Clinton gana. Trump sigue vivo.

Clinton gana. Trump sigue vivo.

Los líderes republicanos que han intentando distanciarse de Trump en las últimas horas, han apuntalado la campaña de Trump. En un debate presidencial las expectativas lo son son todo. Esa imagen de campaña a la deriva, de soledad de Trump y de vacío a su alrededor era una oportunidad que Trump ha aprovechado. Si se esperaba ver a un hombre muerto, en el debate hemos visto a un hombre herido, pero vivo.

El debate ha sido un auténtico horror. Sin paliativos. Ha empezado sin saludo de los dos candidatos. Algo extremadamente inusual en la política americana. Y Trump ha marcado el paso de este debate con ataques muy duros contra Clinton. Trump ha llegado a amenazar a Clinton con llevarla a la cárcel. Algo inaudito en una campaña presidencial.

Trump ha usado el debate como una plataforma tremenda para defenderse del vídeo que dio en exclusiva el Washington Post que ha dejado la campaña patas arriba. Su línea de defensa es que su lenguaje es “charla de vestuario”. Y el concepto va a calar. Además, Trump ha dado una rueda de prensa justo antes del debate con mujeres que denuncian haber sido abusadas por Bill Clinton. Su defensa, un ataque masivo.

Clinton, por su parte, ha preferido dejar que Trump hable y se retrate. Seguramente le vaya bien para convencer a parte de los indecisos. Especialmente cuando el propio Trump ha incurrido en graves incoherencias y ha llegado a aceptar que no ha pagado impuestos federales tal y como publicó el New York Times. Pero a Clinton se le ha escapado vivo. Hay campaña. Hay partido. Pero Clinton ha conseguido no entrar al barro con la cuestión sobre su marido. Batalla que es impredecible. Lo sabe y se entiende su contención.

El debate ha sido muy duro y Trump se ha encargado de llenarlo de argumentos populistas. Ni a la pregunta de una mujer musulmana ha sido capaz de dar argumentos o defender con sentido su posición. Trump se ha saltado de forma sistemática las normas del debate. Desde interrumpir constantemente a Clinton a acusar a los moderadores de estar perjudicándole. Se hablará de esto en las próximas horas.

Clinton ha ganado en las policies. Ha ganado en las respuestas sobre lo que va a hacer y sobre conocimiento de cuestiones como la política exterior. Las respuestas de Trump han sido dantescas. Pero Trump ha sido más fuerte en el temperamento. Sus modos vulgares le han dado fortaleza. Y eso habla mucho del momento político global que vivimos. El populismo ha ganado el debate.

El formato ha ayudado a una victoria del populismo. Un formato que le ha permitido a Trump lanzar ataques y mantener mentiras probadas por decenas de fact-checks. Un formato que no permite la re-pregunta de la persona del público o el debate cara a cara de los candidatos. Era el mejor formato para Trump y lo ha aprovechado. De forma incomprensible, Trump ha perseguido a Clinton por el escenario. Clinton se ha mostrado mucho más empática y eso, sin duda, hace que se vaya de este debate seguramente sin rasguños.

Seguramente este debate no llegó de la manera que Trump esperaba. Seguramente Trump quería ganar el primero. Y quería llegar a este liderando. La realidad ha sido otra. Creo que Trump no ha ganado este debate. Pero deja el contador de los debates con una sensación de empate por no haberse hundido aún más. Clinton se va habiendo dejado que Trump se retrate y el impulso de este debate dudo que sea tan grande como el conseguido por Clinton. Queda una carta y, volviendo a las expectativas, a día de hoy esta victoria de Trump puede beneficiar más a Clinton que al magnate. Pero, como digo… hay partido.

Nota editorial: hablar de una victoria de Trump, como se está viendo en algunos lugares, en este debate es un fracaso del modelo político. Un fracaso del modelo que envuelve la política. Un fracaso de la comunicación política. Prima el espectáculo y líneas de Trump como las de “porque estarías en la cárcel”. Y eso es grave. Un candidato a la presidencia ha hecho lo que hacen los dictadores. Y eso es grave. Si hablamos de argumentos puros y duros, Clinton ha ganado por goleada. Pero las decisiones de los debates no se hacen en base a ello. En situaciones normales, esta nota a pie de página sería innecesaria. Es más, sería molesta. Pero cuando el candidato de un partido al cargo más importante del planeta hace lo que ha hecho hoy, los que sentimos pasión por esta profesión tenemos que hacer algo más que describir lo que ocurre.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

One thought on “Clinton gana. Trump sigue vivo.”

  1. Muy de acuerdo con la nota a pie de página. Quien haya dicho que este debate lo ha ganado Trump está sucumbiendo a un modelo que aplaude (literalmente) al populismo. Recuerda mucho al efecto “payaso televisivo” de Berlusconi. Y da miedo.

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