El discurso inaugural más corto de la historia

El 4 de marzo de 1793, en el Independence Hall de Filadelfia, George Washington tomó posesión de su cargo por segunda vez. Antes de jurar el cargo, se dirigió a los asistentes en el que es el discurso más corto de la historia: tiene solo 135 palabras.

¿Por qué tan corto? Para algunos historiadores, los motivos podrían ser el propio hecho de tener que volver a pasar por una ceremonia así. Washington preguntó a su gabinete si era necesario acudir. La brevedad y, especialmente, el tono del discurso hace pensar que refleja también los sentimientos de Washington por verse forzado a permanecer en el poder cuatro años más.

La segunda toma de posesión fue rápida, directa y nada pomposa. Tras jurar el cargo por segunda vez, volvió a su residencia. Este es el discurso:

Fellow Citizens:
I am again called upon by the voice of my country to execute the functions of its Chief Magistrate. When the occasion proper for it shall arrive, I shall endeavor to express the high sense I entertain of this distinguished honor, and of the confidence which has been reposed in me by the people of united America.
Previous to the execution of any official act of the President the Constitution requires an oath of office. This oath I am now about to take, and in your presence: That if it shall be found during my administration of the Government I have in any instance violated willingly or knowingly the injunctions thereof, I may (besides incurring constitutional punishment) be subject to the upbraidings of all who are now witnesses of the present solemn ceremony.