Una constitución participativa

Desde que empecé a trabajar en Change.org he tenido la oportunidad de reunirme con muchas instituciones para hablar de participación ciudadana. Y en esas reuniones me he encontrado con tres perfiles muy distintos. Desde las instituciones que creen honestamente que la participación ciudadana es necesaria y buscan el mejor modo de hacerlo, las que se empecinan en no moverse de la formalidad más absoluta y las que solo quieren cubrir expediente o te reciben por cortesía.

Por ello, no deja de sorprenderme lo que está pasando en estos momentos en Ciudad de México. Los ciudadanos están participando en la redacción de su nueva constitución con peticiones en Change.org.

El status político de la Ciudad de México (CDMX) ha cambiado. De hecho, tras la reforma política, ha dejado de ser DF (Distrito Federal) para convertirse en una entidad autónoma. Por ello, están redactando su nueva norma básica. Pero con una novedad: los ciudadanos pueden aportar directamente sus propuestas a través de una página de Movimientos en Change.org.

Un Movimiento es una de las funcionalidades que tiene Change.org. Es una página que aglutina peticiones sobre un mismo tema. El Grupo de Trabajo que redactará la Constitución gestiona esta página en la que los ciudadanos de CDMX pueden iniciar sus peticiones con los temas que les gustaría ver en su constitución.

Pero no solo pueden proponer lo que quieran, el Grupo de Trabajo que redactará la Constitución, se ha comprometido a responder a las peticiones alojadas en este movimiento, de la siguiente manera:

  • Al alcanzar 5.000 firmas, la Secretaría Técnica del Grupo de Trabajo responderá a través de su perfil verificado de Change.org directamente a los creadores y firmantes de la petición.
  • Al alcanzar 10.000 firmas, los creadores podrán presentar personalmente su iniciativa ante tres representantes del Grupo.
  • Cuando una propuesta alcance las 50.000 firmas, los creadores de la petición serán invitados a presentar su iniciativa ante el pleno del Grupo de Trabajo que redactará la Constitución.

Por el momento, se han creado 280 peticiones con las firmas de 85.000 usuarios. Esta experiencia es única y pionera. Es impresionante ver cómo las instituciones pueden pueden trabajar con la gente para mejorar la representación de la ciudadanía.

La brecha entre política y ciudadanía es cada vez más grande. El actual clima político en España, de hecho, no ayuda a superarla. Este ejemplo muestra a la perfección cómo se pueden complementar los elementos formales -la constitución sigue su redacción por vías más tradicionales- con la participación de los ciudadanos en aquellos espacios en los que ya están participando.

Hoy, más del 26% de los usuarios de internet en España usan Change.org en su día a día. Cada mes se crean 1.500 peticiones nuevas. En dos meses se crean más peticiones que todas las que recibió la comisión de peticiones del Congreso en la pasada legislatura. Quizás haya un camino con aquello que ocurre más allá de los mecanismos formales. Y Ciudad de México sienta un interesante precedente.

El fin de la homofobia

Max es un bebé precioso. No pude evitar emocionarme al ver esa cosita tan pequeña. Tan frágil y tan fuerte. Tan lleno de vida… aunque duerma como un tronco. No pude evitar emocionarme al tenerlo en brazos. Él es nuestro futuro. Una nueva oportunidad para creer que las cosas no solo pueden ser mejores, sino que serán mejores.

Max tiene la suerte de tener una familia que le quiere. Un hogar en el que será amado y protegido. Conociendo a su madre, sé que será una persona consciente del mundo en el que vive y que sabrá guiarle para desarrollar al máximo sus talentos. En el terreno que sea. Conociendo a su madre, sé que será una persona con un corazón enorme. Conociendo a sus madres, sé que será feliz.

En un día como hoy, quería empezar hablando de Max, Irene y Hannah. De hecho, podría intentar mencionar -y moriría en el intento- a las más de seis millones de personas que han apoyado peticiones para luchar contra la discriminación LGTB en Change.org. Podría también mencionar a los millones de héroes anónimos que cada día luchan contra la discriminación en todas sus formas. Y, como no, podría mencionar a los millones de personas de buen corazón que no piensan nunca en a quién amas sino solo en el hecho de amar.

Este ha sido un año especial. Hace un año, sin proponermelo, salí del armario con este post. Tras ello, empecé a trabajar en Change.org. A lo largo de este último año he conocido historias impresionantes. He luchado para que los medios de comunicación se hicieran eco de muchas de ellas. Para que sepan que miles de personas en todo el mundo, en lugares en los que sufren una discriminación brutal por el hecho de amar, se sienten fuertes, empoderadas, para luchar contra ello y conseguir que miles de personas se unan a sus peticiones.

En Ecuador, las clínicas que torturaban a lesbianas han sido cerradas. En Australia, en el estado de Queensland, se puso fin a la legislación que permitía justificar un asesinato en legítima defensa bajo el llamado “pánico gay”. En España, Antonio consiguió acabar con la discriminación a los hijos de padres homosexuales al registrar a sus hijos en los consulados de España, la inspección educativa actuó ante un colegio privado que se negó a inscribir a un hijo de padres homosexuales y el cantante homófobo Sizzla, que pedía matar a las personas que amaban a otras de su mismo sexo, no actuó en España. Y estas solo son algunas muestras.

Max, en un futuro, vivirá en una sociedad libre de estas discriminaciones. Pero para ello, aún queda mucho por hacer. Países en los que aún te pueden despedir de tu trabajo por querer a alguien de tu mismo sexo, como Estados Unidos. Ciudades que imponen leyes atroces contra el colectivo LGTB, como San Petesbrugo, en Rusia. Pequeños pueblos en los que un adolescente no tiene otra opción que joder su vida por el entorno en el que crece. En nuestro propio país. Mucho por hacer.

Todo eso, Max no lo verá. Porque cada día, esos millones de personas a las que no puedo citar aquí, dan un paso decisivo. Porque millones de personas los dieron antes que nosotros. Millones de personas que fueron asesinadas, torturadas, oprimidas… y se negaron a mirar hacia otro lado. Max, bienvenido a un mundo que ya es mejor porque estás aquí.

Te dejo la infografía que hemos preparado en Change.org:

Los derechos del mayor discurso sobre derechos

Es curioso: el discurso que puso más presión sobre Kennedy para que terminara con la discriminación en Estados Unidos, el discurso que es un auténtico canto a la libertad, el símbolo más claro de lo que es la lucha por la igualdad; no se puede compartir libremente. Martin Luther King tuvo un sueño el 28 de agosto de 1963. Y hoy miles de personas tienen otro: que ese discurso pertenezca al dominio público.

Uno de los discursos más famosos de la retórica norteamericana y uno de los iconos más claros en la lucha por el fin de las desigualdades tiene copyright. Así lo muestra Juanlu Sánchez en un excelente post sobre el tema: Sony y EMI tienen los derechos y cobra cada vez que alguien quiere reproducir este símbolo.

Ante ello, Yasmin Gabriel, una activista afroamericana por los derechos civiles ha iniciado una campaña -y miles de personas ya la han apoyado- en Actuable y en Change.org para pedir a estas dos discográficas que liberen los derechos del “I have a dream” y pase al dominio público de forma inmediata, sin tener que esperar al año 2038. De ese modo, se podrá escuchar sin barreras uno de los discursos más importantes en defensa de la igualdad y la difusión de unas palabras que tuvieron, tienen y tendrán tanto sentido no serán cortadas de este modo:

Cambiando el mundo con Change.org

No es solo una crisis económica. Estamos viviendo una crisis mucho más profunda. Lo demuestra el hecho de que la confianza en las instituciones políticas, los medios de comunicación o el sistema financiero, cotice a la baja. Es una crisis muy profunda. Buscamos una salida. Especialmente con lo nuevo.

Los valientes, emprenden. Algunos alcanzan el éxito pese a la maldita crisis. Y no hablo solo de negocios. Hablo de aquellos que no se quedan de brazos cruzados y buscan una vía alternativa para solucionar aquello que les rodea y que no les gusta. Hablo de las personas –muchas- que quieren cambiar el mundo. Hablo de Actuable, de Change.org. Hablo de la gente que no se queda quieta y que pide cambio.

Actuable tiene historias en su haber de cambios conseguidos por la unión de miles de personas. No sé si el lazo será débil o fuerte, por citar a Gladwell, pero la realidad es que cuando miles de personas se unen para defender una causa justa, el cambio llega a barrios, ciudades y países. Que se lo digan a Antonio. Que se lo digan a Alicia.

Hace pocas semanas, durante el primer aniversario de Actuable, Francisco Polo anunció la unión con Change.org. La suma de dos plataformas de activismo online punteras para crear la mayor plataforma del mundo. Change.org tendrá un papel fundamental en España para conseguir cambios y luchar contra las injusticias.

Tengo el honor de ser el director de comunicación para España de Change.org. Trabajar para hacer de la comunicación una palanca para el cambio social. Me entusiasma poder unir mis dos grandes pasiones, la política y la comunicación, en esta nueva etapa profesional. Trabajar para provocar cambios en cualquier lugar, en cualquier momento.