Con ellos, los usuarios han llegado a crear hilarantes títulos de películas. Han atribuido a políticos como Esperanza Aguirre poderes sobrenaturales o inverosímiles responsabilidades de hechos históricos. Han repasado las tres palabras que se repiten en muchas camas tras hacer el amor. O las tres últimas palabras antes de la muerte. Son los hashtag de Twitter, las etiquetas que, por activa o por pasiva, hemos acabado introduciendo en nuestra manera de participar. Pero, ¿qué pasa cuando la etiqueta pasa a ser una herramienta más de campaña?
Este campo de pruebas para la comunicación política online que son las elecciones catalanas del próximo otoño, están poniendo de manifiesto como los partidos y sus activistas no dudan en usar todos los resquicios y espacios a su alcance para promover sus mensajes. Hashtags incluidos. ¿Cómo los estan usando?
Vayamos por partes. Para los profanos en la plataforma de microblogging, el hashtag es una etiqueta que escribe el usuario cuando va a emitir un mensaje. Se escribe tras este símbolo # y suele resumir el contenido del mismo. Por ejemplo, si estamos comentando sobre un debate, usaríamos #debate. Esa es su principal función. Pero no la única.
De hecho, quizás ese sentido de ordenación de una conversación sea el que se vea con menos asiduidad: aparece en momentos puntuales, como en los actos de partido. Mítines, conferencias, etc. suelen tener asociada una etiqueta y los asistentes al mismo lo usan. Es especialmente útil para seguir en tiempo real y por lo que comentan los usuarios un acto en un momento determinado. El gran ejemplo de ello en la política del día a día la encontramos en el uso del hashtag #parlament durante las sesiones de la cámara catalana.
Otro de los usos, cada vez más extendidos y que pueden generar cierta extenuación en los usuarios, es la utilización del hashtag como un eslógan político más. Cada frase, cada reflexión, se acompaña de la etiqueta. Ésta, puede ser igual que el lema de la propia campaña. Así, la etiqueta pasa de ser un complemento a ser una parte esencial del mensaje. Ejemplos de ese uso lo tenemos en #segueixocreient #elcanvireal o #elcanvi
Llegados a este punto, la reflexión es sobre la efectividad de este tipo de prácticas. Sin duda, los seguidores de un usuario pueden conocer de primera mano el lema… pero si, como suele ser lo habitual, un usuario comparte a más de un seguidor de entre estos activistas, la saturación a la que se le expone puede llegar a expulsarle del objetivo primordial: que conozca nuestra oferta y le podamos convencer.
Sin duda, el hashtag es algo más que una etiqueta cuando se mezcla con política. De hecho, puede ser un punto de lucha entre partidos. Socialistas y convergentes se han visto imbuidos en más de una ocasión en la lucha por llenar el hilo de comentarios de un hashtag con mensajes contrarios al partido en cuestión.
¿Y cuál de estos usos es mejor? ¿Cuál es peor? La respuesta la tendremos en el auténtico objetivo, no ya del hashtag, sino de la presencia online. Puesto que estas etiquetas suelen aparecer porque alguno de los líderes en la Red de los partidos o incluso de los propios perfiles de los partidos; saber si con ello estamos respondiendo al objetivo de la participación es esencial. Si lo que buscamos es más seguidores, afines o no, a quienes convencer; seguramente no sea el camino. Si lo que queremos, en el fondo, es mantener a una tropa con el orgullo bien alto, seguramente sí. Pero si lo que buscamos es convertir todo ello en votos, quizás necesitemos reflexionar sobre ello. De lo que no cabe duda es de que, en Twitter, el propio hashtag es política.
“Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres”
No tiene pelos en la lengua. Es directo, claro y conciso. Franco. E incluso, puede llegar a parecer que intenta educar a los casi 500 seguidores que tiene ya en Twitter. Así es Joaquim Nadal, el conseller de Política Territorial y Obras Públicas del gobierno de la Generalitat de Catalunya. O al menos, eso comunica su participación en esta gran conversación de 140 caracteres. Quería saber más. De él y de la decisión que le empujó a hacer de Twitter una manera de comunicarse. Y este post es el resultado de la entrevista con el consejero que, no podía ser de otra manera, hicimos a través de la plataforma de microblogging.
Nadal comenzó su aventura hace ya un mes. Pero en realidad llegaba después de una reflexión larga. Tal y como afirma el consejero, la idea le venía de parte del campeón Lance Armstrong “Hace algún tiempo me convenció y no le hice caso“. Confiesa que veía Twitter desde la barrera, con “un punto de pasividad y desconocimiento“.
En realidad, Nadal no es una persona ajena a las herramientas 2.0 y a la fuerza comunicativa de Internet. Mantiene desde hace tiempo un blog-archivo y el Departamento que encabeza ha iniciado también desde hace algunos meses una presencia activa en la Red. Pero ha sido la facilidad de uso de Twitter uno de los factores decisivos para bajar a la arena “alguien me dijo” es sólo un click “y como usas el móvil lo harás muy bien“.
Así, los seguidores de Joaquim Nadal descubrimos una gran facilidad para jugar con las palabras y extraer todo el jugo posible. Tweets con humor inteligente, apreciaciones poéticas y sensibles. Y alguna confesión con el Celler de Can Roca como protagonista.
La “pasividad y desconocimiento” se ha convertido a lo largo del último mes en una conversación creciente con otros usuarios. Si la agenda lo permite, el consejero responde a las menciones. E incluso, inicia él preguntas y debates. Quizás una de las cosas que más ha sorprendido de Nadal ha sido su capacidad de síntesis. Él no es consciente del todo, pero observa que “Me doy cuenta de que hay interacción y la gente me sigue con un punto de sorpresa y encuriosiment. Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres ”
El conseller cree que Twitter es un espacio de oportunidad para “multiplicar en red mensajes hechos de claridad, simplicidad, espontaneidad y oportunidad“. Quizá por eso cree que es bueno que una política participe en Twitter. Seguramente, los que creen que estar en Twitter pierden el tiempo “no lo conocen y no pueden ni intuir la fuerza que tendrá en el futuro. Y no saben la capacidad de comunicar que ya ha tenido“.
Nadal ha recibido consejos sobre el uso de esta herramienta antes de aterrizar. Aunque confiesa que “la verdad es que muy pocos“. Aunque corrige “o tal vez sólo uno: hazlo. Haz un cambio de esquema en la información del Departamento, supera las notas de prensa ”
Con el temor de “caer en la pequeñez de la querella política o ser mal interpretado y entrar en una espiral de replys“, el consejero toma cada día más experiencia y poco a poco, crece su lista seguidores y seguidos -aunque todavía sigue a pocos usuarios, 70 de los 500 que le siguen-.
Nadal es el único usuario activo de Twitter del Gobierno de la Generalitat que se atreve con los 140 caracteres. De hecho, Catalunya ve como buena parte de su clase política no duda en hacer de Twitter una vía de comunicación efectiva con los usuarios. Desde el Presidente del Parlamento, Ernest Benach a decenas de diputados y diputadas del Parlament de Catalunya, pasando por alcaldes y concejales de muchos pueblos y ciudades e incluso consejerías del Gobierno de la Generalitat, que ya tienen una guía para esta participación. Parece un cambio imparable que ahora llega, también, los Consejos de Gobierno del Palau de la Generalitat.
Llegar los primeros es importante. Llegar enteros, más. Y la verdad, parece que en CiU van a llegar los primeros y bien enteros a las elecciones del próximo otoño. Al menos, a nivel online. El camino hacia el Palau de la Generalitat puede ser aún algo –algo, sólo algo- tortuoso aunque si atendemos a las encuestas, el camino puede ser en este caso, bastante llano. Pero eso no es motivo para bajar la guardia. Y menos en el mundo de las Redes.
Aunque sigan sin gustarme sus anuncios en la radio –y en Spotify- y no me gustara el aire naif del pistoletazo de salida de su campaña, a nivel online están haciendo los deberes y cumplen con nota. Cativistes es ya una herramienta engrasada y los activistas de CiU se conocen y se organizan bajo el paraguas del partido. Ya han demostrado su eficacia en momentos puntuales y a medida que avance la campaña, seguramente se verá aún más.
Pero sus esfuerzos no se quedan ahí, que no es poco, sino que avanzan hacia nuevas herramientas y espacios. CiU ha sido el primer partido político español en contar con una aplicación en iPhone e iPad que permite al usuario seguir la actualidad de la formación, leer las noticias, tener acceso a fotos y vídeos y, si eres de Cativistes, poder actuar desde tu móvil. Un avance significativo que acerca la campaña y da instrumentos para el seguimiento. En las primeras semanas, más de 200 personas se la descargaron.
Apostar por estos soportes es estratégico. Cada vez navegamos más por dispositivos móviles y tener acceso al elector desde ahí es un elemento a tener en cuenta, más cuando sabemos que quién lo descarga es un votante convencido y motivado que puede arrastrar más votos. Es esa capacidad de acción la que resulta especialmente atractiva.
Otro de los elementos que permiten interacción y sentirse parte del proceso es la iniciativa presentada por la formación para preguntar a Artur Mas. “Artur Mas respon” se basa en Google Moderator y busca que los usuarios hagan llegar su duda al candidato de CiU. La iniciativa tuvo más de 6.000 “me gusta” en Facebook y se materializó con la respuesta de Mas a las tres preguntas más votadas en la última DOC Sessions –un formato muy novedoso del que hablaremos en otro post-.
Poder formular las dudas desde tu ordenador o tu teléfono a quién pretende gobernar Catalunya es otra manera de buscar esa participación con el ciudadano. Es evidente que se acercaran a ello los votantes ya convenidos, y que el propio sistema de votos evitará una pregunta incómoda, pero no deja de tener valor la capacidad de traspasar el umbral tradicional con sólo un clic.
Al final, la duda será saber hasta qué punto todos estos esfuerzos serán más o menos decisivos para el resultado de CiU. Pero lo que nadie podrá negar es el esfuerzo por plantear novedades con esfuerzo y tomándolo en serio. Estaremos muy atentos a su desarrollo.
Twitter puede arruinarte la vida. Al menos la online. Y depende de cómo lo hagas, también tu vida pública o profesional. Que se lo pregunten al político británico Stuart MacLennan del partido Laborista. Este dirigente político no dudó en usar la plataforma de microblogging para lanzar improperios, insultos y hacer de lo políticamente incorrecto su principal fuente de inspiración.
No es necesario llegar a su extremo. Estamos demasiado en pañales como para ver si realmente un desliz ante 600 seguidores es tan grave como un micrófono abierto, pero lo que está claro es que el hecho que lo que hacemos, decimos y manifestamos en la Red permanece, nos obliga a entender los límites. Los riesgos y por supuesto las oportunidades, pero los límites que debemos aplicarnos.
El límite no debe entenderse como una censura –o una autocensura, mejor dicho-, al contrario, el límite debe ser ese punto de entender lo qué ocurre en la Red cuando Diego dice digo.
Así que si no quieres que Twitter arruine tu prometedora vida política (ya sea porque pases de concejal a diputado o de ministra a presidenta del Gobierno), no pierdas de vista estas cinco pistas para evitar el hundimiento de tu reputación online:
La honestidad como bandera: no es ya citar el caso de Rosa Díez, que mientras actualizaba su Twitter respondía preguntas en TVE, entendemos que ese estadio lo hemos superado. No sólo debemos dejar claro si nuestro Twitter lo actualizo yo o mi equipo (como hace Esperanza Aguirre), sino que debemos ser honestos con nuestros principios, nuestras ideas y nuestra personalidad. No tiene sentido vender una idea equivocada de nosotros o que esté a años luz de la que mostramos ante los medios. Como dice el anuncio de una conocida tienda, “yo no soy tonto”. Y las personas que te siguen, tampoco.
Esto es una conversación, ¡aporta!: en Twitter, como en otros espacios de la red participativa, la gente comparte, discute, conversa, aporta. Tu deberías hacer lo mismo. Durán i Lleida, el político más reputado en España, es el ejemplo de un mal uso de la herramienta cuando pega enlaces sin texto, no responde a las preguntas o martillea con esos enlaces sin ancla. Por tanto, si no quieres ser ninguneado por el resto de usuarios, entiende qué puede interesar a tus seguidores y construye la conversación con ellos. Aquí los argumentarios de partido no mandan, sólo ayudan. Los medios pueden querer una cosa, pero los seguidores otra. Entiende el cambio de óptica.
Si preguntas, tenlo en cuenta: quizás oyendo a algún asesor, habrás planteado en más de una ocasión preguntas al aire. Sí, es un sano ejercicio. Pero si actúas como si fuera una pregunta retórica vas por el mal camino. Preguntar a los usuarios puede ser un buen ejercicio para tomarle el pulso a lo que opina la gente de a pie, pero para que el proceso sea completo, los que estamos al otro lado de la barrera debemos ver que el tiempo que te hemos dedicado sirve para algo. Agradece las participaciones y cuenta qué haces con ellas. Si tienes un blog, puede ser una buena idea hacer un post. Si no, no dudes en comentarlo con, por ejemplo, “acabo de citar algunos de vuestros ejemplos en el Pleno. ¡Gracias!”.
Una cuestión de formas: como sabes, en comunicación no sólo hablan tus ideas. Hablar de corrupción cuando en tu partido hasta el apuntador está bajo lupa o hablar de respeto institucional cuando la lías en el Senado son incoherencias que el ciudadano percibe. En la Red, más de lo mismo. Incluso más. El uso personal de las redes significa que muchos usuarios te invitan a participar de su entorno más propio. Por ello, el tono, el respeto, las formas… son importantes. No queremos ver como te desahogas en insultos con alguien que no piensa como tu. Tampoco te queremos ver replicando consignas tribuneras. No estás ni en los toros ni en el fútbol. Dice más el cómo lo dices que lo que dices. La credibilidad no te la da ni el cargo ni el partido: se la ganan tus tweets.
Por los siglos de los siglos: el contenido permanece. Lo que digas va a estar ahí por los siglos de los siglos… más si la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se encarga de ello. Aunque lo borres, un tweet puede ser copiado y ver la luz. Por ello, piensa bien qué escribes. Cada vez que lo haces, pones negro sobre blanco de tus ideas, tus opiniones. Tenlo en cuenta.
¿Me he dejado algún consejo? ¡No dudes en participar en los comentarios!
Si algo podemos afirmar con rotundidad en esto de Internet, es que cambia a la velocidad del rayo. Está en constante evolución y cada día puede ser, en sí mismo, un nuevo reto. Es, de hecho, la rapidez en su evolución la que nos pone de frente a nuevas situaciones a las que dar una salida. Y el último ejemplo nos llega de la identidad digital del gobierno británico.
Lo vimos con Obama: ¿cómo debía mostrarse el cambio de administración en la Red? ¿Cómo debía materializarse ese cambio en la identidad digital de la Casa Blanca? Su modo de hacerlo fue, en sí mismo, noticia. Mientras juraba el cargo, la web de la Casa Blanca se renovó completamente y se añadieron nuevas secciones, como el blog de la mansión más famosa del mundo. Desde el minuto uno de la presidencia, Obama contaba con todas sus herramientas 2.0 en perfecto estado de revista.
En ello, el tiempo jugó un papel esencial. No es lo mismo tener casi tres meses para preparar la transición a cambiar el inquilino del 10 de Downing Street en menos de una semana. Así, la administración Brown siguió actualizando algunos de sus canales, como Twitter, hasta el mismo día 11 de mayo. Ya con Cameron como Primer Ministro, se empezaron a producir cambios, aunque se produjo un silencio (permítanme la broma, administrativo) hasta el 19 de mayo en algunos espacios como el mismo Twitter.
La web del Número 10 cambió entre el día 11 y 12 de mayo, así como los perfiles en YouTube y Flickr –que han pasado a tener el mismo nombre para facilitarle las cosas al usuario-. Decisiones que han desconcertado a algunos usuarios –el propio Twitter ha mantenido usuarios pero también ha cambiado el nombre-, pero que parecen necesarias para mostrar una nueva era.
En esa nueva era también habrá espacio para los vídeos que han hecho famoso a David Cameron. Webcameron, como es conocido, está determinado a mantener el contacto con los ciudadanos a través de los vídeos online. Un pequeño gran cambio como el introducido por Obama con sus discrusos semanales, que pasaron de ser radiados a aparecer también en la Red.
Estos ejemplos no son frivolidades: en Reino Unido tienen suerte de contar con un equipo online formado por cinco funcionarios que no cambian pese al nuevo gobierno. Y es una suerte porque, a estas alturas del partido, no son pocas las administraciones que han abierto sus espacios en la Red y están configurando su identidad digital. Espacios que, por su facilidad de uso, nacen como setas… pero que no siempre cuentan con un procedimiento claro para el día que llegué otro al despacho a conversar.
¿Están preparadas las administraciones para ello? ¿Qué pasará con @desdelamoncloa tras las elecciones? ¿Los canales de la Generalitat de Catalunya en Twitter, serán cedidos amablemente al nuevo gobierno? ¿Están previstos estos cambios en nuestras normas? Quizás, en los próximos meses oiremos mucho eso de “Colega, ¿dónde está mi Twitter?”
Para los que no lo conozcáis, Twisión es un programa de Veo7 en el que Twitter, la web social e Internet son protagonistas. Un repaso a lo que se cuece –o mejor dicho, cuecen- los usuarios de la Red. Y una creación con los usuarios, en tiempo real, durante el programa.
El pasado sábado un post de este blog tuvo su momento de gloria. Bueno, en realidad el momento de gloria es del propio YouTube, a quién homenajeábamos en el post del que hablaron durante el programa. Os dejo el vídeo. La mención, a partir del minuto 26. Y es que… ¡salimos en la tele!
En los últimos meses, muchas veces me han preguntado sobre la diferencia entre nuestro país y el extranjero en términos como la notoriedad online. ¿Están los políticos españoles mejor o peor que los extranjeros en la Red? Con las elecciones británicas, el tema volvió a surgir. Y estamos en un momento clave: a las puertas de unas elecciones en Catalunya donde todo parece apuntar que en espacios como las redes sociales se moverán no pocos votos. Y en un año, será el turno de los ayuntamientos y la mayoría de comunidades autónomas de España.
Y la respuesta siempre es complicada. Desde que empecé con estos temas en un ya lejano 2007, hemos ido viendo como lo excepcional se convertía en normal. Pero la duda sigue ahí. Por ello, poner a otro sector tan relevante en la Red como las empresas es más que oportuno para poder saber qué está ocurriendo en Internet.
De hecho, ayer el suplemento Mercados de El Mundo se hacía eco del Barómetro de Notoriedad Online Top 85 que hemos elaborado en LLORENTE & CUENCA y daba cuenta de la reducción de la brecha entre las empresas españolas y sus competidoras extranjeras durante los últimos 18 meses; en concreto, en un 18%. Y eso es una buena noticia. Pero más lo es que han llegado a incrementar su notoriedad online en un 9%. Precisamente cuando se habla de crisis, algo crece en el Ibex 35.
No obstante, las empresas españolas (en este caso, analizamos las compañías del Ibex 35 y las del Medium y Small Cap, 85 empresas en total) siguen teniendo menos notoriedad online que sus competidoras. Hay espacio para mejorar pero, tal y como ocurre en la política, las perspectivas son buenas.
Sobre todo porque otro de los resultados más significativos del Barómetro muestra como los espacios más sociales de la Red, crecen. La notoriedad de las empresas en las redes sociales, YouTube, Twitter… aumenta desde el primer Barómetro de LL&C en 2008. Por ejemplo, Twitter sube un 15%. ¿Y qué significa esto? Que parece que las empresas españolas se han puesto las pilas en espacios participativos que se desarrollan más rápido. Los retos son mayores, sin duda, pero parece que en 18 meses muchas cosas han cambiado en la Red.
Pero si hay algo remarcable en los resultados del informe es constatar que existe un gran espacio para la oportunidad. Por ejemplo, las empresas de menor capitalización tienen mayores diferencias respecto al Ibex 35. Ahí la brecha es mayor y su notoriedad se resiente, pero la posibilidad de hacer de estos espacios participativos un lugar para conversar y convencer es esencial. Y a juzgar por los resultados, estos espacios son ya relevantes para la notoriedad online de varios sectores de empresas.
En resumen, la notoriedad de las empresas españolas crece. Especialmente en el Ibex 35. La brecha con sus competidoras extranjeras se reduce y las empresas más pequeñas –y muchas del propio Ibex 35- tienen una carta de oro a jugar en esta partida: cuidar y mimar su presencia y sus relaciones en la Red.
¿Serán estos resultados todo un anticipo de lo que ocurre en nuestra política? ¿Está ahí la clave para dar respuesta a la pregunta tantas veces planteada? Creo que los tiros apuntan hacia una realidad que no se nos escapa: la clave está en la Red.
Han pasado sólo cinco años. Sólo cinco. Ese es el tiempo desde el lanzamiento de YouTube hasta el día de hoy en que difícilmente podemos entender Internet sin el mayor archivo de vídeos de la historia. Sin este espacio global de vídeos que ha hecho del nuestro un mundo más pequeño. En YouTube lo han expresado de esta forma con el vídeo conmemorativo:
YouTube ha hecho más pequeño el mundo de la política. Ha aproximado a políticos y ciudadanos, para bien y para mal. En cinco años hemos visto como este espacio podía servir para introducir temas en la agenda política, como en las preguntas que llegaron a los candidatos a las elecciones presidenciales de 2008 en Estados Unidos.
Dirigentes de hoy que ayer abrieron las puertas de su casa para darse a conocer, como David Cameron, que desde hace sólo unos años, ha establecido contacto con los británicos a través de sus vídeos.
Mas y Rajoy no han dudado en subirse al carro a esa tendencia.
Las cámaras digitales y la posibilidad de acceso a todos nos han convertido en autores en potencia, aunque los creadores sean sólo una parte muy pequeña de todos los usuarios en YouTube. Así, nos llegaron las imágenes de un Aznar enfadado cuando es sorprendido en un avión.
YouTube ha sido el aliado de la viralidad y del fin del control de muchos equipos de comunicación de gafes, como “el coñazo del desfile” de Rajoy o las supuestas copas de más de Sarkozy tras una reunión con una delegación rusa en una cumbre. O el president Montilla firmando un libro de honor con una chuleta. Incluso ha servido para dar a conocer la tarea de los diputados que vienen en pack en una lista y valorar su idoneidad para el cargo, como el caso de la diputada aragonesa más famosa en la Red.
El vídeo del “Yes, we can!” de Obama batió todos los récords y pulverizó el poder de los circuitos comerciales convencionales en televisión. Y la campaña americana fue, en esencia, una campaña de vídeos.
La burla a Mayor Oreja a través de una serie en YouTube fue un éxito, aunque no consiguió batirle en las elecciones europeas del pasado año. Y el efecto del “Confidencial.cat” de CiU en las elecciones de 2006 se amplificó en la Red cuando esto casi iba en pañales.
Gracias a YouTube, los vídeos de los mítines llegan a cualquier usuario. Si el mitin muere, YouTube le da bocanadas de aire.
Cinco años que, en definitiva, han servido para dar más visibilidad a la política, hacerla más próxima y, por qué no, más transparente.
El pasado 8 de abril, el president del Parlament de Catalunya, Ernest Benach, presentó en Madrid su libro#Política2.0. Como sabéis, tuve el honor de intervenir durante el acto que se celebró en el Centre Cultural Blanquerna en pleno centro de la capital.
A continuación, os dejo con un vídeo del Centre con fragmentos de las intervenciones del president y la mía. Bajo el vídeo, la transcripción de la intervención.
Esto de Internet de vender galletas.
¿Por qué digo esto? Porque me parece que el ejemplo de una niña Scout de Carolina del Norte, en Estados Unidos es perfecto para entender de qué va esto de Internet.
Imaginad ver a una niña de 8 años. Con su piel bien blanca, rubia y con unos grandes ojos brillantes mirando a la cámara doméstica.
Con unos ojos como platos, tan brillantes como sus insignias.
Y con su sonrisa carente de dientes, nos pide ayuda porque quiere vender más galletas que nadie. Quiere vender 12.000 cajas.
El video se sube a Internet y un año después de esta acción de una niña de 8 años, se venden 700 millones de dólares en galletas de las Girl Scout. ¡Por Internet!
Una niña entendió de qué iba esto de Internet: de poner en contacto a la gente.
Internet, no va de saber demasiado. No se trata de ser un gran gurú.
Lo que importa es entender de qué va esto.
Internet tiene mucho de sentido aventurero. De prueba, de riesgo. De sensación de que todo está por hacer, que todo es posible.
Un espíritu de Scout que el presidente Benach comparte con esta niña. No olvidemos que fue creador de una agrupación de escuchas a finales del 70.
Seguramente esto ha marcado el carácter del presidente y, por qué no, también de este libro. Porque #Política2.0 relata las ganas de conseguir que la política entienda de qué carajos va esto de Internet. Y lo ha conseguido.
#Política2.0 es un buen libro para entender muchas cosas que pasan a nuestro alrededor. Para entender, en esencia, de qué va esto de Internet.
Y en concreto, una reflexión sobre lo que pasa cuando Internet y política se encuentran por el camino.
El president no duda en definir este cambio como una auténtica revolución. La estamos viviendo.
Hemos cambiado la manera de hacer muchas cosas de nuestra vida diaria. Y dentro de este proceso, también debe empujar la política a un cambio.
No es para menos. La política vive unos momento delicados. Algo no funciona cuando quien debe decidir el futuro de nuestra sociedad se percibe como un problema. Así lo muestra el CIS en barómetros recientes.
Otros datos tampoco son optimistas:
7 de cada 10 catalanes creen que lo que hacen los políticos, lo hacen en beneficio propio.
Casi 8 de cada 10 catalanes piensan que los políticos no tienen en cuenta lo que piensa la gente.
Pero cuando descubrimos lo que realmente hacen y dicen los políticos, todo esto debería cambiar.
Por ello, la #Política2.0 que Benach relata en las páginas de su libro son necesarias para entender lo que podemos hacer para acabar con esta situación.
El libro es también un toque de alerta: la solución a estos problemas no vendrá desde la manera tradicional de hacer las cosas.
La política está en medio de una revolución que no acaba de entender, pero que comenzará a ver la luz gracias a reflexiones como la del president.
Aceptemos esto: esta revolución no pasa en las calles. No hay barricadas. Pero sus efectos se notan día a día. Y eso es apasionante.
Especialmente por los ciudadanos, que estamos descubriendo cómo podemos hacer llegar nuestra opinión a aquellos que nos representan.
Casi 6 de cada 10 catalanes creen que no pueden influir en lo que hacen los políticos. Con Internet lo podemos cambiar.
Tenemos en las redes, en Twitter, en Facebook, en los bloques, en los foros, y en todo lo que vendrá una oportunidad para dignificar nuestra democracia.
Y esto os lo digo convencido, con los ojos brillantes como la niña Scout. Y, de hecho, así nos lo dice el president a lo largo del libro.
Este es un libro valiente, porque apostar por este cambio no siempre es bien recibido. No siempre se entiende. El miedo es el gran enemigo de esta revolución.
Hay políticos que tienen miedo al poder de las redes.
Quizá es el mismo miedo que tenía mi padre, un botiguer como tantos hay en nuestro país, cuando se negaba a abrir su tienda en Internet. Hoy ya se ha hecho con una blackberry para no perder de vista ningún pedido.
#Política2.0 debe servir para hacer ver a aquellos que todavía tienen miedo y pesar sobre el uso de Internet en la política, que los beneficios para la sociedad.
Especialmente en un momento como el que vivimos.
En #Política2.0 encontramos muchas pistas sobre cuáles son los beneficios de esta nueva manera de entender y vivir la política.
La política 2.0 acerca a los ciudadanos y a los políticos. Nos pone en contacto.
Hacemos de la conversación el principal valor. Nos aportamos valor. Por ejemplo, el president Benach no ha dudado en dar voz a muchas de las personas con las que conversa en su libro.
Y lo hace con el lenguaje típico de la red. Con las formas propias de la red: el enlace.
Porque esta es la idea que debemos retener de la política 2.0: el contacto.
Nos ponemos en contacto, nos acercamos. Y gracias a ello, los ciudadanos y los políticos conseguimos más información.
Llegamos a saber qué hacen nuestros representantes y por qué lo hacen. El Parlamento, el Congreso de los Diputados, el Senado o nuestro ayuntamiento no nos quedan tan lejos como antes.
Y nuestros representantes saben de nuestras preocupaciones.
De nuestras opiniones.
Pueden hacer pedagogía de aquellos temas, grandes y pequeños, que a veces se escapan de los medios.
Pero es sobre todo la transparencia que este contacto y esta mayor información consiguen la que tenemos que alimentar.
La transparencia es necesaria en un sistema democrático y las herramientas que Internet nos pone al alcance deben cubrir una de las carencias más claras de nuestro sistema.
Nuestros políticos, en definitiva, rinden cuentas de una manera más directa ante los ciudadanos.
Porque son precisamente estos tres puntos los que nos permitirán conseguir de la nuestra, una sociedad más virtuosa y más pendiente de lo que realmente importa.
Creemos que los catalanes no nos interesa la política, pero en realidad, a la mitad de la población sí que nos interesa. La política 2.0 ha de conseguir que la virtud cívica de los ciudadanos, de todos nosotros, se ponga en valor.
El presidente cita a Bruce Springsteen cuando introduce esta nueva manera de hacer y entender la política. Le viene a la mente la canción Livin’ in the future. Y sí, presidente, estamos viviendo en un futuro que muchos creían que no llegaría pero que ya es una realidad.
Un Rising, para seguir citando al Boss, de la gente que queremos estar más cerca de nuestros representantes y de aquellos representantes que no perdieron de vista su voluntad de servicio.
Este libro marca como pocos un camino que debemos seguir. Y lo hace con un carácter propio porque este libro no viene de la Academia, ni del mundo de la comunicación. Ni del derecho o de la filosofía: es un libro escrito desde la política.
Y escribir estas ideas desde la política tiene riesgos evidentes. Cualquier lector podría preguntar: ¿y qué has hecho tú? ¿Cómo has cambiado eso? La respuesta es evidente, hoy tenemos un Parlamento más abierto que nunca a la ciudadanía.
No soy un scout. Pero puedo imaginar la sensación de que debería tener al presidente a medida que iba haciendo camino en hacer de nuestro, un Parlamento abierto y participativo.
Siempre he tenido curiosidad por saber cómo era aquel primer parlamento, aquellas Corts Catalanes medievales que eran un modelo para las Cortes de Europa. Incluidas las inglesas y las francesas.
Hoy, no necesito viajar con mi imaginación para saber que el Parlament de Catalunya es un modelo.
Hace pocos días en el Parlament se conmemoraba el 30 aniversario de su restauración. Y por primera vez en nuestra historia, los ciudadanos pudimos participar a través de la web del Parlament.
Hoy, gracias a Internet, a las redes, nos podemos sentir la política más nuestra que nunca.
Hoy, el riesgo y la aventura nos han llevado hasta aquí. A presentar un libro que contiene reflexiones necesarias pero, sobre todo una historia de éxito detrás poniendola en práctica.
Gracias, President Benach, por haber liderado este cambio. Un agradecimiento que debe hacerse extensivo a todos los diputados y diputadas que no han tenido miedo y han seguido el mismo carácter emprendedor de su presidente. De hecho, permítanme la licencia deportiva: estos diputados son un poco como Messi, el primer jugador 2.0, que comparte, que aporta. De hecho, muchos contrarios marchan contentos por haber sido marcados por Leo. Como los diputados, que aunque difieran, es de agradecer que puedan debatir y compartir.
Pero no nos detengamos. Garanticemos el acceso de todos a las nuevas tecnologías. Hagamospedagogía ante aquellos que sólo denuncian su mal uso. Luchemos por una red para todos. Luchemos contra el miedo y hagamos vencer la libertad.
Continuemos el camino. Este libro es un faro de este camino. Tengamos el espíritu emprendedor, aventurero y ambicioso para recorrerlo.
¿Convirtió Esperanza Aguirre a Paco Clavel en Rouco Varela? ¿La presidenta salvó a Rajoy en el accidente de helicóptero? ¿Puso ella de moda los calcetines blancos? ¿Parió a Chuck Norris? Esa ha sido la reacción en la Red a las declaraciones de Aguirre sobre su supuesto papel en destapar la trama de Gürtel. El hashtag #AguirreFacts ha desatado la locura y miles de usuarios han creado curiosas frases siguiendo el modelo de la presidenta.
Hemos reído a carcajadas con esos comentarios. Algunos realmente ingeniosos, otros más incisivos. Pero ha llegado a tal punto que incluso el Twitter de la presidenta ha reproducido algunos de ellos. La política necesita humor y Aguirre muestra su disposición a reírse de sí misma. Pero no todos los ciudadanos son usuarios de Twitter y el caso Gürtel no es, precisamente, para tomárselo a risa.
Más allá de las anécdotas, la realidad es que los antiguos diputados del Partido Popular, hoy en el grupo mixto, en la Asamblea de Madrid, no han renunciado a sus actas de diputados. La realidad es que Bárcenas sigue ostentando el cargo de senador. Y lo que muestran los sumarios del caso es la estrecha relación de la Comunidad de Madrid con la trama de corrupción.
Parece que nos sigue interesando más la anécdota que la lucha contra la corrupción. La ironía de los #AguirreFacts muestra la intención de incidir en una triste realidad y denunciarla, aunque parece que Aguirre le ha dado un envoltorio bien distinto. Y los retweets, divertidos y asombrosos, de la propia Aguirre son una anécdota. Si la presidenta dice tener tanta responsabilidad en el esclarecimiento del caso, debería hacer algo más que dar titulares.
Las hemerotecas están llenas de declaraciones y hechos. De lo que realmente ha pasado de un año a esta parte, cuando Gürtel empezó a golpear al PP. También al PP de Madrid y también al Gobierno de Esperanza Aguirre. No estamos para bromas, por muy divertidas que sean. Corremos el riesgo de aumentar aún más la desafección y el desencanto. Los políticos responsables luchan contra ello, no lo alimentan. No lo retweetean. No, esto no es política 2.0.