Los 100 primeros días de Trump: lo nunca visto.

Los 100 primeros días de Trump: lo nunca visto.

La presidencia de Donald J. Trump es lo nunca visto. Ha roto todos los esquemas. Ha entrado como un elefante en la mayor cacharrería del mundo. Una presidencia con una falta notable de estrategia, visión y aliados. Pero ahí está Trump. En su despacho soñado. Gobernando el país más poderoso del mundo a golpe de tweet y desafiando predicciones, ritos y convenciones.

Estas 10 fotos ilustran los grandes momentos de los primeros 100 días de mandato de Trump. Antes de seguir, te dejo el enlace a lo que escribí haces unos años sobre la importancia de los 100 primeros días de mandato. ¿De dónde viene? ¿Por qué es importante? Aquí tienes respuestas. Y ahora, al lío. Los 100 primeros días de Trump. Lo nunca visto.

En guerra con los medios

Ni se tomó el fin de semana. La toma de posesión de Trump fue en viernes y sus planes pasaban por tomarse el fin de semana. No lo hizo. Ese mismo sábado visitó la CIA y desde el memorial a los caídos inició una guerra con los medios. Bueno, la guerra ya estaba en marcha, pero era la primera vez que lanzaba ataques tras el sello presidencial.

Esa misma tarde, su secretario de prensa, Sean Spicer, atacó a los medios por, según la administración Trump, manipular con las cifras de asistentes a la toma de posesión. Solo fue la primera taza de caldo de un ataque constante y sin precedentes a la prensa. Ataques que siguieron con Kellyanne Conway hablando de “hechos alternativos”.

La presidencia de Trump desprecia a los medios y el propio presidente marca la agenda desde sus tweets.

Una Casa Blanca manga por hombro

La gestión de la propia Casa Blanca está llegando a límites insospechados. Uno de los primeros escollos que tuvo que sortear la propia adminsitración Trump empezaron antes de tomar posesión. ¿Cómo separar los intereses de un rico empresario de los de la nación? Días antes de tomar posesión se anunció que Trump dejaba sus negocios. Que la reforma fiscal que quiere aprobar sea una perita en dulce para sus empresas parece ser una casualidad según su mundo de hechos alternativos…

El segundo escollo fue su equipo. Trump confía como nadie en su hija Ivanka Trump. La quería a su lado. El presidente puede elegir a su equipo. Los asesores del presidente pasan a ser empleados del gobierno y tienen que jurar cumplir con las leyes. Mientras que su yerno lo hizo, durante meses su hija era asesora… sin estar a nómina del gobierno. Ni jurar nada. Ni comprometerse a no interferir en sus intereses personales.

Pero Ivanka no pasaba por ahí un ratito. Es una de las personas que más influencia ejerce en el presidente. Más con la ausencia de la primera dama. Aunque en realidad Ivanka es una presidenta en la sombra.

Cuando accedió a tener despacho y móvil de la administración el escándalo fue mayúsculo. Finalmente ha sido contratada como empleada.

Esto es solo un ejemplo del caos que se vive en la Casa Blanca. Esta administración aún no ha podido cubrir todos los empleos. No todo el mundo quiere servir en este gobierno. Durante los 100 primeros días se han producido filtraciones importantes desde la Casa Blanca, lo que ha llevado casi a un estado policial y orwelliano para evitarlas.

Las tensiones en el inner circle

Por no hablar de la bicefalia entre el jefe de gabinete y Bannon, la mano que mece la cuna. En un movimiento sin precedentes, Trump decidió nombrar a su consejero miembro del Consejo de Seguridad Nacional. Algo inaudito. Un espacio limitado a los grandes expertos en seguridad y militares de alta graduación. No solo era un civil en ese mundo, era un civil con ideas de extrema derecha cuya experiencia se limitaba a editar un panfleto casi fascista. El escándalo fue mayúsculo.

Al cabo de unos meses fue relegado del cargo. Entre las sospechas, que a Trump no le gusta que alguien pueda tener más poder que él. Y de eso iban los rumores en Washington. Que en realidad el presidente era Bannon. Y por ahí Trump no pasa.

Las tensiones con Bannon no han hecho más que crecer. En el círculo más cercano del presidente, el llamado inner circle, ha vivido tremendos enfrentamientos ideológicos entre él y el yerno de Trump.

Los días libres de Trump

La propiedad de Trump en Palm Beach en Florida, Mar-a-Lago, ha sido un escenario sin el que es imposible entender los 100 primeros días de Trump. Ha pasado en ella una quinta parte de su mandato. Y casi siempre, jugando a golf.

Esto ha dado lugar a ciertas polémicas. Es el presidente que más días libres se ha tomado respecto a sus predecesores y la llamada “Winter White House” ha sido el escenario de momentos bastante raros, desde las fiestas para VIPs/donantes en los que han tenido acceso a momentos sensibles para la seguridad nacional a usarla para visitas de mandatarios extranjeros. Esto último ha sido más común en otros presidentes.

Un país dividido

Trump está gobernando un país dividido. Muy dividido. Esa división ya se notó desde los días posteriores al shock por la derrota de Clinton, cuando miles de personas protestaron en las calles de las principales ciudades del país.

Trump no llevaba ni un mes en la Casa Blanca cuando la chapuza legal que presentó en el llamado “muslim ban” hizo que los principales aeropuertos del país se llenaran de manifestantes protestando por la nueva política migratoria de Trump. Días en los que se vivió el primer gran choque con la justicia y el llamado check and balances entró en escena.

La oposición se moviliza como nunca en las calles. El nivel de movilización y organización de un sinfín de corrientes es inusual en el país. Como lo es el momento político que vive el Partido Demócrata, que durante estos 100 días ha visto como cambiaba su líder. Tom Perez, secretario de Trabajo con Obama y latino es el nuevo presidente del DNC.

Una derrota increíble

Es bastante inusual que el presidente reciba grandes derrotas políticas en los 100 primeros días de gobierno. Trump ha sufrido una increíblemente grande: la reforma del Obamacare. La reforma del sistema de salud fue una de sus banderas electorales, especialmente decisiva en muchos estados clave que le dieron la victoria. Por eso Trump quería aprobarlo cuanto antes, para coger el impulso necesario para salir de las valoraciones más negativas nunca vistas en un presidente.

No puedo acordar su reforma ni con su propio partido. Las tensiones con una alianza rara que le llevó a la presidencia afloraron. La movilización de los demócratas, que presionaron a los miembros del Congreso como nunca, hicieron que la reforma descarrilara. Trump tuvo que retirarla para evitar una segunda derrota.

La madre patria rusa

Por no estar en la Guerra Fría, Rusia ha tenido mucho protagonismo en estos primeros 100 días de gobierno. Trump prometió en campaña que él sería mucho mejor tratando con Rusia y Putin que Clinton. Pero Rusia ha acabado siendo una piedra en el zapato.

En primer lugar, Trump decidió nombrar al teniente general Mike Flynn como Consejero de Seguridad Nacional. Un personaje controvertido que tuvo que salir por la puerta de atrás de la administración Obama. Polémico y crítico con Obama, lo tenía todo para darle carácter a la administración Trump. Pero el 13 de febrero se vio forzado a dimitir por haber ocultado al vicepresidente información sobre sus contactos con el embajador ruso. Solo duró 24 días.

Rusia ha estado siempre ahí. Las investigaciones a las ayudas recibidas por la campaña de Trump de parte de los rusos siguen su curso y no solo han protagonizado grandes momentos durante estos 100 primeros días, sino que siguen siendo una gran amenaza para Trump.

Cuando sonó presidencial

Los 100 primeros días de Trump han tenido dos momentos en los que la opinión pública ha sido bastante unánime en señalar apoyo o creer que estaba siendo presidencial. El primero es el ataque a Siria del 6 de abril. Fue la primera operación militar de esta envergadura. 59 misiles tomahawk atacaron la base siria desde la que se ordenó el ataque con armas químicas a civiles en el que murieron decenas de personas, incluyendo a bebés. El momentum de Trump tras el ataque puso de manifiesto, eso sí, la ausencia de una estrategia clara en su modo de hacer política.

El segundo momento fue durante el discurso que dirigió a las dos cámaras del Congreso. Lo hizo sin saltarse el teleprompter que tanto odia. Sonó presidencial. Y la noticia fue precisamente esa, que el presidente sonaba presidencia.

El ataque a Obama

Parecía que la transición con Obama había sido correcta y llena de educación. Que por lo menos eso estaba como siempre en los Estados Unidos. Hasta que una buena mañana, desde su Twitter, Trumo decidió atacar al expresidente. Afirmó que bajó su orden el FBI le había espiado en la Trump Tower.

El director del FBI, el famoso Comey que tanto ayudó a Trump a ganar las elecciones con su “October surprise” lo negó y aprovechó para cargar con los lazos rusos.

Mientras, la popularidad de Obama sigue siendo increíblemente alta. Más que la de su sucesor en el cargo.

Sigue en campaña

Estos 100 primeros días en el cargo también han mostrado que Trump sigue obsesionado con las elecciones. Aún no lo ha superado. Como si tuviera que justificarse siempre. Las menciones a Hillary Clinton en ruedas de prensa sigue siendo constante. De hecho, ayer mismo entregó a varios periodistas mapas con su resultado electoral. El ánimo de revancha nos ha dado momentos como la foto que ves encima de estas líneas. No solo sigue anclado en noviembre, sigue en campaña. Es el presidente que ha protagonizado más mítines electorales en sus primeros 100 días. Ya está en campaña.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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