David y Goliat

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, ha recibido a la cancillera alemana Angela Merkel en su ciudad, Florencia, para una cumbre entre los dos países. Y la cumbre nos ha dejado esta imagen para la posteridad. Los dos mandatarios a los pies del David de Miguel Ángel. Una imagen bella y poderosa.

Al ver el escenario elegido por los italianos para la rueda de prensa entre los dos dirigentes no he podido hacer otra cosa que recordar este artículo que escribí tras la inauguración del AVE Madrid-Valencia en 2010. La importancia del fondo, del escenario, de lo que envuelve al mensaje. Porque eso también es mensaje.

El gobierno de Renzi quizás le estaba mandando un mensaje a Merkel o incluso al mundo. La idea de que los Davides a veces ganan a los Goliats. O incluso que un David como Italia puede acomplejar al Goliat de Europa en un escenario tan impresionante como ese. Recuerdo sentirme muy pequeño la primera vez que vi ese David en la Academia florentina. Los escenarios reales también están pensados para amedrentar e impresionar a las personas que dirigen países. Y para muestra de ello, la ciudad de Washington.

A Obama le quedan dos telediarios

Bueno, más que dos telediarios, a Obama le quedan dos discursos del estado de la Unión. Esta noche el presidente se dirigirá a las cámaras y a la nación en el discurso anual en el que da cuenta del estado del país y marca las líneas de actuación de su gobierno. Y al contrario de lo que ocurre en España con el debate sobre el estado de la nación, esto es todo un evento. Político y mediático. Te voy a contar algo más por si esta noche no te vas a dormir para verlo.

Este discurso ocurre porque la constitución americana lo especifica. Bueno, en realidad lo que dice el artículo segundo de la carta magna es que el presidente dará información al Congreso del estado de la Unión. Y de hecho, muchos presidentes lo que hacían era remitir un discurso escrito, pero no iban al Congreso. Desde Wilson, los presidentes han ido por lo menos una vez al Congreso a dar ese discurso. Menos Hoover. Siempre hay una excepción. De hecho, los primeros presidentes preferían enviar el discurso a hacerlo en las cámaras porque era muy monárquico. La presidencia americana en el siglo XIX es maravillosa.

He shall from time to time give to Congress information of the State of the Union and recommend to their Consideration such measures as he shall judge necessary and expedient.
—Article II, Section 3 of the U.S. Constitution

¿Y siempre es en estas fechas? No siempre. Casi siempre es en las primeras semanas del año. Obama los ha hecho todos en enero menos uno en febrero, en 2013, porque ese año fue investido presidente por segunda vez el 21 de enero. Y no lo hizo en 2009 justo al llegar al cargo, aunque sí fue al Congreso para dirigirse a él.

Suele ser un buen discurso, importantísimo para la vida y el impulso político del presidente. Los medios de comunicación dedican programas en directo y, a diferencia del pseudo-equivalente español, es en prime time televisivo. Unos 33 millones de espectadores lo verán solo en Estados Unidos. Todo cuenta, todo es importante y los comentaristas políticos se fijan hasta en el último detalle.

Si lo ves esta noche fíjate: los aplausos cuentan. De hecho, se cuentan hasta los minutos de aplausos que recibe el presidente. Cuenta las historias que relata el presidente. Las personas a las que menciona. Los invitados que están en la Cámara de Representantes, quién se siente junto a quién… todo.

Quiero hablarte un poco más del protocolo, porque me parece fascinante. El Congreso invita al presidente a dirigirse a las cámaras. La separación de poderes, aunque formal, ante todo.

Primero llegan los miembros del Congreso. Sobre las 20:30h los miembros de la cámara baja, la Cámara de Representantes, están ya en la sala. El speaker, o sea, el presidente de la cámara, anuncia entonces la llegada del vicepresidente y de los senadores. Todo el Congreso está ya reunido. El vicepresidente es el “presidente” del Senado, por ello esta noche los verás justo detrás de Obama en la tribuna.

El speaker anuncia la llegada de otros cuerpos del Estado, como los miembros del Tribunal Supremo, los Jefes del Estado Mayor o los propios miembros del gobierno, el gabinete.

Falta lo más importante: el presidente. Pasadas las 9, la Cámara se preparar para la llegada. Verás que siempre hay un señor que grita la llegada del presidente. Ese es lo que llaman el “Sergeant at Arms” de la Cámara. La verdad es que no sé encontrar una traducción para ese cargo, pero se encarga, entre otras cosas, del protocolo.

Esta figura encabeza la comitiva del presidente, formada además por miembros del Congreso encargados de recibir al presidente. Y el propio presidente, claro. Cuando todo está listo, el speaker de la Cámara llama al orden y entonces escuchamos a auténtica voz en grito: “Mister/Madam Speaker, the President of the United States!”

El presidente es recibido por aplausos y tiene que cruzar un pasillo que se hace eterno. El presidente saluda a los congresistas que están ahí y mientras se acerca a la tribuna de oradores, al resto de cargos presentes.

Justo al llegar a la tribuna de oradores y estar preparado para empezar, el speaker lo anuncia oficialmente: “Members of Congress, I have the high privilege and the distinct honor of presenting to you the President of the United States.” Más aplausos.

Entonces, el presidente entregará dos copias, una a cada cámara, del discurso que están en dos sobres. Y a partir de ahí, empieza el mensaje.

Eso sí, no todo el gobierno está en el Congreso. Si ocurriera una desgracia, podrían desaparecer de un plumazo el presidente, el vicepresidente y el speaker de la Cámara. Estas tres figuras son los tres primeros puestos de la línea de sucesión. Por ello, en otro lugar hay un miembro del gobierno que tomaría el mando del país si eso ocurriera. Seguro que recordáis esta escena de The West Wing:

Como véis, todo es espectáculo. Y desde luego, algo más interesante que nuestros debates parlamentarios. Si os animáis, esta madrugada os espera el presidente.

Un año para Iowa

No es por agobiar a nadie, pero la carrera presidencial de 2016 se pone seria. Y es que, si no se adelanta ningún estado -que todo puede pasar- y no hay cambios en las previsiones, en un año estaremos presenciando ya el pistoletazo de salida de las primarias en Estados Unidos. Primera parada, Iowa.

Según las previsiones, el lunes 18 de enero de 2016 el estado de Iowa será el primero. Aunque cabe recordar que en las primarias de 2008 y 2012 el caucus en este estado se adelantó varios días, justo al inicio del año. Ese día conoceremos qué candidato o candidata de los dos grandes partidos se lleva los delegados de ese estado.

El hecho de que hable de este estado en este artículo no es casualidad. Iowa es el primer estado en decidir sus delegados. De hecho, de 1972 se ha convertido en un acto político de primer orden en Estados Unidos. El mundo entero mira a Iowa en año electoral. Y eso que los ciudadanos de este frío estado solo deciden un 1% de todos los delegados en las convenciones de los partidos.

¿Por qué es importante Iowa, pues? Precisamente por el poder mediático y de tracción que tiene para las campañas. La apuesta estratégica de Obama, por aquel entonces un candidato prometedor pero poco probable, era ganar en Iowa para conseguir el empujón mediático que necesitaba. Pero ni todos los candidatos que ganan en Iowa consiguen la nominación ni todos los que consiguen ganar en Iowa consiguen la presidencia.

Por ejemplo, desde 1972 Carter, Mondale, Kerry, Obama, Dole y George W. Bush consiguieron ganar en Iowa y la nominación de sus partidos. Solo Carter, George W. Bush y Obama también llegaron a la presidencia. Iowa nos deja cosas curiosas, como el 2,8% de los votos conseguido por Clinton en 1992.

Iowa no es solo el primer estado en abrir el melón de la carrera por la nominación presidencial, es uno de los pocos estados en elegir a sus delegados mediante caucus (asamblea). Los caucus no es un modo de elección tradicional con papeletas y urnas. Lo que ocurre en ellos es que los partidos reúnen a la gente que apoya a los diferentes candidatos. Y, siguiendo una fórmula matemática, se asignan los delegados por la cantidad de apoyos recibidos.

¿Cómo es el caucus republicano? Los votantes de las primarias republicanas votan en una papeleta en blanco, donde ponen el nombre del candidato al que apoyan después de haber escuchado sus ideas.

¿Y los demócratas? Es algo más complicado. Los ciudadanos se sitúan en la parte de la sala donde está su candidato (o sus representantes, que los candidatos no están en todas las salas, aún no tienen el don de la ubicuidad). Tras ello, se abre un turno de 30 minutos en los que los activistas de cada campaña intentan convencer a sus vecinos para que apoyen a su candidato, esfuerzos dirigidos especialmente a los indecisos que ocupan un espacio en la sala. Tras esos 30 minutos, se cuentan los apoyos a cada candidato. Tras ello, se abre otra ventana de 30 minutos para que las personas que apoyan a los candidatos con menos apoyos puedan, si quieren, apoyar a candidatos más viables. Esa es la gran diferencia con una elección primaria tradicional.

Los equipos de los futuros candidatos ya están pensando en Iowa. Ya están vislumbrando el calendario y ya saben lo que tienen que hacer. Aunque muchos de ellos aún no hayan anunciando que se presentan a las primarias. Queda un año para Iowa. Un año para que empiece el espectáculo.