20 Jul

¿Seguirá Aznar los pasos de Take That?

Take That fue un éxito de ventas en los 90. La primera de las boybands de la década que se ganaron el corazón de millones de fans a lo largo de esa década y durante los primeros años del siglo XXI. Lo del grupo de Manchester fue una auténtica locura. Tanto, que su separación no dejó de tener tintes traumáticos para muchas adolescentes. La noticia de la vuelta a la banda, 15 años después, de Robbie Williams no ha pasado inadvertida. Tras rumores se ha consumado. ¿Podría darse algún caso similar en la política española?

Puede parecer extraño, pero la propia historia del grupo puede parecerse a la de un grupo excepcional de políticos que unió a la derecha española tras el franquismo. No es que Aznar tenga dotes de cantante, pero su liderazgo al frente del PP en los 90 puede asimilarse a los Take That. Consiguieron todo lo que se propusieron y se diluyeron sin alzar la voz. Aznar anunció que se iba como Williams lo hizo en 1995.

Tanto los Take That como el PP de Aznar dejaron a millones de huérfanos. Millones de españoles que siguen pensando que nadie volverá a dirigir el partido y el país como José María Aznar. Quizás por ello, ante las cíclicas crisis del partido, no se han dejado de sentir voces que, o bien reclamaban la vuelta del líder o abiertamente pedían que el de Valladolid volviera a la escena política.

La realidad es que las carreras en solitario de Williams y Aznar han sido exitosas. El primero, recorrió medio mundo con sus álbumes en solitario. Una de las figuras más importantes del pop británico de los últimos años. Aznar, en cambio, es un conferenciante habitual al otro lado del Atlántico, ha escrito varios libros y sigue siendo una pieza fundamental de la derecha española. El primero ya ha anunciado su vuelta a los ruedos. Aznar, no parece estar por la labor.

Pero ese espíritu de volver al grupo –los Take That se unieron de nuevo en 2006- parece que no está muerto en el PP. Viejos miembros de la banda piden turno para volver a tocar. Es el caso del ex vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, que está haciendo lo imposible por ser el candidato del PP en Asturias. El partido se ha rebelado contra ello, pero las maniobras ahí están. A la espera de que el garante del grupo, Mariano Rajoy -que aguanta pese a Gürteles, espionajes o envites de la Lideresa- se manifieste.

La marcha de Aznar, vinculada a la promesa de no estar más de dos mandatos en el cargo, tuvo mucho de esa marcha de Williams justo cuando estaban saboreando las mieles del éxito. Y seguro que en más de una ocasión el ex presidente haya pensado que su decisión fue un error. Pero seguro que la nostalgia no sería el principal motivo de su vuelta.

Por el momento, el retorno no parece estar sobre la mesa o su proyecto personal. Pero, si Take That ha vuelto a unirse tras tantos años, ¿seguiría siendo algo descabellado creer que Aznar, ahora con abdominales marcadas, pudiera volver a la política?

11 Jul

¿Quién da respuestas a Catalunya?

Políticos y ciudadanos. Instituciones, asociaciones, Gobierno, oposición. Partidos y sindicatos. Catalanes que se sienten únicamente catalanes. Catalanes que se sienten españoles y que hoy apoyarán a la selección. Empresarios y trabajadores. Senyeres y esteladas. Presidentes y ex-presidentes. Cantantes, artistas, abogados, filósofos. Independentistas y federalistas –si es que queda alguno- y los que sólo quieren algo más de autonomía. Del Barça, del Madrid y del Espanyol. De los que leen el Marca y de los que leen el Sport. De los que hablan catalán en casa y los que hablan castellano. Inmigrantes de antes y de ahora. Más de un millón de catalanes que colapsaron Barcelona para mostrar su disconformidad por la sentencia del Tribunal Constitucional.

Un cuerpo tan plural como la sociedad catalana. Esa es la manifestación que viví yo. Histórica y con un marcado tono independentista. De hecho, eso es lo que la hace histórica. Pero tras ella, me asaltan algunas preguntas para las que no tengo respuesta.

Y ahora, ¿qué? Un sábado de julio, en época de playa, sol y rebajas, miles (56.000 para El País, 1.100.000 para la Guardia Urbana y 1.500.000 para los organizadores) de catalanes se han echado a las calles. Han protestado por la sentencia, han pedido la independencia o han pedido la integridad del Estatut. Bien. Pero ahora, ¿cuál es el siguiente paso?

¿Está Catalunya más cerca de la independencia? A juzgar por lo vivido en la manifestación, sí. Si echamos mano de encuestas, estudios demoscópicos, las banderas españolas en balcones o las celebraciones por la Selección, no. Catalunya es un país muy complejo y, como hemos visto muy plural. Aunque esto no nos responde la pregunta…

¿Las urnas responderán a la manifestación de ayer? Tengo la sensación que tras la sentencia y la manifestación, la campaña electoral ya está más que en marcha. El episodio de la pancarta y las discusiones dialécticas van en esa dirección. También las declaraciones de los líderes durante la jornada de protesta. Pero, ¿qué reflejo tendrá todo esto en votos?

¿Fue una manifestación independentista? Formalmente no. Por la pluralidad de la gente que asistió, seguramente no. Por la visibilidad de las banderas, los gritos y los comentarios en los corrillos, sí. ¿El independentismo ha perdido sus complejos o es que los últimos años han sido decisivos para que cada vez más gente con perfil más distinto –como el vídeo que abre este post- se sumen al independentismo?

¿Es un antes y un después? ¿Realmente es un punto de inflexión? ¿Cómo puede canalizarse lo dicho y lo vivido a nivel político? ¿Una nueva reforma de l’Estatut? ¿Una reforma de la Constitución? ¿Un nuevo pacto político? ¿Una declaración de independencia unilateral?

¿Es un éxito o un fracaso? No sólo por el baile de cifras, también por las consecuencias que puedan o no derivarse.

Escolta, Espanya? Vivo en Madrid y estas dos semanas desde la comunicación del fallo a la manifestación se han vivido con absoluta indiferencia. De hecho, muchos informativos dejan a la mayor manifestación independentista de la historia de España en un lugar más que secundario. ¿Va a escuchar alguien lo que ocurrió ayer en Barcelona?

4 Jul

Cosas que no sabías de la bandera de Estados Unidos

Seguramente, no existe símbolo en el mundo que levante más odios y pasiones al mismo tiempo. Mientras en algunas partes del globo se quema y pisotea, en otras los jóvenes lo llevan bordado en grandes dimensiones en su jersey. En unas simboliza los excesos del imperio, en otras su sola presencia es símbolo de libertad. Para unos, opresión. Para otros, democracia. Hoy los estadounidenses celebran su independencia y su bandera es el invitado de honor al convite. ¿Quieres saber más sobre uno de los símbolos más reconocidos globalmente?

Todo tiene su orden

Como en todas las banderas y símbolos nacionales, todo tiene su sentido y su por qué. Las estrellas y las bandas deben estar en su sitio, con su color y ocupando su espacio. Hasta aquí nada nuevo. Pero, ¿sabías que las bandas horizontales siempre son 13 que representan a las colonias originales que se independizaron del rey inglés? Siempre empiezan y terminan en rojo y se combinan con el blanco formando esas 13 alegorías. ¿Y sabías que en el recuadro superior, siempre con fondo azul, se representa el número de estados de la Unión? Hoy existen 55 estrellas de cinco puntas organizadas en franjas de 6 y 5 estrellas, pero en el pasado esas “constelaciones” –una idea que gustaba mucho a los padres de la Unión- variaron desde las 13 originales en un círculo a las 15 o las 48.

Un origen incierto

Una de las líneas de investigación más plausibles unen las armas de la familia de George Washington (con bandas y estrellas en rojo y blanco) con el diseño de la bandera. Y a partir de ahí empiezan las discusiones sobre el origen de la Old Glory. Según algunas leyendas, Betsy Ross podría haber confeccionado la primera bandera tras unos esbozos del mismo Washington. Otras leyendas apuntan a que era un diseño de un emblema familiar y otros que quién lo esbozó fue Francis Hopkninson, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia.

La bandera actual la hizo un estudiante

Con la última incorporación de Alaska y Hawaii el presidente Eisenhower recibió varios bocetos para la nueva bandera. Una de esas propuestas era de un estudiante de 17 años llamado Robert G. Heft. El proyecto escolar –en el que obtuvo una nota de B- que luego fue reconsiderada- fue finalmente elegido y adoptado con una proclamación presidencial.

Quemar la bandera no es delito

Es un tema recurrente en películas y series políticas americanas: la bandera americana puede quemarse porque no hay legislación sobre las penas por quemar el símbolo nacional. El debate está entre la libertad de expresión que se ejerce al quemar la bandera y está en tensión con el deber de honrar y respetar a los símbolos nacionales.

La bandera crea estilo

Varios países de Asia imitaron el diseño de la bandera norteamericana en sus estados, como Malasia. Es un símbolo potente de democracia y esos países querían enmarcar sus independencias en ese aspecto.

Si no es pura, se quema

Si una bandera está muy deteriorada, no puede servir como símbolo nacional. Si está rota y sucia y no puede ser reparada, debe destruirse de la forma más honrosa posible. Eso también pasa cuando toca, por ejemplo, el suelo. Por ello, se organizan de vez en cuando ceremonias de quema de banderas que ya no sirven.

En las escuelas se jura fidelidad

Es una ceremonia típica de las escuelas. Muchos extranjeros que han visitado el país con intercambios escolares han podido vivir en primera persona esa ceremonia basada en una fórmula muy concreta: I pledge allegiance to the flag of the United States of America, and to the republic for which it stands, one nation under God, indivisible, with liberty and justice for all.

Es un referente para el diseño

Finalmente, la bandera americana es un referente para diseñadores, publicistas, empresas… Marcas como Ralph Lauren la han hecho suya. No hay campaña política en Estados Unidos que no recurra a sus colores. El poder del símbolo llega a muchos sectores, países y grupos de población. Desde cojines con una gran bandera americana a ropa…

¡Ah! ¡Feliz 4 de julio!

Curiosidades extraídas de Wikipedia

Foto de jwowens

11 Jun

Más que unas elecciones

El Barça es más que un Club. Algunos lectores merengues lo pondrán quizás en duda, pero es más que un Club. Quizás por ello, las elecciones a la presidencia del Club que se celebraran este domingo son algo más que unas elecciones a un club deportivo.

Algo más que unas elecciones. Más parecidas a la política pero con menos buenas formas que en la política. Debe ser el efecto del cuerpo a cuerpo de los deportistas que defienden la camiseta en el terreno de juego.

Pero ¿qué han dado de sí estas semanas de campaña? ¿Qué quedará de estos cuatro candidatos?

Sandro Rosell, el cambio tranquilo

Sandro Rosell lleva años preparando esta campaña. Y se nota. Quizás por ello, la campaña no se presenta como uno sino como un equipo. El lema “Tots som el Barça” es el ejemplo del objetivo: unir al Barcelonismo tras unos años deportivamente excelentes e institucionalmente turbulentos. Por ello, en la cartelería el centro es el Club y no el candidato.

Otro de los detalles importantes: su número de socio. El modo de decir a los socios y socias que él es uno más y que su presidencia quiere ser un primus inter pares. Coherente con el discurso realizado y las propuestas presentadas, como el Barça 2.0 que quiere democratizar el Club.

Con un tono positivo y propositivo ha hecho frente a los ataques de sus contrincantes. Se han sembrado dudas, pero su serenidad y su coherencia en el mensaje han sido sus grandes aliados. Además de un gran equipo engrasado.

Jaume Ferrer, la obsesión por el crédito

Jaume Ferrer es el único candidato que ha estado con Laporta a lo largo de su mandato, y aunque recientemente fue objeto del espionaje por parte de su propia junta, ha sido un firme defensor de la gestión de la junta saliente. En ese sentido, ha hecho de la continuidad su obsesión.

Es casi el único mensaje de campaña –acertado, sin duda, es el principal valor- pero en eso ha quedado: el único. Y en un marco de elevada competición en las proposiciones, no deja de ser paradigmático.

Su lema, “Per seguir guanyant” es la materialización de esa obsesión. Y el punto simpático, sus vídeos. Aunque otros que parecían proceder de su entorno, con cortes descontextualizados, dejaban la simpatía de lado.

Marc Ingla, un lobo con piel de cordero

Marc Ingla ha intentado poner en valor su equipo. No el equipo, su equipo. Un tándem atractivo formado por otros miembros de la junta de Laporta como Godall o Soriano, pero centrado en Ingla. Menos conocido que otros candidatos, pero que su imagen afable le hizo ganar enteros.

El problema llegó en la campaña. Y especialmente en los debates. La supuesta candidez se tornó en una pose violenta, especialmente contra Rosell, que restó apoyos –al menos de la opinión pública y publicada… el resultado, el domingo-.

Ha corrido el riesgo de dejar esa impresión en el electorado blaugrana. Por ello la intentó solucionar a lo largo de los debates, pero la pregunta es ¿le habrá costado eso desconectar del culé?

Agustí Benedito, le llaman Obama pero se parece a Clegg

Fue la sorpresa de las elecciones al conseguir las firmas y entrar en la lucha final. Y eso le ha conferido todo lo bueno de ser el outsider. Y lo ha sabido aprovechar.

En los últimos días se ha extendido la idea de que Benedito es diferente. Hasta el punto que hay quien no ha dudado en llamarlo el Obama culé. Pero según las encuestas, también parece que puede terminar emulando a Clegg y no al presidente americano.

A Clegg porque como el viceprimer ministro británico, sorprendió en los debates. Y lo aprovechó. Pero los resultados reales le devolvieron a la realidad. La respuesta el domingo.

La respuesta, el domingo.

6 Jun

“Esta señora es una guarra y una puerca”

Estamos demasiado acostumbrados al insulto por el insulto. A que en la política todo valga. Y a que determinados medios de comunicación, amparados en el derecho a la libertad de expresión, hagan de la descalificación su materia prima. Y no, por ese camino no.

El célebre programa de Interecomía “El Gato al Agua” recogió los insultos más denigrantes y soeces a una consejera. A un cargo público. Pero, sobretodo, a una persona. Eduardo García Serrano se quedó a gusto al insultar con una total ausencia de vergüenza a la consejera de Sanidad del gobierno catalán, Marina Geli. Zorra, guarra y puerca fueron los apelativos.

Un ejemplo de lo que se cuece en lo que muy acertadamente Antoni Gutiérrez-Rubí calificó como la Trinchera Digital Terrestre: ese espacio a la opinión que ha abierto la TDT en nuestro país. El lugar para que las opiniones más ultras se conviertan en dogmas. El espacio para que lo que dicen cuatro exacerbados entre en la agenda mediática y política.

Y así nos va. Es una vergüenza que puedan hacerse esos apelativos con total impunidad. Es deleznable y vomitivo. Ahora es el turno de Geli, pero también amparados en el derecho a la libertad de expresión esa cadena desprecia a colectivos de forma sistemática. Desprecio e insulto como arma, supuestamente, informativa.

Exigimos responsabilidad a nuestros políticos. Especialmente en tiempos de crisis. Pero también debemos exigirla a los medios. A los que deben escrutar la tarea de los políticos. Y no, así no se hace.

Tristeza, vergüenza y asco, profundo asco, es lo que siente uno al escuchar esas declaraciones. Les exigiría una disculpa, pero, ¿para qué, si ellos están por encima de todo?

4 Jun

¿Adiós, España?

¿Dónde estás España, dónde que no te veo?
¿No oyes mi voz atronadora?
¿No comprendes esta lengua que entre peligros te habla?
¿A tus hijos no sabes ya entender?
¡Adiós, España!

Citando a Joan Maragall empieza el reportaje que ha emitido TV3 on que ofrece las visions de otras naciones sin Estado, como Catalunya, en su camino hacia la independencia.

Os dejo aquí el reportaje:

31 May

Las 20 mejores películas políticas

A mí me gusta el cine político. Creo que no os descubro un mundo, pero es evidente que disfruto con una buena película de este género, ya sea ficción o recreación de la realidad. De hecho, prefiero las primeras. La razón es muy sencilla: cuando un guionista o un director plasma la realidad política en un film de ficción política, nos da mucha información del modo en qué escenificamos la política, el poder y la comunicación política en el día a día.

Hace unos días vi en el Twitter de Caja Mediterráneo que estaban organizando en el Aula CAM de Alicante el “Ciclo Color Obama”, con proyecciones de varias películas políticas y charlas con personajes tan interesantes como Enric González o John Carlin. Por un lado, sentí una profunda envidia por no asistir al ciclo… y por el otro, la necesidad de compartir con vosotros mis veinte películas políticas favoritas (sin ningún orden en particular).

  1. El Presidente y Miss Wade: creación de Aaron Sorkin que es el embrión de The West Wing. Un presidente demócrata viudo se enamora de una activista ecologista en el ecuador del mandato. Turbulencias políticas en Washington y un fiel reflejo de la presidencia americana. Y ver al presidente Bartlett ser jefe de gabinete no tiene precio.
  2. In the loop: las vicisitudes del aparato de comunicación del gobierno británico. Un ministro bocazas y unos aliados norteamericanos deseosos de buscar el mejor adjetivo para una guerra en Irak. Ironía fina. Divertida y sorprendente.
  3. Dr. Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb: un clásico del cine y una visión un tanto característica de la Guerra Fría. Una película tan imprescindible, que hasta se muestra en la Universidad… ¡mítico teléfono rojo!
  4. JFK: la recreación de Oliver Stone del asesinato del presidente Kennedy y el juicio tras el magnicidio. Kevin Costner se sale en este clásico de los noventa.
  5. La vida de los otros: el principio del fin del régimen comunista en la Alemania del Este se refleja en esta película. Los creadores y los artistas, la libertad y la fidelidad al partido: la tensión que te mantiene alerta y sorprendido en toda la película. La Stasi en estado puro.
  6. Ciudadano Kane: suele aparecer en los rankings. No ya los de películas políticas, sino en el de mejores películas de la historia. Welles nos muestra a un hombre poderoso. Con todo lo que eso conlleva.
  7. Todos los hombres del presidente: la historia de la investigación que llevó a Nixon a dimitir, con cuatro Oscar a sus espaldas.
  8. Nixon: Oliver Stone siguió reflejando las biografías de los presidentes americanos con este film dedicado al primer y único presidente dimisionario de Estados Unidos. Anthony Hopkins se sale.
  9. Primary Colors: John Travolta y la historia de unas elecciones primarias. El voto hasta el último minuto. Inspirado en el matrimonio Clinton, con esa mezcla de política y faldas.
  10. Kamchatka: la dictadura argentina y una infancia que se trunca, desvanece, desaparece. La ansiedad del escondite, de huir. De empezar de nuevo por un mundo que ya no existe.
  11. 28 semanas después: secuela de “28 días después”. Un virus ha devastado el Reino Unido y empieza la repoblación del centro de Londres bajo mandato de la OTAN. Decisiones difíciles. El ser humano, la organización de la sociedad en estado puro.
  12. Invictus: ya tuvo su protagonismo en este blog en su momento. El libro de John Carlin llevado al cine, el relato del esfuerzo de Nelson Mandela por hacer del rugby el instrumento para unificar un país.
  13. Wag the dog: cartel de lujo, con Dustin Hoffman, Robert de Niro y Anne Heche. Una película rápida, muy rápida. Pero buena. Muy buena.
  14. L’Auberge Espagnol: uno de los programas de la Unión Europea –de la Comisión, para ser exactos- más exitosos, el Erasmus, tiene su película. Europeos en Barcelona comparten experiencias, orgasmus, preocupaciones… y una manera de entender Europa que compartimos todos los Erasmus.
  15. Good bye Lenin: ¿y si despertaras de un coma y tu país hubiese cambiado de régimen? Divertida, sensible e interesante película.
  16. The Queen: impresionante Helen Mirren y excelente narración de la semana que cambió el reinado de Isabel II. Interesante papel para Blair en la película, con recreaciones de momentos clave de la política británica del fin de siglo.
  17. Aprile: Nanni Moretti cuenta pedazos de su vida que coinciden con el ascenso de la izquierda al poder en los 90 tras décadas de democracia cristiana.
  18. La pelota vasca: el documental de Julio Medem no dejó a nadie indiferente. Trató un tema tabú y dio voz a un variopinto espectro político e ideológico. Una realización magnífica y una visión de Euskadi imperdible.
  19. Salvador: la historia de Salvador Puig Antich, uno de los últimos ejecutados del franquismo, llevada a la gran pantalla.
  20. La Ola: ¿y si un experimento para explicar qué es el fascismo deriva en una ola fanática peligrosa?

¿Y las vuestras? ¿Qué películas políticas marcaríais como imprescindibles?

9 May

¡Feliz Día de Europa!

19 Abr

Los juicios paralelos del cine: Blair y Garzón

La causa contra el juez Baltasar Garzón está generando una tormenta política considerable que, de hecho, pone de manifiesto la importancia del juicio paralelo que se registra en la calle. En los medios. En la Red. Mientras que en la sala del Supremo se le encausa por supuestos casos de prevaricación, el debate en la calle es otro: se le juzga por haber intentado juzgar a los responsables de la represión fascista en España.

La causa real, la que está en los tribunales, podrá terminar con Garzón saliendo de la judicatura por la puerta de atrás y con una condena bajo el brazo. Pero la condena de la calle es más dura: la democracia española revive sus fantasmas y observa cuán coja fue su transición. El juez que puede investigar las dictaduras chilenas o argentinas, no puede hacer lo propio con la de su país.

El caso pone de manifiesto esa debilidad de la democracia española y aviva un debate que nunca ha cesado y nunca cesará: la doble vara en lo referente a lo acaecido tras el golpe de 1936. Así, lo que la justicia no ha podido –o no ha querido- investigar y juzgar, lo ha hecho otro. Ya sea el cine, la música, la literatura, el teatro. O la televisión. Debemos quedarnos con la revisión histórica del cine, con películas como Las 13 rosas o Libertarias ante la ausencia de una condena a atrocidades y crímenes contra la humanidad.

En ese campo la izquierda sí ha sabido ganar su particular batalla. Pero aunque las consciencias de las nuevas generaciones retengan esos crímenes, esa falta de libertad, en España las calles dedicadas a generales golpistas, al dictador o a otras personalidades del régimen, se encuentran por doquier. Al igual que los miles de cuerpos que yacen en fosas, en cunetas o bajo autopistas. ¿De qué sirve ese juicio paralelo si no hay justicia?

Esa misma tendencia la vemos alrededor de la figura del ex primer ministro británico Tony Blair. El laborista, que se fue acosado por la Guerra de Irak y su incondicional apoyo a una guerra ilegal auspiciada por los Estados Unidos, está viendo como su figura es juzgada en el cine. El séptimo arte acusa lo que no pueden hacer los tribunales internacionales.

En el último año, hemos visto como dos títulos han alzado el dedo acusador. In the loop, un film que gusta por su trato diferente de este arte, muestra los entresijos de la comunicación y de la estrategia de los apoyos en una situación que recuerda demasiado a la Guerra de Irak. Recurrir al humor e incluso al absurdo, es la particular manera de Armando Iannucci de denunciar la locura de la guerra.

Más dura es The Ghost Writer de Polanski, traducida como El escritor en España, que relata las vicisitudes del biógrafo de un ex primer ministro que recuerda demasiado a Blair y que protagoniza Pierce Brosnan.

La oposición a Blair parece querer ganar el juicio a la figura del primer ministro laborista más exitoso de todos los tiempos. Un brillante político que consiguió lo inimaginable: ganar tres elecciones seguidas en el Reino Unido. Pero sobretodo, parece como si el cine no quisiera dejar sin contestar la implicación del premier en la invasión iraquí.

¿Debe llegar el cine dónde no llega la justicia? ¿Debe llegar la política dónde no llegan las togas?

16 Abr

Jackie Kennedy está de moda

Una conocida marca de coches francesa ha removido en el baúl de los recuerdos y ha echado mano de figuras del pasado para su publicidad. Una de ellas es la mítica Marilyn Monroe. Parece que está de moda volver la vista atrás –dice la canción que es bueno a veces- y los 60 vuelven a estar en el punto de mira. De hecho, la misma campaña reclama la figura de Lennon justo cuando el Vaticano ha perdonado oficialmente al cuarteto de Liverpool.

En todo caso, si hay una figura que encarna ese espíritu de los sesenta como pocos es el de John Fitzgerald Kennedy. De hecho, la estirpe Kennedy en general. Ha sido una de las consecuencias lógicas de la elección de Obama como presidente de Estados Unidos, ya que no han sido pocos los que a lo largo de los últimos tres años han comparado en infinidad de ocasiones a los Kennedy con los Obama.

Así, casi por la puerta de atrás, los Kennedy vuelven a estar en boca de todos. Aunque esta vez el protagonismo es para la viuda más famosa de la historia americana: Jackie Kennedy. Hace unos días se estrenaba en España la serie relacionada con la figura de la Primera Dama realizada por HBO. “Grey Gardens” muestra la vida de las parientes pobres de Jackie, Edith Ewing Bouvier Beale y su hija Edith Bouvier Beale, que pasaron de tenerlo todo a las penurias económicas y sociales. También en Alicante encontramos una mención a Jackie, con la obra de teatro que hoy alberga el Aula CAM titulada “Todas quieren ser Jackie Kennedy”, que relata el efecto de la primera dama en la sociedad española de los 60.

La última novedad, no obstante, viene del cine. Rachel Weisz dará vida a la viuda de Kennedy en una película que mostrará los días posteriores al asesinato de JFK. Todo ello cuando se conoce que las siete entrevistas que concedió Jackie tras la muerte del presidente, serán publicadas por la editorial Hyperion, un libro que contará con todo el morbo y el halo de misterio típico en los Kennedy como su mejor herramienta de promoción.

Mientras se construyen los nuevos mitos del siglo XXI, los del siglo pasado siguen atrayendo y vendiendo. Ya sea coches o entradas de cine, palomitas y refrescos.