Los escenarios del poder: sala de audiencias del Palacio de la Zarzuela

Los escenarios del poder: sala de audiencias del Palacio de la Zarzuela

La historia ha querido que el Palacio de la Zarzuela, un pabellón de caza construido por Felipe IV, acabe siendo uno de los escenarios del poder de la España contemporánea. En 1962, tras su boda, Juan Carlos y Sofía se trasladan al palacio que había sufrido grandes daños durante la Guerra Civil. Situado cerca de El Pardo, la residencia del dictador Franco, el palacio ha sido testigo de la restauración monárquica y de los cambios recientes en el país.

En 1975, una vez coronado Rey de España, Juan Carlos I y Sofía mantienen su residencia en la Zarzuela. Y con una nueva monarquía, el palacio crece y debe dar usos oficiales a una residencia. No solo crecen los edificios administrativos a lo largo de los años, también los servicios y los pabellones, como el construido para el actual rey y entonces príncipe, Felipe de Borbón.

El Palacio tiene tres plantas y en su segunda planta se encuentran dos escenarios clave en la política española: la sala de audiencias y el despacho del Rey, situadas ambas a pocos metros. Nos centramos en este artículo en la primera estancia.

La sala de audiencias ha sido el escenario de importantes momentos de la historia reciente española. Desde la renuncia de Juan de Borbón a sus derechos dinásticos a la imposición del fajín de Capitán General a Felipe VI durante su acto de proclamación, pasando por todos los actos de jura o promesa del cargo de presidentes del Gobierno, ministros y magistrados del Tribunal Constitucional desde el reinado de Juan Carlos I. También es escenario de las audiencias públicas a los Reyes de España, tal y como hemos visto en las recientes rondas de consultas de Felipe VI para proponer un candidato a someterse a la investidura.

Esta sala rectangular tiene las paredes forradas con madera clara rematadas con una serie de columnas jónicas. La alfombra que cubre el suelo, de la Fundación de Gremios, mide 10 metros de alto por 7 de ancho. En las paredes encontramos varias pinturas y tapices. Según consultas a Patrimonio Nacional, en la sala encontramos ocho pinturas y un tapiz.

El elemento principal de la sala es un tapiz flamenco, de oro, plata, lana y seda, de finales del siglo XVI, “Alejandro distribuye riquezas entre sus amigos” atribuido a Jakob Geubels II y a Jan Raes. El tapiz muestra a Alejandro antes de iniciar la guerra contra los persas, haciendo sacrificios a Júpiter Olimpo, cerca de la ciudad de Dio, en Macedonia.

Los dos cuadros más reconocibles, flanqueando el tapiz y testigos mudos de la historia de España, son del pintor madrileño del siglo XVIII Luis Paret y Alcázar. Son dos paisajes guipuzcoanos, uno de la Concha de San Sebastián y otro de Pasajes. Paret llegó a estar desterrado de la Corte por orden de Carlos III. Ahora, sus cuadros están en la Corte misma. El resto de obras son del pintor de la Corte de Felipe V Michel-Ange Houasse y el italiano Corrado Giaquinto, pintor de la Corte de Carlos III.

En la sala encontramos también cuatro cómodas, dos de manufactura inglesa del siglo XIX, que y dos de estilo francés del XVIII, así como dos consolas de madera, pan de oro y mármol del siglo XVIII que flanquean el tapiz y sobre las que suelen estar expuestos otros elementos de decoración como bronces y candelabros.

Son precisamente esos elementos decorativos los que van cambiando. Felipe VI, por ejemplo, ha puesto en la sala la réplicas de la Copa Davis que Rafa Nadal regaló a Juan Carlos I en 2012 y una estatuilla de los Goya entregado en diciembre de 2014 por la Academia del Cine a los nuevos Reyes.

Esta sala ha sido un escenario casi perenne en la actualidad informativa de las últimas semanas con las dos rondas con los líderes políticos para que el Rey propusiera un candidato a la investidura y, tanto si hay investidura como si vamos a nuevas elecciones, será pronto escenario de la toma de posesión del próximo presidente -o quien sabe, presidenta- del Gobierno y de sus ministros. Para esa ocasión, se instalará la mesa con, seguro, un ejemplar de la constitución editado por las Cortes en 1980. Y si el presidente electo lo solicita, un ejemplar de la Biblia y un crucifijo dorado. Bajo el reinado de Felipe VI, por primera vez, las personas que tomen el juramento o promesa podrán elegir la presencia o no de elementos religiosos.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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