Montilla no es Obama

Montilla no es Obama, de eso estamos seguros. Y tampoco hace falta que lo sea. Mucho se ha escrito sobre el liderazgo del presidente de la Generalitat, sobre su manera de hacer. Mucho se ha hablado también de sus puntos débiles y de sus puntos fuertes, que encarna a la perfección el lema de su campaña: Hechos, no palabras.

Y estoy de acuerdo con el presidente, en comunicación a veces son más importantes los hechos que las palabras. O lo que es lo mismo, a veces es más importante el hecho en sí mismo que lo que se dice. Por eso me gustaría analizar la mise en scène del acuerdo de la financiación de ayer.

Según la escuela de comunicación de Palo Alto, Claifòrnia, en comunicación el mensaje, lo que se dice, sólo tiene una importancia del 20%. El 80% restante es como lo decimos. Y creo que ayer el Gobierno de la Generalitat perdió una oportunidad para reforzar uno de sus puntos más débiles.

Con un retraso de 11 meses las cosas se podrían haberse hecho mejor. Si la intención del Gobierno era reforzar la imagen de Montilla, la comparecencia debería haber sido inmediatamente posterior a la de Salgado o en horario de máxima audiencia. Dejarlo para un domingo de verano a media tarde no parece la mejor opción.

La primera opción hubiera dado un cierto toque de bilateralidad oficiosa, y la segunda opción, hubiera conseguido la entrada en directo en los informativos. Pero no ha sido así.

Además, la Generalitat tardó en dar material a la Red. Hasta bien entrada la noche no se colgó la declaración institucional del presidente y ni la home de la web ni el perfil de Twitter dieron ninguna información, relevancia o importancia al hecho. Los vídeos de Montilla, imposibles de encontrar.

Y esta es la clave: no haber permitido que en las horas inmediatamente posteriores a su anuncio, se pudiera liderar el tempo. No ya desde los medios tradicionales, sino en la conversación. Esta tarea la hicieron los diputados del PSC a través de sus twitter y Facebook.

Pero vamos al 20% restante, el discurso. No es un mal discurso, pero ayer el Gobierno tenía la oportunidad de centrar el tema en los beneficios del nuevo modelo por los 7 millones de catalanes. El análisis del discurso nos permite observar:

  • ciertos elementos presidencialistas (que buscan reforzar la imagen del presidente como “Hoy he hablado con los líderes de todas las fuerzas políticas” o “Como Presidente, quiero deciros que tengo la esperanza…”)
  • ciertos elementos patrióticos, sin levantar demasiado el vuelo ( “Este será un gran acuerdo … que hará grande a Catalunya”)
  • y la parte de agradecimientos.

¿Qué sería de este mismo discurso si se hubiera personalizado? ¿Qué hubiera pasado si lo hubiera empezado con una historia? ¿Y si hubiera ligado pasado, presente y futuro? ¿Y si hubiera conectado con la gente en horario de máxima audiencia? ¿Y si hubiera sorprendido con su mejor discurso?

Creo, sin embargo, que estas carencias se explican por el protagonismo cedido a Esquerra para que pudiera aceptar el acuerdo. ERC lideró el proceso toda la tarde. Por cierto, en una comparecencia que tampoco tuvo en cuenta algunos detalles elementales.

Por eso citaba a Obama, como podría citar a cualquier otro líder americano. Conocedores de la importancia de un buen discurso o de una buena foto, hubieran tenido en cuenta todos estos detalles. Seguramente, si Montilla hubiera sido Obama, hubiera comparecido con algún Mosso d’Esquadra o alguna doctora apoyando al presidente, para mostrar el hecho que se destinará en un 80% a servicios sociales.

Pero Artur Mas tampoco es Obama. Y la primera negativa al acuerdo de financiación no debía hacerse saliendo de la piscina. En aquel momento debía hablar de la actividad solidaria, pero las declaraciones sobre un tema tan central deberían haberse hecho detrás de un atril y ofreciendo toda la imagen presidencial que se pueda.

Os recomiendo mucho este post del siempre atento Toni Aira.

Sant Jordi

Hoy echo de menos más que nunca no estar en Barcelona y no poder disfrutar del espectáculo de las calles que huelen a rosa y que están atestadas de libros … y gente. La Diada de Sant Jordi es especial: los catalanes, tan poco acostumbrados a hacer vida en la calle (no como ocurre en otros lugares, lo hemos de reconocer) hacemos de la vía pública el espacio de relación.

Pero además, esta relación es alrededor de dos figuras de gran belleza: la rosa, simbolizando el amor y la fraternidad, y el libro; máximo exponente de la cultura. Y al final, todo envuelto con una preciosa historia de un caballero, un dragón y una princesa. Eso que hoy llamaríamos relato…

Y hablando de relato: este es nuestro relato ganador. El de una sociedad civil comprometida, que no duda en tomar las calles con el arma más potente -la palabra-, y con las espigas de las rosas como lanza. El día en que el sentimiento universal es la concordia -o el buen rollo, como diríamos hoy-.
Si todos los días fueran Sant Jordi, muchas cosas serían diferentes!

Y ahora, algunas recomendaciones, online y offline, para la Diada de este año:

  1. Para los que miran al futuro, Del 1.0 al 2.0 Claves para entender el nuevo marketing.
  2. Para los que quieren ser líderes mundiales, The Audacity of Hope.
  3. Para los que tienen poco tiempo, pero quieren buena pluma, Seda de Alessandro Baricco.
  4. Para los inconformistas, un clásico como El Principito.
  5. Para los ociosos, Eagle.
  6. Para los que van camino de los 30, Cuatro Amigos.
  7. Para los que quieren saber cómo funcionamos, El Alma está en el cerebro de Eduardo Punset.
  8. Para los que quieren volver a ser pequeños (o porque todos llevamos un grassrootero dentro), El zoo d’en Pitus.
  9. Para los que miran al pasado para plantear el futuro, El Capital.
  10. Y para los que aún miran más atrás, La riqueza de las naciones.

Feliz Diada, Día del Libro… y felicidades a los Jorges, Jordis, Georginas…

Internet y política 2.0

En los últimos meses he tenido oportunidad de hablar con mucha gente, de edades, sectores, profesiones y partidos muy distintos; sobre el uso de las nuevas tecnologías y la comunicación. Las reacciones pasan desde los convencidos, a los ignorantes, los incrédulos y, por qué no decirlo, los reticentes a ver cómo las cosas cambian.

Desde septiembre de 2007, cuando terminé mi estudio sobre el uso de internet en la política española y catalana (que os podéis descargar aquí) hasta hoy, las cosas han cambiado. Sobre todo en el uso por parte de partidos y políticos de estas herramientas, aunque las reacciones hayan cambiado muy poco. No obstante, poco a poco, las percepciones se van modulando.

La campaña electoral estadounidense ha tenido mucho que ver con el movimiento, muchas veces táctico, de la clase política en nuestro país. Y seguirá jugando un papel esencial. Tal y como señalaba Ravi Singh, uno de sus asesores, en el Seminario de MAS Consulting el pasado mes de noviembre, el uso de Internet en la política no tiene marcha atrás.

Es evidente que a los más convencidos en sus capacidades, entre los que me incluyo, nos gustaría ver una mayor actividad de nuestros líderes en la red. Nos gustaría ver como el presidente Zapatero nos habla y nos escucha desde internet. Lo mismo con el presidente Montilla. Nos gusta la presencia de Benach, o compartir debates parlamentarios con Carles Puigdemont, José Antonio Donaire o Montserrat Capdevila.

Nos gusta ver cómo los militantes son activos en sus congresos. Nos gusta poder participar en sus actos como invitados. Nos gustan los vínculos políticos que se establecen y nos gusta tener una comunicación directa.

Por ello, la política sólo puede hacer una cosa: abrazar este mundo comunicativo.

Pero por la misma regla, no nos gusta que nos tomen el pelo. Nos faltan al respeto cuando se utilizan bloques sólo durante los quince días de campaña. O cuando un político que se abre la esfera, no responde. No, no nos gusta.

No obstante, la situación es la que es. En la vieja Europa, y en especial en la piel de toro, nos hemos dado cuenta que la acción política en Internet funciona, sirve para algo. Tenemos dos oportunidades de oro para verlo en las elecciones gallegas y vascas del próximo mes de marzo. También veremos qué pasa con las elecciones europeas de junio.

La situación hoy tiene dos ejemplos claves. Jueves 15 de enero. El Mundo da la portada a una noticia que tiene la comunicación política en su punto de mira. Bueno, en realidad tiene en punto de mira a Rajoy y su vulnerabilidad, pero lo que más importa es que el segundo diario en difusión en España y uno de los más visitados en la red, abre con un rotundo “Rajoy reúne un grupo asesor para mejorar su imagen pública “. El candidato popular ha decidido, al margen de los canales oficiales del partido y con una reunión informal sin su principal asesor de comunicación, pedir ayuda para hacer una comunicación más directa con las nuevas tecnologías.

De hecho, ya han presentado la web “Queremos“, que busca la participación de los jóvenes usuarios de internet. Y los próximos 24 y 25 de enero, están moviendo una quedada a través de Facebook, en el marco del primer Foro Abierto del partido.

Estos aires de cambio también llegan a Moncloa. Encuentro muy interesante la web del Plan E que ha presentado el ejecutivo. Interesante sobre todo por las carencias que tiene, es decir, va vestida con un vídeo del presidente, pero no deja de ser una web estática donde el ciudadano no puede ser escuchado.

Todo lo contrario de la última iniciativa del equipo Obama. Si el presidente-electo ya rompió moldes al afirmar que haría un video semanal en YouTube, cambiando la tradición del discurso radiado del Presidente, el equipo de transición informó esta semana de la creación de un nuevo mecanismo de comunicación entre la ciudadanía y el presidente.

Con un claro mail titulado “Give your ideas directly to the President”, han creado el llamado “Citizen’s Briefing Book“, un espacio donde los usuarios, registrados, pueden aportar ideas, comentarlas y votarlas. Las más votadas, serán presentadas al Presidente. Toda una novedad, mucho más directa que -me viene a la cabeza- las iniciativas legislativas populares -aunque con menos protección jurídica-, más fácil, más interactiva y más comprensible.

Tendremos que prestar especial atención a la experiencia Obama, porque tiene todos los números de convertirse en el primer presidente que tendrá internet como una herramienta de trabajo real y no como un compromiso; traspasando el propio eje de campaña electoral con el medio. Sarkozy puso un espía en la red, pero Obama pone la red a trabajar. 

Se reconoce la resistencia al cambio a simple vista. El pasado martes tuvo lugar un acto muy interesante en Convergència. Una mesa redonda sobre política y las herramientas 2.0, con tres ponentes de excepción: Antoni Gutiérrez-Rubí, Toni Aira y Jordi Segarra. El acto, organizado por la sectorial de nuevas tecnologías, apuntó a todas estas cuestiones. Las personas que organizaron el acto, como Roc Fernàndez o Marc Pallarès saben muy bien de qué se trata … pero entre el público aún existían preguntas que ponían el freno o quitaban importancia al medio. Normal, pasa en cada casa. Pero estoy convencido de que en un período más corto que largo, estas reacciones habrán dejado paso a otras: ¿cómo profundizar en el medio?. Tiempo al tiempo.

Cuento de Navidad (de financiación, felicitaciones y 65 horas)

El cine y la televisión se han encargado de poner en evidencia que Navidad es una época sumamente propicia para la felicidad, el amor, el perdón y la fraternidad. Una época dada al optimismo y en que todo es posible, donde reina la magia y la ilusión para que todo lo que deseamos se haga realidad.

Una época también para la reflexión sobre la necesidad de ser más bondadosos, más comprensivos y más generosos durante estos días. Curiosa la incidencia de pedirlo durante unas semanas y no durante todo el año, pero vaya, es lo que nos ha tocado vivir.
La negociación de la financiación que, por cierto, fija a unos parámetros de un Estatuto de autonomía que es ley orgánica y que el propio gobierno central se niega a aplicar; me recuerda mucho al sempiterno “Cuento de Navidad” de Dickens, donde el binomio Zapatero -Solbes interpreta a la perfección el papel de Scroogge.
Con otras referencias navideñas, Montilla es más que nunca el protagonista de “¡Qué bello es vivir!” (It’s a wonderful life en inglés para los más puristas), donde él y el PSC se están repensando su relación con el PSOE si no hay un acuerdo sobre financiación antes del 31 de diciembre. De momento, los presupuestos ya pasaron el último trámite parlamentario tras el veto en el Senado protagonizado por la extraña alianza ERC-PP, con el voto afirmativo de los diputados socialistas catalanes.

Claro que no sé yo si en la versión moderna de la película de Capra, Montilla y el PSC entenderán que su posición es tan delicada que pueden estar generando la última de las más grandes desilusiones y esperanzas de todo un país: no tenemos demasiado margen de maniobra más.

Tengo la sensación de que en CiU están esperando que el tió y los reyes magos les traigan una rotura del Gobierno. En la Plaça Sant Jaume (bien, más bien en la sede nacional de ERC) saben que si el 31 de diciembre no hay acuerdo y este tema se prolonga demasiado, será difícil sostener su Gobierno.  Además, el pacto de gobierno empezará a no tener sentido y podría generar un desencanto aún mayor entre el ya crítico electorado de los republicanos.
Serán unas semanas duras que habrá que tomar con toda la calma y la prudencia posible. Y yo añadiría, con el espíritu navideño que las postales de Navidad que estos días se están enviando. Sí, es cierto, este año las administraciones públicas repartirán menos ilusiómn que otros años: la crisis ha obligado a reducir el número total de felicitaciones enviadas y a promover el envío  de versiones digitales.

Las casas reales también han recortado su gasto, como la británica. En España, los nietos de los reyes felicitan las fiestas a todas las personas que recibirán una postal real. Aunque para postal original, mejor la de los diputados socialistas que han hecho de las caricaturas al presidente del Congreso, José Bono, el leitmotiv de este año.
Las fiestas seguirán con Scroogge o sin. Con personajes de Capra o sin. Con la lotería por la televisión o con huelga de RTVE. Con cena de empresa (o de la Asociación de Periodistas Parlamentarios) o sin. Pero esto seguirá adelante. Incluso, con belenes en los juzgados o belenes sin niño Jesús en el centro de la ciudad. Con abetos a pedales o con lámparas de bajo consumo.
Eso sí: el primer regalo nos ha llegado con la votación del miércoles al Parlamento Europeo que cortar las alas a la propuesta de aumentar a 65 las horas laborales semanales en Europa. Un triunfo por derechos sociales.

Un país de insatisfechos

Si escucha la radio por la mañana se dará cuenta que la mayoría de los oyentes son hombres por la naturaleza de los productos que se anuncian. Talleres mecánicos, cambios de ruedas, seguros de coches … y clínicas para el tratamiento de problemas de impotencia e insatisfacción sexual.
Nuestro país, sin embargo, tiene un problema de insatisfacción muy grande. No sé si sexual o no, pero un problema de insatisfacción al fin y al cabo. Pero a diferencia de los espacios publicitarios de las cadenas de radio que acompañan a muchos catalanes y catalanas al trabajo o a llevar a los niños a la escuela, nuestro país parece no disponer de una clínica que nos haga recobrar la satisfacción. En la política.
Los datos del CEO no pueden ser más decepcionantes: el 72% de los catalanes encuestados afirman estar insatisfechos con la política que se hace en nuestra casa. Sí, lo vuelvo a repetir, el 72%.
¿Qué significa que el 72% de los catalanes no esté satisfecho con la política? Que nuestro sistema es cada vez más débil, cada vez camina hacia una abstención mayor y hacia una sensación de pasotismo que no es nada recomendable para el país.
El Gobierno ya se encargó de estudiar este fenómeno, proponer acciones de mejora y llevar a cabo algunas, como la campaña del “Som-hi!“, Que ya hace meses que sostiene todas las comunicaciones del Gobierno.
Pero, ¿por qué hemos llegado a esta situación? Os recomendaría que le deis un vistazo al informe. Pero como sé que no lo harás y como yo no tengo ni el conocimiento ni el tiempo para estudiar esto como lo hizo el Gobierno, os presento los tres puntos que desde la comunicación nos ayudan a entender esto:
1. El papel de los medios de comunicación
Nuestro país sufre lo que sufren muchos países (segmentación de audiencias, aparición de nuevos medios, auge de la prensa en internet, desaparición o crisis de periódicos …), pero con la diferencia que lo sufre por partida doble: medios en catalán y en castellano. Los medios que informan más ampliamente de la actualidad catalana no son los más seguidos. Y los que son más seguidos muestran una realidad sesgada del país. Además, es evidente que la concentración de noticias en lo que hoy ocurre en muchas familias catalanas tiene mucho que ver: cuando el vocabulario público lo forman los ERO, manifestaciones, reestructuraciones y despidos, es normal que la gente no piense que la situación es idílica. Y si encima algunos medios intentan hacer ver que la clase política catalana es peor que las otras a base de reposapiés a los coches oficiales, el resultado puede ser nefasto. Lo que ya os comentaba, mientras la Familia Real tiene más partida presupuestaria, aquí hablamos del tunning de un Audi.
2. La política de comunicación
Ya os lo comentaba en este post. Pero no está todo dicho: el Gobierno no está explicando todo lo que hace. Por ejemplo, este martes pasado Dolors Camats explicaba con una claridad Meridiana lo que se está haciendo desde el Gobierno en políticas sociales. También lo hizo Anna Simó. No creen que no se entiende cómo estas dos diputadas cuando están en un programa de televisión se expresan la mar de bien y cuando el Gobierno abre boca no se le compran? Explicaciones, mil y una. Pero puede que tengamos hechos y no palabras en este aspecto.
3. Aislamiento
Ya sea por el efecto de los medios o por la poca destreza comunicativa del Presidente o del Gobierno, una cosa está clara: nadie habla a los ciudadanos. Ni quién manda ni quién está en la oposición. Ejemplo: el vídeo de CiU de 2 minutos y 50 segundos largos donde se ponen cortes de telediarios per il lustrar el Gobierno Montilla. Una comunicación unidireccional que no explica ni relato, ni propuesta ni espera respuesta. Y aquí está el problema, nadie habla con los ciudadanos. Los pocos movilizados cada vez tienen más en mente que actúan cada 4 años y que sólo entonces alguien les quiera escuchar. Tanto cuesta hablar directamente a la gente? Tanto que hoy con todos los medios que tenemos? No quisiera polemizar, pero observen el apoyo a Benach proveniente desde la red después de la polémica. Porque es mejor que los demás? No lo creo: sencillamente porque una persona reacciona diferente ante quien escucha que de quien pasa de todo.
Y sobre todos ellos planea la crisis. Sí, es de manual: cuando la gente tiene problemas económicos suele creer que están provocados por la política, disminuye el apoyo a las instituciones y aumenta la insatisfacción. Esto es de manual. Pero si lo es podemos hacer dos cosas: esperar a que pase la tormenta o mojarse e intentar ganar apoyos. Esto en un momento como el que vivimos no es gratuito: convertimos la perplejidad en acciones. Som-hi!

La cuenta atrás de Montilla

El Gobierno de la Generalitat hace frente a un problema comunicativo desde el otoño de 2003: explicar la acción de gobierno de una coalición. Después de 23 años de gobierno de Jordi Pujol, y algunos más de gobiernos de un solo partido en La Moncloa, nos enfrentábamos con un escenario nuevo para la mayoría de ciudadanos, un gobierno en coalición que nacía de una mayoría parlamentaria que no hacía presidente del país al partido con más escaños. Cataluña perdía la virginidad en el mundo de las coaliciones.
Un aspecto esencial en todo gobierno de coalición es saber quién será la cara y la voz de éste. La política de comunicación es un caballo de batalla entre los partidos y Cataluña no fue una excepción de esta norma: está en juego saber quién capitalitzará la acción de gobierno. Y más allá de la historia de la primera y la segunda etapa de los gobiernos tripartitos, con todos sus altibajos y episodios más o menos conocidos; la tensión por saber quién debía capitalizar los activos del mismo es la propia historia del tripartito.
Sólo así puede entenderse la ausencia de un portavoz del Gobierno con más protagonismo del que Aurora Massip tiene. Sólo así se pueden llegar a comprender las diferencias de velocidad entre los tres partidos y su desigual acción ante los medios. Sólo así se puede entender que escuchemos un mensaje en Barcelona y uno muy diferente en Madrid.
De hecho, la ausencia de una mejor política de comunicación tiene su parte de responsabilidad en los resultados de la encuesta que La Vanguardia publicaba este domingo. Es cierto: una política de comunicación no sustituye la política en sí misma. Pero una buena política de comunicación sí que sirve para neutralizar los elementos que amenazan el gobierno, maximizar los puntos fuertes y aprovechar todas las oportunidades que se presenten. Y esto no es responsabilidad de Massip o de Ribas, sinó del difícil equilibrio de una situación política.
Leo en el blog de Saüll Gordillo que nos recomienda el artículo de Miquel Martín en El Singular Digital. Martín fue director de comunicación del grupo parlamentario de ERC en Madrid y apunta a la ausencia de una política de comunicación más fuerte y proactiva como origen de muchos males del gobierno tripartito.
Pero volvamos a la encuesta. Es destacable que con un año de diferencia veamos un cambio de tendencia tan importante: el tripartito no sumaría. Montilla tiene más confianza de los ciudadanos que el jefe de la oposición, pero los propios ciudadanos prefieren a Mas como presidente de la Generalitat. Lo que hay que hacer notar es que entre los electores de Esquerra, la mayoría preferirían a Montilla sobre Mas, por si alguien empieza a pensar en escenarios post-electorales o si después del vídeo de los dos años de gobierno que presentó CiU, aún tiene ganas de hacer otros Confidencial.cat …
Pero no todo son malas noticias para el presidente Montilla: recibe más aprobación que desaprobación; son algunos más los que piensan que la tarea del presidente es buena o muy buena. Pero si observamos la foto de conjunto, el presidente ha perdido 6 puntos de aprobación durante el último año. Si preguntamos por la acción del Gobierno, los resultados son aún peores: hay más rechazo que apoyos.
Esta encuesta marca, no un cambio de tendencia, sino la profundización de esta: el Gobierno tiene un problema grave para ser aprobado por los ciudadanos y ciudadanas. Tiene un problema grave para justificar una reelección y el contexto económico no ayuda. Con ausencia de crisis económica el debate puede ser claramente de valores (un gobierno de izquierda contra un gobierno de derechas, un gobierno catalanista o la Cas Gran del catalanisme, por ejemplo), pero con los graves problemas que afronta el país no sería extraño que las opciones que reclaman un gobierno más fuerte sean cada vez más plausibles.
Para Montilla empieza una cuenta atrás; le quedan dos años para demostrar que se ha ganado la confianza del país. Tiene dificultades más que observables y la falta de elementos como el carisma, un discurso emocional y una política de comunicación adecuada. Pero claro, en un gobierno de coalición el margen de maniobra ya se ha visto que es más limitado.
La experiencia la sabremos valorar con el tiempo, estoy seguro. Las coaliciones fortalecen nuestra salud democrática, por mucho que nos haya parecido que la creciente desafección haya dañado nuestro sistema. No es fácil gobernar en coalición. Nada. Pero a diferencia de otros países o territorios, conocer la experiencia ha abierto las mentes de muchos ciudadanos y nos ha empujado a un ejercicio importante para el sistema: tener conciencia de que el nuestro es un sistema parlamentario, y que por mucho que al final hablamos de dos candidatos, la pluralidad se expresa a los escaños de nuestro Parlamento.

Lecciones del A8

La declaración institucional que el Presidente Benach dirigió ayer a los catalanes puso punto y final (al menos esa era la intención) en la polémica que empezó a dejarnos minutos de radio y ríos de tinta durante este fin de semana.

Se ha escrito ya mucho sobre el tema, pero para los que no estén al corriente haremos un pequeño resumen: ABC publicó la semana pasada una noticia donde se hacía constar que la renovación de la flota de coches oficiales del Parlamento de Cataluña incluía algunas mejoras en el coche del presidente de la cámara, básicamente la instalación de una mesa, un soporte para descansar los pies y una televisión. En total, un gasto adicional de casi 9.000 euros. Que si dividimos entre los contribuyentes catalanes no llegan a representar un céntimo por persona.

Pero en tiempos de crisis, la opinión publicada, y a su vez la pública, se han apresurado a indicar que este es un gasto superfluo y una falta de respeto a los ciudadanos y ciudadanas que están notando el peso de la crisis.

La importancia de este momento político que hemos vivido estos días la encontramos en las lecciones que podemos extraer aunque, permitidme que sea directo: es una polémica interesada. Y podemos establecer lecciones, pero el origen propio de la crisis está viciado.

Lección 1: no dejar nada por sabido o contado.
No todo el mundo sigue la actualidad política 24/7. No todo el mundo sabe que el Presidente del Parlamento viene cada día desde las tierras de Tarragona a Barcelona para trabajar. No todos sabemos que la renovación del parque móvil no se va aprobar en tiempos de crisis. Por tanto, hay que anticiparse a las preocupaciones básicas del ciudadano medio.

Las personas que seguimos con más interés la actualidad política sabemos cómo se trabaja en el Parlamento. Sabemos cómo trabaja un representante público. Y si encima somos politólogos, podemos llegar a entender el poder de la legitimidad democrática y el papel institucional de las personalidades políticas.

Pero el ciudadano no. Y hay que explicarlo.

Lección 2: no obviar las fuentes.
Si con un contexto mediático adverso una parte de los medios no son responsables en su ejercicio de la actividad periodística, habrá que salir antes al atril. Como ayer explicaba el Presidente, con las medidas presupuestarias emprendidas este año se han ahorrado 5 millones de euros. La pregunta es, ante 5 millones de euros ahorrados -que son los que realmente sirven para hacer escuelas, 9.000 euros no son irrisorios?

Lección 3: creer que quién ha pecado no tirará la piedra.
El coche del Presidente de la Generalitat tiene televisión. Según algunos medios, Pujol ya tenía. CiU se hizo construir un ático en la sede de un Departamento, el gobierno balear en tiempos de Jaume Matas pagó a prostitutas en un viaje oficial … que se le instale una herramienta de trabajo en un coche oficial-que no es de uso personal-quizás tendrá más beneficios para la población que pagar por sexo y alcohol en Rusia.

Y los ataques de los diferentes partidos,  ha sido bastante rotundo. Aunque Montserrat Nebrera ha dicho su acusando a miembros de su partido ser fariseus al denunciar la censura a Benach cuando, según la diputada, hay miembros del PPC que usan dinero del partido.

Lección 4: no poner más leña en el fuego de la desafección.
Por lo que hemos visto, el ciudadano normal y corriente no puede sentir nada más que desafección. Mientras él o ella tiene dificultades para llegar a final de mes, sufre unos transportes públicos deficientes o colas en la sanidad pública, aparecen noticias como esta que, con un enfoque bastante sensacionalista, no hacen más que llenar las filas de los desafectos.

Aunque la respuesta del Presidente fue más que digna y correcta, muchos ciudadanos no lo habrán visto así. De hecho, muchos ni se habrán enterado.

Habrá que ir con mucho cuidado la hora de hacer cualquier gasto público: el acceso a más información y de forma más rápida está acentuando la accountability de los servidores públicos. Esto es, ciertamente, una muy buena noticia para la salud de nuestra democracia. Pero para que así lo sea será necesario que nuestros políticos mejoren todo lo que puedan en su comunicación. Pero también que aquellos que han de señalar los excesos lo hagan con responsabilidad. Porque supongo que si 9.000 euros pueden generar esta tensión, el aumento del presupuesto de la Casa Real también debería generar el mismo estado, ¿no?

En todo caso, les recomiendo que lean las fuentes originales de cada historia. Benach ya explicaba algunas cosas que ayer hizo de forma oficial a su bloque la semana pasada. Porque si podemos extraer una lección sobre todas es el ejemplo de transparencia del Presidente en esta crisis. Supongo que muchos de vosotros no estaréis de acuerdo con el gasto del coche oficial, pero no se puede negar que el Presidente ha dado la cara. Cosa que muchos representantes públicos no suelen hacer, y cuando pasa, tal vez sería hora de  hacer un reconocimiento de ello. Que de vez en cuando, va bien. Y más cuando es objeto de una violencia verbal sin precedentes, falseando su biografía y sin tener en cuenta su contribución al país en tanto que Presidente del Parlamento.

Comunicar el recorte (del Estatut)

El recorte ya está aquí. Sí. Sin lugar a dudas. Se acaba del todo el tiempo de los soñadores, de los idealistas. Llega el de los conformistas. Sí, el Tribunal Constitucional está preparado para hacer lo que todos esperábamos: cercenar el Estatut que el pueblo de Catalunya refrendó el 18 de junio de 2006. No lo olvidemos: antes había sido aprobado por la mayoría absoluta de los votos de órganos sin un ápice de sospecha de ser nacionalistas catalanes: las Cortes españolas.

Según leemos en La Vanguardia, el alto tribunal está preparando recortes sustanciales en varios artículos impugnados por otras comunidades autónomas, el PP y el Defensor del Pueblo. El Constitucional, a falta de saber como afectará la renovación de sus miembros, ha acelerado la sentencia sobre el texto estatutario catalán y se prevé que se suprima la negociación bilateral de la financiación, la obligación de saber catalán (tal y como pasa con el castellano), entre otras.

O lo que es más importante: se ha puesto una bomba al alma del texto estatutario y nadie la sabe desactivar. La cuenta atrás hace tiempo que se inició, pero cada vez queda menos tiempo. Muy poco tiempo.

Ante el alto tribunal, no tendremos acción alguna posible. Que me corrijan los expertos en Derecho, pero las decisiones del Tribunal Constitucional no se pueden recurrir, a no ser que vayamos a instancias europeas. Y no, no veo a Montilla pidiendo lo mismo que Ibarretxe.

Ahora la qüestión que debería planear sobre nuestros representantes políticos es: ¿y ahora qué? Y cómo este blog no es de análisis 100% política, sinó que lo es de comunicación política, ajustaré la pregunta: Y ahora, ¿cómo comunicamos el recorte?

Llega un momento crucial para hacer que esto a lo que llamamos Catalunya funcione o de tan perplejos como nos quedaremos, tendremos que cerrar el negocio. Porque si tenemos en cuenta el elevado pasotismo (llámenle desafección) cuando de política catalana se habla, no quiero ni imaginar lo que pasará a los pocos que aún seguimos al pie del cañón cuando veamos que nos han tomado el pelo.

¿Cómo transformamos la decepción que se generará (si no se ha generado ya) no en votos, sinó en adscripción a un proyecto nacional y de futuro? ¿Cómo podemos pedir a la gente que nos siga si ni unidos nos hacen caso? ¿Cómo podemos hacer del modelo catalán un modelo de éxito sino nos dejan ni construirlo?

Y lo que para mi es esencial: ¿qué se ha hecho de la decisión soberana de los catalanes y catalanas al refrenfar su Estatut? ¿Cómo les explicamos que no les han robado la cartera, cuando todo apunta a lo contrario?

Demasiadas preguntas. Pocas respuestas. Pero una reflexión para quién la quiera coger, para quién la quiera usar. Pienses, por favor, en un plan de salida. Dejen el cortoplacismo comunicativo en política, olviden el tacticismo y pienses de un modo estratégico:
Y ahora, ¿qué hacemos?
Y ahora, ¿cómo nos lo explican?
Y ahora, ¿qué objetivo nos marcamos?
Den respuestas a esto y conseguiremos salvarlo. Den respuestas a esto y tendremos más fuerza, seremos más y lo conseguiremos. Pero hablen claro. Hablen, comuniquen… y escuchen.

La palabra en el ADN de la política

La contraposición de la palabra a la guerra es una de las máximas en nuestra cultura. Si la guerra, según Clausewitz, es la continuación de la política por otros medios; la palabra sustituye las bombas.

Por tanto, la palabra reside en el ADN de la política, pero en realidad, forma parte de casi todo. Encuentro muy curiosa esta noticia que me hace llegar Carlos: mediante el análisis de las palabras de las portadas de los principales medios de comunicación, podemos ver con nubes de tags cómo se ha cubierto la crisis financiera en el mundo.

No obstante, lo más curioso es ver como los propios medios han intentado autocensurar el lenguaje usado para describir la crisis financiera, el objetivo era evitar que con una cobertura informativa demasiado negativa se arrastran los mercados a pérdidas aún peores de las registradas.

Y es que el poder de la palabra es muy grande. Si no, lea las reflexiones de Paul Auster cuando ayer presentaba su último libro en Barcelona: los norteamericanos viven una nueva guerra civil basada en las ideas y las palabras.

Siguiendo con análisis lingüísticos, he encontrado muy interesante este artículo que La Vanguardia publica hoy. Si tiene la versión impresa, haga un vistazo porque se acompaña de una de las fotos más ilustrativas del carácter del President Montilla (imagen que ya analizó en su día Xavier). El artículo analiza las intervenciones del debate de política general y extrae que Montilla ha marcado dos palabras en su relato: trabajo y valores.

No deja de ser curioso que a día de hoy el gobierno de la Generalitat esté más basado en palabras que hechos, aunque su marca era “Fets i no paraules” (Hechos y no palabras). Y para muestra, el anuncio que las ayudas a la dependencia están paradas porque no hay fondos, o sea, tenemos la palabra política y la de la ley pero no el hecho. O la imagen histórica de los expresidentes con el President Montilla. Una foto con un valor único, pero que no deja de ser más palabra que hecho.

Pero como ya hemos comentado más de una vez, si la política se basa sólo en la palabra no comunicaremos nuestro objetivo, ya que la comunicación tiene en la palabra su base, pero no el punto más importante. Comunicar también involucra la imagen, los gestos, el lenguaje no verbal, el tono… y los sentimientos, las emociones.

La política no puede basarse sólo en palabras y por eso la fotografía de los expresidentes con Montilla comunica más por el gesto, que por la palabra. Y por eso los mercados colapsan, a pesar de la palabra censurada.

Revista de prensa (5/10)

Tras el debate entre los candidatos a vicepresidente, Sarah Palin vuelve a la carga acusando a Barack Obama de mantener contactos con terroristas que atacarían a su propio país. La Vanguardia y El País se hacen eco de este artículo del New York Times.

Sin abandonar aún la campaña americana, es interesante este artículo de ABC sobre la figura de Joe Biden. La última recomendación es este gráfico de USA Today para ver cuanto dinero han recaudado los candidatos y de dónde provienen estos fondos.

En casam encontramos este artículo del Avui que informa que 650.000 catalanes han fijado su residencia en segundas residencias. También encontramos una entrevista a Raimon Obiols dónde reflexiona sobre la capacidad negociadora del PSC.  La Vanguardia recoje también una nota sobre el cambio de tendencia en los ciudadanos, de llevar la fiambrera con comida de casa y no ir al restaurante, síntoma de la crisis económica.