5 Jul

Ni se te ocurra copiar estos anuncios

La copia de spots electorales, a veces porque están hechos por el mismo asesor en varios países o simplemente porque se cree que un buen anuncio en Reino Unido puede adaptarse a Grecia, es bastante común en marketing político. De hecho, en la exposición de spots electorales celebrada en Barcelona hace un par de años incluso se dedicó una sección a este tipo de casos.

Pero quizás te interese saber que no siempre es posible copiar o adaptar un anuncio electoral. Precisamente por la importancia de la cultura y la idiosincrasia de cada cuerpo electoral, intentar adaptar cosas demasiado propias de esos lugares puede resultar en un estrepitoso fracaso.

La cultura, política o no, tiene un peso determinante en el modo en qué hacemos las cosas. Con ella también medimos nuestras expectativas, lo que podemos esperar de un candidato. Y si amagamos con algo que no esté dentro de ese campo, corremos el riesgo de hacer de la sorpresa y la innovación –o quizás la holgazanería de lo rápido por coger algo que ya funcionó- un estrepitoso fracaso.

Por ello, te dejo tres vídeos que deberías evitar en tu campaña por razones obvias: no todos los países han tenido la misma situación que Islandia, ni todos somos republicanos de Alabama. Ni todos los candidatos saben mover la cadera como el candidato mexicano…

4 Jul

Cosas que no sabías de la bandera de Estados Unidos

Seguramente, no existe símbolo en el mundo que levante más odios y pasiones al mismo tiempo. Mientras en algunas partes del globo se quema y pisotea, en otras los jóvenes lo llevan bordado en grandes dimensiones en su jersey. En unas simboliza los excesos del imperio, en otras su sola presencia es símbolo de libertad. Para unos, opresión. Para otros, democracia. Hoy los estadounidenses celebran su independencia y su bandera es el invitado de honor al convite. ¿Quieres saber más sobre uno de los símbolos más reconocidos globalmente?

Todo tiene su orden

Como en todas las banderas y símbolos nacionales, todo tiene su sentido y su por qué. Las estrellas y las bandas deben estar en su sitio, con su color y ocupando su espacio. Hasta aquí nada nuevo. Pero, ¿sabías que las bandas horizontales siempre son 13 que representan a las colonias originales que se independizaron del rey inglés? Siempre empiezan y terminan en rojo y se combinan con el blanco formando esas 13 alegorías. ¿Y sabías que en el recuadro superior, siempre con fondo azul, se representa el número de estados de la Unión? Hoy existen 55 estrellas de cinco puntas organizadas en franjas de 6 y 5 estrellas, pero en el pasado esas “constelaciones” –una idea que gustaba mucho a los padres de la Unión- variaron desde las 13 originales en un círculo a las 15 o las 48.

Un origen incierto

Una de las líneas de investigación más plausibles unen las armas de la familia de George Washington (con bandas y estrellas en rojo y blanco) con el diseño de la bandera. Y a partir de ahí empiezan las discusiones sobre el origen de la Old Glory. Según algunas leyendas, Betsy Ross podría haber confeccionado la primera bandera tras unos esbozos del mismo Washington. Otras leyendas apuntan a que era un diseño de un emblema familiar y otros que quién lo esbozó fue Francis Hopkninson, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia.

La bandera actual la hizo un estudiante

Con la última incorporación de Alaska y Hawaii el presidente Eisenhower recibió varios bocetos para la nueva bandera. Una de esas propuestas era de un estudiante de 17 años llamado Robert G. Heft. El proyecto escolar –en el que obtuvo una nota de B- que luego fue reconsiderada- fue finalmente elegido y adoptado con una proclamación presidencial.

Quemar la bandera no es delito

Es un tema recurrente en películas y series políticas americanas: la bandera americana puede quemarse porque no hay legislación sobre las penas por quemar el símbolo nacional. El debate está entre la libertad de expresión que se ejerce al quemar la bandera y está en tensión con el deber de honrar y respetar a los símbolos nacionales.

La bandera crea estilo

Varios países de Asia imitaron el diseño de la bandera norteamericana en sus estados, como Malasia. Es un símbolo potente de democracia y esos países querían enmarcar sus independencias en ese aspecto.

Si no es pura, se quema

Si una bandera está muy deteriorada, no puede servir como símbolo nacional. Si está rota y sucia y no puede ser reparada, debe destruirse de la forma más honrosa posible. Eso también pasa cuando toca, por ejemplo, el suelo. Por ello, se organizan de vez en cuando ceremonias de quema de banderas que ya no sirven.

En las escuelas se jura fidelidad

Es una ceremonia típica de las escuelas. Muchos extranjeros que han visitado el país con intercambios escolares han podido vivir en primera persona esa ceremonia basada en una fórmula muy concreta: I pledge allegiance to the flag of the United States of America, and to the republic for which it stands, one nation under God, indivisible, with liberty and justice for all.

Es un referente para el diseño

Finalmente, la bandera americana es un referente para diseñadores, publicistas, empresas… Marcas como Ralph Lauren la han hecho suya. No hay campaña política en Estados Unidos que no recurra a sus colores. El poder del símbolo llega a muchos sectores, países y grupos de población. Desde cojines con una gran bandera americana a ropa…

¡Ah! ¡Feliz 4 de julio!

Curiosidades extraídas de Wikipedia

Foto de jwowens

11 Abr

Los mejores discursos de Kennedy: la huella de Sorensen

Ted Sorensen pasará a la historia como el speechwriter de uno de los presidentes más carismáticos de la historia de Estados Unidos, John F. Kennedy. Kennedy, que entendió como pocos el valor de la comunicación, llegó a afirmar que Sorensen era su “banco de sangre intelectual”.

Hace unas semanas, el presidente Obama -a quién asesoró en su discurso inaugural- le distinguió con la Medalla Nacional de Humanidades por su contribución para el avance de la política americana.

Estos son algunos de los mejores discursos de Kennedy que tienen la huella de Sorensen. Aunque no todos hayan sido escritos por él.

Discurso Inaugural: “No te preguntes lo que puede hacer tu país por ti. Pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”

La crisis de los misiles de Cuba

“Ich bin ein Berliner!”

“Elegimos ir a la Luna”

28 Mar

El discurso del general Patton

El general George S. Patton hijo dirigió este discurso a los hombres del Tercer Regimiento de Estados Unidos el día antes de la invasión de Normandía, el célebre día D, durante la Segunda Guerra Mundial. Un ejemplo claro de lo que una arenga puede y debe hacer entre una entregada masa.

Patton, a diferencia de muchos oradores contemporáneos, no usaba notas o apuntes. Ni mucho menos telepromters. Siempre se dirigía a sus hombres con un lenguaje coloquial, directo. “No se puede dirigir un ejército sin palabras malsonantes; tiene que utilizarse un lenguaje elocuentemente informal”, solía afirmar.

“Me ocuparé personalmente de acabar con ese cabrón hijoputa de Hitler”

You are here today for three reasons. First, because you are here to defend your homes and your loved ones. Second, you are here for your own self respect, because you would not want to be anywhere else. Third, you are here because you are real men and all real men like to fight. When you, here, everyone of you, were kids, you all admired the champion marble player, the fastest runner, the toughest boxer, the big league ball players, and the All-American football players. Americans love a winner. Americans will not tolerate a loser. Americans despise cowards. Americans play to win all of the time. I wouldn’t give a hoot in hell for a man who lost and laughed. That’s why Americans have never lost nor will ever lose a war; for the very idea of losing is hateful to an American.

“La idea misma de perder es odiosa para un norteamericano”

You are not all going to die, only two percent of you right here today would die in a major battle. Death must not be feared. Death, in time, comes to all men. Yes, every man is scared in his first battle. If he says he’s not, he’s a liar. Some men are cowards but they fight the same as the brave men or they get the hell slammed out of them watching men fight who are just as scared as they are. The real hero is the man who fights even though he is scared. Some men get over their fright in a minute under fire. For some, it takes an hour. For some, it takes days. But a real man will never let his fear of death overpower his honor, his sense of duty to his country, and his innate manhood. Battle is the most magnificent competition in which a human being can indulge. It brings out all that is best and it removes all that is base. Americans pride themselves on being He Men and they ARE He Men. Remember that the enemy is just as frightened as you are, and probably more so. They are not supermen.

“El auténtico héroe es el hombre que lucha aunque tenga miedo.”

[...]All of the real heroes are not storybook combat fighters, either. Every single man in this Army plays a vital role. Don’t ever let up. Don’t ever think that your job is unimportant. Every man has a job to do and he must do it. Every man is a vital link in the great chain. What if every truck driver suddenly decided that he didn’t like the whine of those shells overhead, turned yellow, and jumped headlong into a ditch? The cowardly bastard could say, “Hell, they won’t miss me, just one man in thousands”. But, what if every man thought that way? Where in the hell would we be now? What would our country, our loved ones, our homes, even the world, be like? No, Goddamnit, Americans don’t think like that. Every man does his job. Every man serves the whole. Every department, every unit, is important in the vast scheme of this war.

[...]Sure, we want to go home. We want this war over with. The quickest way to get it over with is to go get the bastards who started it. The quicker they are whipped, the quicker we can go home. The shortest way home is through Berlin and Tokyo. And when we get to Berlin, I am personally going to shoot that paper hanging son-of-a-bitch Hitler. Just like I’d shoot a snake!

[...]There is one great thing that you men will all be able to say after this war is over and you are home once again. You may be thankful that twenty years from now when you are sitting by the fireplace with your grandson on your knee and he asks you what you did in the great World War II, you WON’T have to cough, shift him to the other knee and say, “Well, your Granddaddy shoveled shit in Louisiana.” No, Sir, you can look him straight in the eye and say, “Son, your Granddaddy rode with the Great Third Army and a Son-of-a-Goddamned-Bitch named Georgie Patton!

7 Mar

Discurso: John McCain admite su derrota

Nos sorprendió. El bar de Washington D.C en el que seguíamos la noche electoral enmudeció. De respeto y admiración al senador McCain y, especialmente, por el discurso de concesión que el de Arizona hizo esa noche.

En política hay formas y formas. Y su forma de aceptar la derrota y felicitar al ganador es un ejemplo que muchos deberían seguir.

1 Mar

¿Un Obama español?

La semana pasada participé en el programa Aula Abierta de Radio Andalucía a propósito del famoso gesto de Aznar a los estudiantes de la Universidad de Oviedo. Tras comentar lo inapropiado de la peineta, reflexiones sobre la comunicación política siguieron la conversación. ¿Tenemos algún Obama en España?

No existe. Hay oradores buenos, gente que puede llegar a conectar bien con el electorado. Candidatos que se defienden. Pero candidatos y líderes que apenas consiguen no mermar los votos en sus bases y que esperan que la propia situación desangre el electorado del otro. No, no existe un Obama español. No ya por las dotes oratorias, la importancia que pueda llegar a otorgar a la comunicación o por el papel que el ex senador de Illinois dio a la política de las emociones. No existe porque la base está en el cambio de concepción de la relación del candidato con el votante.

El Obama de campaña es precisamente eso, el cambio en la concepción con el votante. La campaña del senador no lo tenía fácil. Se enfrentaba a la candidata oficial del partido que había tejido a lo largo de los años una extensa red de contactos a lo largo y ancho del país. Él era un senador en primera legislatura, conocido sobretodo por un discurso. El reto para Plouffe, Axelrod y compañía era enorme: ¿como concebir una campaña presidencial para Obama y no morir en el intento?

Y ahí es donde entra en juego el factor diferencial. Lo que hace que no tengamos Obamas en España. Para superar esas barreras (esas eran las de Obama, pero un candidato aquí tendría las propias) diseñaron una campaña basada en el votante. El votante debía tener autonomía, debía participar. Debía ser el centro. Una campaña basada en el ciudadano y no en el votante.

Así, Obama desplegó ese movimiento de grassroots en los 4 primeros estados de las primarias: quería tener su momentum desafiando a Clinton con armas no convencionales. Y triunfó.

A Obama le llamaron loco. Loco por querer romper con la campaña mercantilista en Carolina del Sur (tu me pagas y yo te consigo votos) y pasar a la acción escuchando y dando la palabra a los votantes. Porque ofreciendo una manera distinta de hacer política podía llevar a las urnas a los sectores que nunca votan y que eran necesarios para vencer a Clinton o Edwards.

Y funcionó. Internet ayudó de forma decisiva, pero también decisiones estratégicas como mimar a los donantes de cantidades pequeñas tanto como a los grandes donantes. Funcionó.

¿Tenemos un Obama en España? No, creo que no. Porque parece que los candidatos, aunque entiendan que la desafección es la barrera, que podrían ganar acercando a la política a los que se alejan de ella, no se atreven a hacer ese cambio. No se trata de abrir una web. Ni de buscar un buen eslogan. Es cambiar la relación de políticos y votantes. Saltar la barrera. Y de eso, no tenemos.

26 Feb

Las 10 mejores cosas de ser presidente de los Estados Unidos

  1. Tener un cine en casa
  2. Tener avión propio

  3. Y un helicóptero para los viajes cortos
  4. Te invitan a lanzar la pelota en los partidos de baseball
  5. Perdonar pavos para Acción de Gracias
  6. Ser el jefe de todo esto. Del Ejército también
  7. Que tu “sala de juegos” sea la Situation Room
  8. Trabajar en el despacho más famoso del mundo
  9. Firmar las leyes con una pluma distinta para cada letra de tu nombre
  10. Formar parte de un selecto grupo: presidentes de Estados Unidos
  11. Fotos del Flickr de la Casa Blanca

29 Ene

¿Y si hubiesen atentado contra el Capitolio?

Podría haber pasado. Un fallo de coordinación entre los controladores del Reagan y de Dulles. Un malentendido entre el Pentágono y la Situation Room de la Casa Blanca. O sencillamente, lo inesperado. De golpe, cuando algunos congresistas demócratas tomaban asiento tras levantarse para mostrar su apoyo al presidente, el techo podría haberse desplomado. O un gas podría haber fulminado a Obama. Y con él a Biden y a Pelosi. La línea de sucesión a la presidencia se habría terminado en cuestión de segundos.

Aunque sea ficción, este tipo de situaciones no se prestan al azar. Como en casi todos los regimenes políticos, la sucesión de un cargo está perfectamente definida en la Constitución americana. No sólo por la vía que antes ya hemos intuído (Presidente, Vicepresidente y speaker de la Cámara de Representantes), sino por la designación de un superviviente. El llamado designated survivor o designated successor.

Este miércoles, uno de los miembros del gabinete presidencial (nuestro consejo de ministros) se mantuvo a una distancia física, segura y prudencial del Congreso. Un miembro del ejecutivo que cumpla las mismas condiciones que debe cumplir un candidato a la presidencia es designado como la persona que, en caso de desastre fatal y de destrucción de la línea natural de sucesión, aseguraría la continuidad del gobierno.

Shaun Donovan, Secretario de Urbanismo, fue el designated survivor mientras Obama se dirigía al Senado y a la Cámara de Representantes. Durante el discurso del estado de la Unión, Donovan fue protegido con el mismo nivel de seguridad que el presidente y tuvo el famoso ayudante con el maletín con las claves nucleares.

Por suerte, no pasó nada y Donovan no tuvo que dirigir los designios del planeta. Aunque seguramente Donovan tampoco estuvo al cargo de la gestión del correo electrónico. Lo digo porque los discursos como el de este miércoles no se ganan sólo en la arena parlamentaria. Tampoco el debate sobre el estado de la Nación en España o los debates de política general en los parlamentos autonómicos. El debate se gana de verdad cuando se discute quién es el ganador ante la opinión pública.

Para ello, los poderosos gabinetes de comunicación siempre han tenido mucho cuidado en darse como vencedores ante los medios minutos después de finalizar los discursos o debates. Así ha funcionado y así seguirá funcionando. Pero… ¿qué ocurre con los que, por ejemplo, no han visto el debate en televisión ni lo van a hacer?

El correo electrónico parece haber sido la estrategia de esta Casa Blanca. Pero también de los Republicanos. Si David Axelrod, cuando faltaban apenas tres horas para el discurso, envió un correo a la base de datos del Ala Oeste, dando un adelanto de las líneas del discurso, fue el propio Obama –bueno, ya se entiende que no fue él- quien al finalizarlo envió un correo con un claro objeto: We don’t quit –no nos rendimos-.

Con este tipo de acciones demuestran un control de pequeñeces que no son tan pequeñas: ofrecer la visión propia de un tema importante con tus mensajes clave y la percepción que deseas generar. Lo mismo que McCain hizo con un mensaje grabado en vídeo que envió por correo con los problemas a los que se enfrenta América. La batalla de los correos.

Decididamente, Donovan no tuvo nada que ver. Seguro que Obama no le comentó nada sobre ellos. De hecho, quizás no tuvieron la tierna escena que la primera temporada de The West Wing crea con un designated survivor. Os la recomiendo (tranquilos, no se desvela ninguna línea argumental).

22 Ene

Game Change: algo más que un relato

Eso de que las campañas electorales en Estados Unidos son largas no es un mito. Incluso un año después de celebrarse, la campaña puede ser noticia; incluso entrar en la agenda política. Y no es para menos.

Se ha lanzado el libro sobre la campaña presidencial de 2008 que han escrito los periodistas Mark Halperin y John Heilemann: Game Change. Y en él, hay para todos. Demócratas y Republicanos. Los candidatos que finalmente disputaron la carrera presidencial y los que cayeron en las primarias.

Entre el mar de nombres propios, destaca el de los Clinton. Según el manuscrito, el presidente Clinton mantenía una relación con una amante durante las primarias. Una relación algo más seria que la que mantuvo con la ex becaria Lewinsky durante su mandato. Para estos periodistas, esta relación fue una amenaza constante en la campaña e incluso fue tema de discusión cuando Obama le ofreció a la ex senadora el cargo de Secretaria de Estado. Y en una interesante reunión, Hillary comentó que su marido, Bill, era una amenaza. Pero Obama la necesitaba para acometer todas sus reformas.

Pero la agenda política ha estado muy marcada por el libro. El líder demócrata Reid se refirió de forma racista al presidente Obama durante la campaña. No creía que podría llegar a presidente alguien con su color de piel y uso unas palabras muy desafortunadas. Los líderes republicanos han pedido su dimisión y el presidente ha aceptado sus disculpas.

“Game Change” dará mucho que hablar. Quizás vaya siendo hora de pedirlo a Amazon… Aunque la temporada de libros no ha hecho más que comenzar.

29 Dic

Nombre propio #3: Barack Obama

Al igual que Esperanza Aguirre, Obama repite. No, no hay intento de atar sus destinos… El presidente norteamericano empezó su mandato con energía y en poco menos de un año ha conseguido poner en marcha la reforma del sistema sanitario en Estados Unidos. Nada más y nada menos. Pero también ha terminado con la desigualdad de salario en el país por cuestión de sexos, ha hecho avances para terminar con la segregación de LGBT, ha trabajado por superar la crisis financiera, por acercar posturas con Cuba, Irán y Corea del Norte…

Obama recordará el 2009 por muchas cosas. Y una de ellas será la decisión del tribunal noruego del Nobel al otorgarle el premio Nobel de la Paz. Un galardón que levantó críticas y ampollas. Especialmente por lo agridulce de su comunicación: si la aceptación del galardón, con un discurso perfecto en la Casa Blanca, le salvó del bochorno mundial; el discurso en Oslo fue como ver al mismo Clausewitz recogiendo el Nobel de la Paz.

En todo caso, Obama ha demostrado que no es un bluff. Que puede gustar más o menos (no puede esperarse que los republicanos le amen, desde luego), pero que está aplicando lo que prometió en la larga campaña presidencial.

Cierra el año, pues, con un balance agridulce. Con avances sociales en el haber y encontronazos a cuenta de las guerras, la CIA o la gestión del último intento de atentado en el debe. Con una bajada paulatina –algo comprensible- en las encuestas a lo largo del año.