Nombre propio #9: Mark Zuckerberg

Si estuviéramos en los 90, Mark Zuckerberg sería un JASP. Sus logros y su edad dan buena cuenta de ello: con 26 años es el creador de la red social más usada en el mundo, ha sido elegido como la persona del año para la célebre revista Time y ocupa un importante lugar en la lista Forbes de los más ricos del planeta. Pero si Zuckerberg aparece en este post es por su contribución a la comunicación.

No es para menos: en 2010 Facebook ha alcanzado la nada desdeñable cifra de 500 millones de usuarios. Es el lugar dónde está la gente en Internet. Nos podrá parecer un espacio mejor o peor -al gusto de cada usuario, no nos meteremos en esto- pero es el gran espacio de la Red.

¿Por qué nombre propio en 2010 y no en 2009? Los números cantan. Se ha alcanzado la mayor cifra de usuarios. También en España, donde se situan por encima de los 10 millones de usuarios. 10 millones de españoles que usan con regularidad esta Red social. Cuestión numérica, de peso… pero también de uso.

La criatura de Mark Zuckerberg es hoy una plataforma transversal. Lo muestran las estadísticas de uso, el perfil de los usuarios, su traducción a 70 idiomas. Es un espacio clave para la comunicación de personas, marcas… y de la propia política. Hemos conocido escándalos que se han colado en la agenda política por aparecer en esa Red. Hemos visto como candidatos electorales tenían miles de fans y eso no suponía ganar unas elecciones. Hemos visto como, Facebook, es hoy el lugar donde está la gente y es una temeridad no estar presente.

Y todo eso empezó en la cabeza de un joven en Harvard, pelirrojo y de apellido impronunciable…

Posts relacionados

No me llames “mal follada” (errores de comunicación) (22/03)

#Política2.0 (04/05)

It gets better (28/10)

El mensaje está en el fondo

Hazlo. Comunícalo. Escenifícalo. Escríbelo. Compártelo. Esa debería ser la secuencia de la comunicación. Pensar en un proceso global. No vale solo con hacerlo. Ni con decirlo pero no escenificarlo. Debemos hacer lo posible por no dejar que el mensaje se pierda. Estas reflexiones vienen al hilo de la inauguración del AVE Madrid-Valencia y al atril usado para los discursos del rey y del presidente del Gobierno.

En la estación de Valencia se dispuso un atril con una escueta leyenda bajo el escudo de España: “ALTA VELOCIDAD. MADRID-VALENCIA”. A las espaldas de los oradores, una cristalera con vistas a los andenes y la misma leyenda en relieve, casi ininteligible por el translúcido de los cristales. El equipo de comunicación entendió la necesidad de dotar al hecho de un escenario. De escribirlo para que quedara en la mente de los ciudadanos… pero erraron en la forma.

Una tipografía demasiado pequeña, un fondo en el atril poco atractivo y los cristales dejaron sin efecto ese esfuerzo por subrayar lo que se estaba realizando en ese acto. Puede parecer un detalle sin importancia, pero es más clave de lo que pensamos.

Es bueno recalcar lo que se dice y el cómo se dice. El mensaje escrito queda. Por ello, escribir en un panel la idea central de tu discurso es una buena idea. En eso, el equipo de George W. Bush demostró una gran pericia. El ejemplo paradigmático es el anuncio del fin de la guerra de Irak, en un portaviones, con el sello presidencial en el atril y un cartel a su espalda con un claro “Mission acomplished”. Misión cumplida.

Por ello, el equipo encargado de la inauguración no puede decir lo mismo que Bush. Se desaprovechó el atril y el panel de fondo para hacer llegar el mensaje. No vale una descripción, se necesita un mensaje. “Conectando España”, “España, a alta velocidad para el futuro”, “El progreso llega a alta velocidad”… mensajes de ejemplo que tienen calado. Un buen mensaje, con un mayor tamaño y con un fondo adecuado permiten recordar esa estampa, entender qué se está diciendo ahí y llegar a la mente del ciudadano por todos los flancos posibles: por lo que efectivamente dice el presidente en el acto y por el fondo que, de manera sigilosa, te cuenta lo que pasa.

Hace años de este acto sobre el sistema sanitario, durante la presidencia de Bush. Sin ese fondo, hoy no sabríamos de qué se hablo y qué se hizo. Pero no solo encontramos buenos ejemplos del uso del fondo y del escenario para encuadrar un mensaje. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, es uno de los líderes politicos españoles que no duda en recurrir a estos elementos con asiduidad. Un análisis de las fotos de su galería nos da una visión de conjunto de su capacidad para personalizar el atril según el acto o encontrar elementos escénicos para reforzar su imagen. Lo hizo en la recepción a Alberto Contador, el acto de retiro de barracones en un colegio público, la recepción al Atlético de Madrid tras su victoria en la Europa League o en la presentación de los abonos de transporte. Aunque quizás sea la foto que aparece bajo estas líneas, en un acto sobre seguridad, el que une mensaje y fondo como pocos.

El gobierno de la Generalitat de Catalunya, tanto bajo la presidencia de Maragall como de Montilla, ha recurrido con asiduidad a entender el valor del fondo. Sin ir más lejos, la propia firma del Pacto del Tinell que suponía la formación del gobierno de izquierdas, contó con un fondo propio. El mensaje, sin duda, está en el fondo.

Lo que Rajoy puede aprender de Lady Gaga

En realidad, el artículo podría hacerse extensivo a los políticos en general. Pero nos vamos a centrar en el líder de la oposición. ¿El detonante? La crisis de los controladores. La misma que le pillo en el aeropuerto de Lanzarote. ¿Por qué no aprovechó el momento para conquistar el corazón de los españoles? Rajoy tiene un problema para acercarse a la gente, para promocionarse. Y Lady Gaga puede ayudarle.

Nos puede gustar más o menos su música, pero no podemos negar que Lady Gaga sabe a la perfección cómo promocionarse. Entiende el modo de llegar a todo tipo de audiencias, como gestionar a su fans como si se tratara de un auténtico CRM y siempre tiene un as guardado en la manga para captar la atención de medios y público. Justo lo que le falta a Rajoy.

¿Cómo ha conseguido Stefani Joanne Angelina Germanotta convertirse en Lady Gaga? ¿Cómo ha pasado de ser una neoyorquina corriente a mover masas –online y offline- y vender millones de discos? ¿Cómo puede Rajoy incrementar sus seguidores?

1. Define tu carácter, visión y modelo

Los fans de Lady Gaga la admiran porque saben que no se trata solo de música. Es un todo. Un continuo coherente que responde a la visión que Stefani Germanotta tenía: quería ser una estrella conocida en todo el mundo. De Rajoy sabemos que quiere ser presidente… ¿pero a costa de qué? ¿Qué visión y modelo tiene para España? Ponerlo en evidencia le ayudaría. Como a cualquier político en campaña: los ciudadanos debemos saber qué visión tienen para el país/comunidad autónoma/ municipio.

2. Creatividad al poder

Gaga no es otra estrella musical, es ella. Rajoy ahora mismo es otro político más. Por ello, la creatividad en todo lo que se hace es muy importante. Lady Gaga desborda creatividad y eso es un activo. Rajoy, como cualquier otro candidato, debe perder el miedo por introducir tintes creativos en su modo de comunicar su propuesta a la ciudadanía.

Lady Gaga es famosa por sus excentricidades. Rajoy no debe vestirse con carne cruda, pero quizás sí pensar en cómo sorprender. ¿No sería una excentricidad que el líder de la oposición apoyara al presidente?

3. Fija el camino. Y hazlo tú

La norteamericana tiene una capacidad muy clara para fijar la agenda musical. Sus cambios de estilo, sus excentricidades, sus acciones… son recogidas por los medios, admiradas por sus seguidores y copiadas por otros artistas, programas de televisión, etc.

A Rajoy le marcan el paso muy a menudo. Incluso cuando quiere llevar la iniciativa, pierde luego en el cuerpo a cuerpo. Un candidato debe intentar fijar siempre el camino, llevar la iniciativa y hacerlo con seguridad. Hasta las últimas consecuencias. Para ello, va a necesitar la visión y la creatividad de la que hemos hablado, pero sobretodo ganas e ilusión por hacerlo. Sin ello, poco puede hacer un candidato.

4. Reinvéntate

Gaga pasó de ser una post-adolescente con apenas 12 personas en el auditorio a llenar estadios. Barcelona y Madrid esta semana, sin ir más lejos. ¿Cómo? Reinventándose. Rajoy ha perdido dos elecciones y quiere asaltar la Moncloa a la tercera. Si lo hace, lo hará por el desgaste de un gobierno que no ha sabido gestionar la crisis y con un liderazgo en horas muy bajas. Pero no por haberse reinventado.

Rajoy debería seguir el ejemplo de Artur Mas, quien a la tercera ha conseguido ganar las elecciones con posibilidad de gobernar gracias a una concienzuda tarea en cambiar su mensaje, su liderazgo y su manera de llegar a la ciudadanía.

Ahí entra también el estilo, la imagen y la marca propia. Algo en lo que Rajoy parece no tener muy claro. Le hemos visto con un iPad para reforzar su parte más moderna, pero su oratoria en el Congreso es decimonónica. Reinventarse también pasa por parecer diferente a los ojos de los que no le han otorgado su confianza en dos ocasiones.

5. Habla a tus seguidores. Ámalos.

Gaga lo tiene muy claro. Sus little monsters y el código que comparte con ellos son la clave de la confianza que le han brindado. Para ello, no solo se ha dotado de ese lenguaje común, ha hecho de la Red el modo de acercarse a ellos. Por ello, su página de Facebook tiene ya más de 24 millones y medio de seguidores. Rajoy, en un mensaje impersonal, pedía perdón a los que aún aguardamos que nos acepte en Facebook. En su perfil.

Entender que debes hablar a tus seguidores siempre es la clave. Gaga no deja de hacerlo. Rajoy solo lo hace en campaña. En el caso de Rajoy (y cualquier político), lo que a Gaga serían seguidores, para él serían ciudadanos. Son el centro de todo. Y nada tiene sentido sin ellos.

Las redes brindan una oportunidad única para acercarse a los ciudadanos. Pero también poner sus preocupaciones en el centro de la agenda. Tener valentía para desechar lo que no gusta (como la corrupción) y dar voz a los ciudadanos anónimos que sostienen el país. O lo que es lo mismo, ser capaz de ilusionar por sentirse parte de un todo. Como los fans de Gaga.

Lady Gaga ha demostrado que pensar bien lo que quieres comunicar y poner esfuerzo para cambiar el modo de hacerlo es valioso. Sin dejar a un lado lo aprendido en el pasado, los referentes que te han nutrido y sabiendo adaptarlo a los nuevos tiempos. Los políticos anclados en el pasado no tienen futuro… a no ser que aprendan el valor del cambio. 

Foto de NokiaConnectZA

Huelga salvaje de controladores: comunicar y gestionar

En estos momentos, más de 250.000 personas se están viendo afectadas por la huelga salvaje que están llevando a cabo los controladores aéreos. Una serie de bajas masivas ha supuesto la paralización del espacio aéreo español. Precisamente en el inicio de un puente de cinco días. La situación es grave y el presidente debe dar la cara. Zapatero puede hacer de esta situación una victoria política. La pregunta a estas alturas es, ¿lo hará?

¿Por qué ahora?

Los controladores aéreos no han empezado hoy a protestar por su situación laboral. Llevan meses haciéndolo. Pero la privatización del 49% de Aena ha sido el detonante. Los controladores están ejecutando una huelga ilegal y lo hacen porque saben de la debilidad política de Zapatero. Y porque es una medida de presión extraordinaria.

¿Qué puede hacer Zapatero?

Esta situación puede ser una victoria política y comunicativa si la gestiona bien. En primer lugar, Zapatero debería comparecer esta misma noche ante los españoles. Debería hacerlo en rueda de prensa desde La Moncloa y debería anunciar una por una las medidas que se están tomando. Informar a la ciudadanía qué está pasando, porqué y qué se propone.

El discurso debería ser grave, solemne y duro. Pero sobretodo, cercano. Las historias que hoy se están viviendo en los aeropuertos son las de ilusiones truncadas: ir a ver a la familia, encontrarse con la pareja, conocer a la sobrina recién nacida o pasar unos días de descanso en una capital europea tras meses de estrés y trabajo. Habrán salidas de luna de miel. Y alguien que necesite llegar a la otra punta de España porque un familiar está a punto de fallecer. Eso debe estar en el discurso y en el centro de las medidas. La conexión emocional con los afectados debe ser total.

Los canales online oficiales de Moncloa deberían estar echando humo a estas horas, retwiteando los comunicados oficiales de Aena y aconsejando a los ciudadanos qué deben hacer. Y sobretodo, reforzar los mensajes del Gobierno. Si el comité de crisis del ministro Blanco está trabajando deben comunicarlo.

Y más allá de la comunicación, deben tomar medidas.

El referente

Zapatero haría bien en parar cinco minutos y ver este vídeo del anuncio de despidos masivos en los controladores aéreos que se pusieron en huelga en 1981. El discurso de Reagan es brillante. Remite a la ley y explica por qué va a tomar la drástica decisión. Es contundente, resolutivo y se pone al nivel de lo que opinan la mayoría de ciudadanos: el derecho a la huelga no puede ser contrario a la ley.

El papel de Rajoy

Mal ha empezado Rajoy situándose en la equidistancia en las primeras declaraciones sobre la huelga encubierta y salvaje de los controladores aéreos. Rajoy debería ponerse al servicio del presidente del Gobierno y darle todo el apoyo para que se tomen medidas drásticas y contundentes contra los que vulneran la ley.

La situación irá avanzando en las próximas horas. Los controladores han conseguido el máximo impacto. El Gobierno puede gestionar bien la crisis y comunicarlo a la ciudadanía o dejar que la situación de impotencia en un momento de descanso se imponga. Horas decisivas. ¿Dejará Zapatero todo el protagonismo, otra vez más, al ministro Blanco?

El sofrito político

El secreto está en el sofrito. Me lo repetía cada sábado mi abuela cuando la cebolla, cortada bien fina, irrumpía en el mar de aceita ardiendo de la sartén. El sofrito es la base, insistía ella. Si haces bien este paso, la salsa solo puede salir buena. Menuda lección me dio mi abuela. Sigo intentando aplicarla siempre que puedo.

De hecho, los sofritos en política son la base del plato principal. Si quemamos la cebolla electoral, el plato nos quedará amargo. Si no acertamos en la sal, nos quedará sin alma. Te preguntarás, ¿qué tienen que ver los sofritos con la política? Mucho más de lo que crees.

Como en una buena salsa marinera, la base importa. En política, el sofrito no se hace con aceite. Ni cebolla. El sofrito de una campaña electoral son los datos, el histórico electoral. Los resultados que, como los que nos han dado las elecciones del pasado domingo, nos dan una radiografía del presente y deben usarse para proyectar la futura campaña electoral.

Tenemos el detalle de lo que han votado las mesas electorales. Casi calle por calle. Podemos ver sus cambios. El histórico elección tras elección. Nuestro sofrito político lo hacemos con estos (y otros datos). La bilbioteca.

Por eso, tras las victorias y las derrotas, tras las celebraciones y las decisiones drásticas, ahora es el momento de analizar bien lo que nos dicen esos datos. Calibrar la magnitud de lo ocurrido y observar cómo se puede plantear la acción política durante los próximos cuatro años para conseguir nuestros objetivos.

La base de las elecciones de 2014 está en ese sofrito. Por eso es importante tener a un buen equipo de cocineros que ni se pasen en la sal ni quemen la cebolla. Como decía mi abuela, el secreto está en el sofrito.

¿Cómo ganar el cara a cara?

Si la Junta Electoral Central no dice lo contrario, esta noche Catalunya presenciará el primer cara a cara entre los líderes de los dos partidos mayoritarios. Nunca se ha celebrado un debate similar desde que en 1980 se celebraran las primeras elecciones autonómicas. Si el debate tiene lugar, estaremos ante un hecho histórico.

¿Por qué hemos llegado a este punto? Como en 1993, cuando se dio el primer cara a cara entre Felipe González y José María Aznar, se dan las circunstancias para que los dos líderes se enfrenten en un debate a dos:

  • Llegamos al cara a cara porque Montilla lo quiere. No es habitual que quien ostenta el cargo ceda a debatir con quién lo quiere, pero la situación del PSC en las encuestas hace que Montilla solo pueda ganar en este debate.
  • Artur Mas es un buen orador. Aunque tiene más a perder que Montilla, tiene la seguridad que puede salir airosa de un cuerpo a cuerpo.
  • La más elemental: los dos quieren. Las negociaciones se rompieron ante la formula que proponía el PSC, pero Montilla puso a Mas en la tesitura de aceptar el cara a cara… pero si debaten es porque quieren hacerlo.

Ante el debate, son múltiples los aspectos que deben cuidar. Sin duda, el hecho de repetir ante las cámaras en 48 horas permitirá que ambos líderes tengan aún en la memoria los consejos de sus asesores para hacer un buen cara a cara. Pero por si les falla en el último momento, proponemos tres consejos para cada uno de los candidatos.

Tres consejos para Artur Mas:

  1. Cuidar el lenguaje no verbal: en el debate a seis fue más fácil ceder protagonismo a otros, pero en un cara a cara las cámaras captarán todos los detalles. Mas debe procurar no aparecer altivo, ni sobrado ni confiado.
  2. Ser más directo en las respuestas: Mas es un buen orador pero cuando le hacen una pregunta complicada da vueltas para argumentarlo. Lo vimos en la comida con bloggers. Pero en televisión las frases cortas y memorables valen su precio en oro. Debería ir por ese camino.
  3. Mostrar interés en todo momento: Mas no debe dejar que un detalle sea usado para mostrar una imagen de él como una persona despreocupada o irrespetuosa con el president. Debe luchar por ser cazado distraído.

El president Montilla, en cambio, debería atender a estos tres consejos:

  1. Más sonrisas: Montilla debería hacer un esfuerzo por comunicar con su cuerpo. Debe poner todo su ahínco en acompañar su mensaje con un lenguaje no verbal adecuado.
  2. Sorprender: las expectativas sobre su capacidad para ganar el cara a cara son bajas. Por ello, tiene campo para poder crecer y sorprender al votante. Mucho tiene que ver la gestión de las expectativas en estas horas previas.
  3. Dejar de lado las notas y ser más natural: Montilla gana mucho al natural. Cuando no tiene una cámara enfrente, se suelta y dice las cosas como las piensa. Si esta noche dejará las notas a un lado y se comunicara directamente con el espectador, tendría mucho ganado. Tras semanas de campaña, los mensajes están más que interiorizados. No le sería demasiado difícil.

Estos son los consejos para los candidatos. Aunque, si me lo permiten, añadiría uno para los dos: ir al debate con corbatas mejores a las que llevaron en el anterior debate. Puede parecer una frivolidad, pero el modo de vestir comunica mucho de nosotros. Ni la corbata de un rojo extraño del president ni el mantel de picnic de Mas estuvieron a la altura de lo que querían expresar. Y si este consejo no lo toman los candidatos, que algún miembro del equipo se plantee hacer lo que hizo la Abigail Bartlet…

Foto de Andreu Dalmau (EFE)

Una chapuza con nombres y apellidos

Olga saca el tema. Estamos celebrando el cumpleaños de dos amigas y comenta con cierta estupefacción que el gobierno quiera cambiar el orden de los apellidos. No le parece mal que se termine con la prioridad del apellido del padre, pero no le gusta que sea por orden alfabético. Cristina responde que no acaba de entender porqué surge ahora. Tampoco ve la necesidad de terminar con una tradición aunque coincide con Olga en el fin de la medida. Entré en el debate y les cuento los supuestos en los que se aplicaría… y se abre la caja de Pandora.

Les cuento que la medida es solo una propuesta. Y que se limita a los casos en que, al registrar a los hijos, exista una disconformidad entre los dos progenitores. Solo en ese caso, el apellido se fijará por orden alfabético. “Ah, pues eso no lo contaron así en el informativo”, exclamó una de ellas. El gobierno, como en otras ocasiones, había lanzado un globo sonda al que los medios y los opinadores habían dado ya la vuelta.

La conversación se extinguió y llegaron las homenajeadas. El tema volvió a salir y la respuesta fue idéntica: el gobierno iba a cambiar el orden en todos los casos. No en los de tensión, en todos. Y salieron los argumentos de la tradición, la extinción de los apellidos con letras zeta, ye o uve… El gobierno no controlaba el mensaje.

Volví a casa tarde. Pero con mucha curiosidad por ver si realmente era yo quién estaba equivocado y el gobierno había optado finalmente por una reforma total… pero no era así. Mis amigas no son precisamente ese tipo de personas que no siguen la actualidad. Licenciadas universitarias, jóvenes, trabajadoras… y habían recibido el mensaje en términos completamente contrarios a los fijados por el gobierno. Un gran error de comunicación.

Sigo sin entender el gusto del gobierno de Zapatero por los globos sonda. Especialmente en un contexto mediático como el actual, con una auténtica trinchera digital terrestre (TDT) con voces cavernícolas en la televisión, en la radio y en la prensa. Opinadores que desprecian todo lo que les huela a cambio social –¿no es, a caso, un cambio sin paliativos el fin de la primacía por género, aunque sea solo en caso de tensión?-. Y opinadores que creen que sólo debería existir un ministerio –el de economía- y que el gobierno debería dejar de hacer todo lo que no esté relacionado con la crisis. Ante ese panorama, un globo sonda es la crónica de una muerte (comunicativa) anunciada.

Al final, las percepciones ganan. Y aunque la medida entre en vigor y finalmente se observe como no terminaremos todos con Abad como apellido, la mayoría de la población seguirá creyendo que así será. Creyendo que la reforma es innecesaria –cuando lo es, ¿qué pasa con los hijos de parejas homosexuales?- y que el gobierno no se ocupa de lo que realmente importa.

Cuando votemos en 2012 pensaremos en todas estas conversaciones de amigos. En todas estas ocasiones en qué lo hecho o lo propuesto murió de raíz por culpa de una estrategia de comunicación inadecuada. Plantear el debate en sus términos, liderar el mensaje y convencer es la otra batalla que debe librarse más allá de las puertas del parlamento. Conversaciones que, como las gotas de agua en una estalactita, van formando una afilada aguja que puede abrir una fuga de votos en cualquier momento. Olga y Cristina pueden estar tranquilas. No les preocupa el tema. En Moncloa deberían estar inquietos. No por esto. Por tanto…

Foto de Moultriecreek

Las 15 ideas de la II Maratón de Comunicación

Me gusta mucho el formato de la maratón de comunicación. Mejor, me gusta la maratón de comunicación. Del formato, me quedo con su velocidad, su ritmo… y el reto que supone contar algo interesante en muy poco tiempo. Esta vez eran tres minutos y el reto era imponente. Pero sobretodo, me gusta el ambiente, la variedad y la pluralidad de los ponentes. Y que tanto en la primera como en la segunda, preparen sus presentaciones en tan poco tiempo y de forma tan efectiva. Gracias y enhorabuena.

Sólo así pueden verse tantos temas en tan poco tiempo. Temas tan interesantes que a veces los equipos de campaña, los medios y los ciudadanos los damos por descontados. Y tienen un enorme poder de comunicación. Desde dar con un objeto significativo en un concurrido y aburrido debate a seis a cambiar totalmente el modo de pegar carteles al inicio de una campaña electoral.

Ese fue el contenido de esta segunda maratón de comunicación que organizamos con Antoni Gutiérrez-Rubí. Deberemos ir pensando en una tercera… Mientras, os dejo con algunas de las presentaciones que vimos ayer. Otra vez, gracias. A los participantes y a todos los asistentes. Y como no, gracias a Cris y al Col·legi de Periodistes de Catalunya por cedernos tan emblemático espacio.

Roger Fort – El autobús electoral

Marta Albes – La pegada de carteles

Jaume Freixes – El vestuario de los candidatos

Xavier Peytibí – El Flickr del candidato

Antoni Gutiérrez-Rubí – La pareja del candidato

Ana Polo – Los flashmobs políticos

Ricard Espelt – Jingles de campaña

Trina Milán – Escenarios de mitin

Juan Víctor Izquierdo – Merchandising político

La pujarem en breu.

Francesca Parodi – El mitin de bolsillo

Pau Canaleta – El debate a seis

Imma Marín – Juegos políticos

Albert Medrán – La jornada de reflexión

Joan Carreres – La última entrevista de campaña

La pujarem en breu.

Marc Elena Soler – El Barça-Madrid y el 28N

Han hablado de la Maratónde Comunicación:

Manifiesto: Los límites del 2.0 en los procesos políticos

En los últimos años hemos observado como el fenómeno de la política 2.0 iba adquiriendo peso en los debates que se producen en las redes y fuera de ellas. Para algunos, el activismo político y social 2.0 abría una oportunidad y auguraba una transformación de la política tal y como la conocíamos. Parecía que se rompían los paradigmas de verticalidad y control central de las organizaciones políticas, de la construcción del mensaje político y el dominio de la agenda.

No cabe duda de que ha habido logros. Nadie puede negar que crece la desintermediación de la relación entre políticos y ciudadanía; aumenta la posibilidad de debates cruzados entre activistas de distintos colores con un creciente peso de la argumentación sobre el eslogan; y, en general, se ha abierto un espacio para un mayor protagonismo del ciudadano, del individuo a la hora de producir debates y construir liderazgos de opinión que escapan al control centralizado y vertical de las organizaciones clásicas.

Puede parecer que estos logros nos abren una nueva forma de acción política y social, pero ¿es tan brillante el escenario del activismo político y social 2.0? ¿Internet han hecho obsoletas las organizaciones e instituciones políticas a la hora de realizar cambios en la sociedad?

Porque la realidad es contundente y tozuda: al igual que los logros enumerados, resulta igualmente difícil contradecir el hecho de que el activismo en la red por sí solo es estéril y no es capaz de conseguir cambios ni transformaciones sin una acción “fuera de la red” en muchas ocasiones dependiente de alguna de estas organizaciones o instituciones clásicas. Se puede comprobar fácilmente cómo parte del debate y la estrategia política en la red está aportando confrontación, con las organizaciones políticas intentando imponer su estructura vertical y su mensaje centralizado en las redes sociales, haciendo que parte de la conversación política en la red sea un mero cruce de eslogans. Entonces resulta que ese gran debate colectivo de ideas no se produce con la horizontalidad que se había anunciado: la red no es una gran ágora, sino un conjunto de habitaciones ideológicas con estrechos pasillos poco poblados donde interaccionar.

La serie de artículos que acompañan a este manifiesto acude a los extremos en los que los logros se han estrellado contra las paredes y se han visto colapsados en esos estrechos pasillos. Su objetivo es profundizar en los límites del activismo político y social 2.0, de las transformaciones anunciadas y de las expectativas generadas.

Los autores de estos artículos somos actores de esta acción política y social 2.0: creemos en ella, trabajamos en ella y estamos comprometidos en su divulgación, asumiendo sus éxitos y luchando por lograr otros. Pero, para conseguirlo, pensamos que lo primero es ser conscientes de que el alba de la nueva era tiene sus zonas oscuras. Conocer esos límites, saber que internet no nos proporciona una varita mágica capaz de resolver todos los problemas, es lo que realmente hará crecer nuestra capacidad de utilizar la red para hacer de la política un mejor instrumento de cambio.

Descarga el documento.

¿Esto es lo 2.0? Esta fue la pregunta/reflexión que lanzó Edgar Rovira -no en estas palabras exactas, pero por ahí iba el tema- en Twitter hace unas semanas. De esa reflexión nace este manifiesto y el documento que presentamos. Una obra de conjunto, coordinada por Rovira, en la que mostramos varias reflexiones sobre los límites del 2.0 en los procesos políticos. Participamos en él Jorge Galindo, Carlos Guadián, Guillem López-Bonafont, Xavier Peytibí, José Rodríguez, Edgar Rovira, Roger Senserrich y un servidor.