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Homer Simpson vota McCain

El genial Matt Groening ha recogido varias veces los diferentes escenarios de la política norteamericana en su serie animada más conocida: Los Simpsons. Nixon, Ford, Carter, Bush, Clinton, Gore, Dole… han sido caracterizados como personas amarillas de cuatro dedos.

Las elecciones de 2008 no podían ser una excepción. Es esta ocasión, parece ser que Homer Simpson tendrá muy claro su voto: Barack Obama. Total, tras que en algún capítulo su hija llegara a ser la primera presidenta heterosexual de la historia del país, ahora el padre Simpson se ha convertido a la fe democrática y quere hacer de Barack el primer presidente afroamericano.

Pero la máquina de voto le juega una mala pasada y acaba votandoMcCain… pero como no sabemos en qué Estado está Springfield, no podemos saber si será un swing state decisivo.

Hablando de swing states, ¿habéis visto como las encuestas estan mutando el mapa electoral? ¿Cómo cada vez hay más estados en azul claro, seña de que podrían ser demócratas?

Y, ¿a quién crees que votaria Moe? ¿Y Wiggum? ¿Y Skiner? Y… Ned Flanders?

Pujando por Obama

Hoy publico en “In votes we trust” de La Vanguardia este artículo sobre la cena de gala de los Democrats Abroad en Barcelona. Podéis consultar en artículo en su entrada original aquí.

La noche del martes fue el día elegido para que los demócratas barceloneses organizaran un evento de campaña que prometía ya desde el mismo momento de la inscripción: una cena de gala con subasta de recaudación de fondos a favor de Barack Obama, su candidato a la presidencia. Un restaurante del Eixample, con su toque chic y un menú de inspiración mediterránea, fue el escenario para el evento de catarsis colectiva de los americanos residentes en Barcelona que creen en un cambio posible en la dirección de su país. Y por ende, del mundo.

Barack Obama no apareció, por más que medio centenar de personas disfrutaran de una agradable cena con chapas del candidato demócrata en las solapas de sus camisas y americanas. Hubiera sido el broche perfecto para la cena de gala de la sección en el extranjero del Partido Demócrata, ese brazo asociativo llamado Democrats Abroad que tiene voz y voto en la Convención, como se pudo comprobar el pasado mes de agosto en Denver.

Pero, ¿en qué consiste una cena-subasta de campaña? ¿Por qué unas personas a miles de kilómetros de los Estados Unidos siguen tan de cerca y tan intensamente esta recta final de la campaña? La respuesta la encontramos en el discurso de bienvenida: están embarcados en la última de las etapas de un largo viaje de recuperación de la Casa Blanca.

Pero vayamos por partes. La cena se inscribe dentro de los actos de campaña que tienen por objetivo recaudar fondos, ya que el sistema americano basa la financiación de las campañas en lo que los partidos puedan recaudar. No existe ayuda pública (a no ser que el candidato decida optar por ella y no acuda al sector privado) y el elevado coste logístico y publicitario apremia a los candidatos a buscar financiación. De hecho, los que estamos inscritos a las listas de distribución de los candidatos observamos como a medida que la campaña avanza, cada vez nos sugieren contribuir con más asiduidad.

Las formas de fundraising, como se suele llamar en el sector, son innumerables: desde las donaciones directas (con un tope legal por persona), a la venta de infinitos elementos de merchandising electoral (chapas, tazas, camiseta, pegatinas, carteles para el jardín, pósters…), pasando por las cenas con el candidato o actores que se prestan a buscar fondos para él. O las actividades como la organizada en Barcelona, donde por cuestiones legales solo los ciudadanos norteamericanos pudieron pujar por los objetos donados: desde un libro de Al Gore autografiado a un fin de semana en una masia ampurdanesa, pasando por una baldosa modernista restaurada y un iPod tan sencillo de usar que hasta John McCain lo pondría en marcha (con la ayuda de su esposa y su staff, según los demócratas).

El formato de la cena también nos dejó entrever las grandes diferencias entre nuestro modo de ser y el de los americanos. No solo en cuanto a cultura política, sino de su modo de crear relaciones y comunidad. Antes de atacar la ensalada de pollo con pesto y tomate, cinco voces femeninas fueron el aliento del candidato ausente. Las voces por Obama demostraron la enorme capacidad comunicativa de los americanos, con cinco historias personales que pusieron emoción a la velada. Desde la seguidora de Hillary que siente la necesidad de instalar a Obama en la Avenida Pensilvania, a la republicana conversa que llegó a votar por Bush, pasando por una representante catalana y una joven de Illinois que conoció a Obama en varias ocasiones. Porque más allá del uso indiscriminado de mensajes enlatados de campaña, supieron llegar con su mensaje a los asistentes, aunque en la mayoría ya fueran convencidos.

Las referencias despectivas a McCain y (sobre todo) a Palin, el uso de buenos discursos, humor y un ambiente agradable fueron el broche de la fiesta. Aunque no apareciera Obama. A Biden nadie lo esperaba, sabemos que está preparando el debate con la hockey mum de Alaska. Pero repito, no apareció Obama. Y es que esa es otra de las grandes diferencias con nuestras elecciones, si no tenemos un candidato a quien tocar es como si no lo creyéramos. En cambio en Barcelona, pese a no contar con el senador, su presencia y su mensaje estaban con nosotros más de lo que imaginábamos.

El poder de la oratoria

Aunque la nuestra no sea una sociedad demasiado dada a los discursos, el hecho de dirigirse al público puede tener efectos insospechados. Digo que no somos una sociedad demasiado dada a los discursos porque en nuestra vida cotidiana no tienen espacio: cuesta encontrar alguien que diga unas palabras en una cena de cumpleaños. No pensemos encontrarlo en una boda, en una inauguración y mucho menos en un funeral. Nos cuesta hacer discursos, no estamos acostumbrados.

No es extraño, pues, que hoy el país no se haya paralizado por el debate de Política General que comienza este 30 de septiembre en el Parlament de Catalunya, el segundo de José Montilla como 128º Presidente de la Generalitat. Tampoco nos debe extrañar que el comentario más escuchado en los hogares españoles cada verano, cuando el Debate sobre el estado de la Nación toma el Congreso, sea “¿y ahora ponen esto?”. No hablamos tampoco de los debates de investidura. O las sesiones semanales en las cámaras.

No nos gustan los discursos. O al menos, no nos gustan estos discursos.

Nuestra historia nos ha dado grandes oradores. Precisamente, tres de los mejores oradores de la historia reciente estaban ayer en el Bages: Jordi Pujol, Miquel Roca y Felipe González. Pero parece que hoy la oratoria no está de moda.

Estoy de acuerdo con Manuel Campo Vidal cuando en su libro afirma que los españoles no saben comunicar: desde pequeños nos han desalentado a mejorar. La escuela y la universidad no son espacios para desarrollar algo tan esencial como la oratoria, las herramientas para expresarse bien en público. Y eso a la larga el país lo nota.

Hago esta reflexión porque ayer algunos analistas atribuían al discurso de Nancy Pelosi, la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes norteamericana, la causa de la pérdida de 700 puntos en el Dow Jones y el del crack de 2008.

No creo en absoluto que la presidenta Pelosi haya tenido tal privilegio: el tono duro de su intervención no tiene la culpa de que ayer muchos congresistas (la mayoría republicanos) decidieran poner su escaño por delante de la crisis. Como tampoco se puede atribuir al discurso que el Presidente Bush ha hecho esta mañana el hecho de que el Dow Jones ha abierto con ligeras subidas.

Pero el hecho de que alguien les otorgue tal importancia ya es síntoma de que la oratoria y el poder de un buen discurso son algo a tener en cuenta, y sobre todo, una habilidad que el buen líder debería tener.

Y tú, ¿sabes hablar en público?

La búsqueda del relato perdido

Los sindicatos auguraron un otoño caliente, refiriéndose a movilizaciones por el aumento del paro y el clima de recesión económica, que se ve agravado por los anuncios de cierres de empresas. Los indicadores macroeconómicos dejan entrever que nada será fácil y la crisis financiera de Estados Unidos amenaza con salpicar más allá de la campaña presidencial.

Ni la bajada (en décimas) de la inflación ni el discurso optimista de Zapatero ante la Asamblea General de Naciones Unidas han podido hacer bajar la temperatura de este otoño que apenas estrenamos pero que ya nos muestra que la cosa está difícil.

Difícil y caliente también lo está, a nivel político, este otoño. Hoy Público, el diario más joven de la prensa española, pública una encuesta que ya muestra lo que veníamos anunciando: el PP ya supera al PSOE en intención de voto directo.

No hace falta ser vidente, ni tarotista … ni maoísta para imaginar que la oposición conservadora, centrada en la economía, nos acabaría llevando a este desenlace.

Pero, ¿como se ha llegado a esta situación? ¿Cómo se han dilapidado los 3% de ventaja socialista en poco más de 6 meses?

En primer lugar, las crisis económicas siempre pasan factura a quien gobierna. Es una realidad, el ciudadano tiende a responsabilizar al gobierno de la situación económica. Si partimos de esta base, las soluciones desde el punto de vista comunicativo se pueden organizar. Aceptar una situación nos permite trabajar para mejorarla y si miramos atrás, podremos captar cuáles han sido los mensajes enviados a la sociedad:

  • La crisis no existe
  • La crisis está pero no es crisis
  • Sí que es crisis, pero durará poco
  • Es la peor crisis de la historia
  • El sistema financiero español es envidiable
  • Nos tenemos que apretar el cinturón pero seguiremos haciendo políticas sociales

Ante este caos, el ciudadano que ve como la vida se le complica no recibe respuestas. Se ha perdido el liderazgo comunicativo.

En segundo lugar, el gobierno no ha transmitido la sensación de estar dirigiendo la situación. Con un presidente que ha desautorizado a ministros, ministros que han desautorizado a otros ministros … un presidente que ha amonestado a los constructores, que ha hecho frente a una huelga de transportistas que ha paralizado el país, que no ha sido invitado a reuniones internacionales importantes. En definitiva, un gobierno que no ha sabido actuar con diligencia. Y si lo ha hecho, que lo desconozco, no nos lo ha explicado.

Y como no nos lo ha explicado, ha permitido que un partido político (el PP) capitalice el rechazo a este supuesto desgobierno.

En definitiva, la crisis está generando una auténtica devaluación del capital político de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero no tanto por la crisis en sí, sino por la gestión tan desafortunada que está haciendo.

El presidente no ha encontrado el relato para explicar la crisis. Y el ciudadano que ha visto reducido su consumo y su hipoteca crecer y crecer, no tiene suficiente con la respuesta de “esto es culpa de una crisis internacional”. No tiene relato para explicarlo, porque de hecho, este gobierno no tiene relato.

La supervivencia de Zapatero pasará por buscar, (y seguramente lo encontrará) la humildad de la que hacía gala antes de llegar al poder en 2004. En tiempos de crisis, más que nunca, el liderazgo tiene que buscar la emoción, debe ponerse a la altura del ciudadano que pasa problemas. Y debe tener una respuesta clara: que mañana todo será mejor.

Y si el PP ofrece un futuro mejor antes que lo haga el PSOE, la tendencia será irreversible.

¿Por qué, creéis que a este ritmo el PSOE acabará la legislatura?

otras reacciones a la noticia: César Calderón

In votes we trust

Desde el pasado viernes, podéis seguir la crónica del último mes de campaña electoral y las elecciones norteamericanas en  La Vanguardia.

Con el nombre de “In votes we trust”, seguiré la actualidad de lo que pasa en la otra orilla del Atlántico y os mantendré informados, igual que desde este blog, del ambiente y las sensaciones que se viviran en Washington el próximo 4 de noviembre.

Para leer la crónica del debate, lo podéis hacer aquí.

Revista de prensa (28/09)

Si ayer repasábamos las crónicas del debate entre Obama y McCain, hoy la prensa presenta otras informaciones que seguro son de vuestro interés.

Estados Unidos sigue ocupando un gran espacio en los medios, ya sea por los últimos movimientos del rescate del presidente Bush de la crisis financiera o por el repaso del cambio de la imagen en las campañas norteamericanas. Así como en su nueva aplicación de Twitter.

En Euskadi la precampaña de las elecciones de marzo se hace notar: Ibarretxe anuncia su candidatura a la reelección, aunque sea en boca de Urkullu. En Catalunya, el Avui publica una interesante entrevista al presidente de CiU, Artur Mas. Y en el País Valencià, los socialistas ya tienen nuevo líder.

Zapatero, según El Mundo, invitará a Rajoy a La Moncloa en los próximos días para hablar sobre su visión de la crisis económica.

¿De qué se habló en el debate?

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El debate con empate

Las expectativas de este debate han sido su principal enemigo. La situación no era para menos: el contexto de crisis financiera es realmente importante, y el movimiento de McCain había aportado al primer acto de esta obra un tono demasiado trascendente.

De esta manera, las 9 personas que esperábamos con impaciencia el cara a cara en un piso del Eixample barcelonés vimos como las primeras respuestas fueron una jarra de agua fría directa a la tensión que las últimas horas habían acumulado.

El debate de política exterior empezó rodando en términos económicos y financieros: los dos candidatos intentaron exponer sus teorías sobre lo que necesita el país para superar la peor crisis desde la Gran Depresión, tal y como Obama mencionó. Pero desgraciadamente ninguno de los dos candidatos supo aprovechar el momento para enviar un mensaje claro, conciso, directo y creíble a los ciudadanos. Al contrario, mostraron su visión tan dispar del problema.

Obama intentó hacer el enlace a la relación existente entre el presidente Bush y el senador de Arizona, mientras que McCain intentó buscar el elemento patriótico que pide el momento para superar la crisis. En fin, la crisis financiera seguramente necesita menos patria y más hechos.

La segunda parte del debate se centró al fin en política exterior, pero el marco de interpretación ya estaba fijado. De hecho, el primer bloque es el más importante del debate, los 20 primeros minutos son los importante. Retengamos esto porque así podremos entender quién ha ganado o quién no ha perdido. Y la primera parte fue en general una rebaja de expectativas con ninguna visión concreta de solución de la crisis. Por lo tanto, ante un empate, suma cero, saca ventaja quien la traía de casa. O sea, Obama.

El bloque de política exterior, en cambio, supuso la aparición de un McCain muy superior, esencialmente porque tiene una experiencia que Obama no puede reclamar (aunque cite a Joe Biden), pudimos ver dos visiones en política exterior, algunos reproches cruzados sin demasiado fundamento y algún error, como cuando McCain se equivocó en el nombre del nuevo presidente de Pakistán llamándolo Qadari.

Obama resistió, pero no ganó esta parte. Fue hábil al poner los mensajes claves al final del debate, cosa que también hizo McCain. Los líderes hostiles con quienes se quiere reunir Obama aparecieron en el debate, y remató el bloque cuestionando al republicano porque no se reuniría con Zapatero. Podemos imaginar el gozo del presidente al saber de su aparición al debate.

La palabra del bloque fue Petraeus. McCain lo citó hasta la exhasperación para ponerle cara y ojos a su política en Irak. Muy hábil, bajarla a una imagen familiar y heroica para millones de americanos. Y esto fue un gran acierto, porque supo personificar su visión, ante una mesiánica propuesta de Obama. Aún así, el resultado hubiera podido ser peor para el senador de Illinois, que supo aguantar el tipo y articuló un discurso creíble entre el electorado, su electorado. Y los independientes/indecisos.

O sea, que no hubo novedad, continuación de la campaña que hace meses que está en marcha.

Si me preguntan por un resultado les diré: un empate, con ligera ventaja de McCain. Primera parte un Obama con ventaja y segunda parte McCain vencedor. Que es lo que imaginábamos y sabíamos, demócratas más fuertes en economía y republicanos más fuertes en política exterior.

Esperaremos al siguiente, con un break entre ellos con el debate entre Palin y Biden. Respecto a este debate, existe la percepción que Palin acabará con Biden y si este es ágil, sabrá rebajar el efecto de la governadora de Alaska. Pero esto, será la semana que viene.

Pero, para vosotros, ¿quien ganó el debate de ayer?

Crónicas del debate:

La Vanguardia

El País

New York Times

Washington Post

ABC

El Mundo

El Periódico de Catalunya

Le Monde

La Razón

Libertad Digital

Pau Canaleta

Lluís Bassets

Corbata

Gentlemen, at this very moment in time, where do you stand on $700 bilion bailout?

Así empieza el debate, con economía y las corbatas con los colores cambiados. Obama, que su color partidista es azul, luce hoy una granate bien viva. McCain, una rallada que hace juego con los colores de la bandera americana.

Empieza el debate. El gran debate.

But… is he ready to lead?

Los principales medios de comunicación del mundo queman bytes (que no tinta) con la noticia que todos esperábamos: John McCain finalmente asistirá al primero de los tres debates programados y organizados por la Comisión de Debates Presidenciales. De esta manera, el senador de Arizona se enfrentará al candidato demócrata esta noche.

Se cierra de este modo el capítulo de suspenso más largo de esta campaña, y el dolor de cabeza de muchos de nosotros, que ya veíamos como esta noche la pasaríamos viendo capítulos de West Wing.

Pero no, McCain ha hecho lo que debía hacer si se quiere mantener en vida en esta carrera a la Casa Blanca. Porque los acontecimientos de las últimas horas no pueden ser nada más que un suicidio, seguramente provocado por un error de cálculo. Aun cuando hablando de los republicanos uno ya no sabe qué creer, y menos cuando las encuestas todavía no muestran un despegue claro de Barack Obama en las encuestas (como hoy nos ha hecho notar nuestra conexión andorrana).

Pero por qué podemos creer -que no afirmar- que McCain ha hecho un error de cálculo en el momento de suspender la campaña?

Primero miremos los antecedentes.

  • La crisis financiera, con Lehman Brothers, Freddie Mac, Fannie Mae, AIG como teloneros, ha hecho mucho daño a la campaña republicana. Especialmente porque el día de colapso total del sistema (al menos anímico), el senador de Arizona nos sorprendió a todos afirmando que los fundamento de la economía norteamericana son fuertes. Al más puro estilo Zapatero.
  • Problemas económicos, confía en los demócratas. Es simple e incluso irracional, pero hoy al país hay toda una generación de clases populares y medianas que recuerda los años de prosperidad de la presidencia de Clinton y voz como están las cosas hoy. Hace muchos meses en un bar del Raval comentábamos “si es la economía, Obama tiene opciones”. Y la economía ha entrado en campaña… y de qué manera!


Pero también hace falta mirar sus efectos.

  • El fin del efecto Palin. Así, d’una plomada, el ticket demócrata repuntó en las encuestas, superando a McCain y poniendo el interés de la agenda en otro tema. Para entendernos, hemos pasado de la barra de labios a pagar la hipoteca.
  • La economía, issue principal. Sólo les recordaré un eslogan “It’s the economy, stupid!”


Ahora bien, ninguno de los dos candidatos ha brillado por tener una gran experiencia económica. Pero sólo uno de ellos ha cometido un enorme error. Y esto en campaña se paga.

La reacción de McCain es lógica: cuando la campaña se daña tanto, hace falta hacer una acción que sea un auténtico golpe de efecto. Por este motivo McCain suspendió la campaña y amagó con la suspensión del debate. El cálculo parece perfecto: si la economía es el tema, preocupa a los americanos y el sistema se hunde, hagamos algo fuerte. Suspendemos la campaña.

Pero, si la gente no confía en ti para solucionar el problema, no mejorarás para hacer una pausa. Y menos para mostrar interés en unas negociaciones en una casa (el Senado) donde hace meses que no es activo. Realmente, no ayuda a mejorar su credibilidad.

Pero en todo, planea una cuestión. Una cuestión que seguramente muchos americanos se han empezado a hacer, pero respeto a McCain: is he ready to lead?

Demuestra con esta acción que está preparado por liderar?