¿Por qué en Estados Unidos se vota en martes?

Martes 8 de noviembre de 2016. Más de 200 millones de personas están llamados a las urnas. Sí, un martes. Y no es un martes festivo. Estados Unidos trabaja. Los niños van a la escuela. Es un día normal. Pero no es cualquier martes. No en cualquier mes. Las elecciones presidenciales siempre son el primer martes después del primer lunes de noviembre de año bisiesto. Y todo tiene una explicación.

En 1845 se fijó la ley que establece esta fórmula para celebrar las elecciones presidenciales. Un único día, porque hasta la fecha cada estado votaba en un día distinto. El motivo tiene que ver con el transporte, la religión y la economía.

Hace dos siglos, para votar, los electores debían ir a la capital del condado. Eso suponía desplazarse y hacerlo tenía efectos en la economía y en las observancias religiosas. Si las elecciones eran en sábado o domingo, afectaba al culto. Por ello, se optó por ponerlo el martes. Para que los electores pudieran viajar en lunes.

¿Y por que en noviembre? ¿Y por que el primer martes después del primer lunes? Ahí entran las razones económicas. En noviembre la cosecha ya ha terminado y en un país agrícola eso era importante. Y también se esgrime a que no fuera el primer día de noviembre si caía en martes para permitir cerrar balances del mes anterior a las empresas.

Votar entre semana cambia los rituales electorales a los que estamos tan acostumbrados en países como España. En Estados Unidos los ciudadanos deben hacer un plan para votar. Deben pensar en qué momento del día van a ir a votar, de qué manera van a ir al centro de votación, dónde van a aparcar, etc. Algo que Joe Biden ya ha hecho:

Que las elecciones sean en día laborable lleva a que haya ciertas horas, especialmente las últimas o las primeras del día, en las que hay mucha cola en los colegios electorales. La mayoría de los estados permiten votar si al cierre de los centros, la persona está en fila. Y también, en algunos estados, los colegios abren muy pronto. Tan pronto como a las seis de la mañana.

La condición de día laboral tiene implicaciones directas en la participación. Si a eso le sumamos la obligatoriedad de estar registrado previamente, podemos explicar la baja participación en las elecciones presidenciales. Algo que está llevando a muchos a organizarse. Desde los grupos que reclaman cambiar el día de las elecciones a cambios que permiten el voto anticipado o los que reclaman que todo el mundo vote por correo.

Ya puedes ir apuntando la fecha de la siguiente elección 3 de noviembre de 2020. Quizás nosotros no tenemos que hacer plan para votar, pero si podemos ir planeando la siguiente elección.

El índice electoral 7-Eleven

La cadena de tiendas de proximidad 7-Eleven tienen una curiosa manera de entrar en la narrativa electoral en Estados Unidos. Desde hace años, cuando se acercan las elecciones presidenciales, sus clientes pueden elegir el vaso de plástico en el que tomar el café: el rojo republicano o el azul demócrata. Cada uno tiene un código de barras distinto, con lo que la cadena puede hacer una encuesta en directo de las preferencias de sus clientes. Están en todo el país.

La encuesta no es muy científica, eso está claro, pero es una manera divertida de participar en una. Además, recuerda a sus clientes la importancia de votar y es una buena oportunidad comercial para la marca. Es normal que repitan y que se haya convertido ya en casi una tradición electoral que empezó en 2000.

vasos2012

Desde entonces, han acertado todos los años. Este 2016 viene con novedades. Los clientes pueden elegir entre tres opciones: azul para Clinton, rojo para Trump y morado para indecisos. Y por primera vez, los clientes de 7-Eleven se están decantando por la tercera opción. El nombre de los candidatos no aparece en los vasos. Sí aparecía otros años.

La cadena ha llegado a un acuerdo con The Onion y puedes ver los resultados día a día y por estados en su web. Que la mayoría prefiera no elegir a nadie, dice mucho del momento que vive Estados Unidos. Y si nos centramos en los dos candidatos, Clinton tiene una ligera ventaja que, por cierto, se ha incrementado en los últimos días.

7-Eleven, de forma poco científica, nos está diciendo mucho este año. En primer lugar, la negación de los candidatos al no aparecer sus nombres en los vasos. La aparición de una tercera opción en un país de bipartidismo perfecto es cuanto menos sorprendente. Y la victoria en los resultados de esa tercera opción da cuenta del hastío que vive el país. Este el índice electoral 7-Eleven y parece que más o menos funciona. Veremos si lo hace también este año.