El Estado de los catalanes

“¿Dónde estás España, dónde que no te veo?”, se preguntaba Joan Maragall, el poeta, en un lejano 1898. Esta semana, el sucesor en la presidencia de la Generalitat de Catalunya del nieto del poeta, visitó Madrid para dirigirse a una nutrida audiencia de periodistas, opinadores y empresarios de la capital. Con la “austeridad en el uso de la palabra que le caracteriza” como dijo Felipe González en su presentación.

El Fórum Europa fue testigo del discurso que será el dominante en la campaña electoral en ciernes: economía y nación. Crisis y la relación de Catalunya y España. Montilla descubrió las cartas con las que juega desde hace meses y mostró en la otra orilla qué plantea él.

“Los catalanes ya tenemos un Estado”. No se salió del guión. El PSC parece dispuesto a ocupar ese espacio de gente que sintiéndose catalana y española, en proporciones iguales o distintas, no ve en la soberanía la solución a los males del país. Un Estado que, en palabras del presidente, debe seguir reconociendo su pluralidad, algo que ya en 1898 constataba difícil el poeta Maragall al hablar en catalán a una España que no estaba acostumbrada a que lo hicieran en esa lengua.

Montilla tejió su discurso en base a ese concepto, a la necesidad de acoger en su propuesta a esa mayoría de ciudadanos que no son “ni separadores ni separatistas”. Apostó por el diálogo entre las orillas, a reconstruir puentes y construir nuevos en una senda común.

Pero para mi, fue esa frase del estado de los catalanes la que es la base del discurso y del mensaje de los socialistas catalanes en estas elecciones. Una rotunda afirmación acompañada de dos mensajes secundarios: el federalismo del Estado por el que abogan y la crítica a quienes estaban -o están. O no, o no se sabe- en ese grupo, los nacionalistas de CiU. Respecto a ellos, comentó que están en misa y repicando en lo que se refiere a la cuestión nacional.

Y de ahí, a la economía. El president hizo algunas propuestas y sacó pecho de algunos datos. Aunque los más gordos son una pesada losa que no debe ser reivindicada en exceso. Eso será tarea de la oposición. También habló del concierto “que no tiene cabida en la Constitución y en el Estatut” y quiso dar seguridad a quiénes decidan invertir en los bonos de la Generalitat.

¿Será finalmente la cuestión nacional o no será? ¿Será la principal de estas elecciones? Si atendemos a la proporción del discurso de Montilla en Madrid, lo será. Si observamos la polémicas entre partidos, lo será. Ahora bien, ¿será lo que quieran oír los catalanes?

El Gobierno tiene mucha cara

Parole, parole, parole… en el debate parlamentario de esta mañana, en el que gracias a la abstención de CiU evita que el decreto del Gobierno se tramite como Proyecto de Ley –complicando la adopción del tijeretazo-, se han usado muchas palabras. Muchas. Frases, titulares. De reproche de unos y de otros. Pero ¿los votantes nos quedamos con eso?

Pasemos de las palabras a los números. Según la escuela de comunicación de Palo Alto (California), el 80% de un mensaje depende de nuestro cuerpo y nuestra voz. ¿El 20% restante? Las palabras. Sí, parole, parole, parole. Es más, algunos especialistas creen que la contribución de esas palabras al mensaje es incluso inferior: un 7%. Aunque también hay quien cree que la influencia de nuestra pose es del 55%. Pero en ambos casos, número arriba o número abajo, es más importante el cómo que el qué. O quizás, que el cómo acaba siendo el qué.

El País nos ofrece una imagen que es, en sí misma, un caso práctico de lo visto. La fotografía de la bancada del Gobierno es más importante que el qué (el sí a las medidas por un voto) porque escenifica la situación política del país de una manera fidedigna. Supera al discurso. Supera a lo defendido en la tribuna de oradores.

Si el lenguaje no verbal tiene la capacidad de evocar reacciones emocionales, deberíamos preguntarnos qué evoca esta foto. Sin duda, un ejercicio interesante. Porque observamos cansancio, agotamiento, se ven superados… en definitiva, genera emociones de inseguridad. Si el que toma las decisiones se muestra así, ¿cómo deben estar las personas que peor lo pasan en esta crisis? Ese tipo de juicios son los que genera la fotografía.

Este perfecto caso de estudio nos sirve para repasar los elementos que juegan un papel esencial en este proceso comunicativo: postura, expresión facial, gestos y mirada:

  • Postura: los ministros aparecen hundidos en sus escaños, muestra de la inseguridad y el miedo que les produce la situación. Esas posturas comunican ese temor. Justo lo contrario de lo que se quiere comunicar a los mercados y al conjunto de la ciudadanía. Sólo el presidente está erguido, aunque su semblante es un poema. Mantener una postura de acuerdo al mensaje que un líder comunica es esencial para asegurar una correcta interpretación del mismo. El mensaje del Gobierno colisiona con lo que se desprende de sus posturas.
  • Expresión facial: lo acabamos de comentar, la cara de Zapatero es un poema. Semblante serio, de circunstancias… potentes transmisores de información. Defender las medidas para fortalecer la economía con un gesto fruncido o apagado transmite lo contrario de lo que se pretende construir. Según señala Sebastià Serrano “el escenario más atractivo de los diferentes paisajes corporales dibujados por las emociones es el paisaje facial, de las caras”. El del Gobierno tiene poco atractivo.
  • Gestos: Salgado y Chaves se tocan el mentón, representación de la preocupación. Moratinos se sostiene la frente con la mano… gestos que en la mayoría de ocasiones son producidos por el cuerpo de forma inconsciente y, de ese modo, exterioriza las emociones. Difíciles de controlar, ahí radica el poder de la imagen y la autenticidad del momento.
  • Mirada: Moratinos la esconde. Zapatero y Caamaño tienen su mirada perdida en un horizonte complicado. Chaves parece mirar con miedo, como si no quisiera ver lo que está pasando. Los ojos pueden proporcionar las señales más reveladoras y exactas de toda la comunicación humana porque son un punto focal del cuerpo y las pupilas trabajan de forma independiente. Zapatero estuvo a punto de pedirnos en 2004 que le miráramos a los ojos “Mírame a los ojos y dime que eres de derechas”, en un prototipo de cartel electoral. Hoy era él el que no quería mirar a los ojos a los españoles.

Este Gobierno tiene mucha cara. Tanta, que la información que desprende es más reveladora que sus medidas o sus discursos. O, al menos, eso es lo que perciben la mayoría de ciudadanos. Por algo, antes del desbarajuste, el 75% de los ciudadanos no confiaba en su presidente. Veremos que dice el próximo barómetro del CIS…

Un Waterloo socialista

Waterloo – I was defeated, you won the war
Waterloo – Promise to love you for ever more
Waterloo – Couldn’t escape if I wanted to
Waterloo – Knowing my fate is to be with you
Waterloo – Finally facing my Waterloo

David Cameron pidió a los suyos, durante la celebración de la última convención, que no celebraran su excelente momento con champagne, ostras o caviar. Que no se dejaran embaucar por el lujo y que, sobretodo, la euforia no se plasmara en fotos comprometedoras. Luego fue el mismo Cameron el que fue cazado con champagne

Las formas son muy importantes. A veces, casi más que el fondo. Especialmente en esta tiranía de la inmediatez que muchas veces es nuestro marco de atención. Especialmente cuando toda una propuesta política se encapsula en dos minutos en un informativo o cuando una imagen puede valer más que centenares de informes sobre una ley que se anuncia.

Imaginemos la situación en la casa de cualquier familia que tiene, al menos, a uno de sus miembros en el paro. No hablemos ya de las que tienen a más de uno. Paro, precariedad económica para llegar a fin de mes. Inestabilidad. Preocupación. Imaginemos que hoy, al ser domingo, quizás cuando el sol se ha escondido han decidido repasar facturas y ya han visto que no saben cómo llegaran a fin de mes en los 8 días que restan para matar noviembre. Imaginemos una situación que es cada vez más común.

E imaginemos también que esa familia, esa misma noche, cena algo viendo los informativos y se encuentra con un espectáculo de ministros entrando en una sala al ritmo de una orquesta. Saludando a todos, lanzando besos al aire. Imaginemos que esa familia que a media tarde se angustiaba con sus cuentas, observa como el Gobierno casi en pleno pasa la mañana de un domingo en un jolgorio. Lo de la ley de economía sostenible es lo último en lo que repara.

El mensaje enviado ayer por el gobierno es totalmente contradictorio. Si, hay que abrir puertas a la esperanza, desde luego. Pero no a costa de un show digno de un programa televisivo. El formato es novedoso, es arriesgado. Incluso es valiente salir con esto con la que está cayendo, pero es muy desafortunado. Y no entenderlo es un riesgo que es difícil de asumir.

A muchas personas se le habrá hecho raro ver a tanto ministro salir al ritmo del saxofón. Observar cómo en los momentos más duros de la crisis, la nueva dirección del país nace de un míting con varios presentadores y enlatado en un formato que era fácilmente asociable al Club de la Comedia.

Cameron era consciente de lo que se jugaba. Parece que en Ferraz no son conscientes de la imagen que han enviado hoy a miles de ciudadanos. La comunicación es la gestión de percepciones, y la de hoy se suma a tantas y tantas que son las auténticas causas del hundimiento del PSOE en las encuestas. Lo que alimenta ese mar de fondo que es más potente que Gürtel.

Aunque claro, para fondo y forma… ¿qué mensaje esconde que la canción elegida para la entrada de Elena Salgado sea el Waterloo de Abba? ¿El del fracaso de las medidas económicas o el hecho que hoy todos los medios, blogs y opinadores dediquen más tiempo a hablar de la big band, los presentadores, las entrevistas y el momento “Jonas Brothers” vivido en el acto a comentar la propuesta legislativa del Gobierno?

Revista de prensa (16/11)

La Cumbre del G20 que albergó ayer la ciudad de Washington es el tema del día en todos los diarios, pueden leer aquí las crónicas de La Vanguardia, El País, ABC y El Mundo. También se hacen eco  la prensa americana, aunque está más  enfocada a seguir hablando de la transición y del nuevo gobierno. Precisamente, en referencia en la transición y en la economía, en El País leemos esta crónica sobre los hombres del Presidente-Electo Obama.

Otro de los temas que llenará espacio será el desenlace de la Asamblea de IU. Según La Vanguardia, Eberhard Grosske se perfila como nuevo líder de la formación, como también indica El Mundo.

Seguimos en clave española. La Vanguardia reflexiona sobre les claves que hacen de Carme Chacón la ministra más bien valorada del ejecutivo español.