El castigo electoral como arma arrojadiza

Este fin de semana se han celebrado elecciones en Andorra, Ecuador e Islandia. En dos de los tres comicios celebrados (Andorra e Islandia… Ecuador es un caso aparte) los partidos en el gobierno han sufrido un duro revés electoral que supondrá su desalojo del poder. Las causas, eso sí, son bien distintas. Estos tres países, con diferencias abismales (políticas, sociales, demográficas, económicas, etc.) nos permiten reflexionar sobre una tendencia electoral: el castigo electoral.

Mientras que en Islandia los socialdemócratas consiguen su victoria gracias a la dura crisis financiera y económica de la isla (casi un país en la bancarrota), en Andorra todo parece apuntar a los efectos de una dura crisis interna del partido liberal.

Puede haber tantas causas de derrota electoral como derrotas haya, pero sin duda acabamos de ver dos típicos motivos de manual: la situación económica y la situación del partido. En España hemos visto algunas de ellas, como la derrota de la UCD por la crisis interna del partido en 1982 o la derrota del PSOE por la crisis económica en 1996.

Pero no podemos olvidar otros motivos, como crisis de gran magnitud (11M en 2004), una mala estrategia de campaña, un escándalo personal o incluso un error del candidato que provoque que el contrincante se aferre a ello.

El castigo electoral es una de las maneras en que manifestamos nuestro descontento con una situación. Mucho me temo que el próximo 7 de junio lo veremos en vivo y en directo. Posiblemente por partida doble, ya que sí el vuelco electoral es una herramienta (como hemos visto en Andorra y en Islandia, en España las encuestas parecen apuntar a una derrota del PSOE), la otra es la abstención. En Andorra ayer se registró un aumento de ella y las encuestas sobre la participación en las elecciones europeas no son demasiado optimistas.

Veremos qué tipo de castigo eligen los ciudadanos y ciudadanas con derecho a voto el próximo 7 de junio, si eligen algún castigo, claro está…