30 Ago

Trini, un nuevo sabor… para la comunicación

Cuando Barack Obama visitó Battle Creek, en Michigan, durante la campaña presidencial de las elecciones de 2008, el senador estatal Mark Schauer le regaló una caja de cereales en la que aparecían él y Biden junto al famoso tigre Tony de Kellogg’s… compañía que está presente en la ciudad. Aunque no quedó muy claro si era un producto oficial de la compañía o no, lo cierto es que Obama agradeció el gesto y lo tomó con humor. Algo parecido le ha pasado a la ministra de Sanidad y precandidata en las primarias del PSM. Pero lo suyo no son los cereales, sino el zumo de frutas.

Ha sido en el marco de esta contienda en el que un diseñador ha visto en Trinidad Jiménez el nuevo sabor para Madrid. La similitud entre el nombre por el que es conocida, Trini, y una conocida marca de refrescos, ha llevado al profesional a crear una nueva imagen que coincide con el propio objetivo político de Jiménez y su candidatura: dar un nuevo sabor, un nuevo aire, al PSM y a la Comunidad de Madrid. La anécdota quedaría ahí si no fuera por el gesto que tuvo la ministra al recibir un delantal con esa imagen en un acto este fin de semana. Al igual que Obama, no dudó en agradecer el gesto y posar con él, con una franca sonrisa.

La imagen es de esas que hablan solas. En campaña un candidato puede hacer muchas cosas, pero las que salen del alma son las que valen. Y es que esa imagen es perfecta para ilustrar un gran artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí: Los tristes no ganan elecciones (ni lideran, ni seducen, ni convencen).

Seguramente ese sea uno de los puntos que más fortaleza dan a la ministra: transmite simpatía y afabilidad. Algo que el ciudadano de a pie percibe. Por ello es una de las ministras mejor valoradas del ejecutivo de Zapatero. Y quizás por los nubarrones que le plantaron en la campaña municipal de 2003, Jiménez no consiguió hacerse valer ante su primo y rival, Alberto Ruiz-Gallardón.

No es baladí pararnos en aquella anécdota, la famosa chupa de cuero que la puso en el ojo del huracán. Polémica fotografía de campaña en que algunos vieron un exceso de erotismo. Otros, la identificación de valores políticos masculinos –agresividad, dureza-. Y entre uno y otro, una polémica desatada por El Mundo cuando el PSOE procedió a retirar los carteles de la chupa. Chupa que, tal y como desvela Juan Campmany en “El efecto ZP”, eligió la propia Trini.

Con delantal o con chupa, Trini tiene la suerte de transmitir elementos muy necesarios en la comunicación política del futuro que empieza a tejerse en el presente que nos está tocando vivir. Con la anécdota de la chupa de cuero dio en el clavo de lo qué ocurrió realmente: a una mujer candidata se le exigen cosas que a un hombre candidato ni se le plantean. Demostró que el liderazgo político en femenino es distinto y necesario en un mundo plagado de líderes testosterónicos. Por cierto, la base del liderazgo de Esperanza Aguirre, muy parecido al de la Dama de Hierro. Jiménez es abierta, afable y optimista. Sonrisa en boca. Una comunicación emocional y empática.

Pero en político no todo se basa en esas capacidades. Gómez, el secretario general del PSM y su enemigo en la lucha por la candidatura, es un hombre que ha trabajado duro los últimos tres años recorriendo las calles de la Comunidad para explicar el proyecto socialista y conocer los problemas de los ciudadanos. Algo de lo que, por cierto Jiménez también ha sido partícipe como miembro de la Ejecutiva. Pero Tomás Gómez es un hombre que sonríe poco y comunica menos. Quizás ahí esté parte de la explicación de las famosas encuestas que llevaron a Zapatero a apuntar a Trini como candidata a batirse en duelo con Aguirre.

La lección de todo ello es clara. Calle, proyecto y sonrisa. Pero sonrisa sincera; entendiendo que los que no son tristes, los que hacen de la alegría y el optimismo parte de su ADN político pueden llegar más lejos. Tanto como prestarse a hacer del diseño de un atrevido diseñador una curiosa anécdota. Un nuevo sabor para la comunicación.

Foto de Trinidad Jiménez en Flickr.

17 Ago

De Palomares a Florida: dar ejemplo en tiempos de crisis

Cuando el malvado señor Burns, el hombre más rico de Springfield y dueño de la central nuclear de la ciudad inventada por Matt Groening, decidió presentarse a las elecciones a gobernador por el partido Republicano, no podía imaginar que un sólo detalle, una reacción personal, podría costarle la victoria. Ni todo el dinero invertido, la palabrería y el reciclaje de su imagen pudieron con el trozo de pescado que escupió en directo ante las televisiones de todo el estado.

Lisa y Marge Simpson, las demócratas y ecologistas de la familia, urdieron la trama para servir a Burns un pez de tres ojos mutado por la contaminación de su central. Burns lo escupió con asco. Una victoria electoral puede trabajarse durante meses con esfuerzo y dinero, pero puede perderse por una reacción. Por ello, un político se arriesga a perder toda su credibilidad cuando se atreve con según qué cosas. Especialmente cuando tienen entre manos temas de alarma social.

Nuestros líderes dan ejemplo de forma constante. Están sometidos al escrutinio de medios y ciudadanos y saben que todo lo que hagan tendrá consecuencias. Para bien o para mal. Así, su actuación parece necesaria cuando ciertos temas alcanzan al gran público. Cuando los poderes públicos aseguran algo pero la inmensa mayoría de la ciudadanía cree la contraria.

Catástrofes naturales, riesgos sanitarios, alertas alimenticias, proyectos percibidos por la ciudadanía como peores que otras alternativas… este tipo de situaciones necesitan un respaldo público y notorio de los responsables políticos para poder recuperar la confianza.

¿Por qué necesitamos ver a un político bañarse en aguas contaminadas o comer un alimento que ha sido vetado por el imaginario colectivo? Necesitamos comprobar en las carnes de los que prescriben que lo que recomiendan, dictan o afirman es cierto. Es una necesidad lógica de ver que lo que dicen es cierto. Es, sin duda, uno de los momentos más interesantes de la comunicación pública puesto que es la persona, con sus sentimientos y sus reacciones la que debe reforzar su mensaje. Escupir la comida, como Burns, puede suponer el hundimiento, no ya de la imagen del político, sino de industrias, intereses o formas de vida que viven tras esas situaciones límite.

Por ello, no es extraño ver al presidente Obama y su hija Sasha bañándose en las aguas del Golfo de México que se han visto afectadas por el desastre petrolero de BP. Este fin de semana el matrimonio presidencial y su hija acudieron a Panama City y mostraron su apoyo a la zona, que está sufriendo los efectos económicos del vertido. La Casa Blanca ha circulado la imagen de padre e hija en las aguas, un mensaje inequívoco de apoyo a la zona y de minimización de los efectos para la salud pública.

Otro baño muy parecido tuvo lugar en España en Palomares. El protagonista, el ministro de Información y Turismo de la dictadura franquista, Manuel Fraga. El 17 de enero de 1966 un B52 del ejército norteamericano, cargado con armas nucleares, colisionó en la localidad almeriense con un avión de reaprovisionamiento. Las bombas termonucleares que iban a bordo se repartieron entre tierra y mar. Dos de las cuatro bombas quedaron intactas pero las otras dos detonaron esparciendo unos 20 kg de plutonio altamente radioactivo por los alrededores.

Así, el 9 de marzo de ese mismo año, Manuel Fraga se bañó en Palomares junto al embajador norteamericano para mostrar al mundo que no existía ningún riesgo. Pese a ello, aún hoy Palomares es la localidad más radioactiva de España y la contaminación en la zona fue profusa. En todo caso, ese baño fue el respaldo necesario para la zona y para la tranquilidad de una sociedad que nunca supo a ciencia cierta lo ocurrido, gracia y obra de la dictadura franquista y de la información ocultada de forma deliberada al gobierno español por parte de las autoridades norteamericanas.

A medio camino entre Florida y Palomares encontramos el atracón de ternera que sufrió el entonces ministro de Agricultura del gobierno del PP, Miguel Arias Cañete. Cuando el vacuno español se vio afectado, como el de otros países europeos, por la encefalopatía espongiforme bovina, conocida como “el mal de las vacas locas”, el ministro tuvo que salir en defensa de los intereses del sector mostrando que era seguro comer ese tipo de carne. Y resultó muy creíble. El recurso comunicativo de ver a alguien que se introduce en su organismo algo que es juzgado como nocivo, tiene un gran efecto.

En ese sentido y próximo al ejemplo de Arias Cañete, encontramos al president de la Generalitat de Catalunya y su conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, que no dudaron en beber un vaso de agua tratada en la desalinizadora que inauguraron en el Prat en 2009 ante las cámaras.

Dar ejemplo puede llevar a los responsables hasta a engrosar su carné de vacunación. La consellera de Sanidad catalana, Marina Geli, apareció ante los medios en plena tormenta por la Gripe A –la pandemia que recientemente ha sido borrada del mapa y cuyo pánico llegó a límites insospechados- siendo vacunada. Otro ejemplo de la exposición a los riesgos como vía de contención de una alarma.

Sin duda, este tipo de casos ilustran las múltiples opciones de las que disponen los políticos para hacer frente a una situación de crisis. La información veraz, pertinente y a tiempo se da por descontado –aunque no sea así en la mayoría de los casos-, pero el ejemplo cunde. Quizás porque los hilos de plastilina, tomando la frase prestada a Rajoy, no estuvieron presentes en el atril de la sala de prensa de la Casa Blanca, ver como el presidente se baña en el océano es aún más creíble.

10 Ago

¿Cómo se hizo el logo de Obama?

El equipo de diseñadores del logotipo de la campaña del presidente Obama nos cuenta cómo se creó el que seguramente sea el logotipo político más famoso de todos los tiempos.

18 Jun

El discurso de Charles de Gaulle el 18 de junio de 1940

El 18 de junio de 1940, el joven y recién ascendido a general, Charles de Gaulle, se dirigió a Francia desde su exilio en Londres. Había llegado un día antes y gracias a la intervención de Churchill, primer ministro británico, pudo decir al pueblo francés que Francia no estaba aún derrotada, pese al armisticio del gobierno colaboracionista de Pétain. Las palabras que cambiaron la historia tomaron cuerpo en un breve pero intenso discurso:

Los líderes que, desde hace muchos años, están a la cabeza de los ejércitos franceses, han formado un gobierno. Este gobierno alegando la derrota de nuestros ejércitos, se ha puesto en contacto con el enemigo para el cese de las hostilidades.

Es cierto que hemos sido y seguimos estando sumergidos por la fuerza mecánica terrestre y aérea al enemigo. Infinitamente más que su número, son los carros, los aviones y la táctica de los alemanes, los que nos hacen retroceder. Son los carros, los aviones y la táctica de los alemanes, los que han sorprendido a nuestros líderes hasta el punto de llevarle a donde ahora se encuentran.

Pero ¿se ha dicho la última palabra? ¿Debe perderse la esperanza? ¿Es definitiva la derrota? ¡No!

Creedme a mí que os hablo con conocimiento de causa y os digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos han vencido pueden traer un día la victoria.

¡Porque Francia no está sola! ¡No está sola! ¡No está sola! Tiene un vasto imperio tras ella. Puede formar un bloque con el Imperio británico que domina los mares y continua la lucha. Puede, como Inglaterra, utilizar ilimitadamente la inmensa industria de Estados Unidos.

Esta guerra no está limitada al desdichado territorio de nuestro país. Esta guerra no ha quedado decidida por la batalla de Francia. Esta guerra es una guerra mundial. Todas las faltas, todos los retrasos, todos los padecimientos no impiden que existan, en el universo, todos los medios para aplastar un día a nuestros enemigos. Fulminados hoy por la fuerza mecánica, podemos vencer en el futuro por una fuerza mecánica superior: va en ello el destino del mundo.

Yo, general De Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y soldados franceses que se encuentren o pasen a encontrase en territorio británico, con sus armas o sin ellas, invito a los ingenieros y a los obreros especialistas de las industrias de armamento que se encuentren o pasen a encontrarse en territorio británico, a poner se en contacto conmigo. Ocurra lo que ocurra la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará.

Ni Zapatero es Roosevelt ni Sarkozy, De Gaulle. No obstante, en el Elíseo han sabido encontrar en la conmemoración del 70º aniversario del famoso discurso del general De Gaulle una oportunidad para hacer frente a la crisis económica… al menos a nivel discursivo.

Si el “Appel du 18 juin” del presidente fue un momento cumbre en la política francesa, si ese discurso dio entidad al que posteriormente sería presidente de la República y dio cuerpo al propio relato de Francia; no es inteligente prescindir de lo que, 70 años más tarde, puede aportar el General –su discurso- al ánimo general del país.

Ante ello, la pregunta parece clara: ¿a quién puede desempolvar Zapatero? ¿A qué líder podemos remitirnos? ¿A qué punto de resistencia y unidad puede referirse el Gobierno? Ahí nuestra historia nos vuelve a poner en nuestro sitio. Aunque sea una exageración y no represente a lo que opinan realmente los españoles, no es extraño escuchar en airadas conversaciones eso de “esto con Franco no pasaba”. O “todos los políticos son unos chorizos, necesitamos un dictador”. Calentones del momento, sin duda. Pero ahí están.

Y la historia nos devuelve a nuestro lugar por la ausencia de esas figuras que encarnen la lucha democrática. Corrijo, no es ausencia: porque las tenemos. Es olvido, indiferencia. Que recordemos antes las frases lapidarias de Roosevelt –sólo debemos tener miedo del propio miedo-, Kennedy –no preguntes lo que tu país puede hacer por ti: pregúntate qué puedes hacer tú por tu país- o al propio De Gaulle -la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará-.

Los grandes líderes trascienden a su tiempo. Siguen inspirando a generaciones futuras. El discurso inaugural de Obama era un reconocimiento a Lincoln, Roosevelt, Kennedy y Clinton. ¿A quién reconocía Aznar? ¿A quién lo hacía Zapatero? No lo harán de Companys, que tiene en una de sus citas más famosas el canto a la resistencia que esta crisis exige: “Volveremos a luchar, volveremos a sufrir y volveremos a vencer”.

17 May

YouTube: cinco años de videopolítica

Han pasado sólo cinco años. Sólo cinco. Ese es el tiempo desde el lanzamiento de YouTube hasta el día de hoy en que difícilmente podemos entender Internet sin el mayor archivo de vídeos de la historia. Sin este espacio global de vídeos que ha hecho del nuestro un mundo más pequeño. En YouTube lo han expresado de esta forma con el vídeo conmemorativo:

YouTube ha hecho más pequeño el mundo de la política. Ha aproximado a políticos y ciudadanos, para bien y para mal. En cinco años hemos visto como este espacio podía servir para introducir temas en la agenda política, como en las preguntas que llegaron a los candidatos a las elecciones presidenciales de 2008 en Estados Unidos.

Dirigentes de hoy que ayer abrieron las puertas de su casa para darse a conocer, como David Cameron, que desde hace sólo unos años, ha establecido contacto con los británicos a través de sus vídeos.

Mas y Rajoy no han dudado en subirse al carro a esa tendencia.

Las cámaras digitales y la posibilidad de acceso a todos nos han convertido en autores en potencia, aunque los creadores sean sólo una parte muy pequeña de todos los usuarios en YouTube. Así, nos llegaron las imágenes de un Aznar enfadado cuando es sorprendido en un avión.

YouTube ha sido el aliado de la viralidad y del fin del control de muchos equipos de comunicación de gafes, como “el coñazo del desfile” de Rajoy o las supuestas copas de más de Sarkozy tras una reunión con una delegación rusa en una cumbre. O el president Montilla firmando un libro de honor con una chuleta. Incluso ha servido para dar a conocer la tarea de los diputados que vienen en pack en una lista y valorar su idoneidad para el cargo, como el caso de la diputada aragonesa más famosa en la Red.

El vídeo del “Yes, we can!” de Obama batió todos los récords y pulverizó el poder de los circuitos comerciales convencionales en televisión. Y la campaña americana fue, en esencia, una campaña de vídeos.

La burla a Mayor Oreja a través de una serie en YouTube fue un éxito, aunque no consiguió batirle en las elecciones europeas del pasado año. Y el efecto del “Confidencial.cat” de CiU en las elecciones de 2006 se amplificó en la Red cuando esto casi iba en pañales.

Gracias a YouTube, los vídeos de los mítines llegan a cualquier usuario. Si el mitin muere, YouTube le da bocanadas de aire.

Cinco años que, en definitiva, han servido para dar más visibilidad a la política, hacerla más próxima y, por qué no, más transparente.

12 May

Recorte de credibilidad

No, la causa del suicidio político de Zapatero no es la llamada de Obama. Al menos, no de esa. El recorte planteado no se concibe en una tarde –aunque ya sabemos que para el presidente, esto de la economía son dos tardes- y es fruto de una mayor planificación. Pero para la mayoría de los ciudadanos, la idea es esa. Zapatero se repliega a los postulados de la oposición y lo hace por la llamada del líder del mundo libre.

Esa es una situación que todos podemos comprender: todos hemos sido alumnos. Y todos hemos llegado a un examen sin la suficiente preparación. Sabemos lo que se siente cuando el maestro te llama la atención. Cuando no has hecho los deberes. Cuando acabas asumiendo que eso de “te lo advertí”, es una realidad. Y eso es lo que ha pasado esta mañana en el Congreso de los Diputados.

No soy economista y desconozco si el recorte del déficit a costa de niveles de protección social será o no efectivo. Su suicidio político viene por haber perdido la batalla de las percepciones. De esa percepción en particular de alumno díscolo. Pero no lo olvidemos, son otras las ideas sobre el presidente que nutren el rechazo a su gestión del 75% de los españoles. Como para pensarse si seguir o no.

Esas ideas se han ido alimentando a lo largo de los dos últimos años con palabras y hechos. Pero sobretodo, por no cumplir la palabra dada. Del “Zapatero no nos falles” a la subida de impuestos indirectos como el IVA. De prometer el pleno empleo y negar la crisis, al 20% de paro.

Pero sobretodo, esa idea de improvisación que todo lo cubre. E incluso de la holgazanería del ejemplo del alumno que citábamos anteriormente. ¿Por qué esas medidas hoy y no hace unos meses? ¿Por qué el recorte ahora y no cuando el mundo tomaba medidas? Esa es la gran pregunta que debe responder Zapatero. Y sus palabras no han dado respuestas a ello.

Hace un año, el PSOE hablaba de brotes verdes. Hace unas horas, Zapatero ha aceptado que la crisis siguió su curso y son el motivo de las medidas tomadas hoy. Unos brotes verdes parecidos a la sensación de euforia que se vivió tan sólo unas horas atrás en las filas socialistas a cuenta del empate en intención de voto. Quizás esos brotes vuelvan a enterrarse a cuenta del harakiri de Zapatero y de un Rajoy que, pese a no ofrecer salidas a la crisis, ha actuado como el maestro gruñón y, como Obama, le ha dicho “te lo advertí”.

Las medidas afectan a bases electorales del PSOE: funcionarios, pensionistas y soccer mums. Pero sobretodo, decepciona a su electorado por abrazar el programa de la oposición. Aunque algunos de sus seguidores vean en el gesto valentía y sentido de Estado.

La clave, como siempre, en los que se alejan de los fanatismos. En los del medio, los del centro. Los que deciden elecciones. Los que seguramente están hartos de Zapatero y de Rajoy, pero que, visto lo visto, quizás se planteen un cambio.

Aunque la política es el único lugar desde donde los muertos resucitan, no pinta un buen panorama para el presidente. El líder que, para muchos ha actuado tarde y mal. La persona que prometió no mentir y acabó cayendo en la trampa.

20 Abr

Cosas a tener en cuenta cuando se copia a Obama

Años y años de publicidad nos han dejado con grandes eslóganes en nuestra memoria. Aunque en este post me quiero quedar especialmente con uno muy propio de nuestra cultura publicitaria: busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo. Me quedo con este porque parece que ha sido lo que ha imperado en la decisión de la consejería de educación del gobierno de Esperanza Aguirre al lanzar su nueva campaña de matriculación en los colegios bilingües.

Así, ni cortos ni perezosos, en la Comunidad de Madrid han apostado por buscar, comparar y comprar aquellos buenos ejemplos de marketing en el sector público. Y en ello, el referente es Obama. El presidente norteamericano hizo de su “Yes we can” su grito de guerra. Su eslogan memorable. Resumió en tres palabras el espíritu de su campaña y consiguió con él movilizar a su electorado.

Quizás esa sea la lectura de la consejería: promover las escuelas bilingües a través del espíritu Obama. Pero han olvidado algo esencial. El copy-paste no funciona siempre en política. Laporta ya lo ha intentado presentando una web que se inspira de forma notable en la del presidente, pero que, como la campaña de la Comunidad, no llegan a la altura de la original.

Pero, ¿qué lecciones podemos establecer de la copia a Obama?

  1. Ser coherente. La campaña no es coherente, especialmente por las críticas que han aparecido por el mal uso del inglés. Pero también por la constatación que recurre a la identificación con un líder que no cae especialmente bien a la derecha madrileña. O con el que poco comparte el PP madrileño y la administración que gobierna.
  2. Ser original. Las copias no gustan, y menos si no están bien hechas. Apuntar a los niños al colegio a ritmo de Obama no parece ser la mejor manera de convencer a los madrileños de las virtudes de la educación bilingüe.
  3. Vigilar el gasto. Gastarse 1,8 millones en una campaña que casi copia el eslogan –cambiar el can por el want-, con errores gramaticales, editar un vídeo que recuerda demasiado al de los artistas que apoyaron… es un exceso.
  4. Dejar de lado la frivolidad. En el fondo, desempolvar a Obama para promocionar las matriculaciones no deja de ser una gran frivolidad. Lo próximo podría ser fijarse en la campaña de los laboristas en Reino Unido…
  5. Perder credibilidad por la anécdota. La educación bilingüe, en pleno siglo XXI, es una apuesta por el aprendizaje en una lengua tan básica como el inglés. Es, seguramente, una de las grandes apuestas del gobierno de Aguirre. Dejar que los elementos positivos de ello se los lleve una campaña mal ejecutada, no parece la mejor relación coste-beneficio.

La respuesta a todo ello nos viene de otro gran eslogan de la publicidad: rechace imitaciones.

11 Abr

Los mejores discursos de Kennedy: la huella de Sorensen

Ted Sorensen pasará a la historia como el speechwriter de uno de los presidentes más carismáticos de la historia de Estados Unidos, John F. Kennedy. Kennedy, que entendió como pocos el valor de la comunicación, llegó a afirmar que Sorensen era su “banco de sangre intelectual”.

Hace unas semanas, el presidente Obama -a quién asesoró en su discurso inaugural- le distinguió con la Medalla Nacional de Humanidades por su contribución para el avance de la política americana.

Estos son algunos de los mejores discursos de Kennedy que tienen la huella de Sorensen. Aunque no todos hayan sido escritos por él.

Discurso Inaugural: “No te preguntes lo que puede hacer tu país por ti. Pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”

La crisis de los misiles de Cuba

“Ich bin ein Berliner!”

“Elegimos ir a la Luna”

29 Mar

¿Por qué Obama necesita 22 bolis para firmar una ley?

¿Te imaginas cómo debe ser firmar el contrato de alquiler de tu piso con 22 bolígrafos? No ya el engorro de ir con 22 bolis en el bolsillo –si es que hay bolsillo que lo resista-, sino la dificultad de hacer de tu firma una composición de trazos de tantos bolis. Eso no es algo que el presidente de Estados Unidos tenga que imaginar: lo hace cada vez que firma una Ley. No siempre con el mismo número de bolis o plumas, pero siempre con muchos.

El pasado martes, Obama firmó la Reforma Sanitaria que la Cámara de Representantes había votado el domingo. Fue un acto preparado a consciencia. Todo estaba calculado al milímetro. Desde las personas que acompañarían en la foto al presidente al número de bolígrafos con los que debía firmar. Un detalle que en alguna ocasión hemos tratado en este blog, pero que por la trascendencia de la Ley refrendada, ha despertado mucha curiosidad a esta orilla del Atlántico.

¿Por qué usó tantos bolis? No está muy clara de dónde viene la tradición, pero parece que ya Franklin D. Roosevelt solía utilizar varias estilográficas para firmar las leyes y así poder regalar esas plumas a personas que hubiesen hecho algo relevante por la consecución de esas políticas. Así, el presidente entregaba un detalle de gran valor histórico, político y sentimental a personas clave.

A veces, el número de bolis coincide con las letras del nombre del presidente. Otras no. Por ejemplo, Obama tuvo que hacer dos trazos por letra para poder completar su firma con todos los bolígrafos. En esta ocasión, 20 personas –los otros dos bolis fueron a los archivos- fueron las elegidas para conservar los bolígrafos con los que se firmó la ley más importante de la Administración Obama, entre ellas, la speaker Nancy Pelosi, el vicepresidente Biden, Dick Durbin o la hermana Carol Keehan, presidenta de la Catholic Healt Association que evitó que los obispos americanos boicotearan la ley por el issue del aborto. Entre esas 20 personalidades, que pueden consultarse en Politico, una fue para el propio presidente.

Aunque Obama parece haber conseguido todo un récord y una victoria política al aprobar la reforma de la sanidad en Estados Unidos, no batió el récord de bolígrafos usados en la firma de una ley. Aunque tal y como muestra la Casa Blanca en un reciente vídeo se desconozca el número máximo de bolígrafos usados, Bill Clinton llegó a usar 41 en una firma durante su presidencia.

El acto de rúbrica de una ley es todo un acontecimiento político y mediático en Estados Unidos. Trascendencia en los medios y en conseguir ese preciado tesoro; muy alejada de la firma de las leyes, como acto debido, del rey Juan Carlos.

24 Mar

Wii, la consola de los políticos

Aunque la japonesa Nintendo ha hecho incursiones en el mundo del deporte, el yoga, la medicina e incluso la música, no parece estar en sus planes desarrollar un nuevo videojuego que permita a los usuarios sentirse presidente por un día. Quién sabe, sentirse al mando de la “Situation Room” de la Casa Blanca o poder dirigirse a la Asamblea General de Naciones Unidas. No sé si llegarían a vender mucho con ello, aunque yo sería el primero en comprarlo.

No, la parte política de la popular consola de Nintendo no viene por el contenido de sus juegos sino por sus usuarios. Este pequeño aparato que ha conquistado a medio mundo está presente en la mansión presidencial más importante del mundo. Obama, además de un huerto, ha traído la Wii a la residencia presidencial.

Desde hace meses luce en el salón de la residencia del presidente, en la segunda planta. Fue el regalo de las navidades de hace dos años a las hijas del presidente y, aunque Obama afirme que no es un jugador habitual e incluso llegó a decir que este tipo de aparatos son una distracción para los niños y niñas americanos, finalmente sucumbió. De hecho, la relación de Obama con los videojuegos esta plagada de encuentros y desencuentros: pese a creer que los padres deben controlar y limitar su uso, su campaña se gastó 50.000 dólares en publicidad dentro de videojuegos, como el Burnout Paradise de la Xbox 360.

Aunque algunas investigaciones muestran que la Wii puede ser beneficiosa en la lucha de la obesidad infantil y que es una fuente más para el ejercicio, estos no serían el beneficio principal para el presidente si decidiera ponerse a los mandos del videojuego. Obama ya es un deportista habitual, pero no un usuario habitual de estos juego. Aunque para el presidente de uno de los gigantes del sector, EA Sports, el presidente debería tener en cuenta la consola como herramienta para luchar contra la obesidad infantil en Estados Unidos, una de las prioridades del presidente.

Pero si Obama decidiera atarse el mando a su muñeca, quizás descubriría una fuente para liberar las tensiones de su trabajo. Con un poco de esfuerzo podríamos imaginar a su avatar –su Mii- luchando al boxeo con los líderes republicanos del Congreso que no han apoyado su reforma sanitaria.

La residencia del presidente americano no es el único palacio del mundo en la que los de Nintendo han conseguido entrar. La reina de Inglaterra, Isabel II, también posee la consola, aunque parece difícil imaginar qué juegos son su favoritos. Aunque algunos tabloides británicos afirman que la soberana es una auténtica profesional con el juego de bolos. Siempre existieron formas de ocio y asueto en la corte, la Wii parece ser una nueva forma de entretenerse en Buckingham.

La Wii está en los centros de poder. ¿En qué otros palacios estará? ¿Echarán una partidita al tenis los jefes de estado y de gobierno tras las cumbres europeas? ¿Los rusos preferirán la Play Station? ¿Será Berlusconi un experto al Sing Star? ¿Quién ganaría en una partida al Guitar Hero?