Nombre propio #5: Belén Esteban

El fenómeno mediático sigue. Es más, en este 2010 no ha dejado de crecer. Telecinco y la presentadora han sabido jugar bien sus cartas: no es un elemento más de la cultura televisiva, es ya un elemento social en España. La Esteban lo sabe y no ha dudado en explotarlo.

Es más, a tenor de la reciente entrevista para El País Semanal –¡quien hubiese dicho hace un año que la Esteban protagonizaría la portada del semanal de PRISA!- la de San Blas es plenamente consciente de lo pasajero de esa ola, pero de la necesidad de subirse a ella.

Su popularidad, sus gritos, su modo de meter baza en las discusiones… su capacidad de intervenir en la opinión pública son más que notorios. Cuando Belén Esteban comenta y opina, miles de personas la siguen a pies juntillas.

Quizás por ello, este año hemos conocido por una encuesta que llegaría a diputada si se presentara a las elecciones. Y que en lugares como Catalunya, arrasaría.

La Esteban es un nombre propio de este 2010. Y seguirá dando titulares en 2011.

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Cuando Reagan aconsejó a Belén Esteban

Lo prometido es deuda. Tras el post de política ficción sobre el salto a la política de Belén Esteban viene el análisis. Hoy publico en La Vanguardia este artículo.

Cuando Reagan aconsejó a Belén Esteban

“Debes contar las cosas de manera simple. Que te entiendan.” “¿Y cómo se hace eso?” “Te contaré mi secreto: yo siempre imagino que hablo con mi viejo barbero de Santa Bárbara. Si Jack puede entenderlo, todo el país lo hará.” Si Belén Esteban pidiera consejo a Ronald Reagan para cimentar su hipotética carrera política, este sería el consejo que le daría el viejo presidente. Para ello, el 40º presidente de los Estados Unidos debería estar vivo. Y Belén Esteban debería tener intenciones de cambiar los platós por el Congreso de los Diputados.

Es improbable que sucedan ambas cosas. Pero el “Gran Comunicador” le habría dado un valioso consejo que no le costaría aplicar. La de San Blas sabe contar cosas cómo pocas para que todos la entiendan. Lo hará de forma histriónica. Soez, incluso. Pero todos la entienden. Es efectiva: su comunicación es efectiva. Seguramente esa sea una de las claves de su popularidad.

Si Reagan y Esteban se sentaran en una mesa para planear ese salto en la política, quizás podrían partir de un punto común: ambos llegaron a millones de hogares antes que a los escaños y las vetustas moquetas de los centros de poder. Y esa sería una poderosa clave que explica, en caso del primero, la enorme popularidad y cariño que consiguió en vida. Y de la segunda, que a día de hoy se especule con una posibilidad poco plausible.

Es más que conocido el pasado de Ronald Reagan, un presidente que de joven había paseado su voz y su carisma por estudios de radio en Iowa, su porte por los estudios de Hollywood y, ya en su asentada vida de adulto, su oratoria por 38 estados de la Unión gracias a su conversión en estrella televisiva en el programa General Electric Theater. Una época que le llevó a millones de hogares a través de la vieja caja de madera… pero también a visitar 135 plantas de la General Electric y dirigirse a más de 250.000 empleados con 9.000 discursos –escritos de su puño y letra- a lo largo de ocho años. Esos fueron sus primeros pasos en política.

Durante la década de los 50 empezó a comulgar con las ideas del Partido Republicano y se convirtió en una poderosa voz de los conservadores… aunque no ejerciera la política. Pero todo ese bagaje le fue de gran utilidad cuando decidió dar pasos hacia la Casa Blanca; primero como Gobernador de California y años más tarde ya como Presidente.

El “Gran Comunicador” se llevó de esa época las enseñanzas para ganarse ese apodo que tan bien le describía. Alguien que aprendió a vestir con palabras los telex que informaban de resultados de béisbol y que era capaz de dibujar jugadas con su oratoria, entendía mejor que nadie el poder de la comunicación. Del cine y la televisión aprendió el arte de aparecer en millones de hogares. Y su profunda determinación ideológica le llevó a hacer realidad su política.

Si el presidente Reagan se sentara mañana con Belén Esteban una tarde de otoño, clavando la vista en el Pacífico, le confesaría que ese pasado de estrella del cine e icono de la juventud le sirvió de mucho en su carrera política. Seguramente le diría a Belén que lo aprovechara para llegar a millones de personas. Aunque seguramente a media tarde el presidente se daría cuenta de que a la Esteban le falta la profunda determinación que él sí tenía.

Reagan se plantó en la Casa Blanca tras largos años de trabajo, luchas , espera… y un plan. Una visión estratégica que le llevó a presentarse en el momento adecuado y ser el heredero no esperado de Ford. La oposición a Carter… la voz de un conservadurismo forjado a fuego durante las décadas de los 60 y los 70. Esteban de eso no sabe. Ni quiere saberlo. No es su vocación ni su intención.

Belén Esteban no quiere ser política. Reagan quería cambiar el mundo y vencer al comunismo. Ahí sus caminos se separan y nos lleva a la profunda realidad de la política española: no es fácil conseguir representación en nuestro sistema electoral… y no todo se soluciona con salir en la tele. Pero por encima de todo está el sentido común del electorado que, en el fondo, quiere a personas serias en los puestos de mando. La notoriedad no es, per se, la garantía necesaria para una carrera política.

Pese a ello, Cicciolina, Romario o Jesús Gil son excepciones de esos asaltos de los famosos a la política. Haciendo valer, sin duda, su derecho democrático a presentarse y ejercer un cargo público. Ejemplos de que algo se aprende en el mundo de la farándula, los flashes y las cámaras para la vida política.

Belén Esteban no es la Reagan española. Ni quiere serlo. Pero sólo el dato de intención de voto en una encuesta –con todas las salvedades- debería llevarnos a una reflexión conjunta. Si los personajes del mundo del corazón son más deseados que los propios profesionales de la política, ¿qué está haciendo mal la política? ¿Qué soluciones para recobrar la confianza se están llevando a cabo?

La respuesta estará, quizás, en un momento extremadamente complejo. De gran desconfianza. Momentos de crisis económica, de valores… y de fe en lo público y en la capacidad de acción de la política. El arte de la política que hace veinte años unificó Alemania. Que en Brasil ha reducido el número de personas en la pobreza. ¿Conseguiría eso una respetable presentadora de televisión cuyo mérito fue salir de “Ambiciones” con la cabeza bien alta y la ropa en bolsas de basura?

Belén Esteban presenta su candidatura a las elecciones

Belén Esteban ha anunciado su intención de presentarse a las próximas elecciones generales, cuando estas sean convocadas. Lo hará bajo un partido político cuya aprobación ya ha sido solicitada al Ministerio del Interior: “Partido de la Esteban”. En cuanto tengan el visto bueno de la administración, se iniciará la búsqueda de voluntarios para hacer llegar las propuestas de Belén Esteban de cara a esos comicios.

Pese a las fases aún iniciales del proyecto, la de San Blas ya ha presentado la imagen y el tono que reinará en su campaña de aquí a los comicios de 2012. La marca elegida es sencilla y cercana a la gente, “la Estebán”, con acento porque «queremos provocar. Poner el acento en lo que necesita este país y no tiene» y rematan con un contundente “La presidenta del pueblo”.

La decisión de la popular presentadora se ha acelerado a raíz de los curiosos datos que se dieron a conocer la semana pasada en un reportaje de la cadena en la que trabaja: según una encuesta de Sigma2 para Telecinco, Belén Esteban sería la tercera fuerza más votada en España si se presentara a las elecciones, superando a Izquierda Unida.

Esteban se mostró reticente a entrar en política, pero cree que debe aprovechar su apoyo para “cambiar este país”. En el mismo acto presentó algunos de los carteles que se usarán en varias ciudades de España en cuanto el partido reciba el visto bueno del Ministerio. Estos son algunos ejemplos:

Este post es un ejercicio de política ficción. Los carteles también. Belén Esteban no ha presentado nada ni ha anunciado su interés en concurrir a las elecciones. Pero ese dato es interesante. Ese fenómeno mediático, digno de analizar. Por ello, en un próximo post analizaremos por qué Sigma2 dio con ese dato y qué pasaría si Belén Esteban diera el paso a la política. Al más puro estilo “Sálvame”, lo desvelaremos más adelante.

La doctrina “Belén Esteban” no vale para todo

Últimamente estoy escuchando mucho el argumento “Belén Esteban”. Si ocurre el episodio de la fotografía de las hijas de Zapatero, es por su culpa. Si a un diputado le fotografían un mensaje privado, es por su culpa. Es por su culpa y el problema es que se exponen. Como son personajes públicos, todo vale… Pero nada más lejos de la realidad, el argumento “Belén Esteban” no debería ser válido en estos ejemplos.

Esta semana medios como Público o Avui han mostrado en sus portadas, ya sea en papel o en la versión online, las fotografías de dos correos electrónicos enviados por Blackberry entre diputados del Parlament de Catalunya. El primero en salir a la palestra fue el mensaje del conseller de Interior de la Generalitat, Joan Saura. El ecosocialista se cruzó un mensaje con el portavoz de su grupo dónde decía que el discurso de Montilla en el debate de política general era un “tostón”. Que un miembro del gabinete diga eso tenía su morbo, pese a que se violará completamente la privacidad de comunicaciones de una persona.

Ya en los últimos coletazos del debate, el turno fue para el denostado popular Daniel Sirera. El ex líder de los populares catalanes comentaba con la diputada Mejías que su partido era “una mierda” y otras lindezas. Tras ello, las peticiones de dimisión o expulsión no han cesado. La fotografía de su correo electrónico no dejó a nadie indiferente.

En ambos casos, los medios han decidido publicar el contenido de comunicaciones privadas, en portada y a todo color, supongo que bajo el precepto del interés general. ¿Pero realmente es de interés general unas conversaciones privadas que sólo se pueden interceptar bajo autorización judicial? ¿Hasta dónde llega la ética de los medios al entender que la privacidad debe prevalecer?

Una cosa es ser un personaje público y estar expuesto a un micrófono abierto cuando lanzas una lindeza como el “Manda huevos” de Trillo o el “coñazo del desfile” de Rajoy. Otra muy diferente es interceptar un mensaje privado, pensado, escrito y enviado para permanecer en la privacidad. Y ahí, no hay tutía.

El presidente del Parlament lanzó un aviso para navegantes en la entrega de los premios Blocs Catalunya el pasado viernes en Vic. Benach avisó que si en casi 30 años de normal funcionamiento del Parlament, los medios y los diputados se han respetado, quizás no sea el momento de dejar de hacerlo.

En todo caso, la ética periodística debería prevalecer sobre todo y todos. Una cosa es ser conscientes de no decir algo a micrófono abierto y la otra es que una persona no pueda ni ejercer sus derechos más fundamentales. No todo vale. No todo debería valer. Ni Zapatero, ni Saura ni Sirera han expuesto nada a los medios como la sempiterna historia de la Esteban, no nos dejemos imbuir por esa escalada que no nos llevará a ningún lado.

¿El PP comparte asesor con Belén Esteban?

Rajoy comparte asesor con Belén Esteban. Estoy convencido. Sólo así puede entenderse que tanto el PP como la Esteban hayan iniciado este verano una estrategia de lo más esperpéntica para captar la atención de los medios: y lo han conseguido. Poco importa a costa de qué, pero lo han conseguido.

No es ni casual ni fortuito que la rocambolesca teoría de la inquisición al principal partido de la oposición aparezca en verano, en pleno agosto. No es fruto de un descuido que María Dolores de Cospedal haga unas de las declaraciones más graves de la democracia en la playa y en agosto. No es un error. Sabían muy bien lo que hacían: asegurarse el dominio mediático en el momento del año en que la política tiene menor actividad.

No fue casual, tampoco, que el tema Watergate estallara en el verano de 1973 y no durante las elecciones: hacer según que cosas en verano te asegura mantener viva la llama de tu historia. Y así ha sido. Pero, ¿a costa de qué?

El Partido Popular se ha propuesto dinamitar los puentes con todos. Saben muy bien lo que hacen, ser un mártir en política vende, y mucho. Poco importa que hayan deslegitimado a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado –sí, los mismos a los que felicitan por desmantelar zulos de ETA-, a jueces y fiscales –que raro que no los deslegitimaran con tanta fuerza ante tantos errores o polémicas judiciales, como el magistrado homófobo y alguno de los machistas, por decir algo- y a todo el que se atreva a apuntarles con el dedo.

Saben muy bien lo que hacen al crear una enorme cortina de humo para tapar quien sabe qué a costa de mucho. Eso sí, cuando se habla de la previsible sentencia del Tribunal Constitucional sobre el recurso que ellos mismos presentaron contra el Estatut, entonces habrá que acatar a pies juntillas la sentencia. Cuando va contra nosotros, son malos. Cuando van con nosotros, son buenos.

Y digo que el PP me recuerda a la Esteban porque se ha pasado el verano hablando de lo suyo, de lo de siempre (su ex-novio, la mujer de su ex-novio, su hija), con un baile de acusaciones sin pruebas, sin presentarse en un juzgado. Y es que parece ser que acusar a todos de contra todo es gratis en este país.

Parece como si, como sociedad, nos hubieran puesto algún anestésico en el agua de las playas y piscinas para que nadie se levante y diga basta. No se puede ser una alternativa seria de gobierno en este país tras haber deslegitimado sin una sola prueba a la médula espinal de nuestra convivencia. Ya no es una cuestión de ideología política, es una cuestión de decencia: si lo que ha denunciado el PP es cierto, pruébenlo de una vez y yo seré el primero en pedir que dimita en bloque el gobierno.

Pero el PP tendrá suerte. Nuestra memoria colectiva es débil y cuando lleguen las elecciones ya no pensaremos en eso. Cospedal no habrá dimitido. Tampoco lo habrá hecho Camps (los tribunales le han absuelto, de momento, pero como ciudadano me preocupa eso de ver como nuestros políticos reciben regalos a cambio de Dios sabe qué), y ni siquiera lo habrá hecho Rajoy.

Tampoco habrá desaparecido la Esteban de la televisión. Como tantos otros personajes de la televisión que también contribuyen al descrédito de la justicia con demandas arriba y abajo. Pero bueno, quizás el anestésico social lo estará aplicando la Esteban, que aconsejada por el mismo asesor popular, sabe que el pan y circo minimiza la irresponsabilidad popular… y si la Esteban por Andreíta ma-ta, ¿que no estará dispuesto a hacer Rajoy por ser presidente?

(Atención a lo que dice la Esteban en el minuto 4:15…)