Los debates los gana ella. Clinton 3 – Trump 0.

Hay algo perturbador en la estrategia de debates de Donald Trump. Perdió el primero y tuvo oportunidad de enmendar en el segundo. Quemó la bala. Se defendió y no murió, pero no renació como necesitaba. Tenía una tercera oportunidad. Y la volvió a perder. Más tierra quemada. Más huida hacia adelante. Sólo los que compran oportunidades pueden malgastarlas tan fácilmente. Ni queriendo se pierden tres debates. De esta manera.

Chris Wallace ha conseguido que los dos candidatos debatan. Que ya es mucho en esta campaña que bate récords de infamia en el campo republicano. Cada día llega una sorpresa más. Y el tercer debate no ha sido la excepción. Trump se ha negado a afirmar que respetará el resultado electoral. 240 años de democracia americana le contemplan. Y el peso de la historia no es nada para él. Algo insólito y preocupante.

Clinton gana su tercer debate. La primera mujer en llegar a una campaña presidencial por alguno de los grandes partidos. La primera mujer en llegar a unos debates presidenciales. La primera mujer en ganar los tres debates. Clinton hace historia. Sigue haciendo historia.

Este debate solo viene a consolidar la tendencia que arrastra la campaña desde el primer debate. ¿Pueden ser los debates de esta campaña, especialmente el primer debate, los que más han influido desde 1960? El ocho de noviembre lo veremos. Porque esto es una alerta a navegantes: ¿puede haber aún sorpresa con unos debates y encuestas tan contundentes? ¿Por qué Trump decide tirarlo todo por la borda al negarse a aceptar las normas del juego, lo que han aceptado todos los candidatos presidenciales?

¿Cómo será el debate final entre Hillary y Trump?

Aquí tienes todo lo que necesitas saber para seguir el último debate presidencial de esta campaña. Te cuento cómo va a ser el debate final entre Hillary Clinton y Donald Trump.

¿A qué hora empieza?

El debate empezará a las 21h (ET). O sea, la hora de la costa este en Estados Unidos. En España serán las 3 de la madrugada. Terminará a las 4:30 hora peninsular española. No tendrá pausas publicitarias.

¿Dónde se puede ver?

La mayoría de las cadenas de televisión de Estados Unidos conectarán en directo con el debate. Si tienes televisión por satélite o plataformas como Movistar TV o Vodafone TV podrás verlo en canales como CNN, Fox News o CNBC.

Además, habrá streaming en directo en Youtube.

¿Dónde se celebra?

El último debate se celebra en la universidad de Nevada, en Las Vegas.

¿Cómo será el debate?

El último debate tiene el mismo formato que el primero y tendrá seis partes, de 15 minutos cada una. Los temas han sido elegidos por el moderador y se han anunciado ya.

No tienen por qué ser en este orden, pero serán estos temas:

  • Immigración
  • Derechos y deuda
  • El Tribunal Supremo
  • Economía
  • Política exterior
  • Capacidades para ocupar el cargo de presidente

 

El moderador abre cada parte con una pregunta, tras la que cada candidato tendrá dos minutos para responder. Los candidatos luego debatirán entre ellos.

¿Quién modera el debate?

El moderador del último debate es Chris Wallace, de Fox News. Es conocido por su estilo bastante agresivo al entrevistar a políticos de ambos partidos.

¿Cómo será el escenario?

Los candidatos estarán situados en dos atriles. De pie.

¿Cómo será el segundo debate entre Hillary Clinton y Donald Trump?

Aprende una nueva palabra del léxico electoral americano: el debate town-hall. Y como no tenemos traducción para este concepto, lo más aproximado es el formato que tanto triunfó en España en los años de Zapatero. El debate es lo más parecido al “Tengo una pregunta para usted”. Y con esto, entramos en materia. Te cuento cómo será el debate presidencial.

¿A qué hora empieza?

El debate empezará a las 21h (ET). O sea, la hora de la costa este en Estados Unidos. En España serán las 3 de la madrugada. Terminará a las 4:30 hora peninsular española. 90 minutos sin anuncios.

¿Dónde se puede ver?

La mayoría de las cadenas de televisión de Estados Unidos conectarán en directo con el debate. Si tienes televisión por satélite o plataformas como Movistar TV o Vodafone TV podrás verlo en canales como CNN, Fox News o CNBC.

Además, habrá streaming en directo en Youtube.

¿Dónde se celebra?

El debate se celebra en la universidad de St. Luis, en el estado de Misuri. Es la universidad que más debates ha celebrado en la historia de los Estados Unidos.

¿Cómo será el debate?

Como decía al inicio, el formato de este debate es el llamado town-hall. En él, los que hacen las preguntas son los espectadores en la sala. No hay atril, los candidatos estarán sentados en sillas y se levantarán cada vez que alguien pregunte algo y responderán a la pregunta por turnos.

Es un formato incómodo para los candidatos porque son muy vulnerables a todo lo que se suele comentar de un debate. No tienen el anclaje de una mesa, no pueden tener apenas notas o papeles y se muestran totalmente ante el espectador. Solo van armados de un micrófono.

De hecho, este formato ha puesto a más de un candidato en apuros. Como cuando el presidente Bush se fijó en su reloj tres veces durante un town-hall presidencial para consultar la hora mientras los ciudadanos hacían preguntas sobre la situación económica y sus vidas.

Esta noche en la sala encontraremos a 40 ciudadanos que aún no han decidido su voto. Han sido seleccionados por Gallup y cada uno de ellos puede hacer una pregunta. Sin embargo, son los moderadores los que eligen las preguntas de los ciudadanos y también hacen sus propias preguntas. Con lo que se calcula que solo ocho de los cuarenta ciudadanos presentes podrá hacer una pregunta.

El formato será el siguiente: un ciudadano o ciudadana o los moderadores hará una pregunta y los candidatos tendrán dos minutos para responder, tras lo que habrá un minuto adicional para debatir.

¿Quién modera el debate?

Este debate tiene dos moderadores, Martha Raddatz, de la ABC y Anderson Cooper, de la CNN. No solo eligen las preguntas de los espectadores, también podrán hacer sus preguntas a los candidatos.

¿Cómo será el escenario?

Los candidatos estarán sentados en sillas altas o taburetes. Y a su alrededor estarán los 40 ciudadanos seleccionados. En frente, los moderadores.

Si quieres mi voto, enseña los gráficos

Volveremos a ver momentos como este en el debate de esta noche. Volverán los datos, los recortes de periódico y los gráficos volverán a ser los floretes en este particular duelo. Los gráficos en un debate son de un gran valor: los datos, las ideas y las abstracciones, de golpe, se pueden tocar. Pero… ¿de dónde vienen esos datos?

El uso de gráficos en un debate tiene un porqué. También lo tiene el modo de presentarlos. Es fácil que un debate como el que viviremos esta noche se pierda en la inmensidad de cifras que no alcanzamos a comprender o imaginar. Por ello, la necesidad de representarlas y tocarlas exige su uso. Pero no solo eso: su uso debe ser compatible con la velocidad de la televisión y con los planos de televisión. Alguien desde casa debe identificar de un vistazo que lo que el candidato defiende, se comprueba en los gráficos.

Las opciones de fraude o de no representar fielmente la realidad están al alcance de los equipos de campaña. Un gráfico extremadamente generoso en la escala, la generalización de los datos o el amparo del poco tiempo en que un documento está en pantalla puede inducirnos a creer a pies juntillas lo que un candidato muestra. Especialmente porque creemos que esos gráficos son una prueba veraz. Pero… ¿y si no lo es? Por ello, el reto que creó Jesús Encinar en Actuable cobra una importancia especial.

Encinar pidió a los candidatos que se comprometieran a publicar en internet los gráficos que usaran en el debate. Puedes leer más sobre ello en este post de Actuable. Y ambos candidatos respondieron afirmativamente -y con mucha rapidez- a la propuesta del fundador de idealista.com. En sus canales de Twitter afirmaron que publicarían los gráficos que hoy usarán en el debate (Rajoy y Rubalcaba).

Es algo necesario. Sano. Vital. Los ciudadanos y ciudadanas debemos poder comprobar los datos. Conocer la fuente. Buscar los datos originales. Comparar. Nuestra democracia, que no está en sus mejores momentos, precisa de acciones como esta. Y ahí, el poder de la red es clave. Nos permite llegar a más información y contrastar -por mucho que algunos políticos sigan pensando que eso no pasa- y nos permite hacer llegar nuestras inquietudes a nuestros representantes. El caso de este victorioso reto, es una prueba.

Un debate con Rajoy

“Señor Rajoy, le emplazo a debatir en un cara a cara sus propuestas para España”. El candidato o candidata que elijan los militantes del PSOE debería pronunciar una frase similar a esta, si no en la noche electoral, en la primera semana de campaña. Rubalcaba o Chacón podrían sacar ventaja en un eventual cara a cara con el líder de la oposición. Y para ello, deberían conseguir un compromiso antes de que las encuestas puedan desaconsejarlo, especialmente en Génova 13.

Rajoy aceptó debatir con el presidente del Gobierno en dos ocasiones durante los días previos a las elecciones de 2008. No se producía un debate de estas características desde 1993. En un país en el que los debates electorales son la excepción y no la norma, el componente estratégico del cara a cara tiene mucha relevancia. Y ahí, a priori, el PSOE saldría con ventaja.

La estrategia de debates del PP en 2008 no tuvo el efecto deseado. Ni el debate de Pizarro con Solbes ni los dos de Rajoy con Zapatero ayudaron a convencer al acotado sector del electorado que decide el voto gracias a este tipo de cara a cara. De ellos, Rajoy repetirá como candidato.

Si el candidato o candidata socialista pide debatir y el PP se niega, tendrán en ello un argumento de campaña para atacar al candidato que va en cabeza. Si Rajoy acepta debatir y sigue la estela de 2008, podrán atestarle un golpe importante. El PSOE lo necesita.

Dos debates interesantes

Si tomamos a los dos candidatos que se cree pueden ganar las primarias, Rubalcaba y Chacón, los debates con el líder de la oposición mostrarían matices muy interesantes. Un debate con Rubalcaba daría pie a un enfrentamiento intenso. El socialista es uno de los mejores oradores de la política española y lo demuestra en sus intervenciones en las Cortes.
Chacón, sin embargo, daría paso a una imagen muy parecida a la del debate de Ségolène Royal con Sarkozy en 2007. La diferencia principal es que Sarkozy fue mucho mejor en ese debate que Rajoy en los cara a cara con Zapatero en 2008. En todo caso, ambos debates mostrarían dos tipos de candidatos muy diferentes y, a priori, superiores al candidato del Partido Popular.

La decisión de Rajoy

Si el candidato o candidata socialista le pide un debate, ¿qué debe hacer Rajoy? Declinar la invitación puede ser arriesgado, pero más puede serlo exponerse a los pobres resultados de 2008. Si no tiene la seguridad de poder mejorar, anunciar su decisión sin tapujos y volver a centrar la campaña en sus temas es lo más aconsejable.

Sin embargo, Rajoy puede hacer de la necesidad, virtud. Cualquier análisis de debilidades constata sus dificultades en un cara a cara. Por ello, una buena preparación y una buena estrategia de debate podría tener buenos resultados. En su partido tiene precedentes: el primer cara a cara de Aznar con González mostró como un buen juego de expectativas y una preparación intensa decantaron la balanza hacia el conservador. ¿Estará preparado para ello?

Los debates como tema de campaña

La campaña de las elecciones catalanas de 2010 es un claro ejemplo de cómo los debates pueden convertirse en un tema de campaña. PSC y CiU no llegaron a un acuerdo para la celebración de debates cara a cara entre José Montilla y Artur Mas. La oferta del PSC incluía un debate en castellano y en una televisión privada. El acuerdo no fue posible. Durante el debate a seis celebrado en TV3, Montilla reprochó a Mas que no se hubiera celebrado el cara a cara y, en su cierre del debate, emplazó a Mas a celebrarlo. El moderador del debate, Josep Cuní, se ofreció a celebrarlo en ese mismo momento y la discusión entre los candidatos tras el debate dejó una imagen para el recuerdo.

Los días posteriores al debate a seis, el cara a cara estaba en el aire. Los análisis sobre ese tema desviaron la atención de lo que realmente había ocurrido en el debate celebrado –nada favorecedor para Montilla- y dejó que ese tema dominara la agenda de dos días enteros de campaña.

Los debates, como los clásicos de futbol entre Barça y Madrid se empiezan a jugar mucho antes del pitido del árbitro. Rajoy lo sabe. Y el futuro candidato o candidata del PSOE también. Un debate con Rajoy puede ser el tema.

El penalti más largo del mundo

Esto del cara a cara me ha recordado a la película “El penalti más largo del mundo”. Esa en la que Fernando Tejero acaba siendo el portero que debe parar un penalti de un partido determinante que acaba suspendiéndose. Al cabo de unos días el partido se celebra y entre un partido y otro se arma la de Dios es Cristo. Lo del cara a cara entre Mas y Montilla, algo parecido.

No hubo debate. Dicen los otros partidos del arco parlamentario que dicho debate atentaba contra la pluralidad. Dice la Junta que esos debates deben solicitarse con cinco días de antelación. Dice Montilla que él lleva pidiéndolos toda la campaña. Y dice el Grupo Godó que ellos ofrecían sus cadenas. Incluso la consellera Geli proponía hacerlo en Andorra. Sí, ese oasis electoral que es algo así como las aguas internacionales de la política catalana. Solo falta que los directores de pistas de esquí casen pactos post-electorales.

Esperpéntica espera. Terrible show. Dos días de campaña perdidos, dicen algunos. ¿Perdidos? ¿Sí? ¿Seguro? Dos días muy bien aprovechados por el PSC y CiU. Dos días de protagonismo absoluto de los grandes. Al final va a resultar que haber dicho sí al debate y organizarlo como Dios manda hubiese sido lo mejor para los pequeños. Se han quedado con menos aire que si se hubiese celebrado. Porque a estas alturas… ¿quién recuerda las buenas actuaciones de los terceros en discordia?

Estas horas pasaran a la historia como el ejemplo paradigmático que los debates son, sobretodo, el antes y el después. La teoría y la práctica del después, de los spin doctors “contaminando” la opinión pública, del poder del que ganó… la conocemos de sobra. La del antes es más rara. Y este caso, un rara avis. Un debate que no se celebró que tendrá tanto protagonismo (o incluso más) que los matamoros del siglo XXI y las voces contra los olvidadizos en eso de pagar impuestos.

De este penalti más largo del mundo, en versión catalana y con votos de por medio, me quedo con la llamada que tuve hace un rato con mi madre. Debate en el aire, menos de una hora y media para su virtual celebración. “¿De qué debate me hablas?”. Ahí tienen la clave. Mucho ruido y pocas nueces. Atentos a la abstención del domingo.

¿Cómo ganar el cara a cara?

Si la Junta Electoral Central no dice lo contrario, esta noche Catalunya presenciará el primer cara a cara entre los líderes de los dos partidos mayoritarios. Nunca se ha celebrado un debate similar desde que en 1980 se celebraran las primeras elecciones autonómicas. Si el debate tiene lugar, estaremos ante un hecho histórico.

¿Por qué hemos llegado a este punto? Como en 1993, cuando se dio el primer cara a cara entre Felipe González y José María Aznar, se dan las circunstancias para que los dos líderes se enfrenten en un debate a dos:

  • Llegamos al cara a cara porque Montilla lo quiere. No es habitual que quien ostenta el cargo ceda a debatir con quién lo quiere, pero la situación del PSC en las encuestas hace que Montilla solo pueda ganar en este debate.
  • Artur Mas es un buen orador. Aunque tiene más a perder que Montilla, tiene la seguridad que puede salir airosa de un cuerpo a cuerpo.
  • La más elemental: los dos quieren. Las negociaciones se rompieron ante la formula que proponía el PSC, pero Montilla puso a Mas en la tesitura de aceptar el cara a cara… pero si debaten es porque quieren hacerlo.

Ante el debate, son múltiples los aspectos que deben cuidar. Sin duda, el hecho de repetir ante las cámaras en 48 horas permitirá que ambos líderes tengan aún en la memoria los consejos de sus asesores para hacer un buen cara a cara. Pero por si les falla en el último momento, proponemos tres consejos para cada uno de los candidatos.

Tres consejos para Artur Mas:

  1. Cuidar el lenguaje no verbal: en el debate a seis fue más fácil ceder protagonismo a otros, pero en un cara a cara las cámaras captarán todos los detalles. Mas debe procurar no aparecer altivo, ni sobrado ni confiado.
  2. Ser más directo en las respuestas: Mas es un buen orador pero cuando le hacen una pregunta complicada da vueltas para argumentarlo. Lo vimos en la comida con bloggers. Pero en televisión las frases cortas y memorables valen su precio en oro. Debería ir por ese camino.
  3. Mostrar interés en todo momento: Mas no debe dejar que un detalle sea usado para mostrar una imagen de él como una persona despreocupada o irrespetuosa con el president. Debe luchar por ser cazado distraído.

El president Montilla, en cambio, debería atender a estos tres consejos:

  1. Más sonrisas: Montilla debería hacer un esfuerzo por comunicar con su cuerpo. Debe poner todo su ahínco en acompañar su mensaje con un lenguaje no verbal adecuado.
  2. Sorprender: las expectativas sobre su capacidad para ganar el cara a cara son bajas. Por ello, tiene campo para poder crecer y sorprender al votante. Mucho tiene que ver la gestión de las expectativas en estas horas previas.
  3. Dejar de lado las notas y ser más natural: Montilla gana mucho al natural. Cuando no tiene una cámara enfrente, se suelta y dice las cosas como las piensa. Si esta noche dejará las notas a un lado y se comunicara directamente con el espectador, tendría mucho ganado. Tras semanas de campaña, los mensajes están más que interiorizados. No le sería demasiado difícil.

Estos son los consejos para los candidatos. Aunque, si me lo permiten, añadiría uno para los dos: ir al debate con corbatas mejores a las que llevaron en el anterior debate. Puede parecer una frivolidad, pero el modo de vestir comunica mucho de nosotros. Ni la corbata de un rojo extraño del president ni el mantel de picnic de Mas estuvieron a la altura de lo que querían expresar. Y si este consejo no lo toman los candidatos, que algún miembro del equipo se plantee hacer lo que hizo la Abigail Bartlet…

Foto de Andreu Dalmau (EFE)

El zoom, Iniesta y un cara a cara. Crónica de un debate

Fue en el último minuto, como Iniesta en Stanford Bridge. En los últimos suspiros del debate. Ahí se jugó todo y se decidió el resultado. Un último minuto –por favor, no me lo tomen al pie de la letra- de infarto que empezó con la tensión por ver si Montilla era capaz de despertar de una vez por todas tras un debate gris. El president se puso el sombrero sureño y retó a su contrincante. Ni blancas ni al alba, dejó la elección de los detalles del duelo en manos de Artur Mas.

Siguió ese minuto final de infarto. Ese minuto de más de sesenta segundos. Mas habló a los catalanes y el realizador de TV3 empezó un lento zoom que nos acercaba a su mirada. Parecía hablar directo a todos. No necesitaba el zoom durante su última intervención en el debate electoral para ganar. Pero no le vino mal. ¿Trato de favor? Quizás, pero el dramatismo del momento será recordado durante años. Y justo ahí, Mas eligió armas, lugar y hora. Aceptó el reto y se sacó otro as de la manga. Debatir ahí, en ese momento. El presentador estaba atónito. Como lo estaban los espectadores en sus casas.

Esa es la escena clave del debate. Ganar el post-debate desde él. La pobre presencia de Montilla se ve eclipsada por su reto. La gran actuación de Mas, la antesala de un cara a cara que se producirá mañana. Dicen hoy algunos que los debates ni se ganan ni se pierden. Mas lo ganó ayer no hay duda de ello. Pero Montilla marcó un gol valioso para el partido de vuelta. De esos en campo contrario.

Más adelante volveremos al cara a cara. Sigamos con el debate coral a seis en que todos hicieron muchas cosas que quizás no deberían haber estado en su actuación, pero ahí quedarán. Albert Rivera empezó bien, sabiendo que podía ser el Nick Clegg de la política catalana. Pero no entendió la etiqueta de la fiesta. Agresivo y desmesurado, interrumpió por doquier. En un debate así, perder las formas no es lo más adecuado. Tendrá suerte de una sociedad tan hastiada de políticos que incluso verán con gracia que uno falte al respeto a otro.

Sánchez-Camacho hizo bien en traerse un objeto al debate. Nunca olvidaremos como un carnet del PSC pudo servir para hilvanar una respuesta –torpe, por otro lado- a la cuestión lingüística. Ni el mismo Pedro J. podría haber imaginado una historia mejor que la del militante socialista que se da de baja del partido porque su hija le dice que deben hablar en catalán porque el castellano está prohibido. Un objeto que no ha logrado eclipsar debilidades en su discurso. En el terreno económico le ganó Mas. En el lingüístico, Rivera. Joan Herrera lo resumió gráficamente en su respuesta a Sánchez-Camacho: “¿Por qué me hablas en castellano si siempre lo haces en catalán?”.

Herrera dirigió el mensaje a una bolsa de votos muy determinada. Se notó en las argumentaciones y en los ataques que dirigió. Tuvo sus debates paralelos con Mas y Sánchez-Camacho y fue a alternando el ataque y el apoyo a un Montilla desaparecido. Joan Puigcercós dio la primera estocada a Artur Mas a cuenta del ofrecimiento de un pacto para ir juntos a por el concierto… y el compromiso que si eso fallaba, Mas apoyaría un referéndum de independencia. Mas titubeó. No fue el único pacto ofrecido a Mas.

Mas dio un paso más para poder ser el nuevo Molt Honorable. El partido de ida fue rotundo. Montilla marcó ese tanto importante y mañana en la vuelta veremos si todo forma parte de una estrategia o si el resultado puede ser aún peor para el president. Cuestión de expectativas que alejaran o acercaran a uno u otro a Palau como ese zoom al candidato de CiU, en el último minuto.

Las elecciones catalanas en 5 enlaces (2 de octubre)

Las cosas siguen más o menos tranquilas en el oasis catalán. A 56 días para las elecciones del 28 de noviembre, lo más destacado/curioso/interesante de la semana en estos cinco enlaces:

1. Esquerra presentó esta semana su nuevo vídeo de pre campaña centrado en las personas valientes que forman la sociedad catalana y que aspiran a representar. Un buen vídeo, equilibrio entre lo político y lo emocional. Y lo más importante: reivindicación de lo cotidiano, lo habitual… lo normal. Muy coherente con el giro del propio partido y del independentismo que representan.

2. Rac1, la cadena de radio privada líder en catalán y que lidera las audiencias matutinas, vuelve con su particular seguimiento demoscópico de las elecciones. El Racòmetre, que en 2006 ya se aproximó mucho al resultado final de las elecciones, vuelve a ofrecernos desde hace dos lunes hasta las elecciones el pulso de lo que opinan los catalanes. El segundo muestra lo que nos dicen muchas encuestas: CiU está a las puertas de la mayoría absoluta, el tripartito no suma y ERC se descalabra. Laporta y Ciutadans, presentes en el Parlament.

3. El PSC quiere dos debates cara a cara entre Mas y Montilla. Uno en catalán y otro en castellano. Esa ha sido la polémica más encendida entre socialistas y convergentes esta semana. Los primeros, esperan que la lengua no sea una barrera para la celebración de ese debate. Los segundos, siguen preguntándose porque un debate entre dos candidatos a la presidencia de la Generalitat debe hacerse en castellano y para toda España.

4. Quizás en Iniciativa esperaban que la huelga general del 29 de septiembre fuera una ocasión única para sacar pecho ante su electorado más ideologizado. Quizás lo consiguieron. El problema lo tuvieron con los más moderados: la prensa y la oposición no han dudado en apuntar al hecho que el número dos de la consejería de Interior, que está en manos de los ecosocialistas, estaba manifestándose por la huelga -y de huelga mientras en Barcelona los antisistema destrozaban el centro de la ciudad.

5. Antoni Gutiérrez-Rubí presentaba esta semana un widget con toda la información necesaria para seguir la campaña y entender quién forma, qué hace y como funciona el Parlament de Catalunya. Una gran iniciativa.

Brasil lleva el debate electoral a la Red

No es país para debates. Por mucho que se empeñen algunos, España no es un país dado a los debates. Nuestra historia democrática nos muestra los cuatro debates en las elecciones generales como una anécdota más que una norma. Así, no es de extrañar que en algo que sí se han puesto de acuerdo los dos grandes partidos es, precisamente, en no regular este punto. Seguiremos a merced de la voluntad de los candidatos. Mejor, de las necesidades de la estrategia de cada partido.

Así, mientras España sigue sin dotarse de un consejo que los organice, de un acuerdo mayoritario para promoverlos; observamos con atención –y por qué no, cierta envidia- de experiencias en otros países que hacen del debate electoral una oportunidad de oro para conocer cómo razonan, cómo reaccionan, qué piensan y qué proponen los líderes políticos.

Y en ese nuevo mapa de los debates electorales, Internet es ya una parte destacada del nuevo escenario. Si los debates son básicos en una democracia, que éstos recurran a la Red para hacerlos más abiertos es una excelente noticia. Lo vimos en Estados Unidos durante la campaña presidencial, pero la última experiencia en Brasil es, sencillamente, impresionante.

Si durante la campaña en Estados Unidos YouTube facilitó a muchos ciudadanos poner preguntas sobre la mesa, el reciente debate en la Red entre los candidatos a suceder a Lula da Silva llegó a registrar más de un millón de conexiones, sin tener en cuenta el ruido generado en otros espacios. Y la cosa tiene su miga, porque el mercado potencial de seguidores en Brasil alcanza los 66 millones de usuarios.

El debate se retransmitió en directo por la Red –algo parecido a lo que el viceprimer ministro británico hizo esta semana- durante una hora y media, y pudo seguirse en la página de Folha –el medio organizador-, Twitter y Facebook. Tuvo seis bloques diferenciados. Al final del acto, varios usuarios pudieron poner sus preguntas en el centro del debate. Y los comentarios de periodistas enriquecieron el análisis.

La experiencia no es simple y tiene un punto interesante. No ya por lo novedoso que resulta que, algo tan importante como un debate electoral en unas elecciones trascendentales, se dé en un medio que no es el tradicional; sino también por la posibilidad que ese debate se haga más rico, más plural y más prolongado en el tiempo gracias a la propia conversación.

Cada vez son más este tipo de experiencias, la capacidad de agolpar nuevas audiencias en la Red y hacer que esas mismas personas puedan participar, no ya con las preguntas a los candidatos, sino en los debates paralelos que aumentan el impacto deseado. Pero sobretodo, aumentan la participación ciudadana en los asuntos públicos.

¿Llegaremos a debates similares en las próximas contiendas electorales en casa?