1 Sep

¿De la pancarta al hashtag?

Con ellos, los usuarios han llegado a crear hilarantes títulos de películas. Han atribuido a políticos como Esperanza Aguirre poderes sobrenaturales o inverosímiles responsabilidades de hechos históricos. Han repasado las tres palabras que se repiten en muchas camas tras hacer el amor. O las tres últimas palabras antes de la muerte. Son los hashtag de Twitter, las etiquetas que, por activa o por pasiva, hemos acabado introduciendo en nuestra manera de participar. Pero, ¿qué pasa cuando la etiqueta pasa a ser una herramienta más de campaña?

Este campo de pruebas para la comunicación política online que son las elecciones catalanas del próximo otoño, están poniendo de manifiesto como los partidos y sus activistas no dudan en usar todos los resquicios y espacios a su alcance para promover sus mensajes. Hashtags incluidos. ¿Cómo los estan usando?

Vayamos por partes. Para los profanos en la plataforma de microblogging, el hashtag es una etiqueta que escribe el usuario cuando va a emitir un mensaje. Se escribe tras este símbolo # y suele resumir el contenido del mismo. Por ejemplo, si estamos comentando sobre un debate, usaríamos #debate. Esa es su principal función. Pero no la única.

De hecho, quizás ese sentido de ordenación de una conversación sea el que se vea con menos asiduidad: aparece en momentos puntuales, como en los actos de partido. Mítines, conferencias, etc. suelen tener asociada una etiqueta y los asistentes al mismo lo usan. Es especialmente útil para seguir en tiempo real y por lo que comentan los usuarios un acto en un momento determinado. El gran ejemplo de ello en la política del día a día la encontramos en el uso del hashtag #parlament durante las sesiones de la cámara catalana.

Otro de los usos, cada vez más extendidos y que pueden generar cierta extenuación en los usuarios, es la utilización del hashtag como un eslógan político más. Cada frase, cada reflexión, se acompaña de la etiqueta. Ésta, puede ser igual que el lema de la propia campaña. Así, la etiqueta pasa de ser un complemento a ser una parte esencial del mensaje. Ejemplos de ese uso lo tenemos en #segueixocreient #elcanvireal o #elcanvi

Llegados a este punto, la reflexión es sobre la efectividad de este tipo de prácticas. Sin duda, los seguidores de un usuario pueden conocer de primera mano el lema… pero si, como suele ser lo habitual, un usuario comparte a más de un seguidor de entre estos activistas, la saturación a la que se le expone puede llegar a expulsarle del objetivo primordial: que conozca nuestra oferta y le podamos convencer.

Sin duda, el hashtag es algo más que una etiqueta cuando se mezcla con política. De hecho, puede ser un punto de lucha entre partidos. Socialistas y convergentes se han visto imbuidos en más de una ocasión en la lucha por llenar el hilo de comentarios de un hashtag con mensajes contrarios al partido en cuestión.

¿Y cuál de estos usos es mejor? ¿Cuál es peor? La respuesta la tendremos en el auténtico objetivo, no ya del hashtag, sino de la presencia online. Puesto que estas etiquetas suelen aparecer porque alguno de los líderes en la Red de los partidos o incluso de los propios perfiles de los partidos; saber si con ello estamos respondiendo al objetivo de la participación es esencial. Si lo que buscamos es más seguidores, afines o no, a quienes convencer; seguramente no sea el camino. Si lo que queremos, en el fondo, es mantener a una tropa con el orgullo bien alto, seguramente sí. Pero si lo que buscamos es convertir todo ello en votos, quizás necesitemos reflexionar sobre ello. De lo que no cabe duda es de que, en Twitter, el propio hashtag es política.

21 Jul

Blanco, el ministro brujo que sabía de comunicación

Muchas personas en este país, especialmente aquellos que se sientan diariamente en una tertulia de las que no escasean en radio y televisión, no acabaron de digerir eso de ver a un ministro sin estudios universitarios al frente de una cartera tan importante como la de Fomento. Las infraestructuras del país en manos de un bachiller al que, para más inri, apodaban brujo, o bruxo de Palas de Rei. No lo acababan de ver. Aunque al cabo de muy poco tiempo, su opinión cambió. ¿Fue cosa de la magia?

En realidad, la única magia que ha aplicado el gallego ha sido entender lo que supone ser ministro. Y actuar como tal. Desde el primer día, se puso el traje de miembro del Consejo de Ministros y no ha cesado en su empeño por ser lo más parecido a la imagen que los españoles esperan de un ministro. Como bien apuntaba Pau Canaleta a las pocas semanas de su nombramiento, Blanco cambió su manera de vestir. Pero también desde ese momento empezó a tejer su propia historia personal.

Pero quizás la parte que algunos podrían considerar magia negra –aunque sólo es entender el valor estratégico de la comunicación- es su dominio del relato. Un relato con un protagonista –el ministro- y un antagonista –los controladores aéreos-. Un relato con episodios –en enero ya tuvo su gran enfrentamiento, cuando les acusó de ser una casta laboral-, una historia que avanza y que ahora llega a su momento clave: la supuesta huelga encubierta en plenas vacaciones.

Y justo en esa situación aparece la magia de la comunicación en estado puro. El farol –o no, ya veremos si llega a cumplirse- de la movilización del ejército para cubrir los puestos de esos controladores que están faltando a su puesto de trabajo y están fastidiando los pocos días de descanso de muchos españoles en un año especialmente gris por la situación económica. Ahí, justo ahí, la gran metáfora del sacrificio del ministro en aras del bien de los ciudadanos que sólo quieren llegar a su destino.

Así se forja un mito. Quizás el gallego se haya inspirado en el presidente Reagan, que en agosto del año 1981 llegó a despedir de forma fulminante a los casi 11.400 controladores aéreos que habían declarado una huelga ilegal.

Blanco aplica además lo que tan bien resume Luntz: no es lo que dices, es lo que la gente oye. O en este caso, no es lo que haces, es lo que la gente ve que haces. Y ante una huelga encubierta cuando todos deseamos ir de viaje durante nuestras vacaciones, nos es muy fácil ponernos en la piel del ministro y apoyarle. Aunque los controladores digan que su propuesta no es viable.

Es curioso porque Blanco comparte ese don por el relato personal con otra de las personalidades que mejor dominan la escena política y de la comunicación, Esperanza Aguirre. La presidenta también sufrió una huelga, aunque su reacción no está en la misma división que la del ministro. Aguirre tiene la suerte de tener una oposición débil y el dominio de la opinión pública que tapó algunos de los aspectos más polémicos de la huelga del Metro de Madrid, como la falta de previsión ante el parón general o la triste realidad que la huelga ha costado más dinero que el recorte que la presidenta proponía.

Quizás el relato tenga un final feliz para Blanco. Como en los cuentos, quizás consiga ser el inquilino de Moncloa –o al menos eso creen muchos-. Pero más allá del resultado, la realidad es que Blanco demuestra tener algo que no todos los ministros y políticos con carreras universitarias tienen: olfato político e inteligencia emocional. El ex ministro Boyer decía hace unas semanas que a este ritmo sólo llegarían al poder ministros analfabetos. Blanco no será universitario pero demuestra estar más que alfabetizado en la gestión de situaciones tensas y difíciles. Algo que no se aprende en muchas aulas. Quizás por ello, hoy ya nadie cuestiona al héroe de la historia.

1 Jul

La huelga de Tomás Gómez

“Pues la Esperanza los tiene muy bien puestos” decía una mujer que debe disfrutar de su jubilación desde hace no más de dos o tres años. “Yo, la verdad, no voté a Mariano en las pasadas elecciones porque quería que le echaran. A ver si subía ésta.” Añadía otra. La tercera mujer que esperaba en el hall de un hotel madrileño hace unas semanas saltó con un interesante análisis, “A mí me dicen: esto lo ha dicho el PP. Y luego escucho a Aguirre y dice otra distinta. Y mira que a mi ella no me gustaba. Pero habla claro. Cada día me gusta más, oye”.

La muestra es pequeñísima, sin duda, pero es una muestra de lo que se comenta en muchos mentideros de Madrid: nadie en el PSOE o el PSM parece estar en disposición de toser a la Lideresa. La Presidenta. Nadie le hace sombra al otro lado y ni los graves casos de corrupción como la trama Gürtel –de la que se ha autodenominado descubridora- o la polémica de los espías han conseguido despeinarla. Y mucho menos lo va a conseguir la huelga de los trabajadores de Metro de Madrid.

Porque lo que ha ocurrido esta semana en Madrid es lo suficientemente grave como para cuestionar a fondo la gestión de Esperanza Aguirre y su Gobierno. Sí, la huelga ha sido salvaje. Sí, los trabajadores se han pasado por la torera los servicios mínimos y han hecho la vida muy difícil a millones de madrileños, yo incluido. Pero precisamente ese halo de la presidenta, ese carisma y ese control férreo de su imagen, sus acciones y sus declaraciones hacen que los únicos culpables sean los empleados y nadie repare en la causa de la huelga: el incumplimiento del Gobierno de la Comunidad de Madrid del convenio colectivo, haciendo algo ilegal.

No, los empleados del metro no son funcionarios. Esto viene por una decisión política de un Gobierno que es tan responsable de ello como los empleados que se saltan los servicios mínimos y hacen la vida muy difícil a la gente.

Pero parece que esto no le va afectar. El debate en los medios no es ese. El debate en la calle tampoco: los culpables sólo son los que no han llevado los trenes. Poco importa que la huelga estuviera convocada desde hace semanas y Madrid se haya colapsado, sin transporte alternativo o operativos perceptibles para el ciudadano. Nadie acusa a la responsabilidad del gobierno porque Tomás Gómez parece estar de huelga.

En el fragor de la crisis, uno no puede encontrar ni una declaración del líder de la oposición en la web de su partido. Cuando dos millones de madrileños ven directamente afectada su vida diaria, el PSM de Gómez sigue hablando del espionaje en la Comunidad. La búsqueda por apariciones en medios nos da algún resultado aislado y con una posición difícil. Eso sí, el PP no ha escatimado esfuerzos en fijar bien el marco hacia Gómez: “se ha erigido en piquete de la huelga salvaje”. Mientras, la presidenta ha fijado su mensaje en línea a lo que perciben todos los que nos hemos quedado sin medio de transporte: “Los representantes de 7.000 trabajadores no pueden poner en jaque a los madrileños”.

Esa es la clave del éxito de Aguirre. Conecta. Está. Por ello, las encuestas como la que El País publicó con motivo del día de la Comunidad no dejan de mostrar como a poco menos de un año de las elecciones, la alternativa socialista no despega.

Los nervios se notaron cuando los celos del candidato del PSM a batirse en duelo con Aguirre surgieron a cuenta de la relación entre el Gobierno central y el de la Comunidad. Una crisis entre Ferraz y Callao –o sea, entre la ejecutiva federal del PSOE y el PSM- a cuenta de la posición del ministro de Fomento. Según se decía, el entorno de Gómez veía como la inversión del Estado en la Comunidad de Madrid y la aparición junto a Esperanza Aguirre en la foto con el ministro, minaban las posibilidades electorales del PSM.

¿Pero realmente Gómez y el PSM no despegan por este tipo de cosas? ¿O es su postura y su actuación la que falla? El liderazgo y la visión de una alternativa se forjan en momentos como la monumental crisis que ha vivido Madrid esta semana. Las elecciones se ganan a costa de las percepciones que se generan. Y tanto la emitida por Gómez en esta crisis como en la pueril lucha por lo del ministro no son nada halagüeñas para los socialistas. Las elecciones no pueden ganarse cuando el candidato está en huelga.

Foto de El País.

21 Jun

La Reina, nueva DirCom de Zarzuela

La realeza se ha dado cita este fin de semana en Estocolmo para asistir a la boda de la última princesa heredera del mundo que aún estaba soltera. Las casas reales han enviado a sus representantes y han disfrutado de los fastos dedicados a la heredera del trono sueco. Y no, ni el menú ni las mesas del convite fueron obra y gracia de Ikea. La Casa de Su Majestad envió, además de a los Príncipes de Asturias y las Infantas a la nueva DirCom de Zarzuela: la Reina.

El Rey no asistió. Generalmente no asiste a los enlaces de príncipes herederos –tal y como hace su prima, la Reina de Inglaterra- pero en este caso concreto, aún pesa la operación a la que fue sometido. Tras su paso por el quirófano y un postoperatorio en Barcelona, el Jefe del Estado volvió hace ya varias semanas al Palacio de la Zarzuela y ya se ha ido incorporando, poco a poco, a su trabajo.

Pese a ese incorporación, el Rey aún está alejado de ciertos actos públicos, como la boda de la heredera sueca. De hecho, varios miembros de la Familia Real han representado al monarca durante este tiempo. Por ejemplo, la Infanta Elena ha asistido en su nombre a la Feria de San Isidro y el Príncipe Felipe fue el anfitrión de la reciente cumbre celebrada en Madrid.

Aunque si una figura destacó en su momento fue el de la Reina. De hecho, meses después de la bomba informativa que supuso su intervención, una cosa queda clara: la Reina Sofía es la auténtica DirCom de la Casa Real.

El papel que jugó en las horas posteriores a la operación del Rey fue determinante para dar credibilidad a lo que decían los médicos. No es que los doctores que tuvieron la vida del Rey en sus manos no sepan hacer bien su trabajo, es que en este país tan dado a las conspiraciones, las opciones rocambolescas y las remotas posibilidades ante lo más probable, la comunicación aséptica de los profesionales no calma al corrillo ni evita el chascarrillo.

Por ello, cuando la Reina rompió el protocolo para acercarse a la prensa y dar tranquilidad sobre el estado de su marido, los que parecían preocupados por la salud del monarca o por una supuesta manipulación a gran escala, respiraron tranquilos. Si la Reina era capaz de hacer aquello, seguro que lo hacía por algo.

Así, los tiempos de los medios y el runrún cambió a partir de ese momento. Tras ello, ayudó mucho que los hijos del Rey fueran llegando escalonadamente al Clínic y no en poco tiempo o de forma precipitada. Cierto es que dos de sus hijos llegaban de vuelos internacionales, pero su tranquilidad sólo reforzaba esa idea que, en el fondo, la intervención no revestía de mayor trascendencia.

Cuando el Rey abandonó el hospital y durante sus breves declaraciones a la prensa, no dudó en sacar pecho por la sanidad pública del país. Algo que los sectores que más admiran al monarca han visto con buenos ojos y han comentado de forma abundante. Otra cosa es la sensación que ha dejado en otros, que son muchos y que lo pasan mal en estos momentos, al ver en las declaraciones del Rey un punto de frivolidad. Podría ser considerado, quizás para algunos como un error.

Pero los humanos, erramos. Tanto, como que aunque la Reina sea la auténtica DirCom de la Casa Real, sus declaraciones no siempre ha ayudado a la institución que representa. Lo que le dijo a la periodista Pilar Urbano a cuenta del matrimonio entre personas del mismo sexo o los problemillas con el Photoshop han sido quebraderos de cabeza para los responsables de comunicación de Zarzuela. Pero ese sábado, la Reina lo bordó. Como dice el Rey, su esposa es una profesional. En algo que se nos escapa al conjunto de los ciudadanos que no sabemos de los entresijos de Palacio, pero ese sábado demostró tener una gran inteligencia emocional para calmar a 44 millones de súbditos.

17 Jun

Zapatero se quedó sin palabras

Los banqueros han huido de sus altos puestos en el templo de nuestra civilización. Ahora podemos restaurar ese templo con las verdades que conocíamos antes de la crisis.

La medida de la restauración está en la medida en que aplicamos los valores sociales más nobles que el simple beneficio monetario.

La felicidad no radica en la mera posesión de dinero, se encuentra en la alegría del logro, en la emoción del esfuerzo creativo.

La recuperación pide, sin embargo, no solo cambios en la ética. Esta nación pide acción, y la pide ahora.

Nuestra tarea principal es poner a la gente a trabajar. Esto no es un problema insoluble si lo enfrentamos con sabiduría y valentía.

La recuperación puede acompañarse, en parte, mediante la contratación directa por el propio gobierno, el tratamiento de esto como si fuera una emergencia de guerra, pero al mismo tiempo, a través de este empleo, el cumplimiento de proyectos muy necesarios para estimular y reorganizar el uso de nuestros recursos.

Puede acompañarse con la actuación sin demora de todos los gobiernos; el nacional, los autonómicos y los locales. La exigencia que recortemos sus costes considerablemente.

Puede acompañarse con la unidad de acción en las medidas de recuperación, a menudo dispersas, antieconómicas y desiguales.

Hay muchas maneras en las que se puede ayudar, pero nunca se puede terminar con la crisis sólo hablando de ello.

Debemos actuar, y actuar con rapidez.

Zapatero no ha anunciado la reforma laboral con palabras parecidas a estas. Tampoco lo hizo cuando anunció las medidas: sus palabras fueron frías. Su discurso pareció el de un médico que anuncia un funesto diagnóstico. Guardando las distancias, como si la cosa no fuera con él.

Esas palabras son del discurso de investidura de Franklin D. Roosevelt, cuando debía enfrentar la durísima crisis económica tras el crack del 29, adaptadas –muy adaptadas, permítanme el juego- y recortadas. Pero muestran la importancia de un líder de elegir bien las palabras.

George Lakoff, que asiste al encuentro internacional de ACOP que empieza hoy en Bilbao, afirmaba ayer en un acto de la Fundación Ideas que “el relato, la narrativa, tiene enlaces directos con la emoción. La emoción se construye con ella”. Y ese es el punto clave. Porque sin entender el poder de las palabras, del discurso y del relato en una situación política, económica y comunicacionalmente difícil como esta, no se puede plantear un escenario de mejora.

Porque la realidad es, ¿para quién habla Zapatero? ¿Lo hace para los ciudadanos? ¿Para sus votantes? ¿Sólo para los mercados financieros? Esa es la pregunta clave, a nivel de comunicación. Con toda la incertidumbre que rodea la situación económica actual es necesario que los líderes hablen claro. Por eso, ¿para quién habla Zapatero?

Esa respuesta, no la tengo. Lo que es, si cabe, más preocupante. Si el lenguaje, las palabras, activan circuitos y emociones en nuestro cerebro –que conducen al voto, pero también nos pueden conducir a la quiebra del sistema-, elegirlas debe ser una prioridad. Tanto como saber a quién y para qué les hablamos.

No es de extrañar que el propio Zapatero aceptara ayer en el Congreso que su propio Gobierno es el que menos ha ayudado a la credibilidad del país. ¿Recuerdan cuando, deliberadamente se optaba por no decir la palabra crisis?

Las palabras no cambian la realidad. Pero si la percepción de lo que ocurre. Sí afectan a la confianza en el líder, en la recuperación y en el país. Y esa batalla, Zapatero la ha perdido. No ha sido consciente de lo que despierta el lenguaje. Lo que generan las palabras. Y se quedó sin ellas.

14 Jun

La política chocolate

Si la política pudiera comerse, debería ser de chocolate. Y no es cuestión de imaginarse el ejercicio del poder como si de la fábrica de Charlie se tratará: la política debería ser de chocolate porque necesitamos algo que nos guste, nos excite y que nos salve de la depresión. Especialmente en un momento como este.

Las propiedades del chocolate (del cacao, vaya) son muy conocidas. De hecho, sus beneficios han sido descubiertos en numerosos estudios y nutricionistas, expertos y médicos de todo el mundo conocen lo que un poco de chocolate puede aportarnos.

Sabemos que es un antioxidante más que probado: dos cucharadas de cacao tienen una dosis de antioxidantes más grande que el encontrado en otros alimentos como el te verde o el vino. De hecho, el punto clave, es que el cacao tiene como su antioxidante principal los flavonoides que ayudan a aumentar el riego sanguíneo hacia el cerebro. Así que si queremos ayudar a comunicar nuestra opción política, ¿por qué no hacerlo con chocolate que nos ayude a pensar? Negro, por supuesto.

La política, de ser un alimento, debería ser chocolate. No sólo porque gusta a grandes y pequeños, por el placer que nos produce comerlo o por ser un alimento prohibido para los que se ponen a dieta. La política debería ser chocolate porque…

… es afrodisíaco. El cacao mejora el estado de ánimo gracias a la serotonina, que produce placer en el cerebro. Por eso se suele decir que la segregación de esta sustancia en la ingesta del chocolate lo hace afrodisíaco y placentero. La política debería producir eso también y la buena comunicación política debería ayudar a ello. Construir una sociedad mejor, ayudar a los ciudadanos, etc. debería ser una fuente de serotonina. Tanto para el político que vota una ley como para el ciudadano que introduce la papeleta en la urna.

… es antidepresivo. El chocolate tiene varias sustancias que producen sustancias en el cerebro que son un potente antidepresivo, como la serotonina –que ya hemos visto sus efectos- o la dopamina. Neurotransmisores que tienen mucha implicación en los estados de ánimo. La política debería actuar en el mismo sentido, más en un momento de crisis y desafección como el actual. Curarnos esta depresión e ilusionarnos. Para ello, necesitamos líderes que nos produzcan estas sustancias con la ilusión y la esperanza, y una buena comunicación política que ponga en valor esas cualidades.

… protege. Los antioxidantes del cacao y otros nutrientes y propiedades protegen nuestra salud. Pese a haber sido condenado por dentistas y nutricionistas durante épocas, sus beneficios son cada vez más conocidos. Más o menos como la política. Pese a ser denostada, criticada y considerada un mal para nuestra sociedad, la verdad es que el ejercicio de la política y la democracia nos protegen. Son la vía para resolver pacíficamente los conflictos y por ello la comunicación debe poner en valor ese servicio a la sociedad.

La política debería saber a chocolate. Deberíamos sentir placer en cada una de las intervenciones de nuestros líderes. Nos debería ayudar a reponernos del bache y a proteger nuestro sistema democrático como si fuera nuestro sistema inmunológico. Sí, la política debería ser chocolate. Pero seguro que, a día de hoy, os recuerda a otro alimento. ¿A cuál?

Foto de eisenrah

2 Jun

Colega, ¿dónde está mi Twitter?

Si algo podemos afirmar con rotundidad en esto de Internet, es que cambia a la velocidad del rayo. Está en constante evolución y cada día puede ser, en sí mismo, un nuevo reto. Es, de hecho, la rapidez en su evolución la que nos pone de frente a nuevas situaciones a las que dar una salida. Y el último ejemplo nos llega de la identidad digital del gobierno británico.

Lo vimos con Obama: ¿cómo debía mostrarse el cambio de administración en la Red? ¿Cómo debía materializarse ese cambio en la identidad digital de la Casa Blanca? Su modo de hacerlo fue, en sí mismo, noticia. Mientras juraba el cargo, la web de la Casa Blanca se renovó completamente y se añadieron nuevas secciones, como el blog de la mansión más famosa del mundo. Desde el minuto uno de la presidencia, Obama contaba con todas sus herramientas 2.0 en perfecto estado de revista.

En ello, el tiempo jugó un papel esencial. No es lo mismo tener casi tres meses para preparar la transición a cambiar el inquilino del 10 de Downing Street en menos de una semana. Así, la administración Brown siguió actualizando algunos de sus canales, como Twitter, hasta el mismo día 11 de mayo. Ya con Cameron como Primer Ministro, se empezaron a producir cambios, aunque se produjo un silencio (permítanme la broma, administrativo) hasta el 19 de mayo en algunos espacios como el mismo Twitter.

La web del Número 10 cambió entre el día 11 y 12 de mayo, así como los perfiles en YouTube y Flickr –que han pasado a tener el mismo nombre para facilitarle las cosas al usuario-. Decisiones que han desconcertado a algunos usuarios –el propio Twitter ha mantenido usuarios pero también ha cambiado el nombre-, pero que parecen necesarias para mostrar una nueva era.

En esa nueva era también habrá espacio para los vídeos que han hecho famoso a David Cameron. Webcameron, como es conocido, está determinado a mantener el contacto con los ciudadanos a través de los vídeos online. Un pequeño gran cambio como el introducido por Obama con sus discrusos semanales, que pasaron de ser radiados a aparecer también en la Red.

Estos ejemplos no son frivolidades: en Reino Unido tienen suerte de contar con un equipo online formado por cinco funcionarios que no cambian pese al nuevo gobierno. Y es una suerte porque, a estas alturas del partido, no son pocas las administraciones que han abierto sus espacios en la Red y están configurando su identidad digital. Espacios que, por su facilidad de uso, nacen como setas… pero que no siempre cuentan con un procedimiento claro para el día que llegué otro al despacho a conversar.

¿Están preparadas las administraciones para ello? ¿Qué pasará con @desdelamoncloa tras las elecciones? ¿Los canales de la Generalitat de Catalunya en Twitter, serán cedidos amablemente al nuevo gobierno? ¿Están previstos estos cambios en nuestras normas? Quizás, en los próximos meses oiremos mucho eso de “Colega, ¿dónde está mi Twitter?”

26 May

No les pagamos para esto

Podemos diseñar estrategias de comunicación eficientes. Dar con mensajes. Explicar bien las cosas. O podemos hacer justo lo contrario y convertir el hemiciclo en un ruedo y dejar que los ciudadanos sigan creyendo que la política no sirve para nada.

No. No les pagamos para esto.

23 Abr

Los libros de comunicación imprescindibles

Hoy es un día revolucionario: los libros toman las calles y plantan sus barricadas en forma de paradita. La cultura toma las calles y, al menos en Catalunya, todo huele a rosas. Sant Jordi es uno de los días más bonitos del año, aunque con él también llegan esas típicas preguntas de “¿Qué libro regalo?” “¿Qué libro me compro?”…

Para dar algunas ideas, presentamos hoy una lista colaborativa de los libros imprescindibles en comunicación política y online. Políticos, asesores y consultores nos recomiendan sus particulares obras imprescindibles:

  • “Micropolítica” de Antoni Gutierrez-Rubi. “Convierte algo tan áspero como la comunicación pública en un ejercicio de defensa de la belleza. Comunicar en política tambien puede ser sencillo, breve y bello.” César Calderón, asesor de comunicación.
  • “Comunicación y poder” de Manuel Castells. “El profesor Castells, eminencia mundial y catedrático de sociología en la UOC, explora en este libro las nuevas relaciones entre el poder y la comunicación, poniendo atención a los cambios del nuevo entorno comunicativo surgido con Internet y los dispositivos móviles y analizando procesos políticos y movimientos sociales que han marcado el mundo contemporáneo. Un buen libro para entender el mundo-red en que vivimos.” Ernest Benach, president del Parlament de Catalunya.
  • “Comunicación y poder” de Manuel Castells. “Un único y sintético pero vital motivo es el que hace de este libro una lectura obligada para todos aquellos que vivan en, de o para la Red. Con las mismas palabras del autor … “si no conocemos las formas de poder en la sociedad red, no podremos neutralizar el ejercicio injusto de dicho poder; y si no sabemos exactamente quienes tienen el poder y dónde encontrarlos, no podremos desafiar su oculta pero decisiva dominación”” Guillem López-Bonafont, asesor de comunicación.
  • “El arte de la prudencia” de Baltasar Gracián. “Pese a su edad, un buen tratado por su enfoque práctico de plena vigencia sobre cómo triunfar en un mundo competitivo y hostil. Son trescientos aforismo comentados de normas, instrucciones y explicaciones de la conducta humana que todo candidato o político debiera tener presente en su acción política”. Ignacio Martín Granados, director del Gabinete de Alcaldía del Ayuntamiento de Segovia
  • “L’immagine del leader. Quanto conta per gli elettori?”, de Mauro Barisione.“¿Es necesario un candidato carismático y buen comunicador para ganar unas elecciones? ¿La imagen hace verdaderamente la diferencia? Este interesante libro recorre, a través de grandes políticos de ayer y de hoy, las cualidades personales y estrategias de comunicación que convierten una buena proyección de la imagen pública en la clave para una victoria en las urnas.” Yuri Morejón, asesor de comunicación.
  • “El sol, el genoma e internet. Las tres cosas que revolucionarán el siglo XXI: la energía solar, la ingeniería genética y la comunicación mundial.” de Freeman J. Dyson. “El libro plantea cuáles son los retos y oportunidades más importantes que tendremos como sociedad durante el actual siglo. Dyson trata el fenómeno de la comunicación global (el libro es del año 2000 y habla sólo de la World Wide Web y no de redes sociales) como fenómeno que alterará nuestra forma de relacionarnos, de trabajar y de crear, y lo hace con su estilo ameno y, alguna vez, desordenado. El libro también explica la importancia que él cree tendrán las energías renovables, el mapa del genoma humano, la exploración del espacio y la inteligencia artificial. Más que un libro es una recopilación de conferencias y artículos divulgados por Dyson a finales de los años 90 del siglo pasado, pero que siguen teniendo una vigencia propia de un hombre de su talento.” Ignasi Llorente, secretario de imagen y comunicación de ERC.
  • “El nuevo príncipe” de Dick Morris. “Campaña electoral permanente, formas de idealismo, nueva agenda política… Morris prueba de explicar cómo debe comportarse el nuevo príncipe de Maquiavelo, actualizado al siglo XXI”. Xavier Peytibí, asesor de comunicación.
  • “Señales honestas: el lenguaje que gobierna el mundo” de Alex Pentland. “La comunicación pasa por acercarse al individuo y mirarle a los ojos; en este libro el profesor Pentland vuelve a lo básico, a la persona, a las emociones y a lo que nos motiva a hacer las cosas… para acercanos a la inteligencia en red más genuina, a la ciencia de las redes.” Millán Berzosa, DirCom y Community Manager de Ideas4All.
  • “Lo real” de Belén Gopegui. “Trata de cómo la gestión de la información y de la comunicación genera poder. Y de qué peligroso puede ser éste y el camino que lleva hasta él.” Juan Pedro Molina Cañabate, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid.
  • “White House Ghosts” de Robert Schlesinger. “Ahora que aún tenemos en cartelera la interesantísima The Ghost Writer, última película de Roman Polanski, con Pierce Brosnan haciendo de ex primer ministro británico (muy Blair) y con Ewan McGregor haciendo de “negro”, recomiendo recuperar este libro publicado hace cosa de un año, que es un retrato muy atractivo del nacimiento, consolidación y explosión de la figura de los speechwriters (escritores de discursos) de la Casa Blanca. Habitantes del Ala Oeste antes incluso de que este existiera!”. Toni Aira, profesor de la UOC.
  • “The Art of Community. Building the New Age of Participation” de Jono Bacon. “El Community Manager de Ubuntu, la mayor distribución del sistema operativo Linux, nos ofrece las claves sobre como construir una comunidad éxitosa usando los ejemplos de una de las comunidades más grandes de la red: la de los desarrolladores, traductores, testeadores y demás participantes del proyecto Ubuntu. La verdad es que este libro nos ha encantado no sólo porque su enfoque es eminentemente práctico (y, por cierto, está muy bien escrito) sino porque los casos usados son bastante divertidos y realmente se aprende mucho sobre comunidades online gracias a él. Por cierto, para complementar la parte teórica de este tema nos ha gustado mucho Conectados de Nicholas A. Christakis, sociólogo y médico, y James H. Fowler, profesor de Ciencias Políticas, publicado por Taurus.” Alberto Vicente y Silvano Gozzer, editores de Anatomía de la Edición, uno de los blogs más influyentes en la edición española.
  • “Moon Shoots for Management” de Gary Hamel. “Mi propuesta viene en forma de artículo extenso. Lo escribió en 2008 uno de los profesores que ayudó a orientar el management del siglo XX, y que en éste habla de la Gestión 2.0 y sus implicaciones. No tiene desperdicio”. Adolfo Corujo, director senior de comunicación online en LLORENTE & CUENCA.
  • “Ser Digital” de Nicholas Negroponte. “A pesar de tener mas de 10 años (1995), continúa estando de plena actualidad. La evolución de la digitalización a través de los tiempos, la predicción del futuro y la transición de un mundo de átomos (material) hacia un mundo de bits (información), hacen de “Ser Digital” un libro esencial para cualquier persona interesada en la Web 2.0″. Cristina Cifuentes, vicepresidenta de la Asamblea de Madrid.
  • “Divertirse hasta morir ” de Neil Postman. “Un análisis imprescindible para entender la sociedad del entretenimiento y el lenguaje que debe utilizar la política en esta sociedad mediática.” Pau Canaleta, asesor de comunicación y director del CCAII.
  • “La herencia del olvido” de Reyes Mate. “No es un libro de comunicación … habla de la razón compasiva, de la razón comprensiva del sufrimiento … pero lo encuentro pertinente, mucho, para abordar los retos de la comunicación actual. Me hace pensar -y trabajo- en la idea de una comunicación que no sólo busque la relación o la seducción (el convencimiento), sino la comprensión del otro. Una comunicación basada no sólo en el diálogo, sino en la escucha comprensiva, en la escucha que nos hace poner en la piel de los demás, en la comunicación que comprende.” Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación.
  • “Los discursos del poder, palabras que cambiaron el curso der la historia” con introducción de Sabino Fernandez Campo. “No es un libro de o sobre comunicación política, es comunicación política en estado puro… y contrastada. Los mejores asesores son los clásicos.” Marc Rius, director general de Participación Ciudadana de la Generalitat de Catalunya.
  • “La política y el arte de actuar” de Arthur Miller. “¡Porque sigo creyendo en la política!” Jaume Collboni, jefe de campaña del PSC.
  • “Palabras que cambiaron el mundo. 50 discursos que han hecho historia”, de varios autores. “El prólogo del libro que recomiendo comienza con la siguiente frase: “Un gran discurso no sólo refleja la verdad de una época; también puede reflejar una gran mentira”. Y esa es la grandeza de este libro. En él no solamente se recogen los grandes discursos de la historia por todos conocidos sino también las palabras de líderes miserables, mentirosos y perversos. Un libro para comprobar que la retórica nada tiene que ver con los valores y por lo tanto conocer de la retórica su valor.” Francisco Polo, emprendedor social.
  • “1984″ de George Orwell. “Un clásico. Pero de un extraordinario valor. La ciencia ficción se mezcla con la política. Con la teoría política y con la práctica también. Con el lenguaje, con la comunicación. El mundo que dibuja Orwell nos lleva a la reflexión sobre el valor de la libertad y la amenaza del miedo. Nos alerta de la importancia del lenguaje y del control del relato. Una pieza imprescindible en la mesa de toda persona preocupada por la comunicación.” Albert Medrán.

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18 Mar

Guardiola nos cuenta su secreto

La comunicación es gestión de expectativas. En todos los sentidos. En todos los ámbitos. Desde las expectativas generadas por la elección de Obama y la dificultad de contentar a todos a lo que ocurre en la Champions. Dar una salida efectiva a esas expectativas, no es fácil. No es fácil dar con el tono, con la forma adecuada de generar optimismo, sensatez y seguridad al mismo tiempo. Aunque la experiencia de Guardiola pueda darnos algunas claves.

No lo han tenido fácil. No lo tienen fácil. Obama prometió un cambio en Estados Unidos y llegó a hacer lo que nadie creía posible: ganar las elecciones. Guardiola no prometió nada, pero consiguió lo que nadie esperaba: ganar seis de las seis competiciones en las que participaba el Barça el año pasado. Pero tras ello, entran en juego las expectativas.

Al presidente norteamericano se le ha exigido mucho y está sufriendo en sus carnes la dificultad de hacer realidad sus promesas. Pese a ello –y aunque la visión general de la prensa sea negativa- sigue teniendo más apoyos que detractores. Seguramente por la ausencia de un liderazgo opositor, pero mucho tiene que ver su proximidad, el cambio de lenguaje y formas y el balance en positivo de su gestión de las emociones.

Guardiola tampoco lo tiene fácil. Tras los éxitos de la temporada pasada, casi se le obliga a repetir los éxitos conseguidos. Por lo pronto, la eliminación en la Copa del Rey no lo hará posible, pero en Champions y en Liga se trabaja en la buena dirección. Y ahí la clave de Guardiola es su constancia y la gestión de esas expectativas. Ni las burdas acusaciones de la trinchera digital terrestre y otros medios deportivos sobre el Villarato ni las presiones de los árbitros pueden con su cometido: centrar al equipo. Gestionar a personas. Motivar a un equipo que no termina en el campo.

Tengo mis dudas de si una eliminación en la Champions podría provocar la abrupta respuesta de los medios más merengues a la eliminación del Real Madrid de Florentino y Cristiano Ronaldo la semana pasada. En ese sentido, la gestión de las expectativas marca la diferencia. Mientras que los del Bernabéu hicieron gala de la prepotencia característica de la época Florentino, en Barcelona Guardiola ponía a todos en su sitio. Lo importante era el partido. Con concentración y humildad. Algo muy catalán: no dir blat fins que és al sac i ben lligat. No se equivocaba el anuncio que Damm dedicó al técnico: la clave de Guardiola es el trabajo bien hecho. Ese es su secreto

El éxito ya es para Guardiola. Pase lo que pase. Nunca en Can Barça los culés nos habíamos sentidos tan orgullosos del equipo. Aunque no gane. El trabajo bien hecho se recompensa. El esfuerzo se premia. Y esa fórmula es la clave del éxito, seas Obama, Guardiola o tu mismo en tu día a día.