15 Jul

Rajoy no es Iniesta. Ni Zapatero, Casillas

La vida tiene estas cosas: un día estás arriba y otro abajo. Es una montaña rusa, y tantas otras imágenes que constituyen lugares comunes cuando hablamos de esa inestabilidad de las cosas. De esa velocidad del cambio. Del éxito al fracaso en cuestión de segundos. De la euforia a la triste realidad en menos de lo que canta un gallo. España no es distinta. La celebración por el éxito de la Roja ha dado paso a la constatación del liderazgo ausente del país.

Ni Zapatero convenció ni Rajoy arrasó. Ambos desaprovecharon sus oportunidades. El presidente podría haber hecho de su intervención un acto de sinceridad, de desgranar el porqué de tantas decisiones, devaneos e improvisaciones. No lo hizo. Al contrario, su discurso no terminó de entusiasmar aunque lo estructuró, preparó e incluso se permitió el lujo de darse a la poesía y a la motivación. Pero no convenció (¿será que el problema es el mensajero?)

Rajoy calculó mal el discurso. No supo gestionar las expectativas y se hundió con su errónea estrategia. Su discurso fue durísimo. Incluso convincente, especialmente entre todas aquellas personas que creen que Zapatero es un lastre para el país. Pero no goleó como hoy titula La Razón. Pecó de ingenuo. Quizás en Génova creían que Zapatero sería el líder gris y abatido que ha aparecido en la tribuna del Congreso en los últimos y trascendentales debates. Y seguramente se fueron a comer con esa idea tras ver al presidente. Pero el cara a cara entre Rajoy y Zapatero, de una extrema dureza, mostró que el envite -que no el debate- lo ganó el presidente. No se pueden pedir elecciones sin postularse como alternativa. Rajoy no la presentó y Zapatero le puso contra las cuerdas.

Pero eso no cuenta. A estas alturas del partido la sociedad española no está por la enésima pelea infantil entre el presidente y el líder de la oposición. La sociedad demanda liderazgo y ninguno de ellos está en condiciones de ofrecerlo. Ayer sólo se excitaron las bancadas. Y por ello, perdió España. Se constató una vez más que ni PSOE ni PP tienen una visión clara de qué hacer. El presidente se comprometió a tomar todas las decisiones que sean necesarias, aunque sean difíciles. Y el líder de la oposición a no apoyarlas, aunque sean las que teóricamente defiende. Todo en manos de una convocatoria de elecciones anticipada o una moción de censura que no llegará. Esa es la triste realidad del debate.

Pero como esto es una montaña rusa, la realidad es que tampoco es para tanto. La situación política evidenciada en el Congreso deja paso a una sociedad española que aún está de resaca –Forges lo borda con la viñeta que ilustra este post-, de vacaciones… e incluso de festival de música –curioso que El País dé más relevancia al FIB que al debate-. Y por ello, las consecuencias de esta no victoria de ninguno de ellos tampoco es tan relevante. Porque este debate es lo más parecido a un debate electoral al uso: muchos lo ven –tomaremos el muchos por un sensible aumento de audiencia respecto a los debates ordinarios-, pero muchos son ya convencidos. Los populares vieron muy bien a Rajoy y los socialistas, la resurrección de su líder. Pero pocas percepciones se habrán movido entre los indecisos.

Ayer se cumplió con un trámite. Esa es la sensación. Ni se ganó ni se goleó. Rajoy no es Iniesta. Ni Zapatero, Casillas. La furia de la Roja dejó paso a la triste realidad de una política española sin rumbo, por mucho que los dos capitanes digan ser excelentes al timón. Si no supieron llevar su propio discurso a su orilla, ¿cómo pretenden llevar al país a buen puerto?

20 Mar

Libros para ganar elecciones en la Red

En unos meses, Catalunya celebrará sus elecciones. Antes, veremos comicios para la presidencia del Barça y, aunque parezca que están a años luz, en poco más de un año volveremos a elegir alcaldes y la mayoría de presidentes de comunidad autónoma. Y con la que está cayendo en la Red –y no, no me refiero a lo de la LES y la institucionalización de la censura en la Red por parte del Gobierno-, es lógico pensar que Internet jugará un papel central. O debería. El calado del papel, dependerá de cómo se aplique.

En Catalunya ya se están dando pasos muy decisivos, especialmente en CiU que como ya reseñamos en otros artículos, cuenta con su propia red social. Para el resto de partidos, tanto catalanes como los candidatos de cualquier pueblo o ciudad de la geografía española, quizás sea buena idea echar un vistazo a algunos de estos libros.

El president del Parlament de Catalunya, Ernest Benach, que ha sido el claro ejemplo de liderazgo para introducir nuevas rutinas en sede parlamentaria, ha escrito “#Política 2.0” contando la experiencia y dando interesantes claves sobre lo qué debe ser la política 2.0 y por qué Internet puede salvar la distancia cada vez mayor entre políticos y ciudadanos. Es un excelente manuscrito que va camino de convertirse en libro de cabecera para los que quieran cambiar. De momento está en catalán y puede comprarse en formato electrónico, además del papel.

Del otro lado del charco nos llega un interesante relato en primera persona de la campaña electoral más exitosa hasta el momento en Internet. Sí, hablamos de Obama. Y sí, hablamos de la traducción al castellano del “Yes, we did” de la canadiense Rahaf Harfoush. Rahaf, que estuvo el año pasado en España para deleitarnos con su experiencia, la presenta por escrito en un libro en que encontraremos varias claves que debemos atender. Eso sí, con la distancia necesaria: nuestro sistema no tiene nada que ver con el americano. El libro lo edita Gestión 2000, del Grupo Planeta.

4 Feb

El Gobierno de la marcha atrás

Creo que muchos de los lectores de este blog tienen una vocación secreta que no quieren siempre aceptar… les gustaría ser C.J. Cregg. Bueno, nos gustaría. Saber qué se siente al estar ante la prensa más importante de Estados Unidos día a día como secretario o secretaria de prensa en la Casa Blanca. Tratar diariamente con esa élite del periodismo y hacer frente a la difícil tarea de entregar el mensaje adecuado ante las afiladas preguntas e investigaciones de un selecto grupo de profesionales.

Pero sobretodo, creo que nos gustaría por la interesante parte de jugar con el tiempo, de saber lo que importa en el largo plazo pero defenderlo en el día a día. Tratar con el presidente. Centralizar el mensaje. Proteger al Gobierno sin caer en la manipulación o la mentira. Quién no ha soñado con estar tras ese podio…

En muchas ocasiones, ya sea aquí o en charlas con buenos amigos, nos hemos cuestionado por qué en Moncloa no hay una C.J. Sí, está la vicepresidenta que hace una tremenda labor, pero De la Vega no es C.J. Tampoco Nieves Goicoechea. Tampoco Moncloa es el Ala Oeste.

Siempre he creído que eran múltiples factores los que evitaban tener un/a secretario/a de prensa en el Gobierno. Por un lado, la imposibilidad de una persona con ese rango de asistir al Consejo de Ministros. Por otro, la relación bastante diferente con los medios a ambas orillas del charco, seguido de una tradición democrática muy distinta… y así, todas la variables que podamos llegar a imaginar. Aunque en su tiempo, Aznar tuvo algo parecido a C.J, aunque con barba: Miguel Ángel Rodríguez.

Pero en el fondo, más allá de estas cuestiones estructurales, la realidad es que Zapatero no tiene una C.J. porque le hubiese durado dos días. Este es el gobierno de los gafes comunicativos. El ejecutivo de la marcha atrás. No creo que una profesional como C.J. pudiese aguantar mucho tiempo unos vaivenes que muestran la descoordinación en el mensaje. La pérdida del norte en la acción política. Cuando no se sabe ni lo que se quiere hacer, ¿cómo se puede comunicar algo? El último caso ha sido el de la base de cotización de las pensiones, pero han sido tantos otros…

C.J. hubiese dimitido a las primeras de cambio, no tengo duda. Pero lo que empieza a ser preocupante es que el Gobierno no atine a hacer nada a derecha (comunicativamente hablando) y nadie plantee una necesidad obvia: el país necesita una nueva dirección para no caer en el desastre. Pero sobretodo, confianza en aquello que le cuentan. Y con globos sonda en las pensiones, no se consigue. Ni se conseguirá. Aunque hoy Zapatero pida por ello en su Desayuno de la Oración.

Este gobierno de la marcha atrás tiene serios problemas comunicativos que se añaden a la ya maltrecha situación política y económica. El gobierno de la marcha atrás se levanta pensando una cosa, a mediodía cree otra y por la noche dice una distinta. Inconsistencia en las ideas e inconsistencia en el mensaje. Y por si fuera poco, contradicciones abiertas entre sus ministros… No, definitivamente no, C.J. Cregg nunca podría ser portavoz en Moncloa.

18 Ene

El efecto Carlos Sainz

Las encuestas de partida ante un escenario electoral nos permiten atisbar como debe ser la estrategia a tener en cuenta para conseguir nuestro objetivo. Encuestas, historia electoral del territorio, aspectos de la ley electoral… todos los datos que nos permitan concebir correctamente hacia donde queremos llegar nuestro coche para que llegue a la meta.

Más o menos como un piloto de rally, que debe conocer bien el terreno sobre el qué pisarán las ruedas del coche y tratar de avanzarse a los baches y curvas extremas. Adelantarse a los problemas que puedan evitar que el vehículo llegue en primera posición. O que se pare a 700 metros de la meta, como le paso a Carlos Sainz. Todos recordamos el gafe del piloto que en más de una ocasión, veía como la victoria se le escapaba por problemas en el último minuto. Siempre recordaremos a su copiloto con su “Trata de arrancarlo”.

Ese efecto existe en política. Es el efecto contrario al bandwagon, cuando un exceso de optimismo ante las expectativas electorales, el electorado se desmoviliza y no consigue sus objetivos primordiales: ganar. En resumidas cuentas, en vez de sumar gente al carro, como pasa en el bandwagon, quedarse a las puertas por un problema en el motor.

El PSC ha entendido muy bien el escenario en el que se mueve. Sabe que es necesario arrancar el coche para intentar mantenerse en la presidencia de la Generalitat. Es consciente que están muy por detrás en las encuestas y que a sus rivales, el motor les puede fallar. Por ello, un video –largo- del partido repasa en algo más de cuatro minutos historias deportivas de fracaso del líder en el último minuto. Si el mensaje cala en el partido, puede incluso haber algo de partido.

En CiU son conscientes que la sombra de Sainz puede hacer acto de presencia. Durante el aperitivo de Navidad de CDC, al que fuimos invitados algunos bloggers como Xavier Peytibí, Artur Mas contó la fábula del perro y el trozo de carne. Un perro cruzaba un pequeño lago con un trozo de carne en la boca. Bajo sus patas, veía a un montón de peces pasar, más grandes que su trozo de carne. La soltó y los peces se escaparon, quedándose sin carne ni pescado. Mas es consciente que necesita movilizar a todos cuanto sea posible. Por ello, en Internet llevan tiempo preparándose y van a hacer una campaña en positivo, pese a que el discurso de proclamación se ha salido del mensaje.

Mas se dirigió al partido apelando a conseguir una “gran mayoría”, el mensaje clave de los incumbent, los que optan a la reelección. Porque en el fondo, parece que CiU nunca ha dejado de creerse incumbent, y ese es un espacio de oportunidad para el PSC. Los challenger hablan de cambio, y Mas lo hizo de puntillas.

Por eso, el miedo a un efecto Carlos Sainz existe. Los socialistas esperan que el coche de CiU se pare en el último minuto. Lo suficiente para poder reeditar un tripartito –con el permiso de Reagrupament y Laporta-. Y en CiU esperan que el efecto del piloto se parezca a la reciente victoria en el Dakar. La respuesta, en unos meses.

17 Ene

Pau Canaleta

Para algunos de vosotros será un descubrimiento. Y para otros, es uno de los referentes en vuestros feeds. Hablo de Pau Canaleta, una de las personas que más conoce la estrategia política y electoral en este país. Su blog ha sido un testimonio de la actualidad política y de los cambios en la comunicación política, y ahora se muda a un nuevo dominio y se presenta con una nueva imagen.

Pau Canaleta, desde Figueres, nos habla de estrategia. Nos descubre claves imprescindibles para entender por qué hacen lo que hacen nuestros políticos. Os invito a que lo conozcáis, porque a partir de ahora, también lo podréis leer en castellano.

16 Nov

Comunicación y marketing 2.0 en el EBE09

¿Hacia dónde va el mundo de la comunicación online? ¿Cuán desarrollado está? ¿Cómo lo perciben los clientes? ¿Y los profesionales? ¿Cómo lo ataja el mundo de la Universidad? ¿Qué supone el concepto de la conversación para empresas, clientes y medios de comunicación?

Estas preguntas son ambiciosas y, queramos o no, no tienen una respuesta clara e unívoca. Son el centro del debate entre los que nos dedicamos a la comunicación y al marketing online y así se percibió a la perfección en la sesión paralela dedicada a estos menesteres durante el EBE09 celebrado este fin de semana en Sevilla.

Muestra del momento apasionante que vivimos fue el lleno absoluto de la sala que la organización reservó a esta actividad. La muestra más palpable que estos temas no sólo interesan, sino que generan un intenso debate. Y así fue.

Adolfo Corujo, director sénior de comunicación online en LLORENTE & CUENCA moderó la sesión que fue planteada como la conversación a la que tantas veces nos referimos. Sin powerpoints, con intervenciones ágiles de representantes de varias dimensiones, con reflexiones a responder entre todo el auditorio, no sólo por los ponentes. Una gran experiencia fruto del momento energizante que nos ha tocado vivir.

Os recomiendo que echéis un vistazo al resumen cronológico de conceptos tratados en la sesión que la propia organización realizó en su blog, dónde también encontraréis el resumen de ponentes de la misma: Joaquín Mouriz, Juan Pedro Molina, Ignacio Bruyel, Pablo Herreros e Iván Pino.

Es difícil resumir o intentar explicar la multitud de temas que se trataron, pero me gustaría rescatar algunas ideas a trasladar también al objeto de este blog, la comunicación política.

Sin miedo, disipar las dudas.

¿Es comprable la web 2.0? Es decir, ¿es el mundo de la comunicación online algo tan simple como “lo quiero, lo compro” o esconde un cambio profundo en las empresas o los partidos? Debe existir un gran esfuerzo de los profesionales por explicar, hacer comprensible, esta concepción. Hacerlo para evitar que alguien crea que esto es la “compra del software 2.0” y, sobretodo, hacerlo para evitar a los vendedores de humo. A este respecto, se dirigió la reflexión de Juan Luís Polo durante el debate y la de este post de Pablo Herreros. Debemos ser los garantes de que esto se comprende y que somos capaces de disipar las dudas que aún hoy se tienen en empresas y partidos. Saber, en definitiva, ofrecer una visión sólida que pueda ayudar a aquellos que entienden la necesidad estratégica de apostar por ello; ser también esa guía para los que lo contratan aún teniendo miedo sobre los efectos que podrá tener en su organización

El valor de la conversación

La conversación no es un concepto nuevo, pero hoy quizás toma un calibre muy distinto. Los medios de masas han dado paso a unas nuevas herramientas que nos permiten realizar un conjunto de acciones que le dan al mundo de la comunicación un nuevo color. Hablar con los usuarios no es nada nuevo. Mis padres, tíos y abuelos lo llevan haciendo 50 años en el mostrador de su negocio. Pero lo nuevo, lo relevante, es que hoy pueden hacerlo también compañías y partidos políticos acostumbrados a estar en lo alto de la cúspide. Eso es un cambio profundo. Y su aplicación debe traer –lo está haciendo ya- una nueva manera de actuar.

El difícil reto de aprender

El mundo de la comunicación online está demandando perfiles nuevos, y lo hace a una velocidad pasmosa. Por ejemplo, entre los asistentes se encontraba la community manager de Acciona, Isabel Ramis. Pero también en los últimos días una de las grandes entidades financieras del país, CAM, hacía lo propio con Gerardo Prieto. Las agencias y consultorías, las empresas, partidos y gobiernos demandan ya nuevos perfiles profesionales para hacer frente a los retos que plantea el momento. Perfiles que varían en su contenido, en sus funciones y en sus requisitos de empresa a empresa, de partido a partido. Seguramente por la ausencia de una acción más decidida en el mundo de la Universidad. El mundo académico, aunque no esté liderando este momento, lo ve con sumo interés y seguramente en los próximos años mostrará un compromiso mayor. Pero ya en este punto, me muevo un poco de sesión y cito la clausura del EBE09. Gumersindo Lafuente fue muy claro con los jóvenes, especialmente los estudiantes de periodismo: hoy tienen miles de herramientas para hacerse notar, para crear, para desarrollarse para crecer. Debemos aprovecharlas aunque no estén en el plan de estudios.

No sé que opináis vosotros, pero a mi me pareció una sesión vibrante. Un buen colofón a otras sesiones interesantes del EBE09, como la mesa redonda sobre la web en tiempo real, con Karma Peiró y Marc Cortés, el brillante David Karp y Tumbrl o el insultantemente joven talento de Pau García-Milá y la maravillosa entrevista que le realizó Berto Pena. Un gran EBE, enhorabuena a la organización ;)

2 Nov

¿Relevo en el PP y el PSOE?

En el fondo, el PP sigue manteniendo la ventaja política en el actual contexto. Tanto PP como PSOE han cometido dos de los grandes pecados que se pueden cometer en política: dejar que la ciudadanía crea que se improvisa en el ejercicio del poder y mostrar una gran división interna y falta de liderazgo. Por suerte para los conservadores, lo segundo tiene cura. Lo primero, no tanto.

Para el ciudadano medio, el gobierno debe ser una fuente de estabilidad, un lugar donde depositar la confianza, especialmente en los momentos más duros e inestables, como el actual. Debe ser el garante, alguien en quién creer y a quién presuponer sensatez en sus decisiones. En definitiva, creer que hay alguien que sabe como funciona todo esto, que tiene respuestas y que pone en marcha su acción de gobierno para conseguir resultados.

Cuando esta concepción falla, para muchos se hace impensable mantener al ejecutivo. Así, no es buena noticia para los socialistas el dato que publicaba ayer El País: el 76% de los encuestados cree que el presidente del Gobierno improvisa sobre la marcha. Y esta es una debilidad grave. Las percepciones del electorado se verán muy mediatizadas por esta concepción que parece estar generalizada. ¿Cómo se puede conseguir algún beneficio de la acción de Gobierno si la gente cree que no se sigue ningún objetivo particular?

El reto que tiene ante sí Moncloa es muy grande. No se trata únicamente de recuperar la iniciativa política, sino romper con una imagen que le lastra de forma profunda. No es sólo esperar a que vengan tiempos mejores, es prepararse para borrar la imagen de improvisación: la recuperación sólo puede ser objeto de un concienzudo plan y de las mejores prácticas, no fruto de la improvisación. Ese es el difícil hueso de roer del presidente y mucho tendrá que hacer para cambiar la dinámica.

Rajoy también tiene ante sí esa necesidad clara, la de cambiar el ciclo en el que se ve envuelto el PP desde su derrota electoral. La larga serie de parches que han venido aplicando en Génova se han desbaratado tras los escándalos de Gürtel. Rajoy está más contestado que nunca, dentro y fuera del partido y los ciudadanos, en la misma encuesta, muestran una gran desconfianza hacia él, incluso entre sus votantes. Y ese es su gran pecado, no poder desplegar todas las armas opositoras en un momento clave para construir una imagen de cambio y alternancia.

Pero el PP lo tiene más fácil. Si consigue superar de una vez por todas la crisis interna puede recuperar la iniciativa política. Llegan tarde, lo han hecho mal y eso ha cuajado en el ánimo de muchos, pero no lo tienen todo perdido. Tienen márgen de maniobra, desde el líder a los apoyos a éste. La justícia es lenta y la amnesia de muchos ciudadanos implacable.

Aunque la resurección en política puede darse siempre en varias direcciones, a día de hoy es más fácil poner la locomotora popular otra vez en marcha que decidir la ruta que debe tomar la socialista. Es más fácil cambiar el maquinista en uno que en el otro, aunque, quién sabe, quizás en unos meses veamos una lucha de maquinistas, así, en femenino. Si Rajoy no despega y sólo un tercio de los votantes socialistas creen que Zapatero puede volver a ganar; ¿veremos un duelo femenino en la cumbre? Todos imaginamos nombres, pero a partir de aquí, lo dejo a vuestra imaginación…

15 Oct

El impuesto de la muerte

CiU no conseguirá suprimir el impuesto de sucesiones hasta que gobierne… o hasta que consiga cambiar el marco conceptual de muchos ciudadanos que expresen mayoritariamente su deseo de acabar con este impuesto. Y quizás dotarse de una estrategia un poco menos contradictoria.

Es evidente que hay una cuestión ideológica de fondo que no se puede atajar sólo con una estrategia de comunicación, pero la experiencia americana es muy clara al respecto. La población a favor de eliminar el impuesto de sucesiones no era el mismo que quién quería terminar con el impuesto de la muerte. Más del 70% estaban a favor de este último, muchos más que en opciones similares a la primera. ¿Por qué hay un cambio tan grande respecto al mismo concepto?

La explicación es los conceptos que evoca una palabra. El marco en el que se desenvuelve. Y eso es básico. Cuándo hablamos de muerte, pensamos en alguna experiencia personal, en el entierro, el funeral, los trámites. En el dolor, el desconsuelo. El negro del luto. ¿Quién no quiere suprimir un impuesto que se asocia a algo tan doloroso?

El término deja de ser neutral y, de golpe, desaparece la imagen de señores del tipo Millet celebrando la supresión de un impuesto para todos los patrimonios, incluido el de los súper ricos.

El debate en el Parlament de ayer –uno de los más vibrantes de los últimos acontecidos-, CiU no usó una aproximación de este tipo. El concepto empieza a aparecer en algunos comentarios en medios y blogs, pero el mensaje político sigue fijado en términos clásicos. Y las fuerzas de izquierda las rebaten de un modo más próximo y emocional, con una apelación directa: si suprimimos el impuesto, ¿de dónde sacamos los 800 millones de euros que faltaran en el presupuesto? ¿Cómo dejamos de construir hospitales y escuelas para que unos señores con millones dejen de pagar un impuesto? Es simplificado, lo sé, pero es lo que muchos ciudadanos pueden creer.

El lenguaje es fundamental, hay que elegir bien cada palabra. Sobretodo si luego se incluyen estrategias distorsionadoras. Si el impuesto es una competencia autonómica, ¿por qué CiU llevó el tema al Congreso? ¿No ha introducido ruido en un debate que, queramos o no, es básicamente emocional?

7 Oct

La factura pendiente de Rajoy

Hace algún tiempo, cuando la construcción aún vivía su momento álgido y los anuncios en radio los protagonizaban empresas auxiliares de este sector, una conocida marca ofrecía las bondades de sus sistema de aislamiento de tejas. Bajo teja para evitar filtraciones, para aguantar el chaparrón… ¿habrá instalado ese sistema el PP en su sede central en Génova?

La tormenta no ha estallado, hace ya demasiado tiempo que llueve sobre mojado aunque en el PP no se haya movido nadie. Lo que sí ha cambiado es la táctica –que no estrategia, pues sigue siendo la misma: evitar que la tormenta se lleve al patrón por la borda-, desapareció de sopetón la manía persecutoria que este verano enarboló María Dolores de Cospedal –sin aportar ni una sola prueba, ni una sola dimisión- pero no desapareció el oscurantismo para con los ciudadanos.

Si por algo se caracterizó el PP al llegar al Gobierno en 1996 fue de acabar con la corrupción socialista que tanto había escandalizado al país a mediados de los 90. Prometieron regeneración y se apropiaron, no sólo del centro ideológico, sino de la concepción de ser un partido limpio y honrado. Hoy, las portadas de todos los periódicos, los titulares de todos los noticiarios y los comentarios en todas las tertulias muestran que la sombra de duda es ya una acusación vox populi a que algo huele a podrido en el PP.

Pese a todo, la estrategia de comunicación del PP está siendo exitosa: tras más de 9 meses de trama nadie se ha movido de la silla. Los cambios en el discurso están tan pensados que la sociedad aún no se ha plantado. Y eso es lo grave.

  • Primero fue el mensaje de que los trajes de Camps no eran importantes y que la justicia lo exculparía. Así fue.
  • Luego vino lo de la conspiración que no ha sido, pero para muchos ciudadanos siempre quedara la idea que todo esto es capricho de algún juez…
  • Vino la reunión secreta de Camps y Rajoy. Para “hablar de Madrid 2016″. Sin informar a Cospedal o al partido.
  • Y ahora la percepción que los Gürtel parecen los Dalton, yerno de un presidente incluído.

La estrategia de salvar los muebles etapa por etapa parece que funciona, pero también es el motivo por el que las encuestas no muestran una victoria por goleada en intención de voto. Esta manera de entender la gestión de una crisis es la que explica el apabullante suspenso de Rajoy en los sondeos.

La pregunta es, ¿hasta cuándo podrá aguantar Rajoy sin exigir, al menos, una dimisión? ¿Hasta cuándo podrá permanecer inmóvil el PP cuando las investigaciones apuntan a que la red de financiación ilegal es más profunda de lo que parece y más extendida por la geografía española? Rajoy aún puede reaccionar. Aún puede apuntalar su liderazgo con un golpe contundente encima de la mesa. Pero, ¿está dispuesto a hacerlo? ¿Puede hacerlo? ¿Tiene alguna factura pendiente con los Gürtel?

1 Oct

Impuestos: la Guerra de Irak de Zapatero

El gobierno socialista de Rodríguez Zapatero acaba de vivir su particular Guerra de Irak. La subida de impuestos anunciada, pero sobretodo el modo en que ha sido anunciada es, seguramente, uno de esos momentos clave que inciden en la percepción de mucho votantes y van moldeando la propia opinión ante una opción política.

Para entendernos, no votamos sólo por un conjunto de medidas o datos. Las hojas de servicio no sirven de nada si no van acompañadas del convencimiento en lo realizado y, sobretodo, por un vínculo emocional con el votante. De poco servirá haber retirado las tropas de Irak, haber igualado los derechos de las personas homosexuales con los heterosexuales, poner en marcha el cuarto pilar del Estado del bienestar o incluso haber asegurado cobertura a muchos ciudadanos en un momento muy duro; si la percepción mayoritaria de la ciudadanía es que somos objeto de un gran engaño.

¿Es la subida de impuestos un fraude masivo? No soy economista y sí, la política fiscal es de los pocos instrumentos que le quedan al Gobierno en un contexto como el que nos ha tocado vivir. Es lógico que se barajen todas las posibilidades y se opte incluso por medidas impopulares, pero… ¿han calibrado bien el movimiento?

Una de las herencias del aznarismo ha sido un cambio muy profundo en la mentalidad de la ciudadanía. Si durante los años de gobierno de Felipe González un 40% de los ciudadanos estaba dispuesto a aceptar una subida de impuestos si el contexto lo solicitaba, tras el paso del castellano-leonés, el porcentaje bajó al 20%. Y los que creían que se podían bajar los impuestos sin tocar el Estado del bienestar, el 65%. En 2008, el porcentaje era del 59%. Es más, la encuesta del CIS sobre fiscalidad de 2008 también mostraba que tocar los impuestos puede no ser una buena idea. La misma encuesta mostraba que el 78% de los españoles creen que los impuestos no son justos.

La estrategia electoral no lo recomendaba ni lo recomienda. Pese a ello, los socialistas se han aventurado a tocar los tributos. Lícito e incluso coherente… si no fuera por dos aspectos clave:

  • Zapatero ha defendido a capa y a espada durante los últimos cinco años que no subiría los impuestos. La última vez, en junio de este año.
  • En vez de promover una subida de impuestos a las rentas más altas (la jubilación del consejero delegado del BBVA nos muestra que hay gente y empresas que parecen ajenas a la crisis), la subida del IVA afecta directamente a las clases medias y trabajadoras, con un impuesto indirecto que no es proporcional. Lo más alejado a la doctrina socialdemócrata.

Estos dos aspectos nos muestran varias de las claves que deberemos añadir al hecho que a nadie le gusta que le toquen los impuestos. Aspectos que la medida comunica, como improvisación, búsqueda de la inmediatez sin pensar las consecuencias, sensación de engaño, fraude masivo. Muchos ciudadanos se sienten directamente atacados y los votantes más ideológicos se ven en la difícil tesitura de defender a un gobierno que se ha tragado sus principios.

Si a eso le sumamos la incapacidad del gobierno para explicar el porqué de la medida, el cóctel está servido. Es un momento clave, es su particular guerra de Irak. La subida de impuestos va a ser lo que embarranque el coche socialista en el rally hacia las elecciones de 2012. Porque aunque se pudiera mejorar la comunicación, el problema está en el fondo en las ideas. Aunque, para que no queden dudas, trataremos las opciones que podría haber barajado Moncloa al anunciar la subida de tributos. Pero eso, será en otra ocasión.