¿Cómo plantear una entrevista? 10 pasos para el éxito

 

 

Una oportunidad. Tanto si eres grande como pequeño, una entrevista es una oportunidad. El lugar en el que podemos explicar nuestra historia. Hacer llegar nuestros mensajes a las personas que deben decidir votarnos, comprarnos nuestro producto o apoyar nuestro movimiento. Aprovecharlo, es crucial.

No siempre se tiene en mente el valor de la entrevista. Del mismo modo, no siempre se tiene en cuenta el valor de la comunicación y su contribución a los resultados. No es una cuestión de tamaño ni de recursos: es cuestión de preparación.

Por ello, observamos en este decálogo los diez pasos para salir airoso de una entrevista:

  1. Piensa qué quieres decir: define tu mensaje. De hecho, define tus mensajes. ¿Qué quieres comunicar? ¿Qué opinión quieres que tengan los espectadores? En el fondo, ¿qué quieres conseguir con esta entrevista?
  2. Prepárate a fondo: nunca sabes qué te van a preguntar. Por ello, es necesario plantear varias preguntas hipotéticas y anticipar respuestas, especialmente para aquellos temas que son una debilidad. Pero no olvides preparar bien las preguntas que pueden ser una oportunidad para propagar tu mensaje.
  3. Infórmate: antes de aceptar una entrevista, debes informarte sobre muchos aspectos importantes como el formato de la entrevista, el tiempo, el momento de emisión, quién la hará…
  4. Conoce los temas de la entrevista: cada entrevista es un mundo, cada medio es distinto y cada ocasión es única. Pero siempre que sea posible, es necesario conocer de qué se va a hablar. Qué temas se van a tocar y si hay algunos temas fuera del acuerdo.
  5. Ensaya antes de la entrevista: tanto si es en televisión como en radio o un encuentro chat, es necesario ensayar para poder controlar al máximo el lenguaje no verbal. Entender que el cuerpo habla por ti es básico para no enviar mensajes contradictorios.
  6. No estrenes ropa: si la entrevista es en televisión, no estrenes ropa para ella. Deben ser prendas que ya hayas usado para que se adapten a tu cuerpo.
  7. Colócate bien: cuando te sientes procura que la ropa no haga arrugas y que no tengas sombras. Tu posición corporal es importante, debes lograr transmitir seguridad y predisposición al diálogo. Además, una buena postura ayudará a que hables mejor.
  8. Habla con propiedad: no uses palabras extrañas, altisonantes o que no estén en tu vocabulario habitual. Caer en errores absurdos, contradicciones o usar una palabra incorrecta –como “aberradora” en el vídeo de este artículo-, puede minar nuestra credibilidad y hacer que nos desviemos del objetivo de la entrevista.
  9. Ten claro lo que quieres decir: las entrevistas no siempre son plácidas. No siempre puedes contar lo que quieres. Por ello, debes tener en mente cuando una pregunta puede ser peligrosa y como sortearla. Del mismo modo, entender el objetivo y tener claros los mensajes, ayuda a aprovechar todas las oportunidades.
  10. Que te entienda tu abuela: no hables demasiado rápido, sé claro en tus planteamientos y procura que te entiendan públicos diversos.

Recuerda que una entrevista bien aprovechada puede tener un gran valor. Pero cometer errores puede perseguirte durante mucho tiempo. Para muestra, la entrevista a Deyanira, del Movimiento Unidad del Pueblo Canario, durante la pasada campaña electoral:

5 cosas que no debes olvidar al hacer un discurso de agradecimiento

La alfombra roja (verde en esta ocasión) y el glamour se dieron cita ayer en Madrid. Los Goya dejaron premiados, alguna que otra polémica (siempre habrá quien piense que x merecía el premio y no y) y anécdotas para guardar. Pero sobretodo, los Goya nos dejaron discursos. Quizás nunca ganes un Goya, pero seguro que en alguna ocasión durante tu vida te veas en la tesitura de tener que dirigir unas palabras de agradecimiento.

Tanto si alguna vez te ves recogiendo un Goya o un Oscar de plástico, estos cinco consejos no te van a venir mal:

  1. Controla bien el tiempo. En la mayoría de ocasiones, si ganas algo te habrán avisado con tiempo. Así que no tienes excusa para prepárate unas palabras teniendo en cuenta el tiempo que vas a tener. Las entregas de premios pueden ser tediosas y aburridas, y muchas veces los premiados tienen parte de responsabilidad. No hay nada peor que sufrir la verborrea de un premiado… bueno sí, la incómoda situación del conductor del acto cortándote.
  2. Ten presente a quién vas a agradecer. Seguramente hay muchas personas que merecen ser mencionadas. Desde los responsables de tu nacimiento a la profesora que en segundo de primaria te despertó la vocación. El primer novio que te descubrió la poesía o quién sea. Tu discurso debe tener bien presente las personas que merecen ser mencionadas, para no caer en nerviosismos.
  3. Y por qué les agradeces. En muchas ocasiones, un discurso de agradecimiento acaba siendo un rosario de nombres. A veces es mejor primar calidad que cantidad… o sea, sí una anécdota puede ejemplificar el agradecimiento hacia alguién importante, es mejor que sólo citar nombres. Quizás apelar al apoyo que X te dió en los momentos más duros con una pequeña historia de superación y aspiración sea mejor que dar con una lista.
  4. Ensaya… un espejo, tu pareja o tu madre pueden ser de gran ayuda. Observar que le pasa a tu cara cuando dices esa palabra impronunciable, mejorar la dicción o practicar una sonrisa que no te haga parecer bobo.
  5. Y si no lo consigues, unas notas. Pueden ser una chuleta en la mano, como nos mostraba Sarah Palin. Aunque si te pasas una tarde entera en la peluquería no parece lo más acertado. O unas notas discretas. O incluso llamar la atención sacando unas abultadas y llamativas tarjetas. Si te van a dar seguridad, preparalas. Intenta no leerlas, pero si no tienes más remedio, adelante.

Y pase lo que pase, evita siempre esto.

Los 5 trucos para improvisar un discurso

Los políticos suelen estar muy acostumbrados a hablar en público y dirigirnos algún discurso. Es, sin duda, su herramienta de trabajo. Pero no todos nos enfrentamos a dirigir unas palabras de forma habitual. Y a veces, cuando es necesario hacerlo, uno no sabe como atajarlo.

Cuando sabemos con antelación que deberemos dirigirnos a un auditorio, la cosa es un poco más fácil: tendremos tiempo para escribir el discurso, ensayarlo, etc. Incluso hacerlo ante alguien para poder observar su reacción al mismo. Siempre es difícil enfrentarse a un público –por pequeño que sea-, pero un discurso escrito nos da mucha seguridad. Pero, ¿qué ocurre cuando estás en una fiesta y alguien pide que dediques unas palabras?

Cada año me ocurre lo mismo en mi fiesta de cumpleaños. Tras la cena y los regalos mis amigos me piden que les diga algo, que improvise un discurso. En una situación así, el pánico puede llegar a paralizarte. Por ello, nunca está de más tener en cuenta algunos consejos. Los cinco trucos para improvisar un discurso:

1. El discurso no debe durar más de cinco minutos, así que concéntrate en lo que realmente quieres decir (agradecer un regalo u homenaje, la presencia de tus invitados, etc.). Sé breve y no intentes dar demasiadas vueltas al tema. Así que tómate unos segundos para pensar con claridad y decidir el tema de tu discurso.
2. El primer minuto es esencial. El objetivo es captar la atención pero, por sobre de ello, mostrar que vale la pena que te escuchen. Debes evitar titubear y si es posible, conseguir enganchar a tu audiencia. Piensa que, en la mayoría de los casos, ya te conocen y están de tu parte. Así que olvida los formalismos y siembra la suficiente duda para que te escuchen.
3. Gana intensidad. Tras el primer minuto, debes empezar a escalar tu discurso. La anécdota la llevarás a la tesis de tu discurso y deberás hacer uso de una excelente herramienta en este tipo de discurso: la emoción.
4. El lenguaje no verbal, un aliado. Aunque estarás muy concentrado en lo que digas –no tienes nada escrito o preparado-, intenta hacer lo posible para que tu discurso verbal y no verbal vayan a la par. Cuida tu posición (sobretodo para que tu voz pueda brillar) y no fijes tu mirada sólo en una persona. Ni sobreactúes ni te pases de soso.
5. Lo mejor para el final. Seguramente sea lo que más recordará tu audiencia, así que compórtate como un buen vino: debes dejar un buen sabor de boca. La emotividad, un argumento contundente o un elegante final son perfectos en estas ocasiones. Siempre será más efectivo el final de discurso preparado, pero juegas con una ventaja esencial: sentir como nace un discurso en tu cerebro y apelar a las emociones suele crear grandes discursos para el recuerdo.

No sé si fui exitoso en mi discurso del sábado. Tras varios años dando fiestas de estas características uno ya se espera ese momento y puede pensar en algo. Pero aunque lo pensara con anterioridad, siempre se pierden cosas que un texto recoge. Si te ocurre, toma aire, detente y piensa. Poco a poco, fluirán las palabras.

Foto de Tim Morgan