Que los speechwriter salgan del armario

Difícilmente podemos imaginar lo que William Safire debió sentir el 9 de agosto de 1974. No fue el encargado de escribir el discurso de dimisión del presidente Nixon, pero fue uno de los speechwriters más celebres de la presidencia del republicano, que contó con varios profesionales como Ray Price –el escritor de facto del discurso-. William Safire, personaje muy conocido en Estados Unidos, que contó con una columna en el New Tork Times murió este domingo.

Al conocer esta noticia, y pese a no tener la celebridad de Sorensen –la pluma de JFK-, las reacciones de duelo en la sociedad americana no se han hecho esperar. Pero, ¿pasaría algo similar aquí? En un país donde hablar en público es una práctica denostada y que atemoriza a casi todos, los escritores de discursos no alcanzarán la gloria

La pregunta de fondo es, ¿quién escribe los discursos a nuestros políticos? Generalmente, los miembros de sus gabinetes. Zapatero no tiene, al parecer, a un escritor asignado para ello –aunque según este artículo siempre apostilla a través del móvil el sentido de sus intervenciones. La pluma de Felipe González tiene voz propia ahora en el Parlamento Europeo, aunque durante muchos años restó en la sombra mientras daba forma y palabras a las ideas del presidente.

Quizás los speechwriters nunca se ganen la gloria en España. Quizás aún no hemos conocido del paso “a la vida civil” de ninguno de ellos al estilo de Safire, con una columna en un prestigioso diario durante más de 30 años. Y seguramente ese no deba ser el motivo que impulse a una nueva generación de escritores a hacer que lo que dicen nuestros políticos sea menos tosco para ser más musical.

Sí, necesitamos speechwriters para que no escuchemos en boca de un presidenciable que lo más grave de la subida de impuestos del Gobierno es que “subirá el precio de los chuches”. Que salgan del armario. En definitiva, necesitamos escritores que puedan inspirar a una generación entera como llegan al alma las palabras que Favreau pone en boca de Obama. Me ofrezco voluntario.

8 Comentarios to “Que los speechwriter salgan del armario”

Deja tu aportación