La palabra en el ADN de la política

La contraposición de la palabra a la guerra es una de las máximas en nuestra cultura. Si la guerra, según Clausewitz, es la continuación de la política por otros medios; la palabra sustituye las bombas.

Por tanto, la palabra reside en el ADN de la política, pero en realidad, forma parte de casi todo. Encuentro muy curiosa esta noticia que me hace llegar Carlos: mediante el análisis de las palabras de las portadas de los principales medios de comunicación, podemos ver con nubes de tags cómo se ha cubierto la crisis financiera en el mundo.

No obstante, lo más curioso es ver como los propios medios han intentado autocensurar el lenguaje usado para describir la crisis financiera, el objetivo era evitar que con una cobertura informativa demasiado negativa se arrastran los mercados a pérdidas aún peores de las registradas.

Y es que el poder de la palabra es muy grande. Si no, lea las reflexiones de Paul Auster cuando ayer presentaba su último libro en Barcelona: los norteamericanos viven una nueva guerra civil basada en las ideas y las palabras.

Siguiendo con análisis lingüísticos, he encontrado muy interesante este artículo que La Vanguardia publica hoy. Si tiene la versión impresa, haga un vistazo porque se acompaña de una de las fotos más ilustrativas del carácter del President Montilla (imagen que ya analizó en su día Xavier). El artículo analiza las intervenciones del debate de política general y extrae que Montilla ha marcado dos palabras en su relato: trabajo y valores.

No deja de ser curioso que a día de hoy el gobierno de la Generalitat esté más basado en palabras que hechos, aunque su marca era “Fets i no paraules” (Hechos y no palabras). Y para muestra, el anuncio que las ayudas a la dependencia están paradas porque no hay fondos, o sea, tenemos la palabra política y la de la ley pero no el hecho. O la imagen histórica de los expresidentes con el President Montilla. Una foto con un valor único, pero que no deja de ser más palabra que hecho.

Pero como ya hemos comentado más de una vez, si la política se basa sólo en la palabra no comunicaremos nuestro objetivo, ya que la comunicación tiene en la palabra su base, pero no el punto más importante. Comunicar también involucra la imagen, los gestos, el lenguaje no verbal, el tono… y los sentimientos, las emociones.

La política no puede basarse sólo en palabras y por eso la fotografía de los expresidentes con Montilla comunica más por el gesto, que por la palabra. Y por eso los mercados colapsan, a pesar de la palabra censurada.

La búsqueda del relato perdido

Los sindicatos auguraron un otoño caliente, refiriéndose a movilizaciones por el aumento del paro y el clima de recesión económica, que se ve agravado por los anuncios de cierres de empresas. Los indicadores macroeconómicos dejan entrever que nada será fácil y la crisis financiera de Estados Unidos amenaza con salpicar más allá de la campaña presidencial.

Ni la bajada (en décimas) de la inflación ni el discurso optimista de Zapatero ante la Asamblea General de Naciones Unidas han podido hacer bajar la temperatura de este otoño que apenas estrenamos pero que ya nos muestra que la cosa está difícil.

Difícil y caliente también lo está, a nivel político, este otoño. Hoy Público, el diario más joven de la prensa española, pública una encuesta que ya muestra lo que veníamos anunciando: el PP ya supera al PSOE en intención de voto directo.

No hace falta ser vidente, ni tarotista … ni maoísta para imaginar que la oposición conservadora, centrada en la economía, nos acabaría llevando a este desenlace.

Pero, ¿como se ha llegado a esta situación? ¿Cómo se han dilapidado los 3% de ventaja socialista en poco más de 6 meses?

En primer lugar, las crisis económicas siempre pasan factura a quien gobierna. Es una realidad, el ciudadano tiende a responsabilizar al gobierno de la situación económica. Si partimos de esta base, las soluciones desde el punto de vista comunicativo se pueden organizar. Aceptar una situación nos permite trabajar para mejorarla y si miramos atrás, podremos captar cuáles han sido los mensajes enviados a la sociedad:

  • La crisis no existe
  • La crisis está pero no es crisis
  • Sí que es crisis, pero durará poco
  • Es la peor crisis de la historia
  • El sistema financiero español es envidiable
  • Nos tenemos que apretar el cinturón pero seguiremos haciendo políticas sociales

Ante este caos, el ciudadano que ve como la vida se le complica no recibe respuestas. Se ha perdido el liderazgo comunicativo.

En segundo lugar, el gobierno no ha transmitido la sensación de estar dirigiendo la situación. Con un presidente que ha desautorizado a ministros, ministros que han desautorizado a otros ministros … un presidente que ha amonestado a los constructores, que ha hecho frente a una huelga de transportistas que ha paralizado el país, que no ha sido invitado a reuniones internacionales importantes. En definitiva, un gobierno que no ha sabido actuar con diligencia. Y si lo ha hecho, que lo desconozco, no nos lo ha explicado.

Y como no nos lo ha explicado, ha permitido que un partido político (el PP) capitalice el rechazo a este supuesto desgobierno.

En definitiva, la crisis está generando una auténtica devaluación del capital político de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero no tanto por la crisis en sí, sino por la gestión tan desafortunada que está haciendo.

El presidente no ha encontrado el relato para explicar la crisis. Y el ciudadano que ha visto reducido su consumo y su hipoteca crecer y crecer, no tiene suficiente con la respuesta de “esto es culpa de una crisis internacional”. No tiene relato para explicarlo, porque de hecho, este gobierno no tiene relato.

La supervivencia de Zapatero pasará por buscar, (y seguramente lo encontrará) la humildad de la que hacía gala antes de llegar al poder en 2004. En tiempos de crisis, más que nunca, el liderazgo tiene que buscar la emoción, debe ponerse a la altura del ciudadano que pasa problemas. Y debe tener una respuesta clara: que mañana todo será mejor.

Y si el PP ofrece un futuro mejor antes que lo haga el PSOE, la tendencia será irreversible.

¿Por qué, creéis que a este ritmo el PSOE acabará la legislatura?

otras reacciones a la noticia: César Calderón

Una comida con Rajoy…

El ascenso del PP en las encuestas no es sólo gracias al empeoramiento de la situación económica: el partido conservador está comunicando mucho mejor que sus adversarios socialistas.

No han cambiado en el fondo de sus ideas ni sus mensajes, pero están consiguiendo envolverlo de una manera muy diferente. Para empezar, y es evidente que tiene una importancia capital, con las nuevas caras que día a día comen y cenan con millones de españoles. La sombra de un pasado oscuro de Acebes y Zaplana ha dado paso a dos mujeres jóvenes, preparadas y que no responden al perfil típico del PP.

Pero además, Esteban González Pons ha pasado a encargarse de la comunicación y José Luis Ayllón está dejando impronta en su gestión como secretario general del órgano más importante del PP hoy en día: su grupo parlamentario.

En tiempos de crisis, están aprovechando los inmensos errores comunicativos del gobierno en materia económica. De forma llana, sencilla. Con mensajes claros y ejemplos concretos que entiende la madre que trabaja y el agricultor que labra la tierra.

Pero esto no es todo: son conscientes de que deben parecer más próximos a mucha gente que, en un momento determinado, puede dejar de votar al PSOE para votarlos a ellos. El camino hacia al centro o la recuperación del centro perdido.

Esto también nos muestra una cosa bien clara: los estrategas populares se equivocaron al querer poner un tema en la agenda, la economía, cuando la mayoría de la población no lo percibía como problema. Y quemaron muchos cartuchos.

Por lo tanto, saben que hace falta aproximarse a este tema de una manera diferente. Y la han presentado. Piden a la ciudadanía vídeos de no más de un minuto hablando sobre la situación económica. Los 10 mejores vídeos los verá la dirección popular y el ganador comerá con Rajoy. Una manera de aproximarse a la ciudadanía y conseguir un gran eco. Y supongo que debe haber sido un acierto cuando empiezan ya las contracampañas, como muestra César

Es una copia de la campaña de Barack Obama de sortear una cena entre cualquiera de los contribuyentes que habían donado fondos al senador de Illinois. De hecho, la campaña americana ha influenciado mucho a los conservadores, como lo demuestra el uso de canciones por presentar los ponentes en el último congreso del PP de Madrid.

Las mejoras comunicativas no se quedan aquí. Están perfilando mensajes claros y próximos, innovando en ciertas áreas y potenciando un perfil moderado. El objetivo se ve claro: ganar las elecciones europeas del próximo año y empezar así el regreso a la Moncloa. Y es que en este contexto, las elecciones al Parlamento Europeo se leerán en clave más nacional que nunca.

Política, cuestión de imagen

Sé que los ojos de la gente que comparte el vagón de FGC queme lleva a casa se han fijado en la portada de la revista que tengo en las manos. Y es para fijarse. Un sonriente Rajoy en mangas de camisa sostiene un cuchillo en una mano y un bocadillo en la otra. La imagen es, como mínimo, curiosa.

Leo el Magazine del diario El Mundo del pasado fin de semana. En una entrevista que, a juzgar por las fotografías y el tono, sería más digna de Hola; acaba siendo en realidad un tesoro político, con un Rajoy de lengua suelta, algún que otro dardo envenenado y mensajes políticos en toda regla. Lectura más que recomendable.

Me resulta curioso especialmente un punto que copio a continuación:
Dice, sin complejos: «Yo creo que lo de la imagen es irrelevante a efectos del voto de la gente. Absolutamente irrelevante». Le contradigo: «Si es lo primero que se suele comentar, yo estaba con los compañeros de redacción…». «Sí, sí, ya sé lo que se dice en El Mundo y otras muchas redacciones. Insisto: lo que yo me ponga o como me peine es irrelevante desde el punto de vista de los votos».”

Y es que al leerlo me ha venido a la cabeza una conversación de este mediodía mientras comía, alrededor de la imagen, los asesores, los consultores… Y precisamente hablábamos de Rajoy y de su “imponente” puesta en escena en los debates electorales de la pasada campaña electoral.

Mi interlocutor comentaba que el trabajo de los asesores convierte al candidato en un robot y que esto es una manera de manipularlo , de no dejar ver la autenticidad de quien pide el voto.

Bien, ni poco ni demasiado. Pero por lo que comenta Rajoy quizás  podemos entender el porqué de las reacciones de mucha gente tras los debates. Y aun cuándo no podamos explicar por esto su derrota, sí que me atreveré a decir algo al respecto.

El electorado no es tonto. Ni imbécil. Hace falta respetarlo, y una manera de hacerlo es aparecer siempre de forma correcta. Con una imagen correcta. Por imagen entendemos no sólo la ropa, sino el “porte”, la “pose”, la manera de hablar, de mirar, de actuar… Si una persona parece que, ejerciendo su cargo, está pasando una de los ratos más aburridos de su vida, que se marche, porque nos falta al respeto.

A veces, cosas como estas pasan, aunque el político en cuestión lo esté pasando genial. Nuestro cuerpo es un misterio y a veces por mucho que lo intentamos, no exteriorizamos bien lo qué sentimos. Y esto afecta a nuestra imagen.

Y en política, dónde las percepciones son tan importantes, esto cuenta.

Rajoy no perdió por ir con un traje pequeño. Pero quizás si hubiera escuchado a algún asesor, este le hubiera dicho que su ojo aumentado por el zoom lo hacía parecer monstruoso y que esto hacía que muchos no lo percibieran como un hombre sensato, preparado. Quizás alguien le hubiera dicho que la agresividad y la babilla le daban un aire histiónico. Y esto al otro lado de la pantalla se percibe.

Y si Richard Nixon hubiera hecho uso del maquillaje y camisas para televisión, a lo mejor el curso de la historia hubiera sido diferente.