17 Mar

Lo que saben las Girl Scouts

“Hola, me llamo Wild A. Freeborn y necesito comprar algunas galletas porque quiero vender 12.000 cajas”. Cuando Wild, una niña de ocho años residente en Carolina del Norte lanzó este mensaje en YouTube hace poco más de un año, se intuía que algo estaba cambiando –y de forma muy profunda- en la sociedad americana. Una niña de tan sólo ocho años entendía que tenía a su disposición una vía más para conseguir su objetivo: ser la girl scout que más galletas vendía.

Si Internet acompaña en el día a día a esta generación de nativos digitales, ¿por qué no debería hacerlo en una de las tradiciones norteamericanas más comunes? ¿Si Internet les ayuda a hacer los deberes, por qué no a conseguir sus objetivos?

El precedente sentado por Freeborn fue una auténtica revelación. Aunque el vídeo se retiró de YouTube (el de este post no es la fuente original), la apuesta de esa niña ha llevado a varias asociaciones de Girl Scouts a plantearse la posibilidad de hacer de Internet un efectivo canal de venta. No iban desencaminados: ¿qué ocurre cuando esas mismas niñas de 11 años se dan cuenta que tienen otras poderosas herramientas para vender sus galletas? La respuesta es asombrosa: mueven anualmente 700 millones de dólares en comercio de galletas online.

Lo hemos visto centenares de veces en el cine y la televisión. Una de las tradiciones norteamericanas que muestra a niños y niñas pasando su tiempo libre y formándose en valores en los Boy Scouts y Girl Scouts. Niñas que recorren el vecindario, puerta a puerta, ofreciendo galletas con el objetivo de recaudar fondos para acciones benéficas. Una enseñanza desde tierna edad de la importancia del marketing directo, sin duda. No es de extrañar que los propios sujetos que la mantienen año a año vean en Internet una clave de presente.

Estas niñas han llevado la batuta. Han entendido que los medios sociales son útiles para conseguir su objetivo y han puesto su empeño para llevar a la Red su modo tradicional de vender galletas.

En realidad este artículo debería tener un título más largo: lo que saben las Girl Scouts y aún no han aprendido muchos políticos, muchos directores de comunicación de partidos y candidaturas. Porque aunque parezca extraño, el ejemplo de las niñas americanas, con su uniforme y sus galletas, tienen mucho que enseñarnos. Aunque su edad destile inocencia y candidez, no es inocente su apuesta. Tampoco es inocencia quedarse al margen. Internet acerca la política a los ciudadanos. Y los ciudadanos a la política. El que se apea del camino, el que prefiere verlo todo desde el despacho –hace ya tiempo que algunos dejaron de llamar a la puerta como las niñas con sus galletas-, da pasos decisivos hacia su propio abismo. Que aprendan de las Girl Scouts.

15 Mar

Un gobierno helado: defender lo indefendible

Frank Luntz, el consultor político norteamericano que es un experto en el uso del lenguaje, usó como subtítulo de su libro más famoso una frase que es demoledora: no es lo que dices, es lo que la gente oye. Luntz constata algo muy cierto: en política, como en cualquier otro campo, cuando comunicamos lo hacemos para que alguien reciba el mensaje. Personas que, por sus motivaciones, reciben el mensaje de una forma distinta unos de otros. Pero es en política donde esta diferente sintonía del receptor toma una mayor importancia.

En sintonía con lo que afirma Luntz, nos encontramos con una lapidaria frase de muchos políticos: “no nos hemos sabido explicar”. Frase que puede derivarse en “debemos hacer un esfuerzo de comunicación” o “el mensaje no ha llegado”. Una falacia que olvida algo tan sencillo como que en comunicación a B no siempre le llega lo que yo he dicho siendo A. Por el camino se distorsiona el mensaje, no sólo por el papel de los medios, sino por las propias emociones, preconcepciones, creencias, ideas, etc. sobre quien emite el mensaje.

Y la monumental nevada que dejó aislada a Catalunya no ha sido la excepción. Por mucho que el gobierno de la Generalitat no haya cesado en afirmar que su gestión fue adecuada, la experiencia personal de los catalanes les dice lo contrario. Pregunten, sobretodo, a aquellos que a esta hora –una semana después de las nevadas- siguen sin luz. Ni la gestión de la crisis fue adecuada ni lo fue la comunicación. El interlocutor A dejó en manos de los medios y de las personas la auténtica comunicación de los hechos.

Por ello, no importa que varios cargos del Govern iniciaran una auténtica ofensiva para comunicar lo que habían hecho. No es lo que el Govern decía, era lo que la gente oía. Lo que la gente sentía. Si esto debe ser, en comunicación, siempre una máxima, en comunicación de crisis aún más.

Sin embargo, eso también se da en el proceso contrario. Si en algo fue ágil el Govern de la Generalitat el lunes fue en poner en marcha un usuario de Twitter para comunicar las novedades en emergencias. Parece que la propia vorágine en Twitter impidió observar algo positivo. Estamos hablando de una administración pública. Algo ya de por sí lento y complicado. Un ente que, en medio de una gran crisis manifestada por millares de ciudadanos aislados e incomunicados, decide poner en marcha un espacio para informar de novedades.

Una decisión que no puede tomarse a la ligera. Que exige saber quién, cómo y de qué manera actualizará los contenidos, responderá a las preguntas y atenderá a los ataques de aquellos que, tras horas encerrados en un coche o en un tren, carguen contra él. No es una decisión menor, es más, es algo novedoso y relevante.

Pero tal y como iniciaba esta reflexión, no es lo que dices sino lo que oyen. No es lo que dices cuando intentas defenderte de lo indefendible, pero tampoco cuando debes sacar pecho por algo bien hecho y te encuentras de frente con las críticas de aquellos que no saben valorar lo realizado.

Foto de Miquel Pellicer.

2 Mar

Laporta, gol en propia puerta

Si, tal como afirmaba McLuhan, el medio es el mensaje, el de Laporta no deja de ser un mensaje tan indefinido como su nuevo medio. De hecho, un mensaje tan indefinido como su propia postura. Porque tras meses de marear (y seguir mareando) la perdiz, el medio ha vuelto a ser el mensaje, aunque seguramente no el deseado.

La web personal de Joan Laporta inició su andadura con una caída del servidor. Sin duda, fruto del interés despertado por una inteligente campaña de expectativas que lleva meses gestionando con su extraña ambigüedad: claro para decir ciertas cosas, pero no lo suficiente para ir con toda la verdad de frente. El servidor sufrió de ese hambre que parecen tener miles de personas fuera y dentro de Catalunya por conocer los planes exactos de Laporta. O sea, escuchar de una vez por todas que sí, se presenta a las elecciones y de mano de quién.

El servidor de la nueva web de Laporta –un error técnico lo puede sufrir cualquiera, pero no puedes hacer que todos tus discípulos tiren al monte y luego no obres el milagro de los panes y los peces- se ha convertido en la imagen más clara de su propio mensaje: falla. No está a la altura cuando se le necesita. El mensaje enviado hoy por Laporta no deja de ser la misma retórica de siempre con el mismo fin de siempre. El presidente del Barça pide aunar esfuerzos para la independencia de Catalunya, pero sin explicar ni el cómo ni con quién. Un mensaje que produce el mismo efecto que esa caída del servidor: tras la espera, el jarro de agua fría. El coitus interruptus.

En muchos círculos de la política catalana el fantasma de la irrupción de Laporta en el Parlament este otoño se atisba en un sentido y en otro. Para muchos, la carrera de Laporta en política se parecerá a la del PI, el partido que en los 90 acabó políticamente con Rahola y Colom (aunque este último, tras pasar por ERC y el PI ha encontrado cobijo en CiU). Para otros, será un huracán político que los situará como tercera fuerza en el Parlament. Pero si Laporta acaba haciendo todo igual, quizás su participación electoral nos acabe dejando templados.

Por lo pronto, Laporta nos deja una declaración de intenciones. Quiere la independencia y quiere actuar, aunque no especifica cómo. Quiere hablar con la gente, pero en su web nos pide el correo (que será un puntal, seguramente, de su no campaña). Quiere empezar una nueva vía, pero lo hace con casi tanto oscurantismo como los políticos tradicionales. Dice querer el bien del país, pero muchos se huelen oportunismo y egoísmo. Esto no ha hecho más que empezar, pero el medio es el mensaje y el mensaje enviado hoy es más un acto de fe que una propuesta seria.

12 Feb

Charlando con Maragall

El Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya ha decidido que las potencialidades de la web 2.0 y la comunicación online deben ser un canal válido para dar a conocer a los numerosos y complejos públicos objetivo su tarea. Y realmente, no lo tienen fácil.

Si hay algo complejo en una administración es, junto a la sanidad y a la policía, la educación. Miles de trabajadores con sensibilidades muy distintas (personal de administración, docentes de escuelas grandes, de escuelas pequeñas. De las grandes ciudades y de los recónditos pueblos). Pero también miles de familias que día tras día confían la educación de sus hijos a los trabajadores de esta administración. Ante ese panorama, el reto al que la consejería debía hacer frente no era fácil. Y la solución planteada, más que osada, es hábil.

Hábil y positiva. Sin grandes pretensiones y con humildad, la consejería se plantea aprender conversando y las primeras experiencias les han mostrado que hay interés. Incluso necesidad. Interés y necesidad por encontrar un espacio para conversar.

Todo esto lo pudimos ver en una reunión en el Departament a la que fuimos invitados varios bloggers de campos bien distintos (la comunicación, la política, la asesoría, docentes…), pero que compartimos la pasión por las nuevas formas de comunicación.

Los caminos nunca son fáciles. Menos cuando tenemos una administración inspirada en el siglo XIX, con políticos del siglo XX y necesidades propias del XXI. Por ello, aunque es pronto para evaluar lo conseguido en estas primeras semanas de funcionamiento de los canales puestos en marcha, para mi el valor de la reunión del otro día está en la actitud.

Francesc Grau se hace eco en su blog de la conversación en petit comité que mantuvimos algunos de nosotros tras finalizar el acto. Creo que lo más relevante de la reunión es la actitud y la voluntad, especialmente del jefe del departamento, el conseller Ernest Maragall.

No es habitual ver a un responsable político tomar cartas en el asunto y hacerlo de un modo tan transparente, directo. Pero sobretodo humilde. Esa humildad necesaria para admitir una debilidad y hacer todo lo posible para conseguirla en oportunidad.

Precisamente, será ese carácter heterogéneo de los públicos el que pondrá en más aprietos a la estructura diseñada. Otras cuestiones aparecieron en el debate que también tendrá su importancia (en especial el papel de los directivos de la consejería en la firma de posts y comentarios), sin olvidar la cuestión de fondo: cómo ser líderes de un campo que es el gran desconocido en tantos centros.

Por ello, me gusta que el Departament d’Educació quiera educar con su lead by the example. Los centros escolares deben ver en las nuevas formas de comunicación una oportunidad y no un engorro o un temor. Eso lo saben bien en Via Augusta. De hecho, durante toda la reunión me vino a la mente una reflexión imprescindible de Adolfo Corujo sobre la resistencia inexistente de los grandes responsables en las compañías a la hora de tomar decisiones relacionadas con Internet. Ni en la empresa es tan extraño que los presidentes o CEOs apuesten por el medio como medio estratégico, ni lo va siendo en la Administración; como muestra Maragall.

Seguiremos expectantes la evolución de estos canales. Tiene grandes retos a superar.

Twitter

Blog

YouTube

29 Ene

¿Y si hubiesen atentado contra el Capitolio?

Podría haber pasado. Un fallo de coordinación entre los controladores del Reagan y de Dulles. Un malentendido entre el Pentágono y la Situation Room de la Casa Blanca. O sencillamente, lo inesperado. De golpe, cuando algunos congresistas demócratas tomaban asiento tras levantarse para mostrar su apoyo al presidente, el techo podría haberse desplomado. O un gas podría haber fulminado a Obama. Y con él a Biden y a Pelosi. La línea de sucesión a la presidencia se habría terminado en cuestión de segundos.

Aunque sea ficción, este tipo de situaciones no se prestan al azar. Como en casi todos los regimenes políticos, la sucesión de un cargo está perfectamente definida en la Constitución americana. No sólo por la vía que antes ya hemos intuído (Presidente, Vicepresidente y speaker de la Cámara de Representantes), sino por la designación de un superviviente. El llamado designated survivor o designated successor.

Este miércoles, uno de los miembros del gabinete presidencial (nuestro consejo de ministros) se mantuvo a una distancia física, segura y prudencial del Congreso. Un miembro del ejecutivo que cumpla las mismas condiciones que debe cumplir un candidato a la presidencia es designado como la persona que, en caso de desastre fatal y de destrucción de la línea natural de sucesión, aseguraría la continuidad del gobierno.

Shaun Donovan, Secretario de Urbanismo, fue el designated survivor mientras Obama se dirigía al Senado y a la Cámara de Representantes. Durante el discurso del estado de la Unión, Donovan fue protegido con el mismo nivel de seguridad que el presidente y tuvo el famoso ayudante con el maletín con las claves nucleares.

Por suerte, no pasó nada y Donovan no tuvo que dirigir los designios del planeta. Aunque seguramente Donovan tampoco estuvo al cargo de la gestión del correo electrónico. Lo digo porque los discursos como el de este miércoles no se ganan sólo en la arena parlamentaria. Tampoco el debate sobre el estado de la Nación en España o los debates de política general en los parlamentos autonómicos. El debate se gana de verdad cuando se discute quién es el ganador ante la opinión pública.

Para ello, los poderosos gabinetes de comunicación siempre han tenido mucho cuidado en darse como vencedores ante los medios minutos después de finalizar los discursos o debates. Así ha funcionado y así seguirá funcionando. Pero… ¿qué ocurre con los que, por ejemplo, no han visto el debate en televisión ni lo van a hacer?

El correo electrónico parece haber sido la estrategia de esta Casa Blanca. Pero también de los Republicanos. Si David Axelrod, cuando faltaban apenas tres horas para el discurso, envió un correo a la base de datos del Ala Oeste, dando un adelanto de las líneas del discurso, fue el propio Obama –bueno, ya se entiende que no fue él- quien al finalizarlo envió un correo con un claro objeto: We don’t quit –no nos rendimos-.

Con este tipo de acciones demuestran un control de pequeñeces que no son tan pequeñas: ofrecer la visión propia de un tema importante con tus mensajes clave y la percepción que deseas generar. Lo mismo que McCain hizo con un mensaje grabado en vídeo que envió por correo con los problemas a los que se enfrenta América. La batalla de los correos.

Decididamente, Donovan no tuvo nada que ver. Seguro que Obama no le comentó nada sobre ellos. De hecho, quizás no tuvieron la tierna escena que la primera temporada de The West Wing crea con un designated survivor. Os la recomiendo (tranquilos, no se desvela ninguna línea argumental).

28 Ene

iPad revolucionará la política

Uno de cada tres jóvenes accede a Internet desde su teléfono móvil. Aunque sea casi imposible conseguir el dato, cada vez es más frecuente encontrarse a personas con un iPhone en sus manos en cualquier lugar. O de cualquier otro dispositivo móvil con acceso a Internet. Terminales multidispositivo que han están cambiando radicalmente el comportamiento del usuario.

Sí, el titular de este post es un teaser. Pero no deja de ser una realidad: Internet trae (o debería traer, aunque a veces existan dudas) cambios en el modo de comprender, hacer, actuar y vivir la política. Así que si en otros lugares del planeta este tipo de cacharros cambiaron el modo de actuar en política, ¿por qué no debería hacerlo el nuevo juguete de la factoría de Steve Jobs, el iPad?

Mucho se ha escrito ya –pese a la premura- sobre el tablet de Apple, pero mientras veía el excelente vídeo de presentación, no podía dejar de pensar en la de aplicaciones que nuestros políticos no están aprovechando. Un vídeo que, abro paréntesis, estaba lleno de pasión. La que desprendían sus interlocutores. Las pasiones se manifiestan así y se transmiten así. Cierro el paréntesis. Puede sonar a tópico, pero la campaña de Barack Obama no dudó en aplicar su red social al boom del momento, el iPhone. Y tampoco ha dudado su Casa Blanca en disponer de una excelente aplicación con fotos, vídeos, información y discursos en el teléfono de los de Cupertino.

Consumimos la información de forma distinta. Y es el usuario el que nos busca. ¿Por qué no estar presentes? Aplicaciones, pero también podcasts. Por ejemplo la Casa Blanca, tanto bajo la Administración Bush como la actual. Disponen de varios canales, desde el presidencial al que recoge las ruedas de prensa diarias del secretario de prensa. Son especialmente útiles los discursos de Obama, con una calidad de imagen muy buena y sin interrupciones o cortes de la prensa.

Obama ya hizo del podcast uno de sus caballos de batalla en las elecciones: todos sus discursos estaban en iTunes para el que quisiera escuchar lo que él tenía que decir. Y aquí llegamos a la pregunta clave: ¿por qué no podemos encontrar el más reciente discurso de Zapatero, la réplica de Rajoy o las novedades de Mas y Montilla en la campaña catalana?

El punto interesante de los podcasts es la libertad que ofrecen al usuario: sólo debe descargarse aquello que le interesa y sincronizarlo en su reproductor. También con el iPad. A partir de ahí, la escucha o visionado se produce cuando lo considere oportuno, sin interrupciones o mediaciones. Sólo así –o en YouTube, claro está-, puede seguirse con más o menos asiduidad todos los movimientos de Obama y escuchar discursos sus discursos enteros pese a que los informativos ya nos dan pequeñas cápsulas.

Poner en marcha servicios como el de la Casa Blanca, de forma gratuita y actualizados con una elevada regularidad, son básicos para mejorar la percepción de transparencia de nuestros líderes y acentuar su deseo de informar al ciudadano de los temas que trata, sin fisuras. Es evidente que no a todos nos interesa lo mismo, que los medios no siempre tratan lo que como ciudadanos o como administración querríamos… pero cada vez tenemos más medios a nuestro alcance para evitar el lacónico “mi mensaje no llega”.

Según Jobs, “Algunos piensan que los netbook son la fórmula. Son sólo portátiles baratos. Creo que tenemos algo mejor“. Si ese producto mejor se convierte en una nueva manera de consumir la información y el origen de actuación, ¿por qué deberíamos quedarnos de espaldas a lo que ahí se cuece?

No es que el iPad, por sí solo revolucione la política. Pero si lo que se hace a través de los dispositivos móviles pueden revolucionarlos. Ya sea un teléfono o la nueva manera de leer un libro o una revista sin dejar de estar conectado con el mundo. Unos teléfonos móviles concentraron a miles de personas exigiendo la verdad ante las sedes del PP un 13 de marzo de 2004. Ciudadanos de todos los rincones de Estados Unidos donaron dinero, organizaron actos o replicaron correos por Obama desde su iPhone. ¿Por qué no deberían ser una herramienta política más?

31 Dic

Nombre propio #1: Twitter

El pajarito ha dado el cante, definitivamente, en 2009. Ha experimentado una explosión en el número de usuarios de esta popular plataforma de microblogging –incluso antes de saber del cierto cual sería su modelo de negocio-, especialmente a la sombra de varios fenómenos mediáticos; especialmente en Estados Unidos. 2009 se lleva la locura vivida con Oprah, Demi Moore y Ashton Kutcher; también con las estrellas que dejaron Twitter. Pero sobretodo, el año que termina se lleva un cambio tremendo: Twitter como una nueva vía real de comunicación.

Desde las protestas en Irán, ese intento de revolución verde que fue aplacada por el régimen, a los cerdos que volaron. De las manifestaciones organizadas tras el episodio del manifiesto a un uso cada vez más importante en la política. La apuesta de las marcas por Twitter, la presencia de grandes compañías en nuestros timelines… y los primeros casos de dudosa reputación; como la de Rosa Díez.

2009 ha sido el año de Twitter, y seguramente en el nuevo año sigamos observando un desarrollo imparable de este canal. Especialmente con la vista puesta en los comicios catalanes.

4 Dic

Jaque a Sinde

Foto de Jesús Encinar

Hace poco más de un mes, paseando por Valencia, vi como un adolescente se volvía loco, dando vueltas al buzón verde de carteros con un sobre en la mano. Buscaba una ranura donde tirar su carta, pero no la encontraba. No había enviado en su vida una carta postal. Ahí te das cuenta de que algo ha cambiado.

Hace unos días, el gobierno presentaba su anteproyecto de Ley de Economía Sostenible (LES). De repente, miles de ciudadanos empiezan a mostrar su descontento en la Red por una de las disposiciones que plantea un recorte de derechos preocupante. En pocas horas, un manifiesto congrega miles de voluntades (más de 78.000) a una velocidad pasmosa. Ahí te das cuenta de que algo ha cambiado.

Hace unas horas, un rumor se hace cierto en la Red. Varios líderes de opinión muy significativos que desempeñan su actividad en Internet son invitados a una reunión con la Ministra de Cultura para debatir sobre esa cuestión. Ahí te das cuenta de que algo ha cambiado.

Hace aún menos horas, mientras corres en el gimnasio, ves que algunos informativos abren su edición con la noticia de esa reunión y observas como unos cuantos bloggers son el centro de la actualidad informativa. Ahí te das cuenta de que algo ha cambiado.

Entonces, reflexionas sobre lo ocurrido y observas como existen contradicciones entre el Gobierno y su partido. Entre el presidente del Gobierno y su ministra. Lees rumores sobre una marcha atrás del Gobierno en ese punto y piensas que, en realidad, nada ha cambiado. Que para el Gobierno y el ministerio nada ha cambiado porque se sigue percibiendo a Internet como algo residual. Si no, no entiendo como permiten tal error político.

Sólo sin entender nada puede el Ministerio acceder a reunirse con personas que generan auténticos corrientes de opinión. Personas que, además, no han tenido ningún tapujo para contar qué ocurría en esa sala y transmitirlo en directo. No porque sean mejores o peores que otros, sino porque entienden que la comunicación con Internet es distinta. Sólo sin entender nada puede dejarse en manos de estos bloggers la creación de un issue en la agenda política. Sólo sin entender de qué va esto de Internet puede el Gobierno aventurarse a hacer mayor la bola de nieve que sus propuestas en la LES han generado.

Siguen sin entender nada cuando se da pie a rumores de marcha atrás en un proyecto tras la confusa reunión mantenida. Y sobretodo, parece que no han calibrado el efecto que ha tenido en los medios tradicionales la reunión en el Ministerio: vamos camino de las 24 horas con las imágenes de la reunión en informativos, prensa y comentarios en las radios. Porque no se trata de internautas contra el resto, como ha querido el Gobierno, sino de ciudadanos que se niegan a ver sus derechos cercenados. Como todos nos levantaríamos si se impusiera hoy la censura en radio, televisión o prensa. Ciudadanos, no internautas.

Porque en el fondo, todo esto va de asegurar que el chico de Valencia tiene sus derechos garantizados, envíe una carta postal o en Internet. Siguen sin darse cuenta que la Red no es un espacio alternativo para gente rara: es un espacio natural de comunicación. Su neutralidad debe ser defendida. Los derechos deben ser garantizados. Porque no puede haber diferencia entre el mail y el correo. Porque va siendo hora de que se den cuenta que todo esto ha cambiado y lo ha hecho de verdad.

Foto de la reunión en el Ministerio del Flickr de Jesús Encinar.

16 Nov

Comunicación y marketing 2.0 en el EBE09

¿Hacia dónde va el mundo de la comunicación online? ¿Cuán desarrollado está? ¿Cómo lo perciben los clientes? ¿Y los profesionales? ¿Cómo lo ataja el mundo de la Universidad? ¿Qué supone el concepto de la conversación para empresas, clientes y medios de comunicación?

Estas preguntas son ambiciosas y, queramos o no, no tienen una respuesta clara e unívoca. Son el centro del debate entre los que nos dedicamos a la comunicación y al marketing online y así se percibió a la perfección en la sesión paralela dedicada a estos menesteres durante el EBE09 celebrado este fin de semana en Sevilla.

Muestra del momento apasionante que vivimos fue el lleno absoluto de la sala que la organización reservó a esta actividad. La muestra más palpable que estos temas no sólo interesan, sino que generan un intenso debate. Y así fue.

Adolfo Corujo, director sénior de comunicación online en LLORENTE & CUENCA moderó la sesión que fue planteada como la conversación a la que tantas veces nos referimos. Sin powerpoints, con intervenciones ágiles de representantes de varias dimensiones, con reflexiones a responder entre todo el auditorio, no sólo por los ponentes. Una gran experiencia fruto del momento energizante que nos ha tocado vivir.

Os recomiendo que echéis un vistazo al resumen cronológico de conceptos tratados en la sesión que la propia organización realizó en su blog, dónde también encontraréis el resumen de ponentes de la misma: Joaquín Mouriz, Juan Pedro Molina, Ignacio Bruyel, Pablo Herreros e Iván Pino.

Es difícil resumir o intentar explicar la multitud de temas que se trataron, pero me gustaría rescatar algunas ideas a trasladar también al objeto de este blog, la comunicación política.

Sin miedo, disipar las dudas.

¿Es comprable la web 2.0? Es decir, ¿es el mundo de la comunicación online algo tan simple como “lo quiero, lo compro” o esconde un cambio profundo en las empresas o los partidos? Debe existir un gran esfuerzo de los profesionales por explicar, hacer comprensible, esta concepción. Hacerlo para evitar que alguien crea que esto es la “compra del software 2.0” y, sobretodo, hacerlo para evitar a los vendedores de humo. A este respecto, se dirigió la reflexión de Juan Luís Polo durante el debate y la de este post de Pablo Herreros. Debemos ser los garantes de que esto se comprende y que somos capaces de disipar las dudas que aún hoy se tienen en empresas y partidos. Saber, en definitiva, ofrecer una visión sólida que pueda ayudar a aquellos que entienden la necesidad estratégica de apostar por ello; ser también esa guía para los que lo contratan aún teniendo miedo sobre los efectos que podrá tener en su organización

El valor de la conversación

La conversación no es un concepto nuevo, pero hoy quizás toma un calibre muy distinto. Los medios de masas han dado paso a unas nuevas herramientas que nos permiten realizar un conjunto de acciones que le dan al mundo de la comunicación un nuevo color. Hablar con los usuarios no es nada nuevo. Mis padres, tíos y abuelos lo llevan haciendo 50 años en el mostrador de su negocio. Pero lo nuevo, lo relevante, es que hoy pueden hacerlo también compañías y partidos políticos acostumbrados a estar en lo alto de la cúspide. Eso es un cambio profundo. Y su aplicación debe traer –lo está haciendo ya- una nueva manera de actuar.

El difícil reto de aprender

El mundo de la comunicación online está demandando perfiles nuevos, y lo hace a una velocidad pasmosa. Por ejemplo, entre los asistentes se encontraba la community manager de Acciona, Isabel Ramis. Pero también en los últimos días una de las grandes entidades financieras del país, CAM, hacía lo propio con Gerardo Prieto. Las agencias y consultorías, las empresas, partidos y gobiernos demandan ya nuevos perfiles profesionales para hacer frente a los retos que plantea el momento. Perfiles que varían en su contenido, en sus funciones y en sus requisitos de empresa a empresa, de partido a partido. Seguramente por la ausencia de una acción más decidida en el mundo de la Universidad. El mundo académico, aunque no esté liderando este momento, lo ve con sumo interés y seguramente en los próximos años mostrará un compromiso mayor. Pero ya en este punto, me muevo un poco de sesión y cito la clausura del EBE09. Gumersindo Lafuente fue muy claro con los jóvenes, especialmente los estudiantes de periodismo: hoy tienen miles de herramientas para hacerse notar, para crear, para desarrollarse para crecer. Debemos aprovecharlas aunque no estén en el plan de estudios.

No sé que opináis vosotros, pero a mi me pareció una sesión vibrante. Un buen colofón a otras sesiones interesantes del EBE09, como la mesa redonda sobre la web en tiempo real, con Karma Peiró y Marc Cortés, el brillante David Karp y Tumbrl o el insultantemente joven talento de Pau García-Milá y la maravillosa entrevista que le realizó Berto Pena. Un gran EBE, enhorabuena a la organización ;)

13 Nov

¿Qué hacen los ministros?

Un ministro es, en esencia, un relaciones públicas. Una figura que debe mantener un equilibrio en varias esferas, cosa que no es siempre fácil. Pero básicamente, un responsable ministerial tiene tres funciones:

1. Ser el relaciones públicas del ministerio, dar credibilidad y plausabilidad a lo que hacen los funcionarios.
2. Es el hombre en el parlamento, el que sabe lo que se dice y lo que se va a hacer en la cámara.
3. El encargado de luchar por el presupuesto de su ministerio en el consejo de ministros.

No lo digo yo, es una de las lecciones de Sir Humphrey, el eficaz secretario permanente del ministerio de Administraciones Públicas del Gobierno de Su Majestad en la popular serie de televisión de los ochenta “Yes, Minister!”. Una fina comedia –la favorita de la Dama de Hierro-, exponente del puro humor británico que hace gala de una ironía deliciosa, donde se narra el día a día del ministro y sus asesores que, de hecho, son funcionarios.

Aunque esta imagen sea simplificada y llevada al extremo, la serie da en el clavo: la necesidad de responder a varias audiencias desde un cargo político. Desde la gestión de los equipos a rendir cuentas directamente con los ciudadanos. Varias audiencias que, siempre, buscan el propio interés. Sir Humphrey muestra en la definición de lo que es un ministro aquello que más desea: tener libertad para poder fijar él mismo los temas del día a día y su ejecución. Pero eso no es lo mismo que espera un ciudadano. Ni mucho menos lo que quiere un periodista.

E Internet, ¿qué papel puede jugar en conciliar esas necesidades? Un papel muy importante. Desde la contribución que puede hacerse a la comunicación interna en ministerios y departamentos con herramientas útiles como wikis, blogs internos o la aplicación de cualquier instrumento que ataque las debilidades. Pero también es evidente que puede hacerse más visible la acción que se realice. Blogs, Twitter o Facebook pueden mostrarlo. Actualmente, tres ministros del Gobierno -Bibiana Aído, Moratinos y José Blanco- tienen y actualizan con cierta regularidad sus blogs.

Pero incluso tomando la descripción del secretario permanente, podríamos entender que desde una óptica ciudadana Internet permitiría a los ciudadanos considerar al ministro su propio relaciones públicas. La persona que encarna sus intereses porque el mismo ministro los conoce –gracias a la participación-, ser el hombre o la mujer en el parlamento –porque cuenta lo que pasa, lo que se hace o lo que se va a hacer- y, ya que es el encargado de luchar por el presupuesto; explicar a qué se va a destinar. También con su participación.

Quizás sólo de este modo podríamos empezar a ver como más gente conoce a ministros y ministras que parecen invisibles y ser testigos de una mayor puntuación en los ránking que las mismas encuestas muestran.