In Grindr we trust

“¿Qué buscas? Tu voto. Y lo que surja”. Esta conversación, algo rara, podría pasar en Grindr. La aplicación da un paso más y no se queda en ser el espacio de contacto para gays: quiere jugar un rol muy activo en las elecciones estadounidenses. Más de 1,5 millones de usuarios en Estados Unidos serán tentados a actuar y votar en consecuencia el próximo noviembre.

El matrimonio igualitario está en la agenda de estas elecciones. Obama anunció un cambio en su visión sobre este tema y los Republicanos, con Romney a la cabeza, siguen luchando para evitarlo. Una buena muestra, el intercambio de opiniones entre el candidato a presidente y un veterano de la Guerra de Vietnam:

Con “Grindr for Equality”, la aplicación quiere movilizar a sus usuarios para defender los derechos LGTB y cambiar la realidad a través de la acción de miles de personas. Para su CEO, Joel Simkhai, “todas las elecciones se ganan o se pierden a nivel local. No hay elección o pueblo demasiado pequeño para tener una voz gay. Usaremos Grindr para unir a los gays de todo el país, hacer que esta voz crezca y tener un impacto nacional.”

¿Qué hará Grindr? Usará la aplicación para generar visibilidad y conocimiento sobre la igualdad LGTB en los temas que se voten en noviembre. Además, promoverá el registro electoral con información sobre los lugares en los que registrarse -para algo es una aplicación con geolocalización- y les avisará de los plazos. Además, y ahí está la clave, informará de los candidatos (a nivel presidencial, estatal o local) que apoyen iniciativas LGTB.

In Grindr we trust.

El fin de la homofobia

Max es un bebé precioso. No pude evitar emocionarme al ver esa cosita tan pequeña. Tan frágil y tan fuerte. Tan lleno de vida… aunque duerma como un tronco. No pude evitar emocionarme al tenerlo en brazos. Él es nuestro futuro. Una nueva oportunidad para creer que las cosas no solo pueden ser mejores, sino que serán mejores.

Max tiene la suerte de tener una familia que le quiere. Un hogar en el que será amado y protegido. Conociendo a su madre, sé que será una persona consciente del mundo en el que vive y que sabrá guiarle para desarrollar al máximo sus talentos. En el terreno que sea. Conociendo a su madre, sé que será una persona con un corazón enorme. Conociendo a sus madres, sé que será feliz.

En un día como hoy, quería empezar hablando de Max, Irene y Hannah. De hecho, podría intentar mencionar -y moriría en el intento- a las más de seis millones de personas que han apoyado peticiones para luchar contra la discriminación LGTB en Change.org. Podría también mencionar a los millones de héroes anónimos que cada día luchan contra la discriminación en todas sus formas. Y, como no, podría mencionar a los millones de personas de buen corazón que no piensan nunca en a quién amas sino solo en el hecho de amar.

Este ha sido un año especial. Hace un año, sin proponermelo, salí del armario con este post. Tras ello, empecé a trabajar en Change.org. A lo largo de este último año he conocido historias impresionantes. He luchado para que los medios de comunicación se hicieran eco de muchas de ellas. Para que sepan que miles de personas en todo el mundo, en lugares en los que sufren una discriminación brutal por el hecho de amar, se sienten fuertes, empoderadas, para luchar contra ello y conseguir que miles de personas se unan a sus peticiones.

En Ecuador, las clínicas que torturaban a lesbianas han sido cerradas. En Australia, en el estado de Queensland, se puso fin a la legislación que permitía justificar un asesinato en legítima defensa bajo el llamado “pánico gay”. En España, Antonio consiguió acabar con la discriminación a los hijos de padres homosexuales al registrar a sus hijos en los consulados de España, la inspección educativa actuó ante un colegio privado que se negó a inscribir a un hijo de padres homosexuales y el cantante homófobo Sizzla, que pedía matar a las personas que amaban a otras de su mismo sexo, no actuó en España. Y estas solo son algunas muestras.

Max, en un futuro, vivirá en una sociedad libre de estas discriminaciones. Pero para ello, aún queda mucho por hacer. Países en los que aún te pueden despedir de tu trabajo por querer a alguien de tu mismo sexo, como Estados Unidos. Ciudades que imponen leyes atroces contra el colectivo LGTB, como San Petesbrugo, en Rusia. Pequeños pueblos en los que un adolescente no tiene otra opción que joder su vida por el entorno en el que crece. En nuestro propio país. Mucho por hacer.

Todo eso, Max no lo verá. Porque cada día, esos millones de personas a las que no puedo citar aquí, dan un paso decisivo. Porque millones de personas los dieron antes que nosotros. Millones de personas que fueron asesinadas, torturadas, oprimidas… y se negaron a mirar hacia otro lado. Max, bienvenido a un mundo que ya es mejor porque estás aquí.

Te dejo la infografía que hemos preparado en Change.org:

Lo que ya no te dirá Rajoy: nadie tiene derecho a acosarte por ser gay

“No estás solo. No has hecho nada malo. No has hecho nada para merecer ser acosado. Hay todo un mundo ahí fuera, lleno de posibilidades para ti”. Es parte del mensaje que el presidente Obama grabó en 2010 en un vídeo de la campaña “It Gets Better” contra la homofobia. Ayer, el presidente Rajoy y su Consejo de Ministros acordaron quitar la mención a la homofobia o las desigualdades de Educación por la Ciudadanía. Si no se menciona, el problema desaparece.

Una semana antes de suprimir la homofobia del temario, el mismo Consejo de Ministros aprobó una declaración para este Día Internacional: “el Gobierno de España está absolutamente comprometido en la defensa de la igualdad, como derecho fundamental y como valor democrático capital” y declaraba que la homofobia y la transfobia son “dos formas de discriminación que no deben tener cabida en ningún ámbito de la sociedad”. No habían pasado ni 24 horas de la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia cuando tomaron la decisión de dejar de hablar del tema. De dejar de comprometrse como habían prometido.

Quizás ese sea el modo de solucionar las cosas. Dejar de hablar de ellas. Pero la realidad es que miles de personas en nuestro país necesitan saber que no son diferentes. Ni raros. Ni malos. Ni peores. Que son, sencillamente, iguales. Que les amparan todas las leyes y todos los derechos. Que los que acosan, insultan o vejan son los que deberían ser castigados. No ellos o ellas.

El Gobierno anunció cambios en Educación por la Ciudadanía por su contenido “adoctrinador”. Aunque vistos los resultados no me queda claro si en realidad lo que querían era cambiarla para introducir ese adoctrinamiento. La homosexualidad dejó de ser una enfermedad hace 22 años. La Declaración de los Derechos Humanos ensalzan la igualdad. También lo hace la Constitución. Los Derechos Fundamentales que nos igualan. Porque somos iguales. Decir y querer hacer lo contrario sí es adoctrinamiento. Adoctrinamiento hacia el estigma y la violencia. Pero, como dijo Harvey Milk, “todos los hombres son creados iguales. No importa cuanto lo intenten: nunca podrán borrar estas palabras.”