para la toma de posesión de Barack Obama. Veamos los puntos clave para entender la ceremonia que tendrá lugar el próximo martes.

El misticismo republicano: el martes veremos una toma de posesión que poco tiene que ver con nuestras investiduras parlamentarias. De hecho, se trata de una celebración más próxima a una entronación republicana que a la investidura de un jefe de gobierno a la que estamos acostumbrados. El hecho diferencial, su condición de jefe de Estado y comandante en jefe; conlleva una celebración casi mística de la continuidad de los pilares del Estado.

El lugar: la investidura se produce en el Congreso americano, en las escaleras del Capitolio. Exactamente, en la escalinata occidental del edificio. Aunque el Presidente no es elegido por el Congreso, sino por un colegio electoral, es una tradición que él acuda al poder legislativo para tomar posesión de su cargo. La escalinata ha ido cambiando a lo largo de los años, por ejemplo, Kennedy tomó posesión en la escalinata oriental. La segunda investidura de Reagan, por ejemplo, se hizo en el salón ovalado interior, conocido como Rotunda, por culpa del frío extremo. Se contempla la venda de entradas y la instalación de millares de localidades para invitados y asistentes. En el caso de Obama, se agotaron las entradas en un minuto.

  • El protocolo: la ceremonia, como muchas cosas relacionadas con la presidencia americana, tiene poco espacio para la innovación y el cambio. Los expresidentes serán invitados a asistir y el presidente saliente compartirá camino con el electo. El saliente entrará antes que el entrante (valga la redundancia) y se sentará a la derecha de sus pantallas. Antes de empezar el acto, entrará Barack Obama y bajará las escaleras hasta situarse a la izquierda de la imagen que nos ofrecerá la televisión o Internet. Con él estará su esposa e hijas. Otro actor imprescindible es el presidente del Tribunal Supremo, que tomará juramento al nuevo presidente. Joe Biden habrá tomado posesión de su cargo antes.
  • El acto: la toma de posesión tiene dos momentos culminantes, el primero es el juramento (oath of the office) y el segundo, el discurso inaugural. Entre tanto, se sucederán otros actos como un sermón, que será oficiado por Rick Warren; y actuaciones musicales.
  • El juramento: La primera familia entrará en escena. Michelle Obama sostendrá la Biblia sobre la que Lincoln juró su cargo, con la presencia de sus hijas. El uso de la Biblia no es obligatorio, pero se cree que sólo un presidente no hizo uso de ella. Obama, siguiendo una antigua fórmula, jurará el cumplimiento fiel de las obligaciones del cargo de presidente de los Estados Unidos, y con la mayor de las habilidades, proteger, preservar y defender la constitución del país. Cuando Obama repita las palabras del presidente del Supremo, sonará el himno que acompaña al presidente; el “Hail to the Chief” y se sucederán 21 salvas en su honor. Durante toda la ceremonia, estos himnos sólo serán interpretados por la banda de marines, el conjunto musical que acompaña siempre al presidente.
  • El discurso: tras la toma de posesión, Barack Obama se dirigirá a la nación y al mundo con uno de los discursos más esperados de los últimos años. Un discurso inaugural suele contener los grandes trazos que plantee la dirección de la política de la nueva administración. La duración no está prefijada. Se trata de uno de los momentos más importantes durante el mandato, ya que como todo en la vida, una buena impresión iniciar ayuda a gestionar las percepciones a partir del primer momento de la recién estrenada presidencia. Se recuerdan grandes discursos inaugurales. Quizás el más famoso es el de Kennedy, cuando pidió a los ciudadanos que no se preguntarán que puede hacer el país por ellos, sino que pueden hacer ellos por el país. Roosevelt afirmó que sólo se podía temer al miedo mismo y Clinton abogó por una nueva coalición cívica para superar los problemas. Tras una campaña plagada de discursos excelentes, las expectativas ante este primer discurso presidencial de Obama son altas. No sabremos si pondrá la luna como nueva frontera, tal y como hizo Kennedy, pero seguramente pondrá en marcha con su retórica el espíritu del país.
  • El almuerzo: tras el discurso, el Congreso ofrece un pequeño almuerzo al nuevo presidente.
  • El desfile: en cuanto termine el almuerzo, el presidente bajará desde la colina del Capitolio a la Casa Blanca. Carter hizo el trayecto a pie, pero por medidas de seguridad ahora sólo se hace una parte del mismo. En cuanto llegué a la Casa Blanca, pasará revista a las tropas desde el pórtico norte de la mansión.
  • Los bailes: durante el día, se celebran varios bailes en honor del presidente, a los que asistirá y bailará alguna pieza. Es tradición que varias entidades los organicen, como la George Washington University o la celebración del baile inaugural latino dónde Alejandro Sanz será un artista invitado.

Este es el esqueleto de una celebración que ha cambiado a lo largo de los tiempos, pero que ha mantenido elementos esenciales durante los últimos 230 años. Es un momento cumbre en la tradición de un estado joven y brilla por el simbolismo que es capaz de destilar, y si no, fíjense en las banderas que cubrirán el Capitolio, podrán ver los diferentes estandartes que ha tenido el país a lo largo de su historia.

Si tienen oportunidad, no se pierdan la investidura de Barack Obama. No sólo estarán presenciando un momento histórico, también estarán viendo en todo su esplendor una engrasada máquina simbólica, protocolaria y, por qué negarlo,  una excelente máquina del espectáculo que les sorprenderá. Por alguna razón las amplias celebraciones se alargan 10 días…

Mr. Obama goes to Washington

Hoy publico el siguiente artículo en La Vanguardia:

 

Quizás alguna edición de periódico en algún lugar del mundo tituló a inicios de esta semana con “Mr. Smith goes to Washington”, el título de la famosa película de Frank Capra, la llegada del presidente-electo de los Estados Unidos a su capital federal. Podríamos relatar ese momento con un tono épico, como el que sabía utilizar Federico Trillo al hablar de la reconquista del islote Perejil, pero pese a llegar en un avión de la Air Force igual que los que utiliza el presidente, no se trataba de ninguna operación de rescate para darle ese tono.

Lo que sí supone la llegada de Obama a Washington es un momento histórico, como todos los pequeños hitos que estamos viviendo desde el pasado 4 de noviembre. La toma de posesión se acerca y poco a poco se intensifica esta carga simbólica-histórica que rodea al presidente-electo. Hablemos un poco de este período. Soy consciente de la dificultad en comprender un proceso de transición de poder tan largo: en nuestro sistema político vemos como, en cuanto hay una mayoría parlamentaria que sustente al presidente (ya sea del gobierno español o de cualquier comunidad autónoma) éste se somete a una votación de investidura que lo convertirá en jefe del ejecutivo. Jurará o prometerá su cargo y formará su gobierno. Hay casos y casos, pero no nos situamos en los casi dos meses y medio de período entre administraciones que se da en el país del Tío Sam.

¿Por qué se produce este período tan extenso? Hay razones históricas y políticas. El sistema diseñado por los padres fundadores tenía poco espacio a la improvisación y todas las decisiones tenían una razón de ser. La más imperiosa, sin duda, se refiere a la necesidad de cambiar completamente la Administración, o sea, del nombramiento de más de 2.000 cargos durante este tiempo. Algunos cargos son de aprobación directa del presidente, pero otros deben ser ratificados por el Senado. Esta es otra muestra de la voluntad de tener poderes separados y que se controlen entre sí por parte de los fundadores. Es una cuestión operativa: no es fácil borrar del día a la mañana a 2.000 cargos gubernamentales.

Más allá de las razones políticas también existen razones históricas. Hasta 1937, la investidura tenía lugar el 4 de marzo siguiente a las elecciones. Este excepcional período de tiempo respondía a lo que podían tardar los miembros del colegio electoral en emitir sus votos presidenciales y desplazarse por el país. Afortunadamente, la revolución en los medios de transporte ha dejado ya en una mera consideración de operativa política el extenso período.

Durante estos dos meses y medio, el papel del presidente-electo no es fácil, como tampoco lo es el del presidente saliente. Estos meses sirven para que el primero forme su ejecutivo, presente a sus miembros y dé pistas sobre sus acciones futuras, tal y como hemos visto hacer a Obama desde su victoria electoral. El segundo, suele usar este tiempo para pasar leyes más impopulares o incómodas. Seguramente Bush, como otros presidentes, haga uso de su poder de indulto antes de abandonar el Despacho Oval y utilice las últimas bocanadas de aire de su presidencia para pensar en aprobar otras medidas impopulares: ahora ya no necesita una reelección.

La política y la economía mundial se resienten de esta situación. El hecho que la persona al mando de la mayor potencia del mundo tenga ya una fecha de caducidad, merma su poder e influencia, tal y como estamos viendo en la crisis de Gaza. Tampoco hay muchas esperanzas que Estados Unidos ejerza una presión tal contra Israel para que considere sus ataques. Tampoco ocurriría con Obama en el Despacho Oval, pero sin duda la indefinición del momento es más palpable que nunca.

La Transición también tiene efectos en la confianza de los inversores y consumidores. Aunque el contexto está más enrarecido que nunca, es probable que reciban a Obama con un aumento en la confianza del sistema, pues se espera de él -y no porque sea mejor que otros, sino porque será la persona al mando- que dé los primeros pasos hacia la recuperación.

Para bien o para mal, la toma de posesión se acerca de manera imperiosa. Los preparativos que ya estaban en marcha en noviembre, con una vista del Capitolio llena de andamios y maderas, así como el ala norte de la Casa Blanca, están llegando a su fin. Las entradas para el juramento de Obama están agotadas y los bailes presidenciales se ultiman. The Blair House, la casa de invitados de la Casa Blanca, aún no ha sido cedida a los Obama por parte del presidente Bush, un retraso que tiene mucho de político. Así que los Obama vivirán en el famoso hotel Hay Adams como residencia. Este hotel está situado en la calle 16 y sólo un parque lo separa de la residencia presidencial. El edificio que, dicen, alberga un fantasma, es el lugar usado por la prensa internacional para dar sus crónicas desde la capital americana. Seguramente se habrán fijado en muchas ocasiones que tras el periodista aparece la Casa Blanca y el monumento a Washington en una perspectiva impresionante. Pues bien, está tomada desde el hotel que hoy aloja a Obama.

En Estados Unidos todo lo relacionado con la presidencia tiene un aire a ritual que maravilla. Estamos a pocas semanas de experimentar uno de sus momentos clímax, la toma de posesión. La semana que viene les daré más detalles de esta ceremonia que guarda el espíritu de la tradición, la solemnidad y el poder político de la carga que tiene un discurso inaugural.