¿Y quién es tu Community Manager?
Cuando un periodista quiere contactar con alguien en el PP, ya sea por el sumario del Gürtel o para conocer sus propuestas para superar la crisis, sabe a quién dirigirse. Lo mismo ocurre cuando en el PSOE, ya sea Leire Pajín o Blay, deben responder a las preguntas de los medios sobre la torpeza de la presidencia española o la crisis que se avecina en el Gobierno cuando termine esta etapa. Pero si queremos dirigirnos al Community Manager, ¿cómo lo hacemos? ¿Debemos saber quién está tras los tweets o los comentarios en Facebook de los partidos?
No hace ni un año, nos preguntábamos en este post sobre la idoneidad de contar con un gestor o gestores de esa participación. Ahora, la pregunta debe ir por otros derroteros. Y así plantee la cuestión en el turno de preguntas de la inauguración del ciclo “Internet y las nuevas tecnologías crean nuevas profesiones” que tuvo lugar ayer en el histórico edificio de Telefónica en la Gran Vía de Madrid.
Algunos partidos políticos en España ya cuentan con Community Manager. Personas que gestionan las conversaciones en la web social de los partidos. Incluso llegan a responderse o mandarse mensajes entre sí: el PSOE respondiendo al PP o CiU agradeciendo un enlace del PSC. Los grandes, de hecho, han decidido apostar por voces personales tras sus avatares. Y eso es una buena noticia. Pero no vemos en ninguno de ellos voluntad de dar a conocer a sus gestores.
Así plantee la cuestión a José Antonio Gallego, presidente de la Aerco (Asociación Española de Responsables de Comunidad) y responsable de Comunidad del BBVA y a Pedro Jareño, responsable de comunicación de Minube.com, aunque fue el primero el que la respondió.
No puedo estar más de acuerdo con la respuesta de Gallego. Según él, los partidos y las administraciones que abran espacios de participación en la web social deberían dar a conocer quiénes son las personas encargadas de dar voz y vida a la conversación. Esgrimió el argumento del error: las personas, ocupen el cargo que ocupen, pueden cometer errores y el ciudadano puede perdonarlos. Pero cuando quien habla es un ente, es difícil hacer esa diferencia.
Aunque en realidad cada casa es un mundo, cada caso algo particular y cada partido un universo propio, creo que es adecuado preguntarse por ello. Creo que saber el nombre de los gestores puede llevarnos a una mayor sensación de transparencia y a una mayor proximidad con el partido. Pero como en esto, avanzamos todos juntos, mejor lo debatimos. ¿Qué os parece? ¿Deberían los gestores de los partidos e instituciones firmar con su nombre y apellido?







