Los 8 días de oro de Hillary Clinton

Los 8 días de oro de Hillary Clinton

En realidad no son ocho días. Son doce. Pero si El Corte Inglés se permite el lujo de alargar sus ocho días a semanas, yo también puedo hacerlo para hablarte del momentum que le dio a Hillary Clinton el primer debate presidencial.

Los debate electorales, en esencia, mueven pocos votos. Pero uno de los efectos que tienen es cambiar estados de ánimo y percepciones sobre los candidatos. Y aunque el debate en sí no tiene porqué arrastrar muchos votos, el clima posterior sí. Por eso, escribí esto cuando el primer debate había acabado. Hoy quiero analizar lo que ha ocurrido en estos últimos doce días para entender la ventaja con la que llega Clinton al debate de mañana domingo.

Si no sigues a Nate Silver, debes hacerlo ya. Silver es un estadístico americano que en 2012 predijo el resultado electoral en los 50 estados y en la capital federal. Lo clavó. Desde su web, está analizando también esta campaña y te ofrece en tiempo real su predicción por estado y a nivel nacional. Y es un buen indicativo para ver el estado de la campaña.

El 26 de septiembre, Clinton y Trump debatían por primera vez. Y las cosas no pintaban demasiado bien para Clinton. Según Silver, sus opciones de ganar estaban en un 52% contra un 47% para Trump. Pensarás “ah bueno, pero seguía pudiendo ganar”. Y eso en realidad no es así. Si Clinton no paraba esa sangría en ese momento, podía contagiar a otros estados clave y hundirse. Un Trump vencedor de ese debate cambiaba las tornas.

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¿Por qué Hillary llegaba tan mal a ese debate? El 11 de septiembre, Clinton no solo sufre un desmayo, provoca su desplome en las encuestas. Especialmente por la gestión de la comunicación de la neumonía, los debates sobre su estado de salud y las teorías de la conspiración. Pasa del 74% de probabilidades al 52%.

Pero el debate lo cambia todo. Hillary gana por goleada. Encuentra su espacio y su tono. Rebate a Trump. Y Trump va a un debate sin preparación. La derrota es sin paliativos. En ese debate Hillary consigue insertar algo en el marco mental de la opinión pública: habla del por qué Trump no presenta su declaración de impuestos e insinúa que no los paga. Trump saca pecho y lo reconoce implícitamente. En ese momento, en varios focus groups, muchos electores muestran una gran desaprobación.

30 de septiembre. Tras una semana hablando de la declaración fiscal de Trump, se hunde en las encuestas y empieza a mostrar debilidad en varios estados clave. 2 de octubre. El New York Times publica en exclusiva una declaración fiscal de Trump del año 95 por la que podría haber estado hasta hoy sin pagar impuestos. Lidera todas las conversaciones.

4 de octubre. Hillary supera el 81% en probabilidades de ganar y el efecto se empieza a notar en estados como Ohio. Y se muestra más fuerte en swing states que estaban siendo más proclives a los demócratas.
Así llegamos a hoy, 8 de octubre, con una ventaja clara de Hillary y la imposibilidad de Trump de liderar la agenda mediática. Ni el debate entre candidatos a vicepresidente, que ganó su compañero de ticket electoral, le sirvió para recuperar algo de aliento. De hecho, ha llegado a tal punto que la discusión ahora mismo está en que Pence es el favorito republicano para la nominación en… ¡2020!

Pero si algo nos enseña Silver en su página es que un gran apoyo también se puede perder rápido. Por eso, Clinton debe elegir bien su estrategia de debate mañana. Las expectativas hacia su victoria son más grandes que el 26 de septiembre… y deberá mantenerse fiel a ellas si quiere mantener esta ventaja. Queda partido.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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