El juramento presidencial

El juramento presidencial

Son 35 palabras. Quizás, una de las fórmulas más conocidas. La tradición, el cine y la televisión han hecho de esas 35 palabras todo un símbolo de la presidencia. A mediodía del 20 de enero, el presidente electo de los Estados Unidos debe jurar o prometer el cargo para poder acceder a él. Eso es así por dos artículos de la constitución de Estados Unidos. La fecha, por la vigésima enmienda. El juramento, por el artículo dos.

Antes del discurso inaugural, el presidente electo jura o promete el cargo. Lo hace con esta fórmula recogida en la constitución: “I do solemnly swear that I will faithfully execute the Office of President of the United States, and will to the best of my Ability, preserve, protect and defend the Constitution of the United States.”

Generalmente lo hace cuando el presidente del Tribunal Supremo le pregunta si está preparado para hacerlo. Tras ello, el presidente electo pone la mano izquierda encima de la Biblia que sostiene su esposa y levanta la mano derecha. El presidente del Tribunal Supremo empezará a recitar el juramento, que será repetido por el candidato electo. Tras ello, lo rematará con un “So help me God”. El presidente electo ya es presidente en ese momento.

Veamos algunas curiosidades del momento que acabamos de describir:

La presencia del presidente del Tribunal Supremo
La constitución no habla de quién debe administrar el juramento. Así, a lo largo de la historia varios cargos han tenido ese honor. Washington fue investido en presencia del canciller de Nueva York en 1789. Collidge, por ejemplo, fue investido por su padre, notario del estado de Vermont. Desde John Adams ningún presidente del Tribunal Supremo se ha perdido una toma de posesión.

Hay más juramentos que tomas de posesión
Se considera que la toma de posesión solo es aquella que se produce según marca la constitución y el ininterrumpido calendario electoral estadounidense. Mientras que con la del próximo día 21 se habrán celebrado 57 tomas de posesión, en total se contarán ese día 73 juramentos. ¿La razón? Las ocasiones en que el vicepresidente ha jurado el cargo tras la muerte del presidente o las veces en las que un presidente ha jurado el cargo en domingo antes de la toma de posesión, donde repite el juramento. Hayes (1877), Arthur (1881), Wilson (1917), Coolidge (1923), Eisenhower (1957), Reagan (1985), Obama (2009 y 2013) han tenido que repetir sus juramentos.

Un juramento en el Air Force One
Tras el asesinato del presidente Kennedy en Dallas en 1963, el vicepresidente Lyndon B. Johnson juró el cargo de presidente a bordo del Air Force One. Una mujer, Sarah T. Hughes, administró el juramento a Johnson. Hasta la fecha, ha sido la única mujer en hacerlo. El juramento tuvo lugar en el aeropuerto Love Field de Dallas, dos horas y ocho minutos después del asesinato de Kennedy. Johnson no usó una Biblia -no había en el Air Force One- y lo hizo sobre un libro de oraciones que el presidente tenía en su despacho.

Jurar o prometer
Solo un presidente, Franklin Pierce, prometió el cargo. El resto, lo ha jurado.

“So help me God”
Esta frase no está escrita en la Constitución. George Washington añadió esta frase al terminar su juramento en 1789 y desde entonces se ha repetido en el resto de ocasiones.

…and repeat after me
Desde 1929, el juramento se plantea de forma afirmativa, no se pregunta. Es decir, el presidente electo repite lo que le dice el presidente del Tribunal Supremo. O sea, Obama dirá lo siguiente los próximos días 20 y 21: “I Barack Obama do solemny swear…”. No siempre se añade el nombre del presidente electo -Franklin D. Roosevelt fue el primero-.

Pero no ha sido siempre así. Desde el primer juramento, se preguntaba al presidente electo: “Do you George Washington solemnly swear…” y al terminar, el presidente electo se limitaba a decir “I do” o “I swear”.

El juramento de los presidentes reelectos
Técnicamente no sería necesario que el presidente electo volviera a jurar el cargo, sin embargo, todos los presidentes lo han hecho.

Albert Medrán

administrator

El blog de comunicación de Albert Medrán

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *