Así serían las elecciones de 1977 si se celebrasen en 2017

Hoy se celebra el 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas tras el fin de la dictadura franquista. España perdió ese día la virginidad con las técnicas de comunicación y marketing político y vivió con entusiasmo la primera campaña electoral de la democracia. Pero… ¿cómo hubiese sido la campaña de 1977 si se celebrara en 2017?

 

1. Los partidos usarían los hashtag sin piedad

Y estarían en los carteles electorales, en la búsqueda perpetua de ser trending topic.

 

2. Los candidatos retransmitirían la campaña en tiempo real

Y hubiésemos tenido tweets de Felipe González contándonos que estaba en la noche electoral informativa de El País. Por ejemplo.

 

3. Los himnos serían a ritmo de reguetón

Los partidos habrían abandonado el estilo Jarcha y hubiesen abrazado la ya tradición española del reguetón y Henry Mendez hubiese apoyado a UCD con su versión del himno.

 

4. Carrillo no podría fumar en su spot

Con la aplicación de la Ley 42/2010, se puso coto finalmente al tabaco en espacios públicos España, aunque la prohibición de fumar en el lugar de trabajo es anterior. Con todos antecedentes, más la regulación publicitaria, Santiago Carrillo no podría haber salido fumando en televisión.

 

5. Haríamos memes

No sería campaña si los usuarios no nos diera por hacer memes…

 

6. Los candidatos usarían Instagram Stories

Y Fraga nos contaría lo bien que se lo pasa con Arias Navarro en un mitin.

 

7. Estas fotos hubiesen sido trending topic

Estas fotos de Alberto Schommer a las principales candidaturas, hubiesen sido trending topic. Y carne de meme.

 

8. La campaña la veríamos en Facebook Live

Y así podríamos seguir a Fraga, vaya dónde vaya.

 

9. El debate lo moderaría Campo Vidal

El cara a cara entre Suárez y González lo hubiese moderado Campo Vidal.

 

10. Y se seguirían haciendo fotos de monjas votando

Que es una tradición electoral bien bonita.

La investidura de Rajoy: 144 horas para tener gobierno

¿Qué va a pasar cuando el Congreso le dé la confianza a Mariano Rajoy mañana por la tarde? ¿Cómo van a ser las 144 horas posteriores a la votación y que culminarán con un gobierno para España? Lo repasamos a continuación, en un guión aproximado atendiendo a la práctica de las últimas tomas de posesión. Que en un país como España poco significa, por lo que puede haber cambios importantes. Te dejo con estas 144 horas para tener gobierno.

Hora 0. Sábado 29 de octubre de 2016, 21h -aprox-

Los 350 diputados y diputadas del Congreso votan por segunda vez. Rajoy consigue la confianza de la cámara con la mayoría simple de los votos. Es decir, más síes que noes. Al finalizar la votación Ana Pastor lee los resultados. Dice que la confianza al candidato Rajoy queda otorgada y que comunicará la decisión al Rey. Desde ese momento, Rajoy es ya presidente electo de España. Aunque en realidad él ya es presidente. En funciones.

El portavoz socialista seguramente sea el primero en cruzar el hemiciclo para felicitar personalmente al presidente electo, que recibe una ovación cerrada de su bancada. Varios diputados irán a saludarle y felicitarle. Previsiblemente, los primeros serán el resto de portavoces.

En cuanto Ana Pastor comunique al Rey la decisión, Zarzuela fijará la hora en la que Rajoy jurará el cargo. Puede jurar o prometer, pero suponemos que repetirá la fórmula usada en 2011. Presumiblemente será mañana.

Hora 110. Domingo 30 de octubre de 2016, 11h -aprox-

En la sala de audiencias del Palacio de la Zarzuela, Felipe VI, la reina Letizia, Rafael Catalá como ministro de Justicia en funciones y notario mayor del Reino, Ana Pastor como presidenta del Congreso, Pío García-Escudero como presidente del Senado, Carlos Lesmes como presidente del Tribunal Supremo y Francisco Pérez de los Cobos como presidente del Tribunal Constitucional son testigos del juramento de Mariano Rajoy.

Estas personalidades estan en fila en un extremo del Salón. Los reyes a la altura de la mesa que se instala para la ceremonia. Más alejados, el resto. Y en el otro extremo perpendicular de la sala, espera Mariano Rajoy.

El jefe de Protocolo de la Casa de Su Majestad el Rey inicia la ceremonia leyendo el Real Decreto por el que se nombra a Rajoy presidente del Gobierno. En cuanto termine su lectura, Mariano Rajoy se aproxima a la mesa. Es la primera vez que Felipe VI ve jurar a un presidente de Gobierno en su reinado.

Y como primera vez, el protocolo de Zarzuela cambia. Aunque en este caso seguramente no lo haga. En el reinado de Felipe VI las personas que acuden al palacio a jurar o prometer su cargo pueden elegir si quieren que en la mesa se dispongan símbolos religiosos como el crucifijo y la Biblia.

Nada parece indicar que Rajoy pida que se quiten, así que cuando el presidente electo se disponga a jurar su cargo, en la mesa se encontrarán esos símbolos. La cruz dorada que ha sido testigo de innumerables ceremonias y una biblia de 1791, editada en Valencia, abierta por el libro de los Números. Empezará jurando sobre ella, con la mano sobre los evangelios. Y cuando jure hacer guardar la Constitución, cambiará y posará su mano sobre la carta magna, abierta por su artículo 99. Que es el artículo sobre el presidente del Gobierno.

La fórmula que utiliza es esta:

Juro [o prometo] por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del Gobierno con lealtad al rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros.

 

Tras ello, hace una reverencia al Rey y vuelve al fondo del Salón de Audiencias. Tras ello, los reyes se acercan y le saludan. Los medios toman una foto de ese momento.

Hora 112. Jueves 3 de noviembre de 2016, 13h -aprox-

Cuando acaba esta corta ceremonia, Rajoy vuelve a Moncloa ya como presidente. Tras casi un año, dejará de ser presidente en funciones.

Hora 115. Jueves 3 de noviembre de 2016, 16h -aprox-

Rajoy podría acudir a Zarzuela el lunes por la mañana para comunicarle al Rey la formación de su gobierno.

Hora 117. Jueves 3 de noviembre de 2016, 18h -aprox-

Rajoy volverá a Moncloa y convocará a los medios para comunicar la formación de su gobierno.

Hora 134. Viernes 4 de noviembre de 2016, 11h -aprox-

Los nuevos ministros, los nuevos y los que repiten, irán a Zarzuela al día siguiente para jurar sus cargos. La ceremonia es muy parecida. En un extremo, los Reyes, el presidente del Gobierno, la presidenta del Congreso, el presidente del Senado, el presidente del Tribunal Supremo y el presidente del Tribunal Constitucional serán los testigos del acto. En el lado perpendicular, aguardan los ministros.

Se volverán a leer los Decretos Ley de nombramiento de los ministros, que se colocarán por el orden protocolario de juramento, que es el mismo por el que se sientan en el Congreso: por la antigüedad del ministerio. Salvo por una excepción. El primer ministro en jurar o prometer el cargo será el de Justicia, que ejercerá de notario mayor del Reino durante el resto de la ceremonia. Tras jurar o prometer, se situará a la izquierda del Rey, delante de la mesa.

Los ministros serán llamados uno a uno y jurarán o prometerán el cargo. La fórmula es la misma que la que usó Rajoy el día anterior, pero con la mención al cargo que van a ocupar. La Constitución está abierta por el artículo 100, sobre el nombramiento del Gobierno.

Tras el juramento o promesa, los periodistas pueden hacer la primera fotografía del nuevo gobierno.

Hora 136. Viernes 4 de noviembre de 2016, 13h -aprox-

Los ministros acuden a Moncloa para celebrar el primer Consejo de Ministros. Foto de grupo

Hora 139. Viernes 4 de noviembre de 2016, 16h -aprox-

Tras el Consejo de Ministros, los ministros van directos a su ministerio para la ceremonia del cambio de carteras. Los ministros salientes entregan la cartera al nuevo ministro o ministra en una ceremonia que suele ser bastante emotiva, especialmente para los ministros salientes. Suelen darse discursos de los dos ministros.

Muchos ministros tienen en ese momento a otros ministros apadrinando el acto, por lo que las ceremonia se van celebrando a lo largo de la tarde.

Hora 144. Divendres 4 de noviembre de 2016, 21h -aprox-

A esa hora las ceremonias habrán acabado ya y el ejecutivo estará plenamente en funciones. España ya tendrá presidente y Gobierno. La pregunta es hasta cuando.

¿Por qué funcionan los anuncios electorales en Estados Unidos?

En 2004, un spot electoral directo a la yugular de John Kerry le costó las elecciones. En 2008, un vídeo musical de Barack Obama le ayudó a conectar con millones de personas. En 1964, un spot electoral hizo que todo un país votara por miedo. En Estados Unidos los spots electorales son algo más que un soporte publicitario. Son auténticas armas en una guerra sin cuartel. ¿Por qué funcionan los spots en Estados Unidos y en España no dejan de ser un compromiso?

Los anuncios electorales son básicos en una campaña electoral en Estados Unidos. Son algo más que un ritual. Son armas. Armas para doblegar al enemigo y llevarse el mayor botín de guerra: sus votos. Y eso es así porque en Estados Unidos se dan tres cuestiones que no se dan en nuestro país. En primer lugar, son parte central de la estrategia de campaña. En segundo lugar, por la liberalización de los espacios comerciales. Y en tercer lugar, porque en una campaña presidencial se mueve mucho, mucho dinero.

Los anuncios son parte de la estrategia. No del ritual de campaña. Los anuncios se entienden como munición de ataque y de construcción de liderazgo. Se administran. Tanto en tiempo como en forma y lugar. Las campañas identifican en qué estados se lo están jugando todo y aplican una estrategia casi quirúrgica. Emitir anuncios en los estados clave, en las horas clave y segmentándolos para las audiencias clave. Y se emiten en el momento adecuado. Por ejemplo, en las últimas semanas Donald Trump ha expresado en más de una ocasión que su campaña está en mejor forma que la de Clinton porque aún no ha tenido que gastar dinero en anuncios y que lo hará cuando la campaña esté más avanzada.

Este primer factor no sería posible sin la liberalización existente en los espacios comerciales. En España, los spots electorales solo se pueden emitir en los bloques de publicidad electoral de las televisiones públicas. Y esos bloques están reglados y se reparten en base al resultado electoral en las elecciones anteriores. Un partido no puede comprar un espacio de publicidad en Telecinco durante la emisión de un Sálvame Deluxe para tener un spot de 30 segundos contando por qué deben votarle.

En Estados Unidos, las campañas pueden anunciarse en las cadenas que quieran y cuando quieran. No hay límite de tiempo. Un spot puede emitirse durante las primarias. E incluso el día de las elecciones. Eso sí, los spots deben ir firmados. Se debe informar de quién paga el anuncio. Así, los anuncios oficiales pagados por la campaña incluyen un rótulo en el que dice que ha sido pagado por la campaña: “Paid for by Hillary for America”. Y el candidato graba un pequeño mensaje “I’m Mitt Romney and I approve this message”.

En España, solo en las televisiones públicas, en bloques electorales y durante los días de campaña se pueden emitir los spots. Durante el día de reflexión y la jornada electoral están prohibidos. Los spots sólo pueden ser oficiales y de la campaña.

Y eso vale dinero. Muchísimo dinero. Las campañas son máquinas perfectamente engrasadas para conseguir fondos que se destinan en una gran proporción para pagar anuncios en televisión. No hay nada más caro como la publicidad en televisión. Pero, a día de hoy, es efectivo.

Estos factores llevan a las campañas electorales en Estados Unidos a una explosión de creatividad y de efectividad. Si un spot debe servir a un objetivo concreto, puede emitirse en el momento en el que la campaña lo decide y cuesta dinero, esos anuncios son buenos. Muy buenos.

Pero llevan a algo más: los spots alimentan el ciclo de información política. Antes de Youtube, la viralidad se conseguía hablando de ellos en las noticias. Un spot hace que los periodistas hablen de él, de lo que quería y del mensaje que lleva. Y eso amplifica su efecto. Por ejemplo, durante la campaña presidencial de 2004 en la que el actual secretario de Estado John Kerry se enfrentó a Bush, el spot pagado por una asociación de veteranos de guerra favorable a Bush puso en duda su lealtad a sus compañeros soldados y eso nubló su campaña. Llevó a que el electorado se preguntara si podía ser comandante en jefe.

Este tipo de modelo también lleva a una gran cantidad de estilos en los anuncios electorales. Desde anuncios negativos, a otros en tono de humor o de construcción del candidato. Pero no da pie a monólogos sin sentido del candidato, a bellas construcciones poéticas o alardes musicales. Los spots deben ser efectivos. Porque son caros. Y porque están pensados para quién los consume.

Por eso los anuncios electorales funcionan en Estados Unidos. Por eso son tan importantes. Por eso, los amantes de la publicidad y la comunicación los observamos con detenimiento. Y por eso algunos seguimos pensando que en España tenemos mucho por hacer.

De aquellos polvos, señor presidente, estos lodos

“Luis. Lo entiendo. Se fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo”. El Mundo había destapado en enero de 2013 las cuentas suizas de Luis Bárcenas. Y en el inicio de la mayor tormenta política de la democracia, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le envió este sms al extesorero Popular, que está ya entre rejas. Supuestamente. ¿Es Mariano Rajoy tan insensato cómo para mantener la comunicación con Bárcenas hasta marzo de 2013 ocupando su banco azul?

Sinceramente, no lo sé. Desconozco si los sms son ciertos o falsos. Ni he visto los originales de la contabilidad B del Partido Popular que Pedro J. Ramírez entregó al juez ni conozco la instrucción del caso que está en las manos del juez Ruz. No tengo acceso a pruebas ni a mayor información. Como cualquier otro ciudadano, me gobiernan las percepciones.

Y aquí viene el punto interesante de todo este embrollo. ¿Es Rajoy tan insensato cómo para mandarse sms con Bárcenas después del tremendo lío montado tras la publicación de los papeles de Bárcenas que hizo El País? ¿En serio? Si los envió, ¿en una época en la que la información fluye sin cesar Rajoy creía que podía mantener en secreto esos sms? No lo sé.

No lo sé. No puedo saber si son ciertos. Lo único que sé es que lo puedo llegar a creer. Me puede llegar a cuadrar al ver cómo ha reaccionado el presidente del Gobierno a este lío. Y ahí no puedo más que echar mano del refranero popular: de aquellos polvos, estos lodos.

Los esfuerzos de Rajoy y de su entorno para defenderle han sido un estrepitoso fracaso. Desde negarse a responder a los periodistas, responder con chulería (“La segunda ya tal”), a evitar las Cámaras, usar pantallas de plasma para aparecer ante los medios o esperar con auténtico pasotismo a que la tormenta escampe.

Rajoy no ha querido defenderse. Y si no lo ha hecho será por algo. Esa es la idea con la que nos hemos quedado muchos ciudadanos, y esta ausencia de acción la ocupa la ofensiva de Bárcenas. Marca el ritmo y nos empuja a creer al extesorero antes que al presidente del Gobierno.

Nadie puede discutir la legalidad: Rajoy ni está imputado ni parece que vaya a estarlo. Rajoy es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Por cierto, de unos delitos que ya habrían prescrito (pero bueno, ese es otro tema). Pero la legitimidad (no la de las urnas, sino la de que una persona que habría cometido delitos debería ocupar la presidencia) sí está en juego. La confianza sí está en jaque. No solo por la estrategia de Bárcenas, también por el pasotismo flagrante de Rajoy.

Actuar o no actuar tiene sus costes. Y quizás la estrategia de Rajoy, más que el tiempo judicial, le cueste cara. No hay nada más fácil de perder que la confianza y a día de hoy el presidente del Gobierno va camino de perder incluso la de los propios. De aquellos polvos, señor presidente, estos lodos.

La podrida clase política española

Que nos jodamos. Que no se llega a fin de mes con 5.000€ de sueldo cuando casi se exige una prueba de ADN para que los que menos tienen cobren 400€ de ayudas. Que la salida a la crisis pasa por poner casinos o parques temáticos mientras se sangra a una clase media en peligro de extinción. Decir A para ganar elecciones y hacer B sin ruborizarse. Ni pedir perdón. La clase política española ni reflexiona, ni cambia. Ni se espera que lo haga.

El País publica hoy un interesante artículo de César Molinas (matemático y economista, ha sido académico, gobernante y banquero de inversión) en el que hace una radiografía interesante de la clase que nos gobierna. Una élite extractiva, como cita en su artículo. Aunque no coincida con Molinas en la solución -a mi juicio, incompleta y de brocha gorda- es interesante ver como se pone blanco sobre negro ante una clase -o casta- que ni ha pedido perdón ni lo va a hacer ante sus tejemanejes, los que nos han llevado hasta el día de hoy.

Recomiendo su lectura y me permito compartir algunas de sus ideas clave que es necesario leer. E interiorizar:

“Una élite extractiva, según la terminología popularizada por Acemoglu y Robinson. Los políticos españoles son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias.”

“El sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas, ha creado una clase política profesional muy distinta de la que protagonizó la Transición. Desde hace ya tiempo, los cachorros de las juventudes de los diversos partidos políticos acceden a las listas electorales y a otras prebendas por el exclusivo mérito de fidelidad a las cúpulas. Este sistema ha terminado por convertir a los partidos en estancias cerradas llenas de gente en las que, a pesar de lo cargado de la atmósfera, nadie se atreve a abrir las ventanas. No pasa el aire, no fluyen las ideas, y casi nadie en la habitación tiene un conocimiento personal directo de la sociedad civil o de la economía real. La política y sus aledaños se han convertido en un modus vivendi que alterna cargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos públicos y, también, con canonjías en empresas privadas reguladas que dependen del BOE para prosperar.”

“La clase política española se ha dedicado a colonizar ámbitos que no son propios de la política como, por ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivo, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, la CNMV, los reguladores sectoriales de energía y telecomunicaciones, la Comisión de la Competencia… El sistema democrático y el Estado de derecho necesitan que estos organismos, que son los encargados de aplicar la Ley, sean independientes. La politización a la que han sido sometidos ha terminado con su independencia, provocando una profunda deslegitimación de estas instituciones y un severo deterioro de nuestro sistema político.”

“El Congreso de los Diputados no es solo el lugar donde se elaboran las leyes; es también la institución que debe exigir la rendición de cuentas. Esta función del Parlamento, esencial en cualquier democracia, ha desaparecido por completo de la vida política española desde hace muchos años.”

“La clase política española no sólo se ha constituido en un grupo de interés particular, como los controladores aéreos, por poner un ejemplo, sino que ha dado un paso más, consolidándose como una élite extractiva, en el sentido que dan a este término Acemoglu y Robinson en su reciente y ya célebre libro Por qué fracasan las naciones. Una élite extractiva se caracteriza por:
– Tener un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio”.
– Tener el poder suficiente para impedir un sistema institucional inclusivo, es decir, un sistema que distribuya el poder político y económico de manera amplia, que respete el Estado de derecho y las reglas del mercado libre. Dicho de otro modo, tener el poder suficiente para condicionar el funcionamiento de una sociedad abierta -en el sentido de Popper- u optimista -en el sentido de Deutsch”.
-Abominar la ‘destrucción creativa’, que caracteriza al capitalismo más dinámico. En palabras de Schumpeter “la destrucción creativa es la revolución incesante de la estructura económica desde dentro, continuamente destruyendo lo antiguo y creando lo nuevo”

“Tal y como establece la teoría de las élites extractivas, los partidos políticos españoles comparten un gran desprecio por la educación, una fuerte animadversión por la innovación y el emprendimiento y una hostilidad total hacia la ciencia y la investigación. De la educación sólo parece interesarles el adoctrinamiento: las estridentes peleas sobre la Educación para la Ciudadanía contrastan con el silencio espeso que envuelve las cuestiones verdaderamente relevantes como, por ejemplo, el elevadísimo fracaso escolar o los lamentables resultados en los informes PISA. La innovación y el emprendimiento languidecen en el marco de regulaciones disuasorias y fiscalidades punitivas sin que ningún partido se tome en serio la necesidad de cambiarlas. Y el gasto en investigación científica, concebido como suntuario de manera casi unánime, se ha recortado con especial saña sin que ni un solo político relevante haya protestado por un disparate que compromete más que ningún otro el futuro de los españoles.”

Mariano Rajoy no es presidente electo

¿Podemos llamar a Mariano Rajoy presidente electo de España Por mucho que las fórmulas norteamericanas nos parezcan más o menos atractivas, lo cierto es que, por el momento, Mariano Rajoy será uno de los 350 miembros del Congreso de los Diputados cuando tome posesión de su escaño.

Futuro presidente, presidente electo… pequeñas diferencias, casi imperceptibles en su significado para el ciudadano de a pie pero que, como toda palabra, no puede despegarse de sus importantes matices. Mariano Rajoy, como cualquiera de los presidentes de comunidades autónomas solo son elegidos presidentes por sus respectivas cámaras. La sesión de investidura les convierte el presidentes y lo son oficialmente desde el momento en que el BOE y los diarios oficiales de cada comunidad publican su nombramiento.

Eso es así porque, a diferencia de regimenes presidenciales como el de Estados Unidos, la ciudadanía no elige directamente a su presidente. Aunque en ese mismo país los ciudadanos eligen a un colegio electoral que nombrará al presidente, es una elección de un candidato u otro. Así, Barack Obama fue designado presidente electo desde la noche del 4 de noviembre hasta que juró el cargo en la escalinata del Capitolio en Washington D.C.

El término president-elect se usa de este modo, aunque no siempre ha sido así. Se solía designar al presidente de ese modo cuando el colegio electoral lo había elegido formalmente y hasta su toma de posesión, pero la práctica se impuso. En sistemas parlamentarios como el británico, por ejemplo, tampoco existe la denominación de primer ministro electo. Resulta forzado, ya que es el jefe del Estado quien lo designa. Así, Prime Minister-designate, Prime Minister-in-waiting o incoming Prime Minister son términos usados similares al lacónico “futuro presidente”.

Hasta su investidura, seguiremos escuchando ese efectivo apelativo.  Es, precisamente, la naturaleza de nuestro sistema político la que nos lleva a tener cuidado con las etiquetas. Los trámites parlamentarios están para las duras y para las maduras.

 

Adaptación del post “Artur Mas no es presidente electo” publicado en 2010.

Lo llaman política 2.0 y no lo es

¿De dónde salieron? Las miles de personas que llenaron las plazas, ¿quiénes son? ¿Por qué están y estaban ahí? ¿En qué momento decidieron salir a la calle y consiguieron captar toda la atención? Los partidos y los líderes políticos buscan respuestas y no logran encontrarlas. O quizás no quieran hacerlo. Pero en realidad, las tienen delante de sus narices.

A medida que el movimiento 15M avanza, podemos tomar distancia para destilar el fondo y la forma. Los objetivos, los éxitos y los fracasos. En ello, la respuesta del origen es casi tan importante como lo que pueda conseguir. Y el origen no está solo en una situación concreta, llamémosle crisis, ley electoral o el sistema financiero. El origen quizás debamos buscarlo en la relación de los ciudadanos con sus representantes, siempre en tensión. Y en la aparición de un medio de comunicación que ha cambiado ya demasiadas cosas. Y no va a dejar de hacerlo.

Las listas cerradas y bloqueadas, el papel de los partidos políticos y las barreras de entrada al espacio político, la imposibilidad durante años de contactar con los representados, la personalización de la política… son elementos importantes para entender como la llegada de un medio de comunicación como internet, puede tener efectos de calado en una relación que había caído en la rutina.

Reconozcámoslo: la política no gusta. Se puede entender su valor, pero no es algo que guste o despierte pasiones. Para la mayoría de la población, la participación cada cuatro años es más que suficiente y tampoco tienen pasión por introducir cambios. Pero el entorno de aquellos ciudadanos que sienten la política, la viven y, lo más importante, ven en ella la vía para cambiar las cosas; tienen en la red un aliado.

Organizaciones, asociaciones, grupos de interés y ciudadanos de a pie han entendido mejor que los políticos lo que se puede conseguir con internet. Son conscientes de la capacidad de propagación y organización. De cómo una buena idea, puede sumar seguidores. Conscientes de la posibilidad de terminar con las rémoras más pesadas de organizaciones y rutinas.

Acciones como estas desconciertan al poder tradicional. Actores más pequeños, más volátiles y menos reconocibles tienen capacidad para modificar la agenda.

Mientras muchos políticos se quedaron en la dimensión más básica de la política 2.0 –abrir un Twitter o un Facebook, participar lo justo o dejarlo en manos del becario-, muchos ciudadanos han entendido que se puede hacer política. Y vaya si lo han hecho.

La sorpresa llega a los centros de poder. Más cuando consiguen algo tan notorio como conseguir llenar las plazas de varias ciudades españolas antes de las elecciones. Acciones como estas desconciertan al poder tradicional. Actores más pequeños, más volátiles y menos reconocibles tienen capacidad para modificar la agenda.

Ahí viene el reto de los políticos y la política. ¿Cómo hacer frente a ello? Escuchar debe ser el primer paso. Escuchar las demandas y observar tanto el fondo como la forma. Escuchar para conocer si, aunque no se venga de la forma tradicional de participar en política, la política puede dar respuestas a tantas preguntas.

El movimiento 15M debió atragantar el desayuno de más de un líder político. ¿De dónde vienen? ¿Por qué protestan? ¿Qué quieren? Seguramente, se sintieron como cuando el profesor pone en un examen el tema que no te preparaste. No les falta razón cuando hablan de las formas tradicionales de hacer política y citan las reglas del juego existentes. Pero se quedan en la superficie.

La política 2.0 no puede quedarse en la mera apertura de canales. ¿De qué sirve que Mariano Rajoy tenga una página en Facebook si no escucha lo que proponen los ciudadanos?

Quizás esa superficie sea la que evita que las cosas cambien. La que hace que nuestros políticos ni escuchen ni vean los movimientos que nacen de la red como algo relevante. Sin ir más lejos, a las puertas de las elecciones municipales y autonómicas, Actuable y Avaaz recogieron más de 100.000 firmas para exigir a los partidos listas limpias de imputados por corrupción. Ningún dirigente de PP o PSOE se dignó a recogerlas y escuchar los motivos de los promotores.

No todos son así. En el Reino Unido, el viceprimer ministro Nick Clegg recibió y escuchó los argumentos de la gente que había apoyado la petición de 38 Degrees en defensa de la sanidad pública. Y se llevó, con sus propias manos, las cajas con las peticiones firmadas. Maneras distintas de entender que las cosas están cambiando.

Las cosas están cambiando. La política 2.0 no puede quedarse en la mera apertura de canales. ¿De qué sirve que Mariano Rajoy tenga una página en Facebook si no escucha lo que proponen los ciudadanos? La ciudadanía ha entendido el valor de las herramientas. Ha movilizado a miles de personas. Quizás de forma anárquica. Quizás con números pequeños.

Algunos políticos siguen diciendo que lo ocurrido con el 15M debe interpretarse. Debe estudiarse. En futuro. Sin ganas de atajarlo. Como si fueran animalitos que emiten sonidos extraños. Pero el tiempo apremia y no pueden demorarse más. Cuando las plazas se llenan, cuando más de 200.000 personas se unen en la red con una de las mayores peticiones online de la historia española; es que algo está cambiando.

Mientras los ciudadanos se movilizan, muchos políticos se escandalizan. La oportunidad de mejorar nuestra democracia está sobre el tapete. Está en la agenda de la calle. Tienen un Twitter, un Facebook y un blog. Hablan de ellos. Solo de ellos. Lo llaman política 2.0 y no lo es.

 

Entrada relacionada: “Manifiesto: Los límites del 2.0 en los procesos políticos”

 

Fotografía de Olmovich en Flickr.

El 20% de los candidatos no participa en Twitter tras las elecciones

 

Era la gran duda. ¿Seguirían participando en las redes sociales los políticos tras las elecciones? En Twitter parece que sí. De hecho, 8 de cada 10 candidatos autonómicos sigue conversando en Twitter. El resto, se plantó incluso antes del veredicto de las urnas.

Tal y como observábamos en el informe “Twitter en las elecciones autonómicas del 22 de mayo”, publicado semanas antes del inicio de la campaña, en estos comicios el 57% de los candidatos a la presidencia de las diferentes comunidades, participaba en Twitter. Tras las elecciones, la gran mayoría siguen en el canal.

 

Los derrotados, en silencio

Todos los candidatos que han dejado de conversar en Twitter han perdido sus elecciones. Gregorio Gordo, candidato de IU a la Comunidad de Madrid, no actualiza desde el 11 de mayo. José María Barreda (Castilla-La Mancha), Francisco Martínez-Aldama (La Rioja), Óscar López Águeda (Castilla y León) y Eva Almunia (Aragón) son los cuatro candidatos del PSOE que han abandonado el canal.

A excepción de Óscar López Águeda, que abrió su cuenta el 26 de febrero de 2011, el resto de candidatos participa en Twitter desde hace tiempo. Dos candidatos (Gordo y Barreda) lo hacen desde 2009. Martínez-Aldama y Almunia desde 2010. ¿Significa este recorrido en Twitter que el parón es solo temporal?

 

La jornada de reflexión, el momento clave

De entre los candidatos que ya han abandonado Twitter, la mayoría participaron por última vez horas antes del inicio de la jornada de reflexión. Óscar López Águeda y Eva Almunia actualizaron por última vez la noche de las elecciones y el día posterior a los comicios, respectivamente, agradeciendo el apoyo en ambos casos.

 

La participación sigue

El punto positivo es observar como la mayoría de los candidatos que ha usado Twitter durante esta campaña, sigue participando. De hecho, nueve candidatos actualizaron durante el día de ayer su perfil de Twitter.

El reto ahora está en manos de Mª Dolores de Cospedal, José Antonio Monago –o Guillermo Fernández Vara si consigue mantenerse en el cargo-, Ignacio Diego, Soria o Rivero, Luisa Fernanda Rudi, Esperanza Aguirre, Francisco Álvarez Cascos y José Ramón Bauzà. Los ganadores de las elecciones. Las personas que, aunque no lo recogieran sus programas electorales, pueden traspasar el umbral de la participación en las redes para hacer de la Red un espacio para abrir las instituciones.

¿De verdad ha ganado Rubalcaba?

 

El pasado sábado Borja Ventura publicaba este artículo en Lainformación.com centrándose en Alfredo Pérez-Rubalcaba, quién seguramente sea el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno. En el artículo, Ventura me entrevistó junto a Xavier Peytibí, Rafa Rubio y Jordi Rodríguez Virgili. Este es el artículo:

 

¿De verdad ha ganado Rubalcaba?

Rubalcaba es Rasputín, la mano que mece la cuna, el hombre que urde todas las estrategias del socialismo español, el estratega, el cerebro. El que más poder concentra en el Gobierno después del propio presidente. Quizá incluso por encima del presidente. Es vicepresidente primero y, como ministro del Interior, la voz al frente de los servicios de inteligencia. Es, despejada la incógnita Chacón, el candidato in pectore del PSOE para batirse con Rajoy. Es el ‘top dog’, el candidato mejor colocado en el idioma de los politólogos ¿Seguro?

La renuncia de Chacón elimina a la que se postulaba como su principal rival en unas eventuales primarias, pero no parece haber calmado las aguas del socialismo. Las redes sociales eran este jueves un hervidero de comentarios criticando la supuesta ‘mano negra’ que habría obligado a la ministra de Defensa a renunciar a una candidatura para evitar la división interna del partido, como antes se especulaba con la ‘mano negra’ de Rubalcaba tras la petición de Patxi López de celebrar un Congreso Extraordinario.

En el PSOE el debate ya no era entre partidarios de Chacón y partidarios de Rubalcaba, sino directamente entre quienes pedían primarias para intentar cerrar la crisis rápidamente y quienes pedían un Congreso Extraordinario, es decir, la cabeza de Zapatero.

El vicepresidente “sale reforzado, más que beneficiado”, cree Albert Medrán, consultor de comunicación política. “Llega al comité sin la adversaria que podía hacerle más sombra y con una necesidad imperiosa de cerrar este capítulo cuanto antes”. Por su parte Xavier Peytibi, consultor político, considera que sale beneficiado sólo en parte porque “termina la guera interna en el PSOE” y “probablemente será el candidato”, pero advierte que el beneficio será “a corto plazo, pero no sé si lo será a medio plazo”.

También Jordi Rodríguez-Virgili, subdirector del máster en Comunicación Política de la Universidad de Navarra, incide en la cuestión de los plazos: “A corto plazo le beneficia”, dice, porque “le despeja el camino como candidato sin el desgaste de una primarias competidas, desgaste de tiempo, de esfuerzos, de divisiones… pero se siembran dudas, sospechas y desconfianzas sobre Rubalcaba, lo que podrá afectarle más a largo plazo”.

Ataque al vicepresidente

El discurso de Chacón fue, en su opinión, “un ataque muy duro” porque, aunque no lo citase, “cuando habló de movimientos internos que han amenazado la estabilidad del Gobierno y la autoridad de su presidente, la mayoría ha pensado en él”. En opinión de Rodríguez-Virgili, el movimiento de la ministra de Defensa “no solo refuerza la imagen de Rubalcaba como un político maquivélico, que maneja los hilos entre bambalinas, sino que proyecta la idea de un candidato capaz de amenazar la estabilidad del Gobierno y el partido en beneficio propio”.

Rafa Rubio, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, es más pesimista con las consecuencias de la retirada de Chacón en la imagen de Rubalcaba: “Le ha posicionado al lado de la estructura, le ha cerrado cualquier posibilidad de presentarse como renovador, como un agente del cambio”.

Y ahí es donde entra Chacón. Pocos hablaban ayer de él, porque la ministra de Defensa centró los flashes. Los barones y cargos del partido hablan de su “generosidad”, de una renuncia que ayuda al PSOE en un momento difícil. Las redes sociales vivieron lo que los analistas llaman ‘efecto underdog’, es decir, un arrebato de simpatía por el candidato perdedor. Rubalcaba es ahora el ‘top dog’, el mejor situado, pero tiene un reto según Medrán: “Debe tener la capacidad de superar las brechas que esta situación haya causado” en el partido. Si no, Chacón aguarda agazapada en el futuro.

Un discurso cargado de intenciones

“Chacón gana enteros como futura líder, vista como una persona de partido después de su movimiento estratégico de un paso atrás y por su edad. Además, no se verá salpicada por lo que suceda el año próximo”, comenta Peytibi. “A partir de marzo de 2012, en caso de que el PSOE pierda las elecciones, estará en primera línea como la potencial salvadora y nueva líder”.

El “paso atrás” de Chacón deja solo al frente a Rubalcaba, pero si no tiene oponente no tendrá el refrendo de unas primarias para aglutinar a las federaciones a su alrededor. Hasta este jueves era un candidato sólido que aportaba experiencia y peso político, y ahora es un candidato impuesto, el nombre que el aparato del partido ha escrito en las papeletas de las primarias buscando una aclamación poco creíble.

¿Es posible que alguien dé el paso y quiera competir con el vicepresidente en las primarias? “Siempre hay la opción de que aparezca alguien, pero sería una verdadera sorpresa. Sería ir contra Rubalcaba y arriesgarse a terminar su carrera política como candidato de futuro”, advierte Peytibi. Pero sacrificar a un ‘hombre de paja’ podría devolver el lustre a la hipotética candidatura de Rubalcaba, tocada por el discurso de Chacón, lleno de cosas que “quería” hacer y que dio la imagen de que no le dejaban llevar a cabo.

Algún barón socialista hablaba de posibles “sorpresas” en el Comité Federal. Toda conspiración es poca para quienes ven en Rubalcaba a un Maquiavelo moviendo los hilos.

 

Pues sí, claro, queremos demasiado, más, todo, ávidamente…

En una sociedad tan dada a la amnesia, recordar ciertos datos es una necesidad. Algunos llevan días preguntándose qué está pasando en más de 160 plazas españolas. El segundo/tercer problema para la sociedad española, los políticos, es el tema. Quizás esa amnesia, el tacticismo de los medios o el verbo fácil de tantos tertulianos les hagan creer que esto no viene de ningún sitio. Pero viene. Y sus raíces son fuertes.

Las raíces de las concentraciones, el movimiento 15-M, de Democracia Real Ya… llámenle como quieran, están en ese problema. Solo cuando la percepción sobre un problema es tan clara, tiene protagonistas tan definidos y se da en un marco tan concreto, puede llevar a lo que estamos viviendo. Solo cuando el descontento se ha filtrado hacia abajo podemos ver lo que se ve en las plazas: rojos, amarillos, verdes y azules. Padres, madres, abuelos, hijos y nietos. Trabajadores de cuello blanco… y de cuello azul. Estudiantes, parados, alborotadores, soñadores, pesimistas, provocadores y conformistas.

Es fácil desacreditar un movimiento. Más cuando ni se tienen claros los orígenes ni las reivindicaciones. Es fácil caer en la trampa de mirar hacia otro lado. Es demasiado fácil creer que en 160 plazas españolas y otras tantas por el mundo lo que ocurre es algo naif. Es fácil caer en ese error. Tan fácil como la posibilidad que el movimiento se deshinche. Pero si caemos en esa trampa, perderemos de vista lo esencial.

Sacar a la gente a la calle no es fácil. Lo saben las miles de personas que dedican grandes esfuerzos a defender posiciones cívicas y políticas. Lo saben los partidos que han tenido que ver como no llenaban los polideportivos y plazas de toros en esta campaña. Lo saben las personas que defienden causas y lo tienen difícil para conseguir apoyos. Por ello, la fuerza de las acampadas es una realidad.

Entrar en Sol tiene un magnetismo especial estos días. Algo extraordinariamente complejo. La mezcla respetuosa de reivindicaciones. La convivencia de ideas, visiones y deseos. Una extraña ágora moderna donde las decisiones se toman en asambleas, donde la organización da muestras de una profesionalidad increíble y donde los cánticos se deciden a base de sumar gargantas.

Ese magnetismo, más allá de las necesarias preguntas sobre el quién y el hacia dónde, viene marcado por el por qué. Las razones que han estado latentes en incontables barómetros del CIS. En repetidas conversaciones de café y en miles de tweets. Las razones han estado en ahí todo el tiempo. Pero sus protagonistas no las han querido tener en cuenta. Las razones están en listas electorales plagadas de imputados. Las razones están en casos gravísimos de corrupción que no han tenido una respuesta tajante desde sus partidos. ¿Y aún se preguntan de donde viene esto?

Pueden seguir mirando para otro lado. Los políticos que vierten todas sus fuerzas en desacreditar algo que está pasando y esos tertulianos de argumentario, verbo fácil y amnesia perenne. Pueden hacerlo las trincheras de la TDT que añoran tiempos de orden y bien. Pueden hacerlo. Pero el problema seguirá estando ahí.

Seguramente, las soluciones, heterogéneas, contradictorias y, en muchos casos, incompletas, que vienen de los movimientos y asambleas no sean el único modo de solventarlo. Pero tienen el valor inmenso de haber puesto sobre la mesa el problema con toda su crudeza y aportar atisbos de solución.

Parece que despertamos. Que poco a poco, desentelamos los ojos y nos acercamos a las plazas. Nos mezclamos con iguales y diferentes. Nos aferramos sin complejos a la utopia… para acercarnos mañana a las urnas. Contestamos los tics anticuados de un sistema que nos ha dado la mayor libertad y el mayor crecimiento de nuestra historia. Pero, como cantaba Llach, pues sí, claro, queremos demasiado, más, todo, ávidamente. Despertamos.

 

Foto de Jacobo Méndez Díez en El País