La incontinencia de Basagoiti

La forma de comunicar de Antonio Basagoiti, el líder del PP vasco, es cuanto menos desconcertante. Es el político de esta formación que más influencia ha tenido en el gobierno vasco desde la restauración de la autonomia y, pese a ello, su credibilidad está en seria duda por su peculiar forma de crear titulares polémicos.

Según el consultor político vasco Yuri Morejón, Basagoiti prepara a concienca todos y cada uno de estos titulares. Parece que sabe lo que persigue. Por ello, Morejón no duda en constatar que el líder vasco consigue parecer “improvisadamente natural” aunque a la vista de los efectos de sus polémicas de declaraciones, el ciudadano de a pie pueda empezar a dudar si esa supuesta naturalidad, esa forma de hablar sin pelos en la lengua, es lo que esperamos ver en un político.

Si lo que esperamos en nuestros líderes es templanza, capacidad crítica, moderación e inteligencia, los vascos y las vascas no podrán encontrar en las excentricidades del conservador esos atributos. No ya por la calidad del lenguaje, con abuso de terminos coloquiales y despectivos, sino por la propia lógica de algunos juicios.

Alguién podría argumentar que ese lenguaje banal del líder del PP es una forma de conectar con los electores. Que esa naturalidad supuesta es un valor positivo para acercarse a las masas alejadas de la política y hastiadas por el críptico lenguaje de muchos representantes. Pero, quizás, lo de Basagoiti se pase de castaño oscuro.

Estas son algunas de las “perlas” de Antonio Basagoiti. Algunas de las declaraciones que en los últimos meses le han puesto en el ojo del huracán. Quizás para reclamar su cuota de protagonismo olvidada. Quizás fruto de la preparación a la que elude Morejón o como resultado de una manera muy distinta de entender la comunicación y el abono de su propia crebilidad:

  • «Es normal que una televisión pública regional sea del color de quien gobierna» en declaraciones a María Teresa Campos en Telecinco.
  • «El Faisán es aún más grave que el GAL, porque el GAL en teoría, y solo en teoría, era para acabar con unos terroristas; es grave lo que hizo el GAL, pero decían que lo planteaban para acabar con ETA». Declaraciones a periodistas en Valladolid.
  • «Euskadi tendría un problema menos» si los presos de ETA se pusieran en huelga de hambre.«Por mí, como si ponen todos en huelga de hambre, con Otegi el primero, y llegan hasta el final. Ninguna pena me da».
  • «Lamento, como Antonio Basagoiti, que no les haya explotado la bomba mientras la transportaban los etarras»
  • «Anasagasti es un político de medio pelo»

El cara a cara Ibarretxe-López

Los debates electorales son una anomalía en nuestro sistema, por mucho que hoy existan cadenas privadas, públicas, radios e internet. Aunque disponemos del mejor entorno mediático para permitir que el ciudadano pueda contrastar los diferentes modelos, los debates no dejan de ser un rara avis. El caso de las elecciones de Euskadi del próximo 1 de marzo no podía ser menos: no habrá cara a cara entre Ibarretxe y López.

El punto clave que evita los cara a cara es la representatividad: en sistemas parlamentarios todo el mundo quiere tener el derecho a participar en un debate con todos. Si bien es cierto que en la práctica cualquier cabeza de lista puede ser lehendakari, las probabilidades reales se limitan a dos. Y los ciudadanos deberían tener el derecho a poder comprobar las diferencias en las prioridades de los dos candidatos llamados a ocupar Ajuria Enea. Posiblemente EiTB acabe teniendo un debate entre todos los cabezas de lista de las diferentes formaciones, ya están programados estos enfrentamientos a 6.

Para superar problemas como el de la representatividad existen cadenas privadas donde no hay que atenderlo, pero esta no es la cuestión principal. Es la voluntad a debatir y como los debates afectan a la estrategia electoral.

La apuesta del PNV era clara: o no debatir o debatir con López y Basagoiti. No quieren debate porque si hacemos un debate cara a cara le damos al contrincante el carácter de alternativa, si no queremos que esto suceda, haremos un debate coral. Además, si PSE y PP estan contra Ibarretxe en un debate, se refuerza la idea de ataque al nacionalismo vasco por parte del bloque constitucionalista. Por la misma razón, la apuesta del PSE era un debate sólo con el lehendakari. Igualarse a él y escenificar la posibilidad de alternativa.

El debate a 6 es un debate coral, donde Ibarretxe sólo recibirá ataques de los 5 candidatos restantes. Continuará enviando una imagen de líder que está por encima de todos y eso no ayudará a López.

Se reafirma una vez más que las estrategias son fundamentalmente mediáticas, estamos en una democracia de opinadores. Nos dirigimos constantemente la opinión pública a través de los medios y por eso conviene controlar un aspecto tan crucial como el debate electoral.

No sólo por la capacidad de decisión que podamos generar, sino por los efectos en la movilización. Un cara a cara entre Ibarretxe y López podría movilizar al electorado nacionalista para evitar que el PSE gobierne (si López se mostrara muy superior) o el efecto contrario si Ibarretxe saliera muy tocado del cara a cara. Por eso los debates, desde el gobierno, se conceden cuando no hay salida a la reelección. Ibarretxe aún la tiene y prefiere mantenerla.

Pese a la explicación lógica y estratégica de las decisiones, como ciudadanos hemos de preguntarnos si una democracia donde el debate (y no el monólogo de mitin en mitin y bloque de informativos) es la base, su ausencia no la perjudica.