La comunicación no es coerción
Echar una bronca es contraproducente. Ya lo comentaba Borja Vilaseca en un artÃculo homónimo en El PaÃs. El liderazgo actual no puede construirse en base a la bronca, pues mina la credibilidad del que da la reprimenda y, seguramente, no consiga su objetivo. Pero, ¿qué pasa cuando una bronca se emite por televisión?
Quizás esta pregunta rondaba la cabeza del director de comunicación del Ministerio de Trabajo, Manel Fran i Trenchs, antes de dirigirse asà a un periodista:
Si echar una bronca es contraproducente, hacerlo ante una cámara, más. Y que el vÃdeo esté en YouTube, más todavÃa. Sobre lo que hemos visto podremos discutir muchas cosas: que el periodista no hiciera las preguntas por el cauce pactado (si es que hay tal pacto), que Fran deberÃa haberse callado y elevar la queja al medio que este periodista representa… podrÃamos seguir, pero de poco nos servirÃa ahora.
Lo importante es aprender la lección: nunca protagonices una bronca asà con una cámara delante. Nunca. No ya por el daño que le vas a hacer a la institución a la que representas, no ya porque dañas la credibilidad de tu ministro, sino por ti.
La norma de oro del Director de Comunicación es el respeto. Hacia tus colaboradores, hacia los medios, hoy en dÃa, hacia los usuarios de Internet… saltársela tiene efectos muy negativos.
Casi siempre el papel de un Director de Comunicación se queda en la sombra. Teje, trabaja, se esfuerza para conseguir los objetivos de comunicación. Que te pillen con algo asà no es bueno, porque en realidad deberÃamos tener muy interiorizado que la bronca no es buena. Nunca.


