1 Sep

¿De la pancarta al hashtag?

Con ellos, los usuarios han llegado a crear hilarantes títulos de películas. Han atribuido a políticos como Esperanza Aguirre poderes sobrenaturales o inverosímiles responsabilidades de hechos históricos. Han repasado las tres palabras que se repiten en muchas camas tras hacer el amor. O las tres últimas palabras antes de la muerte. Son los hashtag de Twitter, las etiquetas que, por activa o por pasiva, hemos acabado introduciendo en nuestra manera de participar. Pero, ¿qué pasa cuando la etiqueta pasa a ser una herramienta más de campaña?

Este campo de pruebas para la comunicación política online que son las elecciones catalanas del próximo otoño, están poniendo de manifiesto como los partidos y sus activistas no dudan en usar todos los resquicios y espacios a su alcance para promover sus mensajes. Hashtags incluidos. ¿Cómo los estan usando?

Vayamos por partes. Para los profanos en la plataforma de microblogging, el hashtag es una etiqueta que escribe el usuario cuando va a emitir un mensaje. Se escribe tras este símbolo # y suele resumir el contenido del mismo. Por ejemplo, si estamos comentando sobre un debate, usaríamos #debate. Esa es su principal función. Pero no la única.

De hecho, quizás ese sentido de ordenación de una conversación sea el que se vea con menos asiduidad: aparece en momentos puntuales, como en los actos de partido. Mítines, conferencias, etc. suelen tener asociada una etiqueta y los asistentes al mismo lo usan. Es especialmente útil para seguir en tiempo real y por lo que comentan los usuarios un acto en un momento determinado. El gran ejemplo de ello en la política del día a día la encontramos en el uso del hashtag #parlament durante las sesiones de la cámara catalana.

Otro de los usos, cada vez más extendidos y que pueden generar cierta extenuación en los usuarios, es la utilización del hashtag como un eslógan político más. Cada frase, cada reflexión, se acompaña de la etiqueta. Ésta, puede ser igual que el lema de la propia campaña. Así, la etiqueta pasa de ser un complemento a ser una parte esencial del mensaje. Ejemplos de ese uso lo tenemos en #segueixocreient #elcanvireal o #elcanvi

Llegados a este punto, la reflexión es sobre la efectividad de este tipo de prácticas. Sin duda, los seguidores de un usuario pueden conocer de primera mano el lema… pero si, como suele ser lo habitual, un usuario comparte a más de un seguidor de entre estos activistas, la saturación a la que se le expone puede llegar a expulsarle del objetivo primordial: que conozca nuestra oferta y le podamos convencer.

Sin duda, el hashtag es algo más que una etiqueta cuando se mezcla con política. De hecho, puede ser un punto de lucha entre partidos. Socialistas y convergentes se han visto imbuidos en más de una ocasión en la lucha por llenar el hilo de comentarios de un hashtag con mensajes contrarios al partido en cuestión.

¿Y cuál de estos usos es mejor? ¿Cuál es peor? La respuesta la tendremos en el auténtico objetivo, no ya del hashtag, sino de la presencia online. Puesto que estas etiquetas suelen aparecer porque alguno de los líderes en la Red de los partidos o incluso de los propios perfiles de los partidos; saber si con ello estamos respondiendo al objetivo de la participación es esencial. Si lo que buscamos es más seguidores, afines o no, a quienes convencer; seguramente no sea el camino. Si lo que queremos, en el fondo, es mantener a una tropa con el orgullo bien alto, seguramente sí. Pero si lo que buscamos es convertir todo ello en votos, quizás necesitemos reflexionar sobre ello. De lo que no cabe duda es de que, en Twitter, el propio hashtag es política.

25 Ago

Brasil lleva el debate electoral a la Red

No es país para debates. Por mucho que se empeñen algunos, España no es un país dado a los debates. Nuestra historia democrática nos muestra los cuatro debates en las elecciones generales como una anécdota más que una norma. Así, no es de extrañar que en algo que sí se han puesto de acuerdo los dos grandes partidos es, precisamente, en no regular este punto. Seguiremos a merced de la voluntad de los candidatos. Mejor, de las necesidades de la estrategia de cada partido.

Así, mientras España sigue sin dotarse de un consejo que los organice, de un acuerdo mayoritario para promoverlos; observamos con atención –y por qué no, cierta envidia- de experiencias en otros países que hacen del debate electoral una oportunidad de oro para conocer cómo razonan, cómo reaccionan, qué piensan y qué proponen los líderes políticos.

Y en ese nuevo mapa de los debates electorales, Internet es ya una parte destacada del nuevo escenario. Si los debates son básicos en una democracia, que éstos recurran a la Red para hacerlos más abiertos es una excelente noticia. Lo vimos en Estados Unidos durante la campaña presidencial, pero la última experiencia en Brasil es, sencillamente, impresionante.

Si durante la campaña en Estados Unidos YouTube facilitó a muchos ciudadanos poner preguntas sobre la mesa, el reciente debate en la Red entre los candidatos a suceder a Lula da Silva llegó a registrar más de un millón de conexiones, sin tener en cuenta el ruido generado en otros espacios. Y la cosa tiene su miga, porque el mercado potencial de seguidores en Brasil alcanza los 66 millones de usuarios.

El debate se retransmitió en directo por la Red –algo parecido a lo que el viceprimer ministro británico hizo esta semana- durante una hora y media, y pudo seguirse en la página de Folha –el medio organizador-, Twitter y Facebook. Tuvo seis bloques diferenciados. Al final del acto, varios usuarios pudieron poner sus preguntas en el centro del debate. Y los comentarios de periodistas enriquecieron el análisis.

La experiencia no es simple y tiene un punto interesante. No ya por lo novedoso que resulta que, algo tan importante como un debate electoral en unas elecciones trascendentales, se dé en un medio que no es el tradicional; sino también por la posibilidad que ese debate se haga más rico, más plural y más prolongado en el tiempo gracias a la propia conversación.

Cada vez son más este tipo de experiencias, la capacidad de agolpar nuevas audiencias en la Red y hacer que esas mismas personas puedan participar, no ya con las preguntas a los candidatos, sino en los debates paralelos que aumentan el impacto deseado. Pero sobretodo, aumentan la participación ciudadana en los asuntos públicos.

¿Llegaremos a debates similares en las próximas contiendas electorales en casa?

24 Jun

Tú puedes curarte, maricón

Duran i Lleida es un hombre exquisito. Inteligente, educado, cortés y responsable. Cultiva su imagen y conoce a la perfección qué comunica cuando no dice nada. Sabe que es el hijo que todas las madres pensionistas querrían tener. Viste bien. De hecho, es uno de los políticos que mejor viste. Algo que gusta mucho al elector: esperamos ver en nuestros políticos pulcritud. Tanto en el vestido como en las formas. Y el líder de Unió las cuida. Aunque parece que en algunos temas, el portavoz de CiU en el Congreso las pierde. Como si no hubiese entendido nada.

Las pierde en Twitter cada vez que participa. Cuando di una clase en el máster del ICPS-UAB clasifiqué a Duran i Lleida como esos políticos que aún no han entendido nada. Sólo así puede entenderse como el político mejor valorado de España considera que la Red es un espacio secundario, sin importancia. Sólo así puede entenderse su manera de usar Twitter –sin menciones, sin palabras, enlaces, en batería…-. Sólo así puede entenderse que se atreva con su ataque homófobo en un post y no ante un micrófono.

Porque por mucho que Duran i Lleida sea un hombre exquisito, guarde las formas y sea admirado y respetado, lo de su post no deja de ser sorprendente. No se entiende como un animal político, forjado en mil batallas, baje a la arena de la Red para quitarse la careta. Alguien que conoce de sobras el valor de abstenerse en una votación clave, de ofrecer apoyo al Gobierno o de mantenerse en la ambigüedad cuando se requiere no comete errores de principiante así como así.

Lo de Duran suena a mucho a eso de “yo no soy racista, pero”. “Yo no soy homófobo, pero creo que si alguien se quiere curar, debe poder curarse”. Alguien que defiende, aunque sea por la puerta de atrás, que la homosexualidad sea una enfermedad muestra su auténtica postura sobre el tema. Ni moderada ni medida.

Y ahí precisamente radica el problema. Los líderes políticos deben liderar. Son modelos de conducta, y cuando alguien tan exquisito como Duran i Lleida asume que lo que hacían los psiquiatras de Barcelona es normal, pide que alguien pueda curarse de la homosexualidad o defiende que no es necesario profundizar en la igualdad de derechos, su efecto no es positivo. En estos momentos de la historia en que la lucha por la igualdad ha conseguido tanto, opiniones como estas están fuera de onda. Como sus tweets. Porque no ha entendido nada.

La responsabilidad política se mide en los momentos en que una abstención salva a un país. Pero también cuando una opinión no arma de argumentos falaces al odio. Duran ni se retracta ni corrige. Sigue creyendo en eso, que los maricas se curan como quien se cura un resfriado. Lo dicho. No ha entendido nada.

23 Jun

Entrevista a Nadal

“Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres”

No tiene pelos en la lengua. Es directo, claro y conciso. Franco. E incluso, puede llegar a parecer que intenta educar a los casi 500 seguidores que tiene ya en Twitter. Así es Joaquim Nadal, el conseller de Política Territorial y Obras Públicas del gobierno de la Generalitat de Catalunya. O al menos, eso comunica su participación en esta gran conversación de 140 caracteres. Quería saber más. De él y de la decisión que le empujó a hacer de Twitter una manera de comunicarse. Y este post es el resultado de la entrevista con el consejero que, no podía ser de otra manera, hicimos a través de la plataforma de microblogging.

Nadal comenzó su aventura hace ya un mes. Pero en realidad llegaba después de una reflexión larga. Tal y como afirma el consejero, la idea le venía de parte del campeón Lance ArmstrongHace algún tiempo me convenció y no le hice caso“. Confiesa que veía Twitter desde la barrera, con “un punto de pasividad y desconocimiento“.

En realidad, Nadal no es una persona ajena a las herramientas 2.0 y a la fuerza comunicativa de Internet. Mantiene desde hace tiempo un blog-archivo y el Departamento que encabeza ha iniciado también desde hace algunos meses una presencia activa en la Red. Pero ha sido la facilidad de uso de Twitter uno de los factores decisivos para bajar a la arena “alguien me dijo” es sólo un click “y como usas el móvil lo harás muy bien“.

Del primer hola, a las aportaciones sobre la tarea diaria. Licitaciones, visitas a obras, informaciones sobre el avance de proyectos. Datos. Información para el ciudadano. Y este es uno de los otros atributos que valora el consejero de la herramienta “me permite sintetizar y es muy ágil para garantizar inmediatez“. Lo aplica a su trabajo aunque “trato de mantener un tono personal y que no domine el trabajo“.

Así, los seguidores de Joaquim Nadal descubrimos una gran facilidad para jugar con las palabras y extraer todo el jugo posible. Tweets con humor inteligente, apreciaciones poéticas y sensibles. Y alguna confesión con el Celler de Can Roca como protagonista.

La “pasividad y desconocimiento” se ha convertido a lo largo del último mes en una conversación creciente con otros usuarios. Si la agenda lo permite, el consejero responde a las menciones. E incluso, inicia él preguntas y debates. Quizás una de las cosas que más ha sorprendido de Nadal ha sido su capacidad de síntesis. Él no es consciente del todo, pero observa que “Me doy cuenta de que hay interacción y la gente me sigue con un punto de sorpresa y encuriosiment. Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres

El conseller cree que Twitter es un espacio de oportunidad para “multiplicar en red mensajes hechos de claridad, simplicidad, espontaneidad y oportunidad“. Quizá por eso cree que es bueno que una política participe en Twitter. Seguramente, los que creen que estar en Twitter pierden el tiempo “no lo conocen y no pueden ni intuir la fuerza que tendrá en el futuro. Y no saben la capacidad de comunicar que ya ha tenido“.

Nadal ha recibido consejos sobre el uso de esta herramienta antes de aterrizar. Aunque confiesa que “la verdad es que muy pocos“. Aunque corrige “o tal vez sólo uno: hazlo. Haz un cambio de esquema en la información del Departamento, supera las notas de prensa

Con el temor de “caer en la pequeñez de la querella política o ser mal interpretado y entrar en una espiral de replys“, el consejero toma cada día más experiencia y poco a poco, crece su lista seguidores y seguidos -aunque todavía sigue a pocos usuarios, 70 de los 500 que le siguen-.

Nadal es el único usuario activo de Twitter del Gobierno de la Generalitat que se atreve con los 140 caracteres. De hecho, Catalunya ve como buena parte de su clase política no duda en hacer de Twitter una vía de comunicación efectiva con los usuarios. Desde el Presidente del Parlamento, Ernest Benach a decenas de diputados y diputadas del Parlament de Catalunya, pasando por alcaldes y concejales de muchos pueblos y ciudades e incluso consejerías del Gobierno de la Generalitat, que ya tienen una guía para esta participación. Parece un cambio imparable que ahora llega, también, los Consejos de Gobierno del Palau de la Generalitat.

9 Jun

Twitter puede arruinarte la vida

Twitter puede arruinarte la vida. Al menos la online. Y depende de cómo lo hagas, también tu vida pública o profesional. Que se lo pregunten al político británico Stuart MacLennan del partido Laborista. Este dirigente político no dudó en usar la plataforma de microblogging para lanzar improperios, insultos y hacer de lo políticamente incorrecto su principal fuente de inspiración.

No es necesario llegar a su extremo. Estamos demasiado en pañales como para ver si realmente un desliz ante 600 seguidores es tan grave como un micrófono abierto, pero lo que está claro es que el hecho que lo que hacemos, decimos y manifestamos en la Red permanece, nos obliga a entender los límites. Los riesgos y por supuesto las oportunidades, pero los límites que debemos aplicarnos.

El límite no debe entenderse como una censura –o una autocensura, mejor dicho-, al contrario, el límite debe ser ese punto de entender lo qué ocurre en la Red cuando Diego dice digo.

Así que si no quieres que Twitter arruine tu prometedora vida política (ya sea porque pases de concejal a diputado o de ministra a presidenta del Gobierno), no pierdas de vista estas cinco pistas para evitar el hundimiento de tu reputación online:

  1. La honestidad como bandera: no es ya citar el caso de Rosa Díez, que mientras actualizaba su Twitter respondía preguntas en TVE, entendemos que ese estadio lo hemos superado. No sólo debemos dejar claro si nuestro Twitter lo actualizo yo o mi equipo (como hace Esperanza Aguirre), sino que debemos ser honestos con nuestros principios, nuestras ideas y nuestra personalidad. No tiene sentido vender una idea equivocada de nosotros o que esté a años luz de la que mostramos ante los medios. Como dice el anuncio de una conocida tienda, “yo no soy tonto”. Y las personas que te siguen, tampoco.
  2. Esto es una conversación, ¡aporta!: en Twitter, como en otros espacios de la red participativa, la gente comparte, discute, conversa, aporta. Tu deberías hacer lo mismo. Durán i Lleida, el político más reputado en España, es el ejemplo de un mal uso de la herramienta cuando pega enlaces sin texto, no responde a las preguntas o martillea con esos enlaces sin ancla. Por tanto, si no quieres ser ninguneado por el resto de usuarios, entiende qué puede interesar a tus seguidores y construye la conversación con ellos. Aquí los argumentarios de partido no mandan, sólo ayudan. Los medios pueden querer una cosa, pero los seguidores otra. Entiende el cambio de óptica.
  3. Si preguntas, tenlo en cuenta: quizás oyendo a algún asesor, habrás planteado en más de una ocasión preguntas al aire. Sí, es un sano ejercicio. Pero si actúas como si fuera una pregunta retórica vas por el mal camino. Preguntar a los usuarios puede ser un buen ejercicio para tomarle el pulso a lo que opina la gente de a pie, pero para que el proceso sea completo, los que estamos al otro lado de la barrera debemos ver que el tiempo que te hemos dedicado sirve para algo. Agradece las participaciones y cuenta qué haces con ellas. Si tienes un blog, puede ser una buena idea hacer un post. Si no, no dudes en comentarlo con, por ejemplo, “acabo de citar algunos de vuestros ejemplos en el Pleno. ¡Gracias!”.
  4. Una cuestión de formas: como sabes, en comunicación no sólo hablan tus ideas. Hablar de corrupción cuando en tu partido hasta el apuntador está bajo lupa o hablar de respeto institucional cuando la lías en el Senado son incoherencias que el ciudadano percibe. En la Red, más de lo mismo. Incluso más. El uso personal de las redes significa que muchos usuarios te invitan a participar de su entorno más propio. Por ello, el tono, el respeto, las formas… son importantes. No queremos ver como te desahogas en insultos con alguien que no piensa como tu. Tampoco te queremos ver replicando consignas tribuneras. No estás ni en los toros ni en el fútbol. Dice más el cómo lo dices que lo que dices. La credibilidad no te la da ni el cargo ni el partido: se la ganan tus tweets.
  5. Por los siglos de los siglos: el contenido permanece. Lo que digas va a estar ahí por los siglos de los siglos… más si la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se encarga de ello. Aunque lo borres, un tweet puede ser copiado y ver la luz. Por ello, piensa bien qué escribes. Cada vez que lo haces, pones negro sobre blanco de tus ideas, tus opiniones. Tenlo en cuenta.

¿Me he dejado algún consejo? ¡No dudes en participar en los comentarios!

2 Jun

Colega, ¿dónde está mi Twitter?

Si algo podemos afirmar con rotundidad en esto de Internet, es que cambia a la velocidad del rayo. Está en constante evolución y cada día puede ser, en sí mismo, un nuevo reto. Es, de hecho, la rapidez en su evolución la que nos pone de frente a nuevas situaciones a las que dar una salida. Y el último ejemplo nos llega de la identidad digital del gobierno británico.

Lo vimos con Obama: ¿cómo debía mostrarse el cambio de administración en la Red? ¿Cómo debía materializarse ese cambio en la identidad digital de la Casa Blanca? Su modo de hacerlo fue, en sí mismo, noticia. Mientras juraba el cargo, la web de la Casa Blanca se renovó completamente y se añadieron nuevas secciones, como el blog de la mansión más famosa del mundo. Desde el minuto uno de la presidencia, Obama contaba con todas sus herramientas 2.0 en perfecto estado de revista.

En ello, el tiempo jugó un papel esencial. No es lo mismo tener casi tres meses para preparar la transición a cambiar el inquilino del 10 de Downing Street en menos de una semana. Así, la administración Brown siguió actualizando algunos de sus canales, como Twitter, hasta el mismo día 11 de mayo. Ya con Cameron como Primer Ministro, se empezaron a producir cambios, aunque se produjo un silencio (permítanme la broma, administrativo) hasta el 19 de mayo en algunos espacios como el mismo Twitter.

La web del Número 10 cambió entre el día 11 y 12 de mayo, así como los perfiles en YouTube y Flickr –que han pasado a tener el mismo nombre para facilitarle las cosas al usuario-. Decisiones que han desconcertado a algunos usuarios –el propio Twitter ha mantenido usuarios pero también ha cambiado el nombre-, pero que parecen necesarias para mostrar una nueva era.

En esa nueva era también habrá espacio para los vídeos que han hecho famoso a David Cameron. Webcameron, como es conocido, está determinado a mantener el contacto con los ciudadanos a través de los vídeos online. Un pequeño gran cambio como el introducido por Obama con sus discrusos semanales, que pasaron de ser radiados a aparecer también en la Red.

Estos ejemplos no son frivolidades: en Reino Unido tienen suerte de contar con un equipo online formado por cinco funcionarios que no cambian pese al nuevo gobierno. Y es una suerte porque, a estas alturas del partido, no son pocas las administraciones que han abierto sus espacios en la Red y están configurando su identidad digital. Espacios que, por su facilidad de uso, nacen como setas… pero que no siempre cuentan con un procedimiento claro para el día que llegué otro al despacho a conversar.

¿Están preparadas las administraciones para ello? ¿Qué pasará con @desdelamoncloa tras las elecciones? ¿Los canales de la Generalitat de Catalunya en Twitter, serán cedidos amablemente al nuevo gobierno? ¿Están previstos estos cambios en nuestras normas? Quizás, en los próximos meses oiremos mucho eso de “Colega, ¿dónde está mi Twitter?”

1 Jun

¡Salimos en la tele!

Para los que no lo conozcáis, Twisión es un programa de Veo7 en el que Twitter, la web social e Internet son protagonistas. Un repaso a lo que se cuece –o mejor dicho, cuecen- los usuarios de la Red. Y una creación con los usuarios, en tiempo real, durante el programa.

El pasado sábado un post de este blog tuvo su momento de gloria. Bueno, en realidad el momento de gloria es del propio YouTube, a quién homenajeábamos en el post del que hablaron durante el programa. Os dejo el vídeo. La mención, a partir del minuto 26. Y es que… ¡salimos en la tele!

13 Abr

“Yo destapé la trama Gürtel”

¿Convirtió Esperanza Aguirre a Paco Clavel en Rouco Varela? ¿La presidenta salvó a Rajoy en el accidente de helicóptero? ¿Puso ella de moda los calcetines blancos? ¿Parió a Chuck Norris? Esa ha sido la reacción en la Red a las declaraciones de Aguirre sobre su supuesto papel en destapar la trama de Gürtel. El hashtag #AguirreFacts ha desatado la locura y miles de usuarios han creado curiosas frases siguiendo el modelo de la presidenta.

Hemos reído a carcajadas con esos comentarios. Algunos realmente ingeniosos, otros más incisivos. Pero ha llegado a tal punto que incluso el Twitter de la presidenta ha reproducido algunos de ellos. La política necesita humor y Aguirre muestra su disposición a reírse de sí misma. Pero no todos los ciudadanos son usuarios de Twitter y el caso Gürtel no es, precisamente, para tomárselo a risa.

Más allá de las anécdotas, la realidad es que los antiguos diputados del Partido Popular, hoy en el grupo mixto, en la Asamblea de Madrid, no han renunciado a sus actas de diputados. La realidad es que Bárcenas sigue ostentando el cargo de senador. Y lo que muestran los sumarios del caso es la estrecha relación de la Comunidad de Madrid con la trama de corrupción.

Parece que nos sigue interesando más la anécdota que la lucha contra la corrupción. La ironía de los #AguirreFacts muestra la intención de incidir en una triste realidad y denunciarla, aunque parece que Aguirre le ha dado un envoltorio bien distinto. Y los retweets, divertidos y asombrosos, de la propia Aguirre son una anécdota. Si la presidenta dice tener tanta responsabilidad en el esclarecimiento del caso, debería hacer algo más que dar titulares.

Las hemerotecas están llenas de declaraciones y hechos. De lo que realmente ha pasado de un año a esta parte, cuando Gürtel empezó a golpear al PP. También al PP de Madrid y también al Gobierno de Esperanza Aguirre. No estamos para bromas, por muy divertidas que sean. Corremos el riesgo de aumentar aún más la desafección y el desencanto. Los políticos responsables luchan contra ello, no lo alimentan. No lo retweetean. No, esto no es política 2.0.

7 Abr

¿Y quién es tu Community Manager?

Cuando un periodista quiere contactar con alguien en el PP, ya sea por el sumario del Gürtel o para conocer sus propuestas para superar la crisis, sabe a quién dirigirse. Lo mismo ocurre cuando en el PSOE, ya sea Leire Pajín o Blay, deben responder a las preguntas de los medios sobre la torpeza de la presidencia española o la crisis que se avecina en el Gobierno cuando termine esta etapa. Pero si queremos dirigirnos al Community Manager, ¿cómo lo hacemos? ¿Debemos saber quién está tras los tweets o los comentarios en Facebook de los partidos?

No hace ni un año, nos preguntábamos en este post sobre la idoneidad de contar con un gestor o gestores de esa participación. Ahora, la pregunta debe ir por otros derroteros. Y así plantee la cuestión en el turno de preguntas de la inauguración del ciclo “Internet y las nuevas tecnologías crean nuevas profesiones” que tuvo lugar ayer en el histórico edificio de Telefónica en la Gran Vía de Madrid.

Algunos partidos políticos en España ya cuentan con Community Manager. Personas que gestionan las conversaciones en la web social de los partidos. Incluso llegan a responderse o mandarse mensajes entre sí: el PSOE respondiendo al PP o CiU agradeciendo un enlace del PSC. Los grandes, de hecho, han decidido apostar por voces personales tras sus avatares. Y eso es una buena noticia. Pero no vemos en ninguno de ellos voluntad de dar a conocer a sus gestores.

Así plantee la cuestión a José Antonio Gallego, presidente de la Aerco (Asociación Española de Responsables de Comunidad) y responsable de Comunidad del BBVA y a Pedro Jareño, responsable de comunicación de Minube.com, aunque fue el primero el que la respondió.

No puedo estar más de acuerdo con la respuesta de Gallego. Según él, los partidos y las administraciones que abran espacios de participación en la web social deberían dar a conocer quiénes son las personas encargadas de dar voz y vida a la conversación. Esgrimió el argumento del error: las personas, ocupen el cargo que ocupen, pueden cometer errores y el ciudadano puede perdonarlos. Pero cuando quien habla es un ente, es difícil hacer esa diferencia.

Aunque en realidad cada casa es un mundo, cada caso algo particular y cada partido un universo propio, creo que es adecuado preguntarse por ello. Creo que saber el nombre de los gestores puede llevarnos a una mayor sensación de transparencia y a una mayor proximidad con el partido. Pero como en esto, avanzamos todos juntos, mejor lo debatimos. ¿Qué os parece? ¿Deberían los gestores de los partidos e instituciones firmar con su nombre y apellido?

15 Mar

Un gobierno helado: defender lo indefendible

Frank Luntz, el consultor político norteamericano que es un experto en el uso del lenguaje, usó como subtítulo de su libro más famoso una frase que es demoledora: no es lo que dices, es lo que la gente oye. Luntz constata algo muy cierto: en política, como en cualquier otro campo, cuando comunicamos lo hacemos para que alguien reciba el mensaje. Personas que, por sus motivaciones, reciben el mensaje de una forma distinta unos de otros. Pero es en política donde esta diferente sintonía del receptor toma una mayor importancia.

En sintonía con lo que afirma Luntz, nos encontramos con una lapidaria frase de muchos políticos: “no nos hemos sabido explicar”. Frase que puede derivarse en “debemos hacer un esfuerzo de comunicación” o “el mensaje no ha llegado”. Una falacia que olvida algo tan sencillo como que en comunicación a B no siempre le llega lo que yo he dicho siendo A. Por el camino se distorsiona el mensaje, no sólo por el papel de los medios, sino por las propias emociones, preconcepciones, creencias, ideas, etc. sobre quien emite el mensaje.

Y la monumental nevada que dejó aislada a Catalunya no ha sido la excepción. Por mucho que el gobierno de la Generalitat no haya cesado en afirmar que su gestión fue adecuada, la experiencia personal de los catalanes les dice lo contrario. Pregunten, sobretodo, a aquellos que a esta hora –una semana después de las nevadas- siguen sin luz. Ni la gestión de la crisis fue adecuada ni lo fue la comunicación. El interlocutor A dejó en manos de los medios y de las personas la auténtica comunicación de los hechos.

Por ello, no importa que varios cargos del Govern iniciaran una auténtica ofensiva para comunicar lo que habían hecho. No es lo que el Govern decía, era lo que la gente oía. Lo que la gente sentía. Si esto debe ser, en comunicación, siempre una máxima, en comunicación de crisis aún más.

Sin embargo, eso también se da en el proceso contrario. Si en algo fue ágil el Govern de la Generalitat el lunes fue en poner en marcha un usuario de Twitter para comunicar las novedades en emergencias. Parece que la propia vorágine en Twitter impidió observar algo positivo. Estamos hablando de una administración pública. Algo ya de por sí lento y complicado. Un ente que, en medio de una gran crisis manifestada por millares de ciudadanos aislados e incomunicados, decide poner en marcha un espacio para informar de novedades.

Una decisión que no puede tomarse a la ligera. Que exige saber quién, cómo y de qué manera actualizará los contenidos, responderá a las preguntas y atenderá a los ataques de aquellos que, tras horas encerrados en un coche o en un tren, carguen contra él. No es una decisión menor, es más, es algo novedoso y relevante.

Pero tal y como iniciaba esta reflexión, no es lo que dices sino lo que oyen. No es lo que dices cuando intentas defenderte de lo indefendible, pero tampoco cuando debes sacar pecho por algo bien hecho y te encuentras de frente con las críticas de aquellos que no saben valorar lo realizado.

Foto de Miquel Pellicer.