In Grindr we trust

“¿Qué buscas? Tu voto. Y lo que surja”. Esta conversación, algo rara, podría pasar en Grindr. La aplicación da un paso más y no se queda en ser el espacio de contacto para gays: quiere jugar un rol muy activo en las elecciones estadounidenses. Más de 1,5 millones de usuarios en Estados Unidos serán tentados a actuar y votar en consecuencia el próximo noviembre.

El matrimonio igualitario está en la agenda de estas elecciones. Obama anunció un cambio en su visión sobre este tema y los Republicanos, con Romney a la cabeza, siguen luchando para evitarlo. Una buena muestra, el intercambio de opiniones entre el candidato a presidente y un veterano de la Guerra de Vietnam:

Con “Grindr for Equality”, la aplicación quiere movilizar a sus usuarios para defender los derechos LGTB y cambiar la realidad a través de la acción de miles de personas. Para su CEO, Joel Simkhai, “todas las elecciones se ganan o se pierden a nivel local. No hay elección o pueblo demasiado pequeño para tener una voz gay. Usaremos Grindr para unir a los gays de todo el país, hacer que esta voz crezca y tener un impacto nacional.”

¿Qué hará Grindr? Usará la aplicación para generar visibilidad y conocimiento sobre la igualdad LGTB en los temas que se voten en noviembre. Además, promoverá el registro electoral con información sobre los lugares en los que registrarse -para algo es una aplicación con geolocalización- y les avisará de los plazos. Además, y ahí está la clave, informará de los candidatos (a nivel presidencial, estatal o local) que apoyen iniciativas LGTB.

In Grindr we trust.

Mariano Rajoy no es presidente electo

¿Podemos llamar a Mariano Rajoy presidente electo de España Por mucho que las fórmulas norteamericanas nos parezcan más o menos atractivas, lo cierto es que, por el momento, Mariano Rajoy será uno de los 350 miembros del Congreso de los Diputados cuando tome posesión de su escaño.

Futuro presidente, presidente electo… pequeñas diferencias, casi imperceptibles en su significado para el ciudadano de a pie pero que, como toda palabra, no puede despegarse de sus importantes matices. Mariano Rajoy, como cualquiera de los presidentes de comunidades autónomas solo son elegidos presidentes por sus respectivas cámaras. La sesión de investidura les convierte el presidentes y lo son oficialmente desde el momento en que el BOE y los diarios oficiales de cada comunidad publican su nombramiento.

Eso es así porque, a diferencia de regimenes presidenciales como el de Estados Unidos, la ciudadanía no elige directamente a su presidente. Aunque en ese mismo país los ciudadanos eligen a un colegio electoral que nombrará al presidente, es una elección de un candidato u otro. Así, Barack Obama fue designado presidente electo desde la noche del 4 de noviembre hasta que juró el cargo en la escalinata del Capitolio en Washington D.C.

El término president-elect se usa de este modo, aunque no siempre ha sido así. Se solía designar al presidente de ese modo cuando el colegio electoral lo había elegido formalmente y hasta su toma de posesión, pero la práctica se impuso. En sistemas parlamentarios como el británico, por ejemplo, tampoco existe la denominación de primer ministro electo. Resulta forzado, ya que es el jefe del Estado quien lo designa. Así, Prime Minister-designate, Prime Minister-in-waiting o incoming Prime Minister son términos usados similares al lacónico “futuro presidente”.

Hasta su investidura, seguiremos escuchando ese efectivo apelativo.  Es, precisamente, la naturaleza de nuestro sistema político la que nos lleva a tener cuidado con las etiquetas. Los trámites parlamentarios están para las duras y para las maduras.

 

Adaptación del post “Artur Mas no es presidente electo” publicado en 2010.

Cambio, esperanza y los conceptos clásicos de la campaña en positivo

“Empieza el cambio”. Así inicia el Partido Popular la campaña electoral para asaltar la Moncloa el próximo 20 de noviembre. El eslogan de precampaña, copiado del usado por Convergència i Unió en las pasadas elecciones catalanas, busca un clásico en las campañas electorales: construir y proyectar elementos positivos. Mover el marco y fijarlo en una idea esencial: algo va a cambiar. No son los primeros. Ni serán los últimos.

Clausewitz, el estratega militar prusiano que es uno de los autores más citados y estudiados desde el mundo castrense a Wall Street, defendía que en la guerra es más difícil construir que destruir. Defender que atacar. El mejor ataque es, para el prusiano, la propia defensa. Por ello, aunque la política del miedo sea quizás más fácil de enarbolar –una cosa bien distinta es valorar su efectividad según los casos- la política en positivo precisa de más elementos para su éxito: el entorno, el mensaje y el candidato.

Antes de plantear una campaña electoral en tono positivo es necesario atender al contexto político, social y económico en el que se va a desarrollar la campaña. En momentos de crisis, con una corriente de pesimismo, se deben calibrar muy bien los pasos a dar para no ser percibido como un proyecto frívolo o alejado de la realidad. Las encuestas nos aportan información sobre el sentir de la sociedad: ¿son optimistas sobre su futuro? ¿Creen que el país necesita un cambio? ¿Creen que alguien puede solucionar sus problemas? La campaña del PP o antes la de CiU muestran esa reflexión.

Atendiendo a este contexto, el mensaje debe ser lo suficientemente alentador como para sintonizar con él. En general, la política en positivo suele construirse alrededor de conceptos como el cambio, el progreso, la prosperidad o la esperanza. Las apelaciones al futuro también tienen un espacio muy considerable.

De hecho, 7 de los 24 eslóganes usados por los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de ambos partidos han apelado a estos valores desde 1952 (como muestra Luntz en “Words that work: It ‘s not what you say, it’ s what people hear”). Del “A Leader, for a Change” de Jimmy Carter al “America needs a Change” de Mondale. Sin olvidar el famoso “Hope for the change we need” de Barack Obama. Obama supo dar significado a la palabra “Change” y la conjugó con un aliado inseparable “Hope”. Estos conceptos parecen ser talismanes, catalizadores de la voluntad existente, por ello es tan necesario saber leer bien el sentir general de la ciudadanía.

En España, ha sido tradicionalmente el PSOE quién ha hecho uso de este tipo de conceptos, incluso al plantear campañas de reelección. Si en 1982 González llegó a la presidencia con un escueto, pero lleno de significado “Por el cambio”, en 1989 llegó a defender “El cambio del cambio”. “La España en positivo” de 1996 o “Por el buen camino” de 1986 son otros ejemplos del uso de eslóganes en positivo que marcan esa concepción del modo de hacer campañas de los socialistas españoles.

La personalidad del candidato y las percepciones que genere son también esenciales para entender una política en positivo. Hay líderes que, bien por su experiencia personal y política o por su propia personalidad, tienden a evocar emociones negativas. Rajoy, con sus datos de baja valoración es ejemplo de ello. En cambio, algunos parecen dotados para desplegar al máximo esa política en positivo. No es extraño que a la vista de esto, los presidentes norteamericanos más recordados y admirados del siglo XX sean líderes que supieron inspirar a su generación y a las venideras con una mezcla casi perfecta de firmeza y esperanza. Teddy Roosevelt, Franklin Delano Roosevelt, John Fritzgerald Kennedy, Ronald Reagan o Bill Clinton supieron dar con un mensaje de cambio y esperanza en momentos difíciles, emocionando al electorado y con discursos positivos.

La idea de futuro, progreso y prosperidad es encarnada por estos líderes es el revulsivo de su mensaje. Franklin D. Roosevelt consiguió superar la peor crisis financiera del siglo XX con su New Deal cargado de esperanza –tal y cómo hemos visto, acuñó la famosa frase de “a lo único que debemos temer es al miedo”-. JFK puso una nueva frontera hacia el futuro. Reagan y Clinton supieron dar un empuje a la rica sociedad civil para renacer tras años de crisis en el liderazgo americano a nivel político y económico. Pero todos ellos supieron tender un puente al futuro. La política en positivo piensa en el futuro, no en el pasado, y supera los miedos y reticencias del presente. Felipe González fue uno de estos líderes, encarnando el cambio durante su presidencia y con constantes apelaciones al futuro. Así, durante la campaña de 1982 no dudó en cerrarla de este modo:

“Si hay un pasado que fue de ellos, el futuro es nuestro, de nuestra libertad consciente. El futuro es de la mayoría que quiere el cambio. Adelante. Conquistaremos el futuro en paz. Conquistaremos en libertad. Dejemos a nuestros hijos una España mejor, con el esfuerzo solidario de todos. Adelante y a ganar. España y el futuro es nuestro”.

En Génova saben que tienen el camino allanado para ese asalto a la presidencia del Gobierno. Precisamente por ello, el back to the basics es una apuesta segura. Poco arriesgada. No innova en los conceptos ni mucho menos en el eslogan, pero esa apuesta segura muestra el deseo de no querer hacer de la campaña un elemento de riesgo. La niña de Rajoy costó disgustos en su momento. El cambio empieza por no caer en errores pasados.

 

Muy recomendable el post de Xavier Peytibí “Empieza el cambio, el eslogan”

El 20% de los candidatos no participa en Twitter tras las elecciones

 

Era la gran duda. ¿Seguirían participando en las redes sociales los políticos tras las elecciones? En Twitter parece que sí. De hecho, 8 de cada 10 candidatos autonómicos sigue conversando en Twitter. El resto, se plantó incluso antes del veredicto de las urnas.

Tal y como observábamos en el informe “Twitter en las elecciones autonómicas del 22 de mayo”, publicado semanas antes del inicio de la campaña, en estos comicios el 57% de los candidatos a la presidencia de las diferentes comunidades, participaba en Twitter. Tras las elecciones, la gran mayoría siguen en el canal.

 

Los derrotados, en silencio

Todos los candidatos que han dejado de conversar en Twitter han perdido sus elecciones. Gregorio Gordo, candidato de IU a la Comunidad de Madrid, no actualiza desde el 11 de mayo. José María Barreda (Castilla-La Mancha), Francisco Martínez-Aldama (La Rioja), Óscar López Águeda (Castilla y León) y Eva Almunia (Aragón) son los cuatro candidatos del PSOE que han abandonado el canal.

A excepción de Óscar López Águeda, que abrió su cuenta el 26 de febrero de 2011, el resto de candidatos participa en Twitter desde hace tiempo. Dos candidatos (Gordo y Barreda) lo hacen desde 2009. Martínez-Aldama y Almunia desde 2010. ¿Significa este recorrido en Twitter que el parón es solo temporal?

 

La jornada de reflexión, el momento clave

De entre los candidatos que ya han abandonado Twitter, la mayoría participaron por última vez horas antes del inicio de la jornada de reflexión. Óscar López Águeda y Eva Almunia actualizaron por última vez la noche de las elecciones y el día posterior a los comicios, respectivamente, agradeciendo el apoyo en ambos casos.

 

La participación sigue

El punto positivo es observar como la mayoría de los candidatos que ha usado Twitter durante esta campaña, sigue participando. De hecho, nueve candidatos actualizaron durante el día de ayer su perfil de Twitter.

El reto ahora está en manos de Mª Dolores de Cospedal, José Antonio Monago –o Guillermo Fernández Vara si consigue mantenerse en el cargo-, Ignacio Diego, Soria o Rivero, Luisa Fernanda Rudi, Esperanza Aguirre, Francisco Álvarez Cascos y José Ramón Bauzà. Los ganadores de las elecciones. Las personas que, aunque no lo recogieran sus programas electorales, pueden traspasar el umbral de la participación en las redes para hacer de la Red un espacio para abrir las instituciones.

¿De verdad ha ganado Rubalcaba?

 

El pasado sábado Borja Ventura publicaba este artículo en Lainformación.com centrándose en Alfredo Pérez-Rubalcaba, quién seguramente sea el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno. En el artículo, Ventura me entrevistó junto a Xavier Peytibí, Rafa Rubio y Jordi Rodríguez Virgili. Este es el artículo:

 

¿De verdad ha ganado Rubalcaba?

Rubalcaba es Rasputín, la mano que mece la cuna, el hombre que urde todas las estrategias del socialismo español, el estratega, el cerebro. El que más poder concentra en el Gobierno después del propio presidente. Quizá incluso por encima del presidente. Es vicepresidente primero y, como ministro del Interior, la voz al frente de los servicios de inteligencia. Es, despejada la incógnita Chacón, el candidato in pectore del PSOE para batirse con Rajoy. Es el ‘top dog’, el candidato mejor colocado en el idioma de los politólogos ¿Seguro?

La renuncia de Chacón elimina a la que se postulaba como su principal rival en unas eventuales primarias, pero no parece haber calmado las aguas del socialismo. Las redes sociales eran este jueves un hervidero de comentarios criticando la supuesta ‘mano negra’ que habría obligado a la ministra de Defensa a renunciar a una candidatura para evitar la división interna del partido, como antes se especulaba con la ‘mano negra’ de Rubalcaba tras la petición de Patxi López de celebrar un Congreso Extraordinario.

En el PSOE el debate ya no era entre partidarios de Chacón y partidarios de Rubalcaba, sino directamente entre quienes pedían primarias para intentar cerrar la crisis rápidamente y quienes pedían un Congreso Extraordinario, es decir, la cabeza de Zapatero.

El vicepresidente “sale reforzado, más que beneficiado”, cree Albert Medrán, consultor de comunicación política. “Llega al comité sin la adversaria que podía hacerle más sombra y con una necesidad imperiosa de cerrar este capítulo cuanto antes”. Por su parte Xavier Peytibi, consultor político, considera que sale beneficiado sólo en parte porque “termina la guera interna en el PSOE” y “probablemente será el candidato”, pero advierte que el beneficio será “a corto plazo, pero no sé si lo será a medio plazo”.

También Jordi Rodríguez-Virgili, subdirector del máster en Comunicación Política de la Universidad de Navarra, incide en la cuestión de los plazos: “A corto plazo le beneficia”, dice, porque “le despeja el camino como candidato sin el desgaste de una primarias competidas, desgaste de tiempo, de esfuerzos, de divisiones… pero se siembran dudas, sospechas y desconfianzas sobre Rubalcaba, lo que podrá afectarle más a largo plazo”.

Ataque al vicepresidente

El discurso de Chacón fue, en su opinión, “un ataque muy duro” porque, aunque no lo citase, “cuando habló de movimientos internos que han amenazado la estabilidad del Gobierno y la autoridad de su presidente, la mayoría ha pensado en él”. En opinión de Rodríguez-Virgili, el movimiento de la ministra de Defensa “no solo refuerza la imagen de Rubalcaba como un político maquivélico, que maneja los hilos entre bambalinas, sino que proyecta la idea de un candidato capaz de amenazar la estabilidad del Gobierno y el partido en beneficio propio”.

Rafa Rubio, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, es más pesimista con las consecuencias de la retirada de Chacón en la imagen de Rubalcaba: “Le ha posicionado al lado de la estructura, le ha cerrado cualquier posibilidad de presentarse como renovador, como un agente del cambio”.

Y ahí es donde entra Chacón. Pocos hablaban ayer de él, porque la ministra de Defensa centró los flashes. Los barones y cargos del partido hablan de su “generosidad”, de una renuncia que ayuda al PSOE en un momento difícil. Las redes sociales vivieron lo que los analistas llaman ‘efecto underdog’, es decir, un arrebato de simpatía por el candidato perdedor. Rubalcaba es ahora el ‘top dog’, el mejor situado, pero tiene un reto según Medrán: “Debe tener la capacidad de superar las brechas que esta situación haya causado” en el partido. Si no, Chacón aguarda agazapada en el futuro.

Un discurso cargado de intenciones

“Chacón gana enteros como futura líder, vista como una persona de partido después de su movimiento estratégico de un paso atrás y por su edad. Además, no se verá salpicada por lo que suceda el año próximo”, comenta Peytibi. “A partir de marzo de 2012, en caso de que el PSOE pierda las elecciones, estará en primera línea como la potencial salvadora y nueva líder”.

El “paso atrás” de Chacón deja solo al frente a Rubalcaba, pero si no tiene oponente no tendrá el refrendo de unas primarias para aglutinar a las federaciones a su alrededor. Hasta este jueves era un candidato sólido que aportaba experiencia y peso político, y ahora es un candidato impuesto, el nombre que el aparato del partido ha escrito en las papeletas de las primarias buscando una aclamación poco creíble.

¿Es posible que alguien dé el paso y quiera competir con el vicepresidente en las primarias? “Siempre hay la opción de que aparezca alguien, pero sería una verdadera sorpresa. Sería ir contra Rubalcaba y arriesgarse a terminar su carrera política como candidato de futuro”, advierte Peytibi. Pero sacrificar a un ‘hombre de paja’ podría devolver el lustre a la hipotética candidatura de Rubalcaba, tocada por el discurso de Chacón, lleno de cosas que “quería” hacer y que dio la imagen de que no le dejaban llevar a cabo.

Algún barón socialista hablaba de posibles “sorpresas” en el Comité Federal. Toda conspiración es poca para quienes ven en Rubalcaba a un Maquiavelo moviendo los hilos.

 

La soledad socialista

Mientras en Génova miles de militantes y simpatizantes convertían la noche electoral en una fiesta sin paliativos, la sede federal del PSOE estaba desierta. El PSOE sufrió ayer una derrota rotunda. En una posición más que débil a menos de un año de las elecciones generales. Los socialistas retrocedieron y regalaron, en un error de comunicación de bulto, la imagen de la debacle socialista.

La victoria tiene muchos padres. La derrota es huérfana. Dicen que JFK usó esta frase tras el fiasco de Bahía de Cochinos y la foto que ayer permitió el PSOE de su sede federal es la viva imagen de ese concepto. Se equivocó el partido al pedir a sus militantes y simpatizantes que no acudieran a la sede. Y al hacerlo, dejaron que, con crudeza, las dos caras de la moneda pudieran verse de forma clara.

Esa imagen es la metáfora de lo que estas elecciones municipales y autonómicas han supuesto para el PSOE. 9,75 puntos separan a los dos grandes partidos. El PP obtuvo 2.197.646 votos más que los socialistas. El mapa del poder en España es azul. Una marea azul que jaleaba y bailaba en Génova.

No nos gusta estar solos. Tenemos miedo a la soledad. Por ello, esa imagen es desoladora. La imagen humana de un partido es, hoy más que nunca, importante. Nos quedaremos con la sensación que el PSOE no es solo un partido derrotado, sino aislado. Algo que no puede permitirse a las puertas de unas elecciones que van a ser cruciales para su futuro.

El PP ha barrido al PSOE del mapa municipal y autonómico. Castilla-La Mancha, Sevilla y otras capitales de provincia andaluzas, Extremadura, Barcelona y su diputación… y ha aumentado su brecha en Madrid, la Comunidad Valenciana y sus capitales. La imagen de soledad socialista es lo último que necesitaba. El error es mayúsculo. Pero no perdamos el foco: más errores se han producido a lo largo de los últimos años. La derrota no es huérfana. La derrota es hija de esos errores.

La gran pregunta es saber qué rumbo tomará el PSOE en los próximos meses. Con un secretario general que ha hecho un gesto honroso al dar la cara tras la derrota, pero que es, más que nunca, un pato cojo. Un líder solitario –como la imagen del partido- al frente de un gobierno con muchas incógnitas.

La coherencia es básica en comunicación. La imagen de Ferraz no puede ser más coherente con el tiempo que le toca vivir al PSOE: están más solos que hace cuatro años. Tienen mucho trabajo por delante si quieren salvar los muebles. Por lo pronto, administrar una derrota que, a diferencia de otras, poco tiene de dulce y mucho de humillación.

Guía para seguir la noche electoral

Quédense con esta hora: las ocho de la tarde. En ese momento, toda la maquinaria de la noche electoral empieza a trabajar como un engranaje perfecto. En este post marcamos algunas de las claves imprescindibles para seguirla.

Las encuestas

A las ocho de la tarde, los principales medios de comunicación darán a conocer el resultado de las encuestas a pie de urna que se han venido realizando a lo largo de la jornada. Estas encuestas son importantes porque fijan el marco de la jornada, ya que las comparecencias de los líderes de los partidos se ven influenciadas por el resultado que muestran.

Las entrevistas

Entre la publicación de las encuestas y los primeros discursos de los líderes, el despliegue de los medios de comunicación suele darnos la oportunidad de ver a cargos de los diferentes partidos contestando a preguntas sobre la jornada. El modo en que responden, los mensajes que eligen, etc. son buena muestra de los datos internos que puedan tener y anticipa lo que vendrá.

Los discursos

Cuando el resultado esté avanzado, los líderes de los partidos políticos saldrán a valorar la jornada electoral. Ese discurso es clave para entender el análisis de los resultados que harán los medios y opinadores a partir de ese momento. En unas elecciones con tantos puntos de interés repartidos, los discursos que se hagan a nivel nacional desde los dos grandes partidos tendrán una especial razón: la lectura en clave nacional de las elecciones locales y autonómicas. A estas horas, el PSOE aún no tiene claro quién será el responsable de hacer esa lectura.

La participación

Es otra de las claves de la noche. Especialmente tras los datos obtenidos a lo largo de la jornada y el clima electoral que el movimiento 15M ha conseguido generar. Y con el dato, las múltiples interpretaciones: ¿dónde aumenta más la participación? ¿A qué partidos ayuda? ¿A qué partidos penaliza?

La incógnita UPyD

Las primeras elecciones autonómicas y municipales con UPyD pueden saldarse con unos buenos resultados para la formación de Rosa Díez. Deberemos estar atentos a la materialización de ello.

Los puntos de interés

8.116 alcaldías en juego. La presidencia de 13 comunidades autónomas pendientes de los resultados de esta noche. Y entre todos ellos, algunas plazas que cobran especial relevancia. ¿Qué puntos de interés tiene esta jornada electoral?

  • Esperanza Aguirre, pese a la Gürtel, a punto de revalidar su mayoría absoluta.
  • Alberto Ruiz-Gallardón opta a barrer electoralmente en Madrid.
  • CiU a punto de hacer historia y conseguir la alcaldía de Barcelona. Los dos grandes centros de poder catalanes volverían a tener el mismo color.
  • El PP opta a desalojar del poder, por primera vez en la historia, al PSOE en Extremadura y Castilla-La Mancha.
  • ¿Conseguirá Álvarez-Cascos la presidencia de Asturias?
  • ¿Empieza en Sevilla la victoria popular en las elecciones autonómicas de 2012?
  • ¿Qué apoyo tendrá Bildu?

El seguimiento online

Twitter será un canal clave para conocer tanto los resultados globales como para ir conociendo los resultados de varias mesas. Cada vez son más los presidentes y vocales de mesa, apoderados e interventores que narran las jornadas electorales. Iremos conociendo resultados, así como anécdotas e incidentes en directo.

Veremos también si el abandono de los canales online abiertos por los líderes empieza desde esta noche. ¿Darán su valoración de resultados también desde Twitter y otros canales online?

Pues sí, claro, queremos demasiado, más, todo, ávidamente…

En una sociedad tan dada a la amnesia, recordar ciertos datos es una necesidad. Algunos llevan días preguntándose qué está pasando en más de 160 plazas españolas. El segundo/tercer problema para la sociedad española, los políticos, es el tema. Quizás esa amnesia, el tacticismo de los medios o el verbo fácil de tantos tertulianos les hagan creer que esto no viene de ningún sitio. Pero viene. Y sus raíces son fuertes.

Las raíces de las concentraciones, el movimiento 15-M, de Democracia Real Ya… llámenle como quieran, están en ese problema. Solo cuando la percepción sobre un problema es tan clara, tiene protagonistas tan definidos y se da en un marco tan concreto, puede llevar a lo que estamos viviendo. Solo cuando el descontento se ha filtrado hacia abajo podemos ver lo que se ve en las plazas: rojos, amarillos, verdes y azules. Padres, madres, abuelos, hijos y nietos. Trabajadores de cuello blanco… y de cuello azul. Estudiantes, parados, alborotadores, soñadores, pesimistas, provocadores y conformistas.

Es fácil desacreditar un movimiento. Más cuando ni se tienen claros los orígenes ni las reivindicaciones. Es fácil caer en la trampa de mirar hacia otro lado. Es demasiado fácil creer que en 160 plazas españolas y otras tantas por el mundo lo que ocurre es algo naif. Es fácil caer en ese error. Tan fácil como la posibilidad que el movimiento se deshinche. Pero si caemos en esa trampa, perderemos de vista lo esencial.

Sacar a la gente a la calle no es fácil. Lo saben las miles de personas que dedican grandes esfuerzos a defender posiciones cívicas y políticas. Lo saben los partidos que han tenido que ver como no llenaban los polideportivos y plazas de toros en esta campaña. Lo saben las personas que defienden causas y lo tienen difícil para conseguir apoyos. Por ello, la fuerza de las acampadas es una realidad.

Entrar en Sol tiene un magnetismo especial estos días. Algo extraordinariamente complejo. La mezcla respetuosa de reivindicaciones. La convivencia de ideas, visiones y deseos. Una extraña ágora moderna donde las decisiones se toman en asambleas, donde la organización da muestras de una profesionalidad increíble y donde los cánticos se deciden a base de sumar gargantas.

Ese magnetismo, más allá de las necesarias preguntas sobre el quién y el hacia dónde, viene marcado por el por qué. Las razones que han estado latentes en incontables barómetros del CIS. En repetidas conversaciones de café y en miles de tweets. Las razones han estado en ahí todo el tiempo. Pero sus protagonistas no las han querido tener en cuenta. Las razones están en listas electorales plagadas de imputados. Las razones están en casos gravísimos de corrupción que no han tenido una respuesta tajante desde sus partidos. ¿Y aún se preguntan de donde viene esto?

Pueden seguir mirando para otro lado. Los políticos que vierten todas sus fuerzas en desacreditar algo que está pasando y esos tertulianos de argumentario, verbo fácil y amnesia perenne. Pueden hacerlo las trincheras de la TDT que añoran tiempos de orden y bien. Pueden hacerlo. Pero el problema seguirá estando ahí.

Seguramente, las soluciones, heterogéneas, contradictorias y, en muchos casos, incompletas, que vienen de los movimientos y asambleas no sean el único modo de solventarlo. Pero tienen el valor inmenso de haber puesto sobre la mesa el problema con toda su crudeza y aportar atisbos de solución.

Parece que despertamos. Que poco a poco, desentelamos los ojos y nos acercamos a las plazas. Nos mezclamos con iguales y diferentes. Nos aferramos sin complejos a la utopia… para acercarnos mañana a las urnas. Contestamos los tics anticuados de un sistema que nos ha dado la mayor libertad y el mayor crecimiento de nuestra historia. Pero, como cantaba Llach, pues sí, claro, queremos demasiado, más, todo, ávidamente. Despertamos.

 

Foto de Jacobo Méndez Díez en El País

El pasodoble de Esperanza Aguirre

Que San Isidro caiga siempre en campaña electoral es un accidente de esos que dan situaciones de foso de la orquesta, como diría Daniel Ureña. Para muestra, las noticias que ha llenado la jornada. La pradera de la ermita del santo es el lugar clave en el que los líderes políticos deben estar un día como ayer. Dejarse ver, dejarse tocar. Tomás Gómez y Esperanza Aguirre y los candidatos de IU lo hicieron, y pude acompañar a la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Con salida prevista en Chamberí, la comitiva de cuatro autobuses esperaba a la presidenta. Casi una quincena de chulapas –concejalas y futuras concejalas- ensayan una versión del pasodoble “Los nardos”. Será la banda sonora de la jornada. La letra ensalza a Aguirre y arremete contra Gómez y Zapatero.

“Váyase, de aquí señor Gómez, nadie le quiere ni ver, dijo que en Madrid haría lo que por España hizo ZP. Vote a Esperanza Aguirre si es que quiere mejorar. Si le da su confianza salir de la crisis no va costar na”. Al hilo de la canción, llega la presidenta cargada con dos bandejas de las tradicionales rosquillas. Las ofrece a la prensa antes del canutazo en el que es preguntada por los carteles que el PP de Madrid está usando, centrados en publicidad negativa hacia el PSM y que no firmaba el partido. En línea con el pasodoble. No cuenta nada nuevo: tras la resolución de la Junta Electoral, el partido los firmará.

Saluda a las chulapas y no puede escucharlas cantar. Llegamos tarde a la pradera. Hay tiempo para que la presidenta salude a su madre y suban juntas al autobús. La comitiva sale. Con retraso, pero sale. Madrid Río está a rebosar. Algún comentario de la gente de comunicación del partido hacia la obra se siente en el autobús, que apenas avanza.

La pradera está a rebosar. Son más de la una de la tarde y la comitiva aparca como puede. En nada, decenas de curiosos y medios de comunicación rodean la puerta del autobús. La presidenta sale entre vítores de “¡guapa!”, “¡presidenta!” y cánticos a favor del partido que Aguirre intenta acallar para poder atender a los medios. Una madre con sus dos hijos a cuesta le exige que pague el turno de oficio. No será la primera ni la última voz discordante durante la jornada.

El avance hacia la ermita es lento y pesado. Es un auténtico baño de masas. Aguirre se deja fotografiar, tocar, besar… La rodean voluntarios que reparten chapas, piruletas azules y fotografías. Todo funciona como un calculado engranaje, solo demorado por los seguidores que se acercan. La jefa de prensa sufre para poder ordenar el trabajo de los medios ante las protestas de señoras ataviadas de chulapa que exigen su momento con la presidenta.

En la ermita la comitiva recobra algo de fuerzas, sin la presión de la marea de curiosos. Aguirre rehúsa la invitación a ir a visitar al santo sin hacer la pertinente cola y solo toma agua de la fuente en la sacristía. Las chulapas la esperan en el patio y saluda a los medios desde la estancia. Vuelven, por enésima vez, a entonar el pasodoble.

“¿Y Esperanza Aguirre no ha venido este año?” pregunta una señora que avanza a duras penas con su bastón. No se ha dado cuenta está en frente de la melé en la que se encuentra la presidenta. Me despido del equipo de comunicación del PP de Madrid y sale la señora, orgullosa, a nuestro encuentro. “Ya la he saludado. Y le he hecho una foto con el móvil”. Sigue el pasodoble. Marcando el ritmo hacia las urnas.

Un debate con Rajoy

“Señor Rajoy, le emplazo a debatir en un cara a cara sus propuestas para España”. El candidato o candidata que elijan los militantes del PSOE debería pronunciar una frase similar a esta, si no en la noche electoral, en la primera semana de campaña. Rubalcaba o Chacón podrían sacar ventaja en un eventual cara a cara con el líder de la oposición. Y para ello, deberían conseguir un compromiso antes de que las encuestas puedan desaconsejarlo, especialmente en Génova 13.

Rajoy aceptó debatir con el presidente del Gobierno en dos ocasiones durante los días previos a las elecciones de 2008. No se producía un debate de estas características desde 1993. En un país en el que los debates electorales son la excepción y no la norma, el componente estratégico del cara a cara tiene mucha relevancia. Y ahí, a priori, el PSOE saldría con ventaja.

La estrategia de debates del PP en 2008 no tuvo el efecto deseado. Ni el debate de Pizarro con Solbes ni los dos de Rajoy con Zapatero ayudaron a convencer al acotado sector del electorado que decide el voto gracias a este tipo de cara a cara. De ellos, Rajoy repetirá como candidato.

Si el candidato o candidata socialista pide debatir y el PP se niega, tendrán en ello un argumento de campaña para atacar al candidato que va en cabeza. Si Rajoy acepta debatir y sigue la estela de 2008, podrán atestarle un golpe importante. El PSOE lo necesita.

Dos debates interesantes

Si tomamos a los dos candidatos que se cree pueden ganar las primarias, Rubalcaba y Chacón, los debates con el líder de la oposición mostrarían matices muy interesantes. Un debate con Rubalcaba daría pie a un enfrentamiento intenso. El socialista es uno de los mejores oradores de la política española y lo demuestra en sus intervenciones en las Cortes.
Chacón, sin embargo, daría paso a una imagen muy parecida a la del debate de Ségolène Royal con Sarkozy en 2007. La diferencia principal es que Sarkozy fue mucho mejor en ese debate que Rajoy en los cara a cara con Zapatero en 2008. En todo caso, ambos debates mostrarían dos tipos de candidatos muy diferentes y, a priori, superiores al candidato del Partido Popular.

La decisión de Rajoy

Si el candidato o candidata socialista le pide un debate, ¿qué debe hacer Rajoy? Declinar la invitación puede ser arriesgado, pero más puede serlo exponerse a los pobres resultados de 2008. Si no tiene la seguridad de poder mejorar, anunciar su decisión sin tapujos y volver a centrar la campaña en sus temas es lo más aconsejable.

Sin embargo, Rajoy puede hacer de la necesidad, virtud. Cualquier análisis de debilidades constata sus dificultades en un cara a cara. Por ello, una buena preparación y una buena estrategia de debate podría tener buenos resultados. En su partido tiene precedentes: el primer cara a cara de Aznar con González mostró como un buen juego de expectativas y una preparación intensa decantaron la balanza hacia el conservador. ¿Estará preparado para ello?

Los debates como tema de campaña

La campaña de las elecciones catalanas de 2010 es un claro ejemplo de cómo los debates pueden convertirse en un tema de campaña. PSC y CiU no llegaron a un acuerdo para la celebración de debates cara a cara entre José Montilla y Artur Mas. La oferta del PSC incluía un debate en castellano y en una televisión privada. El acuerdo no fue posible. Durante el debate a seis celebrado en TV3, Montilla reprochó a Mas que no se hubiera celebrado el cara a cara y, en su cierre del debate, emplazó a Mas a celebrarlo. El moderador del debate, Josep Cuní, se ofreció a celebrarlo en ese mismo momento y la discusión entre los candidatos tras el debate dejó una imagen para el recuerdo.

Los días posteriores al debate a seis, el cara a cara estaba en el aire. Los análisis sobre ese tema desviaron la atención de lo que realmente había ocurrido en el debate celebrado –nada favorecedor para Montilla- y dejó que ese tema dominara la agenda de dos días enteros de campaña.

Los debates, como los clásicos de futbol entre Barça y Madrid se empiezan a jugar mucho antes del pitido del árbitro. Rajoy lo sabe. Y el futuro candidato o candidata del PSOE también. Un debate con Rajoy puede ser el tema.