La lucha por el último de los votos

Hoy publico en La Vanguardia online:

La lucha por el último de los votos
La semana que viene a estas alturas, sabremos ya quién será el 44º Presidente de los Estados Unidos. Se habrá decidido, pues el inquilino del Despacho Oval. El centro de poder más importante del mundo tendrá un nuevo huésped y se encontrará encima de la histórica mesa Resolute (que por cierto, está en pie en el despacho desde 1880 y está hecha con la madera de un navío británico) una difícil crisis financiera y económica a resolver.

Esto se dará con permiso de las máquinas emisoras de voto, los problemas legales y el sentido del voto en algunos estados clave, como Florida, Ohio y Pensilvania. Y será con su permiso porque ya tenemos experiencia de ver como las elecciones presidenciales han tenido como resultado un limbo político que mantuvo el mundo sumido en la más absoluta incertidumbre. ¿Recuerdan el otoño del año 2000? ¿Les suena de algo las papeletas mariposa, los escrutadores dejándose las dioptrías y una presidencia ganada en los tribunales?

Las elecciones dependerán de estos estados clave. Estados que tienen un número importante de votos en el Colegio Electoral y que el sistema mayoritario del país del Tío Sam hace que se pelee por cada voto. Existen dos fases de lucha por el voto: antes y después del escrutinio.

La primera fase la estamos viendo a estas alturas con una lucha acérrima entre la maquinaria de los dos partidos. Cada voto cuenta. Hay que perseguir cada voto. Esta es la consigna. Esto ha llevado a los candidatos a diseñar un fin de campaña muy parecido, concentrado en las mismas zonas y apelando al mismo tipo de votantes. Por ejemplo, en Ohio (estado que dio la victoria a Bush en 2004) la llave del despacho la tendrán los llamados joe sixpack, los hombres de clase media industrial, blancos, la mayoría sin estudios secundarios y que reciben este apelativo por su afición a los paquetes de seis latas de cerveza barata. No es un votante esencialmente demócrata, pero ante las dificultades económicas existe una gran posibilidad que el voto pueda decantarse hacia el senador de Illinois. Precisamente en este tipo de votantes es donde deberemos calibrar muy bien el impacto de la cuestión racial.

En todo caso, la dirección del mensaje de los dos candidatos está clara: a los indecisos. De ellos va a depender el resultado de las elecciones en los estados a los que nos referimos. Las bases ya están convencidas, ahora deben mantener la tensión y asegurarse de que los que les deben votar lo hagan. ¿Les suena esto a aquello que dijo el presidente Zapatero sobre la conveniencia de la tensión para asegurar una elevada participación? Resumiendo, lanzar mensajes a los que no saben qué votar pero que irán a votar, y asegurar que los que saben qué votar, lo hagan.

La segunda fase la veremos a partir de la noche del día 4, cuando legiones de abogados estarán dispuestos a reclamar cada uno de los votos para uno de los dos candidatos. Y es que una presidencia puede depender de un buen puñado de votos. Pero también puede depender de la reacción de los candidatos ante una situación de incertidumbre como la del año 2000. En ese sentido, si llegamos a tal extremo, otra variable que entrará en juego será el tono de los discursos de uno y otro candidato. Si parece que tiramos la toalla, quizá ya la habremos tirado antes de tiempo. Sin olvidar el papel de los medios: hace ocho años la cadena Fox News influyó decididamente en muchos americanos al otorgar la victoria electoral a Bush y no a Gore; aunque en pleno año 2008 donde deberemos concentrar la atención será en Internet, en lo que diga la blogosfera. Un terreno que, por cierto, Obama ha abonado mucho mejor que McCain; anticipándose estratégicamente a un medio que ha sido clave en esta campaña y donde el demócrata se ha manejado como pez en el agua.

La cuenta atrás está en marcha, y el consumo de los días y las horas se siente con más violencia que nunca. El peso de la historia se acerca con apresurado paso hacia los dos candidatos. Y esa sensación de ser testigos de un momento histórico se extiende por muchas partes del globo. No se pierdan la noche electoral del próximo martes, aunque lleguen con ojeras a sus puestos de trabajo el próximo miércoles. No se pierdan un momento como este… siempre y cuando no se tarde más de un mes en llamar alguno de estos estados para uno de los dos candidatos.