El dÃa que lloró Jesse Jackson
Publicado en La Vanguardia
El dÃa que lloró Jesse Jackson
El dÃa que lloró Jesse Jackson parecÃa que todo habÃa cambiado. Que el aire era más fresco, la noche más hermosa y menos frÃa. El dÃa que el reverendo lloró, lo hicieron con él miles de norteamericanos. Como las parejas que se abrazaban en un bar de Washington. El dÃa que lloró Jesse Jackson, America acababa de elegir a un nuevo presidente que prometÃa cambio y esperanza.
El dÃa que lloró Jesse Jackson, muchas calles del paÃs más poderoso del mundo estallaron de júbilo. El parque Lafayette de Washington, justo en frente de la Casa Blanca, se llenó de jóvenes espontáneos que celebraban el cambio polÃtico. El dÃa que lloró Jesse Jackson, hispanos, blancos, negros y asiáticos se abrazaban por las calles.
El dÃa que lloró Jesse Jackson, Obama hizo su mejor discurso. Puso palabras e imágenes a los sentimientos de millones de personas, con o sin pasaporte azul. Con menos canas que hoy y quizás menos cansado, prometió a todos la esperanza de un mañana mejor. Pero alertó que no se llegarÃa en un año. Quizás tampoco en un mandato.
El dÃa que lloró Jesse Jackson, nadie imaginaba que Obama ganarÃa el Nobel, que en Estados Unidos acabarÃa la discriminación de salario por razón de sexo. Que se pondrÃa en marcha una reflexión sobre la cobertura sanitaria. Que se hablarÃa con Cuba. Ese dÃa, pocos imaginaban que el paÃs más poderoso del mundo dejarÃa de ir por libre.
El dÃa que lloró Jesse Jackson, pocos creÃan que Obama no gobernarÃa solo. Que sus llamamientos a buscar el apoyo de todos irÃan en serio. Un año más tarde, el presidente ha sabido revalorizar la polÃtica y demostrar que los apoyos siempre suman, implican y representan. Obama entendió ese dÃa que no se puede gobernar solo. Y no lo ha hecho.
El dÃa que lloró Jesse Jackson, muchos pensaron que el delirio del cambio morirÃa. Pero lo prometido es deuda y desde el minuto uno su presidencia ha intentado aplicar el pacto contraÃdo con los votantes. Desde la reforma sanitaria a las inversiones en energÃa sostenible. Y eso no ha gustado a muchos, quizás porque creÃan que un gobierno siempre actúa del mismo modo.
El dÃa que lloró Jesse Jackson, el discurso que escuchaba era una declaración de intenciones. Si JFK pusó en marcha un ambicioso programa espacial, Obama podÃa devolver la fe y la esperanza a los americanos. Una tarea inmensa en un momento de crisis, casi tan difÃcil como ir a la luna. Pero el tiempo ha venido a demostrar que en el presidente hay hechos. Y palabas.
El dÃa que lloró Jesse Jackson, lo hizo con el corazón. Porque Obama hablaba desde el fondo de su corazón. Pero su presidencia ha seguido una estrategia ganadora: gobernar con cabeza. Y corazón. Saber que su presidencia no sólo busca reducir el paro, sino inspirar a una generación entera para ser mejores.
El dÃa que lloró Jesse Jackson, yo lloré con él.




Noviembre 5th, 2009 at 10:19 am
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Noviembre 5th, 2009 at 10:35 am
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Noviembre 5th, 2009 at 1:23 pm
Maravilloso, de verdad! Yo tambien lloré con él…
Noviembre 6th, 2009 at 2:45 am
Brillante artÃculo señor Medrán. Aunque me temo que resulta demasiado optimista para el contexto actual…