Un Waterloo socialista

Waterloo – I was defeated, you won the war
Waterloo – Promise to love you for ever more
Waterloo – Couldn’t escape if I wanted to
Waterloo – Knowing my fate is to be with you
Waterloo – Finally facing my Waterloo

David Cameron pidió a los suyos, durante la celebración de la última convención, que no celebraran su excelente momento con champagne, ostras o caviar. Que no se dejaran embaucar por el lujo y que, sobretodo, la euforia no se plasmara en fotos comprometedoras. Luego fue el mismo Cameron el que fue cazado con champagne

Las formas son muy importantes. A veces, casi más que el fondo. Especialmente en esta tiranía de la inmediatez que muchas veces es nuestro marco de atención. Especialmente cuando toda una propuesta política se encapsula en dos minutos en un informativo o cuando una imagen puede valer más que centenares de informes sobre una ley que se anuncia.

Imaginemos la situación en la casa de cualquier familia que tiene, al menos, a uno de sus miembros en el paro. No hablemos ya de las que tienen a más de uno. Paro, precariedad económica para llegar a fin de mes. Inestabilidad. Preocupación. Imaginemos que hoy, al ser domingo, quizás cuando el sol se ha escondido han decidido repasar facturas y ya han visto que no saben cómo llegaran a fin de mes en los 8 días que restan para matar noviembre. Imaginemos una situación que es cada vez más común.

E imaginemos también que esa familia, esa misma noche, cena algo viendo los informativos y se encuentra con un espectáculo de ministros entrando en una sala al ritmo de una orquesta. Saludando a todos, lanzando besos al aire. Imaginemos que esa familia que a media tarde se angustiaba con sus cuentas, observa como el Gobierno casi en pleno pasa la mañana de un domingo en un jolgorio. Lo de la ley de economía sostenible es lo último en lo que repara.

El mensaje enviado ayer por el gobierno es totalmente contradictorio. Si, hay que abrir puertas a la esperanza, desde luego. Pero no a costa de un show digno de un programa televisivo. El formato es novedoso, es arriesgado. Incluso es valiente salir con esto con la que está cayendo, pero es muy desafortunado. Y no entenderlo es un riesgo que es difícil de asumir.

A muchas personas se le habrá hecho raro ver a tanto ministro salir al ritmo del saxofón. Observar cómo en los momentos más duros de la crisis, la nueva dirección del país nace de un míting con varios presentadores y enlatado en un formato que era fácilmente asociable al Club de la Comedia.

Cameron era consciente de lo que se jugaba. Parece que en Ferraz no son conscientes de la imagen que han enviado hoy a miles de ciudadanos. La comunicación es la gestión de percepciones, y la de hoy se suma a tantas y tantas que son las auténticas causas del hundimiento del PSOE en las encuestas. Lo que alimenta ese mar de fondo que es más potente que Gürtel.

Aunque claro, para fondo y forma… ¿qué mensaje esconde que la canción elegida para la entrada de Elena Salgado sea el Waterloo de Abba? ¿El del fracaso de las medidas económicas o el hecho que hoy todos los medios, blogs y opinadores dediquen más tiempo a hablar de la big band, los presentadores, las entrevistas y el momento “Jonas Brothers” vivido en el acto a comentar la propuesta legislativa del Gobierno?

El papel comunicativo de la desalinizadora del Prat

Hace poco más de un año le dábamos vueltas a la comunicación del Gobierno de la Generalitat tras el episodio de sequía vivido durante esos meses. La desalinizadora del Prat estaba en camino y se barajaban opciones que finalmente, gracias a la intermediación de la Moreneta, quedaron en el cajón.

El lunes se inauguró la planta del Prat y Catalunya cuenta con una nueva infraestructura llamada a jugar un papel importante en el abastecimiento de un elemento tan esencial como el agua. Pero además, esta planta estaba llamada a jugar su rol en la escenografía política catalana.

Hace unos meses veíamos como el tripartito catalán celebraba el ecuador de la legislatura con una visita conjunta de los líderes de los tres partidos que lo forman, el president Montilla, el vicepresidente Carod y el conseller de Interior Joan Saura; a la planta. En aquel momento, Pau Canaleta acertó en su análisis de que la imagen de los tres líderes bajo sendos cascos no era el mejor modo de presentar a un gobierno que ha mostrado un bajo perfil comunicativo.

Sin embargo, la foto de la inauguración del lunes es la que se puede ver sobre estas líneas. El president Montilla, la ministra Espinosa y el conseller Baltasar beben agua obtenida por los procesos de la planta. Una foto que me recuerda a esta…