La vigésima enmienda

El 21 de enero, a mediodía, Obama jurará su cargo como presidente de Estados Unidos. Será su segunda y última vez. Y yo estaré ahí para verlo. ¿Por qué en enero? ¿Por qué dos meses y medio después de ganar las elecciones? La respuesta está en la vigésima enmienda de la constitución de Estados Unidos. La vigésima enmienda me lleva a Washington D.C.

Roosevelt (el segundo, FDR) fue el último presidente en tomar posesión de su cargo un 4 de marzo. Fue en 1933. La última toma de posesión que no se vió afectada por la vigésima enmienda. Esta planteaba reducir el tiempo entre la toma de posesión del presidente y los congresistas y las elecciones que les habían elegido. El 23 de enero de 1933 se ratificaba esta enmienda… y así hemos llegado hasta hoy.

La enmienda marca el inicio y el final de los mandatos. De hecho, su sección primera establece que el mandato del presidente expira a mediodía del 20 de enero. Justo en ese momento, el nuevo presidente -o el presidente elegido para un segundo mandato- inician el mandato tras tomar juramento.

Desde 1937 todas las tomas de posesión han sido así. Todas menos las que han caído en domingo. Como en esta ocasión, que será el lunes 21. Será la tercera vez que esto pase desde la aprobación de la vigésima enmienda. Los presidentes Eisenhower y Reagan, en 1957 y 1985 respectivamente, también tomaron posesión de sus segundos mandatos en lunes.

Así que por virtud de esta enmienda, durante las próximas semanas hablaremos mucho de la ceremonia más simbólica de la política estadounidense. La coronación republicana del hombre más poderoso del mundo. O lo que es lo mismo, por la enmienda, pasaremos frío. Mucho frío.

President, y ahora ¿qué?

Como una profecía. Como si estuviera ya escrito en un guión que se ha ido cumpliendo. No hace ni dos años, Artur Mas comió con bloggers en Barcelona a las puertas de las elecciones que le llevaron a la Generalitat. Lo que se comentó en esa comida, se ha cumplido a rajatabla. Como si en realidad, lo único que hubiera hecho Mas desde su llegada a la presidencia hubiese sido crear el marco.

No hay duda: Mas ha sido un maestro para crear el marco en el que se ha desarrollado y se desarrollará el debate político de los próximos meses en Catalunya y en España. La crónica de la muerte anunciada de un pacto fiscal que era imposible ha dejado a punto de nieve al país. Tiene la excusa que necesitaba para abrir los armarios de, al menos, Convergència. Porque en el fondo, de eso se trataba, de construir el marco que le permitiera exhibir sin complejos su apuesta por la independencia.

Ahí viene lo interesante, volviendo la vista atrás, a esa comida de noviembre de 2010. En realidad, Mas ha fracasado en lo que prometió. Ni ha conseguido sanear la Generalitat, ni ha conseguido estimular el crecimiento económico de Catalunya. Ni ha conseguido el pacto fiscal. Y creo que sabía perfectamente que fracasaría.

Pero parece que no lo ha hecho. Y ahí volvemos a la importancia del marco. A como la dialéctica de enfrentamiento por un proyecto que no iba a pasar le fortalece y puede ponerle en bandeja una mayoría absoluta -si decide adelantar las elecciones- porque el marco es el suyo.

No lo tiene fácil. Porque desconocemos si tras haber puesto hasta la última pieza de atrezzo, Mas seguirá representando la obra que los espectadores esperan -que CiU, o almenos CDC, den el paso definitivo hacia la independencia- o, por el contrario, cambiará el texto de la obra y volverá al tradicional tacticismo de CiU.

Pero Mas, amante de lo marinero, sabe que la corriente de fondo no es la de 2010. Aunque parezca mentira, el marco consigue superar a la cruel realidad de los indicadores macroeconómicos. Si bien esos mismos datos le auparon en 2010, ahora la corriente es otra. La que pide independencia. La que pide un nuevo estado en Europa. Nos quedamos expectantes, todos, con la misma pregunta en los labios: y ahora, ¿qué?

 

Fotografía de La Vanguardia

La podrida clase política española

Que nos jodamos. Que no se llega a fin de mes con 5.000€ de sueldo cuando casi se exige una prueba de ADN para que los que menos tienen cobren 400€ de ayudas. Que la salida a la crisis pasa por poner casinos o parques temáticos mientras se sangra a una clase media en peligro de extinción. Decir A para ganar elecciones y hacer B sin ruborizarse. Ni pedir perdón. La clase política española ni reflexiona, ni cambia. Ni se espera que lo haga.

El País publica hoy un interesante artículo de César Molinas (matemático y economista, ha sido académico, gobernante y banquero de inversión) en el que hace una radiografía interesante de la clase que nos gobierna. Una élite extractiva, como cita en su artículo. Aunque no coincida con Molinas en la solución -a mi juicio, incompleta y de brocha gorda- es interesante ver como se pone blanco sobre negro ante una clase -o casta- que ni ha pedido perdón ni lo va a hacer ante sus tejemanejes, los que nos han llevado hasta el día de hoy.

Recomiendo su lectura y me permito compartir algunas de sus ideas clave que es necesario leer. E interiorizar:

“Una élite extractiva, según la terminología popularizada por Acemoglu y Robinson. Los políticos españoles son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias.”

“El sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas, ha creado una clase política profesional muy distinta de la que protagonizó la Transición. Desde hace ya tiempo, los cachorros de las juventudes de los diversos partidos políticos acceden a las listas electorales y a otras prebendas por el exclusivo mérito de fidelidad a las cúpulas. Este sistema ha terminado por convertir a los partidos en estancias cerradas llenas de gente en las que, a pesar de lo cargado de la atmósfera, nadie se atreve a abrir las ventanas. No pasa el aire, no fluyen las ideas, y casi nadie en la habitación tiene un conocimiento personal directo de la sociedad civil o de la economía real. La política y sus aledaños se han convertido en un modus vivendi que alterna cargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos públicos y, también, con canonjías en empresas privadas reguladas que dependen del BOE para prosperar.”

“La clase política española se ha dedicado a colonizar ámbitos que no son propios de la política como, por ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivo, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, la CNMV, los reguladores sectoriales de energía y telecomunicaciones, la Comisión de la Competencia… El sistema democrático y el Estado de derecho necesitan que estos organismos, que son los encargados de aplicar la Ley, sean independientes. La politización a la que han sido sometidos ha terminado con su independencia, provocando una profunda deslegitimación de estas instituciones y un severo deterioro de nuestro sistema político.”

“El Congreso de los Diputados no es solo el lugar donde se elaboran las leyes; es también la institución que debe exigir la rendición de cuentas. Esta función del Parlamento, esencial en cualquier democracia, ha desaparecido por completo de la vida política española desde hace muchos años.”

“La clase política española no sólo se ha constituido en un grupo de interés particular, como los controladores aéreos, por poner un ejemplo, sino que ha dado un paso más, consolidándose como una élite extractiva, en el sentido que dan a este término Acemoglu y Robinson en su reciente y ya célebre libro Por qué fracasan las naciones. Una élite extractiva se caracteriza por:
– Tener un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio”.
– Tener el poder suficiente para impedir un sistema institucional inclusivo, es decir, un sistema que distribuya el poder político y económico de manera amplia, que respete el Estado de derecho y las reglas del mercado libre. Dicho de otro modo, tener el poder suficiente para condicionar el funcionamiento de una sociedad abierta -en el sentido de Popper- u optimista -en el sentido de Deutsch”.
-Abominar la ‘destrucción creativa’, que caracteriza al capitalismo más dinámico. En palabras de Schumpeter “la destrucción creativa es la revolución incesante de la estructura económica desde dentro, continuamente destruyendo lo antiguo y creando lo nuevo”

“Tal y como establece la teoría de las élites extractivas, los partidos políticos españoles comparten un gran desprecio por la educación, una fuerte animadversión por la innovación y el emprendimiento y una hostilidad total hacia la ciencia y la investigación. De la educación sólo parece interesarles el adoctrinamiento: las estridentes peleas sobre la Educación para la Ciudadanía contrastan con el silencio espeso que envuelve las cuestiones verdaderamente relevantes como, por ejemplo, el elevadísimo fracaso escolar o los lamentables resultados en los informes PISA. La innovación y el emprendimiento languidecen en el marco de regulaciones disuasorias y fiscalidades punitivas sin que ningún partido se tome en serio la necesidad de cambiarlas. Y el gasto en investigación científica, concebido como suntuario de manera casi unánime, se ha recortado con especial saña sin que ni un solo político relevante haya protestado por un disparate que compromete más que ningún otro el futuro de los españoles.”

In Grindr we trust

“¿Qué buscas? Tu voto. Y lo que surja”. Esta conversación, algo rara, podría pasar en Grindr. La aplicación da un paso más y no se queda en ser el espacio de contacto para gays: quiere jugar un rol muy activo en las elecciones estadounidenses. Más de 1,5 millones de usuarios en Estados Unidos serán tentados a actuar y votar en consecuencia el próximo noviembre.

El matrimonio igualitario está en la agenda de estas elecciones. Obama anunció un cambio en su visión sobre este tema y los Republicanos, con Romney a la cabeza, siguen luchando para evitarlo. Una buena muestra, el intercambio de opiniones entre el candidato a presidente y un veterano de la Guerra de Vietnam:

Con “Grindr for Equality”, la aplicación quiere movilizar a sus usuarios para defender los derechos LGTB y cambiar la realidad a través de la acción de miles de personas. Para su CEO, Joel Simkhai, “todas las elecciones se ganan o se pierden a nivel local. No hay elección o pueblo demasiado pequeño para tener una voz gay. Usaremos Grindr para unir a los gays de todo el país, hacer que esta voz crezca y tener un impacto nacional.”

¿Qué hará Grindr? Usará la aplicación para generar visibilidad y conocimiento sobre la igualdad LGTB en los temas que se voten en noviembre. Además, promoverá el registro electoral con información sobre los lugares en los que registrarse -para algo es una aplicación con geolocalización- y les avisará de los plazos. Además, y ahí está la clave, informará de los candidatos (a nivel presidencial, estatal o local) que apoyen iniciativas LGTB.

In Grindr we trust.

La vida sigue igual

Nunca pensé que para hablar del mayor recorte de la historia de España, pudiera hacerlo citando a Julio Iglesias. Nunca. Pero al final, las obras quedan, las gentes se van. Y la vida sigue igual. Pero solo para algunos. No seguirá igual para esa clase media que está en vías de extinción. Ni seguirá igual para millones de desempleados. Ni seguirá igual para los millones de españoles que hacen malabares para llegar a fin de mes. Para los políticos, de ambas bancadas sí. Para ellos, la vida sigue igual.

Sin coherencia, no somos nada en esta vida. En el fondo, cuando buscamos el equilibrio en nuestras vidas, buscamos llegar a ese punto en que es coherente. Acompasar nuestras creencias con nuestras acciones. Lo que decimos, y lo que hacemos. Lo que sentimos, y lo que vivimos. Lo que hacemos con cómo lo hacemos. A eso se dedican miles de coaches, psicoanalistas y consultores.

La ministra italiana Elsa Fornero lloró cuando anunció a los medios los recortes que, un recién formado gobierno tecnócrata, había aprobado en Italia. Rajoy sale a hombros del Congreso, vitoreado y aplaudido por sus fieles diputados, tras anunciar un recorte de 65.000 millones de euros. Recortes que afectarán a desempleados, a funcionarios, al ciudadano de a pie. Al que paga sus impuestos religiosamente. Al que cumple con sus obligaciones. Al que, si tiene trabajo, cotiza como el que más.

Rajoy, el mismo que tras comparecer a regañadientes ante los medios tras el anuncio del rescate (incluya aquí el término en neolengua que quiera para negar la mayor, si le molesta el término rescate), se fue al fútbol porque “todo está solucionao”, el de la foto celebrando el gol de la Selección; aún no ha encontrado la coherencia. Ni la busca.

Ese es uno de los muchos males de la ya malograda política española. Porque no es solo Rajoy el que no es coherente con los brutales esfuerzos que pide a los ya ahogados ciudadanos; su oposición tampoco lo es.

El presidente acaba de anunciar el aumento del IVA, del 18 al 21% y del 8% al 10%. Miles de personas ya están removiendo las hemerotecas para mostrar los cientos de declaraciones de miembros del Partido Popular tras la subida del mismo impuesto que hizo el PSOE en la anterior legislatura. Y empezará el “y tu más”. Y no pasará nada. Volveremos a ver las imágenes de Esperanza Aguirre cuando montó la campaña de firmas contra esa subida. Y no pasará nada.

No pasará nada porque el PSOE se aferra a hacer oposición a golpe de hemeroteca. Y se hunde en las encuestas. No pasará nada porque el pasado no mueve votos. Ni provoca cambios. Y aunque muestre la incoherencia, parece que no la pedimos a nuestros gobernantes.

Rajoy está gobernando haciendo todo lo contrario a lo que prometió en campaña. Todo. Gobernando contra lo que dijo él y sus ministros semanas, días… incluso horas atrás. Pero no pasa nada. Porque para ellos, los políticos psicópatas, los que viven alejados de lo que pasa a pie de calle, la vida sigue igual. Y así nos va.

El fin de la homofobia

Max es un bebé precioso. No pude evitar emocionarme al ver esa cosita tan pequeña. Tan frágil y tan fuerte. Tan lleno de vida… aunque duerma como un tronco. No pude evitar emocionarme al tenerlo en brazos. Él es nuestro futuro. Una nueva oportunidad para creer que las cosas no solo pueden ser mejores, sino que serán mejores.

Max tiene la suerte de tener una familia que le quiere. Un hogar en el que será amado y protegido. Conociendo a su madre, sé que será una persona consciente del mundo en el que vive y que sabrá guiarle para desarrollar al máximo sus talentos. En el terreno que sea. Conociendo a su madre, sé que será una persona con un corazón enorme. Conociendo a sus madres, sé que será feliz.

En un día como hoy, quería empezar hablando de Max, Irene y Hannah. De hecho, podría intentar mencionar -y moriría en el intento- a las más de seis millones de personas que han apoyado peticiones para luchar contra la discriminación LGTB en Change.org. Podría también mencionar a los millones de héroes anónimos que cada día luchan contra la discriminación en todas sus formas. Y, como no, podría mencionar a los millones de personas de buen corazón que no piensan nunca en a quién amas sino solo en el hecho de amar.

Este ha sido un año especial. Hace un año, sin proponermelo, salí del armario con este post. Tras ello, empecé a trabajar en Change.org. A lo largo de este último año he conocido historias impresionantes. He luchado para que los medios de comunicación se hicieran eco de muchas de ellas. Para que sepan que miles de personas en todo el mundo, en lugares en los que sufren una discriminación brutal por el hecho de amar, se sienten fuertes, empoderadas, para luchar contra ello y conseguir que miles de personas se unan a sus peticiones.

En Ecuador, las clínicas que torturaban a lesbianas han sido cerradas. En Australia, en el estado de Queensland, se puso fin a la legislación que permitía justificar un asesinato en legítima defensa bajo el llamado “pánico gay”. En España, Antonio consiguió acabar con la discriminación a los hijos de padres homosexuales al registrar a sus hijos en los consulados de España, la inspección educativa actuó ante un colegio privado que se negó a inscribir a un hijo de padres homosexuales y el cantante homófobo Sizzla, que pedía matar a las personas que amaban a otras de su mismo sexo, no actuó en España. Y estas solo son algunas muestras.

Max, en un futuro, vivirá en una sociedad libre de estas discriminaciones. Pero para ello, aún queda mucho por hacer. Países en los que aún te pueden despedir de tu trabajo por querer a alguien de tu mismo sexo, como Estados Unidos. Ciudades que imponen leyes atroces contra el colectivo LGTB, como San Petesbrugo, en Rusia. Pequeños pueblos en los que un adolescente no tiene otra opción que joder su vida por el entorno en el que crece. En nuestro propio país. Mucho por hacer.

Todo eso, Max no lo verá. Porque cada día, esos millones de personas a las que no puedo citar aquí, dan un paso decisivo. Porque millones de personas los dieron antes que nosotros. Millones de personas que fueron asesinadas, torturadas, oprimidas… y se negaron a mirar hacia otro lado. Max, bienvenido a un mundo que ya es mejor porque estás aquí.

Te dejo la infografía que hemos preparado en Change.org:

Gangrena comunicativa

Gangrena. Putrefacción. Del griego γάγγραινα. La muerte de células de la piel que lleva a la pérdida del tejido. Ese es el proceso que vive el aparato de comunicación del gobierno de Mariano Rajoy. En las últimas horas, más carne ha muerto por su falta de visión.

Cada vez que Mariano Rajoy ha huído, ha evitado responder o se ha escondido, su credibilidad se ha minado. En un tiempo récord, Rajoy parece haber evitado el síndrome de La Moncloa para iniciar un proceso cavernático -que no tiene nada que ver con la caverna mediática, que sigue lanzando capotes incomprensibles ante el momento más duro de la reciente historia española- hacia lo absurdo. Como si de un personaje de Los Otros se tratara. No quiere salir a la luz del sol. Se siente seguro a resguardo. Roza lo ridículo al huir de la prensa.

Esa gangrena amenaza a la propia democracia. Un presidente que se niega a responder a la prensa es un presidente sin autoridad moral. Es un presidente cobarde. Jorge Cachinero lo expresa a la perfección: “los cobardes son gente peligrosa”. Rajoy, acaba de dar su primera rueda de prensa en solitario en seis meses. Lo ha hecho obligado por una presión sin precedentes. El presidente, en el momento más grave para la economía española de los últimos 30 años quería esconderse. Quería evitar dar explicaciones a los medios y a los españoles. Esa actitud condena a la democracia.

Ha comparecido. Lo ha hecho tarde y mal. Sumando más carne muerta a esa putrefacción general. Algo huele a podrido en Moncloa. Un hedor insoportable. El mismo que no pone orden a las contradicciones de sus ministros. El mismo hedor que se siente cuando un ministro, Soria, es capaz de negar el rescate dos horas antes de que De Guindos lo anuncie. El mismo hedor que llega cuando no se baraja la opción de dejar a De Guindos los detalles de la reunión del Eurogrupo, que para algo era él el que estaba ahí, y programar claramente un mensaje de fuerza y optimismo por parte del presidente del Gobierno. El patrón de la nave.

En 25 minutos. Tono agresivo. Incluso soberbio. Con una auténtica metáfora visual: una iluminación que languidecía al avanzar la comparecencia. Una metáfora de lo que ha sido, una oportunidad para crear auténtica confianza. Y digo auténtica porque el relato que está barajando el Gobierno tiene sus retos. El rescate –que no se llama así– es un triunfo. Algo muy bueno que no tendrá efectos para nadie. Que no afectará al déficit. Que los bancos devolverán religiosamente. No tardarán en justificar recortes en base a “lo que pasó ayer”.

Ha anunciado que va a ir al futbol -el partido de la selección española- porque tiene que ir. Es donde debe estar. Aunque se pierda a Nadal. Muchos creen que donde debía estar era dando explicaciones ayer. El día del rescate o llámalo x. Porque el presidente no ha querido entrar en debates nominalistas. La palabra lo es todo. Aunque Rajoy olvida que “it’s not what you say, it’s what people hear”.

Lo tenía todo a su favor. Una herencia nefasta. La peor crisis financiera de la historia. Una mayoría absolutísima. Incluso si hablamos del rescate. Pero ha dilapidado todo ese capital. Se ha cargado toda su credibilidad. Lo que empezó como un goteo de errores comunicativos al iniciar su mandato se ha convertido en gangrena comunicativa. Y, tras ver la primera rueda de prensa en seis meses, obligado, no parece que vaya a cambiar.

Lo que ya no te dirá Rajoy: nadie tiene derecho a acosarte por ser gay

“No estás solo. No has hecho nada malo. No has hecho nada para merecer ser acosado. Hay todo un mundo ahí fuera, lleno de posibilidades para ti”. Es parte del mensaje que el presidente Obama grabó en 2010 en un vídeo de la campaña “It Gets Better” contra la homofobia. Ayer, el presidente Rajoy y su Consejo de Ministros acordaron quitar la mención a la homofobia o las desigualdades de Educación por la Ciudadanía. Si no se menciona, el problema desaparece.

Una semana antes de suprimir la homofobia del temario, el mismo Consejo de Ministros aprobó una declaración para este Día Internacional: “el Gobierno de España está absolutamente comprometido en la defensa de la igualdad, como derecho fundamental y como valor democrático capital” y declaraba que la homofobia y la transfobia son “dos formas de discriminación que no deben tener cabida en ningún ámbito de la sociedad”. No habían pasado ni 24 horas de la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia cuando tomaron la decisión de dejar de hablar del tema. De dejar de comprometrse como habían prometido.

Quizás ese sea el modo de solucionar las cosas. Dejar de hablar de ellas. Pero la realidad es que miles de personas en nuestro país necesitan saber que no son diferentes. Ni raros. Ni malos. Ni peores. Que son, sencillamente, iguales. Que les amparan todas las leyes y todos los derechos. Que los que acosan, insultan o vejan son los que deberían ser castigados. No ellos o ellas.

El Gobierno anunció cambios en Educación por la Ciudadanía por su contenido “adoctrinador”. Aunque vistos los resultados no me queda claro si en realidad lo que querían era cambiarla para introducir ese adoctrinamiento. La homosexualidad dejó de ser una enfermedad hace 22 años. La Declaración de los Derechos Humanos ensalzan la igualdad. También lo hace la Constitución. Los Derechos Fundamentales que nos igualan. Porque somos iguales. Decir y querer hacer lo contrario sí es adoctrinamiento. Adoctrinamiento hacia el estigma y la violencia. Pero, como dijo Harvey Milk, “todos los hombres son creados iguales. No importa cuanto lo intenten: nunca podrán borrar estas palabras.”

La amenaza de Lego al Estado de Derecho

Una marea enfurecida con una sonrisa irrompible. No avanza pero planta cara. Desafía al poder. Se abre paso entre la nieve aunque no se mueva ni un ápice. Pide libertad. Pide que el Gobierno haga algo. Pide cambios. Son una amenaza para el Estado. Y no miden más que un palmo.

Lego amenaza al Estado. No la empresa, sus muñecos. Lego y simpáticos ositos. Adorables pingüinos. Decenas de muñecos portan pancartas pidiendo elecciones limpias y libres en Rusia. Fue el modo en que activistas rusos protestaron por el dudoso juego limpio en sus comicios electorales. ¿Es solo una forma de protesta? No, es algo más.

La policia de Barnaul, la localidad en la que tuvo lugar esta forma de protesta, pidió a la fiscalía que investigara la legalidad de esta manifestación. Parece increíble que pueda investigarse y ¿juzgar? a unos acusados que apenas llegan a los 10 centímetros de alto. Parece un sin sentido. Y lo es. Parece desproporcionado. Y lo es.

También lo parece, y seguramente lo sea, lo ocurrido en Valencia estos días. Aunque no sea el detonante de lo ocurrido en el Lluís Vives, algo tiene que ver la exagerada reacción del instituto de Almassora que expulsó al alumno que, con una foto en su Facebook, denunciaba la falta de calefacción en su instituto. Un gesto que expresa una nueva forma de protestar. Una nueva forma de dar a conocer los problemas. La denuncia pública y en tiempo real de las injusticias.

Ese impulso por defender la decencia seguramente sea la que llevo a los chavales del IES Lluís Vives a cortar una calle y protestar pacíficamente por los efectos que una sangría de recortes están dejando en la inversión en las nuevas generaciones. No parece proporcionado ahogar la mayor inversión que debe hacer un país: la educación de las generaciones que en el presente se preparan para el (nuestro) futuro.

Por el momento, quien investigará será el Síndic de Greuges. Y no investigará a muñecos de goma de un palmo que son el único modo de saltar la férrea censura y represión rusa. Investigará a esos policías que, recibiendo una orden política, se les fue la mano -y la porra- en la gestión de las protestas de adolescentes. De ese presente que se prepara para el futuro.

La comparación es desproporcionada. Lo digo antes de que cualquier avispado lector me lo recrimine. Pero algo me lleva a escribir este artículo. La creencia de que si cuestionamos día a día -como hacen algunos- el ejercicio de nuestras libertades más básicas; quizás en unos años deberemos recurrir a Lego para enfrentarnos al Estado.