La toma de posesión de William Henry Harrison

La toma de posesión del presidente de Estados Unidos no es solo pompa y circunstancia: el discurso inaugural es, seguramente, el gran momento de la ceremonia. Sin duda, el que tiene una mayor relevancia política. Tras 56 discursos inaugurales ha habido todo tipo de discursos. Cortos, largos, memorables… Como el de William Henry Harrison.

Harrison fue el noveno presidente de los Estados Unidos. Hasta la elección de Reagan, el más viejo en acceder a la presidencia y, pese a su edad, 68 años, el presidente que dio el discurso de inauguración más largo de la historia. El presidente recién juramentado se dirigió a la audiencia y habló durante algo más de una hora y 45 minutos. Aunque el discurso había sido ya editado para acortar su duración.

La inauguración de Harrison tuvo lugar en las escalinatas orientales del Capitolio, el East Portico, el 4 de marzo de 1841, en Washington D.C. Roger B. Taney, presidente del Tribunal Supremo, administró el juramento. Ese fue un día húmedo y frío en la capital de Estados Unidos. Harrison estuvo uno hora y 45 minutos hablando sin sombrero o abrigo.

“Organized associations of citizens requiring compliance with their wishes too much resemble the recommendations of Athens to her allies” Discurso inaugural de William Henry Harrison

Harrison batió otro récord, no solo el relacionado con la longitud de su discurso. También es el presidente que ha tenido un mandato más corto. Al 30º día de su mandato, falleció en la Casa Blanca por las complicaciones de una neumonía que contrajo días después de la toma de posesión. Fue el primer presidente en morir en el cargo.

Se cree que Harrison enfermó por culpa del mal tiempo en la ceremonia de toma de posesión, el poco desarrollo de la medicina en la época contribuyó a generalizar esa idea. Sin embargo, Harrison contrajo la neumonía que le mató más de tres semanas después de la toma de posesión.

Los tratamientos que le aplicaron al presidente fueron incluso peores que la enfermedad, y murió días más tarde, en la madrugada del 4 de abril. La brevedad de su mandato contrastó con la longitud de su discurso.

PD: para el Washington Post, el discurso de Harrison fue uno de los peores de la historia. Según el rotativo, fue laaaaaaaargo, pomposo, laberíntico y, en el fondo, vacío. Algo así como un discurso de abuelo cebolleta que dice saberlo todo y nunca se calla.