5 rituales de la campaña electoral que no pasan en Estados Unidos

No puede haber nada más diferente a una campaña electoral española que la campaña presidencial en Estados Unidos. Las diferencias son tan abismales que cuando pensamos en la lógica española y la intentamos trasladar a Estados Unidos fracasamos de forma estrepitosa. Porque estas son unas elecciones tan distintas que nada aplica. Pero hay cinco cosas que nos llaman especialmente la atención y que al hablar con tantos colegas y periodistas en España estos días he visto que hay casi una barrera insalvable. Te las cuento en este artículo.

1. ¿Oye, cuándo empieza la campaña oficial?

pegadacartelesEstados Unidos lleva casi dos años en campaña electoral. Primero fueron las primarias y luego la campaña entre los dos candidatos a la presidencia. Y no hay fecha oficial para ello.

Cuando un candidato está haciendo campaña para las primarias, también intenta aprovechar todas esas relaciones para la campaña final. Y si un candidato ya tiene asegurado el apoyo del partido, empieza a hacer campaña mucho antes de que el partido le confirme oficialmente en julio-agosto en la convención.

Así que no, aquí no hay pegada de carteles, ni una ley que establezca que la campaña dura 15 días.

2. ¿Y cuál es el último día para publicar encuestas?

encuestas

En Estados Unidos no existe una prohibición tan absurda como la que tenemos en España para la publicación de encuestas electorales. Se pueden publicar hasta el último minuto. Así que podrás seguir los trackings de los candidatos hasta el propio 8 de noviembre. No tendrás que recurrir al mercado secundario de frutas y verduras del país vecino.

3. ¿Y sabes ya qué van a hacer los candidatos en la jornada de reflexión?

jornadareflexion

Aquí no hay jornada de reflexión. Los candidatos y los partidos pueden pedir el voto hasta el último minuto y las candidaturas trabajan hasta que se cierra el centro de votación. Aquí no hay una fecha límite para hacer campaña, la ley electoral solo te pide, en algunos estados, que no puedes hacer campañas a ciertos metros de un colegio electoral. Nada más. Así que no te extrañes si recibes correos o sms de los candidatos en jornada electoral.

Tampoco hay un mitin de cierre de campaña como lo entendemos nosotros. Los candidatos suelen hacer un discurso muy relevante el lunes anterior a la elección, pero no tiene el aire de chimpún que tienen en España. La campaña sigue.

4. No se vota en domingo.

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En Estados Unidos se vota en martes. De hecho, se vota el primer martes después del primer lunes. Así que la gente tiene que organizar su día para poder votar. En algunos estados se dan muchas aglomeraciones y colas, por lo que hay mucha gente que no tiene muchos incentivos para votar. Así que aquí en las noticias no leerás nada sobre el “bonito día que hacía para pasear y votar” o la gente que va a votar después de misa o antes del vermú.

5. ¿Y en la sede del partido quien sale a hablar?

sedeelectoral

En Estados Unidos los partidos ocupan un lugar menos central que en España. Aquí las campañas son de los candidatos. Literalmente. Son los candidatos los que son nominados, pero los que organizan e incluso pagan su campaña. El ejemplo más claro el de Trump, que está pagando de su bolsillo el tramo final de la campaña. Así que las sedes nacionales de los partidos no valen para nada en la noche electoral.

Washington D.C, en este sentido, tiene un interés informativo tirando a cero en la noche electoral. Las sedes de campaña suelen estar en los estados nativos de los candidatos. En esta elección, las dos están en Nueva York. Trump, en la Trump Tower en la 5ª Avenida y la de Clinton en Brooklyn.

Las noches electorales giran entorno a las fiestas/eventos que crean las campañas. En ellas, el candidato da un discurso, ya sea de victoria o de derrota. Pero no en la sede del partido, ni sale el presidente del partido a dar una rueda de prensa, ni nada por el estilo.

Spain is different. O bueno, esto es different.

Elecciones en Portugal: Portugal no es una provincia española

Si en Alemania mañana decidirán si la derecha gobierna con los liberales o no, aunque seguramente siga gobernando la derecha, en Portugal la cuestión es muy diferente: el terreno de juego está a la izquierda.

La elecciones portuguesas –por cierto, las primeras en menos de un mes, ya que el 11 de octubre se celebrarán las municipales- tienen nombre y apellidos, los del actual primer ministro José Sócrates. Este socialista, europeísta y dotado para la comunicación, se presenta a una reelección que la mayoría de encuestas dan por hecha. Enarbolar la bandera del antiespañolismo no le ha servido de mucho a la candidata de los conservadores del Partido Socialdemócrata, Manuela Ferreira Leite.

De hecho, España ha sido un issue de la campaña electoral y parece que a Ferreira le falló la estrategia electoral: pese a que el temor de muchos portugueses de ver como la influencia española se multiplica en su país, son conscientes de la necesidad de tender puentes entre los dos países para su propio progreso económico. Y parece que negarse a la conexión de Lisboa y Madrid por AVE no sea una gran medida…

La crisis económica, como en Alemania y en cualquier cita electoral que se dé a partir ahora, ha copado parte de los mensajes y quién sea elegido tendrá el deber de llevar a cabo las políticas necesarias.

Son interesantes algunos pasos dados en Internet en esta campaña. Sócrates se ha inspirado enormemente en la campaña de Obama –incluso tiene su propia red social- y los colores y tipografía nos recuerdan al buque insignia del entonces senador de Illinois. Ferreira tiene una web más modesta, aunque al igual que su contrincante, están presentes –que no participando activamente, es diferente- en numerosos canales como Redes Sociales, UGCs, etc.

Con AVE o sin él, Portugal decide mañana su futuro.

Los secretos de la campaña Obama

Algo extraño pasa en este país cuando aterriza un asesor de Obama: capta toda la atención mediática y se le dedican grandes espacios en los medios. Y no es para menos, porque la campaña que hizo al senador de Illinois presidente de los Estados Unidos ha marcado un antes y un después.

Podría decir que no entiendo el alboroto ante todos los asesores del presidente, pero mentiría: es comprensible. Lo es, porque creo que sentimos una sana envidia al ver como una campaña electoral puede pivotar única y exclusivamente en la gente. Porque no estamos acostumbrados a ser la parte central del debate político.

Mientras escuchaba a Harfoush reflexionaba sobre lo que estaba diciendo a quién dirigía su intervención. Nuestro modo de participar en la política no se semeja, ni por asomo, a ese milagro participativo conseguido en la campaña de las presidenciales de 2008. Cada anécdota que explicaba, escondida en los 13 millones de correos enviados desde Obama for America, dibujaba sonrisas y levantaba admiración. A mí me ha hecho viajar a la noche del 4 de noviembre, una noche mágica que intenté relatar en este post. Curiosamente, titulado igual que su libro.

Supongo que entre las personas que llenaban el auditorio del histórico edificio de Telefónica, se mezclaba ese sentimiento de envidia y la pregunta siguiente, ¿cómo podemos hacer algo similar aquí? Y la respuesta de Harfoush es la clave: no debemos tener miedo al medio. Solo son personas hablando con personas.

La campaña de Obama, la online y la offline, nos han enseñado muchas cosas. Quizás ha llegado el momento de no sorprendernos ante la visita de los artesanos de esa campaña y mostrar más interés en qué podemos cambiar de las nuestras. Como pasar del cara a cara Rajoy vs. Zapatero basado en el yo, yo y yo a campañas que hablen de nosotros. Como pasar de una estéril campaña en las europeas a sentir la necesidad de participar en el proceso porque alguien escucha.

Y ese camino deberá tejerse aquí, en la red. Aprendiendo de Harfoush, pero también de las campañas de grassroots, del uso de elementos emocionales y, puestos a pedir, de candidatos que nos hagan partícipes de su reto.