¿Y si hubiesen atentado contra el Capitolio?

Podría haber pasado. Un fallo de coordinación entre los controladores del Reagan y de Dulles. Un malentendido entre el Pentágono y la Situation Room de la Casa Blanca. O sencillamente, lo inesperado. De golpe, cuando algunos congresistas demócratas tomaban asiento tras levantarse para mostrar su apoyo al presidente, el techo podría haberse desplomado. O un gas podría haber fulminado a Obama. Y con él a Biden y a Pelosi. La línea de sucesión a la presidencia se habría terminado en cuestión de segundos.

Aunque sea ficción, este tipo de situaciones no se prestan al azar. Como en casi todos los regimenes políticos, la sucesión de un cargo está perfectamente definida en la Constitución americana. No sólo por la vía que antes ya hemos intuído (Presidente, Vicepresidente y speaker de la Cámara de Representantes), sino por la designación de un superviviente. El llamado designated survivor o designated successor.

Este miércoles, uno de los miembros del gabinete presidencial (nuestro consejo de ministros) se mantuvo a una distancia física, segura y prudencial del Congreso. Un miembro del ejecutivo que cumpla las mismas condiciones que debe cumplir un candidato a la presidencia es designado como la persona que, en caso de desastre fatal y de destrucción de la línea natural de sucesión, aseguraría la continuidad del gobierno.

Shaun Donovan, Secretario de Urbanismo, fue el designated survivor mientras Obama se dirigía al Senado y a la Cámara de Representantes. Durante el discurso del estado de la Unión, Donovan fue protegido con el mismo nivel de seguridad que el presidente y tuvo el famoso ayudante con el maletín con las claves nucleares.

Por suerte, no pasó nada y Donovan no tuvo que dirigir los designios del planeta. Aunque seguramente Donovan tampoco estuvo al cargo de la gestión del correo electrónico. Lo digo porque los discursos como el de este miércoles no se ganan sólo en la arena parlamentaria. Tampoco el debate sobre el estado de la Nación en España o los debates de política general en los parlamentos autonómicos. El debate se gana de verdad cuando se discute quién es el ganador ante la opinión pública.

Para ello, los poderosos gabinetes de comunicación siempre han tenido mucho cuidado en darse como vencedores ante los medios minutos después de finalizar los discursos o debates. Así ha funcionado y así seguirá funcionando. Pero… ¿qué ocurre con los que, por ejemplo, no han visto el debate en televisión ni lo van a hacer?

El correo electrónico parece haber sido la estrategia de esta Casa Blanca. Pero también de los Republicanos. Si David Axelrod, cuando faltaban apenas tres horas para el discurso, envió un correo a la base de datos del Ala Oeste, dando un adelanto de las líneas del discurso, fue el propio Obama –bueno, ya se entiende que no fue él- quien al finalizarlo envió un correo con un claro objeto: We don’t quit –no nos rendimos-.

Con este tipo de acciones demuestran un control de pequeñeces que no son tan pequeñas: ofrecer la visión propia de un tema importante con tus mensajes clave y la percepción que deseas generar. Lo mismo que McCain hizo con un mensaje grabado en vídeo que envió por correo con los problemas a los que se enfrenta América. La batalla de los correos.

Decididamente, Donovan no tuvo nada que ver. Seguro que Obama no le comentó nada sobre ellos. De hecho, quizás no tuvieron la tierna escena que la primera temporada de The West Wing crea con un designated survivor. Os la recomiendo (tranquilos, no se desvela ninguna línea argumental).

Una campaña en vídeos: la Convención Demócrata

La tradición marca que el partido que no está en el poder celebre su convención antes. De esta manera, la última semana de agosto, Denver alojó la fiesta de los demócratas, que nos dejaron un buen puñado de buenos discursos…

Acceptación de Barack Obama

Acceptación de Joe Biden

Discurso del Presidente Clinton

Discurso de Hillary Clinton

Discurso de Michelle Obama

Discurso de Al Gore

Leyendo el debate Palin-Biden

Me preguntáis, ¿quién ganó? ¿Palin o Biden? Mi respuesta es, ¿tan importante es saber esto?
En el post posterior al debate entre los dos candidatos a presidente ya os comentaba que el debate en sí no es lo que realmente importa, sino la concepción que tienen los votantes. Que los debates se ganan, normalmente, cuando terminan.

Esta vez había, sin embargo, algunos aspectos a tener en cuenta. El hecho de que sea un debate vicepresidencial: no es lo mismo un debate entre los candidatos a comandante en jefe que entre las personas que completan el ticket. El poder de los vicepresidentes en campaña debe interpretarse con prudencia. Ayuda, pero no es decisivo. Y para muestra, el pinchazo de Palin y el poco efecto de los errores y la lengua floja de Biden. Y eso tiene efectos en las expectativas, los resultados y los efectos.

No pude ver el debate en directo, así que he decidido hacer un tipo de análisis diferente al enfrentamiento entre los dos políticos; he decidido leer el debate. Podéis consultar la transcripción del debate en la web de la CNN.

Porque, como sabemos, lo que importa son las percepciones. JFK fue el ganador del debate electoral para aquellos que lo vieron por televisión. Los que lo escucharon, afirmaban que lo había ganado Nixon. Entre ayer y hoy los medios nos muestran como las encuestas nos dan a Biden como ganador, mientras algunos expertos afirman que quien sacará más réditos será Palin. Pero si lo leemos, ¿quién es el vencedor?

Esta pregunta es especialmente importante, en tanto que estamos limitando mucho el poder comunicativo: nos centramos sólo en la palabra. La palabra hablada y recogida en una transcripción. Sin voz, sin entonación, sin imagen. O sea, fijándonos en la parte que tiene un peso menor en la comunicación. Por tanto, la percepción debería ser por fuerza diferente.

Tras la pesada lectura del debate, podemos afirmar que Biden ganó por goleada el debate. En cuanto a mensajes, orden de las respuestas, llevar la respuesta al campo propio, argumentos, ejemplos, vocabulario, etc. Biden fue mucho más superior que Palin. Fue especialmente interesante el cambio de opiniones en economía, hablando del famoso rescate de Wall Street (que ha sido finalmente aprobado), la Guerra de Irak (que, por cierto, Biden también ha despedido a su hijo que está destinado allí) , y la igual respuesta en referencia a los matrimonios homosexuales. También reseñable el reproche de Biden a Palin sobre la negativa de McCain de querer reunirse con Zapatero; curioso el protagonismo del presidente de gobierno en esta campaña. La lectura nos muestra como Biden fue decisivo en varios momentos del debate, pero especialmente en el inicio y el final del debate.

Es especialmente curiosa la diferencia de estilo en el alegato final. Como sabéis, Palin fue Miss, reina de la belleza, durante su juventud. La alegría de la Gobernadora mostró un alud de lugares comunes, sin conclusiones claras y casi pidiendo el voto a John McCain porque es más guapo.

No estoy de acuerdo con las afirmaciones que el lenguaje llano de Palin la acerca a muchos sectores del electorado. No, ya que el electorado percibe estas elecciones como la elección del liderazgo del país. Y este liderazgo es la elección del mejor, del más capacitado … no de un vecino de Main Street. Y quizás hablarán el mismo idioma (la alusión directa a las hockey mums en la primera intervención es casi un insulto a la inteligencia) pero en política no se busca lo mismo que en el presidente o presidenta de la comunidad de vecinos .

A nivel de palabra hablada la superioridad de Biden se manifiesta en esto, en la contraposición de una gran experiencia, de un gran recuerdo de voto, de una figura que podemos saber qué piensa y qué ha hecho, contra una visión simplista de las cosas, con argumentos débiles.

Otra cosa es el marco simbólico que los republicanos han conseguido crear alrededor de Palin. Su relato personal y la protección de su figura. Y como pueden ser contradictorios: presentar una política cercana que no quiere hablar con la prensa (y por tanto, con la gente). Porque este análisis de la letra pura y dura cambia cuando se inserta la idea de Sarah Palin, lo que la gente esperaba de ella.

Pero incluso así, la imagen se deshincha. ¿Donde estaba la Pitbull en el debate del jueves? Si la elección de Palin es crear una mujer preparada y agresiva, si sus primeras declaraciones se basan en declarar la guerra a Rusia, ¿donde estaba esta figura el jueves?

Crónicas del debate

El Mundo

New York Time

Lo dudo mucho