Hijo de puta, hay que decirlo más

Hijo de puta, hay que decirlo más

Lo decían en “La hora chanante”: hijo de puta, hay que decirlo más. Y es que al ver la primera temporada de la serie de Netflix “House of Cards”, no he podido evitar pensar en ellos. Porque esa es la historia de esta serie, la de un gran hijo de puta.

Con todas sus connotaciones. Con todas sus dimensiones. El personaje de Frank Underwood es uno de esos políticos que se mueven a sus anchas entre las cloacas de la política. De esos políticos que manejan como pocos los hilos del poder. Que saben maximizar los contextos y que crean oportunidades de las crisis.

“House of Cards” engancha. Y mucho. Quizás está a medio camino entre la visión interna de la política que hace “The West Wing” y la tensión dramática de “Homeland”. Eso sí, no hay buenismo alguno. Cinismo, hijoputismo y tensión por doquier.

Si te gusta la política, es la serie de la temporada. Si no te gusta la política, puede que también. Porque, política a parte, Kevin Spacey se sale interpretando a Underwood y la realización es impecable.

La serie de David Fincher, ofrecida en Netflix, acaba de terminar su primera temporada. La segunda, se empezará a rodar en primavera. Para mitigar la espera, encontrarás alternativas en la miniserie original de la BBC en la que está inspirada esta joya de la temporada.

Albert Medrán

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El blog de comunicación de Albert Medrán

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