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¿De qué se habló en el debate?

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El debate con empate

Las expectativas de este debate han sido su principal enemigo. La situación no era para menos: el contexto de crisis financiera es realmente importante, y el movimiento de McCain había aportado al primer acto de esta obra un tono demasiado trascendente.

De esta manera, las 9 personas que esperábamos con impaciencia el cara a cara en un piso del Eixample barcelonés vimos como las primeras respuestas fueron una jarra de agua fría directa a la tensión que las últimas horas habían acumulado.

El debate de política exterior empezó rodando en términos económicos y financieros: los dos candidatos intentaron exponer sus teorías sobre lo que necesita el país para superar la peor crisis desde la Gran Depresión, tal y como Obama mencionó. Pero desgraciadamente ninguno de los dos candidatos supo aprovechar el momento para enviar un mensaje claro, conciso, directo y creíble a los ciudadanos. Al contrario, mostraron su visión tan dispar del problema.

Obama intentó hacer el enlace a la relación existente entre el presidente Bush y el senador de Arizona, mientras que McCain intentó buscar el elemento patriótico que pide el momento para superar la crisis. En fin, la crisis financiera seguramente necesita menos patria y más hechos.

La segunda parte del debate se centró al fin en política exterior, pero el marco de interpretación ya estaba fijado. De hecho, el primer bloque es el más importante del debate, los 20 primeros minutos son los importante. Retengamos esto porque así podremos entender quién ha ganado o quién no ha perdido. Y la primera parte fue en general una rebaja de expectativas con ninguna visión concreta de solución de la crisis. Por lo tanto, ante un empate, suma cero, saca ventaja quien la traía de casa. O sea, Obama.

El bloque de política exterior, en cambio, supuso la aparición de un McCain muy superior, esencialmente porque tiene una experiencia que Obama no puede reclamar (aunque cite a Joe Biden), pudimos ver dos visiones en política exterior, algunos reproches cruzados sin demasiado fundamento y algún error, como cuando McCain se equivocó en el nombre del nuevo presidente de Pakistán llamándolo Qadari.

Obama resistió, pero no ganó esta parte. Fue hábil al poner los mensajes claves al final del debate, cosa que también hizo McCain. Los líderes hostiles con quienes se quiere reunir Obama aparecieron en el debate, y remató el bloque cuestionando al republicano porque no se reuniría con Zapatero. Podemos imaginar el gozo del presidente al saber de su aparición al debate.

La palabra del bloque fue Petraeus. McCain lo citó hasta la exhasperación para ponerle cara y ojos a su política en Irak. Muy hábil, bajarla a una imagen familiar y heroica para millones de americanos. Y esto fue un gran acierto, porque supo personificar su visión, ante una mesiánica propuesta de Obama. Aún así, el resultado hubiera podido ser peor para el senador de Illinois, que supo aguantar el tipo y articuló un discurso creíble entre el electorado, su electorado. Y los independientes/indecisos.

O sea, que no hubo novedad, continuación de la campaña que hace meses que está en marcha.

Si me preguntan por un resultado les diré: un empate, con ligera ventaja de McCain. Primera parte un Obama con ventaja y segunda parte McCain vencedor. Que es lo que imaginábamos y sabíamos, demócratas más fuertes en economía y republicanos más fuertes en política exterior.

Esperaremos al siguiente, con un break entre ellos con el debate entre Palin y Biden. Respecto a este debate, existe la percepción que Palin acabará con Biden y si este es ágil, sabrá rebajar el efecto de la governadora de Alaska. Pero esto, será la semana que viene.

Pero, para vosotros, ¿quien ganó el debate de ayer?

Crónicas del debate:

La Vanguardia

El País

New York Times

Washington Post

ABC

El Mundo

El Periódico de Catalunya

Le Monde

La Razón

Libertad Digital

Pau Canaleta

Lluís Bassets

Corbata

Gentlemen, at this very moment in time, where do you stand on $700 bilion bailout?

Así empieza el debate, con economía y las corbatas con los colores cambiados. Obama, que su color partidista es azul, luce hoy una granate bien viva. McCain, una rallada que hace juego con los colores de la bandera americana.

Empieza el debate. El gran debate.

But… is he ready to lead?

Los principales medios de comunicación del mundo queman bytes (que no tinta) con la noticia que todos esperábamos: John McCain finalmente asistirá al primero de los tres debates programados y organizados por la Comisión de Debates Presidenciales. De esta manera, el senador de Arizona se enfrentará al candidato demócrata esta noche.

Se cierra de este modo el capítulo de suspenso más largo de esta campaña, y el dolor de cabeza de muchos de nosotros, que ya veíamos como esta noche la pasaríamos viendo capítulos de West Wing.

Pero no, McCain ha hecho lo que debía hacer si se quiere mantener en vida en esta carrera a la Casa Blanca. Porque los acontecimientos de las últimas horas no pueden ser nada más que un suicidio, seguramente provocado por un error de cálculo. Aun cuando hablando de los republicanos uno ya no sabe qué creer, y menos cuando las encuestas todavía no muestran un despegue claro de Barack Obama en las encuestas (como hoy nos ha hecho notar nuestra conexión andorrana).

Pero por qué podemos creer -que no afirmar- que McCain ha hecho un error de cálculo en el momento de suspender la campaña?

Primero miremos los antecedentes.

  • La crisis financiera, con Lehman Brothers, Freddie Mac, Fannie Mae, AIG como teloneros, ha hecho mucho daño a la campaña republicana. Especialmente porque el día de colapso total del sistema (al menos anímico), el senador de Arizona nos sorprendió a todos afirmando que los fundamento de la economía norteamericana son fuertes. Al más puro estilo Zapatero.
  • Problemas económicos, confía en los demócratas. Es simple e incluso irracional, pero hoy al país hay toda una generación de clases populares y medianas que recuerda los años de prosperidad de la presidencia de Clinton y voz como están las cosas hoy. Hace muchos meses en un bar del Raval comentábamos “si es la economía, Obama tiene opciones”. Y la economía ha entrado en campaña… y de qué manera!


Pero también hace falta mirar sus efectos.

  • El fin del efecto Palin. Así, d’una plomada, el ticket demócrata repuntó en las encuestas, superando a McCain y poniendo el interés de la agenda en otro tema. Para entendernos, hemos pasado de la barra de labios a pagar la hipoteca.
  • La economía, issue principal. Sólo les recordaré un eslogan “It’s the economy, stupid!”


Ahora bien, ninguno de los dos candidatos ha brillado por tener una gran experiencia económica. Pero sólo uno de ellos ha cometido un enorme error. Y esto en campaña se paga.

La reacción de McCain es lógica: cuando la campaña se daña tanto, hace falta hacer una acción que sea un auténtico golpe de efecto. Por este motivo McCain suspendió la campaña y amagó con la suspensión del debate. El cálculo parece perfecto: si la economía es el tema, preocupa a los americanos y el sistema se hunde, hagamos algo fuerte. Suspendemos la campaña.

Pero, si la gente no confía en ti para solucionar el problema, no mejorarás para hacer una pausa. Y menos para mostrar interés en unas negociaciones en una casa (el Senado) donde hace meses que no es activo. Realmente, no ayuda a mejorar su credibilidad.

Pero en todo, planea una cuestión. Una cuestión que seguramente muchos americanos se han empezado a hacer, pero respeto a McCain: is he ready to lead?

Demuestra con esta acción que está preparado por liderar?

Llega el primer debate

Los debates presidenciales: más allá de la estrategia, los ataques, los anuncios, los mensajes que se han visto hasta ahora, darán la oportunidad a los votantes de comparar en directo a los dos candidatos. Ya saben, aquello del “busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”…

Es sabido que los debates electorales no producen un excesivo trasvase de votos, especialmente en países como España (tal y como se pudo ver a las últimas elecciones generales) pero en esto, Estados Unidos es diferente. O al menos esta vez será diferente.

La diferencia entre los dos candidatos será bien visible: será la presentación en sociedad real de Obama. Será la presentación de una opción de cambio contra una de continuidad. Y no será sólo una cuestión de edad, no. Será la personificación de un candidato que une muchas cualidades menos algunas, contra uno que tiene una gran calidad y le faltan muchas.

Para muchos ciudadanos alejados de la política, les será más fácil atender a un joven candidato que aparece como un bailarín en el medio rey, ante un veterano de guerra que no domina el espacio comunicativo.

La diferencia será abismal. Y sólo los tres debates acordados (que empiezan mañana) nos darán la oportunidad de ver si Obama tendrá su momento, como Reagan lo tuvo en el debate con Carter cuando conseguió ganarse la confianza de los norteamericanos y entró en millones de hogares a través de su dinámica personalidad y su sonrisa de actor encantador.

Retengamos este momento, porque llega mañana.

Aunque en las últimas horas el debate ha estado al aire: John McCain ha suspendido su campaña hasta que el Plan de Bush para salvar la economía nacional (y mundial) se apruebe y ha pedido a Obama atrasar el debate. Yo todavía no entiendo el movimiento, pero creo que estas animaladas sólo se hacen cuando te sacan 9 puntos a las encuestas…

El dato: mañana, hacía la 1 de la madrugada, CNN empezará un programa especial. TVE y 3/24 en Catalunya lo dará, creo, sobre las 3 de la madrugada.

Una comida con Rajoy…

El ascenso del PP en las encuestas no es sólo gracias al empeoramiento de la situación económica: el partido conservador está comunicando mucho mejor que sus adversarios socialistas.

No han cambiado en el fondo de sus ideas ni sus mensajes, pero están consiguiendo envolverlo de una manera muy diferente. Para empezar, y es evidente que tiene una importancia capital, con las nuevas caras que día a día comen y cenan con millones de españoles. La sombra de un pasado oscuro de Acebes y Zaplana ha dado paso a dos mujeres jóvenes, preparadas y que no responden al perfil típico del PP.

Pero además, Esteban González Pons ha pasado a encargarse de la comunicación y José Luis Ayllón está dejando impronta en su gestión como secretario general del órgano más importante del PP hoy en día: su grupo parlamentario.

En tiempos de crisis, están aprovechando los inmensos errores comunicativos del gobierno en materia económica. De forma llana, sencilla. Con mensajes claros y ejemplos concretos que entiende la madre que trabaja y el agricultor que labra la tierra.

Pero esto no es todo: son conscientes de que deben parecer más próximos a mucha gente que, en un momento determinado, puede dejar de votar al PSOE para votarlos a ellos. El camino hacia al centro o la recuperación del centro perdido.

Esto también nos muestra una cosa bien clara: los estrategas populares se equivocaron al querer poner un tema en la agenda, la economía, cuando la mayoría de la población no lo percibía como problema. Y quemaron muchos cartuchos.

Por lo tanto, saben que hace falta aproximarse a este tema de una manera diferente. Y la han presentado. Piden a la ciudadanía vídeos de no más de un minuto hablando sobre la situación económica. Los 10 mejores vídeos los verá la dirección popular y el ganador comerá con Rajoy. Una manera de aproximarse a la ciudadanía y conseguir un gran eco. Y supongo que debe haber sido un acierto cuando empiezan ya las contracampañas, como muestra César

Es una copia de la campaña de Barack Obama de sortear una cena entre cualquiera de los contribuyentes que habían donado fondos al senador de Illinois. De hecho, la campaña americana ha influenciado mucho a los conservadores, como lo demuestra el uso de canciones por presentar los ponentes en el último congreso del PP de Madrid.

Las mejoras comunicativas no se quedan aquí. Están perfilando mensajes claros y próximos, innovando en ciertas áreas y potenciando un perfil moderado. El objetivo se ve claro: ganar las elecciones europeas del próximo año y empezar así el regreso a la Moncloa. Y es que en este contexto, las elecciones al Parlamento Europeo se leerán en clave más nacional que nunca.

Política, cuestión de imagen

Sé que los ojos de la gente que comparte el vagón de FGC queme lleva a casa se han fijado en la portada de la revista que tengo en las manos. Y es para fijarse. Un sonriente Rajoy en mangas de camisa sostiene un cuchillo en una mano y un bocadillo en la otra. La imagen es, como mínimo, curiosa.

Leo el Magazine del diario El Mundo del pasado fin de semana. En una entrevista que, a juzgar por las fotografías y el tono, sería más digna de Hola; acaba siendo en realidad un tesoro político, con un Rajoy de lengua suelta, algún que otro dardo envenenado y mensajes políticos en toda regla. Lectura más que recomendable.

Me resulta curioso especialmente un punto que copio a continuación:
Dice, sin complejos: «Yo creo que lo de la imagen es irrelevante a efectos del voto de la gente. Absolutamente irrelevante». Le contradigo: «Si es lo primero que se suele comentar, yo estaba con los compañeros de redacción…». «Sí, sí, ya sé lo que se dice en El Mundo y otras muchas redacciones. Insisto: lo que yo me ponga o como me peine es irrelevante desde el punto de vista de los votos».”

Y es que al leerlo me ha venido a la cabeza una conversación de este mediodía mientras comía, alrededor de la imagen, los asesores, los consultores… Y precisamente hablábamos de Rajoy y de su “imponente” puesta en escena en los debates electorales de la pasada campaña electoral.

Mi interlocutor comentaba que el trabajo de los asesores convierte al candidato en un robot y que esto es una manera de manipularlo , de no dejar ver la autenticidad de quien pide el voto.

Bien, ni poco ni demasiado. Pero por lo que comenta Rajoy quizás  podemos entender el porqué de las reacciones de mucha gente tras los debates. Y aun cuándo no podamos explicar por esto su derrota, sí que me atreveré a decir algo al respecto.

El electorado no es tonto. Ni imbécil. Hace falta respetarlo, y una manera de hacerlo es aparecer siempre de forma correcta. Con una imagen correcta. Por imagen entendemos no sólo la ropa, sino el “porte”, la “pose”, la manera de hablar, de mirar, de actuar… Si una persona parece que, ejerciendo su cargo, está pasando una de los ratos más aburridos de su vida, que se marche, porque nos falta al respeto.

A veces, cosas como estas pasan, aunque el político en cuestión lo esté pasando genial. Nuestro cuerpo es un misterio y a veces por mucho que lo intentamos, no exteriorizamos bien lo qué sentimos. Y esto afecta a nuestra imagen.

Y en política, dónde las percepciones son tan importantes, esto cuenta.

Rajoy no perdió por ir con un traje pequeño. Pero quizás si hubiera escuchado a algún asesor, este le hubiera dicho que su ojo aumentado por el zoom lo hacía parecer monstruoso y que esto hacía que muchos no lo percibieran como un hombre sensato, preparado. Quizás alguien le hubiera dicho que la agresividad y la babilla le daban un aire histiónico. Y esto al otro lado de la pantalla se percibe.

Y si Richard Nixon hubiera hecho uso del maquillaje y camisas para televisión, a lo mejor el curso de la historia hubiera sido diferente.