25 May

La reina visita el Parlamento

Recupero hoy un post publicado en el blog en noviembre de 2007, cuando la Reina inició el primer curso político de Gordon Brown. Hoy la soberana ha hecho lo propio con el discurso de gobierno de David Cameron y, por si os habéis quedado con dudas, algunos secretos de la ceremonia vivida hoy en Westminster:

Si esta mañana tenías la suerte de pasear por la ciudad de Londres, quizás de golpe te has encontrado en medio de una procesión de soldados de gala, escoltas reales y carrozas imperiales que salía de Bukingham Palace e iba en dirección al Parlamento de Westminster . Tranquilo, no estabas soñando ni era el desfile de buenas noches de Eurodisney. Se trata del desplazamiento de la Reina hacia el Parlamento para abrir el curso político.

El Reino Unido, amante de tradiciones políticas ancestrales donde todo tiene un porqué y cada elemento de la política nacional forma parte de un complejo engranaje forjado con el paso del tiempo y el respeto a la tradición. La ceremonia de hoy, plagada de simbolismo, supone el inicio del curso político en el Reino Unido mediante la lectura del discurso que el gobierno le prepara.

La ceremonia se lleva a cabo en la House of Lords, donde asisten también los miembros de los Comunes para seguir la lectura del discurso de la reina donde desgranará las líneas políticas que seguirá su gobierno.

La reina viaja desde Buckingham en la carroza irlandesa a galope de cuatro caballos y con la escolta del Household Cavalry. La reina es precedida por el transporte de la Corona, custodiada en la Torre de Londres, usualmente con la carroza de la Reina Alejandra. Antes de que la reina llegue al Parlamento, los guardas de la reina inspeccionan los bajos del palacio para evitar que haya explosivos, como cuando Guy Fawkes intentó un complot contra el rey el 4 de noviembre de 1605.

Cuando la reina llega a palacio, se pone la Corona y la capa, y va siempre vestida de blanco. La procesión sigue por la galería real hasta llegar a la Cámara de los Lores. Allí les esperan los Lores, vestidos de gala, y los comunes, vestidos de calle.

La reina se sentará en el trono, el Duque de Edimburgo a su izquierda y, en caso de que asista el Príncipe de Gales, se sentará a la derecha de la soberana como heredero de la corona.

Cuando la comitiva real esté en su sitio, siempre bajo un silencio sepulcral, el Lord Chancellor avanza y pone el discurso al alcance de la reina. El Lord nunca dará la espalda a la Reina y extraerá el texto de una bolsa de seda que ha estado esperando a ser leído, bajo una atenta custodia. Pero antes de ser leído, los Comunes deben aceptar que quieren escuchar lo que se leerá. El ritual se completa con el recuerdo del derecho de los Comunes de excluir a quien quieran del Parlamento, excepto los mensajeros del soberano. Entonces, este mensajero (el Lord Great Chamberlain) irá hacia los Comunes, y llamará a la puerta tres veces. El guardián de la Cámara mirará por la reja para identificarlo y sólo entonces la puerta se abrirá.

Entonces se sentirán las palabras ‘Mr. Speaker, The Queen commands this Honourable House to attend Her Majesty immediately in the House of Peers’.

No todos los diputados asisten al discurso: de hecho no cabrían todos. Así que hay una representación de 250 miembros que escucharán la alocución. Cuando esta termine, el curso político se dará por iniciado. Cuando la reina acabe el discurso, se volverá a guardar el discurso, y cuando la soberana se levante todos los presentes en la sala harán lo mismo. La Reina se irá, sin aplausos, y volverá a palacio.

Hoy la reina ha abierto el primer curso político desde que Gordon Brown es primer ministro. El primer discurso del gobierno que encabeza el escocés, se ha hablado de terrorismo, sanidad y educación, y supongo la intención de Brown de recuperar la iniciativa política.

Puedes encontrar más información de la ceremonia en la página web de la monarquía británica, del Parlamento y del 10 de Downing Street. Por cierto, tres webs que son ejemplo de la importancia que se da a Internet en las islas británicas. Sólo un detalle, la web de la Reina se puede consultar en inglés, galés y escocés. La página de la Casa Real española, no se encuentra en ninguna lengua cooficial, y es mucho menos completa y presenta un diseño peor que el de la prima Elizabeth.

7 May

Esperando el cambio en el 10 de Downing Street

A la vista de los resultados, todo parecen ser incógnitas. Cameron ha ganado. Los Laboristas han vivido una de las derrotas más duras de su historia. Y el efecto Clegg parece que no ha sido tal efecto. Eso sí, los partidos minoritarios tendrán la clave.

Y a esta hora, la pregunta es si Cameron, ganador de las elecciones, formará gobierno o no. O si Brown, siguiendo con lo que estipula la tradición en casos como el que vivimos, intentará formar gobierno por ser el Primer Ministro en el cargo. Eso sí, sin perder la vista la opción de, si no se alcanza una mayoría, convocar unas nuevas elecciones.

Con este contexto… ¿repetiremos la imagen de este vídeo en las próximas horas?

25 Abr

El discurso de dimisión de Tony Blair

18 Abr

El primer debate electoral en Reino Unido

Por primera vez en la historia del Reino Unido, los líderes de los principales partidos se enfrentaron a un debate electoral televisado. Nunca antes se había celebrado, ya fuera por la negativa de alguno de los candidatos o por el poder de la tradición y la constatación que en un sistema parlamentario con circunscripciones tan pequeñas, donde los candidatos luchan uno a uno, un debate así no tenía mucho sentido.

En todo caso, Brown (primer ministro del partido Laborista), David Cameron (líder de los Conservadores) y Nick Clegg (líder de los liberal demócratas) se enfrentaron a un vigoroso debate durante 90 minutos. Corrupción, sanidad, política exterior… temas propuestos por ciudadanos e infinidad de detalles que mercen ser analizados. Por el momento, os dejo con el vídeo del debate.

22 Jun

La resurrección de Rajoy. El óbito de Brown.

“La política es el único lugar donde los muertos resucitan”. Esta frase nos acompañó durante toda la carrera. Su autor, el profesor Pich, de historia. Y parece que la historia vuelve a cumplirse: cuando se celebra un año del congreso que el PP celebró en Valencia, Rajoy está más vivo que nunca.

Creo que se equivocan en Ferraz cuando afirman sin pudor que la victoria del PP en las europeas y la recuperación de la figura de Rajoy les beneficia en vistas a las próximas elecciones generales. La política es de todo menos estable, y suponer ciertas cosas a futuros creyendo que cuando las aguas vuelvan a su cauce todo será como antes es, cuanto menos, osado.

Rajoy ha resucitado. No tiene, al menos formalmente, contestación en sus filas. La alargada sombra de Esperanza Aguirre está ahí, pero Gürtel también. Sí, las urnas la han absuelto, pero el hecho que en los momentos más duros del temporal Aguirre y Rajoy estuvieran unidos nos da algunas pistas de lo que se avecina: una lucha en serio por la presidencia en 2012 (si no es antes).

Rajoy no sólo parece haber puesto paz en su partido, sino que tiene un as guardado en la manga: quizás los españoles absolvamos en las urnas lo que los tribunales puedan llegar a juzgar. Pero no creo que absuelvan al Gobierno si la situación económica no mejora. Esa es la carta a la que jugará Rajoy, y a día de hoy tiene todas las de ganar. Siempre y cuando consiga revertir ciertas percepciones que aún favorecen a Zapatero, tal y como señalaba el informe de Solá que El País publicó en campaña.

Aunque esta naturaleza política de no morir nunca también podría aplicársele a Zapatero, dar por hecho que con Rajoy al frente del PP esto ya está ganado es una temeridad.

El primer ministro británico, sin embargo, parece seguir con un pie en el otro barrio. Situación que también vivía el año pasado a estas alturas. Eso sí, el ya protagonizó su propio domingo de resurrección al liderar la respuesta a la crisis financiera cuando un pato cojo presidía aún Estados Unidos.

El pato cojo, ahora, parece ser él. Su gobierno se disuelve como un azucarcillo en un café. Un amargo café plagado de escándalos de corrupción y alarmantes gastos a cargo del erario público. Brown lo tiene muy difícil para resucitar otra vez, básicamente porque le falta la determinación que Rajoy sí mostró al presentarse al congreso de Valencia.

El laborista ya ha expresado que si por el fuera “lo dejaría mañana mismo”. Su rostro y expresión sólo confirman lo declarado. La pregunta es cuándo y cómo. Y la respuesta será cuando se den las condiciones para que la derrota laborista sea menos vergonzante.

Pich tenía razón: sólo se puede resucitar en política. Quizás la resurrección no suponga volver a disfrutar de lo que antes se tenía. Puede que esa vuelta a la vida sea de una manera no deseada. Hasta puede que sea para mal, pero la resurrección existe.