17 Ago

De Palomares a Florida: dar ejemplo en tiempos de crisis

Cuando el malvado señor Burns, el hombre más rico de Springfield y dueño de la central nuclear de la ciudad inventada por Matt Groening, decidió presentarse a las elecciones a gobernador por el partido Republicano, no podía imaginar que un sólo detalle, una reacción personal, podría costarle la victoria. Ni todo el dinero invertido, la palabrería y el reciclaje de su imagen pudieron con el trozo de pescado que escupió en directo ante las televisiones de todo el estado.

Lisa y Marge Simpson, las demócratas y ecologistas de la familia, urdieron la trama para servir a Burns un pez de tres ojos mutado por la contaminación de su central. Burns lo escupió con asco. Una victoria electoral puede trabajarse durante meses con esfuerzo y dinero, pero puede perderse por una reacción. Por ello, un político se arriesga a perder toda su credibilidad cuando se atreve con según qué cosas. Especialmente cuando tienen entre manos temas de alarma social.

Nuestros líderes dan ejemplo de forma constante. Están sometidos al escrutinio de medios y ciudadanos y saben que todo lo que hagan tendrá consecuencias. Para bien o para mal. Así, su actuación parece necesaria cuando ciertos temas alcanzan al gran público. Cuando los poderes públicos aseguran algo pero la inmensa mayoría de la ciudadanía cree la contraria.

Catástrofes naturales, riesgos sanitarios, alertas alimenticias, proyectos percibidos por la ciudadanía como peores que otras alternativas… este tipo de situaciones necesitan un respaldo público y notorio de los responsables políticos para poder recuperar la confianza.

¿Por qué necesitamos ver a un político bañarse en aguas contaminadas o comer un alimento que ha sido vetado por el imaginario colectivo? Necesitamos comprobar en las carnes de los que prescriben que lo que recomiendan, dictan o afirman es cierto. Es una necesidad lógica de ver que lo que dicen es cierto. Es, sin duda, uno de los momentos más interesantes de la comunicación pública puesto que es la persona, con sus sentimientos y sus reacciones la que debe reforzar su mensaje. Escupir la comida, como Burns, puede suponer el hundimiento, no ya de la imagen del político, sino de industrias, intereses o formas de vida que viven tras esas situaciones límite.

Por ello, no es extraño ver al presidente Obama y su hija Sasha bañándose en las aguas del Golfo de México que se han visto afectadas por el desastre petrolero de BP. Este fin de semana el matrimonio presidencial y su hija acudieron a Panama City y mostraron su apoyo a la zona, que está sufriendo los efectos económicos del vertido. La Casa Blanca ha circulado la imagen de padre e hija en las aguas, un mensaje inequívoco de apoyo a la zona y de minimización de los efectos para la salud pública.

Otro baño muy parecido tuvo lugar en España en Palomares. El protagonista, el ministro de Información y Turismo de la dictadura franquista, Manuel Fraga. El 17 de enero de 1966 un B52 del ejército norteamericano, cargado con armas nucleares, colisionó en la localidad almeriense con un avión de reaprovisionamiento. Las bombas termonucleares que iban a bordo se repartieron entre tierra y mar. Dos de las cuatro bombas quedaron intactas pero las otras dos detonaron esparciendo unos 20 kg de plutonio altamente radioactivo por los alrededores.

Así, el 9 de marzo de ese mismo año, Manuel Fraga se bañó en Palomares junto al embajador norteamericano para mostrar al mundo que no existía ningún riesgo. Pese a ello, aún hoy Palomares es la localidad más radioactiva de España y la contaminación en la zona fue profusa. En todo caso, ese baño fue el respaldo necesario para la zona y para la tranquilidad de una sociedad que nunca supo a ciencia cierta lo ocurrido, gracia y obra de la dictadura franquista y de la información ocultada de forma deliberada al gobierno español por parte de las autoridades norteamericanas.

A medio camino entre Florida y Palomares encontramos el atracón de ternera que sufrió el entonces ministro de Agricultura del gobierno del PP, Miguel Arias Cañete. Cuando el vacuno español se vio afectado, como el de otros países europeos, por la encefalopatía espongiforme bovina, conocida como “el mal de las vacas locas”, el ministro tuvo que salir en defensa de los intereses del sector mostrando que era seguro comer ese tipo de carne. Y resultó muy creíble. El recurso comunicativo de ver a alguien que se introduce en su organismo algo que es juzgado como nocivo, tiene un gran efecto.

En ese sentido y próximo al ejemplo de Arias Cañete, encontramos al president de la Generalitat de Catalunya y su conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, que no dudaron en beber un vaso de agua tratada en la desalinizadora que inauguraron en el Prat en 2009 ante las cámaras.

Dar ejemplo puede llevar a los responsables hasta a engrosar su carné de vacunación. La consellera de Sanidad catalana, Marina Geli, apareció ante los medios en plena tormenta por la Gripe A –la pandemia que recientemente ha sido borrada del mapa y cuyo pánico llegó a límites insospechados- siendo vacunada. Otro ejemplo de la exposición a los riesgos como vía de contención de una alarma.

Sin duda, este tipo de casos ilustran las múltiples opciones de las que disponen los políticos para hacer frente a una situación de crisis. La información veraz, pertinente y a tiempo se da por descontado –aunque no sea así en la mayoría de los casos-, pero el ejemplo cunde. Quizás porque los hilos de plastilina, tomando la frase prestada a Rajoy, no estuvieron presentes en el atril de la sala de prensa de la Casa Blanca, ver como el presidente se baña en el océano es aún más creíble.

28 Abr

Al mal torero, hasta los cuernos le molestan

En comunicación, a veces la palabra es lo de menos. Un gesto de tu pareja puede ser más efectivo que un “hoy no, cariño”. Una mirada de tu jefe puede ser más reveladora que el mayor de los elogios. Y una foto puede decir más que mil declaraciones públicas. Incluso cuando hablamos de temas con tantas aristas como el Tribunal Constitucional y el recurso del Estatut.

Mucho se ha hablado de la sentencia y sus deliberaciones a lo largo de estos tres años largos que van camino de cuatro. Se ha hablado en la prensa, gracias a las interesadas filtraciones, pero poco en boca de sus protagonistas. Incluso en los momentos de mayor tensión –el editorial conjunto de la prensa catalana o la reacción a la no sentencia hace sólo unos días-, los miembros del Tribunal no han interferido con declaraciones que pudieran avivar el fuego.

Hasta esta semana. La presidenta del TC denunció las presiones intolerables a la institución y pidió respeto… aunque el mensaje de un cambio de actitud en el alto tribunal no viene de esas palabras. Viene de una foto.

Mientras en Catalunya se busca el modo de articular una posición unitaria y se hace lo posible e imposible para terminar con la anómala situación de tener a varios de sus miembros ocupando una silla que ya ha caducado, en Madrid el Tribunal endurece sus posiciones. Y para ello, las filtraciones y los avisos; las palabras de los rumores no son tan fuertes como la foto de los tres magistrados clave para esta sentencia y para la más que probable reinterpretación del sistema autonómico.

Una foto dice más que todo lo que se ha dicho hasta el momento. El nuevo ponente de la sentencia, el magistrado conservador Guillermo Jiménez, el progresista que votó en contra de la ponencia de Pérez Vera, Manuel Aragón y el magistrado Ramón Rodríguez Arribas; juntos en los toros. Puro en mano, viendo la corrida desde el callejón de la Real Maestranza de Sevilla. Juntos y revueltos en la Fiesta Nacional. Un mensaje más efectivo que las alertas de la presidenta.

Desde Sevilla –Juliana decía que será desde Andalucía desde dónde se frene otra vez el desarrollo del autogobierno-, presenciando lo que el Parlamento catalán quiere prohibir. Una foto que comunica más que mil discursos.

Cuando hay toros no hay toreros, y cuando hay toreros casi nunca hay toro. Y parece que el Tribunal quiere coger, al fin, el toro por los cuernos. Y parece que habrá estocada. Y de las buenas. Otra cosa será que el Estatut se comporte como un Miura e intente no dejarse doblegar fácilmente… aunque a los catalanes, ya nos han toreado bastante.

26 Feb

Las 10 mejores cosas de ser presidente de los Estados Unidos

  1. Tener un cine en casa
  2. Tener avión propio

  3. Y un helicóptero para los viajes cortos
  4. Te invitan a lanzar la pelota en los partidos de baseball
  5. Perdonar pavos para Acción de Gracias
  6. Ser el jefe de todo esto. Del Ejército también
  7. Que tu “sala de juegos” sea la Situation Room
  8. Trabajar en el despacho más famoso del mundo
  9. Firmar las leyes con una pluma distinta para cada letra de tu nombre
  10. Formar parte de un selecto grupo: presidentes de Estados Unidos
  11. Fotos del Flickr de la Casa Blanca

25 Feb

Veinte años retocando la realidad (política)

Una imagen vale más que mil palabras. Una imagen puede llegar a decir más que un discurso entero. Una imagen puede hundir una campaña… o puede llevar a alguien a la victoria en unas elecciones. Por ello, hace 20 años se creaba una de las mayores contribuciones al mundo de la comunicación política: un programa que permitía mejorar aquellas imágenes que no comunicaban lo que debían.

Photoshop vino para quedarse y la verdad, en 20 años ha dado mucho juego. De su mano llegaron políticos septuagenarios que podrían pasar por la cincuentena. Bajo su mando, desaparecieron manchas, objetos, y kilos de más. Se obró el milagro y los panes y los peces dejaron paso a la multiplicación de asistentes en un acto.

El programa de retoque fotográfico creado por Adobe, más allá de sus constantes actualizaciones y las enormes posibilidades, deja en manos de los expertos para convertir la realidad en una ilusión.

En estos 20 años hemos visto como Juan Carlos y Sofía reunían a todos sus nietos en un salón de la Zarzuela a golpe de clic. La felicitación de Navidad de los Reyes fue objeto de polémica, cuyo montaje no dudó en reconocer la Reina Sofía en las, también polémicas, entrevistas con Pilar Urbano.

A Sarkozy le desaparecieron los michelines y a su ministra de Justícia, los anillos. Aunque a Sarkozy no se le cayeron, los anillos, por intentar hacer photoshop con las fechas en una histórica foto con el Muro de Berlín en su Facebook. Aunque quizás quién hubiese necesitado aplicar el programa es el speechwriter de Obama, cuando salieron a la luz unas comprometedoras fotos de él jugando con una Hillary de cartón piedra.

Photoshop nos ha mostrado que si el desodorante falla, pasar el tampón de clonar puede borrar los estragos de los focos en un mitin. Angela Merkel y el president Montilla pueden dar buena cuenta de ello. Precisamente, la imagen de alguien sudoroso no genera las mejores percepciones en el electorado…

Aunque algunos acusan a Berlusconi de haber hecho de su agresión un montaje, lo cierto es que bajo la larga sombra de Il Cavaliere se esconden algunos intentos burdos de modificar la realidad. No ya la suya propia a base de operaciones de estética, sino del apoyo popular al polémico político italiano. El libro “Noi amiamo Silvio”, un conjunto de fotografías que mostraban el apoyo al premier, escondía un retoque en una instantánea en la piazza del Duomo de Milán: los asistentes se multiplicaban sin cesar.

El Mundo consiguió que Zapatero, Guerra, Pajín y Aído aparecieran todos juntos en primera página con el puño en alto, aunque esa imagen era imposible: la retocaron con la ayuda de los de Adobe.

Fraga retó a todos los que no le creían a ver el making-off de las fotos de una de sus campañas electorales. Según el ex presidente de la Xunta, no habían sido retocadas. Aunque las fotos parecían decir lo contrario. Pujol también aparecía con menos bolsas en los ojos en sus últimas campañas electorales. ¿Obra y gracia del programa?

Photoshop lleva 20 años retocando la realidad. Creando nuevas realidad. En Francia, algunos diputados quieren ponerle freno, por los efectos que genera en la idealización, por ejemplo, de cánones de belleza. Aunque su uso parezca cada vez más denostado, nadie se resiste a verse un poco más joven, esbelto o bello en una foto que será, por ejemplo, usada en una campaña electoral. ¿Fraude? ¿Engaño? Una imagen vale más que mil palabras. Juzguen ustedes.

9 Sep

El PSOE del puño en alto

Rodiezmo siempre nos deja alguna imagen que comentar. Si el año pasado fue la excesiva gesticulación de Zapatero, que mostraba su enfado y su hastío, como si la situación le sobrepasara, este año ha sido la foto del puño en alto.

No por méritos propios de la plana mayor de los socialistas, sino por el uso del photoshop de El Mundo. Como suele decir Toni Aira, con una portada se puede hacer mucha política y sólo hay que ver la intención del rotativo con esta foto en portada: el PSOE sube los impuestos y se aferra a sus símbolos.

Dejo para otro día el análisis de la subida de impuestos y las mentiras de Zapatero (tanto el misterio de los clicks de la web del PP como las contradicciones del Gobierno), pero no puedo dejar de colgar esta foto. Si la estrategia socialista pasa por seducir a la izquierda, han encontrado en Pedro J. a un aliado. Aunque me pregunto si es lícito manipular una foto para conseguir tal efecto. Aunque claro, también manipulan con el photoshop las portadas de Men’s Health o Interviú, ¿no?

En todo caso, la foto entra en el debate político. Rajoy se ha expresado en estos términos en el encuentro con los lectores del diario que publicó la foto:

“Me parece antiguo y me parece triste que personas que apenas superan los 30 años estén con el puño en alto. ¿Qué pasaría si apareciese alguno con la mano extendida? Le diré que jamás he tenido un pariente franquista, aunque si lo hubiera tenido lo hubiera querido igual. Hay que mirar al futuro y dejarse de levantar el puño”.

Para Aguirre, el saludo de ideologías totalitarias.

¿Qué oponaís? ¿Tienen razón Aguirre y Rajoy? ¿Debería abandonar el PSOE el puño en alto? ¿Por qué los presidentes socialistas ya no lo levantan?

Sabíamos que la comunicación no verbal era importante, pero no imaginábamos que el curso político lo movería un sólo gesto…

1 Sep

¡Por las barbas del Rey!

Parece que es noticia que Su Majestad el Rey se haya dejado barba. Aunque tiene pinta de ser la típica barba que se deja uno durante las vacaciones, y que junto al bronceado, son las más vivas señales exteriores de haber pasado unos días de descanso al volver a la ciudad. De hecho, hoy en muchas oficinas del país aparecerá un compañero luciendo una estupenda barba que será su recompensa post-vacacional.

Más allá de la noticia, para algunos frívola y para otros una gran noticia (en nada os cuento el por qué), vamos a dar un paso más: no es fácil decidirse. ¿Me dejo la barba? ¿Qué tipo? Preguntas de obligada respuesta porque nuestro aspecto, ya sabéis, dice mucho más de nosotros de lo que creemos.

Si atendemos a lo que nos cuenta la escuela de comunicación de Palo Alto, las palabras son sólo el 20% de un mensaje, el resto es nuestro cuerpo, nuestro rostro, nuestra postura, la entonación, la voz, los gestos… O sea, que la decisión de optar por una barba (sea cual sea, siempre bien cuidada) es, en gran medida, trascendental.

Algunos de nosotros nos la dejamos para aparentar más años –más experiencia-, otros para tapar alguna cicatriz facial –la Casa de Su Majestad ha negado que ese sea el motivo- y otros, porque quieren formar parte de algún grupo social o por exigencias culturales –hippies, algunas ramas del judaísmo, etc.-. Pero no olvidemos que en ciertos momentos históricos y en algunas culturas, la barba era una muestra de virilidad, poder, fuerza; justamente la imagen que los monarcas siempre han querido transmitir a sus súbditos.

Como es natural, dejarse crecer el vello facial tiene implicaciones, y más si eres el Jefe del Estado. No porque le influya en su cargo, sino por el eco social de cualquier cambio en una institución que debe transmitir siempre estabilidad –aunque sea a costa del look personal-, aunque no es la primera vez que Juan Carlos I la luce. También lo hizo el príncipe, la lució en el pasado y en esta ocasión, ha seguido a su padre en la elección de una de final de verano.

El tipo de implicaciones que conlleva optar por ella son varias. Por ejemplo, hará casi un año que me dejo barba, de estas llamas de “dos días” de forma regular. En Barcelona, es más habitual este tipo de look que, por ejemplo en Madrid. Incluso en el mundo de los negocios y la política. Al llegar a Madrid tuve mis dudas, pero quizás el hecho que el Rey opte por ella nos dé algún tipo de tregua… he aquí la buena noticia.

En todo caso, las especulaciones sobre su decisión son muchas y variadas, algo habitual en lo que tiene que ver con la Casa Real. Pero quizás no hay nada más que el deseo de un hombre de perpetuar en su rostro, por unos días más, la sensación de unas vacaciones en familia y cerca del mar. Porque en el fondo, no deja de ser ni grave ni nimio que el Rey luzca una barba. Otras personalidades del Estado, desde presidentes de partidos políticos, a diputados, senadores, alcaldes y cargos autonómicos la lucen. Desde Rajoy a Benach, pasando por Nacho Uriarte.

Pero, por las barbas del Rey, ¿qué opináis vosotros?

3 Ago

¡Quiero tener los abdominales de Aznar!

Si nos preguntaran a cualquiera de nosotros “¿Cree usted que política y deporte deben estar separados?”, todos responderíamos al unísono: sí, por favor. No tendríamos ninguna duda en su necesaria separación, como creemos en la separación de poderes o en que entre Iglesia y Estado debe correr el aire. Pero en todos estos casos, el espacio que los separa es un estrecho campo lleno de minas…

Pero hoy no voy a reflexionar sobre ello, entraríamos en un terreno pantanoso de selecciones nacionales vs. selecciones autonómicas, abucheos al himno, presidentes de clubes de fútbol que tienen en mente dar el salto a la política o, como no, las luces y sombras de los maletines repletos de millones que se intercambian para favorecer una recalificación de terrenos, blanquear unos capitales, etc.

Todos conocemos las virtudes del deporte, hacer ejercicio es sano tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente. Quizás por ello, la mayoría de mandatarios hacen deporte de forma regular. Seguramente, para soportar mejor el nivel de estrés al que están sometidos, pero sobretodo porque el mensaje que envían es el de ser personas que se cuidan.

Transmitir esa imagen es esencial: si yo me cuido, puedo cuidar bien del país. Los gabinetes de comunicación no tienen reparos en ofrecernos alguna imagen de los diferentes líderes haciendo algo de ejercicio, rodeados de guardaespaldas a su ritmo.

Aznar, con sus 2.000 abdominales diarias (a un ritmo de una cada dos segundos, ahí queda eso), es conocido como “el macho”. El ex presidente ya puso de moda otros deportes, el pádel le debe casi todo a él en su implantación en nuestro país. De él también guardamos otras imágenes para el recuerdo (y no hablo de sus baños en Oropesa), como las carreras con adolescentes en Moncloa. Ahora nos deleita con esta imagen que poco tiene que ver con aquella de un castellano en aguas mediterráneas y que se acerca peligrosamente a Terminator.

Otros líderes han sido más discretos. Obama practica deporte regularmente, con una tabla de ejercicios a su medida desde las primarias. Su foto de torso desnudo dio la vuelta al mundo y pudieron comprobarse los avances de su rutina. Quién también tiene una rutina es Sarkozy, que según dice, favorece la actividad sexual. El presidente francés sufrió un síncope tras practicar deporte hace unos días. De Sarkozy también nos quedaron unas fotos para el recuerdo en que sus michelines y el photoshop fueron el centro de la polémica.

Volviendo a España, Zapatero suele practicar jogging, además de ser un aficionado al baloncesto e hincha del Barça. Varios ministros y ministras también tienen en el deporte su válvula de escape, quizás a Salgado la inspiración para la negociación de la financiación le llegó en una de sus clases semanales de yoga… En Moncloa tuvieron la oportunidad de conseguir esta foto del presidente, si no recuerdo mal, en la costa onubense y de hacerla aparecer en un dominical. Pese a ello, los neocons de este país siguen teniendo mejores abdominales que los socialdemócratas.

Decía Esperanza Aguirre que “El deporte favorece algo importante para los políticos como es aprender a ganar y a perder”. Quizás por ello los símiles entre política y deporte están a la orden del día, en primer lugar porque se complementan bastante y en segundo lugar porque es una vía fácil para que la mayoría de los ciudadanos nos entiendan.

Pero cuidado; si tu alcalde, presidente o candidato no es muy dado al mundo del deporte, tampoco hay que forzar una photo-op que se nos pueda volver en contra: no hay nada peor que verlo completamente ahogado o embutido en un chándal en el que no se siente cómodo. Como tampoco podemos abusar de las metáforas deportivas si se ha pasado la vida entre libros y esa es precisamente su fortaleza. O ni una cosa ni la otra.

En todo caso, hacer deporte es bueno, y comunicarlo también. Podríamos dejarlo en la intimidad, pero tener una imagen corriendo vale su peso en oro. Quizás no sea necesario llegar a los abdominales de Aznar pero, puestos a pedir, ¿quién no quisiera tener sus abdominales?

23 Jul

El papel comunicativo de la desalinizadora del Prat

Hace poco más de un año le dábamos vueltas a la comunicación del Gobierno de la Generalitat tras el episodio de sequía vivido durante esos meses. La desalinizadora del Prat estaba en camino y se barajaban opciones que finalmente, gracias a la intermediación de la Moreneta, quedaron en el cajón.

El lunes se inauguró la planta del Prat y Catalunya cuenta con una nueva infraestructura llamada a jugar un papel importante en el abastecimiento de un elemento tan esencial como el agua. Pero además, esta planta estaba llamada a jugar su rol en la escenografía política catalana.

Hace unos meses veíamos como el tripartito catalán celebraba el ecuador de la legislatura con una visita conjunta de los líderes de los tres partidos que lo forman, el president Montilla, el vicepresidente Carod y el conseller de Interior Joan Saura; a la planta. En aquel momento, Pau Canaleta acertó en su análisis de que la imagen de los tres líderes bajo sendos cascos no era el mejor modo de presentar a un gobierno que ha mostrado un bajo perfil comunicativo.

Sin embargo, la foto de la inauguración del lunes es la que se puede ver sobre estas líneas. El president Montilla, la ministra Espinosa y el conseller Baltasar beben agua obtenida por los procesos de la planta. Una foto que me recuerda a esta…

22 Jul

¡Gibraltar español!

Hubo un tiempo en el que quise ser diplomático. Supongo que me pasó como a muchos estudiantes de derecho y ciencias políticas. Y como a muchos de ellos, se me pasó el deseo y me concentré en el mundo de la comunicación, pero siempre le he dado a este episodio vital una importancia notoria.

Recuerdo especialmente una optativa de 3º de Ciencias Políticas, Política Exterior Española, en qué nos organizamos en varios grupos que debían negociar el contencioso de Gibraltar. A mi grupo le tocó representar al ministro Moratinos, otros fueron representantes del Reino Unido (Jack Straw, por aquel entonces), representantes gibraltareños, Unión Europea…

De esa simulación me fascinó una de las cosas por las que me dedico a la comunicación: la necesidad de dar con el mensaje adecuado en el momento adecuado para no entorpecer la negociación.

La simulación fue bien y con grandes éxitos para mi grupo. Por mucho que mi amiga Laura, que representaba al ministro británico, lo niegue. Conseguimos la cosoberanía del Peñón bajo un régimen de autonomía de Gibraltar, el uso conjunto de la base militar bajo mando de la OTAN, resolvimos el contencioso del aeropuerto, las líneas telefónicas… cosas que no se podrían conseguir en la vida real. Pero es que a diferencia de la vida real, el profesor nos exigía un acuerdo.

La visita de Moratinos a Gibraltar ha sido histórica. Y la Red también se ha hecho eco de ella: en las últimas horas la opinión sobre la visita se ha movido, sobre todo, en Twitter. Los medios, por su parte, han dado más su opinión que información. Para muestra, la portada de El Mundo.

Sobre la foto en portada, que podéis ver en este post, me sorprende la elección del diario de Pedro Jota: el ministro de exteriores británico aparece cortado y sorprende el poco cuidado de los responsables –desconozco si gibraltareños o británicos- en la elección del fondo de la foto. Más allá de los políticos, los turistas comparten protagonismo en la mencionada imagen.

Como al final no me decanté por mi frustrada carrera de miembro del cuerpo diplomático, no puedo analizar el fondo, el por qué, las causas, las consecuencias, etc. de esta visita. Lo único que sé es que, si hay debate electoral en 2012, no me extrañaría que esta foto se blandiera.

Más:

El País

ABC

Libertad Digital

Guerra Eterna

11 Feb

Unidad

Rita Barberá ha sido la artífice de una fotografía y una puesta en escena que ha conseguido captar hoy la atención de todos los medios: una atípica comparecencia en miércoles de Mariano Rajoy rodeado de la plana mayor del partido como respuesta a las dos tramas de delitos presuntamente cometidos por miembros del partido conservador.

Poco podía imaginar, cuando he pasado por la puerta de Génova 13 esta mañana, que el PP conseguiría marcar la agenda mediática del día. Es justo reconocer que la imagen acompaña a las acusaciones más o menos encubiertas de Rajoy sobre la jornada de caza del ministro Bermejo y el juez instructor de una de las dos tramas, Baltasar Garzón. También es justo reconocer que Rajoy refuerza el ritmo que Esperanza Aguirre había marcado: ante los ataques, contraataque.

Como imagen y como momentum comunicativo, es impecable. Ahora bien, no estoy convencido de los efectos a largo plazo de esta acción. Si las investigaciones judiciales son certeras y los encausados acaban con una condena sobre sus hombros, la defensa a ultranza de la honorabilidad que la plana mayor del PP está haciendo podría verse tocada. Y lo que es más importante pondrá de manifiesto que una puesta en escena impresionante no esconde lo que dicen unas investigaciones en curso: más de 30 personas acusadas de delitos graves, más un caso de supuestos espionajes que atenta contra las libertades fundamentales.

La acción del PP hay que entenderla como una salida hacia para reflotar un barco que amenaza con hundirse justo cuando hay dos elecciones en ciernes: por mucho que se puedan hacer elucubraciones sobre el momento en que la causa se hace pública, los supuestos delitos no dejan de ser delitos graves. El culpable no podrá ser nunca un juez instructor: lo será quien ha cometido delitos.

Esta es una variable que me falta, no obstante, de la impecable acción comunicativa de la plana mayor del partido. Los ciudadanos tienen criterio y saben ver cuando un partido es amenazado injustamente y cuando no. En un contexto de crisis, la corrupción se vuelve más criticable que nunca. Y la sensibilidad social es más acuciante que nunca.