La dimisión de Bermejo, clave

La dimisión de Fernández Bermejo, a pesar de llegar en el peor de los momentos, es la clave interpretativa necesaria para poner negro sobre blanco en todo el asunto de corrupción que afecta al PP. Es la clave porque ha sido hasta ahora el elemento distorsionador de una tormenta perfecta que hubiera podido generar más daño del generado al principal partido de la oposición.

En circunstancias normales, la situación hubiera sido clara: los dos principales feudos electorales del PP se ven inmersos en una corriente corrupta en los inicios de una campaña electoral. Más allá del hecho de que el proceso salte a la opinión pública en este momento preciso, los hechos son irrefutables:
• Más de 30 imputados, entre ellos el Presidente de la Generalitat Valenciana
Trama de espionaje y financiación ilegal como hechos delictivos
• Ramificaciones y contactos con altas esferas del partido, aforados y cargos públicos

Pero la inoportuna cacería del ministro de Justicia con el juez instructor del caso hace que el marco que presupone la situación antes descrita se vaya al traste. De repente, aunque las investigaciones apunten a la existencia de esta red ilegal y en situaciones normales el PP se viera obligado a depurar responsabilidades; la cacería da alas a una estrategia de huida hacia adelante de los populares. Y sale bien: el partido aparece más unido que nunca, la lluvia fina de la idea de “proceso contra el PP” empieza a dar sus resultados … y el Gobierno y Bermejo permanecen impasibles.

La clave era la dimisión de Bermejo. O su destitución. Cómo y cuando eran la otra clave necesaria: durante la campaña electoral puede afectar a los resultados de PSdG y PSE-EE. Tras la cita con las urnas puede ser contraproducente: tarde y mal. Una destitución podía dar fuerza a Zapatero, pero también mostrar cómo se subyuga al PP. Y una dimisión del propio ministro podía parecer una decisión improvisada a tenor de los acontecimientos. Más aún en vista de la escenificación en el Congreso que él y el grupo Socialista hicieron la semana pasada. La dimisión, en todo caso, era necesaria.

Bermejo ¿ha dimitido o lo han dimitido?, como afirma hoy El Singular Digital. Venga de donde venga la intención, la dimisión era necesaria. Sin Bermejo, la estrategia popular pierde una parte de su justificación. Si Garzón se inhibe definitivamente del caso y con un nuevo ministro de justicia y un nuevo juez las investigaciones siguen adelante y se encuentran cada vez más evidencias de la trama corrupta, el PP se quedará sin argumentos y deberá enfrentar su propia regeneración de cargos. Tal y como exigían al PSOE hace más de 10 años. Pero si el proceso termina sin procesados ni responsables, el escándalo será de magnitudes imprevisibles en Ferraz y entonces se necesitaría algo más que la dimisión de un ministro de Justicia.

En todo caso, el bottleneck de este asunto ya no existe. Empieza la segunda parte de este partido y por la propia salud democrática del país esperamos no tener que presenciar los penaltis para entender qué ha pasado. Y para que esto suceda habrá que estar atentos a los movimientos que se están produciendo ahora mismo, con la prudencia que piden los dos procesos electorales abiertos, pero con decisión de ir hasta el final en las sedes de los dos partidos.

Un 2009 electoral

En este primer post del 2009 abordaremos un tema completamente anual: la definición del calendario electoral del año que acabamos de estrenar. Y es que el viernes pasado, cuando aún teníamos el sabor a uvas en la boca y el recuerdo presente del último atentado de ETA contra las instalaciones de EITB en Bilbao, el lehendakari Ibarretxe anunció la convocatoria de elecciones para el próximo 1 de marzo.

Coincidirán en el tiempo con las elecciones gallegas que el Presidente Touriño había anunciado hace ya algunas semanas, y dibujan marzo como el mes electoral per excelencia en España. Hoy se procede a disolver la cámara vasca y se oficializa más que nunca la precampaña electoral. Ésta ha tenido en Internet un soporte ineludible, como demuestra la frenética actividad del candidato del PSE, Patxi López, y el interés de su homónimo en el PP, Antonio Basagoiti, de darse a conocer en la red. Esta última campaña ha sido ampliamente criticada por la copia de vídeos, diseños y soportes de otros candidatos y elecciones, desde la web de campaña de Mariano Rajoy a vídeos de Bill Richardson, el gobernador de New Mexico que había sido nombrado Secretario de comercio por Barack Obama pero que finalmente ha decidido retirarse del cargo por problemas con su nominación.

Pero volvamos al calendario electoral. Estas dos elecciones tienen una especial importancia para uno de los grandes partidos españoles: el PSOE. Si tradicionalmente las elecciones de segundo orden tienen un gran poder interpretativo de la situación política global, en un contexto de crisis económica como la actual, esta condición será más perceptible. A pesar de la concurrencia de otros elementos definidores del voto y la participación que son circunstanciales al territorio donde se celebran estas elecciones y al respectivos sistemas políticos.
Sin embargo, parece evidente que el ejército de opinadores, estrategas y expertos estarán muy atentos a lo que pase en ambas comunidades. Los contextos no pueden ser más alentadores: en Galicia nos encontramos con la reválida o no del primer gobierno donde el PP de Fraga no tiene responsabilidad y que está formado por la coalición del PSdG y el partido nacionalista BNG. Un bipartito que, a pesar de las tareas pendientes, es innegable que ha impreso una estela de cambio en un territorio conservador, con una población envejecida y con graves problemas estructurales. Saber si los gallegos dan un mayor margen de confianza a la coalición (recordemos que el gobierno se formó por el hecho de que el PP no alcanzaba la mayoría absoluta, a pesar de ganar los comicios en votos y escaños) será una de las claves interpretativas de una de las zonas más fieles a la actual dirección del PP nacional.
Euskadi es otra cosa. Euskadi es Euskadi y punto. Por eso las elecciones del 1 de marzo levantan tanto interés. Con el terrorismo como el invitado que se ha colado en la fiesta-como, por desgracia, ha pasado durante todo el período democrático-el PSE encabezado por Patxi López está situado de manera excepcional para disputarle la presidencia al PNV. Las encuestas marcan esta tendencia y la expectació es creciente: son muchos los elementos que lo hacen, desde el hecho de que el lendakari se presenta después de haber sido derrotado políticamente con dos procesos soberanistas, concurrir separados de Eusko Alkartasuna y con un empate técnico con López en las encuestas.
Lo más interesante de Euskadi son los escenarios que se dibujan con los virtuales resultados. Os recomiendo la lectura de este artículo aparecido ayer en El País. Y es que estas elecciones, más que nunca, serán claves una vez hayan acabado con las negociaciones que se llevarán a cabo. Recordemos que en 1986 el PSE de Patxi Benegas ya dio la lehendakaritza al PNV pese a haber ganado las elecciones. López ha pedido manos libres a Zapatero, para evitar llevar a cabo acciones como la de finales de los 80.
Tendremos un invierno electoralmente interesante, pero la primavera no lo será menos: las elecciones europeas se celebrarán el 7 de junio con muchos interrogantes abiertos. Algunos se disipan, como el anuncio formal que Jaime Mayor Oreja será el cabeza de cartel del PP en estos comicios. Pero quedan abiertas aún muchas candidaturas, como la del PSOE, pero también la de CiU, donde Guardans está pendiente de la decisión del partido de optar de nuevo por él o por López Tena. Si los nacionalistas optan por López Tena, se abraza el espectro más soberanista. Esto es de especial importancia si atendemos a las pocas posibilidades de ERC de situar a su representante en el Parlamento Europeo.
El otro gran interrogante será la participación en unas elecciones ya de por sí poco activas. La crisis económica y la desafección nos podrían conducir a una participación récord en términos mínimos. Elecciones que, más que nunca, tendrán una lectura transportable a la política española. Si el PP las gana, el camino hacia la Moncloa los vecinos de Génova 13 estaría un poco más libre de obstáculos.
De aquí a un año, con estas elecciones ya celebradas y una precampaña en marcha para las elecciones catalanas de 2010, podremos hacer balance de un año que será política y electoralmente activo. ¡Abróchense cinturones!

La lucha por el último de los votos

Hoy publico en La Vanguardia online:

La lucha por el último de los votos
La semana que viene a estas alturas, sabremos ya quién será el 44º Presidente de los Estados Unidos. Se habrá decidido, pues el inquilino del Despacho Oval. El centro de poder más importante del mundo tendrá un nuevo huésped y se encontrará encima de la histórica mesa Resolute (que por cierto, está en pie en el despacho desde 1880 y está hecha con la madera de un navío británico) una difícil crisis financiera y económica a resolver.

Esto se dará con permiso de las máquinas emisoras de voto, los problemas legales y el sentido del voto en algunos estados clave, como Florida, Ohio y Pensilvania. Y será con su permiso porque ya tenemos experiencia de ver como las elecciones presidenciales han tenido como resultado un limbo político que mantuvo el mundo sumido en la más absoluta incertidumbre. ¿Recuerdan el otoño del año 2000? ¿Les suena de algo las papeletas mariposa, los escrutadores dejándose las dioptrías y una presidencia ganada en los tribunales?

Las elecciones dependerán de estos estados clave. Estados que tienen un número importante de votos en el Colegio Electoral y que el sistema mayoritario del país del Tío Sam hace que se pelee por cada voto. Existen dos fases de lucha por el voto: antes y después del escrutinio.

La primera fase la estamos viendo a estas alturas con una lucha acérrima entre la maquinaria de los dos partidos. Cada voto cuenta. Hay que perseguir cada voto. Esta es la consigna. Esto ha llevado a los candidatos a diseñar un fin de campaña muy parecido, concentrado en las mismas zonas y apelando al mismo tipo de votantes. Por ejemplo, en Ohio (estado que dio la victoria a Bush en 2004) la llave del despacho la tendrán los llamados joe sixpack, los hombres de clase media industrial, blancos, la mayoría sin estudios secundarios y que reciben este apelativo por su afición a los paquetes de seis latas de cerveza barata. No es un votante esencialmente demócrata, pero ante las dificultades económicas existe una gran posibilidad que el voto pueda decantarse hacia el senador de Illinois. Precisamente en este tipo de votantes es donde deberemos calibrar muy bien el impacto de la cuestión racial.

En todo caso, la dirección del mensaje de los dos candidatos está clara: a los indecisos. De ellos va a depender el resultado de las elecciones en los estados a los que nos referimos. Las bases ya están convencidas, ahora deben mantener la tensión y asegurarse de que los que les deben votar lo hagan. ¿Les suena esto a aquello que dijo el presidente Zapatero sobre la conveniencia de la tensión para asegurar una elevada participación? Resumiendo, lanzar mensajes a los que no saben qué votar pero que irán a votar, y asegurar que los que saben qué votar, lo hagan.

La segunda fase la veremos a partir de la noche del día 4, cuando legiones de abogados estarán dispuestos a reclamar cada uno de los votos para uno de los dos candidatos. Y es que una presidencia puede depender de un buen puñado de votos. Pero también puede depender de la reacción de los candidatos ante una situación de incertidumbre como la del año 2000. En ese sentido, si llegamos a tal extremo, otra variable que entrará en juego será el tono de los discursos de uno y otro candidato. Si parece que tiramos la toalla, quizá ya la habremos tirado antes de tiempo. Sin olvidar el papel de los medios: hace ocho años la cadena Fox News influyó decididamente en muchos americanos al otorgar la victoria electoral a Bush y no a Gore; aunque en pleno año 2008 donde deberemos concentrar la atención será en Internet, en lo que diga la blogosfera. Un terreno que, por cierto, Obama ha abonado mucho mejor que McCain; anticipándose estratégicamente a un medio que ha sido clave en esta campaña y donde el demócrata se ha manejado como pez en el agua.

La cuenta atrás está en marcha, y el consumo de los días y las horas se siente con más violencia que nunca. El peso de la historia se acerca con apresurado paso hacia los dos candidatos. Y esa sensación de ser testigos de un momento histórico se extiende por muchas partes del globo. No se pierdan la noche electoral del próximo martes, aunque lleguen con ojeras a sus puestos de trabajo el próximo miércoles. No se pierdan un momento como este… siempre y cuando no se tarde más de un mes en llamar alguno de estos estados para uno de los dos candidatos.