La vida sigue igual

Nunca pensé que para hablar del mayor recorte de la historia de España, pudiera hacerlo citando a Julio Iglesias. Nunca. Pero al final, las obras quedan, las gentes se van. Y la vida sigue igual. Pero solo para algunos. No seguirá igual para esa clase media que está en vías de extinción. Ni seguirá igual para millones de desempleados. Ni seguirá igual para los millones de españoles que hacen malabares para llegar a fin de mes. Para los políticos, de ambas bancadas sí. Para ellos, la vida sigue igual.

Sin coherencia, no somos nada en esta vida. En el fondo, cuando buscamos el equilibrio en nuestras vidas, buscamos llegar a ese punto en que es coherente. Acompasar nuestras creencias con nuestras acciones. Lo que decimos, y lo que hacemos. Lo que sentimos, y lo que vivimos. Lo que hacemos con cómo lo hacemos. A eso se dedican miles de coaches, psicoanalistas y consultores.

La ministra italiana Elsa Fornero lloró cuando anunció a los medios los recortes que, un recién formado gobierno tecnócrata, había aprobado en Italia. Rajoy sale a hombros del Congreso, vitoreado y aplaudido por sus fieles diputados, tras anunciar un recorte de 65.000 millones de euros. Recortes que afectarán a desempleados, a funcionarios, al ciudadano de a pie. Al que paga sus impuestos religiosamente. Al que cumple con sus obligaciones. Al que, si tiene trabajo, cotiza como el que más.

Rajoy, el mismo que tras comparecer a regañadientes ante los medios tras el anuncio del rescate (incluya aquí el término en neolengua que quiera para negar la mayor, si le molesta el término rescate), se fue al fútbol porque “todo está solucionao”, el de la foto celebrando el gol de la Selección; aún no ha encontrado la coherencia. Ni la busca.

Ese es uno de los muchos males de la ya malograda política española. Porque no es solo Rajoy el que no es coherente con los brutales esfuerzos que pide a los ya ahogados ciudadanos; su oposición tampoco lo es.

El presidente acaba de anunciar el aumento del IVA, del 18 al 21% y del 8% al 10%. Miles de personas ya están removiendo las hemerotecas para mostrar los cientos de declaraciones de miembros del Partido Popular tras la subida del mismo impuesto que hizo el PSOE en la anterior legislatura. Y empezará el “y tu más”. Y no pasará nada. Volveremos a ver las imágenes de Esperanza Aguirre cuando montó la campaña de firmas contra esa subida. Y no pasará nada.

No pasará nada porque el PSOE se aferra a hacer oposición a golpe de hemeroteca. Y se hunde en las encuestas. No pasará nada porque el pasado no mueve votos. Ni provoca cambios. Y aunque muestre la incoherencia, parece que no la pedimos a nuestros gobernantes.

Rajoy está gobernando haciendo todo lo contrario a lo que prometió en campaña. Todo. Gobernando contra lo que dijo él y sus ministros semanas, días… incluso horas atrás. Pero no pasa nada. Porque para ellos, los políticos psicópatas, los que viven alejados de lo que pasa a pie de calle, la vida sigue igual. Y así nos va.

Francisco Camps y la esquizofrenia popular

Creo que el marketing y la comunicación política tienen límites. Deben tenerlos. Si no, los profesionales de la comunicación corremos el riesgo de ser cómplices del engaño y la burla a la sociedad. El acto de firma del manifiesto del PP para comprometerse a una gestión austera, reformista y limpia de prácticas corruptas, es eso. Más si quien lo forma es un candidato y presidente de una comunidad autónoma imputado por un delito continuado de cohecho.

La coherencia es la base, no ya de la comunicación política, sino de una carrera política. Un líder debe ser siempre coherente. Ayer Camps no lo fue. Firmó un manifiesto en el que se comprometió a ser transparente. ¿Es transparente un presidente con continuadas ausencias en las sesiones de control en las Corts Valencianes, con un control y censura férreos de la televisión pública Canal 9 y líder que se niega sistemáticamente a responder las preguntas de los periodistas?

Camps se comprometió con un nuevo marco que permita los enjuiciamientos rápidos. Pese a ello, no duda en usar las triquiñuelas legales de sus abogados o beneficiarse de un juez amigo que demoró su proceso.

El president de la Generalitat Valenciana y el resto de líderes autonómicos del PP se comprometieron a luchar contra todas estas prácticas corruptas. Pese a ello, se negaron a recoger las 75.000 firmas de Avaaz y Actuable que pedían que las listas electorales de todos los partidos políticos estuvieran libres de políticos corruptos e imputados por casos de corrupción. El president Camps se comprometió a algo que no ha hecho: renunciar a su candidatura.

Pese a ello, los juegos de comunicación y de estrategia apuntalan una práctica dañina para nuestra sociedad. Líderes como el que tiene todos los números de ser el próximo timonel de España, Mariano Rajoy, o la que puede ser presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, no han escatimado palabras sobre la “dignidad” de Francisco Camps. El mismo que firma lo que debería condenarle al ostracismo político. Sufren una auténtica esquizofrenia popular.

Votos que absuelven

Pese a ello, Francisco Camps ganará las elecciones del próximo 22 de mayo si atendemos a las encuestas. Algunas apuntan que podría llegar a los 60 diputados, pasando de los 54 actuales -4 por encima de la mayoría absoluta-. De esta manera, Camps obtendría casi una mayoría cualificada. ¿Absuelven los votos la imputación de cohecho por haber recibido trajes por valor de 14.000 euros de la trama de corrupción Gürtel?

En el plano legal, es evidente que no. Pero en el plano político, Camps no está sintiendo la presión ni la indignación ciudadana que debería notarse en las calles. Algunos dirán que “solo” son 14.000 euros. Cuando un político acepta regalos así de una trama que, además, regaló coches deportivos a familiares de destacados líderes populares, relojes de lujo, etc. es para ponerse a temblar. Parece que los ciudadanos de la Comunitat Valenciana, en su derecho democrático, no opinan lo mismo.

Muchos preferirían que Camps no fuera el candidato, pero lo votarán igual. Como comentábamos en julio de 2009, si eres partidario de Camps (o del PP) tu cerebro te ordenará que le votes. Per llogar-hi cadires.Y la foto, pornográfica.