V Jornadas de Comunicación en la Universidad de Valladolid

Las Jornadas de Comunicación Política de la Universidad de Valladolid llegan a su quinta edición. Bajo el título “¿Cómo ganar elecciones?”, hemos podido ver en Segovia varios aspectos necesarios en una campaña electoral.

Las jornadas, organizadas por Ignacio Martín Granados y Miguel Vicente, han contado con la participación de Javier del Rey Morató, Fermín Bouza, Josué González, Alfredo Arceo, Juan Luis Manfredi, Alfredo Matesanz, María Victoria Domínguez, Miguel Ángel López, Aurelio Martín y yo mismo.

Esta fue mi presentación que nos sirvió para reflexionar sobre el papel de Internet para ganar (o no) elecciones:

El contrato de participación online

El PSC ha organizado esta mañana una jornada de trabajo “Idees pràctiques per a una campanya a la xarxa – Municipals 2011” en Castellar del Vallès en el que la Red, la política, el activismo y la participación han sido los temas dominantes. Una ocasión muy valiosa para reflexionar de forma conjunta.

Me gusta que los partidos se abran a gente que no comparte sus ideas. Que quieran abrirse a otras ideas y a experiencias poco ortodoxas. Te sientes libre para plantear ideas y esperar debatirlas.

Con esa libertad, plantee mi idea en tres minutos para el Fast-talk en el que he participado. Convencido que este formato tiene unas capacidades enormes (tras organizar dos maratones de comunicación con Antoni Gutiérrez-Rubí, observamos como la limitación a exponer un tema en solo tres minutos te exige trabajar tu idea mucho más, ser concreto y, sobretodo, creativo), expuse la necesidad de contar con un contrato de participación online. Esta es la presentación que apoyó la exposición:

¿Por qué un contrato de participación online? Afloran cada día nuevos perfiles de políticos. Y la verdad, tras las experiencias que hemos tenido, muchos creemos que morirán la propia noche del día 22 de mayo. ¿Por qué no comprometernos y hacer de eso un propio hito de comunicación?

Esa es la idea. Puede parecer contradictoria con el espíritu 2.0, pero quizás dejar por escrito la voluntad de participar, compartir y crear impulse esa nebulosa conceptual que es la política 2.0. La excusa perfecta para comprender su valor y hacerlo posible.

La idea de contratos en política no es nueva. Artur Mas, Silvio Berlusconi y el partido Republicano comparten su uso. Pero quizás este contrato sería algo diferente: no es un contrato contra nadie, sino el compromiso por crear algo. Y sí, los políticos lo tienen difícil con sus problemas de credibilidad. Y sí, quizás deban recurrir a ponerlo por escrito.

Nombre propio #9: Mark Zuckerberg

Si estuviéramos en los 90, Mark Zuckerberg sería un JASP. Sus logros y su edad dan buena cuenta de ello: con 26 años es el creador de la red social más usada en el mundo, ha sido elegido como la persona del año para la célebre revista Time y ocupa un importante lugar en la lista Forbes de los más ricos del planeta. Pero si Zuckerberg aparece en este post es por su contribución a la comunicación.

No es para menos: en 2010 Facebook ha alcanzado la nada desdeñable cifra de 500 millones de usuarios. Es el lugar dónde está la gente en Internet. Nos podrá parecer un espacio mejor o peor -al gusto de cada usuario, no nos meteremos en esto- pero es el gran espacio de la Red.

¿Por qué nombre propio en 2010 y no en 2009? Los números cantan. Se ha alcanzado la mayor cifra de usuarios. También en España, donde se situan por encima de los 10 millones de usuarios. 10 millones de españoles que usan con regularidad esta Red social. Cuestión numérica, de peso… pero también de uso.

La criatura de Mark Zuckerberg es hoy una plataforma transversal. Lo muestran las estadísticas de uso, el perfil de los usuarios, su traducción a 70 idiomas. Es un espacio clave para la comunicación de personas, marcas… y de la propia política. Hemos conocido escándalos que se han colado en la agenda política por aparecer en esa Red. Hemos visto como candidatos electorales tenían miles de fans y eso no suponía ganar unas elecciones. Hemos visto como, Facebook, es hoy el lugar donde está la gente y es una temeridad no estar presente.

Y todo eso empezó en la cabeza de un joven en Harvard, pelirrojo y de apellido impronunciable…

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Un tweet que no cambia la Unión

Vamos a hacer la prueba. Vamos a ver cuantas visita genera esta entrada que va a hablar sobre Europa. ¿Sigue alguien ahí? Si eres de los que siguen leyendo, te cuento: el presidente del Consejo anunció ayer vía Twitter, antes que a los medios, la reforma del Tratado de Lisboa. En si mismo, es una novedad. ¿Nos quedamos con la anécdota o vamos más allá?

Sin tener las respuestas ni las soluciones, me gustaría dar un paso más. Sí, es una novedad lo que ha hecho Van Rompuy. Especialmente en el contexto de jefes de Estado y de gobierno que viven a espaldas a la Red. O lo más importante, de gobiernos que la criminalizan, la atacan o legislan para acabar con ella. Por ello, la anécdota tiene el valor que tiene, pero lo gordo está escondido: ¿hasta qué punto la Unión Europea es un entorno 2.0?

Seguramente, si lo analizáramos en profundidad, descubriríamos que es de las instituciones más 2.0 que existen. No porque tengan más o menos presencia, sino porque muchas de sus rutinas, formas de funcionar y relaciones entre instituciones tienen ese carácter de conversación y de transparencia –mucho más, por cierto, que gobiernos y parlamentos nacionales.

Ya tenemos la anécdota. Y es relevante. No deja de tener su morbo el hecho de ver que ante una decisión de calado, el presidente del Consejo recurre a comunicarlo directamente a los usuarios –periodistas o no, pero en el fondo ciudadanos- sin pasar por el filtro tradicional de los medios. Sin embargo, y aunque la Unión sea, seguramente, mejor que muchos gobiernos, sigue chirriando eso del ejercicio del poder. El 2.0 es algo más.

Porque sí, la Unión puede ser mejor que otros, pero es un experimento de una complejidad tal que, seguramente, en lo último que recabe sea en la necesidad de abrir las instituciones a la ciudadanía. Sobre este tema reflexionaron el fin de semana pasada en Córdoba en un foro organizado por el Parlamento Europeo (podéis leer las crónicas de Dídac Gutiérrez-Peris, Francisco Polo, Álvaro Millán o David Martos). Y hay avances, pruebas y experiencias más que exitosas… pero el poder sigue siendo de otro calibre. Distinto, pero de otro tipo.

Un experimento, el europeo, que no ha tenido, por cierto, miedo a inventar nuevas formas de poder. En pensar en grande y crear no sólo una unión económica sino también una unión política y monetaria. Con creatividad se han abordado nuevos retos y con la misma creatividad se enfrenta el futuro. Y la eterna sombra de unos estados anclados en la Historia.

Estamos ante el proyecto político más complejo de nuestro tiempo. Me refiero a la Unión. Pero podría hacerlo también de lo online. Nadie cuestiona ya la presencia, pero entender que el cambio es de la propia organización, de la propia institución es más difícil de entender. Y sobre todo, de ejecutar. ¿Sigue alguien ahí?

Manifiesto: Los límites del 2.0 en los procesos políticos

En los últimos años hemos observado como el fenómeno de la política 2.0 iba adquiriendo peso en los debates que se producen en las redes y fuera de ellas. Para algunos, el activismo político y social 2.0 abría una oportunidad y auguraba una transformación de la política tal y como la conocíamos. Parecía que se rompían los paradigmas de verticalidad y control central de las organizaciones políticas, de la construcción del mensaje político y el dominio de la agenda.

No cabe duda de que ha habido logros. Nadie puede negar que crece la desintermediación de la relación entre políticos y ciudadanía; aumenta la posibilidad de debates cruzados entre activistas de distintos colores con un creciente peso de la argumentación sobre el eslogan; y, en general, se ha abierto un espacio para un mayor protagonismo del ciudadano, del individuo a la hora de producir debates y construir liderazgos de opinión que escapan al control centralizado y vertical de las organizaciones clásicas.

Puede parecer que estos logros nos abren una nueva forma de acción política y social, pero ¿es tan brillante el escenario del activismo político y social 2.0? ¿Internet han hecho obsoletas las organizaciones e instituciones políticas a la hora de realizar cambios en la sociedad?

Porque la realidad es contundente y tozuda: al igual que los logros enumerados, resulta igualmente difícil contradecir el hecho de que el activismo en la red por sí solo es estéril y no es capaz de conseguir cambios ni transformaciones sin una acción “fuera de la red” en muchas ocasiones dependiente de alguna de estas organizaciones o instituciones clásicas. Se puede comprobar fácilmente cómo parte del debate y la estrategia política en la red está aportando confrontación, con las organizaciones políticas intentando imponer su estructura vertical y su mensaje centralizado en las redes sociales, haciendo que parte de la conversación política en la red sea un mero cruce de eslogans. Entonces resulta que ese gran debate colectivo de ideas no se produce con la horizontalidad que se había anunciado: la red no es una gran ágora, sino un conjunto de habitaciones ideológicas con estrechos pasillos poco poblados donde interaccionar.

La serie de artículos que acompañan a este manifiesto acude a los extremos en los que los logros se han estrellado contra las paredes y se han visto colapsados en esos estrechos pasillos. Su objetivo es profundizar en los límites del activismo político y social 2.0, de las transformaciones anunciadas y de las expectativas generadas.

Los autores de estos artículos somos actores de esta acción política y social 2.0: creemos en ella, trabajamos en ella y estamos comprometidos en su divulgación, asumiendo sus éxitos y luchando por lograr otros. Pero, para conseguirlo, pensamos que lo primero es ser conscientes de que el alba de la nueva era tiene sus zonas oscuras. Conocer esos límites, saber que internet no nos proporciona una varita mágica capaz de resolver todos los problemas, es lo que realmente hará crecer nuestra capacidad de utilizar la red para hacer de la política un mejor instrumento de cambio.

Descarga el documento.

¿Esto es lo 2.0? Esta fue la pregunta/reflexión que lanzó Edgar Rovira -no en estas palabras exactas, pero por ahí iba el tema- en Twitter hace unas semanas. De esa reflexión nace este manifiesto y el documento que presentamos. Una obra de conjunto, coordinada por Rovira, en la que mostramos varias reflexiones sobre los límites del 2.0 en los procesos políticos. Participamos en él Jorge Galindo, Carlos Guadián, Guillem López-Bonafont, Xavier Peytibí, José Rodríguez, Edgar Rovira, Roger Senserrich y un servidor.

Presentación de #Política2.0 en Madrid

#Política2.0 es la reflexión del president del Parlament catalán sobre los cambios que Internet está provocando en la política. Sobre esa nueva manera de hacer y entender la política. Y ahora, llega a Madrid.

Esta tarde el president Benach estará en el Centre Cultural Blanquerna, en la calle Alcalá –justo en el cruce con el Círculo de Bellas Artes- para la presentación de su libro, que tengo el honor de presentar. Será a las 19:30h, así que no dudes en acercarte.

Si entras en Facebook te quedarás ciego

But we must also admit that programs alone can’t replace parents; that government can’t turn off the television and make a child do her homework; that fathers must take more responsibility for providing the love and guidance their children need.
Barack Obama

Antes de Internet, la amenaza para los menores fue la televisión. Y seguro, que antes lo fueron las radionovelas. Y antes, los artículos de los diarios. Y antes, los charlatanes, los bufones y quien, sabe, quizás hasta los sermones de algunos curas. Todo cambio siempre ha sido una amenaza, más si el desconocimiento sobre todo lo que es nuevo nos envuelve con un halo de ignorancia difícil de comprender.

Una muestra más de esa ignorancia es la medida que el PP planteó la semana pasada en el Congreso de los Diputados en el marco de una serie de acciones propuestas para proteger a los menores. El principal partido de la oposición se ha marcado entre sus prioridades políticas enviar un mensaje muy claro a los padres: la protección de sus hijos debe pasar por votarles. Sólo así puede entenderse las propuestas planteadas, desde la rebaja de la edad penal a los 12 años o la prohibición de los menores de 14 años a participar en las redes sociales.

Estas propuestas tienen muchas caras. Como digo, una es la de estrategia electoral: conseguir recortar diferencias con el PSOE en este extracto apelando a una cierta política del miedo (no hay nada más emocionalmente potente que el instinto de protección de los padres) es una vía inteligente. Al menos, a corto plazo.

Y ahí es donde miedo e ignorancia entran en juego, ya que mientras las nuevas generaciones sólo entienden su vida con Internet y la Red es el medio para casi todo, para sus padres sólo es una amenaza más que no saben como combatir. Pero como decía Obama en su discurso en la Convención, el Gobierno no es quién debe apagar la televisión (o Internet), son los padres.

Si la estrategia del PP no fuera tan cortoplacista, volcaría sus esfuerzos en alertar a los padres de las amenazas, pero a acentuar las virtudes de la participación en la Red. Promovería acciones para que todo el mundo tuviera acceso a Internet, aprendiera a usarlo con acierto y a maximizar sus beneficios. Y lo más importante, adecuaría el mensaje de modernidad que ha empuñado en varias ocasiones, pero que echa por tierra al marcar con una letra escarlata a las Redes Sociales. Como usuarios, ¿cómo podemos confiar en los proyectos que presenta el PP si luego demoniza el medio?

Porque las Redes Sociales no son el problema. El problema es el desconocimiento, y señalar sin rubor a ello sólo acrecienta esta percepción. Así lo entienden las personas que dentro del PP conocen gracias a su participación activa este mundo, como Cristina Cifuentes constata en su blog.

En el fondo, la pregunta que nos deberíamos hacer es ¿son realmente tan peligrosas las Redes Sociales como para prohibir el acceso a los menores? ¿La prohibición es la solución? No hablemos ya de las dificultades técnicas para ello, ni tan siquiera de si legalmente sería posible.

Sorprende que los defensores de la tradición liberal (si es que alguna vez ha tenido fuerza real en este país) sean los que aboguen más por la prohibición que por el desarrollo. Sorprende que esa concepción la defienda más el PSOE que ellos. Y sobretodo, sorprende que el PP no vea auténticas oportunidades en el desarrollo de la Red.

Al fin y al cabo, su propuesta es heredera de la concepción que tiene el PP de la Red, un medio sin importancia, pero que sin embargo es el usado por las capas de nuevos votantes. Y que si dedicarán más tiempo a buscar la pedagogía, en nada sería el canal más usado por las generaciones de padres y madres que, con más conocimiento del que a día de hoy tienen, desbaratarían ese cóctel de miedo e ignorancia. Aunque mucho me temo que en otras circunstancias, esa propuesta podría haber sido presentada por cualquiera de los otros partidos…

La revolución no fue televisada

El verde es uno de los colores que mejor percibe el ojo humano. Es de los que más resaltan y la sensibilidad del ojo permite que su visión prolongada no nos moleste. Quizás por ello, desde varias partes del mundo se ha seguido con mucha atención y de forma prolongada la revolución que ha tomado las calles en Irán.

Pero esta revolución está presentando unos tintes muy distintos. Si hay una frase que se ha leído mucho en las últimas horas en la Red es la archifamosa “The revolution will not be televised”, o sea, que la revolución no será televisada. Y así está siendo: gracias a la Red, el mundo entero ha seguido minuto a minuto los acontecimientos que nos han dejado con el paso cambiado.

Edgar Rovira, que nos estuvo informando durante toda la tarde de ayer, lo proclamaba en Twitter: sin internet, no nos hubieramos enterado de la mitad de las cosas que han pasado en Teheran en las últimas horas. Facebook, Twitter, YouTube y Flickr han sido los agentes de información que han proclamado al mundo lo que estaba ocurriendo en Irán tras el recuento de las elecciones que se celebraron el pasado viernes.

Las autoridades iraníes no tardaron en cortar las comunicaciones. Pero ya era demasiado tarde: con una fuerza inusitada, el mundo era testigo, a tiempo real, de lo que estaba ocurriendo. Y por primera vez, no ha sido gracias a la CNN. César Calderón nos daba algunas herramientas para seguir en directo el fervor que recorría la capital del país y Francisco Polo nos alertaba a temprana hora de lo que ocurría.

No sólo la CNN no estaba, sino que muchas personas a millares de kilómetros a distancia se han convertido en portavoces, activistas y propulsores. La cortinilla de “Breaking News” ha dado paso a hechos como el siguiente: ver a términos como IranElection, Irán, Teherán o Ajmadineyad en el trending topic mundial de Twitter.

La preocupación del régimen iraní por silenciar todas estas vías de difusión suponen un antes y un después: ya no vale sólo con dominar, censurar y cortar los canales de comunicación tradicionales, lo decisivo se juega en la Red. Ha sido gracias a la Red –además de los servicios de inteligencia, claro está- que las cancillerías de medio mundo se han puesto en alerta y se han sumido en un estado se incredulidad por lo ocurrido en el régimen de los ayatolás.

Es curioso observar como la esperanza de los que se han sentido engañados por el régimen haya sido vertida en una enorme Red de redes. Debe abrirnos un espacio a la reflexión observar como cada vídeo subido a YouTube o las fotos que segundo a segundo mostraban el desarrollo de los hechos, eran como mensajes en una botella lanzados desde un convulso país.

La revolución de este verde de la esperanza, pero también del tradicional Islam, no ha sido televisada. Se ha exportado con la contribución individual de tantos a través de un ordenador o un móvil. La revolución verde se ha comunicado en la Red.

Nos quedan preguntas en el tintero: ¿llevará esta revolución a un recuento de las urnas de acuerdo a lo elegido? ¿Puede suponer algún cambio la elección de alguien bendecido por el propio régimen? Y tantas otras preguntas que no hacen más que poner de manifiesto el relevante papel de Irán en la escena internacional.

Foto de Mousavi1388

¿Dilapidará Arantza Quiroga la herencia?

Izaskun Bilbao pasará a la historia como la primera mujer que, bajo la escultura que guarda trozos originales del árbol de Gernika, presidió la cámara legislativa vasca. También pasará a la historia como la presidenta que fue elegida en décima votación tras la retirada de la candidatura de Juan Maria Atutxa. Pero Izaskun Bilbao también pasará a la historia como la presidenta que supo entender que un Parlamento no sirve para nada si da la espalda al futuro.

La gestión de Bilbao ha puesto al Parlamento Vasco un paso por delante de muchas cámaras en el empeño de acercar su actividad a los ciudadanos a través de Internet. Un proyecto muy distinto al Parlament 2.0 presentado en Catalunya, pero otro modelo que apuesta por dar el protagonismo al ciudadano en aquello que le atañe.

Bilbao nos lo explicó de primera mano en un hotel de la capital vizcaína cuando faltaban apenas dos horas para el cierre de los colegios electorales. Desgranó los pormenores de un interesante proyecto que ha dado sus frutos. La pregunta que me asaltaba el pasado viernes, cuando Arantza Quiroga tomó posesión de su cargo, era saber si la nueva presidenta del Parlamento seguiría la estela de su predecesora.

Me preocupa que con la excusa de hacer borrón y cuenta nueva se pierda la posibilidad de apuntalar grandes proyectos. Porque, a día de hoy, no he visto atisbo de actividad de la nueva presidenta en los recovecos de la red… En todo caso, espero sinceramente que el pueblo vasco sepa reconocer la labor de Bilbao y que la nueva presidenta tenga a bien seguir abriendo las puertas de la cámara a la red.

A hilo de esta reflexión, no deja de ser curioso el liderazgo que ciertos presidentes de cámaras autonómicas –con la acción constante de algunos diputados y diputadas, claro está- están ejerciendo en el traslado de su actividad a la red. Benach y Bilbao son dos ejemplos de compromiso por sumar opiniones y voluntades. Desde la red, debemos ser más militantes y reclamar lo mismo en todos los niveles de representación. Desde las Cortes Generales a nuestros ayuntamientos.