21 Jul

Blanco, el ministro brujo que sabía de comunicación

Muchas personas en este país, especialmente aquellos que se sientan diariamente en una tertulia de las que no escasean en radio y televisión, no acabaron de digerir eso de ver a un ministro sin estudios universitarios al frente de una cartera tan importante como la de Fomento. Las infraestructuras del país en manos de un bachiller al que, para más inri, apodaban brujo, o bruxo de Palas de Rei. No lo acababan de ver. Aunque al cabo de muy poco tiempo, su opinión cambió. ¿Fue cosa de la magia?

En realidad, la única magia que ha aplicado el gallego ha sido entender lo que supone ser ministro. Y actuar como tal. Desde el primer día, se puso el traje de miembro del Consejo de Ministros y no ha cesado en su empeño por ser lo más parecido a la imagen que los españoles esperan de un ministro. Como bien apuntaba Pau Canaleta a las pocas semanas de su nombramiento, Blanco cambió su manera de vestir. Pero también desde ese momento empezó a tejer su propia historia personal.

Pero quizás la parte que algunos podrían considerar magia negra –aunque sólo es entender el valor estratégico de la comunicación- es su dominio del relato. Un relato con un protagonista –el ministro- y un antagonista –los controladores aéreos-. Un relato con episodios –en enero ya tuvo su gran enfrentamiento, cuando les acusó de ser una casta laboral-, una historia que avanza y que ahora llega a su momento clave: la supuesta huelga encubierta en plenas vacaciones.

Y justo en esa situación aparece la magia de la comunicación en estado puro. El farol –o no, ya veremos si llega a cumplirse- de la movilización del ejército para cubrir los puestos de esos controladores que están faltando a su puesto de trabajo y están fastidiando los pocos días de descanso de muchos españoles en un año especialmente gris por la situación económica. Ahí, justo ahí, la gran metáfora del sacrificio del ministro en aras del bien de los ciudadanos que sólo quieren llegar a su destino.

Así se forja un mito. Quizás el gallego se haya inspirado en el presidente Reagan, que en agosto del año 1981 llegó a despedir de forma fulminante a los casi 11.400 controladores aéreos que habían declarado una huelga ilegal.

Blanco aplica además lo que tan bien resume Luntz: no es lo que dices, es lo que la gente oye. O en este caso, no es lo que haces, es lo que la gente ve que haces. Y ante una huelga encubierta cuando todos deseamos ir de viaje durante nuestras vacaciones, nos es muy fácil ponernos en la piel del ministro y apoyarle. Aunque los controladores digan que su propuesta no es viable.

Es curioso porque Blanco comparte ese don por el relato personal con otra de las personalidades que mejor dominan la escena política y de la comunicación, Esperanza Aguirre. La presidenta también sufrió una huelga, aunque su reacción no está en la misma división que la del ministro. Aguirre tiene la suerte de tener una oposición débil y el dominio de la opinión pública que tapó algunos de los aspectos más polémicos de la huelga del Metro de Madrid, como la falta de previsión ante el parón general o la triste realidad que la huelga ha costado más dinero que el recorte que la presidenta proponía.

Quizás el relato tenga un final feliz para Blanco. Como en los cuentos, quizás consiga ser el inquilino de Moncloa –o al menos eso creen muchos-. Pero más allá del resultado, la realidad es que Blanco demuestra tener algo que no todos los ministros y políticos con carreras universitarias tienen: olfato político e inteligencia emocional. El ex ministro Boyer decía hace unas semanas que a este ritmo sólo llegarían al poder ministros analfabetos. Blanco no será universitario pero demuestra estar más que alfabetizado en la gestión de situaciones tensas y difíciles. Algo que no se aprende en muchas aulas. Quizás por ello, hoy ya nadie cuestiona al héroe de la historia.

7 Jul

¿En qué momento se jodió nuestro Perú?

Mi amigo Pau Canaleta suele usar una de las frases más famosas de la política peruana para referirse a ese momento en que una situación parece haber perdido el norte. “¿En qué momento se jodió el Perú?” es la frase que Mario Vargas Llosa puso en boca de los personajes de Conversación en la Catedral y que podría aplicar perfectamente para la situación política en España.

¿En qué momento se jodió nuestro Perú? ¿Cuándo se hizo de la insubordinación la manera de hacer y comunicar la política en este país? Esa parece ser la pregunta que deberíamos hacernos a estas alturas a cuenta de la oposición que ejerce el Partido Popular, instalada en la inaplicación constante de varias leyes. Pero quizás antes deberíamos cuestionarnos en qué momento dejamos de creer que cumplir las reglas del juego era importante.

Desconozco cuál fue ese momento. Sólo sé que salió rentable. Al menos políticamente. Quizás la bronca en la que estamos instalados, la polarización de la política y la dificultad de tender puentes, pero sobretodo de entender que en democracia la mayoría gana; nos han llevado a caer en la tentación de creer que conductas antidemocráticas se pueden aceptar si se hace daño al adversario.

Los estrategas del Partido Popular podrán creer que instalarse en el torpedeo casi automático a todo lo que aprueban las Cortes –donde no tienen mayoría-, es la mejor manera de llevar a Rajoy a Moncloa. Las encuestas, más por otras cosas que por esta, les dan la razón. Pero llegarán habiendo jodido el Perú. Nuestro Perú.

Y este Perú nuestro particular lo jodimos cuando ante la insubordinación, no apareció una desaprobación mayoritaria. Cuando la gente decidió no censurar algo que no puede permitirse en democracia: pasar de las reglas del juego.

Los presidentes autonómicos insumisos, ya sea con la interrupción voluntaria del embarazo, los ordenadores en las aulas u otros ejemplos, hacen un flaco favor a la democracia mientras apuntalan sus liderazgos. Como estrategia de comunicación no tiene parangón: nuestro Perú está tan jodido que sólo vemos fortaleza donde en realidad está la cobardía de no aceptar la regla de la mayoría.

1 Jul

La huelga de Tomás Gómez

“Pues la Esperanza los tiene muy bien puestos” decía una mujer que debe disfrutar de su jubilación desde hace no más de dos o tres años. “Yo, la verdad, no voté a Mariano en las pasadas elecciones porque quería que le echaran. A ver si subía ésta.” Añadía otra. La tercera mujer que esperaba en el hall de un hotel madrileño hace unas semanas saltó con un interesante análisis, “A mí me dicen: esto lo ha dicho el PP. Y luego escucho a Aguirre y dice otra distinta. Y mira que a mi ella no me gustaba. Pero habla claro. Cada día me gusta más, oye”.

La muestra es pequeñísima, sin duda, pero es una muestra de lo que se comenta en muchos mentideros de Madrid: nadie en el PSOE o el PSM parece estar en disposición de toser a la Lideresa. La Presidenta. Nadie le hace sombra al otro lado y ni los graves casos de corrupción como la trama Gürtel –de la que se ha autodenominado descubridora- o la polémica de los espías han conseguido despeinarla. Y mucho menos lo va a conseguir la huelga de los trabajadores de Metro de Madrid.

Porque lo que ha ocurrido esta semana en Madrid es lo suficientemente grave como para cuestionar a fondo la gestión de Esperanza Aguirre y su Gobierno. Sí, la huelga ha sido salvaje. Sí, los trabajadores se han pasado por la torera los servicios mínimos y han hecho la vida muy difícil a millones de madrileños, yo incluido. Pero precisamente ese halo de la presidenta, ese carisma y ese control férreo de su imagen, sus acciones y sus declaraciones hacen que los únicos culpables sean los empleados y nadie repare en la causa de la huelga: el incumplimiento del Gobierno de la Comunidad de Madrid del convenio colectivo, haciendo algo ilegal.

No, los empleados del metro no son funcionarios. Esto viene por una decisión política de un Gobierno que es tan responsable de ello como los empleados que se saltan los servicios mínimos y hacen la vida muy difícil a la gente.

Pero parece que esto no le va afectar. El debate en los medios no es ese. El debate en la calle tampoco: los culpables sólo son los que no han llevado los trenes. Poco importa que la huelga estuviera convocada desde hace semanas y Madrid se haya colapsado, sin transporte alternativo o operativos perceptibles para el ciudadano. Nadie acusa a la responsabilidad del gobierno porque Tomás Gómez parece estar de huelga.

En el fragor de la crisis, uno no puede encontrar ni una declaración del líder de la oposición en la web de su partido. Cuando dos millones de madrileños ven directamente afectada su vida diaria, el PSM de Gómez sigue hablando del espionaje en la Comunidad. La búsqueda por apariciones en medios nos da algún resultado aislado y con una posición difícil. Eso sí, el PP no ha escatimado esfuerzos en fijar bien el marco hacia Gómez: “se ha erigido en piquete de la huelga salvaje”. Mientras, la presidenta ha fijado su mensaje en línea a lo que perciben todos los que nos hemos quedado sin medio de transporte: “Los representantes de 7.000 trabajadores no pueden poner en jaque a los madrileños”.

Esa es la clave del éxito de Aguirre. Conecta. Está. Por ello, las encuestas como la que El País publicó con motivo del día de la Comunidad no dejan de mostrar como a poco menos de un año de las elecciones, la alternativa socialista no despega.

Los nervios se notaron cuando los celos del candidato del PSM a batirse en duelo con Aguirre surgieron a cuenta de la relación entre el Gobierno central y el de la Comunidad. Una crisis entre Ferraz y Callao –o sea, entre la ejecutiva federal del PSOE y el PSM- a cuenta de la posición del ministro de Fomento. Según se decía, el entorno de Gómez veía como la inversión del Estado en la Comunidad de Madrid y la aparición junto a Esperanza Aguirre en la foto con el ministro, minaban las posibilidades electorales del PSM.

¿Pero realmente Gómez y el PSM no despegan por este tipo de cosas? ¿O es su postura y su actuación la que falla? El liderazgo y la visión de una alternativa se forjan en momentos como la monumental crisis que ha vivido Madrid esta semana. Las elecciones se ganan a costa de las percepciones que se generan. Y tanto la emitida por Gómez en esta crisis como en la pueril lucha por lo del ministro no son nada halagüeñas para los socialistas. Las elecciones no pueden ganarse cuando el candidato está en huelga.

Foto de El País.

20 Abr

Cosas a tener en cuenta cuando se copia a Obama

Años y años de publicidad nos han dejado con grandes eslóganes en nuestra memoria. Aunque en este post me quiero quedar especialmente con uno muy propio de nuestra cultura publicitaria: busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo. Me quedo con este porque parece que ha sido lo que ha imperado en la decisión de la consejería de educación del gobierno de Esperanza Aguirre al lanzar su nueva campaña de matriculación en los colegios bilingües.

Así, ni cortos ni perezosos, en la Comunidad de Madrid han apostado por buscar, comparar y comprar aquellos buenos ejemplos de marketing en el sector público. Y en ello, el referente es Obama. El presidente norteamericano hizo de su “Yes we can” su grito de guerra. Su eslogan memorable. Resumió en tres palabras el espíritu de su campaña y consiguió con él movilizar a su electorado.

Quizás esa sea la lectura de la consejería: promover las escuelas bilingües a través del espíritu Obama. Pero han olvidado algo esencial. El copy-paste no funciona siempre en política. Laporta ya lo ha intentado presentando una web que se inspira de forma notable en la del presidente, pero que, como la campaña de la Comunidad, no llegan a la altura de la original.

Pero, ¿qué lecciones podemos establecer de la copia a Obama?

  1. Ser coherente. La campaña no es coherente, especialmente por las críticas que han aparecido por el mal uso del inglés. Pero también por la constatación que recurre a la identificación con un líder que no cae especialmente bien a la derecha madrileña. O con el que poco comparte el PP madrileño y la administración que gobierna.
  2. Ser original. Las copias no gustan, y menos si no están bien hechas. Apuntar a los niños al colegio a ritmo de Obama no parece ser la mejor manera de convencer a los madrileños de las virtudes de la educación bilingüe.
  3. Vigilar el gasto. Gastarse 1,8 millones en una campaña que casi copia el eslogan –cambiar el can por el want-, con errores gramaticales, editar un vídeo que recuerda demasiado al de los artistas que apoyaron… es un exceso.
  4. Dejar de lado la frivolidad. En el fondo, desempolvar a Obama para promocionar las matriculaciones no deja de ser una gran frivolidad. Lo próximo podría ser fijarse en la campaña de los laboristas en Reino Unido…
  5. Perder credibilidad por la anécdota. La educación bilingüe, en pleno siglo XXI, es una apuesta por el aprendizaje en una lengua tan básica como el inglés. Es, seguramente, una de las grandes apuestas del gobierno de Aguirre. Dejar que los elementos positivos de ello se los lleve una campaña mal ejecutada, no parece la mejor relación coste-beneficio.

La respuesta a todo ello nos viene de otro gran eslogan de la publicidad: rechace imitaciones.

13 Abr

“Yo destapé la trama Gürtel”

¿Convirtió Esperanza Aguirre a Paco Clavel en Rouco Varela? ¿La presidenta salvó a Rajoy en el accidente de helicóptero? ¿Puso ella de moda los calcetines blancos? ¿Parió a Chuck Norris? Esa ha sido la reacción en la Red a las declaraciones de Aguirre sobre su supuesto papel en destapar la trama de Gürtel. El hashtag #AguirreFacts ha desatado la locura y miles de usuarios han creado curiosas frases siguiendo el modelo de la presidenta.

Hemos reído a carcajadas con esos comentarios. Algunos realmente ingeniosos, otros más incisivos. Pero ha llegado a tal punto que incluso el Twitter de la presidenta ha reproducido algunos de ellos. La política necesita humor y Aguirre muestra su disposición a reírse de sí misma. Pero no todos los ciudadanos son usuarios de Twitter y el caso Gürtel no es, precisamente, para tomárselo a risa.

Más allá de las anécdotas, la realidad es que los antiguos diputados del Partido Popular, hoy en el grupo mixto, en la Asamblea de Madrid, no han renunciado a sus actas de diputados. La realidad es que Bárcenas sigue ostentando el cargo de senador. Y lo que muestran los sumarios del caso es la estrecha relación de la Comunidad de Madrid con la trama de corrupción.

Parece que nos sigue interesando más la anécdota que la lucha contra la corrupción. La ironía de los #AguirreFacts muestra la intención de incidir en una triste realidad y denunciarla, aunque parece que Aguirre le ha dado un envoltorio bien distinto. Y los retweets, divertidos y asombrosos, de la propia Aguirre son una anécdota. Si la presidenta dice tener tanta responsabilidad en el esclarecimiento del caso, debería hacer algo más que dar titulares.

Las hemerotecas están llenas de declaraciones y hechos. De lo que realmente ha pasado de un año a esta parte, cuando Gürtel empezó a golpear al PP. También al PP de Madrid y también al Gobierno de Esperanza Aguirre. No estamos para bromas, por muy divertidas que sean. Corremos el riesgo de aumentar aún más la desafección y el desencanto. Los políticos responsables luchan contra ello, no lo alimentan. No lo retweetean. No, esto no es política 2.0.

12 Abr

El papel de la televisión en la política

La niña de Rajoy, Artur Mas haciendo la gallina, González y Aznar. De los reporteros de CQC a Salvados. El Ala Oeste de la Casa Blanca y la televisión en la cultura política americana. Nixon y Kennedy… la figura del debate. Y en todo ello, el papel de la televisión. Interesante programa de TV3 sobre el papel de la televisión en la política. Os lo recomiendo.

Y tras ver el reportaje… ¿cuál es vuestro programa relacionado con la política favorito?

22 Dic

Nombre propio #9: Esperanza Aguirre

Esperanza_AguirreLa presidenta de la Comunidad de Madrid, o Lideresa como se la suele llamar, repite en esta clasificación. Sigue demostrando que es una de las pocas personas en España que tiene la capacidad de ejercer un fuerte liderazgo y que domina como nadie sus dotes de comunicación. No gustan a todos, pero a quiénes gusta, encandila.

Aguirre ha demostrado ser una superviviente nata. No sólo por su episodio en Bombay que reseñábamos el año pasado en este espacio, sino porque este año ha tenido que hacer frente a lo indecible y ella sigue allí, con sus apoyos casi intactos. Ni la trama Gürtel, ni la crisis o el espionaje en la Comunidad de Madrid la han achantado. Y eso, en política, vale su peso en oro.

Aguirre es sin duda uno de los personajes del año. Y seguramente lo será del siguiente. Es la apuesta más solvente de la oposición popular, la única que realmente puede plantar cara al presidente Zapatero. Eso lo sabe Rajoy y lo sabe el propio presidente. Quizás por ello, no le dejan volar. O quizás por ello, no se atreve a dar aún el salto. Aunque está preparada. Con o sin zapatos planos.

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16 Sep

El teleprompter de Esperanza Aguirre

“El teleprompter ha hecho que la televisión gane en precisión, pero que pierda en emoción”

Con estas palabras resumía uno de los grandes cambios en el mundo de la televisión el veterano periodista Joaquín Arozamena. La verdad es que aunque durante mi infancia el espejo mágico se usara muy poco, sólo tengo consciencia de haber visto siempre un informativo con el/la periodista mirándome directamente a mí. Y quizás porque todos estamos ya muy acostumbrados a las rutinas del medio rey, conviene alertar a nuestros líderes políticos de la necesidad de aparecer en ellos como se merece el lugar.

En España no es habitual el uso de teleprompters en actos o discursos y, mucho menos, en sede parlamentaria. Ayer se desató la polémica en Twitter entre varios parlamentarios madrileños y algunos usuarios sobre el uso de esta herramienta de la presidenta madrileña Esperanza Aguirre en su discurso del estado de la región. Pero pese a las críticas, creo que Aguirre ha sido bien aconsejada.

Es evidente que la audiencia de su discurso (un martes a mediodía) está a años luz de un discurso del estado de la Unión en el país del Tío Sam, pero no por ello está menos justificado el uso del prompter para aparecer siempre mirando a cámara y no mirando a los papeles. Algo a lo que el espectador ya no está acostumbrado.

Orlando Jorge Mera reflexionaba hace un año en su blog sobre los recursos que los políticos tienen para dirigirse a una audiencia, ya sea grande o pequeña. Citaba el caso del presidente Reagan, que usaba unas tarjetas con todos los datos de una intervención y le servían para memorizar su discurso. Las llamadas “cue cards” dejaron paso al teleprompter y a su versión más extendida en Estados Unidos, el llamado “presidential glass”.

Creo en las ventajas de esta máquina para ser más efectivos en un discurso y así lo aconsejaría a cualquier político:
1. Permite aparecer más natural en la cámara, sin forzar gestos o movimientos bruscos al levantar la mirada.
2. Entregaremos el mensaje verbal que queríamos enviar, sin fisuras, errores o lapsus.
3. Podremos concentrarnos en mejorar otros aspectos de la comunicación no verbal, como el tono, la voz, el gesto, la sonrisa…

Aunque para atreverse con el teleprompter hay que ensayar antes. Aparecer natural no es fácil y hacer una buena interpretación de un discurso requiere esfuerzo y dedicación. Para ser un Obama, debemos trabajar.

Por cierto, a Obama también se le criticó mucho una cierta adicción al aparato durante su campaña presidencial. Sus adversarios le atacaban señalando que más allá del prometer, no había nada. No sólo se equivocaban, sino que con sus críticas ponían de relieve sus habilidades comunicativas con y sin el espejo.

En realidad creo que el debate de ayer en Twitter es fruto de un gran desconocimiento de las virtudes del teleprompter en política. ¿Es mejor o peor política Aguirre por usarlo? ¿Es mejor o peor político Zapatero por no usarlo? Los dos pueden ser buenos o malos, lo importante es el discurso y las ideas que haya en él. Y si además de ser buenos discursos los puedes interpretar de un modo mejor, todos nos veremos beneficiados por una comunicación más efectiva. Que no se use en España no significa que sea malo, al contrario, me gustaría ver en la política y fuera de ella más uso de una herramienta como esta.

Sobre su precio –entiendo que mucha gente pueda preguntarse si Aguirre lo compró, lo alquiló o lo cogió prestado- haciendo unas consultas en la Red podemos ver webs en que por 3.000 dólares podemos tener uno de los que usa Obama. O alquilar uno por unos 110€ durante un día. Y para los más atrevidos, montarte tu propio prompter con un portátil e Internet para una presentación en la universidad, en el trabajo o, porque no, en política con esta sencilla aplicación.

Debemos perderle el miedo al teleprompter, sin duda, aunque no olvidemos que lo importante es la base, la sustancia. El discurso de Aguirre no fue mejor por esto, pero seguramente se vio mejor gracias a esto.

28 Jul

Himno a la Esperanza

Cuando digo himno a la Esperanza no me refiero a una de esas odas a la libertad tan decimonónicas, sino a la peculiar versión de la Marcha Real con la que la presidenta de la Comunidad de Madrid nos obsequió ayer.

Aguirre es una amante de dar comidilla para los burladeros, ya sean de la Comunidad, de la prensa o de la Red, y lo hace como pocas personas saben hacerlo en este país. De la presidenta (o lideresa, como algunos la llaman) podemos recordar varias photo-op’s curiosas: vestida de chulapa, ataviada con calcetines ensangrentados, una rebeca con las estrellas de la comunidad en plena tormenta política sobre la crisis de los espías… y ahora el himno.

La escena de ayer mata varios pájaros de un tiro:

  • Por un lado, envía un mensaje claro: no se avergüenza de cantar el himno. No se avergüenza porque no titubea en tararearlo y no se avergüenza porque a española no le gana nadie.
  • En segundo lugar, sigue pareciendo simpática, campechana y llana.
  • Y en tercer lugar, consigue ser la imagen del día, en un tono festivo y de notable jolgorio, el día que tres asesores de su gobierno han sido imputados por el caso de espionaje. Pero el completo día de Aguirre no terminó ahí: tuvo tiempo para llamar a Zapatero “sindicalista retrógrado piquetero”, asegurándose así más cobertura ante las noticias que no le gustaban.

Algunos podrían considerar que lo de Aguirre y el himno fue un descuido. Como al que le pillan desafinando el cumpleaños feliz en un vídeo familiar. O como el que se pone a bailar y cantar con más gallos que algún concursante de “Operación Triunfo” en el salón, mientras llega una visita inesperada. Pero no, créanme, Aguirre sabe lo que hace. No cómo el célebre error del himno que sonó en la Copa Davis de 2003.

Pero ya para rizar el rizo, y como reflexión final, ¿qué opinarán los más puritanos respecto al himno de este país con la interpretación de Aguirre? ¿Seguirá empeñado el COE en buscar una letra para la Marcha Real y terminar con esta repetición de sonidos guturales? ¿Pensarán en adoptar la letra con tintes retrógrados de Paulino Cubero, el parado manchego que ganó el concurso del COE? O ya la máxima, ¿Qué es peor para el himno, que lo silben o que lo descuartice la presidenta a ritmo de chunda chunda?

22 Jun

La resurrección de Rajoy. El óbito de Brown.

“La política es el único lugar donde los muertos resucitan”. Esta frase nos acompañó durante toda la carrera. Su autor, el profesor Pich, de historia. Y parece que la historia vuelve a cumplirse: cuando se celebra un año del congreso que el PP celebró en Valencia, Rajoy está más vivo que nunca.

Creo que se equivocan en Ferraz cuando afirman sin pudor que la victoria del PP en las europeas y la recuperación de la figura de Rajoy les beneficia en vistas a las próximas elecciones generales. La política es de todo menos estable, y suponer ciertas cosas a futuros creyendo que cuando las aguas vuelvan a su cauce todo será como antes es, cuanto menos, osado.

Rajoy ha resucitado. No tiene, al menos formalmente, contestación en sus filas. La alargada sombra de Esperanza Aguirre está ahí, pero Gürtel también. Sí, las urnas la han absuelto, pero el hecho que en los momentos más duros del temporal Aguirre y Rajoy estuvieran unidos nos da algunas pistas de lo que se avecina: una lucha en serio por la presidencia en 2012 (si no es antes).

Rajoy no sólo parece haber puesto paz en su partido, sino que tiene un as guardado en la manga: quizás los españoles absolvamos en las urnas lo que los tribunales puedan llegar a juzgar. Pero no creo que absuelvan al Gobierno si la situación económica no mejora. Esa es la carta a la que jugará Rajoy, y a día de hoy tiene todas las de ganar. Siempre y cuando consiga revertir ciertas percepciones que aún favorecen a Zapatero, tal y como señalaba el informe de Solá que El País publicó en campaña.

Aunque esta naturaleza política de no morir nunca también podría aplicársele a Zapatero, dar por hecho que con Rajoy al frente del PP esto ya está ganado es una temeridad.

El primer ministro británico, sin embargo, parece seguir con un pie en el otro barrio. Situación que también vivía el año pasado a estas alturas. Eso sí, el ya protagonizó su propio domingo de resurrección al liderar la respuesta a la crisis financiera cuando un pato cojo presidía aún Estados Unidos.

El pato cojo, ahora, parece ser él. Su gobierno se disuelve como un azucarcillo en un café. Un amargo café plagado de escándalos de corrupción y alarmantes gastos a cargo del erario público. Brown lo tiene muy difícil para resucitar otra vez, básicamente porque le falta la determinación que Rajoy sí mostró al presentarse al congreso de Valencia.

El laborista ya ha expresado que si por el fuera “lo dejaría mañana mismo”. Su rostro y expresión sólo confirman lo declarado. La pregunta es cuándo y cómo. Y la respuesta será cuando se den las condiciones para que la derrota laborista sea menos vergonzante.

Pich tenía razón: sólo se puede resucitar en política. Quizás la resurrección no suponga volver a disfrutar de lo que antes se tenía. Puede que esa vuelta a la vida sea de una manera no deseada. Hasta puede que sea para mal, pero la resurrección existe.