5 rituales de la campaña electoral que no pasan en Estados Unidos

No puede haber nada más diferente a una campaña electoral española que la campaña presidencial en Estados Unidos. Las diferencias son tan abismales que cuando pensamos en la lógica española y la intentamos trasladar a Estados Unidos fracasamos de forma estrepitosa. Porque estas son unas elecciones tan distintas que nada aplica. Pero hay cinco cosas que nos llaman especialmente la atención y que al hablar con tantos colegas y periodistas en España estos días he visto que hay casi una barrera insalvable. Te las cuento en este artículo.

1. ¿Oye, cuándo empieza la campaña oficial?

pegadacartelesEstados Unidos lleva casi dos años en campaña electoral. Primero fueron las primarias y luego la campaña entre los dos candidatos a la presidencia. Y no hay fecha oficial para ello.

Cuando un candidato está haciendo campaña para las primarias, también intenta aprovechar todas esas relaciones para la campaña final. Y si un candidato ya tiene asegurado el apoyo del partido, empieza a hacer campaña mucho antes de que el partido le confirme oficialmente en julio-agosto en la convención.

Así que no, aquí no hay pegada de carteles, ni una ley que establezca que la campaña dura 15 días.

2. ¿Y cuál es el último día para publicar encuestas?

encuestas

En Estados Unidos no existe una prohibición tan absurda como la que tenemos en España para la publicación de encuestas electorales. Se pueden publicar hasta el último minuto. Así que podrás seguir los trackings de los candidatos hasta el propio 8 de noviembre. No tendrás que recurrir al mercado secundario de frutas y verduras del país vecino.

3. ¿Y sabes ya qué van a hacer los candidatos en la jornada de reflexión?

jornadareflexion

Aquí no hay jornada de reflexión. Los candidatos y los partidos pueden pedir el voto hasta el último minuto y las candidaturas trabajan hasta que se cierra el centro de votación. Aquí no hay una fecha límite para hacer campaña, la ley electoral solo te pide, en algunos estados, que no puedes hacer campañas a ciertos metros de un colegio electoral. Nada más. Así que no te extrañes si recibes correos o sms de los candidatos en jornada electoral.

Tampoco hay un mitin de cierre de campaña como lo entendemos nosotros. Los candidatos suelen hacer un discurso muy relevante el lunes anterior a la elección, pero no tiene el aire de chimpún que tienen en España. La campaña sigue.

4. No se vota en domingo.

votarendomingo

En Estados Unidos se vota en martes. De hecho, se vota el primer martes después del primer lunes. Así que la gente tiene que organizar su día para poder votar. En algunos estados se dan muchas aglomeraciones y colas, por lo que hay mucha gente que no tiene muchos incentivos para votar. Así que aquí en las noticias no leerás nada sobre el “bonito día que hacía para pasear y votar” o la gente que va a votar después de misa o antes del vermú.

5. ¿Y en la sede del partido quien sale a hablar?

sedeelectoral

En Estados Unidos los partidos ocupan un lugar menos central que en España. Aquí las campañas son de los candidatos. Literalmente. Son los candidatos los que son nominados, pero los que organizan e incluso pagan su campaña. El ejemplo más claro el de Trump, que está pagando de su bolsillo el tramo final de la campaña. Así que las sedes nacionales de los partidos no valen para nada en la noche electoral.

Washington D.C, en este sentido, tiene un interés informativo tirando a cero en la noche electoral. Las sedes de campaña suelen estar en los estados nativos de los candidatos. En esta elección, las dos están en Nueva York. Trump, en la Trump Tower en la 5ª Avenida y la de Clinton en Brooklyn.

Las noches electorales giran entorno a las fiestas/eventos que crean las campañas. En ellas, el candidato da un discurso, ya sea de victoria o de derrota. Pero no en la sede del partido, ni sale el presidente del partido a dar una rueda de prensa, ni nada por el estilo.

Spain is different. O bueno, esto es different.

Rajoy se quita la careta en Halloween

Parece que a Mariano Rajoy le gusta ir al revés del mundo. El día que muchas calles de España se llenaban de personas disfrazadas imitando la tradición estadounidense de Halloween, Rajoy se quita la careta. Se despoja de la máscara y presenta su versión al parecer más sincera. ¿Será que le gusta ir al revés del mundo y por eso quiere reflejarse en el líder de los conservadores británicos?

Rajoy se sinceró en El País. Aunque quizás ese no sea el mejor espacio para reformular sus mensajes y hacer de su discurso una propuesta más conservadora, más tosca y más ideológica. Justo en el momento en que, según las encuestas, puede aumentar sus apoyos y no sólo entre sus votantes.

Quitarse la careta supone dar argumentos a un PSOE que, tras la crisis de gobierno, parece estar algo más fuerte. Eso es un error estratégico. Tanto como el excesivo marcaje que están haciendo al nuevo hombre fuerte del ejecutivo, Rubalcaba. La situación para el PP es óptima, pero estos excesos pueden salirle al partido tan caros como lo hecho por Aznar en la segunda parte de su mandato.

¿Por qué la entrevista en El País es un error? ¿Por qué el discurso no ayudará al PP? Porque se muestra más radical e ideológico en el momento en que debe ampliar sus apoyos y no sólo en la base, ya de por sí movilizada y con ganas de echar a Zapatero a patadas de Moncloa, sino también más allá de ese espacio. Es un error porque la brecha que muestran las encuestas sólo puede ganarse con votantes del centro e incluso de la izquierda. Así ganó Aznar en el 96.

Pero sobretodo es un error la argumentación usada. En primer lugar, Rajoy se mete en un jardín de proporciones bíblicas al ser tajante en la respuesta sobre el matrimonio homosexual. Si el Tribunal Constitucional avala este derecho, el PP estaría dispuesto a eliminarlo de un plumazo. De ese modo, da pie a que el argumento de ataque socialista sobre el PP como un partido contrario a los derechos, se corrobore y se acentúe. De hecho, mostrarse así de tajante ante un avance social que no ha supuesto una fractura social y que ha servido para visualizar una realidad social, es retrógrado y muestra lo peor de un partido que dice ser abanderado de la libertad.

Lo que sorprende es la voluntad de identificarse con David Cameron. En primer lugar, es un error porque Cameron no es Obama… en términos de conocimiento general. Como referente, es potente para aquellos que siguen la actualidad, pero no para la mayoría de ciudadanos que buscan liderazgos fuertes sustentados en su propia realidad. Cameron suena a lejano. Pero, por si fuera poco, ponerse al nivel de Cameron es aceptar como propio todo lo que está haciendo el primer ministro británico. ¿Debe el líder de la oposición fijar su programa en España en base a lo que ocurre en el Reino Unido? ¿No tiene programa propio?, podrían preguntarse algunos.

Rajoy se quita la careta. Aunque quizás podría haberlo hecho de un modo mejor. Dejar lo más polémico en manos de un medio que no se caracteriza por ser afín no es la mejor vía para asegurarse un buen trato. Y así ha sido. Los titulares de la entrevista han ido hacia estos dos temas, obviando cualquier atisbo de propuesta, cambio o mejora para la situación del país. Ha dejado la percepción sobre el programa del PP para ganar en manos de un potente filtro. Quizás por ello, los dirigentes populares no han tardado en matizar a su líder. Pero aún así parece clara la propuesta del Partido Popular: recortar derechos. Y no lo digo yo ni lo dirá el PSOE, IU o ERC. Lo ha dicho Rajoy.

Foto de Marisa Flórez en El País

Las elecciones catalanas en 5 enlaces (9 de octubre)

  1. El president Montilla disolvió el Parlament el lunes con la firma del decreto que se publicó en el DOGC el día siguiente. Pero no fue una firma en un despacho y a espaldas del público: por primera vez se convirtió esa firma en un acto público y solemne. El Saló Sant Jordi del Palau de la Generalitat se vistió de gala para un discurso de Montilla en que reivindicó la tarea del gobierno y pidió a todos los consejeros y partidos que lo han apoyado que se sientan orgullosos de los resultados.
  2. Las encuestas siguen siendo favorables a CiU. El Periódico de Catalunya empezó la semana señalando que los nacionalistas están a las puertas de la mayoría absoluta con 63-65 escaños. Mínimo histórico del PSC. Laporta entraría en el hemiciclo y Ciutadans se mantendría.
  3. La Vanguardia analizó las similitudes entre Mas y Obama en este artículo que cuenta con las opiniones de Francesc Marc-Álvaro y de un servidor. Y todo a cuenta de las ya famosas nueve banderas catalanas que acompañan a Mas en sus alocuciones…
  4. Los amigos Xavier Peytibí y Juan-Víctor Izquierdo nos presentan una divertida actividad con la porra de las elecciones del 28 de noviembre que han puesto en marcha en la web de Beers&Politics. Soy muy malo con las porras… nunca gano la porra Barça… pero quizás deba pensar en participar ¿no?
  5. El PP de Catalunya ha puesto en marcha su red de ciberactivistas. “Populares en Red” va a ser la herramienta de los conservadores para movilizar a su electorado. Por cierto, la red de CiU, Cativistes, ha cambiado su look también esta semana.

Las elecciones catalanas en 5 enlaces (2 de octubre)

Las cosas siguen más o menos tranquilas en el oasis catalán. A 56 días para las elecciones del 28 de noviembre, lo más destacado/curioso/interesante de la semana en estos cinco enlaces:

1. Esquerra presentó esta semana su nuevo vídeo de pre campaña centrado en las personas valientes que forman la sociedad catalana y que aspiran a representar. Un buen vídeo, equilibrio entre lo político y lo emocional. Y lo más importante: reivindicación de lo cotidiano, lo habitual… lo normal. Muy coherente con el giro del propio partido y del independentismo que representan.

2. Rac1, la cadena de radio privada líder en catalán y que lidera las audiencias matutinas, vuelve con su particular seguimiento demoscópico de las elecciones. El Racòmetre, que en 2006 ya se aproximó mucho al resultado final de las elecciones, vuelve a ofrecernos desde hace dos lunes hasta las elecciones el pulso de lo que opinan los catalanes. El segundo muestra lo que nos dicen muchas encuestas: CiU está a las puertas de la mayoría absoluta, el tripartito no suma y ERC se descalabra. Laporta y Ciutadans, presentes en el Parlament.

3. El PSC quiere dos debates cara a cara entre Mas y Montilla. Uno en catalán y otro en castellano. Esa ha sido la polémica más encendida entre socialistas y convergentes esta semana. Los primeros, esperan que la lengua no sea una barrera para la celebración de ese debate. Los segundos, siguen preguntándose porque un debate entre dos candidatos a la presidencia de la Generalitat debe hacerse en castellano y para toda España.

4. Quizás en Iniciativa esperaban que la huelga general del 29 de septiembre fuera una ocasión única para sacar pecho ante su electorado más ideologizado. Quizás lo consiguieron. El problema lo tuvieron con los más moderados: la prensa y la oposición no han dudado en apuntar al hecho que el número dos de la consejería de Interior, que está en manos de los ecosocialistas, estaba manifestándose por la huelga -y de huelga mientras en Barcelona los antisistema destrozaban el centro de la ciudad.

5. Antoni Gutiérrez-Rubí presentaba esta semana un widget con toda la información necesaria para seguir la campaña y entender quién forma, qué hace y como funciona el Parlament de Catalunya. Una gran iniciativa.

Los sucesores de Zapatero y el reparto de la herencia

Ya son demasiados meses atrás en las encuestas. Mes tras otro, encuesta tras encuesta del medio que venga, de la empresa que la haga, barómetro tras barómetro, una realidad se asienta entre el electorado: el gobierno de Zapatero está muy tocado. No sólo por la barrera psicológica de verse superado en las encuestas, sino por ver como la desconfianza del electorado en el presidente es cada vez mayor y que pocos son los ministros que sacan la cabeza por encima del agua del naufragio.

El último barómetro de clima social que publicó ayer El País es muy significativo: el PP aventaja a los socialistas en un 3,5% en la estimación de resultado electoral. Quizás este dato por sí sola no implica nada, deberíamos ver como se traduce eso en escaños, en participación, etc. Pero sí es importante observar el resto de preguntas del cuestionario. El 52% de los encuestados desaprueba la gestión del presidente, el 73% cree que su Gobierno improvisa (con un 59% de electorado socialista que así lo opina) y con un 68% de los encuestados a quienes Zapatero les inspira poca o ninguna confianza.

El escenario es gris oscuro casi negro. Así, no es extraño que el 66% de los encuestados crean que esos cantos de sirena que apuntaban a un relevo en el candidato o candidata socialista a las próximas elecciones generales deba escucharse. Sorpresivamente, casi la mitad del electorado socialista encuestado -49%- cree que debe ser así. Y ahí vienen las alternativas planteadas por El País: ¿Chacón o Rubalcaba?

Ninguno de ellos, pese a ser dos de los cuatro ministros que aprueban en el barómetro, conseguiría batir virtualmente a Rajoy. Líder que, a su vez, cuenta con un 68% de desaprobación de su gestión y genera en un 82% de los casos poca o ninguna confianza. O sea, que pese a tener todos los datos en negativo, pese a Gürtel, a su falta aparente de carisma, a su poco dominio interno del partido, Rajoy encarna hoy una alternativa real y plausible al PSOE.

La lucha por la sucesión en el PSOE dependerá única y exclusivamente de Zapatero. De las presiones que reciba, de las encuestas y de la realidad política también, pero sobretodo de lo que él decida. Algunas voces apuntan a las primarias. Otras a la substitución de Maria Teresa Fernández de la Vega tras la presidencia española del Consejo de la Unión. Su substitución y el posicionamiento del que pueda ser el delfín del presidente.

La lista de candidatos ha sido, en cierto modo, inaugurada por este tipo de encuestas. Rubalcaba cuenta con una imagen fuerte gracias a su personalidad, su carisma y el hecho de ser uno de los grandes comunicadores en la política española. Pero juegan en su contra su edad, su dilatada carrera y un cierto halo de cansancio que parece transmitir… aunque a día de hoy tiene una gran hoja de servicios. Y los resultados de la política antiterrorista.

Chacón representa el cambio, la mujer moderna del siglo XXI. Cuenta con un gran activo: ser la primera mujer ministra de Defensa y la imagen que quema en las retinas de todos; una embarazada pasando revista a las tropas o viajando a Afganistán. Y cuenta, a su vez, con un marido que es un mago de la comunicación política. No tendría demasiados problemas para formar a un equipo solvente. Pero en su contra juegan su inexperiencia, su imagen controvertida y una cierta sensación de ser una generadora de humo. Así como su criticada actuación en casos como el del Alakrana.

Sin embargo, quizás nos olvidemos de un tercer nombre que a día de hoy pisa con fuerza. La cuarta ministra aprobada ha demostrado estar a la altura de las circunstancias en la crisis de la Gripe A y encarna la defensa de los derechos de los no fumadores. Ha enarbolado la bandera de una España libre de humos y eso gusta. Los políticos con determinación gustan. Y si tienen la virtud de tener una sonrisa siempre en el rostro, más. La pregunta es si conseguirá hacerse un lugar… como ha conseguido hacérselo al frente de un ministerio casi sin competencias.

Parece que va siendo hora de apostar a un caballo. Aunque yo apuesto al caballo del partido, que es el que siempre gana. Y ese, de momento, está silenciado en las corrientes internas de los que se deciden a dar el paso: finiquitar a Zapatero y empezarlo a cuestionar o creer en él a pies juntillas. Tiempo al tiempo.

La cruz de Zapatero

En la plaza de la Madeleine de París se encuentra la iglesia homónima que, sin duda, no deja a nadie indiferente. Por sus dimensiones y su clara inspiración griega, pero sobretodo por observar como esa impresionante iglesia fue terminada por los gobiernos republicanos del siglo XIX. De hecho, se terminó la construcción del templo sin tener claro para qué serviría: ¿albergaría la Asamblea Nacional? ¿La Bolsa? Finalmente, fue consagrada como templo católico. Un espacio dónde, por cierto, la coronación de Napoleón está representada en el ábside.

La separación entre iglesia y Estado no ha sido nunca fácil. Ni en la atea Francia. Aunque allí, pese a este tipo de representaciones históricas, parece que existe una separación –al menos oficial- más intensa y marcada que en España. Quizás porque es un país más plural –no sólo hay una iglesia, sino que conviven muchas más religiones desde hace más tiempo- y menos religiosamente oficial, el presidente Sarkozy ha tardado bastante en hablar sobre la polémica de los minaretes en Suiza. Quizás también por esa dependencia histórica, hay debates superados. Como el de los crucifijos en las escuelas o las lecciones de religión.

En los últimos días la consellera de trabajo de la Generalitat de Catalunya, Mar Serna, ha planteado la necesidad de cambiar la festividad del 8 de diciembre por una que no sea religiosa. Hace unas semanas, el conseller de educación catalán planteaba la posibilidad de borrar cualquier connotación religiosa con las vacaciones escolares. Pero también en los últimos días ERC y PSOE han explorado en el Congreso de los Diputados qué hacer con los crucifijos en las escuelas.

La Iglesia católica, por su parte, no ha cesado de intervenir en el debate público a raíz de los avances en la conocida como Ley del Aborto (aunque abarca un campo mucho más amplio), llegando a amenazar con excomunión a todo político que peque por apoyar este tipo de leyes que no se dirigen a un sector religioso determinado de la sociedad, sino a su globalidad.

El caso parece bien claro: la fe es un asunto espinoso para Zapatero. En la católica España, enarbolar la bandera del laicismo tiene un coste y sus beneficios no parecen muy claros. Aunque cada vez sean menos los católicos de misa dominical, culturalmente el apego a la iglesia sigue siendo un bastión. Incluso en las filas socialistas.

Carles Castro, uno de los mejores analistas políticos del país, señalaba hace unos meses que los barómetros del CIS marcan una tendencia muy clara que explicaría el quiero y no puedo del Gobierno. O sea, liderar la reforma de los supuestos para permitir el aborto, pero a la vez dar marcha atrás en otros. O lanzar el globo sonda de los crucifijos para luego nadar y guardar la ropa. Y es que a la luz de los números, el Gobierno no sabe a ciencia cierta qué puede generar en su electorado sus decisiones.

Despenalizar el aborto, retirar las cruces de las aulas, evitar menciones a fiestas religiosas católicas en un país religiosamente plural, etc. pueden parecer propuestas en la línea de una visión laica de la vida y la sociedad. Sin embargo, el apoyo a la despenalización del aborto es mayor entre el electorado de CiU –de base más católica y conservadora- que entre el del PSOE. Así, sólo un 28,9% de los votantes socialistas está a favor de una despenalización total del aborto; frente al 32% de los de CiU. De hecho, el 60% del electorado de CiU está a favor de la despenalización con pocos límites ante el 45,5% de los socialistas.

Aunque el tema de los crucifijos en las aulas o las fiestas religiosas no se vea en las encuestas, existen ciertos datos generales sobre los símbolos religiosos. Por ejemplo, los votantes de izquierdas, pese a ser en teoría más proclives a la laicización del Estado, son mas tolerantes con el velo musulmán en las aulas que los votantes de derechas e independentistas catalanes (por encima del 50% en las izquierdas contra un 60% en el PP y ERC y un 70% en el caso de CiU).

Tal y como muestra Castro, las diferencias respecto a este tipo de temas muestra en realidad un interesante debate alrededor de la religiosidad. Pero sobretodo, las contradicciones propias de un país de profunda tradición católica oficial y que vivió 40 años bajo una dictadura nacionalcatólica. El laicismo no triunfa. Por ello, apoderarse de ese espacio es peligroso. Para muchos ciudadanos, incluso de su partido, Zapatero es un radical ateo que pone en peligro las bases religiosas del país. Aunque sólo vayan a misa para las bodas. Quizás por ello, podemos entender esa marcha atrás constante en todo lo que tenga que ver con la fe. Globos sonda que parece que quieran hacer comulgar con ruedas de molino.

El PP gana en las encuestas

Hoy es el último día en que los medios de comunicación españoles pueden publicar encuestas sobre intención de voto para las elecciones del próximo 7 de junio. Así, la mayoría de rotativos encabezan sus ediciones dominicales con grandes titulares que muestran los resultados de las encuestas que se han venido realizando los últimos días.

¿Por qué no se pueden publicar más encuestas a partir de hoy? La LOREG –la ley que regula el régimen electoral- lo prohíbe expresamente. El objetivo de esta prohibición, que no tiene ningún tipo de sentido en la era de internet, es evitar que los resultados de estas encuestas afecten a la decisión de voto. Esta particularidad de nuestro sistema electoral se contrapone a la tradición en otros países, como Estados Unidos, donde se hace campaña hasta el último segundo y donde hay prácticamente encuestas en todo momento.

De los titulares que hoy nos brinda la prensa, observamos como según todos ellos el PP se perfila como el ganador de estas elecciones europeas. Según los estudios, los populares aventajarían al PSOE entre 2 y 4 puntos porcentuales en intención de voto; lo que se traduciría en una victoria en votos y escaños de los populares. Las encuestas también mostrarían una tendencia al alza del PSOE y se contraponen a los resultados mostrados por el CIS hace sólo unas semanas. PNV y CiU repetirían los resultados de 2004, IU perdería un escaño y entraría en el reparto el partido de Rosa Diez, UPyD.

Pero, ¿por qué son importantes las encuestas? En primer lugar, porque los partidos necesitan información para ajustar sus estrategias, pero en este caso, porque pueden generar movimientos en el electorado. Por ejemplo, con este panorama el PSOE sólo tiene la opción de blandir una posible victoria de la derecha para mover a su electorado. O el PP llamar a la movilización por el recorte de la diferencia entre ambos en las últimas semanas.

Las diferencias entre las encuestas que hoy podemos ver responden a los diferentes diseños, diferentes muestras, diferentes momentos de hacer las llamadas, etc. Por ello, lo importante es identificar la tendencia que muestran.

Para hacer una buena encuesta debemos tener claro que es lo que queremos analizar, qué objetivos tenemos. Tras ello, se debe diseñar el cuestionaro (que debe responder a esos objetivos) y seleccionar la muestra. En el cuestionario es importante atender a:

  • Orden de las preguntas: es importante empezar suavemente y si nuestro objetivo es saber la intención de voto, preguntar pronto y dejar las otras pregunas más contextuales para el final.
  • Tipo de preguntas y opciones de respuesta: no dejar demasiado espacio a la respuesta libre, vigilar con las gradaciones y las opciones medias o imprecisas, etc.

La muestra es clave para este tipo de encuestas, ya que suelen realizarse por teléfono. Debemos buscar una representación de la realidad lo más ajustada posible, bien distribuida y con un numero suficiente de encuestas.

La encuesta no puede durar más de 15 minutos: nos desesperamos tanto tiempo en casa con una encuesta telefónica tan larga. Eso puede afectar también a las respuestas, de ahí la importancia de preguntar lo más importante al principio.

Lo que está claro es que los encuestados no suelen mentir, pero si engañar, ocultar información, etc. No hay mejor veredicto que el que marcan las urnas, pero sí que nos muestran el estado de opinión a día de hoy. Y ese estado es que Juan Fernando López Aguilar no está poniendo a un PP afectado por graves casos de corrupción y con un candidato con afirmaciones alarmantes, contra las cuerdas.

La Vanguardia
El País
El Mundo
ABC
Público

¿Zapatero ganó el debate?

Como decíamos esta semana, el Debate del estado de la Nación tiene importancia porque de sus valoraciones se resiente el liderazgo político y la capacidad de impulso. Se resiente positiva y negativamente: puede salvar una carrera a la presidencia o puede hundirla.

Tras el debate, decenas de encuestas se pusieron en marcha en varios medios digitales, pero también se puso en marcha el ente demoscópico por excelencia en nuestro país, el CIS. Según lo que se desprende de los resultados, Zapatero ganó el debate, aunque con la menor diferencia en sus cuatro debates de estas características con Rajoy.

Pero, ¿realmente Zapatero ganó el debate? Si neutralizamos la ventaja que da en estos debates el hecho de ser presidente y tener más exposición a la opinión pública que la oposición, nos queda un dato esencial en esta encuesta: los ciudadanos creen que Zapatero sabe comunicar, pero que Rajoy conoce los problemas reales de los ciudadanos.

En un contexto normal esto podría ser nimio, pero no en un contexto de grave crisis com la actual. Ese dato nos muestra que cada vez son más las personas que pueden ver en el PP una alternativa plausible. Son las semillas que pueden alimentar una victoria electoral del PP el próximo 7 de junio y las que podrían crecer si la situación económica empeora y el Gobierno sólo ofrece acciones reactivas.

Porque no debemos olvidar una cosa, Zapatero ganó porque Rajoy perdió los papeles. Rajoy confundió dureza con menosprecio. Presión al presidente con insulto. Un candidato a presidente debe, no sólo atacar, sino ofrecer una alternativa. Vimos al Rajoy menos presidencial de los últimos tiempos y ese fue el gran error del líder la oposición.

No creo que las propuestas del presidente le salven: vienen tarde. La mayoría de españoles ya entienden en su subconsciente que la situación política y económica es grave, que la han negado y que sus propuestas vienen tarde. Si Rajoy hubiese “leído” mejor esa realidad (en vez de afirmar que los socialistas que representan a más de 10 millones de españoles no saben leer) seguramente hubiese dado una estocada mortal al Gobierno de Zapatero.

Pero no pasó. Por eso, más gente cree que el debate no lo ganó nadie que creer que lo ganó Rajoy. Lo importante, en ambos equipos, debe ser pasar de la euforia tras el debate y centrar las prioridades para superar la crisis, aunque seguramente ahora está todo concentrado en la campaña de las elecciones europeas. Vienen tiempos, sin duda, emocionantes.

Un país de insatisfechos

Si escucha la radio por la mañana se dará cuenta que la mayoría de los oyentes son hombres por la naturaleza de los productos que se anuncian. Talleres mecánicos, cambios de ruedas, seguros de coches … y clínicas para el tratamiento de problemas de impotencia e insatisfacción sexual.
Nuestro país, sin embargo, tiene un problema de insatisfacción muy grande. No sé si sexual o no, pero un problema de insatisfacción al fin y al cabo. Pero a diferencia de los espacios publicitarios de las cadenas de radio que acompañan a muchos catalanes y catalanas al trabajo o a llevar a los niños a la escuela, nuestro país parece no disponer de una clínica que nos haga recobrar la satisfacción. En la política.
Los datos del CEO no pueden ser más decepcionantes: el 72% de los catalanes encuestados afirman estar insatisfechos con la política que se hace en nuestra casa. Sí, lo vuelvo a repetir, el 72%.
¿Qué significa que el 72% de los catalanes no esté satisfecho con la política? Que nuestro sistema es cada vez más débil, cada vez camina hacia una abstención mayor y hacia una sensación de pasotismo que no es nada recomendable para el país.
El Gobierno ya se encargó de estudiar este fenómeno, proponer acciones de mejora y llevar a cabo algunas, como la campaña del “Som-hi!“, Que ya hace meses que sostiene todas las comunicaciones del Gobierno.
Pero, ¿por qué hemos llegado a esta situación? Os recomendaría que le deis un vistazo al informe. Pero como sé que no lo harás y como yo no tengo ni el conocimiento ni el tiempo para estudiar esto como lo hizo el Gobierno, os presento los tres puntos que desde la comunicación nos ayudan a entender esto:
1. El papel de los medios de comunicación
Nuestro país sufre lo que sufren muchos países (segmentación de audiencias, aparición de nuevos medios, auge de la prensa en internet, desaparición o crisis de periódicos …), pero con la diferencia que lo sufre por partida doble: medios en catalán y en castellano. Los medios que informan más ampliamente de la actualidad catalana no son los más seguidos. Y los que son más seguidos muestran una realidad sesgada del país. Además, es evidente que la concentración de noticias en lo que hoy ocurre en muchas familias catalanas tiene mucho que ver: cuando el vocabulario público lo forman los ERO, manifestaciones, reestructuraciones y despidos, es normal que la gente no piense que la situación es idílica. Y si encima algunos medios intentan hacer ver que la clase política catalana es peor que las otras a base de reposapiés a los coches oficiales, el resultado puede ser nefasto. Lo que ya os comentaba, mientras la Familia Real tiene más partida presupuestaria, aquí hablamos del tunning de un Audi.
2. La política de comunicación
Ya os lo comentaba en este post. Pero no está todo dicho: el Gobierno no está explicando todo lo que hace. Por ejemplo, este martes pasado Dolors Camats explicaba con una claridad Meridiana lo que se está haciendo desde el Gobierno en políticas sociales. También lo hizo Anna Simó. No creen que no se entiende cómo estas dos diputadas cuando están en un programa de televisión se expresan la mar de bien y cuando el Gobierno abre boca no se le compran? Explicaciones, mil y una. Pero puede que tengamos hechos y no palabras en este aspecto.
3. Aislamiento
Ya sea por el efecto de los medios o por la poca destreza comunicativa del Presidente o del Gobierno, una cosa está clara: nadie habla a los ciudadanos. Ni quién manda ni quién está en la oposición. Ejemplo: el vídeo de CiU de 2 minutos y 50 segundos largos donde se ponen cortes de telediarios per il lustrar el Gobierno Montilla. Una comunicación unidireccional que no explica ni relato, ni propuesta ni espera respuesta. Y aquí está el problema, nadie habla con los ciudadanos. Los pocos movilizados cada vez tienen más en mente que actúan cada 4 años y que sólo entonces alguien les quiera escuchar. Tanto cuesta hablar directamente a la gente? Tanto que hoy con todos los medios que tenemos? No quisiera polemizar, pero observen el apoyo a Benach proveniente desde la red después de la polémica. Porque es mejor que los demás? No lo creo: sencillamente porque una persona reacciona diferente ante quien escucha que de quien pasa de todo.
Y sobre todos ellos planea la crisis. Sí, es de manual: cuando la gente tiene problemas económicos suele creer que están provocados por la política, disminuye el apoyo a las instituciones y aumenta la insatisfacción. Esto es de manual. Pero si lo es podemos hacer dos cosas: esperar a que pase la tormenta o mojarse e intentar ganar apoyos. Esto en un momento como el que vivimos no es gratuito: convertimos la perplejidad en acciones. Som-hi!

B&B: Bradley & Barack

Se habla mucho estos días del efecto Bradley. No, no es el título de una película de Jim Carrey, ni un best seller de management a la venta en los grandes almacenes culturales. El efecto Bradley es uno de esos efectos que se toman de casos concretos y que nos sirven para explicar qué ocurre en la contienda electoral y porqué, en definitiva, aspectos del comportamiento electoral.

El efecto Bradley ha cobrado especial importancia en las últimas semanas, a medida que las encuestas han ido mostrando una distancia cada vez mayor de Barack Obama. Tom Bradley fue alcalde de Los Angeles, y en 1982 optó a gobernador del estado que hoy preside Arnold Schwarzzeneger. Bradley fue por delante en las encuestas durante la campaña, pero el día de las elecciones no ganó porque muchos electores votaron en contra de lo que habían dicho en las encuestas, poniendo de relieve la cuestión racial en la decisión del voto.

¿Puede el efecto Bradley darse en estas elecciones? ¿Obama podría perder las elecciones porque las encuestas no reflejen este engaño al encuestador? Esto sólo lo sabremos el próximo 4 de noviembre, y será especialmente importante observarlo en los dos estados clave de estas elecciones: Ohio y Florida.

Algunos estudios señalan que la importancia del efecto Bradley ha venido a menos en los últimos años, disminuyendo así el factor racial en la decisión. En todo caso, Obama no da el perfil de típico candidato afroamericano. Es decir, a diferencia del último tramo de la campaña de Hillary -en la que busco poner sobre la mesa la carta de su condición de mujer-, Obama no ha jugado la carta racial de manera directa.

Aunque muchos apoyos del senador han ido precisamente a apuntalar este área. No es casual que Oprah Winfrey sea su gran apoyo mediático. O que Collin Powell haya sido hasta la fecha el apoyo que más daño ha hecho a la candidatura republicana. Aunque a Pau no le falta razón cuando afirma que no sabe si el lector medio americano acogerá con buenos ojos el endorsement del ex-secretario de Estado.

Lo que quizás parece más observable es el efecto bola de nieve: sólo así (además del enorme gasto en publicidad electoral) puede explicarse el contínuo aumento de Obama en las intenciones de voto directas qe hemos podido ver estas ultimas semanas. Este efecto, también conocido como el del caballo ganador, supone un aumento en la intención de voto del candidato mejor situado. Algo así como responder que se votará al candidato de moda.

Así que el juego aún está abierto. Pese a los endorsements del Washington Post, Los Angeles Times o el Chicago Tribune, aún quedan demasiados flecos pendientes de resolver. Y la cuestión real será ver si Obama crea su propio efecto o si acaba siendo prisionero de la rica y abundante historia electoral y demoscopica de los Estados Unidos.

¿Prevaldrán los prejuicios raciales en esta carrera presidencial?