5 Feb

¿Son los partidos una religión?

“No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal” Deuteronomio 24, 14-15

Este fue el versículo elegido por el presidente Zapatero para dirigirse a las más de 3.000 personas que se agolpaban en el Hilton de Washington D.C. para orar en el Desayuno Nacional de la Oración. Y no lo hizo mal. Un buen discurso, sin apelaciones a la tierra o al viento, plagado de potentes analogías en línea con su pensamiento político.

Resulta curioso que sea Zapatero el que se aproxime a la religión, al otro lado del charco, y sea en España el máximo defensor del laicismo. Aunque, quién sabe, quizás al presidente le vimos cómodo por varios motivos. No sólo porque acertara con la técnica discursiva; sino porque los partidos políticos guardan mucha relación con el sentido religioso.

La relación emocional de los seguidores de un partido con esta organización guarda muchas semejanzas con una religión. Y las religiones, a su vez, guardan muchas similitudes con las marcas que, en un contexto como el actual, evocan a la emoción y no a la razón para conseguir nuevos clientes. Según Martin Lindstrom, autor de uno de los grandes libros sobre neuromarketing “Buyology, truth and lies about why we buy what we buy”, las particularidades que compartirían las marcas, la religión y, podemos añadir, los partidos son:

  • Un sentido de pertenencia: formar parte de un grupo predispone al individuo a dar respuesta a muchas cosas. Formar parte de un grupo cohesiona la respuesta, pero también la acción. Además, como ocurre con las religiones, formar parte de una comunidad es algo más que estar presentes, incluye una búsqueda interior sobre los motivos.
  • Una visión: una idea o ideas sobre el mundo. Unos objetivos, principios y valores que son la marca de identidad del colectivo y su objetivo último. Ya sea el amor de las religiones o llevar a cabo políticas socialdemócratas. La misión que es capaz de merecer todo tipo de sacrificios.
  • Poder sobre los enemigos: no puede existir proyecto sin alguien a quien oponerse. Unas ideas que se contraponen a la de los otros y que son la munición de una batalla ideológica para sumar más voluntades. La concepción nosotros contra vosotros atrae a fans, incita a la controversia, crea lealtades y nos conduce a un debate y discusión que, queramos o no, aumenta la participación (no siempre, claro está).
  • Evoca a los sentidos: colores, música, olores, palabras, abrazos… en la política son, como hemos visto en alguna ocasión, claves para entender la comunicación. Las marcas y las religiones también lo hacen, desde los espacios sagrados a la música de las misas o el incienso.
  • Relato: desde el Nuevo Testamento a Apple, pasando por Nicolás Sarkozy, todos tienen un relato. Una historia que los identifica, los diferencia y que transmite unos valores con los que uno puede sentirse próximo.
  • Grandeur: al igual que el Vaticano, la política o el poder también tienen ese halo de grandeza que no sólo se refiere a los elementos físicos –sedes centrales impresionantes, mítines con miles de personas…- sino a la capacidad de reflejar esa grandeza con la presencia en todas las circunscripciones, actos en el territorio, etc.
  • Evangelización: la política y la comunicación guardan muchas similitudes con este concepto, salir a la calle para convencer a nuevos seguidores. El fenómeno NIMBY o grassroots articulan muchas campañas de este tipo, especialmente en Estados Unidos.
  • Símbolos: el logotipo, el puño en alto, los himnos, las canciones, los mitos fundacionales, los líderes históricos, son los símbolos que identifican a un partido.
  • Misterio y rituales: los congresos de los partidos, el modo de elegir sus líderes, sus tomas de decisiones, son elementos que comparten política, religión y marcas.

Estos aspectos, pues, ayudan a forjar la relación emocional con el elector. Junto a ello, los partidos deben ser capaces de involucrar a los votantes haciéndoles sentir y cómplices del relato emocional que se elija. Porque otra cosa es lo que ocurre con los electores, si no conseguimos hacerlos cómplices de ese relato. Especialmente cuando asistimos a ejercicios de cinismo como el vivido ayer en el Desayuno Nacional de la Oración en Washington D.C.

Los votantes son vulnerables a todo tipo de impactos irracionales y parece que son más proclives a mostrar su apoyo a algo por el sentido del deber que por saber qué y a quién están votando. Quizás por ello, la participación del presidente Zapatero en el Desayuno de la Oración no tenga efectos en su ya maltrecha situación. Pero tampoco va a ayudarle. Seguramente acabe de incurrir en una de sus mayores contradicciones: estar dispuesto a participar en un acto de los conservadores religiosos norteamericanos al otro lado del charco y defender una visión laicista de los poderes públicos en España. Por mucho que vistiera su discurso, bueno y razonable, de un humanismo anulado por lo religioso del evento.

La visita respondía a motivos de Estado, a cumplir con el protocolo. Incluso a la representación de la UE. Podemos incluso esgrimir la oportunidad de defender la economía del país ante potenciales inversores. Sí, justificaciones haberlas, haylas. Pero, ¿no ha sido el rezo de Zapatero un ejercicio de peligroso cinismo? ¿Un ejemplo más de la frivolidad del presidente?

Tendrá suerte: quizás este episodio no será en exceso recordado. La situación real de millones de españoles es tan dura, que muchos ni sabrán del viaje del inquilino de La Moncloa a la capital norteamericana para rezar junto a Obama. Y tendrá suerte porque Zapatero ha incurrido en una grave contradicción de su propio modo de entender las cosas. ¿Cómo reaccionará la derecha religiosa en España a lo vivido en Washington?

4 Feb

El Gobierno de la marcha atrás

Creo que muchos de los lectores de este blog tienen una vocación secreta que no quieren siempre aceptar… les gustaría ser C.J. Cregg. Bueno, nos gustaría. Saber qué se siente al estar ante la prensa más importante de Estados Unidos día a día como secretario o secretaria de prensa en la Casa Blanca. Tratar diariamente con esa élite del periodismo y hacer frente a la difícil tarea de entregar el mensaje adecuado ante las afiladas preguntas e investigaciones de un selecto grupo de profesionales.

Pero sobretodo, creo que nos gustaría por la interesante parte de jugar con el tiempo, de saber lo que importa en el largo plazo pero defenderlo en el día a día. Tratar con el presidente. Centralizar el mensaje. Proteger al Gobierno sin caer en la manipulación o la mentira. Quién no ha soñado con estar tras ese podio…

En muchas ocasiones, ya sea aquí o en charlas con buenos amigos, nos hemos cuestionado por qué en Moncloa no hay una C.J. Sí, está la vicepresidenta que hace una tremenda labor, pero De la Vega no es C.J. Tampoco Nieves Goicoechea. Tampoco Moncloa es el Ala Oeste.

Siempre he creído que eran múltiples factores los que evitaban tener un/a secretario/a de prensa en el Gobierno. Por un lado, la imposibilidad de una persona con ese rango de asistir al Consejo de Ministros. Por otro, la relación bastante diferente con los medios a ambas orillas del charco, seguido de una tradición democrática muy distinta… y así, todas la variables que podamos llegar a imaginar. Aunque en su tiempo, Aznar tuvo algo parecido a C.J, aunque con barba: Miguel Ángel Rodríguez.

Pero en el fondo, más allá de estas cuestiones estructurales, la realidad es que Zapatero no tiene una C.J. porque le hubiese durado dos días. Este es el gobierno de los gafes comunicativos. El ejecutivo de la marcha atrás. No creo que una profesional como C.J. pudiese aguantar mucho tiempo unos vaivenes que muestran la descoordinación en el mensaje. La pérdida del norte en la acción política. Cuando no se sabe ni lo que se quiere hacer, ¿cómo se puede comunicar algo? El último caso ha sido el de la base de cotización de las pensiones, pero han sido tantos otros…

C.J. hubiese dimitido a las primeras de cambio, no tengo duda. Pero lo que empieza a ser preocupante es que el Gobierno no atine a hacer nada a derecha (comunicativamente hablando) y nadie plantee una necesidad obvia: el país necesita una nueva dirección para no caer en el desastre. Pero sobretodo, confianza en aquello que le cuentan. Y con globos sonda en las pensiones, no se consigue. Ni se conseguirá. Aunque hoy Zapatero pida por ello en su Desayuno de la Oración.

Este gobierno de la marcha atrás tiene serios problemas comunicativos que se añaden a la ya maltrecha situación política y económica. El gobierno de la marcha atrás se levanta pensando una cosa, a mediodía cree otra y por la noche dice una distinta. Inconsistencia en las ideas e inconsistencia en el mensaje. Y por si fuera poco, contradicciones abiertas entre sus ministros… No, definitivamente no, C.J. Cregg nunca podría ser portavoz en Moncloa.

1 Feb

El Casio de Bin Laden

Solemos afirmar que el tiempo en política es el complemento inevitable de la estrategia. Que la unión de estos dos nos traza el camino. Que son el fundamento de una campaña electoral, de la gestión de la comunicación en el gobierno y la hoja de ruta de quien está en la oposición. Como diría Jarabe de Palo, curioso elemento el tiempo.

Pero no sólo de tiempo teórico, del de la planificación, vive el político. Si a veces por la boca muere el pez, el político también puede morir por el peso de las horas, los días y los meses. Un error de planificación –o su ausencia- puede tocar gravemente una propuesta. Para una muestra, el escepticismo que ha levantado la propuesta de los Juegos Olímpicos de Invierno Barcelona-Pirineus 2022, envuelta en un halo de precipitación. O la sensación que el gobierno Zapatero ha tardado 6 años en darse cuenta que gobernar también es atajar las cuestiones más espinosas, desde la subida de impuestos al anuncio del inicio de las discusiones para retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años. Más tiempo. Tic, tac.

A veces, el tiempo político es algo más mundano. George H.W. Bush lo sabe muy bien. No sólo porque un joven Bill Clinton le desalojó del poder antes de lo que él tenía previsto, sino porque un gesto suyo durante la campaña delató un comportamiento que no gustó nada a los ciudadanos. Fue durante un debate electoral, un cara a cara con Clinton y Perot donde respondían a las preguntas de ciudadanos. Mientras una ciudadana preguntaba sobre la recesión, las cámaras le enfocaron consultando sin contemplaciones las agujas de su reloj. Ese gesto delator, que todos hacemos cuando tenemos prisa por hacer otra cosa, generó en muchos ciudadanos la sensación que no eran importantes para el presidente. Tenía mejores cosas que hacer que responder sus preguntas.

Si en ese momento su reloj hizo correr ríos de tinta, hoy es el turno de un popular modelo que puede esconder una auténtica revelación para muchos. Muchos se han cuestionado por qué Osama Bin Laden suele aparecer con un reloj Casio en su muñeca. El terrorista, miembro de una rica familia, usa un modelo barato, un clásico de los relojes digitales, que no denota ningún tipo de lujo… pero tampoco de una excesiva precisión. El modelo de Casio –una curiosa empresa japonesa que es el resultado de una historia de visión- ha sido el primer reloj de varias generaciones y muy popular por su bajo coste y resistencia.

Bin Laden usaría este reloj para no dar pistas de su paradero. Según algunas fuentes, el terrorista saudí usa el popular modelo porque es posible encontrarlo en casi cualquier lugar del mundo, ya sea original o falsificado. Llevar un Rolex, un Omega o un Tag Heuer, podría dar pistas, indicios… migas de pan para dar con su paradero.

Obama desearía que el hombre más buscado del planeta hubiese preferido hacer ostentación de algo más que su antiamericanismo. El líder del mundo libre ve pasar los segundos y los minutos desde un reloj que ha sido récord de ventas en su país. Parece que todo en Obama tiene un por qué y también la capacidad de generar auténticas tendencias. El presidente, lejos de usar alguna de las grandes marcas de lujo, usa desde hace años un curioso reloj de 300 dólares. Fabricado por otra empresa japonesa competidora del de Bin Laden, Citizen, Obama luce un Jorg Gray 6500 negro. Este reloj fue un regalo de sus guardaespaldas cuando celebró su 46º cumpleaños.

Desde entonces, Obama ha guardado su Tag Heuer y sólo luce este modelo de tres esferas que lleva el emblema del Servicio Secreto. Y eso ha despertado la curiosidad y el interés del gran público. Y desde entonces, en Jorg Gray no han dejado de venderlos. Aunque en este caso, es más fácil seguir el rastro… Obama se sirve de un reloj popular poco conocido. Osama, de uno popular muy conocido. La cara y la cruz, pero ambos, del país del Sol Naciente.

Esta historia de relojes nos recuerda lo importante que es invertir –que no gastar- algo de tiempo en pensar las repercusiones que tiene llevar una cosa u otra en la muñeca. No es lo mismo lucir un Omega como el que Kennedy vende después de muerto –los suizos apostaros por su imagen en la campaña del Speedmaster con motivo del 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna- que un reloj más asequible. No es lo mismo aparecer en un debate electoral con una gran pieza de relojería, que taparlo con la camisa o no llevar. Y si no que se lo digan a Mariano Rajoy, que en el primer debate con Zapatero lució un aparatoso reloj. Pero ello no quitó que el gallego diera con una de las mejores frases del debate: “Usted no le ha dado cuerda al reloj y el reloj se ha parado”.

Todos intentan ganar tiempo. Unos, como Bin Laden, para seguir perdidos en montañas y desiertos lejanos. Otros, como Obama, para dar caza a esos escondidos. Y otros, como Zapatero, para que la crisis amaine y la factura de 25.000 euros de un Franck Muller que supuestamente recibió Ricardo Costa sea una tabla de salvación para que los fantasmas de Gürtel le den el aire que las encuestas muestran que no tiene. Grande, Pau Donés: curioso elemento el tiempo.

11 Ene

Los sucesores de Zapatero y el reparto de la herencia

Ya son demasiados meses atrás en las encuestas. Mes tras otro, encuesta tras encuesta del medio que venga, de la empresa que la haga, barómetro tras barómetro, una realidad se asienta entre el electorado: el gobierno de Zapatero está muy tocado. No sólo por la barrera psicológica de verse superado en las encuestas, sino por ver como la desconfianza del electorado en el presidente es cada vez mayor y que pocos son los ministros que sacan la cabeza por encima del agua del naufragio.

El último barómetro de clima social que publicó ayer El País es muy significativo: el PP aventaja a los socialistas en un 3,5% en la estimación de resultado electoral. Quizás este dato por sí sola no implica nada, deberíamos ver como se traduce eso en escaños, en participación, etc. Pero sí es importante observar el resto de preguntas del cuestionario. El 52% de los encuestados desaprueba la gestión del presidente, el 73% cree que su Gobierno improvisa (con un 59% de electorado socialista que así lo opina) y con un 68% de los encuestados a quienes Zapatero les inspira poca o ninguna confianza.

El escenario es gris oscuro casi negro. Así, no es extraño que el 66% de los encuestados crean que esos cantos de sirena que apuntaban a un relevo en el candidato o candidata socialista a las próximas elecciones generales deba escucharse. Sorpresivamente, casi la mitad del electorado socialista encuestado -49%- cree que debe ser así. Y ahí vienen las alternativas planteadas por El País: ¿Chacón o Rubalcaba?

Ninguno de ellos, pese a ser dos de los cuatro ministros que aprueban en el barómetro, conseguiría batir virtualmente a Rajoy. Líder que, a su vez, cuenta con un 68% de desaprobación de su gestión y genera en un 82% de los casos poca o ninguna confianza. O sea, que pese a tener todos los datos en negativo, pese a Gürtel, a su falta aparente de carisma, a su poco dominio interno del partido, Rajoy encarna hoy una alternativa real y plausible al PSOE.

La lucha por la sucesión en el PSOE dependerá única y exclusivamente de Zapatero. De las presiones que reciba, de las encuestas y de la realidad política también, pero sobretodo de lo que él decida. Algunas voces apuntan a las primarias. Otras a la substitución de Maria Teresa Fernández de la Vega tras la presidencia española del Consejo de la Unión. Su substitución y el posicionamiento del que pueda ser el delfín del presidente.

La lista de candidatos ha sido, en cierto modo, inaugurada por este tipo de encuestas. Rubalcaba cuenta con una imagen fuerte gracias a su personalidad, su carisma y el hecho de ser uno de los grandes comunicadores en la política española. Pero juegan en su contra su edad, su dilatada carrera y un cierto halo de cansancio que parece transmitir… aunque a día de hoy tiene una gran hoja de servicios. Y los resultados de la política antiterrorista.

Chacón representa el cambio, la mujer moderna del siglo XXI. Cuenta con un gran activo: ser la primera mujer ministra de Defensa y la imagen que quema en las retinas de todos; una embarazada pasando revista a las tropas o viajando a Afganistán. Y cuenta, a su vez, con un marido que es un mago de la comunicación política. No tendría demasiados problemas para formar a un equipo solvente. Pero en su contra juegan su inexperiencia, su imagen controvertida y una cierta sensación de ser una generadora de humo. Así como su criticada actuación en casos como el del Alakrana.

Sin embargo, quizás nos olvidemos de un tercer nombre que a día de hoy pisa con fuerza. La cuarta ministra aprobada ha demostrado estar a la altura de las circunstancias en la crisis de la Gripe A y encarna la defensa de los derechos de los no fumadores. Ha enarbolado la bandera de una España libre de humos y eso gusta. Los políticos con determinación gustan. Y si tienen la virtud de tener una sonrisa siempre en el rostro, más. La pregunta es si conseguirá hacerse un lugar… como ha conseguido hacérselo al frente de un ministerio casi sin competencias.

Parece que va siendo hora de apostar a un caballo. Aunque yo apuesto al caballo del partido, que es el que siempre gana. Y ese, de momento, está silenciado en las corrientes internas de los que se deciden a dar el paso: finiquitar a Zapatero y empezarlo a cuestionar o creer en él a pies juntillas. Tiempo al tiempo.

31 Dic

Los 5 posts más leídos en 2009

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27 Dic

Nombre propio #5: José Luis Rodríguez Zapatero

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Es normal que el presidente del Gobierno sea el centro de todos los comentarios y las tensiones. Pero sorprende el tono excesivamente personalista que ha tomado su presidencia. Parece que su ejecutivo se torna gris con el paso del tiempo y que sólo él sobresale. Eso tiene elementos positivos, pero también negativos, como el excesivo desgaste que está sufriendo.

En el balance positivo, Zapatero se planta en el 2010 sabiendo que tiene en Obama un aliado y, sobretodo, unas cuantas fotos en su álbum personal. Incluso una familiar. Sin duda, este es el gran éxito de este año: haber restaurado el puente con los Estados Unidos. Y también en 2010 tendrá lugar la presidencia española del Consejo de la Unión Europea, con lo que el presidente tendrá una buena oportunidad para elevar su perfil.

Sin embargo, Zapatero se llevará un agridulce sabor de boca del 2009. Ha sido el año de la improvisación, de unos líos exagerados en su gobierno, con elevadas contradicciones de ministros y ministras. Pero también con decisiones difíciles de entender por parte de los ciudadanos que alimentan aún más esa sensación de improvisación y de ir sin un guión marcado: el aumento de los impuestos indirectos o la gestión del secuestro del Alakrana son sólo algunos ejemplos. Y no lo olvidemos, en el año en que por primera vez desde 2003 el PSOE pierde unas elecciones…

22 Dic

¡Me ha tocado el Gordo!

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Es una sensación extraña. Una mezcla de excitación y un abismo bajo tus pies. Emociones contrariadas. La necesidad de exteriorizarlo, pero también mantenerlo en secreto por el que dirán. Pero no, no hablo de la lotería, sino de todos aquellos que durante el año han tenido que soportar algún premio gordo de difícil solución. Especialmente en el mundo de la política. ¿Echamos un vistazo a los diez premios gordos de este 2009?

  1. Montilla, Saura y los Mossos: al president de la Generalitat le cayó el Gordo el día que los Mossos d’Esquadra cargaron contra los estudiantes que habían ocupado durante semanas el rectorado de la Universitat de Barcelona. El caos vivido en Barcelona, con periodistas y ciudadanos agredidos, genero una enorme crisis política y de comunicación que sólo la división en áreas por partidos pudo remediar.
  2. Ibarretxe: quizás es uno de los grandes premios del año. El lehendakari ganó las elecciones en Euskadi con casi 7 puntos de margen y 5 diputados más que el PSE-PSOE. Sin embargo, no pudo formar mayoría y el PNV se vio en la oposición. Sin premio de consolación.
  3. Rajoy y su Gürtel: más que el Gordo, ha sido como ir ganando la primitivia y la quiniela, más alguna euromillones, a lo largo del año. El goteo incansable de noticias relacionadas con la trama Gürtel, con sórdidas revelaciones como la oferta a Camps para ser fotografiado con Obama, fue (y es) un auténtico reto para Rajoy y su liderazgo. La cosa incluso se tornó más rara cuando a Cospedal le dio por denunciar el complot del Estado y del Gobierno contra el PP, con espías y todo…
  4. Aminatu Haidar: la lucha de la activista saharaui no ha sido el único premio gordo para el ministro Moratinos este año, pero las consecuencias de la crisis internacional abierta con Marruecos y la incapacidad de España de resolverla por sí misma merecen estar en esta clasificación.
  5. Un caso llamado Trias Fargas: cuando se descubrió el pastel que Félix Millet había robado del Palau de la Música Catalana, ya de por sí los premios gordos de años y años de lotería; se conocieron los detalles de la financiación de la fundación del Palau a la fundación de Convergència Democràtica. La aparición del caso Pretorio acalló las voces que cayeron sobre CDC: ¿es lícito que una fundación financiada con dinero público financie a su vez a una organización política?
  6. Alakrana: el secuestro del pesquero fue un premio redondo para el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero. Tan grande fue, que no sabían si repartirlo entre ministerios o centralizar la gestión en el presidente. Tras semanas de cautiverio y el pago de un rescate, los pescadores volvieron a casa y el pequero volvió a faenar.
  7. Un blog de 300.000 euros: cuando el coste del blog de Jordi Hereu llegó a la prensa, el Gordo cayó en el departamento de comunicación del Ajuntament de Barcelona. ¿Cómo explicar el gasto estratosférico en un año de crisis?
  8. Bono y la Ley del Aborto: la tramitación de la Ley del Aborto (en realidad, tiene un título más largo e inclusivo) fue un premio para aquellos diputados y diputadas socialistas más creyentes que tuvieron que ver como los obispos les amenazaban con excomulgarlos si votaban a favor. Una de esas presiones políticas que es casi tan fuerte como la de los bancos que llaman a tu puerta el 23 de diciembre…
  9. Un fantasma llamado abstención: el premio gordo que ganó el Parlamento Europeo y las instituciones europeas es de los más grandes; ya que las elecciones del pasado 7 de junio se cerraron con un manto de abstención tan grande que muchos aún no saben qué más se puede hacer. Para ello están Ashton y Van Rompuy, ¿no?
  10. La omnipresente Rosa Díez: sin duda, uno de los premios gordos más estrafalarios para un departamento de comunicación. ¿Cómo explicar que la cabeza visible de tu partido puede estar actualizando su Twitter y respondiendo una entrevista en televisión al mismo tiempo?

Seguiremos atentos a los premios gordos del 2010… y también a ver si tenemos más suerte en el sorteo del año próximo. Aunque jugando 10 euros, tampoco se puede llegar muy lejos, ¿no?

9 Dic

La cruz de Zapatero

En la plaza de la Madeleine de París se encuentra la iglesia homónima que, sin duda, no deja a nadie indiferente. Por sus dimensiones y su clara inspiración griega, pero sobretodo por observar como esa impresionante iglesia fue terminada por los gobiernos republicanos del siglo XIX. De hecho, se terminó la construcción del templo sin tener claro para qué serviría: ¿albergaría la Asamblea Nacional? ¿La Bolsa? Finalmente, fue consagrada como templo católico. Un espacio dónde, por cierto, la coronación de Napoleón está representada en el ábside.

La separación entre iglesia y Estado no ha sido nunca fácil. Ni en la atea Francia. Aunque allí, pese a este tipo de representaciones históricas, parece que existe una separación –al menos oficial- más intensa y marcada que en España. Quizás porque es un país más plural –no sólo hay una iglesia, sino que conviven muchas más religiones desde hace más tiempo- y menos religiosamente oficial, el presidente Sarkozy ha tardado bastante en hablar sobre la polémica de los minaretes en Suiza. Quizás también por esa dependencia histórica, hay debates superados. Como el de los crucifijos en las escuelas o las lecciones de religión.

En los últimos días la consellera de trabajo de la Generalitat de Catalunya, Mar Serna, ha planteado la necesidad de cambiar la festividad del 8 de diciembre por una que no sea religiosa. Hace unas semanas, el conseller de educación catalán planteaba la posibilidad de borrar cualquier connotación religiosa con las vacaciones escolares. Pero también en los últimos días ERC y PSOE han explorado en el Congreso de los Diputados qué hacer con los crucifijos en las escuelas.

La Iglesia católica, por su parte, no ha cesado de intervenir en el debate público a raíz de los avances en la conocida como Ley del Aborto (aunque abarca un campo mucho más amplio), llegando a amenazar con excomunión a todo político que peque por apoyar este tipo de leyes que no se dirigen a un sector religioso determinado de la sociedad, sino a su globalidad.

El caso parece bien claro: la fe es un asunto espinoso para Zapatero. En la católica España, enarbolar la bandera del laicismo tiene un coste y sus beneficios no parecen muy claros. Aunque cada vez sean menos los católicos de misa dominical, culturalmente el apego a la iglesia sigue siendo un bastión. Incluso en las filas socialistas.

Carles Castro, uno de los mejores analistas políticos del país, señalaba hace unos meses que los barómetros del CIS marcan una tendencia muy clara que explicaría el quiero y no puedo del Gobierno. O sea, liderar la reforma de los supuestos para permitir el aborto, pero a la vez dar marcha atrás en otros. O lanzar el globo sonda de los crucifijos para luego nadar y guardar la ropa. Y es que a la luz de los números, el Gobierno no sabe a ciencia cierta qué puede generar en su electorado sus decisiones.

Despenalizar el aborto, retirar las cruces de las aulas, evitar menciones a fiestas religiosas católicas en un país religiosamente plural, etc. pueden parecer propuestas en la línea de una visión laica de la vida y la sociedad. Sin embargo, el apoyo a la despenalización del aborto es mayor entre el electorado de CiU –de base más católica y conservadora- que entre el del PSOE. Así, sólo un 28,9% de los votantes socialistas está a favor de una despenalización total del aborto; frente al 32% de los de CiU. De hecho, el 60% del electorado de CiU está a favor de la despenalización con pocos límites ante el 45,5% de los socialistas.

Aunque el tema de los crucifijos en las aulas o las fiestas religiosas no se vea en las encuestas, existen ciertos datos generales sobre los símbolos religiosos. Por ejemplo, los votantes de izquierdas, pese a ser en teoría más proclives a la laicización del Estado, son mas tolerantes con el velo musulmán en las aulas que los votantes de derechas e independentistas catalanes (por encima del 50% en las izquierdas contra un 60% en el PP y ERC y un 70% en el caso de CiU).

Tal y como muestra Castro, las diferencias respecto a este tipo de temas muestra en realidad un interesante debate alrededor de la religiosidad. Pero sobretodo, las contradicciones propias de un país de profunda tradición católica oficial y que vivió 40 años bajo una dictadura nacionalcatólica. El laicismo no triunfa. Por ello, apoderarse de ese espacio es peligroso. Para muchos ciudadanos, incluso de su partido, Zapatero es un radical ateo que pone en peligro las bases religiosas del país. Aunque sólo vayan a misa para las bodas. Quizás por ello, podemos entender esa marcha atrás constante en todo lo que tenga que ver con la fe. Globos sonda que parece que quieran hacer comulgar con ruedas de molino.

4 Dic

Jaque a Sinde

Foto de Jesús Encinar

Hace poco más de un mes, paseando por Valencia, vi como un adolescente se volvía loco, dando vueltas al buzón verde de carteros con un sobre en la mano. Buscaba una ranura donde tirar su carta, pero no la encontraba. No había enviado en su vida una carta postal. Ahí te das cuenta de que algo ha cambiado.

Hace unos días, el gobierno presentaba su anteproyecto de Ley de Economía Sostenible (LES). De repente, miles de ciudadanos empiezan a mostrar su descontento en la Red por una de las disposiciones que plantea un recorte de derechos preocupante. En pocas horas, un manifiesto congrega miles de voluntades (más de 78.000) a una velocidad pasmosa. Ahí te das cuenta de que algo ha cambiado.

Hace unas horas, un rumor se hace cierto en la Red. Varios líderes de opinión muy significativos que desempeñan su actividad en Internet son invitados a una reunión con la Ministra de Cultura para debatir sobre esa cuestión. Ahí te das cuenta de que algo ha cambiado.

Hace aún menos horas, mientras corres en el gimnasio, ves que algunos informativos abren su edición con la noticia de esa reunión y observas como unos cuantos bloggers son el centro de la actualidad informativa. Ahí te das cuenta de que algo ha cambiado.

Entonces, reflexionas sobre lo ocurrido y observas como existen contradicciones entre el Gobierno y su partido. Entre el presidente del Gobierno y su ministra. Lees rumores sobre una marcha atrás del Gobierno en ese punto y piensas que, en realidad, nada ha cambiado. Que para el Gobierno y el ministerio nada ha cambiado porque se sigue percibiendo a Internet como algo residual. Si no, no entiendo como permiten tal error político.

Sólo sin entender nada puede el Ministerio acceder a reunirse con personas que generan auténticos corrientes de opinión. Personas que, además, no han tenido ningún tapujo para contar qué ocurría en esa sala y transmitirlo en directo. No porque sean mejores o peores que otros, sino porque entienden que la comunicación con Internet es distinta. Sólo sin entender nada puede dejarse en manos de estos bloggers la creación de un issue en la agenda política. Sólo sin entender de qué va esto de Internet puede el Gobierno aventurarse a hacer mayor la bola de nieve que sus propuestas en la LES han generado.

Siguen sin entender nada cuando se da pie a rumores de marcha atrás en un proyecto tras la confusa reunión mantenida. Y sobretodo, parece que no han calibrado el efecto que ha tenido en los medios tradicionales la reunión en el Ministerio: vamos camino de las 24 horas con las imágenes de la reunión en informativos, prensa y comentarios en las radios. Porque no se trata de internautas contra el resto, como ha querido el Gobierno, sino de ciudadanos que se niegan a ver sus derechos cercenados. Como todos nos levantaríamos si se impusiera hoy la censura en radio, televisión o prensa. Ciudadanos, no internautas.

Porque en el fondo, todo esto va de asegurar que el chico de Valencia tiene sus derechos garantizados, envíe una carta postal o en Internet. Siguen sin darse cuenta que la Red no es un espacio alternativo para gente rara: es un espacio natural de comunicación. Su neutralidad debe ser defendida. Los derechos deben ser garantizados. Porque no puede haber diferencia entre el mail y el correo. Porque va siendo hora de que se den cuenta que todo esto ha cambiado y lo ha hecho de verdad.

Foto de la reunión en el Ministerio del Flickr de Jesús Encinar.

23 Nov

Un Waterloo socialista

Waterloo – I was defeated, you won the war
Waterloo – Promise to love you for ever more
Waterloo – Couldn’t escape if I wanted to
Waterloo – Knowing my fate is to be with you
Waterloo – Finally facing my Waterloo

David Cameron pidió a los suyos, durante la celebración de la última convención, que no celebraran su excelente momento con champagne, ostras o caviar. Que no se dejaran embaucar por el lujo y que, sobretodo, la euforia no se plasmara en fotos comprometedoras. Luego fue el mismo Cameron el que fue cazado con champagne

Las formas son muy importantes. A veces, casi más que el fondo. Especialmente en esta tiranía de la inmediatez que muchas veces es nuestro marco de atención. Especialmente cuando toda una propuesta política se encapsula en dos minutos en un informativo o cuando una imagen puede valer más que centenares de informes sobre una ley que se anuncia.

Imaginemos la situación en la casa de cualquier familia que tiene, al menos, a uno de sus miembros en el paro. No hablemos ya de las que tienen a más de uno. Paro, precariedad económica para llegar a fin de mes. Inestabilidad. Preocupación. Imaginemos que hoy, al ser domingo, quizás cuando el sol se ha escondido han decidido repasar facturas y ya han visto que no saben cómo llegaran a fin de mes en los 8 días que restan para matar noviembre. Imaginemos una situación que es cada vez más común.

E imaginemos también que esa familia, esa misma noche, cena algo viendo los informativos y se encuentra con un espectáculo de ministros entrando en una sala al ritmo de una orquesta. Saludando a todos, lanzando besos al aire. Imaginemos que esa familia que a media tarde se angustiaba con sus cuentas, observa como el Gobierno casi en pleno pasa la mañana de un domingo en un jolgorio. Lo de la ley de economía sostenible es lo último en lo que repara.

El mensaje enviado ayer por el gobierno es totalmente contradictorio. Si, hay que abrir puertas a la esperanza, desde luego. Pero no a costa de un show digno de un programa televisivo. El formato es novedoso, es arriesgado. Incluso es valiente salir con esto con la que está cayendo, pero es muy desafortunado. Y no entenderlo es un riesgo que es difícil de asumir.

A muchas personas se le habrá hecho raro ver a tanto ministro salir al ritmo del saxofón. Observar cómo en los momentos más duros de la crisis, la nueva dirección del país nace de un míting con varios presentadores y enlatado en un formato que era fácilmente asociable al Club de la Comedia.

Cameron era consciente de lo que se jugaba. Parece que en Ferraz no son conscientes de la imagen que han enviado hoy a miles de ciudadanos. La comunicación es la gestión de percepciones, y la de hoy se suma a tantas y tantas que son las auténticas causas del hundimiento del PSOE en las encuestas. Lo que alimenta ese mar de fondo que es más potente que Gürtel.

Aunque claro, para fondo y forma… ¿qué mensaje esconde que la canción elegida para la entrada de Elena Salgado sea el Waterloo de Abba? ¿El del fracaso de las medidas económicas o el hecho que hoy todos los medios, blogs y opinadores dediquen más tiempo a hablar de la big band, los presentadores, las entrevistas y el momento “Jonas Brothers” vivido en el acto a comentar la propuesta legislativa del Gobierno?