Carme Chacón: un sacrificio sin recompensa

Dos modos de entender el sacrificio. Dos resultados distintos. Alfredo Pérez Rubalcaba es el nuevo secretario general del PSOE. Carme Chacón perdió su última oportunidad para liderar su partido. Dos formas de sacrificarse por el partido. Solo una tuvo recompensa.

Si algo se le puede reprochar a Carme Chacón es que no luchara. Dio, el pasado mes de mayo, un paso atrás -en palabras suyas- “para que el Partido Socialista dé un paso adelante”. Un sacrificio personal que no ha tenido la recompensa esperada. El Congreso debía ser su momento, quizás esperando que el candidato que se inmolara en las elecciones generales no fuera a ser el rival a batir. Porque esa es una de las claves para entender la elección de Rubalcaba: él se mojó.

La dimensión del sacrificio siempre es compleja. ¿Por qué se produce? ¿Qué se espera a cambio? ¿Por qué Chacón aceptó no luchar por liderar el PSOE? ¿Por qué Rubalcaba aceptó ser el candidato que llevara al PSOE a los infiernos? ¿Qué esperaban ambos al hacerlo? Esperaban lo mismo. Y en ese cálculo, Chacón olvidó que el sacrificio de Rubalcaba fue mayor. O, al menos, fue un sacrificio en el que luchó.

Cuando un líder o una organización se enfrentan a un contexto complejo como el actual, ciertas decisiones no llegan a entenderse. Ciertas cábalas sobre el futuro pueden depender de un factor. Algunos apuntan -y hacen bien- en valorar el tono del discurso de Carme Chacón durante el 38º Congreso. O lo que es lo mismo, en valorar el de Rubalcaba. Pero en esos cálculos de Chacón a la hora de no aceptar bajar al fango y luchar en mayo no estaba la valoración del sacrificio de Rubalcaba.

El nuevo secretario general se hizo el harakiri político en noviembre. Una derrota sin paliativos. Dolorosa y profunda. El peor resultado político del PSOE. Pero luchó. Hasta el último minuto. Se enfrentó a Rajoy sabiendo que en el mejor de los casos, la mayoría absoluta del Partido Popular no sería holgada. Y eso tiene su recompensa. Tiene su valor. Los delegados socialistas así lo han expresado.

Se abre ahora un periodo incierto. ¿Puede ser candidato a la presidencia del Gobierno alguien que estará ya en edad de jubilarse? ¿Será el candidato o candidata a las elecciones generales de 2015 alguien que ocupe ahora un escaño en el Congreso de los Diputados? La épica del sacrificio se esfuma para la candidata que afirmó no presentarse “para gestionar una travesía en el desierto”, sino que quería liderar el PSOE para llevarlo de nuevo al gobierno. Seguramente, no lo hará ella. Un sacrificio sin recompensa.

¿Un ejército de emociones?

El reto de la comunicación es hacernos partícipes. Ponernos en el centro del mensaje y permitir que lo hagamos nuestro. Lo interioricemos. En dar respuesta a ello, está el éxito o el fracaso de la apuesta de políticos, partidos, gobiernos… o empresas. ¿Y por qué es tan importante? Porque al fin y al cabo, los que tomamos una decisión, ya sea votar o comprar un champú, somos personas. A las que nos gusta ser el centro de todo.

La complicidad es el modo de hacer real ese objetivo. La comunicación que es cómplice con el receptor, es una comunicación de éxito. Pero… ¿cómo se puede tejer esa red de complicidad con el receptor si éste ya no está en contacto directo con el emisor? Esa es la pregunta que seguramente ha rondado en muchos despachos del Ministerio de Defensa y que tiene su respuesta en las campañas de publicidad que desde hace algunos años presenta el departamento que dirige Carme Chacón.

Aunque las Fuerzas Armadas sean una de las instituciones del Estado que gozan de una mejor valoración, su profesionalización ha dejado un hueco en ese papel socializador del ejército en la vida de los españoles. Pero pese a esa ausencia, las Fuerzas Armadas son valoradas con una de las notas más altas en numerosos estudios, como el “European Mindset” de la Fundación BBVA. De hecho, en esta encuesta, los españoles preguntados puntuaban con un 5,9 su confianza en esa institución. La más valorada lograba un 6 y eran las organizaciones no gubernamentales.

Por ello, las campañas del Ministerio de Defensa tienen el reto de recoger ese respeto y confianza con la necesaria complicidad ausente en el trato habitual con los militares. La muestra es el tono y el resultado de las mismas.

De hecho, si nos centramos en los anuncios realizados en las tres últimas celebraciones del 12 de Octubre, observamos ciertos rasgos que juegan con la emoción y la complicidad:

  • Personalización: cuando en 2008 se optó por dar protagonismo a las familias de los soldados, se pretendía ponernos a todos en el plano de nuestra propia experiencia con la familia. ¿Sufrimos cuando nuestros hijos están fuera de casa? ¿Admiramos a nuestros padres cuando logran éxitos en su trabajo y están lejos de casa? ¿Entendemos esa relación familiar de… personas? Poner nombres, apellidos y mostrar que el Ejército es de carne y huesos es un punto básico para poder buscar generar complicidades y esa proximidad tan deseada.
  • Reconocimiento: pero no sólo personalización hacia una institución tan grande y compleja es la clave; también debe buscar hacernos sentir lo mismo. La lucha por la empatía. Y en ello, el reconocimiento de la tarea de las Fuerzas Armadas, mostrar lo que hacen cuando están ejerciendo sus funciones tiene mucho que decir. Tanto en 2009 como este mismo año las campañas van encaminadas a ello. En la primera, el reconocimiento –o el endorsement, como dirían los norteamericanos- de personajes populares como Ferrán Adrià, Vicente del Bosque o Concha Velasco busca poner al frente de esa tarea de reconocimiento a caras conocidas. En el segundo caso, poner de manifiesto la gratitud, reconocimiento y admiración de aquellos que reciben la ayuda o de los que trabajan codo a codo con las tropas españolas.


  • Resultado: la campaña de este año muestra datos. Lo que se consigue y lo que se hace en las misiones de las Fuerzas Armadas. En el fondo, se nota la necesidad de defender la tarea de las misiones en las que participa España, especialmente tras un año complicado en Afganistán y la retirada de las tropas de Kosovo. Pero, en todo caso, quizás esta sea la parte más racional de las campañas de comunicación y publicidad: datos que muestran el resultado de lo que se planteó. Y también los resultados del mantenimiento de una maquinaria cara en tiempos de crisis. No olvidemos todo lo escrito y comentado sobre el gasto militar en época de recortes y ajustes.

La comunicación debe tener aspectos emocionales. Estas campañas son la prueba: la oportunidad del Ministerio de Defensa de evocar historias llenas de fuerza, color y emoción… historias que pueden convertirse en un nuevo relato mítico para unas Fuerzas Armadas del siglo XXI. ¿Un ejército de emociones?

I just called to say… I’m sorry

Chacón y su anuncio han revuelto las aguas de la política exterior. Que no es que estuvieran muy tranquilas de por sí… Hoy en La Vanguardia.

I just called to say… I’m sorry

Por mucho que nos esforcemos, nuestro dominio de la imagen y del escenario nunca podrá emular a la de los Estados Unidos. Partamos del origen: no nos podemos comparar con la superpotencia mundial en según qué ámbitos, y el militar es el más claro. Por mucho que nos esforcemos en anunciar movimientos de tropas sobre el terreno y ataviados con ropa militar, Chacón nunca podrá emularse a un comandante en jefe. Como tampoco es lo mismo Irak que Kosovo. Ni un anuncio en tierra comparado con uno a bordo de un portaviones.

La crisis diplomática generada por el anuncio de retirada unilateral de las tropas españolas desplegadas en Kosovo me ha devuelto de golpe a una fecha que quedó ya marcada para la historia: 4 de noviembre de 2008. Ese día, tras una reunión en la Universidad George Washington y tras observar cómo votaban algunos ciudadanos en un polideportivo de la zona de fraternidades (sí, esas de letras griegas que tanto hemos visto en los productos hollywoodienses), junto a los 16 de Washington nos dirigimos al Departamento de Estado.

Empezaba una fina y persistente lluvia cuando nos adentrábamos en el reino, entonces, de Condoleezza Rice, con las habituales medidas de seguridad. Aguardaba en su interior una reunión con la responsable de las relaciones entre España y Estados Unidos, Elaine Samson. Samson nos recibió y tuvimos una charla muy cordial sobre la transición que se avecinaba (fuere cuál fuere el resultado de las elecciones) y el desarrollo de las relaciones bilaterales entre España y los Estados Unidos en los últimos años. Sin temas tabú: de Irak a la silla de Zapatero en el G-20.

Cuando Chacón levantó las señales de alarma en las cancillerías de medio hemisferio norte, pensé en Elaine. En su transparencia y su atención. Pensé en la falta de educación mostrada por nuestro gobierno al tratar con aliados. Y sí, sobretodo pensé en si le debíamos una disculpa también a Elaine por no haber sido lo suficientemente decorosos en algo tan delicado.

Algunos afirman que la luna de miel entre España y Estados Unidos llegó a su fin la pasada semana. La reacción nos muestra que quizás no, que realmente ha habido un cambio en la Casa Blanca (por mucho que aceptemos que Kosovo no es Irak), pero sin duda nuestra credibilidad está minada. No somos un país fiable.

Y más allá de la idoneidad o no de la retirada de las tropas, de si conviene, si es lo más sensato para un país que no reconoce el estado en que realiza misiones de paz; la cuestión es que como en otras áreas de la vida cotidiana, no hay nada más importante que la buena comunicación y el mantenimiento de la necesaria cortesía. Quizás le debemos una disculpa a Elaine, pero también a todas las Elaine del resto de cancillerías de nuestros aliados. Los mismos a los que alguna vez recurriremos en busca de ayuda. Porque al fin y al cabo, de tanto anhelar el cambio ahora resulta que somos nosotros los que no hemos cambiado.

Nombre propio #7: Carme Chacón

Un año de cambios, muchos cambios, que ha llevado a la catalana ministra de Defensa a protagonizar noticias, noticias y noticias. La imagen de una mujer, catalana y embarazada pasando revista a las tropas el día de la toma de posesión de su cargo, dio la vuelta al mundo.

Chacón fue la cabeza de cartel del PSC en las últimas elecciones generales y consiguió un hito que no se repetía desde las elecciones de 1982, que el PSC llevara a Madrid 25 diputados que fueron decisivos para la victoria de Zapatero.

La ministra de Defensa simboliza la apuesta del presidente para dar más protagonismo femenino a la política. Si deseas ampliar este ámbito, os recomiendo el libro “Políticas” de Antoni Gutiérrez-Rubí.

Este año Carme Chacón ha protagonizado momentos muy importantes a nivel comunicativo. Su primer acto como ministra lo fue, pero también los viajes a las tropas, las fotografías en algunos medios con su hijo Miquel al Ministerio de Defensa, etc.

Chacón es un nombre propio del 2008 y seguramente lo seguirá siendo durante muchos años. El vídeo de las fuerzas armadas del último 12 de octubre supo dar otra perspectiva del Ejército, un cambio en la concepción que se tiene de la institución. Por ello, podemos suponer que este cambio estará presente durante toda la legislatura.