Pornopolítica

¿Alguna vez lo has hecho frente a una cámara? Esa pregunta escandalizó a América al ser usada en un anuncio de la popular marca de ropa Calvin Klein. La escena, en un motel californiano, recordaba al porno de los 70 y jugaba con la sugerencia más explícita. Recurriendo al sexo sin ningún tipo de pudor. Años más tarde, candidatos a cargos públicos se desnudan o anuncian hacerlo si ganan. Otros, incluso prometen felaciones. ¿Vende el sexo? ¿Vende el sexo también el política?

No es sólo que lo que hagan nuestros políticos en la cama ayude a vender o a hundir su propia marca personal y política. Sólo es necesario observar a Berlusconi o a Bill Clinton, personajes que, por activa o por pasiva han sido y son el foco de la prensa por sus aventuras extramaritales. Es una cuestión algo más compleja: ¿puede ser el sexo la excusa para posicionar a un partido político?

En 2005, un grupo de protesta belga llamado Nee (No en holandés) vio la luz para recoger el descontento de un creciente número de holandeses defraudados con la política. Tras presentarse a las elecciones municipales de 2006, en 2007 se dieron a conocer en todo el mundo. La apuesta del partido fue la joven Tania Derveaux, candidata que tuvo un llamativo punto en su agenda política: prometió 40.000 felaciones. Aunque recibió 100.000 solicitudes.

La propuesta del Nee, con la joven Derveaux posando desnuda y sensualmente, dio la vuelta al mundo. El grupo de protesta supo aprovechar el tirón de las redes para hacerse eco en todos los rincones del planeta. Pero sobretodo de la estrategia del sexo como posicionamiento. Si en el manifiesto del partido se afirmaba que votar por ellos era mostrar el dedo corazón a todos los partidos tradicionales, hacerlo bajo la premisa de mamadas para todos, era dar un paso más.

Pero, ¿vende el sexo o la controversia? El Nee obtuvo el 0,18% de los votos en esas elecciones al Senado, insuficiente para tener representación, pero lo justo para mostrar su gancho. De hecho, según el estudio Sex in advertising. Perspectives on the Erotic Appeal, una quinta parte de los anuncios tienen connotaciones sexuales. Estamos sobreexpuestos a este tipo de mensajes. Varios estudios han mostrado que el sexo, por si solo, no mejora nuestra capacidad de recordar marcas y anunciantes. Ni nos impulsa per se a la compra. Quizás el caso del Nee es la demostración más palpable de ello.

Derveaux finalmente recurrió a una asistente para hacer efectivas esas 40.000 felaciones, bueno, las 100.000 solicitadas. Un vídeo con una actriz japonesa que hablaba de política internacional –citando a Bush o Rice- mientras imitaba los gestos de la práctica de sexo oral. “La política no es tan dura”, afirmaba la actriz.

En 2007 el University College of London realizó un estudio para comprobar si los anuncios con fuertes connotaciones sexuales eran más recordados que los que no recurrían a él. Para ello, dividieron a los sujetos en dos grupos. El primero, disfrutó de unos capítulos de Sex and the City, con anuncios durante la emisión, también sexuales. El otro, miró Malcolm in the Middle, una serie juvenil, sin anuncios sexuales. Ninguno de los dos grupos mostró mejor habilidad para recordar las marcas y productos anunciados.

La empresa norteamericana MediaAnalizer Software & Research mostró a un grupo de gente 400 anuncios de productos muy distintos. Aquellos anuncios que no apelaban al sexo conseguían ser recordadas en el 20% de las ocasiones, especialmente marcas y el propio producto. Los anuncios con connotaciones sexuales, sólo el 9.8%. La atracción de un generoso par de senos o unos marcados abdominales distraía a los sujetos de la marca del anunciante.

Retomamos, pues, la pregunta del inicio. ¿Vende el sexo o lo hace la controversia? ¿CK lideró la venta de tejanos por la calidad de su producto? ¿O lo hizo por las escenas sexuales de sus anuncios? ¿O fue la encendida polémica con las asociaciones conservadoras que demonizó a la marca y al producto lo que alimentó las ventas?

En Catalunya, las últimas elecciones al Parlament nos dejaron una estampa inédita. El candidato del, por entonces, partido extraparlementario Ciutadans se desnudó para la campaña. Albert Rivera apareció sin ropa porque para el partido “no es importante cómo eres”. Los tres diputados de Ciutadans seguramente vengan de la cobertura otorgada por ciertos medios conservadores y nacionalistas, pero la polémica por el cartel posicionó a un desconocido Rivera, que repite en las elecciones de este año aunque seguramente no vuelva a mostrarnos su cuerpo.

María Fernández es una política colombiana de 42 años, casada y con tres hijos. Quiere hacerse oir en las próximas elecciones al Congreso de Colombia y por ello ha prometido que si obtiene un escaño se desnudará para la revista Soho. La ex viceministra de turismo y candidata de la U centra su mensaje en la protección de las mujeres maltratadas y el medio ambiente con esta acción. Para ella, “el desnudo es un medio para transmitir un mensaje, pero el mensaje no es ese”. ¿Sexo o controversia?

Si eres partidario de Camps tu cerebro te ordenará que le votes

En algún punto del camino se unieron los trajes de sastre y las bellas chicas de televisión. El algún punto, un valenciano, un milanés y un checo compartieron el foco de atención de la opinión pública. En algún momento, el hilo y las agujas se mezclaron con el champagne y las maduras erecciones. Ese momento unió las historias de Silvio Berlusconi y Francisco Camps, y por caprichos del destino, ambos tuvieron el mismo resultado: ser salvados por las urnas.

Poco pareció importar a los italianos que su primer ministro organizara fiestas repletas de jóvenes bellezas en su mansión de Cerdeña. Tampoco importó que los aviones oficiales sirvieran para transportar a los invitados de estas fiestas. Los valencianos respondieron al planteamiento de su Molt Honorable presidente: o estáis conmigo o contra mí. La palabra de un presidente que aseguraba haber comprado siempre su ropa contra la de un sastre que denunciaba lo que más tarde supondría la acusación de cohecho del presidente de la Generalitat.

Las elecciones europeas sirvieron para dar respuesta a la gran pregunta que todos teníamos en mente en Italia y aquí: ¿mostrarán las urnas un castigo a las conductas de ambos presidentes? Y las urnas hablaron con victorias aplastantes de los partidos de los dos presidentes en unas elecciones en las que no figuraban en el cartel pero a las que de facto se presentaban.

Quizás la explicación más plausible a la conducta del electorado la encontremos en una respuesta de nuestras emociones, ya que no actuamos del mismo modo cuando nos sentimos muy próximos a los líderes a cuando nos sentimos alejados. Para entendernos, las urnas no hubieran dicho lo que dijeron si entre los electores no existiera un amplio sentido de pertenencia a esa opción política.

Tanto el PP en la Comunitat Valenciana como el partido de Berlusconi han sabido tejer a lo largo de los años una relación muy cercana a su electorado, de este modo la mayoría de la sociedad se han vuelto auténticos partidarios de sus opciones política. Y ese es el elemento clave: el grado de partidismo existente.

¿Por qué? Porque algunas investigaciones han demostrado que la respuesta de los partidarios políticos a cuestiones como la corrupción o la contradicción es inversamente proporcional a la razón. Es decir, dan una respuesta emocional a este envite.

Según estos estudios, cuando un partidario (en este caso, un votante del PP valenciano) es expuesto a un supuesto delito de cohecho de su presidente, en vez de castigarlo electoralmente lo justificará y activará partes de su cerebro que permitirán una respuesta positiva junto a la defensa del sujeto. Así se demostró en partidarios de Kerry y Bush simulando contradicciones graves en sus discursos, y seguramente sería una respuesta plausible a lo vivido en las últimas elecciones.

El hecho es que el magistrado que instruye la causa contra Camps, Flors, ha observado suficientes indicios racionales que pueden ser constitutivos de un delito de cohecho. Por ello, sentará a Camps otra vez en el banquillo de los acusados al presidente. Eso será el próximo 15 de julio y podremos ver si la moral de los partidarios sigue intacta.

Porque a juzgar por la respuesta del PP en las últimas horas, esta batalla no se dejará hasta tener una sentencia en firme (una sentencia que, por otra parte no lo llevaría a la cárcel, ya que el delito está tipificado con un máximo de 6 meses de prisión y ante la ausencia de antecedentes se vería eximido) o sólo cuando la proximidad de esa sentencia afectase al partido.

Hace unas semanas señalábamos el extraordinario estado de forma de Rajoy respecto a hace un año. Por ello, los movimientos que sigan a esta cuestión serán esenciales para ver si la mantiene o si le afecta el nuevo escenario. En todo caso, pase lo que pase se pondrán otra vez de manifiesto los errores de manual cometidos en la comunicación de esta crisis; para ello os recomiendo este post del compañero Carlos Ruiz. Unos errores de manual que no han afectado a los partidarios, pero que quizás hayan marcado el camino que, hace 35 años, llevó a Nixon a subir por última vez al Marine One.

Gestos cumbre (y II)

Si ayer atendíamos al lenguaje no verbal y al tacto, hoy veremos los gestos de las cumbres.

Cumbres llenas de gestos. Los gestos son una importante fuente de información del estado de ánimo y se forma de modo espontáneo respondiendo a un estímulo. La expresión facial, con tres zonas esenciales para la formación del gesto (frente y cejas, ojos y el resto del rostro) responde de forma fidedigna a lo que estamos sintiendo en un momento determinado y suele ser una respuesta de nuestro cerebro emocional. Quizás por ello, la respuesta de la Reina Isabel II al comportamiento de Berlusconi durante la foto de familia en palacio sea el que es. Reacción que, por cierto, se ha valido una respuesta oficial de Palacio.

Pero los gestos también nos han comunicado la buena sintonía existente, como muestra la foto de Berlusconi, Obama y Medvedev que abrió algunas ediciones de prensa el viernes. La cara de felicidad del presidente Zapatero también es más que expresiva.

Aunque en las cumbres también hubieron otro tipo de gestos que comunicaban una cosa diametralmente opuesta…

Y otros gestos que no son sensoriales sino políticos, como el plantón de Berlusconi durante la cumbre de la OTAN. O gestos curiosos, como el regalo de Obama a la Reina Isabel, un iPod personalizado con fotos de su última visita a Estados Unidos.

Smile! Sin olvidar las sonrisas. Suelen ser un complemento inseparable del político y de su imagen. Pero como siempre, hay sonrisas que muestran sinceridad y otras que son forzadas. Para forzada, la de Gordon Brown en la foto de familia con Su Graciosa Majestad, o con el mandatario chino. Pero en general, hemos visto francas sonrisas.

Y si atendemos al hecho que la sonrisa estimula la producción de beta-endorfinas que actúan como neurotransmisores cerebrales que tienen un efecto analgésico al dolor, ayudan a regular el sistema inmunológico y encima, crean un cierto bienestar físico durante unas 24 horas, podemos mostrarnos confiados que es mejor que la crisis mundial se enfrente con una buena predisposición que con un ambiente negativo.

No hay mejor comunicación que la que se produce en persona, el uno frente al otro. Quizás por esperada, tras años de estancamiento con el presidente Bush, estas han sido las cumbres de la reconciliación. Quedan heridas abiertas y enfrentamientos importantes, pero atendiendo a los elementos de comunicación no verbal, algo ha cambiado.

Gestos cumbre (I)

Las recientes cumbres del G20 en Londres y de la OTAN en Estrasburgo han sido una fuente inconmensurable de elementos de comunicación no verbal. Podríamos afirmar que han sido una experiencia para los sentidos, y evidentemente no me refiero a las dotes culinarias de este tipo de eventos. Veremos en este y otro post los gestos de las cumbres.

La primera visita de Barack Obama a Europa como presidente ha derivado en algunas curiosas situaciones que muestran como el cambio en política no se circunscribe únicamente a la dirección de las decisiones, sino en la afectividad mostrada en esta luna de miel con rango de jefes de estado. Algo ha cambiado en las relaciones entre Europa y Estados Unidos, y no sólo lo muestran las conclusiones de ambas cumbres.

El lenguaje no verbal lo ha corroborado. La postura corporal nos aporta mucha información y en esta ocasión hemos visto como las posturas abiertas han predominado. Estas muestran una mayor voluntad de cooperación y son las que muestran que no hay separación entre interlocutores por brazos o piernas. Pasó con Brown y pasó con Sarkozy.

Claro que esto no sólo vale entre líderes: Sarkozy se mostró más que cariñoso con su esposa durante la recepción a Obama en Estrasburgo acariciando sus nalgas.

Esto no se toca. La piel es la superficie receptora más grande del cuerpo humano y los receptores sensoriales nos aportan mucha información, y la región somatoestática de la corteza cerebral puede asociarse a cada parte del cuerpo, teniendo más peso aquellas que son más sensibles. Reparto que, por cierto, depende de cada persona y de su desarrollo sensorial; como muestra de la plasticidad de nuestro cerebro.

Bien, en estas cumbres, el tacto ha tenido un papel importante. Michelle Obama dio todo su calor a la Reina de Inglaterra con un abrazo que, según dicen los expertos, contradijo el rígido protocolo de Buckingham Palace. Aunque Isabel II correspondió a ese gesto pasándole la mano sobre el hombro. Obama, a su vez, ha evitado dar besos: en el saludo a Carla Bruni no le dio los dos besos de rigor en la mejilla… aunque fue exhortado por Sarkozy a corresponder a una fan en Estrasburgo.

Mañana, los gestos de las cumbres.